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viernes, 24 de febrero de 2017

EL MECANISMO INTERNO CREADOR DEL KARMA ( I )






            Cuando una persona contacta en esta vida con la filosofía oculta suele ocurrir alguno de los siguientes hechos:

1º.- Que busque la verdadera enseñanza a través de libros y de todo lo que esté a su alcance hasta conectar con alguna escuela de ocultismo o de Misterios donde encuentre satisfacción a todas sus inquietudes y dudas.
2º.- Que lea un montón de libros, que asista a conferencias, que gaste dinero en cursos y en actividades que desarrollan poderes y un sinfín de cosas que al cabo de un tiempo pasarán casi todas al olvido y que le habrán servido para poco.

            En el primer caso yo aseguro que esa misma persona (si persiste en su desarrollo oculto y espiritual a lo largo de su vida) llegará a la siguiente conclusión certera: que no es la primera vida que dedica su esfuerzo a desarrollar su Espíritu. En el segundo caso sí lo es, pero la quintaesencia de esas experiencias hará que en la próxima vida busque la Verdad de una forma más directa. Yo soy una de las personas que se encuentra en el primer caso y por eso no me gusta perder el tiempo asistiendo a conferencias que (a mí en particular) no me sirven para nada, ni suelo leer artículos o libros de la mayoría de estos movimientos o escuelas nuevas que dicen que sus enseñanzas proceden de enviados, contactados o mensajeros especiales de otros mundos o de Maestros elegidos, etc. Eso servirá a muchas personas, bien para que sigan buscando en determinada línea o bien para que aprendan que no todo vale ni es verdad y que hay muchos farsantes que solo buscan adeptos para sacarles el dinero o para hacerse famosos.

            La escuela con la que yo contacté porque (según pienso) así estaba escrito en mi destino es la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel, una escuela iniciática donde imparten la verdadera filosofía oculta sin pedir nada a cambio. En ella he aprendido a ser humilde, a no pedir dinero a cambio de cursos ni de otras enseñanzas por medio de conferencias, a no buscar fama ni nada parecido, a servir a los demás en la forma que pueda y siempre que pueda, a hacer trabajos espirituales, a amar al prójimo y, entre otras muchas cosas buenas más, a aplicar a mi vida sus enseñanzas ocultas. Evidentemente, a esa escuela llegarán los que necesitan esas enseñanzas pero no los buscadores de lo fenoménico, ni de poderes, ni de maestros o iniciaciones a cambio de dinero, ni nada parecido. Los primeros se quedarán con la enseñanza para toda la vida aunque dejen de ser miembros por algún motivo, los segundos apenas entenderán dichos enseñanzas (por ejemplo “El Concepto Rosacruz del Cosmos) y abandonarán hasta que estén más preparados para entenderlas y llevarlas a la práctica. Quien está en una escuela iniciática como la Fraternidad Rosacruz puede adquirir alguna iniciación en esta vida y así acelerar su proceso evolutivo a pasos agigantados, y todo esto sin decir nada a nadie pero sí haciéndose un servidor de la humanidad de la manera más anónima posible.

            Alguno de los que comprenden algo la filosofía oculta pueden contactar en esa vida con una escuela de ocultismo sería y también acelerar algo su desarrollo, pero los que andan de conferencia en conferencia y leyendo todo lo que cae en sus manos sin llevar a la práctica nada y sin esforzarse por buscar la Verdad y por discernir, poco conseguirán en esta vida. ¿Cuál es la diferencia entre unos y otros? Pues en que unos se conforman y son felices con que les digan que nos tenemos que amar unos a otros o con que les expliquen que tenemos (por ejemplo) unos chacras que se pueden despertar para obtener poderes; y los otros que no buscan nada de eso y que solo intentan purificar y espiritualizar su personalidad porque saben que ese es el único y verdadero camino del desarrollo interno. Para los principiantes en la búsqueda de la verdad puede ser muy interesante saber que tenemos un aura de diferentes colores que cambian según lo que se piensa y lo que se sienta, es más, intentan que todo el mundo lo sepa. Pero para el veterano eso no es suficiente, él razona y medita el conocimiento, lo lleva a la práctica y comprueba sus resultados desde un punto de vista altruista y fraternal, pero nunca con intención de beneficiarse egoístamente de ello.

            Así es que, como suelo hacer en casi todos mis artículos, voy a intentar explicar una de las mejores enseñanzas que he aprendido en la Fraternidad Rosacruz. Y digo que voy a intentar porque quiero que ese conocimiento llegue a esos principiantes pero sinceros buscadores de la Verdad para que puedan llevarlo a la práctica. Naturalmente que no voy a explicar profundamente lo que la filosofía oculta dice sobre los mundos donde evolucionamos ni de la función de los diferentes cuerpos que utilizamos como Espíritus que en realidad somos. Explicaré lo imprescindible para que lo que quiero decir se entienda. Veamos pues.

            Como casi todas las religiones y culturas dicen, somos un Espíritu o Alma que utiliza este cuerpo para vivir aquí en la Tierra. Pero lo que no dicen todas y algunos incluso han escondido, es que el Espíritu renace en estos cuerpos para perfeccionarse, para desarrollar sus posibilidades latentes en poderes dinámicos, para desarrollar la mente y la voluntad y para reconocerse a sí mismo como un Yo, que es lo que hemos alcanzado hasta ahora a lo largo de muchos renacimientos durante millones de años. Como Alma o Yo autentico que cada uno de nosotros somos, utilizamos varios cuerpos para poder experimentar aquí en ese mundo físico. Para funcionar en un mundo debemos tener un vehículo adoptado a las leyes que rigen en ese mundo, y por eso digo que tenemos varios cuerpos. Estos son: El físico cuya materia pertenece al mundo físico, la vida que le anima que pertenece a los planos superiores y gracias a la cual el hombre nace, crece, se reproduce, tiene sentidos y memoria, y muere.

            Pero también tenemos deseos, sentimientos y emociones que tienen su origen en el mundo que está por encima del físico y que se llama Mundo de Deseos o Emocional. Este mundo, al igual que el físico, está compuesto de una materia (mucho más sutil que el estado gaseosos de nuestro mundo físico) de diferente grado de densidad y, lo mismo que aquí tenemos materia física, líquida, gaseosa, etc., allí están los deseos y emociones más groseros en las regiones inferiores mientras que los más elevados y espirituales están en los superiores. Y de acuerdo con esto, nosotros llevamos alrededor de nuestro cuerpo físico un aura que muestra cómo somos en ese sentido, es decir, qué deseos y emociones solemos llevar siempre con nosotros y cómo estamos en un momento dado emocional y sentimentalmente. También, como los ocultistas sabemos, tenemos una mente que, a modo de cuerpo, nos sirve para adquirir conocimiento y para extraer y asimilar todo el beneficio de las experiencias de cada vida para que se acumulen en el Alma y nos guíen en cada vida como la voz de la conciencia. Bien, ya tenemos más o menos claro el sentido de la vida, pero quien ha buscado un poco en ese mundo del ocultismo, sabe que también se habla de una ley de Causa y Efecto y que creamos un karma que traeremos en la próxima vida para bien o para mal. Por lo tanto, vamos a ver de qué manera funcionamos internamente y cómo y por qué creamos ese karma.

            Imaginemos a nuestro cuerpo en el centro de una forma ovoidal de materia etérica, veamos después una pequeña aura alrededor del cuerpo que es la vitalidad sobrante del cuerpo o vida que anima el físico; a continuación imaginemos otro cuerpo también con forma de huevo y de materia más sutil que representa a los deseos y las emociones y que rodea a los otros cuerpos compenetrándolos como el aire compenetra las nubes pero con los colores más feos y obscuros en la parte inferior y los más bellos y claros en la superior. Y, por último imaginemos otra especie de cuerpo en forma de nube de materia aún más sutil que compenetra, principalmente la cabeza y que sería el cuerpo mental o mente razonadora. De esta materia que se compenetran los cuerpos están hechos los mundos, así el mundo físico está también en el centro y es el que perciben los sentidos. La vida de Dios se individualiza en el hombre, en el animal y en las plantas; el mundo de los deseos compenetra también el planeta pero se individualiza en los animales y en las personas; y el mundo del pensamiento o mental también ocupa y tiene su aura sobre el planeta y se individualiza como cuerpo mental en el ser humano. Así vemos que esa aura en forma de ovoide es de materia de diferentes grados de sutilidad y que se compenetra mutuamente formando lo que son nuestros vehículos que necesitamos para pensar, sentir, vivir y experimentar físicamente.

            Pues bien, nuestro mundo personal, como Ego o Yo verdadero, está por encima de la materia que forma nuestra mente concreta o razonadora, es decir, nosotros estamos en las divisiones superiores de ese mundo mental y que normalmente identificamos como el origen de la mente abstracta, de las ideas o de la intuición. Por tanto, entre nosotros, como Egos, y el cerebro del cuerpo físico hay una mente, unas emociones y deseos, una parte etérica y vital para que tengamos sentidos y memoria, y un cuerpo físico con su cerebro y su sistema nervioso que permite mover y dirigir el cuerpo. Entre esos vehículos o mecanismo interno está todo lo que somos, lo que podemos ser y lo que estamos creando para nuestro futuro kármico. Por tanto, veamos como funcionamos, actuamos y respondemos ante los demás y ante las circunstancias del destino. Naturalmente que todo ocurre tan instantáneamente que no nos damos cuenta de cómo ocurre ni tampoco cómo utilizar cada vehículo de manera que nos ayude a progresar en el sendero espiritual y a no crearnos karmas negativos.

            Desde el mismo momento que nos despertamos por las mañanas porque acabamos de entrar en el cuerpo físico después de estar en esos mundos superiores, comenzamos a recibir impresiones en nuestro cerebro físico. Esas impresiones o sensaciones proceden del contacto físico o de los sentidos, llegan al cerebro etérico de ese cuerpo vital que compenetra el cerebro físico y de ahí se comunica al cuerpo de deseos o emocional donde un deseo o una emoción estimulará una acción como respuesta o simplemente actuará de forma indiferente. Pero, de una forma o de otra, la impresión o sensación llega a la mente, o lo que lo mismo, a nosotros como Egos que estamos por encima de todos esos cuerpos. De esas impresiones creamos ideas en la región de la mente abstracta y esas ideas, al descender para expresarse como pensamiento de nuestra mente más familiar, se transforman en pensamientos-formas o concretas que son con las que normalmente estamos familiarizados.

            Pongamos un ejemplo: Si estamos durmiendo y nos despertamos por una sensación de dolor porque la misma postura del cuerpo nos molesta, esa sensación pasa por el sistema nervioso al cerebro, de ése pasa al cerebro etérico a la vez que despierta el interés por movernos, para terminar en la mente que es la que (gracias a la voluntad del Ego) toma la decisión de cambiar de postura. A la vez y casi instantáneamente, el Ego emite la idea que se hace pensamiento y decide, como he dicho, cambiar la posición del cuerpo; y todo gracias a que esa orden pasa por el cerebro etérico, al físico y al sistema nervioso. Esto es simple, pero pongamos otro ejemplo de una impresión de los sentidos. Imaginemos que vemos a un señor robar, aquí igualmente, los sentidos comunican al Ego lo que están percibiendo los ojos, el Ego creará una idea (o quizás no) que se convertirá en un pensamiento pero, aunque el Ego crea ideas positivas, es posible que nuestra mente (nosotros con nuestro propio carácter personal, nuestra forma de ver la vida y nuestra manera de pensar) no las capte correctamente, las transforme o las mal interprete, pero, de cualquier forma pueden pasar varias cosas:

1ª.- Que el sentimiento nos impulse a actuar.
2ª.- Que seamos indiferentes.
3ª.- Que razonemos y que llamemos a la policía y le demos la descripción correspondiente.

            Bien, volvamos a ese mecanismo automático que actúa por sí mismo la mayor parte del tiempo en nosotros pero que algún día controlaremos para el bien de nuestro propio desarrollo espiritual. De forma similar a lo que ocurre con nuestro cuerpo de deseos donde los colores más obscuros y la materia más densa están en la parte inferior, también en el mundo de deseos hay varias divisiones necesarias para mantener la armonía y para que reine el bien. Este mundo (y de forma similar nuestro cuerpo de deseos) tiene siete divisiones de manera que en las tres superiores reina lo más positivo que conocemos y que en el estado post-morten llamamos “Cielo”. Las tres inferiores van desde lo menos malo (la tercera comenzando por abajo o más densa) que llamamos “Purgatorio”, hasta la más inferior o peor en vibraciones de pasiones, etc. que conocemos como “Infierno”. Por eso, si cuando morimos llevamos muchas pasiones y maldades, no pasaremos al Cielo hasta que nos hayamos despojado de todo por medio de sufrir lo que hemos hecho de mal al prójimo, entre otras cosas. La cuarta división o intermedia es donde se manifiesta el sentimiento, y por tanto, no es buena ni mala.

Francisco Nieto