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miércoles, 26 de octubre de 2016

EL ASPECTO MENTAL EN EL SER HUMANO ( y III )






Ya he hablado algo del instinto, el cual le podríamos considerar heredado del pasado evolutivo y situado por debajo de la consciencia. En nuestros días, donde hay muchísimo más ocio, consumismo y vicio que hace unos siglos, se está fomentando cada vez más los hábitos, y más aún los malos. Estos están tomando el lugar del instinto, con la diferencia de que son más y peores los hábitos mentales y emocionales negativos que creamos involuntariamente que los que creamos voluntariamente. No nos damos cuenta de que, aunque por medio de un hábito no podamos controlar el corazón u otro órgano, sí es cierto que un buen hábito mental puede modificar muchos aspectos del cuerpo y del carácter. Los hábitos sobre el hecho de servir desinteresadamente, sobre  repetir oraciones, sobre vivir y experimentar en determinados ambientes armónicos y espirituales, o el hecho de estar pendientes de nosotros mismos para estar en armonía y equilibrado, causan buena salud y elevan el carácter hacia lo moral y lo espiritual. Está claro que son más fáciles de crear los malos hábitos (alcoholismo, drogas, juegos con dinero, etc.) que los buenos (aprender a tocar un instrumento musical, pintura artística mecanografía o simplemente hacer una serie de oraciones o ejercicios espirituales todos los días) pero estos últimos están creados con consciencia y con la voluntad puesta en que son útiles para la elevación espiritual, y eso crea un nuevo carácter que, a su vez creará nuevas oportunidades y un mejor destino. El ser humano es el creador de su destino y el dueño de sus propósitos pero todo debe pasar por su mente. Los pensamientos positivos, de alegría y felicidad armonizan el corazón y cambian el cerebro, los sentimientos y emociones elevados desarrollan positivamente las funciones vitales y así podría decir todos descubrimientos científicos de los últimos tiempos. Por el contrario, los malos pensamientos crean malos sentimientos y deseos que pueden traer muchos problemas que, a  su vez, repercuten sobre la salud, el bienestar y la felicidad interna.

            Estoy seguro de que, el que más o el que menos ha oído hablar o ha leído algo sobre la telepatía, la clarividencia, el hipnotismo, la clarividencia o la escritura automática. Llamémosle poderes, fenómenos o como queramos, pero todo ello tiene una relación con la mente y forman parte de sus aspectos. Entre todos estos aspectos que he puesto hay una gran diferencia, y es que unos se desarrollan por medio de la buena voluntad, del servicio al prójimo, por ejercicios espirituales, etc., y los otros se desarrollan por medio del espiritismo y la magia negra o son poderes ancestrales de la humanidad. Los primeros llevan consigo el desarrollo espiritual con sus correspondientes poderes (viaje astral consciente, clarividencia, clariaudiencia, el poder de sanar, etc.) y los segundos traen algo parecido pero para actuar en los mundos inferiores, más el riesgo de caer en lo más bajo y peligroso del Espiritismo hasta el punto de que nos podría hacer perder el Alma. Cuando el ser humano tenía conciencia interna y aún no tenía la mente actual no era consciente del mundo externo (como los animales actuales) Tenía algunos poderes sobre la naturaleza pero esos poderes no los podía usar como lo haría hoy porque no era consciente de sí mismo ni tenía la razón que hoy tiene.

Dentro de nuestro destino futuro y de nuestra propia evolución está previsto que tengamos poderes pero bajo el control de la mente y de la voluntad. Pero mientras llega el momento de comprender que tenemos que sacrificarnos y esforzarnos por nuestro propio desarrollo espiritual, surgen pruebas y tentaciones relacionadas con la magia negra y el espiritismo que nos pueden hacer creer que estamos desarrollando poderes espirituales, cuando en realidad nos están llevando a contactar con las regiones inferiores del mundo emocional y con toda clase de espíritus que por su negatividad no pueden ascender a los mundos espirituales. Y por eso es necesario usar la mente para razonar y comprender que los poderes del Alma no se regalan ni se consiguen en un juego, ni a cambio de dinero ni por el hecho de hacer un curso, ni nada parecido, sino todo lo contrario, cuesta varias vidas y mucha persistencia en servir amorosa y desinteresadamente a los demás y en tener amor y compasión hacia todo ser viviente.

            El mundo del pensamiento se divide en dos grandes regiones, la inferior o “concreta” donde se sitúa nuestra razón, y la superior o “abstracta” donde está el Ego o verdadero Yo. Lo mismo que la consciencia de los animales se elevará del mundo emocional (donde hoy se encuentra) al mundo del pensamiento según vallan evolucionando hacia humanos, así nosotros estamos elevándonos hacia las regiones donde se encuentra el Alma por medio de trabajos espirituales e intelectuales. Por tanto, existe una supra-conciencia (que algunos iniciados ya la han obtenido) que nos facilitará el poder de la clarividencia así como otros poderes que no es necesario que enumere. Esta supra-conciencia será la conciencia normal que tendrá el ser humano cuando ya no necesite renacer y esté preparado para ayudar a los que estén más atrasados en la evolución. En realidad, está supra-conciencia es la conciencia del Ego en su propio mundo, lo que significa que cuanto más progreso espiritual más posibilidades tendremos de escuchar su voz y de obtener sus poderes, que es como decir que más se anulará la personalidad  materialista que hoy somos para así convertirnos en ese Ego superior.

Por consiguiente, lo mismo que hoy nuestra mente puede percibir mensajes y revelaciones del subconsciente y de la memoria, también los recibe, (en menor medida) y recibirá más según vayamos evolucionando, del propio Ego. Los mensajes y soluciones del subconsciente son fáciles de reconocer y razonar si llegamos a percibirlos, generalmente, son de ayuda en nuestros quehaceres cotidianos. Las revelaciones o soluciones que a veces nos vienen como respuesta a nuestras oraciones e inquietudes espirituales son de naturaleza más elevada y, aunque también nos ayudan en nuestra vida cotidiana, se suele notar cierta diferencia porque siempre van dirigidos hacia el bien. Podríamos denominar a la supra-conciencia como los poderes latentes del hombre futuro, por eso, los más adelantados (espiritualmente hablando) a veces dan muestra de obtener conocimientos muy superiores o incluso hacen de profetas. Nuestro desenvolvimiento mental y espiritual hacen que en cada renacimiento mostremos más genialidad y originalidad por medio de la relación más directa que estamos desarrollando con nuestro Yo superior, esa es la línea a seguir por toda la humanidad, pero quien se deja llevar por los bajos deseos y emociones del cuerpo emocional (alcohol, drogas, materialismo, egoísmo, etc.) no solo adelantará poco, sino que estará  eliminando temporalmente esa conexión.

El Ego no es un depósito de conocimiento ni nada parecido es nuestra vida, nuestra voluntad y nuestra conciencia manifestada en un cuerpo físico, y es esa manifestación la que hace que no tengamos sus poderes ni su sabiduría (como no los tiene el embajador de un rey por mucho conocimiento que tenga y mucho poder que le hayan dado) Él es la luz que intenta alumbrar nuestros destinos y gracias a él nosotros desarrollamos virtudes como el amor fraternal, la compasión, el altruismo, la generosidad, etc. Cuando nosotros dirigimos nuestra vida por los senderos que no van por su línea de conducta y cerramos nuestros ojos espirituales, entonces estamos cerrando las puertas a su guía e influencia. La escala del Alma es una y la de la personalidad que disfruta en este mundo físico es otra, lo que viene por vía de los sentidos es una cosa (salvo que lo veamos con los ojos espirituales y lo interpretemos como tal) y lo que viene en forma de intuición o inspiración es otra. La mente es el foco a través de la cual podemos recibir ayuda y guía de nuestro Yo superior, si nosotros tenemos la mente ocupada en pensamientos y hechos positivos o en oraciones y ejercicios espirituales, estaremos en la línea evolutiva que debemos seguir y estaremos creándonos un mejor destino futuro más de acuerdo con nuestra Alma.

Cuando nuestra mente está descontrolada y campa a sus anchas por donde quiere, es casi como decir que no existimos porque no somos conscientes de ello. Pero cuando la tenemos atada y somos conscientes de ella, entonces podemos dirigirla voluntariamente hacia hechos relacionados con el mundo del Alma. Ser conscientes de nosotros mismos (de lo que hacemos, de lo que pensamos de lo que decimos…) es desarrollar la posibilidad de utilizar el poder de la voluntad para dirigir nuestros cuerpos hacia actividades (meditación, concentración, oración,…) que nos acerquen a esos mundos espirituales, solo de esa forma podremos ser inspirados o contactar con nuestro Ego por medio de la intuición. Esas regiones espirituales están en nosotros como lo está la encina dentro de la bellota, solo tenemos que dedicar nuestra existencia a actuar como lo haría nuestro Yo superior, o dicho de otra forma, a actuar como si Cristo estuviera actuando en nuestro lugar. Si queremos acercarnos cada día más al Yo superior tenemos que mirar a los demás con amor (sin diferencias, sin rencores, sin envidias, etc.) debemos hablar con amor, debemos aprovechar cada oportunidad que se nos presente para servir altruistamente al prójimo y debemos trabajar como si lo hiciéramos para Dios Mismo. Es necesario dejar de poner trabas a ese influjo espiritual que nos llega desde las regiones del Ego. Antes de tener una mente ociosa es preferible tenerla en lo cultural, en lo bello y en lo intelectual porque también a través de ello se desarrolla la intuición y la inspiración. En las regiones del Alma se encuentra la Verdad y solo intentando acercarnos al Yo podremos recibir alguna muestra de ello.

Evidentemente, de nada servirá todo lo dicho si no se cree, si no se reconoce y si no se realizan los ejercicios o las ideas dadas. No es lógico pensar que somos lo que la mayoría cree ser, que estemos donde estamos, y que tengamos unos cuerpos y una mente tan perfectos por una simple casualidad. Creamos o no creamos en Dios y en sus leyes Él existe y nosotros somos parte de Él, y de Su mente y de Su Vida. Todos los caminos llevan a Él y la Ley del Karma nos cerrará los caminos equivocados para que retrocedamos y elijamos otro con una nueva actitud hasta que por fin encontremos el sendero espiritual que nos una a nuestro Yo superior y nos hagamos esos superhombres que solo se preocupan de servir amorosamente a los demás. Después de la tormenta viene la calma se suele decir, el hombre está en la etapa de la tormenta porque gracias a su mente y a su buena voluntad está luchando por elevarse moral, intelectual y espiritualmente. Pero esta lucha y este sacrificio tendrán su fin, y entonces se hará el silencio de la mente y la paralización de la personalidad para dar paso a la voz del Yo y al uso de sus poderes en favor de la humanidad.


                                   Francisco Nieto