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jueves, 12 de mayo de 2016

PRIMER CONTACTO CON UNA ESCUELA DE OCULTISMO (y II)




Una Fraternidad suele ser creada por un elegido de un Hermano Mayor o Iniciado de una Escuela de Rayo, y a ese elegido cuyo desarrollo pasado le ha hecho merecedor de los conocimientos que recibe, se le encarga la misión de crear la Fraternidad, Escuela de ocultismo o Logia con todas las indicaciones para que cualquiera que esté preparado pueda alcanzar la iniciación. Esto significa que no es una escuela o sociedad cualquiera y que todos sus centros, logias o grupos de estudios, estarán bajo la guía y observación del Hermano Mayor o Iniciado. De hecho, la magia que en algunos centros o escuelas en particular se produce, es también gracias a ese Hermano Mayor, y gracias a eso, las vibraciones espirituales pueden llega a la sociedad. Estos núcleos no se crean solamente para aprender la filosofía oculta, ni para dar conferencias o hacer debates, sino para crear unas fuerzas espirituales que puedan ser utilizadas de diferentes maneras y que afectan positiva y particularmente a todo aquel que entre al local.

            Con esto quiero decir que, como ocurre con las religiones cristianas, todo oficio o trabajo que se haga bajo la observancia de un iniciado, repercute en el desarrollo moral, intelectual y espiritual del mundo. No en vano se explica que los más avanzados deben ayudar a los más atrasados, que debemos servir amorosamente al prójimo y que debemos intentar imitar en nuestra vida cotidiana al propio Cristo como un sacrifico gozoso, o que debemos renunciar a ciertos placeres y aspectos egoístas para dedicarnos al trabajo interno. El centro, la escuela o la logia así como cada uno de sus miembros debe alumbrar allá donde se encuentren como el Hermano Mayor o Iniciado les alumbra a ellos. Los miembros no solo deben intentar ir por la vida haciendo las cosas con amor o como si fueran hechas para Dios, sino que nunca deberán hacer algo a cambio de alguna clase de recompensa. Cada miembro debe esforzarse en ser tan puro que cuando asista a algún servicio o trabajo interno del centro o logia, debe procurar olvidarse de su personalidad y de sus problemas o inquietudes, ya que eso alteraría el ambiente armónico y espiritual que existe en el local también gracias al Egregor que se ha creado.

            Cuando un centro o grupo de estudios, por pequeño que sea, cumple con los servicios devocionales, con los ejercicios y con los trabajos que la escuela dice, está unido a dicha escuela o Fraternidad central, que es como decir que recibe las mismas influencias espirituales de los Adeptos e Iniciados que haya, y que su trabajo espiritual repercute en la fraternidad y en la humanidad. No es necesario decir que cuando esto se practica durante años se crea una atmósfera especial con un ente particular e invisible que abarca una gran distancia. Lo triste es que haya personas, miembros y simpatizantes, que no valoren o no conozcan el aspecto interno de estos centros o núcleos, y que solo asistan cuando egoístamente ven algo que les atrae como, por ejemplo, determinado conferenciante. Y digo que es triste porque yo he conocido casos de asistir mucha gente a escuchar a un farsante iniciado y, por el contrario, asistir unos poco (pero sinceros buscadores del desarrollo espiritual) a conferencias donde se decía cómo y porqué debemos esforzarnos por ayudar a los demás. Algunos incluso se dan de baja como miembros porque se sienten más atraídos por los placeres y por sus antiguos hábitos, pero ante estos casos no hay nada que decir excepto que su progreso se ralentizará aunque intenten seguir en la misma línea de conducta respecto a ayudar a la humanidad y a los ejercicios espirituales, ya que no estarán bajo la dirección del Maestro de la Escuela.

            Es un privilegio y una gran oportunidad de desarrollo evolutivo para quien contacta en esta vida con una Escuela de Misterios relacionada con su Rayo, pero lo que no se debería hacer es pertenecer como miembro activo si no se cumplen las responsabilidades, si no se hacen los trabajos esotéricos, o si no se colabora en el trabajo de grupo interno y espiritual. Yo opino que esa frase de que “Una vez masón siempre Masón” no es muy correcta. En la Fraternidad Rosacruz ni siquiera puede llamarse “rosacruz” un iniciado en los Misterios Menores. Se puede intuir que nuestra escuela de Rayo sea la Rosacruz, la Masonería u otra de las siete, pero el hecho de adquirir un conocimiento o participar de ciertos rituales no da derecho a decir que siempre será rosacruz o Masón si no cumple con lo que debe o incluso abandona la Logia y vuelve a ser el que era antes de entrar. La Escuela imparte conocimiento que, de alguna manera, debemos intentar enseñar a otros siempre que podamos, la Escuela nos ofrece la posibilidad de purificarnos y de hacernos servidores del mundo, y la Escuela, por tanto, nos hace partícipes del Plan Divino. Así es que, cualquiera puede afiliarse como estudiante pero, generalmente, solo los fuertes y los que ya traen un trabajo hecho de otras vidas, conectarán y cumplirán con los deberes de la Escuela y con los de la humanidad satisfactoriamente.

            Concentrémonos ahora en el local donde se celebran los rituales y los servicios espirituales. Aunque no tengo pruebas de ello, es de suponer que cuando se funda una Escuela, la fecha y hora sea elegida como resultado de algunos cálculos u observaciones astrológicas, numerológicas, o simplemente por indicaciones de un Adepto. Pienso esto porque es lo que suele ocurrir en otros muchos casos en ocultismo como, por ejemplo, la promesa que se hace (en la Escuela Rosacruz) para acceder al grado de “Probacionista”. Eso ya es una buena señal para la creación de dicha escuela, pero no significa que todo tenga un buen fin puesto que eso dependerá de la calidad espiritual de sus miembros y de sus intenciones, es decir, que el elegido para fundarla puede hacer todo muy bien pero luego en los centros del mundo puede ir mal como yo he conocido casos. Aun así, si la Escuela está protegida por un hermano Mayor saldrá adelante y los que deban estar estarán y los que no se marcharán. En los Centros (sucursales o franquicias autorizadas) es diferente porque, aunque se funde con las mejores intenciones siempre surgen enfrentamientos y polémicas.

            Pero lo importante es, y suele ser, mantener la armonía y las notas-claves en sus diferentes servicios y trabajos de lo que la Escuela de Rayo representa a cumplir desde el mismo momento en que se entra en el local. Quiero decir que el local debería de respetarse como si fuera un santuario donde no se fuma ni se bebe y donde se procura no decir palabras altisonantes ni indecentes. Tampoco es lugar para tener conversaciones que lo profanen ni chismorreos o criticas. Qué decir tiene que las conferencias, lecturas o debates que se hagan deberán estar basados (o incluso preparado de antemano) en la filosofía de la Escuela o en ideas y pensamientos que vayan en esa línea y que ni contradiga la enseñanza de la Escuela ni deje a un lado todo lo que ayude al desarrollo espiritual de los asistentes. Cuando hay posibilidad de tener dos departamentos, uno se dedicará a los asuntos burocráticos, comunes y charlas o conferencias con los no afiliados, mientras que el otro se dedicará a los servicios, tenidas (masónicas) o trabajos internos donde solo se harán de forma muy estricta los rituales o trabajos de la propia Escuela.

            Los miembros deberán proponerse, siempre que puedan, estudios, escritos, conferencias y conocimiento para compartir con tal de colaborar con sus hermanos y con el Centro o Logia. Para mantener la armonía y la vibración o nota-clave de la Escuela es necesario que haya actividades y asistencia de miembros como colaboradores, pero también es importante la limpieza, la decoración, los símbolos y otros elementos que divulguen lo que allí se hace, y también medios de trabajo interno y similares que las personas encuentren sugerentes para practicar o meditar. Lo importante en este aspecto es no dar motivos para que nadie cree malos pensamientos ni para que haya críticas por ningún motivo.

            Como todo ocultista sabe, los pensamientos tienen forma, una determinada vibración según sea su naturaleza, y cierto magnetismo que hace que se unan y se fortalezcan entre ellos. Con esto quiero decir que dos personas que creen pensamientos negativos sobre una misma cosa, éstos se unirán y se harán más fuertes a la vez que intentarán influenciar a las mentes que estén en sintonía para que también creen pensamientos en esa misma línea. Un ejemplo de esto es que, si por un cable grueso pasa electricidad y ponemos otro fino al lado, el fino terminará cargándose en algún grado de electricidad por la propia atracción magnética. Sabiendo esto y sabiendo que el Mundo del Pensamiento está formado en gran parte por los pensamientos que crea la humanidad, los miembros de un Centro o Logia deberían mantener pensamientos definidos y elevados siempre que asistan a algún trabajo interno o servicio devocional, y dejar a un lado los que se relacionen con problemas negocios, economía, etc. Los pensamientos de los miembros deben estar en el mundo de lo abstracto, de las ideas y de los conceptos más elevados como son el amor o la fraternidad. La voluntad, la persistencia y la repetición son los que hacen que esos pensamientos se unan y fortalezcan para luego ampliar su diámetro de influencia hasta las inmediaciones.

            Un pensamiento nunca actúa solo sino que suele ir acompañado de un deseo, un sentimiento o una emoción, de acuerdo con eso y con la fuerza de voluntad que haya sido creado, el pensamiento alcanzará su destino y cumplirá su misión de influenciar a una o a muchas personas. Sabiendo esto, ahora podemos imaginar la fuerza que tienen los pensamientos y las palabras (sobre todo las que son clave en los servicios y rituales) que se crean en estos centros y de qué manera pueden influir en las auras y en las mentes de los asistentes. Por el contrario, también podemos hacernos una idea del caos que se puede producir si ese centro se dedicara a otros asuntos o si no se respetaran las normas y cada uno actuara como le apeteciera. Cuando se repiten y se sostienen una serie de actividades o rituales dedicados a ensalzar los ideales más elevados y los principios de una escuela determinada durante cierto tiempo, la atmósfera psíquica y mental de ese lugar se convierte en una entidad de la misma naturaleza de los pensamientos que le han creado; y según pase el tiempo y se repitan asiduamente esos pensamientos, rituales, invocaciones, himnos, etc., esa entidad tendrá más poder para influenciar a las personas que se pongan a su alcance. Ahora bien, basta que se deje de hacer todo eso y que lleguen personas con otras ideas o contrarias a su naturaleza y que participen muy activamente (conferencias, debates, etc.) para que ese Egregor o entidad invisible del centro cambie. No es necesario decir que si se dejaran de hacer los trabajos internos, los servicios devocionales o los rituales, no tardaría mucho en desaparecer dicha entidad.

            Ya no solo estamos hablando de que las vibraciones espirituales de los trabajos en el Centro o Logia alcancen a las personas que asistan e incluso a las que se encuentren en las inmediaciones, ahora podemos hablar también de que ese egregor está formado también con los pensamientos, sentimientos y palabras de una Escuela determinada donde se enseña también una filosofía determinada. Por tanto, todo lo que representa el egregor puede alcanzar a mucha gente, sobre todo si está en sintonía con la espiritualidad que allí se respire. El aspecto más positivo de todo esto para los miembros y asistentes, es que, cuanto mayor grado de desarrollo psíquico y espiritual, mayor influencia tendrá el egregor sobre dichos miembros. Por otro lado, el egregor también puede hacer de canal para que descienda los efectos de esos trabajos internos efectuados al unísono. Esto se puede considerar como una especie de bendición desde los mundos superiores invisibles, y a esto y a otros hechos, es a lo que me refería cuando he dicho anteriormente que en estas escuelas se hace magia. Cuando se hacen los trabajos correctamente y hay muchos miembros actuando voluntaria y conscientemente en una sola dirección, esos pensamientos-formas unidos crean un canal que puede llevar al mundo de las ideas superiores y del amor. Y si ese trabajo en común se hace con el verdadero sentimiento y la fuerza de voluntad necesaria ese canal servir para que descienda la energía divina y para que alcance a los miembros presentes. Esto, al menos, es lo que todas las Escuelas de ocultismo afirman y enseñan, y esto es lo que yo, en parte, he podido percibir algunas veces.

            Dependiendo de cuál sea la Escuela, Fraternidad, Logia o Sociedad, se hacen diferentes rituales, servicios y trabajos, lo que significa que, al igual que en la Eucaristía, el oficiante pronunciará las palabras clave o comenzará a actuar (por ejemplo en la Masonería) de acuerdo con el ritual para que se forme el egregor. Dependiendo también de la naturaleza de la escuela, a veces se invocan las presencias divinas, pero en otros casos no es necesarios porque el mismo ritual o servicio hace de invocación para las mismas (por ejemplo Ángeles y Arcángeles) Todo lo que se hace en un ritual tiene su influencia en el egregor para que éste incluso obtenga más poder benefactor sobre las personas más sensibles que estén presentes. Por tanto, es necesario repetir que el egregor lo crean los asistentes; que le mantienen con sus trabajos, con los rituales, con los sentimientos y con los pensamientos; y que todo lo que se haga en contra le perjudicará y debilitará. Si los miembros le cuidan y alimentan, el egregor hará lo mismo con los presentes nada más que entren en el local, por tanto, esto se puede considerar también como una gran responsabilidad del ocultista.

            Quienes no crean en nada del ocultismo pueden pensar que los ocultistas estamos locos, pero lo mismo que la influencia de una persona que no conocemos sobre nuestra aura nos puede hacer pensar que es una buena o mala, y lo mismo que algunas personas que saben apreciar la música clásica o sacra se deleitan a la vez que elevan la vibración de su cuerpo y de sus sentimientos gracias a su influencia, así el egregor hace que los asistentes se sientan cómodos y “como en el cielo” en determinados servicios espirituales. Claro que yo entiendo al incrédulo porque su misma incredulidad cierra la puerta a la influencia de egrégores y de entidades superiores de esta clase.

                                                                       Francisco Nieto