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miércoles, 20 de abril de 2016

PRIMEROS CONTACTOS CON UNA ESCUELA DE OCULTISMO ( I )






            Aunque no lo crean quienes aún no han contactado de alguna forma con la Verdad que todos, algún día, conoceremos y llevaremos a la práctica con tal de conocernos a nosotros mismos y de liberarnos de la rueda de renacimientos, estamos evolucionando dentro de un “Plan Divino” que nos hará a imagen y semejanza de nuestro Creador. Las personas que han profundizado un poco en el conocimiento oculto que facilitan algunas escuelas, saben que hay siete rayos que representan ciertas cualidades y poderes divinos que se manifiestan en la vida terrestre así como en los mundos ocultos superiores. Cada uno de esos siete rayos se manifiesta de diferente forma y en diferentes grados desde el mundo más sutil hasta el nuestro, teniendo en todos diferentes funciones que nos afectan. Una de las funciones que tienen en nuestro verdadero mundo espiritual es diferenciarnos en alguna de las particularidades de Rayo, lo que nos facilita el descenso para la manifestación física y nos identifica con la naturaleza de ese mismo Rayo. Esto significa que cuando comenzamos el sendero de regreso a nuestro verdadero hogar como Espíritus, lo haremos con la ayuda de las fuerzas y dentro de las características del Rayo al que cada uno de nosotros pertenezcamos y por el cual hemos descendido.

            Los rayos más representativos en el momento actual son los que en ocultismo llamamos el sendero de la mente y el del corazón. El sendero del corazón es aquel que eligen los que no necesitan explicaciones científicas ni intelectuales sobre la vida, la evolución, la muerte ni sobre el por qué estamos aquí. Estas personas han evolucionado más o menos como la mayoría (como todos los niños son y crecen de forma similar cuando son pequeñitos) pero a partir de adquirir la mente o razón, ya comienzan a distinguirse de otros en su forma de ver la vida, de pensar y de actuar. Aunque es cierto que a lo largo de las miles de reencarnaciones que hacemos estamos bajo la influencia de los siete Rayos y de las doce constelaciones astrológicas, también lo es que el Rayo principal siempre tiene mayor influencia sobre la persona y es ese Rayo de la devoción o del corazón el que lleva a sus Almas a elegir ese camino de vuelta. Un buen ejemplo de estas personas son los devotos de las iglesias y religiones que creen por fe y que trabajan con amor, altruismo y compasión en todo lo que pueden en su iglesia, hermandad, etc.

            Pero el sendero de la mente no es nada parecido a eso porque el científico y el ocultista necesitan el conocimiento para razonar, investigar y progresar. El ocultista también tiene su momento a lo largo de su evolución en el que necesita encontrar algo donde pueda satisfacer sus dudas e inquietudes como, por ejemplo, quiénes somos, de dónde venimos, qué ocurre tras la muerte o por qué hay tantas y tan grandes diferencias entre nosotros. Y lo mismo que el devoto conecta en sus primeros pasos con sectas, religiones y culturas que le hacen ver la necesidad de creer en algo superior perfecto y bueno, y que le hacen comprender que los que más pueden y tienen deben dar y compartir con los que lo necesitan, (no solo bienes materiales) así también el futuro ocultista conecta con diferentes enseñanzas y escuelas que le llevarán a conocer alguna de las siete Escuelas de Misterios Menores representada por alguna fraternidad o Logia donde se identificará clara y plenamente con sus enseñanzas.

            Así, el místico devoto llega a vivir una vida de oración y meditación sobre asuntos religiosos y sobre aspectos como la compasión y la ayuda al prójimo (camino más bien individual) mientras que el ocultista elige una vida intelectual, de concentración y de disciplina para alcanzar sus retos y los conocimientos que busca. Pero el ocultista, aún dentro del sendero de la mente (sendero de los científicos y de los matemáticos) se diferencia en que cuando está maduro para contactar con su Escuela de Rayo, aprende que el mejor y más rápido camino para progresar es el de la mente y el del corazón juntos. El místico obtiene progreso en la soledad hasta que contacta con su Yo superior o Ego, pero el ocultista, aunque también hace trabajos internos en la soledad, necesita la colaboración y el apoyo (como él también debe darlo) de los compañeros de Rayo y de Escuela para contactar con el Maestro que le guiará y para hacer ciertos trabajos. La humanidad en común se mueve dentro de la ciencia exotérica que obtiene el conocimiento de la observación de los fenómenos, pero el ocultista los obtiene por el conocimiento de sí mismo, por la auto-observación y por la intuición. Pero como todos obtendremos algún día el conocimiento de la Verdad, entonces lo esotérico se convertirá en lo común o exotérico y nos familiarizaremos con las fuerzas invisibles que hoy guían a la humanidad e impulsan el desarrollo para que seamos perfectos como nuestro Padre que está en los Cielos lo Es.

            Y así cada uno de nosotros conectará con su escuela de Rayo y de raza porque renacerá ya con su destino que le brindará la oportunidad de adquirir grandes conocimientos ocultos (para la mayoría) y de contactar con algún Maestro. Una vez que un aspirante contacta con su Escuela comienza a encontrar las respuestas que buscaba a la vez que dedica su vida a conocer el origen y el fin del Plan Divino y a trabajar sobre su desarrollo y otros aspectos internos. Aprenderá a trabajar más conscientemente con su mente y con su voluntad para purificar sus cuerpos, y llegará un momento en que hará (si quiere dar un paso más profundo y responsable respecto a su desarrollo individual) una promesa ante un ser invisible de elevadísimo desarrollo representante de esa Escuela y Rayo para, por último, llevar una vida anónima en lo espiritual (como discípulo) pero muy activa en todo lo que se relacione con el servicio a los demás. Ese grado o estado de conciencia es el que lleva a adquirir la iniciación, un hecho que ni siquiera el discípulo suele decir a nadie porque una de las primeras cosas que se aprenden en una verdadera escuela es la humildad.

            Estas Escuelas de Misterios suelen ser representadas por Fraternidades o Logias que son las que preparan para dicha Iniciación. Estas Fraternidades (como la Rosacruz de Max Heindel) a su vez, están representadas por centros o grupos de estudios donde se practican ciertos rituales, frases y palabras que tienen una función en la atmósfera psíquica del lugar, y otros servicios devocionales y específicos para los miembros más avanzados; pero todo siempre en una nota-clave que representa a esa escuela y a ese Rayo. Cuando los miembros se reúnen para los servicios normales donde pueden asistir quienes quieran, se producen ciertos hechos que bien podrían calificarse de mágicos. Cuando la reunión es para los oficios de lo más avanzados ocurre lo mismo pero suele ser más notable la influencia de otros posibles seres como ocurre cuando un miembro acepta y se compromete a ser probacionista por medio de una promesa. Por tanto y sin querer entrar mucho en los detalles, la escuela prepara a los estudiantes para que sean responsables y cumplidores de sus deberes así como respecto a la espiritualización del carácter y el desarrollo de sus cuerpos. Pero una vez que se hacen probacionista ya hacen otros trabajos más serios y profundos que les puede lleva a contactar con el Maestro o Hermano Mayor y, a partir de ahí, el estudiante dedicará su vida a servir amorosamente a la humanidad allá donde pueda y en pensamiento, palabra y obra.

            Todo aquel que en esta vida comienza por primera vez a buscar su sendero a través del ocultismo comprobará que hay muchas escuelas, maestros que conceden iniciaciones a cambio de dinero, cursos que facilitan poderes, maestros que enseñan a sanar y que convencen a la gente con su palabrería y demagogia, y otra mucha gente sin escrúpulos que se las ingenian para ganar dinero ofreciendo algo o prometiendo lo que no pueden dar. También yo conocí eso hace muchos años y aún hoy, en mí búsqueda de algún lugar donde dar conferencias y cursos gratis, me encuentro con esa clase de gente que se cree todo y también con los que van de maestros y que con su palabrería bonita sacan el dinero con el pretexto de que hay que pagar ciertos gastos. Así que, la mejor manera de enfocar todo esto es pensar que son experiencias que preparan para ese futuro contacto con la verdadera Escuela de ocultismo, Escuelas que dan su conocimiento y su verdad sin obtener nada a cambio porque, a diferencia de las otras falsas, éstas están dirigidas invisiblemente por un Hermanos Mayor o Maestro con varias iniciaciones.

            Casi me atrevería a asegurar que, ignorantemente, la mayoría de los que conectan con una escuela de ocultismo piensan que en muy poco tiempo van a asimilar grandes conocimientos y que van a desarrollar ciertas facultades espirituales. Esto es casi normal pero lo que no lo es, es lo que piensan aquellos que buscan lo fenoménico y otras cosas parecidas como son los poderes; otros también se confunden cuando solo desean parecer sabios y aparentar ser más importantes que los demás por el hecho de pertenecer a una escuela. Es decir que podernos conocer toda clase de personas con sus virtudes y defectos pero que, al principio, ni se imaginan que están formando parte de un núcleo que se dedica (además de a su propio desarrollo) a hacer un gran bien espiritual a la humanidad. Y esa es la motivación principal que cada miembro de la Escuela o Logia debería tener, o sea, trabajar y colaborar como en el ocultismo se enseña para que ese centro sea un emisor de vibraciones espirituales que alcancen al edificio donde se encuentre y a sus inmediaciones. Claro que, todo dependerá de la cantidad de servicios que se hagan, de lo que se trate en ellos y de la calidad o grado de desarrollo y colaboración de cada miembro asistente.

Francisco Nieto