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sábado, 20 de febrero de 2016

RESURRECCIÓN DE LA CARNE O RENACIMIENTO ( I )





            En la época y en los tiempos que vivimos donde la razón se va imponiendo a los dogmas, a las doctrinas y a ciertas costumbres antiguas hasta comprender que no tienen razón de ser, todavía podemos encontrar o distinguir dos grupos opuestos de creyentes respecto a frases como las del Credo Cristiano donde dice “Creemos en la resurrección de la carne”, así como en otras muchas palabras de las iglesias y de la Biblia mal explicadas o mal comprendidas. Tanto en personas cultas y razonables así como en otras que no lo eran en el pasado, estas afirmaciones hacían tal influencia en su mente que ni los más razonables se atrevieron en muchos casos a decir que la resurrección de la carne o de los muertos era absurda. Por tanto, además de los incrédulos por naturaleza, ha habido y creo que aún hay dos grupos que difieren de opinión: Uno que lo cree como dogma de fe, y otro que no lo admite porque su razón y sus conocimientos no les permiten creerlo.

            Cristo enseñaba a las multitudes en parábolas (Como cuando se cuenta un cuento a un niño) porque, debido a la poca razón de entonces, entendían mejor el significado, de ahí que se dijera que las daba leche. Sin embargo, a sus discípulos les enseñaba su autentica doctrina y les explicaba todo de una forma más razonable; por eso se dice al respecto que les daba carne. Esto hace pensar y también dudar de si  esta doctrina de la resurrección de la carne está mal escrita o si no han sabido interpretarla dependiendo de qué mentalidad lo interprete. Si con ello quisieran enseñar que hay un Alma que utiliza otro cuerpo  físico, algunos lo entendemos, pero si lo escribieron pensando (como normalmente la entienden los más fieles creyentes) en que la persona que muere, algún día volverá a utilizar ese mismo cuerpo, entonces parece absurdo e increíble. Hace muchos años yo mismo lo escuchaba en los sermones de algunos sacerdotes y, aún siendo casi un niño ya me hacía pensar que eso era difícil de creer y ni siquiera de imaginar.

            En el Credo de los Apóstoles se habla de la resurrección del cuerpo, y los que creen en dicha resurrección se basan más que nada en lo que está escrito en Job, 19 – 26: “Y después de deshecha esta piel, aún he de ver en mi carne a Dios”. Pero este Credo fue escrito siglos después de que los Apóstoles murieran y a partir de ahí se comenzó a creer en dicha resurrección; sin embargo, ni los Apóstoles ni la Biblia enseñan la resurrección del cuerpo. La frase bíblica mencionada la escribieron los traductores de la Biblia en la versión del Rey Jaime, pero hay que tener en cuenta que los traductores de esa versión eran pobres eruditos del hebreo y que la mayoría de ellos murieron antes de terminar la traducción, y por eso es muy posible que sea un error. Esto se confirmaría más aún si leemos esa frase en la nueva versión revisada donde dice: “Y después de que mi piel, y aún ese mi cuerpo, sean deshechos, entonces, sin mi carne he de ver a Dios”. Esta última versión concuerda perfectamente con aquello de que “La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios” Si a eso añadimos que también dice la Biblia que “En la resurrección no habrá casamientos ni dados en matrimonio”, entenderemos que la resurrección de la carne no tiene sentido. San Pablo dice en Corintios I – 15 que “la simiente es puesta en la tierra en cada ocasión para formar un nuevo cuerpo”, lo que significa que no hay ni hace falta resurrección de la carne. Pero, aún así, a continuación veremos cómo se podría interpretar eso desde el punto de vista evolutivo.

            Tal y como lo entienden la mayoría de los creyentes que admiten todo lo que dicen las iglesias cuando dicen cosas como éstas, resulta que una persona muere, su cuerpo se desintegra, (vuelve al polvo) y cuando llegue el momento, esos átomos formarán las moléculas y éstas a su vez las células y todo el organismo de un nuevo cuerpo ¿Para ir con ese cuerpo a dónde? No está escrito en la misma Biblia que tenemos un cuerpo material y otro espiritual? ¿No está escrito que la carne no heredará el Reino de los Cielos? ¿No está escrito que el hombre procede del polvo y al polvo ha de volver? Así, todas las religiones afirman que realmente somos un Alma o un Espíritu, que somos hijos de Dios y que estamos hechos a imagen y semejanza de Él. También dice la Biblia que Dios es omnipresente y que “En Dios vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser”. Por consiguiente, tenemos que ser un Alma o Espíritu creado por Dios, o sea, no somos el cuerpo físico porque Dios no tiene un cuerpo físico omnipresente, sino que su espíritu es omnipresente, omnisciente y omnipotente. Entonces sabiendo que tenemos que ser un Alma o Espíritu a imagen y semejanza de Dios, tenemos que entender que esa Alma utiliza un cuerpo físico que procede del polvo (de la materia) y que cuando se desintegre después de la muerte, volverá a convertirse en polvo o materia.

            Si hay un cielo o Reino de los Cielos tiene que ser invisible a los sentidos, es decir, tiene que estar en alguna región donde no haya materia, más bien en el mundo de los espíritus, y por tanto, para ir allí no se necesita cuerpo físico que tenga que resucitar. ¿Qué conciencia construiría ese nuevo cuerpo tan perfecto en su funcionamiento si ni la misma ciencia es capaz de hacerlo? Nosotros, después de la muerte, desde luego que no. ¿Y de dónde íbamos a sacar el molde para crear ese cuerpo si el cuerpo físico que murió ya no existe? ¿Y quién o cómo le darían o le daríamos vida? Y si, aún así, lo consiguiéramos de algún modo y con la ayuda de alguien ¿Para qué vamos a querer ese cuerpo que no puede existir en el Reino de Dios? Pero claro, alguien puede pensar que el Reino de Dios se formará aquí en la Tierra en un futuro aún muy lejano, o sea, cuando todos seamos muy buenos. Pero, en tal caso, no podríamos estar todos en la  Tierra porque no habría sitio, sabiendo  la de millones que han muerto desde que el hombre es tal. Bueno, quizás alguien encuentre otra respuesta a esto y diga que sí, a lo que yo entonces le preguntaría ¿Y para qué todo este follón si la Biblia dice que solo se salvarán 144.000 personas o elegidos? Lo que me lleva de nuevo a decirme a mí mismo que esos 144.000 serán de nuestra época porque, ¡claro! cuanto más en el pasado éramos más malos, es decir que el resto no podrán disfrutar de ese Reino de los Cielos? Entonces ¿Para qué nos creó Dios y mando Su hijo para salvarnos a todos?

            Si todo esto no fuera simbolismo, enseñanzas ocultas para los más adelantados, ni tampoco errores, no me quiero ni imaginar  cómo estará la Tierra cuando llegue el día de la resurrección y se levanten los que murieron descuartizados, aplastados y quemados, porque, claro, si no van a ser salvados por la mano de Dos les dejarían o se quedarían como estuvieran. ¿Y qué pasaría con los que quemó la Santa Inquisición en nombre de un Dios Justo y de Amor? Es más, si, como sabemos, la materia del cuerpo físico se desintegra hasta convertirse en átomos, como toda la materia, para formar parte de otras formas físicas, significa que cuando los cuerpos a resucitar se fueran a formar su materia habría formado parte de otros cuerpos minerales, vegetales, animales y humanos, entonces ¿Cómo nos identificaríamos nosotros con nuestro antiguo cuerpo que murió? Y entonces ¿Seríamos el mismo que fuimos para así poder recibir el precio o castigo que merecemos? Y si fuera castigo ¿Cómo puede permitirlo un Dios que nos ama, que es omnipotente y que nos creó como Padre? Si somos a imagen y semejanza de Él que es Espíritu inmortal y omnipotente, significa que no podríamos morir nunca, entonces…..

            De esta forma encontraríamos explicación a aquella frase que dijo Cristo sobre: “Las obras que yo hago también las haréis y mayores aún.” He querido llegar hasta aquí con tantos interrogantes para dar a entender que muchas palabras, frases y ritos de las iglesias son simbólicos o tienen un doble significado, y si tenemos en cuenta, además, las diferentes traducciones de la Biblia, pues también cabe el error, y en mi opinión, la resurrección de la carne o de los muertos es uno de ellos por no haberse explicado correctamente.

            Está claro que tenemos tres opciones:

1ª.- Creerlo todo sin razonar nada y siempre teniendo fe en que algún día lo  entenderemos todo.
2ª.- Razonarlo todo y comprender muy poco para terminar diciendo que todo es mentira.
3ª.- O bien creer en la filosofía oculta cuando dice que somos un Espíritu que evoluciona y desarrolla sus poderes latentes (a imagen y semejanza de su creador) para convertirlos en dinámicos y que algún día no necesitaremos renacer en un cuerpo físico para, por último, volver al Mundo de Dios que es nuestro propio mundo.

                                    Francisco Nieto

jueves, 4 de febrero de 2016

LA AYUDA DE LA IGLESIA Y SUS SACRAMENTOS (y IV)






Veamos lo que dice el esoterismo sobre el aspecto oculto de la Eucaristía:

1º.- Los signos, palabras de poder, mantras y oraciones que se dicen y hacen en la misa, hacen descender una efusión de energía de Cristo (gracias a los Ángeles y Arcángeles) que se distribuye sobre los presentes (según sea su actitud y su desarrollo interno) afectando a sus vehículos superiores.

2º.- La consagración representa el descenso y sacrificio de Cristo para tomar forma física y habitar entre nosotros, lo que unido al punto anterior, significa que nos debemos hacer colaboradores de Cristo y predicar con la palabra y con el ejemplo.

3º.- Los seres elevados invisibles que colaboran con el oficiante construyen un templo etérico donde se concentran las fuerzas espirituales. Tanto en este trabajo como en la distribución de esas fuerzas colaboran toda una serie de espíritus de la naturaleza y elementales bajo la dirección de los Ángeles.

4º.- En la Eucaristía, por tanto, asisten personas, seres superiores a nosotros, seres inferiores y los normalmente llamados muertos que se sientan atraídos o que sean mencionados en ella.

5º.- La Eucaristía no sólo fortalece al ser interno y le protege sino que también le purifica por medio del signo de la cruz que hacemos con agua bendita a la entrada, con la siguiente que hacemos durante la Eucaristía en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y con la petición de perdón que hacemos al principio.

6º.- Todo, hasta el más mínimo detalle que se diga y que se haga en la Misa tiene un efecto invisible benefactor por parte del mismo Cristo y de sus colaboradores para que los asistentes voluntarios lo reciban en forma de bendición. Esto es especialmente notable en el momento de la transubstanciación de la Hostia y del vino.


PENITENCIA: Todo verdadero cristiano sabe que su deber es no pecar, es decir no actuar en contra de las leyes divinas y de la Voluntad de Dios, este es el aspecto exotérico. El ocultista también sabe eso y se esfuerza por no hacerlo en pensamiento, palabra y obra porque sabe lo que significa el karma. Por eso se hizo el Sacramento de la Penitencia, el cristiano suele confesar sus pecados ante el sacerdote, pero también puede hacerlo en privado o al principio de la misa cuando se pide perdón. Lo importante es hacerlo con un verdadero sentido de arrepentimiento desde el corazón con la promesa de intentar no volver a cometer el pecado. La penitencia que se ponía antiguamente era muy dura y por largo tiempo pero hoy ya no es así. Desde el punto de vista del ocultista todo pecado (lo contrario a las  enseñanzas de Cristo, lo malintencionado, etc.) tiene un efecto sobre sus cuerpos superiores y ahí estarán hasta después de la muerte cuando pasamos al purgatorio. Pero la iglesia creó la absolución que es la manera de perdonar por medio del poder del sacerdote. Sin embargo, eso no tendrá efecto (ni tampoco si nosotros simplemente nos sentimos culpables) si no hay arrepentimiento de corazón, propósito de enmienda y restitución. Por tanto de lo que se trata es de limpiar esa mancha en los cuerpos sutiles para que no esté presente cuando lleguemos al purgatorio, y para  ello existe también lo que la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel llama la “retrospección”, que ya he mencionado en algunos de mis artículos y de mis libros. Cuando la persona se confiesa antes de la Misa, lo hace de corazón, recibe la absolución y cumple su penitencia, lo que está haciendo es limpiarse para poder recibir mejor los efluvios espirituales de la mágica y sagrada Eucaristía.


MATRIMONIO: A diferencia de los otros sacramentos que están relacionados con el Espíritu, éste lo está con el cuerpo físico. Cristo dijo: “¿no habéis leído que aquel que les hizo en el principio les hizo macho y hembra? Por esta causa dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y ambos serán una sola carne” Mateo, 19: 4 – 6. Esto fue y es necesario por una muy importante razón, para facilitar un cuerpo a los espíritus reencarnantes con tal de que puedan evolucionar y hacer frente a su karma pendiente. Por tanto, el nacimiento es la contraparte u origen de la muerte porque si no hubiera muerte no se hubiera instaurado el sacramento del bautismo y del matrimonio. Habrá quien piense que para tener hijos no es necesario casarse, cierto, por eso mismo el sacramento del matrimonio tiene su parte oculta o esotérica que facilita algo especial a las personas que lo contraen. Sin  profundizar mucho en lo oculto solo diré que como en los demás sacramentos, todos los signos, las palabras de poder pronunciadas por un sacerdote ordenado y las respuestas de los propios cónyuges crean un lazo de unión de sus propias naturalezas para que se compenetren más y para que puedan hacer frente a sus pruebas, posibilidades y problemas comunes (por ejemplo: la bendición, la unión de las manos en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo; la invocación de los hombres, la aceptación de los anillos y el propio deseo de unión) . Esto es así porque el sacramento, como los otros, relaciona los cuerpos físicos con los cuerpos superiores de cada personalidad uniendo y fortaleciendo sus auras de tal manera que siempre estarán más unidos que cualquier otra pareja que simplemente vivan juntos. Por consiguiente, el matrimonio es necesario para que nuestros hermanos en espíritu puedan renacer, para que los contrayentes hagan frente a su karma y, también muy importante, como medio para unir a esas dos Almas por medio del amor y no del sexo.

Para la mayoría de las personas, el matrimonio es el medio por el cual tienen vía libre para la práctica del sexo pero la evolución, desde el aspecto animal hacia lo espiritual llevará a que la pareja sólo practique al sexo cuando deseen tener un hijo, por tanto, será una especie de sacrificio que facilitará un cuerpo inmaculadamente concebido. Actualmente, sobre todo en occidente, hay cada día más divorcios y se practica más el sexo sin estar casado y un sinfín de hechos más que van en contra de la naturaleza evolutiva y espiritual del ser humano, pero eso ya es cosa del karma negativo que cada individuo se crea. Lo mismo que hoy se ve con horror el hecho de que (como en un pasado no tan lejano se hacía) una madre mate o abandone a sus hijo para que muera, algún día se verá igual de mal algunos hechos de los que estamos comentando.


ORDEN SACERDOTAL: Dice San Pablo a Timoteo: “No descuides el don que está en ti, que te ha sido dado por profecía con la imposición de manos del presbiterio. Medita sobre estas cosas y entrégate a ellas, que tu adelanto sea ostensible a todos. Estate atento a ti mismo y a la doctrina, persevera en ello porque haciéndolo así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan”. Lo que constituye el Orden Sacerdotal es la ininterrumpida transmisión de la virtud psíquica o poder espiritual que confiere la influencia divina sobre las palabras, signos, ritos y substancias que se utilizan en los Sacramentos y que efectúa su transubstanciación. Esto quiere decir que aunque el oficiante del Sacramento no sea consciente o no preste la atención necesaria, el Sacramento será efectivo siempre y cuando pronuncie las palabras de poder y haga los signos, invocaciones, etc., que se deben hacer. El Orden procede del propio Cristo que ordenó a sus discípulos y éstos a sus iniciados, y así sucesivamente, por tanto, hay una conexión entre Cristo y el ordenado a través de los vehículos superiores de este último. Esta es la gran diferencia entre los que han sido ordenados o consagrados y los que no, pues el efecto de estos últimos no será tan efectivo ni podrán utilizar el caudal de energía espiritual de los mundos espirituales. Quien ha sido ordenado o consagrado tiene el poder de hacer descender esa energía y derramarla sobre la persona o personas presentes en el sacramento de manera tal que no se pierda en ningún otro sitio. Dentro de las Ordenes hay diferentes grados pero yo sólo me estoy refiriendo al sacerdote y al obispo que son los que más poder tienen y más trabajan con esas energías. Por ejemplo, el diácono solo tiene poder para pequeñas cosas; el sacerdote lo tiene para bendecir, absolver y consagrar la Hostia; y el obispo tiene lo mismo que el sacerdote incluyendo el poder de ordenar a los sacerdotes y de consagrar obispos  y edificios, más el de confirmar a quienes han recibido los sacramento del bautismo y de la comunión.

            Es evidente que  los sacerdotes y clérigos cristianos tienen que ser verdaderos imitadores de la obra de Cristo y un ejemplo a seguir en sus actitudes y en sus palabras, pues, su deber es servir de canales de la enseñanza y de la energía de Cristo. Desde el punto de vista del ocultista, el ordenado o consagrado tiene el poder de hacer descender energía de los diferentes mundos y regiones según sea su poder. A esto solo hay que añadir una excepción y es que solo el obispo puede contactar con el mundo con el cual se identifica Cristo. Como cualquier persona comprenderá, para que esto se pueda producir tiene que haber una conexión entre los cuerpos superiores de la persona y esos mundos o regiones, lo que significa que si el ordenado o consagrado cumple su deber obtendrá un gran desenvolvimiento espiritual en esa vida. (desde el momento de su consagración hasta que muera) Veamos una diferencia entre el sacerdote y el obispo: un sacerdote confiere ayuda, bendice o absuelve cuando hace la señal de la cruz gracias a su poder de la palabra y de los signos entre otros; un obispo, además de todo eso utiliza los chacras de las manos para depositar (con la imposición de manos) la energía Crística que hace descender gracias al poder que tiene de comunicarse con su mundo, repercutiendo este trabajo sobre los aspectos espirituales más elevados del ordenado o consagrado.

            Los primeros cristianos, discípulos e iniciados mantuvieron la ordenación así como otras enseñanzas ocultas como, por ejemplo, la reencarnación. Pero todo comenzó a cambiar en un Concilio en Alejandría contra Orígenes, para luego continuar con otro en Constantinopla y terminar con el Quinto concilio Ecuménico en el año 553 donde al parecer acordaron eliminar ciertas enseñanzas y compenetrarse más con los poderes civiles o políticos. Como consecuencia, los verdaderos cristianos se aislaron, quedando la iglesia como un instrumento complementario de los gobiernos, bendiciendo a sus ejércitos y actuando de forma contraria a los mandados de Cristo y a los Diez Mandamientos mismos. Pero la transmisión apostólica continúo y, aunque se rompió por parte de algunos representantes de la iglesia, es de suponer que hoy continúe. Por otro lado, aun habiendo sido ordenada una persona, siempre es libre de abandonar la Orden y casarse o hacer lo que quiera. Según las enseñanzas ocultas, quien se ordena sacerdote es porque está en su destino como mérito y posibilidad de acuerdo a su pasado, y por eso obtiene un poder y una conexión con Cristo que, por lo general, desconoce. Pero a veces es ese desconocimiento el que hace que termine cayendo en tentaciones que le hacen uno más entre los demás. Quien termina actuando en el pecado, con sus vicios y sus virtudes, acaba perdiendo esos poderes y creándose una serie de deudas y un destino muy diferente al previsto.

LA EXTREMA UNCIÓN: Como todo Sacramento, ayuda  o protege espiritualmente, y en este caso su misión es más bien de ayudar al Alma a abandonar el cuerpo físico para que se sienta protegido. Si, a la vez, el moribundo puede confesarse y comulgar, su ayuda y protección será más notable.


                                                           Francisco Nieto