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martes, 20 de octubre de 2015

MUNDOS DONDE EL SER HUMANO EVOLUCIONA ACTUALMENTE ( y VIII)







En el Mundo del Pensamiento aprendemos a ser creadores con la materia mental por medio de los arquetipos y con la conciencia de Ego, y en la Tierra experimentamos con  las formas físicas y con la conciencia de la personalidad, pero el fin es el mismo, o sea, aprender para ser dioses creadores en un futuro.

Cuando, después de la muerte, cualquiera de nosotros abandona el Mundo de Deseos para pasar al del Pensamiento nota un gran cambio porque el Mundo de Deseos está lleno de formas y de sonidos y en el del Pensamiento desaparece todo lo que representa a nuestro mundo. Allí flota en una intensa luz, no hay sentimientos ni deseos sobre nada, no hay miedo, ni pasado ni futuro porque ya no existe la  personalidad, y por eso se dice que se está en el “Gran Silencio” o “Eterno Ahora”. Allí se encuentra el Ego con un solo “sentimiento” que es “Yo Soy”. Desde el punto de vista personal podríamos decir que esa región del Mundo del Pensamiento es un vacío o caos lleno de confusión donde no hay nada real, pero en realidad es todo lo contrario. Aquí podríamos aplicar esa frase que tanto dicen los incrédulos y materialista de que “todo procede de la nada” porque, en realidad todo lo creado y manifestado en el mundo físico tiene su origen en esas regiones sin formas donde solo están las ideas de las fuerzas arquetípicas que crean los arquetipos vibrantes ya mencionados. ¿Podemos decir que un coche ha salido de la nada? Desde el punto de vista material sí porque su origen está en lo invisible, en una idea que luego tomó forma o imagen mental y que antes de ser creado físicamente, incluso se complementó con un deseo o sentimiento. Tanto las ideas como el mundo mental y la mente son imprescindibles para que haya mundo físico y para que nosotros podamos existir y evolucionar como humanos. Sin idea no hay pensamiento-forma de materia mental concreta, y sin pensamiento-forma o arquetipos vibrantes en ese eterno ahora nada de lo que conocemos podría existir.

Las ideas generadas por el Ego en la substancia abstracta del Mundo del Pensamiento son proyectadas sobre la materia concreta de la mente y allí se produce la concepción del pensamiento-forma, siendo éste visible ya para los clarividentes. ¿no os da esto ya una idea de lo importante que es la observación de la mente para ver cómo, qué y cuándo piensa por sí misma? Nuestro Ego puede enviar las mejores ideas hacia nuestra mente para que las razonemos o las captemos por medio de la intuición pero si nuestra mente no está en silencio, si no está controlada, o si está pensando en mil cosas a la vez llevada por los sentimientos, deseos y recuerdos del pasado, poco efecto pueden tener esas ideas en nosotros. Pero este mismo hecho en una mente devota, de un verdadero ocultista o de una persona que controle bastante su cuerpo de deseos y su mente, puede ser un semillero de progreso material, intelectual y espiritual. Esta región abstracta del Mundo del Pensamiento es el semillero de todo bien y de todo lo que necesita el ser humano para evolucionar, allí está la Verdad sin nada material ni sentimental que la oculte, por eso, cuanto más tenga el hombre sobre sus cuerpos, más cerca estará de su Ego y más fácil será para él captar las ideas de esos planos abstractos. Cristo dijo que la Verdad nos haría libres y así es, pero para ver esa Verdad debemos vivir en lo interno mientras usamos lo físico con discernimiento y solo como herramientas o medio de adquirir experiencias. Solo auto-observando consciente y voluntariamente sobre todo aquello relacionado con el Espíritu, podremos vivir en lo interno para liberarnos de esta falsa realidad que es el mundo físico. 

            El Mundo del Pensamiento es lo más inferior donde desciende el Espíritu y lo más elevado donde puede ascender la personalidad después de abandonar su cuerpo físico. Cuando el Ego, después de sufrir su Purgatorio y de asimilar el fruto de todo lo bueno de su anterior vida, abandona el Mundo de Deseos, entra en la región concreta del Mundo del Pensamiento donde “existe” rodeado de un sonido espiritual y una armonía inenarrable. Aquí suele estar unos cuantos siglos trabajando con los arquetipos bajo la dirección de las Jerarquías creadoras. Este es el Segundo Cielo y precisamente por estar tanto tiempo preparando el futro escenario físico se le llama el “hogar del Ego”. Como ya he dicho, aquí ya no existe la personalidad, ni como recuerdo ni como imagen, solo queda la mente. Sin embargo, el verdadero mundo del Ego está en los tres planos superiores de este mundo, es decir, en la región abstracta donde está muy poco tiempo y no suele ser consciente. Se dice de estos planos que son el semillero porque de ellos salen las ideas germinales abstractas que se van cristalizando según descienden hasta manifestarse como formas físicas. Nosotros no somos muy diferentes de los dioses en ese sentido, ellos  despiertan y se apropian de la materia del cosmos para crear un sistema solar donde hay siete mundos, y nosotros nos apropiamos de la materia de esos mundos para crear nuestros cuerpos de acuerdo a nuestro estado evolutivo. Pero, en cualquiera de los casos, el resultado es la cristalización o manifestación de una idea abstracta cuyo arquetipo está hecho de materia mental.

            Debe quedar claro que esa cristalización es el resultado de la obra del Espíritu (polo positivo) sobre la materia (polo negativo) Por tanto, lo mismo que Dios crea el Mundo del Pensamiento gracias al Mundo macrocósmico mental, así nosotros formamos nuestra mente de la materia mental del planeta Tierra creado por Dios. Por otro lado, como en cada mundo hay una Jerarquía que se hizo humana en él (como nosotros en el mundo físico) y es experta en crear formas con esa materia, he de decir que la jerarquía del Mundo del Pensamiento llamada Señores de la Mente, fue la que nos facilitó lo que en esoterismo llamamos cuerpo mental. Esta gran ayuda nos facilitó la individualización como humanos e hizo, que nos auto-recociéramos como individuos separados de los demás, pero como estábamos entonces tan dominados por el cuerpo de deseos, eso hizo que descendiéramos más de lo previsto hacia la materialidad. Por eso tuvieron que acudir los Señores de Mercurio y de Venus, unos para enseñarnos a razonar con la nueva mente, otros para despertar nuevos y más elevados deseos y sentimientos, y ambos para enseñarnos los misterios y el camino de la iniciación. Por consiguiente, los Señores de la Mente nos facilitaron un medio de evolución y de salvación pero, a la vez, nos implantaron el germen de la individualidad que nos lleva a la separatividad, lo que, descontrolada, no nos favorece.

            Las regiones inferiores del Mundo del Pensamiento que forman el Segundo Cielo están gobernadas por los Señores de la Mente y otras jerarquías que colaboran con ellos (entre otros nosotros mismos como Espíritus) Nosotros, como Egos conscientes allí, y una vez descartados los demás cuerpos excepto la mente, somos instruidos para crear  toda clase de arquetipos, incluyendo el de nuestros propios y futuros cuerpos que utilizaremos en los diferentes mundos inferiores. Por tanto, allí somos una fuerza creadora arquetípica, como son los espíritus de la naturaleza y otros espíritus auxiliares de los Ángeles, que colaboramos para la creación de los moldes etéricos sobre los que se forman los cuerpos y formas físicas. Dando por sentado que en ocultismo se llama humanidad a los seres que evolucionan en nuestro sistema solar y  que algunos están muy por delante de nosotros los humanos, es lógico pensar que, además de otras jerarquías  representativas de las constelaciones del Zodíaco, también haya extraterrestres (seres que no evolucionan en la Tierra) colaborando en el Segundo Cielo como Fuerzas Arquetípicas. Por otro lado y sabiendo que los más elevados iniciados de nuestro planeta pueden trabajar y colaborar en otros sistemas solares de similar evolución a la nuestra, es muy posible que también vengan iniciados de otros sistemas solares para aprender a trabajar creadoramente en el Segundo Cielo. Cualquier  ocultista serio sabe que hay dos aspectos que hacen posible este hecho:
1º.- Que en el Mundo del Pensamiento no existe el espacio ni el tiempo.
2º.- Que un iniciado que ha superado las iniciaciones menores puede viajar conscientemente con su vehículo perteneciente al Mundo del Espíritu de Vida que es el Mundo unificador.

Hay que tener en cuenta que una jerarquía no está centrada sólo en el trabajo de su constelación pues, lo mismo que con nosotros (jerarquía de Piscis) trabajan otras jerarquías, también nuestra humanidad puede, y así lo hará, trabajar con y sobre otras jerarquías y constelaciones. Como  un último apunte diré que nosotros renacemos en diferentes signos de las constelaciones y recibimos alguna influencia de ellas, tanto del propio signo como del Ascendente, por tanto, algún sentido tendrá. Así es que por el Segundo Cielo pasan y colaboran en él todas las Jerarquías como fuerzas arquetípicas, unas estarán más y otras menos pero las que están dedicadas a nuestra oleada de Espíritus (incluyendo los de otros planetas) son los Señores de la Mente, llamados por la iglesia “principados”.

Nosotros vemos allí a las formas arquetípicas como realidades vivientes. En un principio, el Creador del sistema solar ideó un Plan y un esquema evolutivo de principio a fin donde nosotros haríamos una involución como espíritus hacia la materia (con la ayuda de otras Jerarquías creadas anteriormente) y una evolución como hombres hacia la perfección espiritual o adquisición del grado de dioses. Ese Plan lo siguen y lo van cumpliendo las Jerarquías y para eso tienen que crear las “ideas” que después se convertirán en arquetipos gracias a las fuerzas que allí trabajan (entre otros nosotros mismos como aprendices) De la imaginación de esas Jerarquías ha salido todo lo existente en nuestros sistema solar y en nuestro esquema evolutivo de cinco mundos, para luego tomar forma en el Segundo Cielo, en el Mundo de Deseos, en la región etérica como moldes, y en el mundo físico como formas físicas. Bien, pues creámoslo o no, nosotros tenemos ese poder y, de hecho, entre un renacimiento y otro lo estamos desarrollando partiendo de las ideas de la mente abstracta. En el Tercer Cielo (planos superiores del Mudo del Pensamiento) gobierna la Jerarquía llamada Señores de la Forma, una Jerarquía muy unida a la humanidad terrestre porque tienen a su cargo el desarrollo del Tercer Aspecto del Espíritu, el Espíritu Humano. Aquí, nosotros nos situamos como verdaderos Espíritus virginales, como un Yo real, a modo de un aura externa por encima de nuestros vehículos y desde ahí observamos las impresiones e impactos que desde el mundo externo físico llega al cuerpo etérico a través de los sentidos para luego despertar un deseo o sentimiento y  una respuesta o reacción de la mente. Es este Yo real, este Ego o Triple Espíritu el que deja de ser omniconsciente para envolverse en los velos de los cuatro vehículos y así perder su identidad para convertirse en una personalidad. Estos velos le hacen individual y separado de los demás, por eso la conciencia de vigilia del hombre está dirigida hacia afuera, pero tarde o temprano tendremos que dirigir la mirada hacia el interior para encontrar a ese Ego y esa unidad con todos nuestros hermanos. Entonces, toda  la conciencia de las infinitas reencarnaciones se agregará a la omniconciencia del Ego y dejaremos de ser personalidades.

Según la sabiduría occidental rosacruz, el Ego está situado en la quinta región del Mundo del Pensamiento, en las regiones abstractas, justo encima del plano a que pertenece nuestra mente y donde se hallan las fuerzas arquetípicas, dicho de otro modo, algo más allá de la atmósfera terrestre. En esa cuarta región se encuentra la memoria de la naturaleza respecto a nuestro planeta, ya que el Mundo del Pensamiento es la mente de un Espíritu planetario que se encuentra en el centro de nuestra Tierra influenciado, en cierto modo, por nuestros pensamientos. Solo cuando el hombre,  por medio de sus buenas obras, desarrolle el vehículo especial para el Ego llamado Cuerpo del Alma, podrá penetrar al centro de la Tierra como iniciado. El Ego situado en esa quinta región y velado por tres envolturas, se identifica a sí mismo y aumenta su poder gracias a las quintaesencias que extrae de los cuerpos en cada vida. Allí permanece muy poco tiempo y en un estado similar al sueño para luego escoger entre varias opciones las líneas generales de su próxima vida. Evidentemente, como estamos comenzando el sendero evolutivo ascendente como humanos, el Ego no tiene tanta sabiduría como para actuar o decidir por sí mismo, y por eso también allí tienen la ayuda de otras Jerarquías que, además de poder ver la memoria de la naturaleza de este mundo, también pueden consultar otra mucho más amplia que se encuentra en el siguiente llamado Mundo del Espíritu de Vida. En esta región es donde los Hermanos Mayores tienen sus contactos con los aspirantes por medio del lenguaje de imágenes que la conciencia del Ego entiende perfectamente, de ahí que algunos aspirantes espirituales y ocultistas tengan contactos mientras duermen y no recuerden nada, pero para ello tiene que haber desarrollado y aumentado mucho el éter reflector del Cuerpo del Alma

                                                           Francisco Nieto