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lunes, 20 de julio de 2015

MUNDOS DONDE EL SER HUMANO EVOLUCIONA ACTUALMENTE (IV)





Lo mismo que las regiones etéricas del mundo físico son el mundo donde evolucionan y trabajan los Ángeles y los espíritus de la naturaleza, el Mundo de Deseos es el mundo de los Arcángeles donde también colaboran los Ángeles y otros seres celestiales, por este motivo y por lo ya explicado, deberíamos ser más conscientes y tener más auto-control en todo lo que pensamos, sentimos y deseamos para no aumentar la materia inferior y para colaborar con estas jerarquías en el desarrollo del bien. Todo, dentro de la economía de la naturaleza, tiene una misión muy concreta. De la misma forma que la materia física tiene por objeto crear las formas y los cuerpos para que las vidas evolucionantes se desarrollen, y la región etérica sirve como medio para que la vida fluya a través de esos cuerpos y para que crezcan, se muevan y se reproduzcan, así mismo la materia de deseos actúa como receptora y transmisora de los impulsos e impactos que llevan al movimiento, al deseo, al placer, etc. Son las fuerzas de las jerarquías que allí operan las que dirigen e impulsan al movimiento y a la acción de la misma forma que nosotros modelamos la materia según el fin que deseaos alcanzar (de acuerdo al grado de conciencia) Nosotros siempre tenemos a nuestra disposición (puesto que esa materia nos compenetra) la materia positiva elevada de este mundo pero según sea nuestro desarrollo podremos atraerla o sentirnos atraídos por la más grosera creada por la humanidad desde hace millones de años. Según sean nuestros deseos, sentimientos y emociones así buscaremos nuevas sensaciones, buscaremos el bien y rechazaremos el mal, y adquiriremos experiencias que nos llevarán a sufrir en el Purgatorio o a disfrutar de forma imaginable en el Cielo. El infierno y el Purgatorio no lo ha creado Dios sino el hombre cuando era más animal que humano, pero la propia evolución humana se encargará de eliminarlos y hacer que no exista  como tampoco existía el Cielo en aquel entonces.

            Las divisiones del Mundo de Deseos se identifican de forma similar a las del mundo físico comenzando por las más inferiores y densas, así: la materia de deseos del primer plano se relaciona con la materia sólida del mundo físico ocupando el mismo espacio y estando casi sujeta a la ley de la gravedad. El siguiente plano de deseos se extiende hasta un poco más de la superficie terrestre; el tercero lo hace hasta aproximadamente la atmósfera, y así sucesivamente hasta aproximadamente la luna. El primer plano llamado algunas veces “infierno” está ausente de luz, belleza, amor, altruismo y de todos los buenos deseos y sentimientos; por tanto, solo hay dolor, tristeza, oscuridad, vibraciones de maldad y seres indeseables que incluso intentan influenciar a los vivos y satisfacer sus deseos y pasiones. En la segunda región hay cierto equilibrio entre las fuerzas de atracción y repulsión y sus vibraciones no son tan groseras, por tanto, ahí se encuentran los que no son tan malévolos y los que ya han purificado en cierto modo su cuerpo de deseos. En el tercer plano se encuentran las personas cuyos intereses y deseos son más sutiles y puros, aquí la fuerza de atracción es superior a la de repulsión para ir fortaleciendo el bien. La cuarta región, como ya he dicho, es donde se centralizan los sentimientos y las percepciones y de donde surge el interés o la indiferencia y la atracción o la repulsión como efecto; de este plano procede el incentivo para la acción. En esta región se encuentran las personas que llamamos normalmente “buenas” y honestas pero que están tan sumergidas en sus negocios y asunto materiales que no tienen tiempo de pensar en una posible vida superior. Para ellos esa estancia es penosa y aburrida porque no hay negocios ni asuntos que resolver. Algo similar les ocurre a los que piensan que todo termina con la mente y que no hay nada más allá de la misma. La quinta región o primera de las tres superiores de este mundo que forman el Primer Cielo, es donde están los cielos de los creyentes, imaginados desde un punto de vista materialista. El sexto plano contiene los conceptos e ideas religiosas de los humanos de quienes creen en algo superior y más abstracto que los del anterior plano. El séptimo y último ya no suele contener formas creadas, es donde se trabajan las facultades mentales concretas sobre el cálculo y la especulación para satisfacer la curiosidad y las inquietudes materiales; especialmente los matemáticos, científicos, e investigadores. En estas tres últimas regiones es donde están las personas verdaderamente buenas que no pasan por el Purgatorio, pues ellas representan el altruismo, el arte, la solidaridad y todas las cualidades del Alma. Evidentemente, todos pasamos por este Primer Cielo después de haber purificado la materia de nuestros cuerpos de deseos en las regiones inferiores.

            El Mundo de Deseos no solo es un lugar de paso después de la muerte, donde se olvida lo que fuimos y donde se extrae el mayor beneficio de la vida pasada, sino que este mundo es como un océano de armonía y sabiduría donde nos sumergimos cada noche mientras el cuerpo físico duerme para restaurar el ritmo y la armonía del cuerpo de deseos y de la mente. Al igual que el cuerpo vital compenetra y fluye por el cuerpo físico para mantenerle vivo y en buen estado de salud, así ocurre con ese elixir de vida o esencia que hay en este mundo respecto a nuestros cuerpos superiores. Una vez restaurados y fortalecidos los cuerpos de deseos y la mente, éstos hacen lo mismo sobre el cuerpo vital para que comience a asimilar la  energía solar y así se pueda reconstruir el cuerpo físico por medio del éter químico. El hecho de tener sueño es el efecto de haber gastado la energía vital y del desgaste del cuerpo físico, eso es lo que fuerza al Ego a abandonar el cuerpo físico, y si no se hiciera el trabajo mencionado nos seríamos capaces de despertar.

            El mundo de Deseos purifica los deseos, las emociones y las pasiones inferiores del hombre corrigiendo así las debilidades que tanto obstruyen su desarrollo. Aquí se sufre el mismo dolor que se causó a los demás en pensamiento, palabra y obra.  Sin embargo, cuando la persona rectifica voluntaria y conscientemente, cuando se arrepiente de corazón, o cuando pide perdón y se reforma a sí mismo, entonces se produce la purificación durante la propia vida y se evita en gran parte el paso por el Purgatorio. El común de la humanidad suele estar, aproximadamente, un tercio de lo que fue su vida en la Tierra, y esto es así porque en este mundo se vive tres veces más rápido que en la vida física. Naturalmente que algunas personas están más o menos tiempo de acuerdo al carácter materialista o poco apegado y a la naturaleza de sus deseos, sentimientos y emociones. También puede ser más corta la duración de la vida en ese mundo porque se sufre más intensamente por el hecho de no tener cuerpo físico. Las sabias y amorosas leyes divinas actúan muy justamente y por eso el sufrimiento en el Purgatorio pierde en duración lo que gana en intensidad. Allí revive el hombre su vida hacia atrás teniendo en sí mismo todos los sentimientos posibles para sentir cada secuencia donde se hizo mal de una manera intensa pero teniendo un descanso entre un momento de sufrimiento y otro para que se grabe como algo que no se debe hacer y para aborrecerlo.

            Es necesario repetir una y otra vez la importancia de auto-observarse y de obtener todo el control posible sobre los deseos, las emociones y la mente para que no ande pensando por sí misma cómo y cuándo quiera. Cuando después de la muerte se llega al Mundo de Deseos con los vehículos superiores (cuerpo de deseos y mente) la persona sigue siendo la misma, lo que significa que si se sentía dominada por vicios y placeres, no la será fácil imponerse sobre esos vehículos para adentrarse en la naturaleza de la mente superior a la que está unido el Ego. Esto, como es evidente, retrasa la estancia en ese mundo, y si la persona está tan atraída hacia la Tierra que busca algún tipo de comunicación o contacto, será peor todavía. En cierto modo, la vida post-morten en el Mundo de Deseos es como otra vida pero más real que la del mundo físico. Aunque las escenas que se reviven aparecen en sentido contrario, (de la muerte al nacimiento) en realidad hay un comienzo, un “vivir conscientemente la experiencia”, una ampliación de conciencia y otra muerte de la personalidad para pasar al Mundo del Pensamiento donde la misma ya no existe porque nos hemos olvidado de la vida que tuvimos en el mundo físico. Aún así, y aunque el karma negativo pendiente de cumplir aguardará hasta que descendamos de nuevo para renacer, el resultado de las experiencias y de la vida en el Purgatorio es que  el Ego personal se ha purificado y se ha santificado.

            Es importante que el estudiante o lector tenga claro que cuando  hablamos de planos y subplanos de los diferentes mundos no estamos diciendo que esos planos estén separados en diferentes lugares o encima y debajo. Debe quedar claro que la materia de los planos más subjetivos y de materia más sutil interpenetra a la “inferior” o más densa y concreta. Esto significa que desde el interior de la Tierra y hasta más allá de la atmósfera están todos los subplanos juntos compenetrándose mutuamente situándose la más densa en la Tierra y la más sutil en el espacio. En nuestro caso, o sea, en la Tierra donde estamos evolucionando, se crea más actividad en los tres mundos inferiores (físico, de deseos y del pensamiento) que la compenetran como también compenetran a los otros planetas del sistema solar de forma individual. Ahora solo podemos utilizar como vehículo de consciencia al cuerpo físico pero en un futuro lo haremos de igual forma con un cuerpo etérico y después con el de deseos y, por último y aún en nuestro planeta, lo haremos con la mente. Esto es así porque el siguiente mundo por encima del mental es el del Espíritu de Vida que comunica y ocupa todo el espacio del sistema solar, por eso algunos que han desarrollado ciertos poderes del Espíritu pueden ser conscientes y desplazarse al Mundo del Deseo o del Pensamiento dentro del planeta. Solo el que está tan evolucionado como para ser conscientes (grandes iniciados) en el mundo del Espíritu de Vida pueden desplazarse por el sistema solar porque este mundo ocupa completamente todo su espacio. Pero a estos planos no se les debe considerar solo de materia más o menos sutil sino de conciencia porque según evolucionamos y elevamos  o ampliamos la conciencia así seremos capaces de ser conscientes en ellos. Así, en un futuro y según vayamos siendo conscientes en el Mundo de Deseos, dejaremos de responder a las vibraciones más lentas y de mayor densidad del mundo físico y obtendremos cada vez más dominio sobre la materia de deseos. Hubo una época en el pasado en que sólo éramos capaces de manipular la materia sólida, luego hicimos lo mismo con la líquida y la utilizamos incluso como fuerza; ahora no solo trabajamos con la materia gaseosa sino que nos estamos haciendo expertos en el manejo de lo etérico e invisible. Algo así sucederá cuando seamos conscientes en los diferentes planos de los mundos superiores.

            Cuando el hombre pasa al Mundo de Deseos después de la muerte, su cuerpo de deseos toma la imagen del cuerpo físico, pero con la particularidad de que éste se forma en capas quedando como externa la materia emocional más grosera o densa, que es como decir que el hombre se sitúa, en conciencia, en el planos donde corresponda esa materia. Solo cuando elimine por medio del Purgatorio dicha materia podrá ascender a un plano superior, sobre todo porque ya no habrá nada que le retenga ni que le atraiga en el mundo físico. Por consiguiente, la estancia en las regiones inferiores del Mundo de Deseos dependerá de la clase y de la cantidad de materia que  la persona lleve a ese mundo después de la muerte; y de ahí la importancia de hacer el bien y no el mal y de arrepentirnos y pedir perdón. Debe quedar claro que en esas regiones no sólo se ve retenido el hombre por la maldad sino que también le ocurre lo mismo según el apego a las cosas del mundo, a los placeres, etc. Pero, respecto a esto último, hay otro aspecto de la vida que conviene resaltar, y es que cuando se muere con mucha edad o de una enfermedad larga, la persona puede y suele liberarse de materia de esas regiones por medio del desapego y del arrepentimiento sincero de hechos malévolos y de emociones negativas contra otros.

 Francisco Nieto

miércoles, 1 de julio de 2015

MUNDOS DONDE EL SER HUMANO EVOLUCIONA ACTUALMENTE ( III )






Lo mismo que nosotros somos la humanidad perteneciente a las regiones inferiores o más densas del mundo físico y los Ángeles lo son de las regiones superiores o etéricas, también el Mundo de Deseos tiene su humanidad conocida como Arcángeles. Lo mismo que nosotros nos estamos haciendo expertos en la manipulación de la materia física por medio de diferentes fuerzas, así ellos son expertos en el manejo de las fuerzas existentes en ese mundo. Ellos son los Espíritus que dirigen la evolución de las razas y de las naciones como los Ángeles lo hacen en la familia, pero también hacen otros trabajos como son guiar a las razas animales o dirigir las fuerzas que controlan nuestra estancia post-morten  en ese mundo. En el Mundo de los Arcángeles todavía se habla nuestras lenguas en sus regiones inferiores, pero no es así en las superiores donde son los “tonos” derivados de las formas de pensamiento los que hacen comprender lo que decimos; como ejemplo podemos poner las notas musicales que cualquier músico puede leer e interpretar sea del país que sea. Los “muertos” (que están más vivos que aquí en la Tierra) y los que dejan voluntariamente su cuerpo físico viajan por ese mundo casi a la velocidad del pensamiento sin que exista el tiempo para ellos. Allí no existe la noche porque no hay movimiento de la tierra física como aquí, ni hay estaciones ni nada parecido, todo es luz. Como allí no tenemos el cuerpo físico tampoco necesitamos dormir para reconstruir y revitalizar los vehículos pertenecientes al mundo físico.

            El hecho de ser llamado “Mundo de Deseos o Emocional” es porque su materia es tan sumamente plástica que está cambiando constantemente de forma de acuerdo a lo que deseamos y sentimos, de hecho nuestras emociones y deseos son materia de ese mundo de luz y de color que va más allá de lo imaginable. Lo mismo que nuestro cuerpo físico está sujeto a las leyes físicas, también nuestro cuerpo de deseos lo está allí respecto a las leyes de Atracción y Repulsión. Este cuerpo es el que puede hacer que nos sintamos “atraídos” por estas enseñanzas y, a la vez, que rechacemos la magia negra o el espiritismo; es el que hace que un perro se sienta atraído por sus dueños que tanto amor le dan y se pelee con otro que quiera también ser cariñoso con ellos. Los animales tienen un cuerpo de deseos compuesto de materia de las regiones inferiores de este mundo y por eso no suelen mostrar sentimientos elevados como los humanos, sin embargo, los humanos podemos tener materia de las siete regiones según sean de elevadas las vibraciones de nuestros deseos, emociones y deseos. Esta es la razón por la que un animal mata sin el menor sentimiento de haber hecho algo malo y los humanos sí. El animal actúa según recibe el incentivo para actuar desde el cuerpo de deseos, pero el hombre puede evitarlo porque tiene la mente y la voluntad para doblegar a los incentivos y deseos negativos.

            Este mundo está regido por dos grandes leyes, la de “atracción” que reina en las tres regiones superiores y que influye algo en las inferiores y la de “repulsión” que gobierna  principalmente en las regiones inferiores, quedando la cuarta región como fuerza neutral que equilibra a las otras dos por medio del sentimiento que produce el interés o indiferencia. Estas fuerzas son necesarias porque si no fuera por ellas reinaría la anarquía en el universo. Pongamos un ejemplo: En el mundo de Deseos las formas (deseos, emociones, etc.) de similar naturaleza tienden a unirse a y a fortalecerse, por lo tanto, si un hombre de naturaleza negativa y malvada que está creando casi todo el día deseos y emociones de odio o de venganza, está creando y fortaleciendo el mal en las regiones inferiores por medio de la ley de atracción. Pero como esos deseos y emociones no son exactos en su grado vibracional, la ley de repulsión es la que evita que ese mal se instaure y se fortalezca haciendo que ambas formas creadas por esos deseos y emociones se desintegren mutuamente. De esta conclusión se extrae la siguiente conclusión, que cuando se miente o se cuenta una versión diferente de un hecho estamos creando desarmonía y lucha en el Mundo de Deseos. 

            También esto nos deja  claro que a través del bien (en pensamiento, palabras, deseos y emociones) y de la verdad creamos armonía y formas benefactoras en este mundo. Si, de alguna manera, repetimos las mismas maldades, crearemos mal y llevaremos con nosotros ese mal porque se unirá y fortalecerá. Si hacemos bien por costumbre (altruismo, amor, oraciones servicio desinteresado al prójimo, etc.) estaremos haciendo lo mismo, pero  si  hacemos mal, si mentimos y si somos cínicos y falsos, la maldad y lo falso acaban con lo bueno en nosotros hasta que no cambiemos de actitud. Solo buscando lo bueno y positivo del mal, por medio del perdón y el arrepentimiento sincero y a través del ejercicio de la retrospección, podemos limpiar nuestro cuerpo de deseos del mal. Si no hacemos esto, después de la muerte estaremos retenidos por la ley de atracción en las regiones inferiores de este mundo hasta que el hecho de sentir en nosotros mismos ese mal que hicimos a otros nos limpie y nos permita subir a las regiones donde se encuentra el bien. En ese proceso de purificación post-morten es la ley de repulsión la que tiene que “arrancar” el mal que llevemos con nosotros en forma de deseos (vicios que nos dominan) emociones (sensualidad, ira, etc.) sentimientos (envidia, rencor, etc.) pasiones u obsesiones.

            Si una persona desea sinceramente utilizar este conocimiento oculto para su propio desarrollo espiritual, no solo debe tener en cuenta lo que se ha dicho sobre las leyes de atracción y repulsión sino que también debe hacerlo sobre la indiferencia y el interés representado en la cuarta región intermedia del Mundo de Deseos. Esta cuarta región es llamada del “sentimiento” porque de esa materia se forman nuestros sentimientos de interés o de indiferencia que, a su vez, repercutirán sobre nosotros mismos. Cuando manifestamos interés por lo que nos rodea y por lo que se cruza en nuestro destino, estamos trabajando por el desarrollo, pero si fuéramos indiferentes, poco y mal progreso conseguiríamos porque nos faltaría el incentivo o impulso para la acción, que es como decir “falta de progreso”. El interés pone en actividad la atracción (algo que atrae nuestra atención e interés) o la repulsión, pero la indiferencia es inactividad y muerte. Veamos un ejemplo: ante la presencia de un mendigo que pide una limosna unos se pueden mostrar indiferentes y otros sentirse atraídos, pero dentro de éstos últimos puede haber los que le dan la limosna por caridad y los que no porque les repugna y piensan que se lo gastará en vino. Si aplicamos en nosotros las leyes del Mundo de Deseos está claro que debemos tener interés hacia todo lo que nos rodea porque sabemos que nos puede hacer progresar, pero dentro de ese interés también debemos razonar sabiamente para ver cuándo nos  debemos sentir atraídos por algo para hacer un bien y cuándo lo contrario. Cuando el interés despierta la atracción por lo inferior y la maldad, estamos atrayendo materia de deseos de las regiones inferiores, lo que significa que la fuerza de repulsión tendrá que causarnos dolor, bien en esta vida o bien en el Purgatorio, pero como todas las leyes divinas trabajan para el bien, al final, la fuerza de atracción creará las virtudes correspondientes sobre el derrotado mal.

            La materia más sutil o de vibración más elevada del Mundo de Deseos está en contacto con el Mundo del Pensamiento, mientras que la más densa y lenta está en contacto y compenetra las regiones superiores y etéricas del mundo físico. Puesto que nuestro cuerpo emocional está compuesto de materia del Mundo de Deseos, para que tengamos alicientes e incentivos para actuar en el mundo físico, significa que todos solemos tener materia de casi todos los planos de este mundo. Es lógico pensar, pues, que la persona muy desarrollada moral, intelectual y espiritualmente, no tendrá materia de las regiones inferiores que forman el Purgatorio. En sentido contrario, las personas en quienes sus deseos y emociones se mueven entre la sensualidad, la lujuria, el odio, el rencor, el egoísmo, etc. no tendrán casi nada de materia de las regiones superiores en su aura. Así es que, como la materia de ese mundo actúa en nosotros como si fueran casi unos sentidos, está claro que según sea la materia que atraigamos, así será nuestro carácter, hábitos y forma de pensar. Este cuerpo de deseos que durante la vida tiene forma de ovoide, toma la imagen del cuerpo físico después de la muerte de éste, con la diferencia de que su materia se va agrupando en capas de mayor a menor densidad y desde el exterior hacia el interior. Esto es así porque la materia que representa los deseos y las emociones más groseras deben quedar fuera para que sea arrancada de este cuerpo según se vaya purgando el mal que  representa. Según se va sufriendo por el mal causado al prójimo durante la vida, se va ascendiendo de región hasta que se alcanza el Primer Cielo representado por las tres regiones superiores donde se recibe el beneficio de las buenas obras hechas y recibidas de los demás. Lo mismo que en el estado post-morten nos situamos en la región que nos corresponde según nuestros desarrollo espiritual, anhelos, aspiraciones, ideales, etc., así, según vamos sufriendo el mal que hicimos y purificando dicha materia grosera, así nos vamos elevando en conciencia, pues el Purgatorio hace que grabemos en la conciencia lo que no debemos hacer mientras que del resultado del Cielo nos impulsa a repetir las buenas obras.

                                 Francisco Nieto