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lunes, 8 de junio de 2015

MUNDOS DONDE EL SER HUMANO EVOLUCIONA ACTUALMENTE ( II )






Para hacernos una pequeña idea de lo que vamos a tratar podemos poner el siguiente ejemplo: si nosotros pudiéramos ver con nuestros ojos los átomos pero no más allá, tendríamos que imaginarlos flotando sobre un vacío, es decir, flotando sobre un mar de éter invisible a nuestra vista. Y si queremos imaginar la materia de deseos, tendríamos que hacer lo mismo, o sea, imaginar a los éteres distanciados entre ellos y flotando sobre un vacío que sería la materia emocional. Y dentro de los mundos ocurriría lo mismo entre sus siete divisiones o estados de conciencia, comprendiendo así que la materia tiene muchos grados de  sutilidad sirviendo cada  uno para formar nuestros cuerpos invisibles de acuerdo a la evolución y a la conciencia que tengamos. Estas enseñanzas no son invención de nadie, sino que son precisamente el resultado de las investigaciones que han realizado en esos planos algunos de los ocultistas que, por su superior desarrollo espiritual, han realizado. Con esto quiero decir que las personas que ya traen un gran trabajo evolutivo de otras vidas y en ésta se esfuerzan por seguir en esa línea (espiritualización del carácter; control de deseos, emociones y pensamientos; servicio amoroso y altruista a la humanidad, etc.) consiguen salir conscientemente de su cuerpo físico y estudiar lo que hay y cómo funciona en los mundos superiores.

El clarividente voluntario que ha obtenido su poder tras varias vidas de esfuerzo y persistencia en el buen obrar y en vivir la vida superior puede ver a través de la materia, puede ver los pensamientos de los demás y puede investigar lo que ocurre después de la muerte y en el más allá pero, como sabias que son las leyes divinas y lo mismo que nosotros no daríamos un arma a un niño, nadie puede obtener ese poder si no ha demostrado su preparación y si no ha alcanzado el desarrollo espiritual previsto. Sin embargo, hay que decir que hay personas que pueden ver fácilmente el éter químico más denso (aunque no lo sepan) y que algunos invidentes tienen algún grado de clarividencia pero no lo saben. No es lo mismo la vista que se obtiene gracias a la sensibilidad del nervio óptico que la del clarividente voluntario que es el resultado del desarrollo de las fuerzas vibratorias latentes situadas en el cerebro, en el cuerpo pituitario y en la glándula pineal. El hombre actual se tiene que valer de aparatos e invenciones para ver y estudiar lo que es invisible a los ojos pero en un futuro, aún algo lejano, todos seremos clarividentes y podremos ser conscientes en esos planos. Lo mismo que un niño comienza en el primer curso escolar junto a otros muchos y al terminar la enseñanza para poder ir a la universidad puede haber adelantado varios cursos a otros que no se han  adaptado y esforzado tanto como él, así mismo hay humanos que se han adelantado al común de la humanidad y han desarrollado el poder de salir conscientemente del cuerpo físico y la facultad de la clarividencia.

REGIÓN ETÉRICA DEL MUNDO FÍSICO. Se llama región etérica a las cuatro subdivisiones o planos superiores del mundo físico, cada una de estas divisiones tiene una clase de éter diferente y más sutil que la anterior, comenzando por el primero o superior se llaman: reflector, luminoso, de vida y químico. La filosofía oculta enseña que el éter es el medio por el que la energía solar fluye en los cuerpos físicos de los seres vivos, o sea, es la base para que haya vida y vitalidad, pero eso es sólo respecto al cuerpo etérico. Para poder funcionar en un mundo es necesario tener un cuerpo hecho de la misma materia de ese mundo, por tanto, para poder ser un cuerpo físico vivo como aparentemente somos, tenemos que tener una vida que compenetre la materia física, y lo mismo ocurre respecto al cuerpo emocional y a la mente. Si consiguiéramos sacar el aire de una habitación, por mucho ruido que hiciéramos no lo escucharíamos porque el aire es el medio de transmisión de las vibraciones sonoras hasta el oído, sin embargo, si en esa misma habitación se enciende alguna luz eléctrica, comprobaríamos que si que llega a los ojos por medio del éter. Por tanto, el éter cumple muchas funciones, tanto en los planos más densos como en los superiores e invisibles. De acuerdo con esto, para que la planta, el animal y el hombre puedan tener vida, asimilar los alimentos, crecer y propagarse, deben tener un cuerpo etérico. Por otro lado, y como ocurre con los cuerpo (no todos los reinos tienen el mismo número de cuerpos entre ellos ni respecto a nosotros) éstos están organizados de diferente manera según el reino y según su evolución. Así, en el cuerpo etérico del hombre es común el mismo trabajo de los cuatro éteres pero no ocurre lo mismo respecto a la creación del Cuerpo del Alma que se crea gracias al éter reflector por medio del cual somos conscientes fuera del cuerpo físico; este hecho sólo lo han conseguido unos pocos.

            Comenzando por el cuarto éter, llamado químico, que es el que está más cerca de la materia física, diremos que es el medio por el que se producen los cristales y por el que se aprecia la ley de Atracción y Repulsión en los átomos. Es el medio por el que también trabajan las “fuerzas” que hacen que los cuerpos asimilen los alimentos, crezcan y tengan excreción de lo inservible. Este éter es el único que está activo en el mineral. El siguiente éter o “de vida” es el encargado del mantenimiento de la especie por medio de la propagación, por consiguiente, está activo en las plantas, los animales y el hombre. El tercer éter llamado luminoso es el medio por el cual se produce el calor, movimiento y la circulación en la sangre del animal y del hombre, y de la sabia en las plantas. También gracias a este éter las plantas, el animal y el hombre obtienen calor y los animales y el hombre obtienen la vista. Aunque en las plantas está algo activo este éter, es en los animales y en el hombre donde cumple plenamente su función. El cuarto éter, llamado “reflector” o substancia más elevada del mundo físico, es donde puede el clarividente puede ver, de forma involuntaria, las imágenes de todo  lo que ha sido el mundo físico, o sea, contiene una pequeña versión de lo que en ocultismo llamamos “memoria de la naturaleza” y que se encuentra en el Mundo del Pensamiento. Este éter es de mayor importancia que los demás en el ser humano porque gracias a él el Ego se expresa y maneja el cerebro y el sistema nervioso para poder controlar el cuerpo físico; gracias a este éter también tenemos memoria. Por medio de este éter se producen algunos de los fenómenos paranormales, como por ejemplo, la telepatía, la psicometría o la mediumnidad. En las cuatro regiones superiores o etéricas del mundo físico habitan (y sus cuerpos están formados de esa materia) los Ángeles, cuyo origen es anterior a nuestra creación y por eso no han descendido hasta el mundo físico como nosotros. También los llamados espíritus de la naturaleza (gnomos, ondinas, hadas, sílfides, etc.) habitan en estas regiones y sus cuerpos están formados de los diferentes éteres según sea su grado de desarrollo en su propio esquema de evolución.

EL MUNDO DE DESEOS O EMOCIONAL: El mundo físico es el mundo de las formas cuya materia es la más densa de los mundos donde el hombre evoluciona actualmente, en él se encuentran la materia física que perciben nuestros sentidos y la materia etérica o fuerzas que hacen que ésta vida, se mueva y se propague. El mundo de deseos, también está compuesto de siete regiones o divisiones de su materia, de las cuales se forma nuestros cuerpos de deseos a modo de incentivo para el cuerpo físico. Estas fuerzas cósmicas del mundo de deseos impelen a la acción por medio de la vitalidad del cuerpo etérico y de los músculos y del sistema nervioso del cuerpo físico, por eso se afirma que sin el cuerpo de deseos no habría experiencias ni desarrollo del Alma. La materia del mundo de deseos es la que facilita los deseos, los sentimientos, las pasiones, las aspiraciones, etc. Se dice que este mundo es el mundo de la luz y del color y que su materia está constantemente cambiando pero también se afirma que nuestro lenguaje está muy limitado para expresar la actividad que hay en él. Las fuerzas animales, humanas y espirituales tienen cabida en este mundo, utilizando cada una de ellas materia que va desde la más densa o grosera (inferior) hasta la que contiene los más puros deseos y anhelos o superior. Así, cuando el hombre expresa su aspecto más irracional y pasional, lo está haciendo a través de la región inferior creando formas de mayor o menor duración según la fuerza del deseo o impulso que le quiera dar.

            El Mundo de Deseos es muy diferente al físico, allí no hay frío o calor, ni lo que conocemos como gravedad, no hay noche ni día sino luz y color y, sobre todo, no existe la inercia de nuestro mundo que obliga a utilizar una fuerza para mover las cosas. Allí materia y fuerza son casi lo mismo, de hecho, la materia es casi tan elástica y variada en densidad y en conciencia que dos seres pueden ocupar el mismo espacio sin que se molesten. Pongamos un ejemplo para entender mejor esto: una persona está en el Mundo de Deseos, en el lugar que en su conciencia cree estar, y si otra cree estar también en ese mismo lugar, allí estará porque lo está en su conciencia. Aquí debemos tomar la ropa que queremos llevar cada día y ponérnosla de cierta manera para que quede bien sobre el cuerpo, pero allí solo hay que pensar que estamos vestidos de tal manera para que así sea; y aunque millones de seres quisieran llevar esa misma ropa no habría problema (no faltaría) porque cada cual la crearía con su conciencia. Cuando nuestros familiares mueren siguen durante un tiempo entre nosotros haciendo más o menos lo mismo que hacían, pero algunos tardan en darse cuenta de que la materia de su mundo interpenetra a la del nuestro. De aquí que no se sienten en su silla de siempre si está ocupada o que se levanten si alguien se va a sentar por temor a que se siente encima de ellos.

Francisco Nieto