Entradas populares

sábado, 16 de mayo de 2015

MUNDOS DONDE EL SER HUMANO EVOLUCIONA ACTUALMENTE ( I )





MUNDOS DONDE EL SER HUMANO EVOLUCIONA ACTUALMENTE

            Para comprender el hecho de que el ser humano está evolucionando en varios mundos a la vez y con varios cuerpos formados también de la misma materia de esos mundos, es necesario admitir que un mismo espacio puede estar ocupado por diferentes grados de materia, vibración y conciencia. La atmósfera está repleta de ondas, pensamientos y energías, y todas la pueden ocupar sin que se afecten; en una habitación puede haber varias clases de alumbrado y de diferentes voltajes, amperajes, etc.  y tampoco tienen porque eliminarse o verse afectados unas por otras; en el espacio que ocupa una esponja mojada hay materia sólida, líquida, aire, moléculas, átomos, etc.; los mundos están compuestos de materia física, etérica, emocional y mental y las personas tienen esa misma materia en sí mismo compenetrando el cuerpo físico. Si hacemos pasar un rayo de luz blanca por un prisma de cristal vemos que se divide en siete colores, y si nosotros combinamos esos colores podemos ver otros colores secundarios. Teniendo en cuenta que cada color o luz tienen sus propias vibraciones y que nosotros solo podemos ver los que son capaces de captar nuestros ojos, está claro que tienen que existir otros colores y clases de luces que se perciben con otros medios como es el caso del cuerpo de deseos y mental (emociones y pensamientos). Así es, lo mismo que nuestros ojos no perciben ciertos rayos y energías que hoy se utilizan en la medicina y en la ciencia, tampoco vemos los colores ni la materia con la que están compuestos nuestros cuerpos superiores y los diferentes mundos donde vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser. Algo similar ocurre con los sonidos, nosotros solo percibimos por el oído algunos de ellos según la capacidad de captación del mismo pero eso no significa que no haya más y que todos estén en la atmósfera compenetrándose mutuamente. De esta forma entenderemos que tengamos un cuerpo físico compuesto de materia sólida, líquida y gaseosa; un cuerpo etérico o vital que se encarga de mantener vivo y en buen estado de salud al cuerpo físico; un cuerpo de deseos o emocional que nos impulsa o impele a la acción para que evolucionemos a través de las experiencias; y una mente o cuerpo mental que nos permite ser conscientes del mundo físico y llevarnos el resultado de cada vida para desarrollar la conciencia y los poderes latentes del Espíritu.

            Si nuestros ojos no estuvieran capacitados para percibir la vibración u onda de luz del Sol, por mucha luz que hubiera no la veríamos y negaríamos su existencia. Esto mismo ocurre respecto a la capacidad de ver los otros mundos y cuerpos, sólo los clarividentes pueden alcanzar a verlos y solo los que han sido preparados porque tienen cierto desarrollo espiritual, pueden ser conscientes allí y traerse el recuerdo de lo que han hecho cuando salen de su cuerpo físico. Dentro de los que pueden ver “más allá de lo normal” ocurre como entre nosotros, que unos ven normal, otros ven poco y otros nada. No debemos pensar que solo existe la materia que perciben nuestros sentidos, el viento o un mal olor no lo podemos ver pero lo percibimos por medio de otro sentido, así mismo ocurre respecto a ver la parte etérica de la Tierra (los éteres que están un poco más allá de los átomos) otros pueden ver el Mundo de Deseos y otros incluso el Mundo del Pensamiento. Pero sea cual sea el mundo debe quedar claro en la memoria que cada mundo está compuesto de materia más sutil y  que por eso mismo pueden compenetrarse mutuamente en un mismo espacio.

            El esquema evolutivo en el que estamos evolucionando junto a otros enjambres de Espíritus (jerarquías superiores a la humanidad y los reinos que nos siguen) está compuesto de siete mundos, dividiéndose cada uno de ellos en siete planos también de diferente grado de densidad de “materia”. Cada uno de nosotros hemos tenido y tenemos alguna relación y experiencia evolutiva en cada uno de esos mundos, y gracias a ellos hemos podido obtener los diferentes cuerpos que tenemos y la conciencia de vigilia actual en el mundo físico. Nosotros estamos evolucionando en los tres mundos inferiores (físico, de deseos y mental) gracias a los cuatro vehículos que obtenemos en cada renacimiento, estos son:

Un cuerpo físico compuesto de materia perteneciente a las tres regiones inferiores del mundo físico, es decir, sólido, líquido y gaseoso.
Un cuerpo etérico, compuesto de materia etérica de las cuatro regiones superiores del mundo físico, o sea, de cuatro éteres llamados: químico, vital, luminoso y reflector.
Un cuerpo de deseos o emocional compuesto de materia de los siete planos o divisiones del mundo de deseos.
Un cuerpo mental o mente razonadora compuesta de materia mental de las cuatro divisiones inferiores del Mundo del Pensamiento.

Nosotros, como Egos, estamos situados en las tres divisiones superiores de este mundo mental y desde allí nos expresamos y tomamos conciencia del mundo físico gracias a los diferentes cuerpos. Estos cuatro cuerpos forman el cuaternario inferior o personalidad pero el Espíritu, o mejor dicho, el Triple Espíritu (un Espíritu con tres aspectos) existe en los mundos superiores a los tres mencionados o más inferiores del esquema. El cuerpo que más ha evolucionado y que más organizado está es el físico, y por eso somos conscientes del mundo físico y de nosotros mismos. En un futuro, toda la humanidad creará un cuerpo etérico en el cual también será consciente y podrá viajar a los otros mundos superiores, y eso mismo ocurrirá respecto a los otros cuerpos según evolucionemos en el futuro.

Hablar de los vehículos del Ego o de los Mundos para los que llevamos muchos años en el mundo del ocultismo es como hablar y pensar sobre las cosas y hechos cotidianos, tenemos tan asumida su existencia que no tenemos ni la más mínima duda. Pero esto no es así para cualquier persona ya que la “creencia” del verdadero ocultista procede, bien como efecto de sus propias experiencias, o bien como resultado de sus trabajos internos, estudios, meditaciones, etc. procedentes incluso ya de otras vidas. El verdadero ocultista (al contrario que algunos principiantes) no quiere imponer sus creencias a aquellos que le rodean porque saben que esta filosofía oculta solo deja de ser oculta para quienes, en su evolución, han alcanzado cierto nivel de conciencia como lo ha alcanzado el estudiante de instituto respecto al que comienza a ir al colegio. El invidente puede afirmar que existe el mundo físico porque sus sentidos así se lo confirman pero no puede decir lo mismo del color y de la luz porque su sentido de la vista no se lo permite. Eso mismo ocurre respecto al poder de ver los mundos superiores. Lo mismo que nos ha costado millones de años desarrollar los sentidos del cuerpo  físico, así también nos costará muchas vidas de trabajo evolutivo poder desarrollar los sentidos superiores que nos permitirán ver y experimentar en lo mundo superiores. Sin embargo, ya hay quien lo ha conseguido con creces y se les reconoce y se nombran como guías de la humanidad y como elevados iniciados que han dado estas enseñanzas a la humanidad para así acelerar su crecimiento espiritual. Es evidente que hay que  respetar a aquel que duda o que no cree en absoluto en estas enseñanzas pero, lo mismo que el invidente que tras una operación recupera la vista y  ve la luz y el color, así toda la humanidad tendrá que creer en la filosofía oculta porque en algún momento su conciencia se lo confirmará y porque obtendrá las pruebas que necesita.

Lo mismo que hay leyes y acciones naturales en el mundo físico también las hay en los otros mundos, y lo mismo que nosotros vemos el efecto de la gravedad, el clarividente ve cómo funcionan dichas leyes en ellos. Y lo mismo que estamos rodeados de ondas y energías de diferentes grados vibratorios también estamos rodeados y compenetrados por la materia que forman el Purgatorio, el Cielo y todos los planos superiores con sus correspondientes habitantes. Lo mismo que cada uno de los cuerpos superiores al físico es de materia más sutil y algo más grande que el físico, así los mundos invisibles también lo son y se expanden más allá de la atmósfera. Las oleadas de Espíritus (vidas que primero involucionan hacia el mundo físico para después evolucionar a través de las formas o cuerpos) descienden a través de los mundos para apropiarse del material necesario para crear sus cuerpos, perfeccionarlos, desarrollar la voluntad y la conciencia de sí mismo y para poner en actividad los poderes latentes que, como Espíritus, tenemos. Por tanto, Dios nos diferencia como chispas divinas de Él, para convertirnos en dioses a imagen y semejanza, por medio de una involución hacia el mundo de la materia física y una evolución hasta Su propio mundo siendo auto-conscientes en cada mundo y extrayendo todo el poder de cada cuerpo mientras se desarrolla en cada uno de ellos. Así, hoy somos aprendices de Maestros en el manejo de la materia física; en un futuro lo seremos con la materia etérica y seremos capaces de dar vida a la materia física como lo hacen los Ángeles; en un futuro aún más lejano nos haremos maestros en el manejo de la materia emocional y seremos capaces de poner deseos y emociones en esas formas; y por último, en un futuro aún mucho más lejano, seremos capaces de dar un cuerpo mental a esas formas o cuerpos. Esto es, al fin y al cabo, lo que han hecho otras jerarquías con nuestra oleada de vida.

Francisco Nieto