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jueves, 25 de septiembre de 2014

¿ES CIERTO QUE DESPUÉS DE LA MUERTE VEMOS LA PELÍCULA DE NUESTRA VIDA ? (y V)





QUINTO PANORAMA DEL CIELO. El último panorama que revivimos en el estado post-morten es el del Cielo del Mundo de Deseos que está situado en las tres regiones superiores de este mundo. Por consiguiente, cuando hemos abandonado el Purgatorio y nos situamos en este Cielo es cuando incorporamos el fruto del sufrimiento en el Purgatorio en el átomo-simiente del cuerpo de deseos para que, como rectitud, nos impulse a hacer el bien y a rechazar el mal. En este panorama basado en los buenos sentimientos, deseos y emociones, comprendemos y sentimos la felicidad, la alegría y todo lo bueno que experimentamos cuando en la Tierra hicimos buenas obras a la humanidad. También sentimos lo que esas personas sintieron y experimentaron cuando les ayudamos o les hicimos algún bien, fueran palabras, cariño, donaciones materiales, etc. Como es evidente, ocurre lo mismo respecto a los beneficios favores y ayuda que otros nos hicieron a nosotros y lo que nosotros sentimos en ese momento si es que le dimos importancia; de ahí la necesidad de ser agradecidos y de valorar todo lo que otros hagan por nosotros. A algunos quizás le parezca una pesadez o muy repetitivo el hecho de decir que hay que hacer el bien y rechazar el mal, pero cuando analizamos lo que hacemos y lo que nos ocurre en el Mundo de Deseos nos damos cuenta de que, si de verdad queremos evitar el sufrimiento purgatorial y ser felices hasta lo inimaginable, debemos actuar así en esta vida. La mayoría de nosotros actuamos todos los días de igual forma, repetimos las mismas cosas, sentimientos y pensamientos, de forma automática e inconsciente; perdemos el tiempo en cosas inútiles y no controlamos los sentimientos, ni las emociones y mucho menos la mente. No nos auto-observamos para ver cómo sentimos y cómo pensamos para luego hablar y actuar de forma controlada. No prestamos atención a lo que ocurre a nuestro alrededor perdiendo así oportunidades de servir y de mejorar en todos los sentidos, y así sucesivamente. Si invirtiéramos el tiempo de ver la TV en hacer un voluntariado o algún tipo de trabajo que beneficiara al prójimo, o simplemente a leer un buen libro que estimule nuestros más elevados sentimientos, estaríamos menos tiempo en el Purgatorio y mucho más en el Primer Cielo.

            Como su significado indica, el Cielo es un “lugar” donde sólo somos conscientes de todo aquello que nos trae felicidad y donde no cabe lo negativo en ningún sentido. Y digo esto porque aquí no solo se revive el bien que hicimos y todo lo dicho anteriormente, sino que aquí realizamos todo los anhelos de la vida terrestre y descansamos tanto o más como haya sido de dura nuestra vida. Aquí tampoco hay nada  que nos pueda perjudicar o hacer sufrir (enfermedades, problemas, etc.) sino que más bien es la Tierra donde deseábamos o hemos imaginado que quisiéramos estar después de la muerte. Allí construimos todo lo que deseamos según nuestros buenos deseos y sentimientos y según nuestras aspiraciones y el desarrollo espiritual que tengamos. Los estudiosos, los que quieren aprender o perfeccionar lo que saben, los que quieran ayudar a otros, todos podemos crear allí las formas vivientes o perfectas que queramos por medio del pensamiento. Allí todo es más viviente y por eso se pueden rectificar nuestros errores y nuestras obras para que en la próxima vida no tengamos los mismos fracasos y seamos más conscientes de nuestras actitudes.

            Recordemos que la película post-morten se graba luego en el cuerpo de deseos y es de ahí de donde la ley de repulsión arranca el mal que como materia de deseos está en nuestro cuerpo, y que  en el Cielo es la ley de atracción la que atrae las vibraciones similares a las nuestras y hace que nos relacionemos con seres con los que estamos en sintonía. Así que comenzando por la capa más externa de nuestro cuerpo de deseos, atraemos e incrementamos el bien en la primera región de este Cielo (quinta del Mundo de Deseos comenzando por la inferior) según los hechos que se nos presenten en forma de imágenes para revivirlos. Entretanto y como se ha dicho, podemos ser creativos y construir todo lo imaginable que de ese estado de conciencia pueda surgir. Creo conveniente recalcar que lo que vemos en este Cielo también es producto de lo que pensamos e imaginamos aquí en la vida física, por eso se suele decir que cada persona tiene su forma de Cielo particular de acuerdo a lo que haya pensado que es el estado post-morten. De hecho, como los ocultistas sabemos, la materia de estos planos se modelan de acuerdo a lo que pensamos y a lo que voluntariamente queremos crear, después esas formas se moverán gracias a ciertos elementales y durarán solo el tiempo que duren los pensamientos y los deseos. De aquí que una persona devota tenga la imagen de un Cristo viviente, un niño tenga el mejor juguete que haya imaginado, otros puedan crear una imagen de un ser querido y mantenerlo durante el tiempo que quieran, y otros creyentes del diablo observen la imagen que ellos mismos han creado involuntariamente y por sus creencias. Ya he dicho que cuando pasamos al Mundo de Deseos, la forma ovoide que aquí llamamos cuerpo de deseos, allí toma la imagen del cuerpo físico, pero esta imagen no perdura hasta el final del Cielo, sino que según vamos ascendiendo hacia el cuarto plano y después al Cielo, vamos perdiendo imagen de nuestro cuerpo hasta que, al final, solo nos queda la cabeza donde se encuentra la mente que es lo único que necesitamos en el próximo mundo.

            Cuando en nuestro ascenso post-morten llegamos al hogar del Ego en el Tercer Cielo (planos superiores del Mundo Pensamiento) no solo llevamos el cuerpo mental, también llevamos los dos éteres superiores del cuerpo etérico llamados éter luminoso y reflector y que tienen relación directa con la percepción sensorial y con la memoria. Cada uno de nosotros tiene cierta cantidad de estos éteres de acuerdo a su desarrollo espiritual alcanzado a lo largo de sus renacimientos, por esa razón podríamos decir que en ellos van el carácter que mostramos en cada vida gracias a que estos éteres se mezclan con la sangre. El motivo de hacer este comentario en estos párrafos que tratan de la película de la vida no tiene otro fin que el de dejar claro que en ellos están nuestro Cielo de cada vida según las buenas obras que hayamos hecho con nuestros pensamientos, con los deseos y sentimientos, con nuestras palabras y con nuestros actos. Es necesario aumentar en algún grado el buen carácter impreso en esos éteres si queremos disfrutar verdaderamente de nuestra película del Cielo, por eso se dice en ocultismo que el Purgatorio no es inevitable. El Purgatorio es como un hospital donde tenemos que estar para que nos curen las heridas, y el Primer cielo, donde vemos este panorama, es como un lugar de vacaciones donde vamos a disfrutar de todo lo que podamos imaginar. Dentro de nuestro carácter todos hemos desarrollado ciertas cualidades relacionadas con el arte, con el altruismo y con todo lo que consideramos verdadero y bello desde el punto de vista interno. Estos aspectos de la vida y del carácter están presentes en estos planos del Cielo y como a estos planos también se les considera del “amor”, cada uno de nosotros puede engrandecerse en ese sentido y prepara “en parte”, su carácter para la futura vida.

            Este Cielo no nos limita sólo a las imágenes de nuestras buenas obras de la vida pasada sino que nos ofrece la oportunidad de expresarnos y de manifestar nuevas y originales causas positivas que se agregarán a la materia de nuestro cuerpo de deseos gracias a la ley de atracción. Por esta razón también cada uno de nosotros podemos crear allí el más bello y espiritual de los ambientes donde reunirnos con otras personas fallecidas y con otros seres. Allí hacemos amistades, volvemos a reunirnos con otros familiares y amigos, contactamos con Ángeles y  Arcángeles, asistimos a escuelas “universitarias” donde perfeccionemos lo que ya conocemos, los ocultistas y estudiosos podemos atesorar grandes conocimientos y, en definitiva, crear lo que queramos gracias a que aún tenemos la mente. También las personas que se aman tanto como para “necesitarse” mutuamente, si fallecieran juntos o con pocos años de diferentica se juntarían en este Cielo. Incluso con más años de diferencia el que esté en el Cielo pude crear una imagen del otro para tenerle cerca. El Primer Cielo tiene toda clase de formas y soluciones para bendecir y ayudar a los que allí llegan y así lo disfrutarán mientras haya panorama que revivir. Si el Purgatorio hace que olvidemos los vicios y que nazcamos inocentes en cada vida, el Primer Cielo trasmuta nuestros experiencias en benevolencia y altruismo.

                                                                           Francisco Nieto