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sábado, 9 de agosto de 2014

¿ES CIERTO QUE DESPUÉS DE LA MUERTE VEMOS LA PELÍCULA DE NUESTRA VIDA IV?






            No Hay que entender esto como que vemos la película y vamos sufriendo continuamente como si esos mundos espirituales fueran un lugar de castigo. A mí  me gusta interpretar lo que allí ocurre desde dos puntos de vista distintos:

1º.- El dolor hay que entenderle como la “comprensión de que se necesita una lección para que en un futuro no volvamos a repetir ese mal”, se sufre porque la película nos hace comprender el mal que hicimos y la necesidad de rectificar en la siguiente vida porque ahí ya es tarde para hacerlo; por tanto, allí no hay castigo y sí hay arrepentimiento, deseo de rectificar y de pedir perdón, y la comprensión necesaria como para decir ¡necesito el sufrimiento para entender lo que no se debe hacer!

2º.- No se debe pensar que el hecho de ver todo el mal que hicimos sin ninguna visualización de lo bueno (porque eso lo vemos en el Cielo) hace que estemos sufriendo continuamente hasta pasar al Primer Cielo; eso no es así, porque si fuera así sería poco efectivo el Purgatorio e incluso el Infierno. Allí se tiene una vida similar a esta en sentido de que estamos donde queremos estar y con personas conocidas o familiares como lo estamos aquí pero entre tanto la ley de repulsión hace que revivamos algunas escenas de la película para que nos cause el dolor que nos hará grabar en la conciencia que eso no lo debemos hacer. Así podemos entender que, al igual que ocurriría con un niño al que castigáramos todos los días, (se acostumbraría al dolor y llegaría el día que no le haría efecto) no tendría el efecto necesario porque llegaría el momento en que al niño no le importaría ni siquiera estar allí.

            La película trata de hacernos ver que los efectos que allí se viven tienen su origen en lo que hicimos en la vida, que el dolor que sentimos allí haga que nos arrepintamos y que tomemos nota de ello como conciencia, y que sintamos la necesidad de devolver la deuda en sentido positivo y de tener otra oportunidad en otra vida. Esto se quedará latente en ese átomo-simiente donde se guardan las esencias de las anteriores vidas, pero en el próximo descenso para renacer el Ego lo despertará como un poder espiritual para hacer más bien al prójimo en el mundo. Como sabemos, el Purgatorio y el Primer Cielo están en el Mundo de Deseos, y nuestro cuerpo de deseos (que allí tiene la  imagen del físico) está formado de materia de deseos, sentimientos, emociones, pasiones, anhelos, etc. Pues bien, allí no solo revivimos el dolor que causamos conscientemente a otros y todo el mal que recordemos sino todo el mal que hayamos hecho conscientemente o no y todo dolor que haya podido sentir una persona por algo que tenga su origen en nosotros. Esto no ocurre por el simple hecho de ver la película sino por revivir en nuestro cuerpo de deseos esos males como si estuviéramos en el mismo lugar y con esa o esas personas otra vez. Es más se sienten más aquellos deseos y sentimientos ocultos y que no queríamos mostrar en la tierra que los otros más comunes como puede ser una crítica o un insulto.

            A muchos lectores les costará entender estas enseñanzas, imaginar los mundos o incluso las relaciones y vivencias que allí se tienen, pero eso es lo que menos importa, lo importante es ver la mano de Dios se encuentra detrás de todo esto y cómo estas enseñanzas causan un gran beneficio a quien las admite. Estas enseñanzas son como una mochila donde llevamos todo lo necesario para hacer frente a lo que allí ocurre con la tranquilidad de que saldremos como vencedores por encima de la muerte. La filosofía oculta alumbra la obscuridad de la ignorancia, origina fe ante la duda y causa seguridad ante lo desconocido, es más, facilita los medios suficientes para eliminar gran parte del  sufrimiento que generamos aquí y que deberíamos sufrir allí (ver la “retrospección” de la Fraternidad Rosacruz Max Heindel) una vez aprendida la manera de evitar el Purgatorio y una vez concienciados de que el mal se hace en pensamiento, palabra y obra, solo es necesario recordar que estamos grabando constantemente la película que luego nos puede hacer sufrir en el Purgatorio. Allí se olvidan las experiencias pero quedan las virtudes que resultan de esas experiencias, hasta ahí todo bien, pero no se puede decir lo mismo del mal porque, aunque también el Purgatorio nos enseña, éste lo hace por medio del sufrimiento.

            La película o panorama que revivimos en el Mundo de Deseos no está relacionada directamente con el karma, pues allí solo se re-vive el bien y el mal que hicimos a otros y que se refleja en nuestros cuerpos de deseos. Como las experiencias se reviven allí tres veces más rápido que el tiempo en el que ocurrieron en la Tierra porque se sufre bastante más intensamente que aquí por no tener cuerpo físico, revivimos la vida en pocos años y queda la quintaesencia lista para unirse al Cuerpo del Alma mientras que el cuerpo de deseos queda como un cascarón inhabitado. Otra particularidad de ese mundo es que en cada experiencia revivida con otra persona nos sentimos (como cuerpo de deseos) en el lugar donde se encuentre esa persona aunque el hecho ocurriera en otro sitio. Podríamos decir que nuestro cuerpo de deseos se divide en partes según la parte de este cuerpo esté reviviendo tal o cual hecho en uno u otro lugar. Este sentirnos en el lugar y puesto del otro cuando se presentan las imágenes de la película es la oportunidad que cada uno tiene de quedar bien moral y espiritualmente (por eso deberíamos practicar aquí ya el perdón, el arrepentimiento, las disculpas, el ver la parte buena en lo llamamos malo, etc.) Cuando digo que nos vemos en el puesto del otro, quiero decir que estamos sintiendo en nuestro cuerpo de deseos lo que sintió la otra persona cuando le hicimos el hecho del que seamos culpables. Y esto hace que esa relación no solo nos enseñe por medio del sufrimiento en el Purgatorio sino que también hace que entre en juego la ley del karma para volver a unirnos en otra vida. Solo hay un lugar, o mejor dicho, estado de conciencia, donde se puede decir que se sufre como muchos se imagina, éste es el  primer plano del Mundo de Deseos o Infierno. En este plano están las peores personas de este mundo, por tanto, hay odio, lujuria, ira y un motón de perversiones que han de ser arrancas por la ley de repulsión de los cuerpo de deseos de los que allí se encuentran, y mientras no se liberen de las bajas y groseras vibraciones no podrán ascender al Purgatorio.

            El hecho de abandonar el cuerpo físico para pasar al Mundo del Deseo después de la muerte trae consigo un descanso, intervalo o sueño (que no es otra cosa que pasar de la obscuridad a la luz del Mundo del Deseo –lo que algunos llaman un túnel obscuro-)  que hace que la persona despierte en ese mundo. Antes de comenzar a revivir las escenas de la vida pasada el hombre siente un gran alivio o sensación de libertad por no sentirse dentro de su cuerpo físico, siente como que flota y que puede desplazarse a voluntad por todo el planeta. Pero el panorama del Purgatorio tiene que liberar también al hombre de la carga de los bajos deseos y perversos sentimientos que han cristalizado parte de su cuerpo de deseos. A partir de despertar en el Mundo del Deseo, nuestro cuerpo de deseos toma la forma del físico y deja la materia de deseos más grosera en la parte más externa para que pueda ser arrancada por la fuerza de repulsión que gobierna estas bajas regiones; si la materia de este tipo es poca se acabará pronto el sufrimiento y podrá pasar antes al Primer Cielo. El papel de la película del Purgatorio es activar nuestra conciencia porque es la película la que hace que nuestra conciencia nos acuse de haber hecho el mal, y si nosotros respondemos con arrepentimiento y humildad ante el dolor que debemos sufrir, antes  lo eliminamos de nuestro cuerpo de deseos.

            En el Purgatorio perdemos el sentido de la identidad cuando revivimos alguna escena de la película para “ser” la otra persona y así aprendemos a ser misericordiosos y fraternales. También aquí en la Tierra podemos hacer lo mismo para eliminar futuros sufrimientos en el Purgatorio, es decir, ponernos en el lugar del que hemos dañado y ofendido y pedir perdón y arrepentirnos. Démonos cuenta que hemos de arrancar la imagen de nuestro cuerpo de deseos (de la película) al menos con la misma fuerza (de odio rencor, etc.) con la que la grabamos en el átomo-simiente del corazón, que es donde se graba la película de la vida. Así quedaremos libres de ese mal, lo que nos permitirá visitar a alguien en la Tierra, viajar por el Mundo del Deseo o incluso ascender un poco al Primer Cielo hasta que tengamos que revivir la próxima escena. Hemos de concienciarnos de que aquí podemos adelantar mucho y evitar en gran parte el Purgatorio. El arrepentimiento, el pedir perdón, la reforma y la retrospección pueden eliminar muchas imágenes de la futura película purgatorial (de la memoria subconsciente). El hecho de auto-observarnos a nosotros mismos, restituir o recompensar el mal causado, y ser sinceros al enjuiciarnos y al sufrir en el puesto del que hayamos hecho el mal, eliminará también esos malos hábitos y ese carácter y construiremos un cielo para nosotros mientras estamos aquí en la Tierra.

Francisco Nieto