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viernes, 15 de noviembre de 2013

DE EL DESEO A LA VOLUNTAD (y VI)





Algunas personas, sobre todo los jóvenes, comienzan por imaginar voluntariamente y después se dejan llevar por la imaginación respecto (por ejemplo) a un héroe, para terminar actuando como él para bien o para mal. Y es que, lo mismo que el ladrón se imagina voluntaria y conscientemente (planifica) la manera de robar en algún lugar, también nosotros podemos imaginar la manera y los ejercicios que queramos practicar para alcanzar nuevos objetivos espirituales o para transformar nuestro carácter. Cuando pensamos en lo que deseamos ser o hacer respecto a nuestro desarrollo moral y espiritual y procuramos imaginarlo claramente como que ya lo hemos alcanzado, es cuando nos familiarizamos con esos ideales y los tenemos presente para llevarlos a la práctica. Esta es la manera de formar un patrón para que luego nuestra vida se adapte a él y tome forma. Entonces es cuando la voluntad trabaja sobre esos patrones para facilitarnos su desarrollo conscientemente. Pero no olvidemos que es la voluntad la que debe utilizar a la imaginación para seleccionar las virtudes más nobles y elevadas que deben formar el patrón o ideal que más tarde formará parte del carácter que deseamos tener.

Lo mismo que con la imaginación ocurre con la inteligencia respecto a las decisiones. Para elegir o decidir correctamente es necesario razonar y ser inteligente, y esto es precisamente lo que no suele gustar a la mayoría de las personas porque, como hemos dicho, prefieren que otros piensen o decidan por ellos o escoger los caminos ya hechos. Algunos sólo piensan que tienen la capacidad de pensar y poco más y otros prefieren adoptar e imitar las opiniones e ideas de los demás. Pero si de verdad queremos educar a la mente para que sea un buen instrumento de la voluntad, debemos prestar atención y ser observadores de lo externo y de lo interno desde una voluntad firme y perseverante. Si no se presta atención y si no se controla la mente poco podremos discernir sobre nuestra propia actuación en la vida, sin embargo, sí que solemos estar listos para opinar o enjuiciar la actuación de los demás. No nos esforzamos por tener un juicio y un razonamiento justo y correcto respecto a nosotros por no molestaros y porque preferimos dejarnos dominar por los deseos egoístas y materiales, pero sí nos molestamos en analizar la vida y los pros y los contra de otros. Solemos pasar a la acción y después inventar los motivos que nos pueden llevar a ello en vez de hacerlo previamente y de forma voluntaria y razonada. ¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de habernos dejado llevar por un acto impulsivo y violento sin haber razonado voluntaria y conscientemente antes? ¿cuántas veces hemos metido la pata por hacer una crítica? y todo por no estar atentos como observadores de nosotros mismos desde la posición del Ego o de la voluntad. Cuanto más se practica la auto-observación de lo que sentimos y de lo que pensamos, más fortalecemos la voluntad para utilizarla como freno para no caer en tantos errores.

De una forma general, la humanidad se deja dominar por las emociones y los deseos, algunos y cada vez más consiguen imponer la razón y el discernimiento por encima de este cuerpo emocional para así tener el poder de actuar con voluntad por medio de la mente con tal de conseguir conscientemente lo que quieren. Y es que quien sabe utilizar la mente y evita que el cuerpo de deseos le obstaculice, estará capacitado para decidir si actúa o no según las circunstancias u objetos que concurran en el hecho. En ese proceso vemos que la razón anula el impulso del deseo para que, una vez analizado el caso a la luz de la razón, sea el hombre quien cree el deseo (voluntariamente) que como Yo superior le interesa. Esa manera de actuar es la que demuestra que el individuo tiene una fuerte y controlada voluntad y una gran capacidad mental, y para conseguir esto hay que actuar sobre y en cosas elevadas y admirables y, por el contrario, no evitar aquello que nos parece desagradable.

Nadie presta atención ni quiere hacer cosas que en nada le atrae ni le interesa, por eso unos prefieren no hacerlo o que lo hagan otros y otros dejarlo para otro día sin saber que interesándose y haciéndolo es como se educa la voluntad y se sabe decidir ante hechos importantes. Quien no se domina a sí mismo no está capacitado para dominar al mundo, y quien no vence sus debilidades e impone su voluntad para vencer o transformar, tampoco podrá hacer mucho bien a la sociedad. La voluntad debe estar atenta (como poder del Ego) siempre a  las expresiones de sus diferentes cuerpos para que no sean éstos los que “quieran” o “deseen” sino que sea ella la que se imponga y los dirija según su alcance espiritual.

Cualquier ocultista serio o cualquier discípulo saben que los poderes que se alcanzan a través del sendero de iniciación no se deben utilizar para beneficio propio, y como ejemplo pongamos el hecho de que Cristo no quiso convertir las piedras en pan para alimentarse o que pudiendo salvarse no lo hiciera. Quien utiliza sus poderes para ayudarse a sí mismo los pierde para ayudar a los demás y por eso es tan importante todo lo que hemos dicho sobre vencer los deseos, tener decisión, controlar la mente, etc., pero sobre todo, utilizar la voluntad conscientemente para perfeccionar los vehículos y para servir al mundo allá donde se pueda. La voluntad es un poder divino en el hombre y es así (y  así será en un futuro) para ser usada por la conciencia con tal de acelerar el desarrollo espiritual según el Plan de Dios, y por eso en esta etapa debe ser usada para subyugar todo lo que sea un obstáculo para conseguirlo. Se llama mago blanco a aquel que utiliza su voluntad para ayudar, servir, beneficiar o hacer cualquier bien (y nada de mal) al prójimo, ese es, al fin y al cabo, el uso que se debe hacer de la voluntad.

Si de verdad queremos alcanzar y vivir en la paz del Espíritu, debemos estar tan centrados conscientemente como voluntad en nuestros vehículos de expresión que ningún deseo, emoción o pensamiento perturbe la intención de hacer el bien y servir a nuestro prójimo en cada aquí y ahora. De esta paz y serenidad resulta el valor de adentrarse en el dolor y en los sufrimientos ajenos para ayudar sin sufrir. De esta manera es como avanzamos hacia la unión de nuestra voluntad con la Voluntad de Dios para sentirnos uno con toda la humanidad. La voluntad no debe ser usada para el bienestar propio y ni siquiera para esa felicidad que sentimos cuando nada nos falta, se debe usar par que eso mismo lo alcancen los que verdaderamente lo necesitan. Es sufriendo el dolor ajeno y no el nuestro como se eleva y se desarrolla espiritualmente también la voluntad. Nosotros somos los conductores de nuestros vehículos, y las riendas son la mente y las decisiones que tras el discernimiento tomamos voluntaria y conscientemente. Por tanto, vivamos en las regiones de la Voluntad divina para decidir correctamente nuestras actuaciones y expresiones y para evitar que los cuerpos inferiores dominen nuestra voluntad.

                                        Francisco Nieto

sábado, 2 de noviembre de 2013

DE EL DESEO A LA VOLUNTAD (V)





Es necesario crear una voluntad positiva y para conseguirlo hay que tener cualidades como, por ejemplo, la persistencia (que es continuidad, firmeza, decisión, estabilidad y tenacidad) para vencer los obstáculos y determinación frente a la oposición. La falta de perseverancia puede hacer que cualquier persona abandone ante las pruebas, tentaciones u obstáculos. Por muchos arranques e intentos que se hagan, si no hay constancia para mantenerlo tampoco se puede conseguir mucho porque el desánimo termina ganando. Además, en la mayoría de los casos, casi todos carecemos de originalidad y de independencia y preferimos andar por caminos ya hechos. Muchos creen que la vida y las circunstancias son efecto de causas ajenas y externas que determinan nuestras actividades, y no saben que tenemos el poder divino de la voluntad para desviar  o neutralizar gran parte de ello (según el karma maduro de cada uno) La vida contiene una especie de presión procedente de la voluntad del Espíritu que nos impulsa a expresarnos, a modificar y a crear en este mundo a la vez que somos modificados en nuestra propia evolución.

Es la voluntad la que debe modificar y neutralizar las circunstancias de acuerdo a nuestros deseos y a nuestros objetivos. Esa es la única forma de que el hombre no se vea dominado por las circunstancias y los efectos, dicho de otra forma, con voluntad puede contrarrestar los efectos de las circunstancias e incluso aprovecharlos para su propio beneficio. La voluntad positiva que tenemos que desarrollar es aquella que cuando no podemos neutralizar un obstáculo dentro de determinadas circunstancias, buscamos la manera de pasar por encima o  de encontrar otro camino que nos lleve al objetivo pero nunca la de rendirse. Las cualidades personales sirven para poco, solo la voluntad permite alcanzar los objetivos tarde o temprano si hay persistencia; no hay destino que pueda doblegar o dividir a la firme voluntad del Alma. Es más, cuantos más obstáculos superados más fuerza de voluntad se consigue y más firmeza hay para alcanzar los objetivos. Algunos confunden la “línea de menor resistencia” con el camino más fácil, y esa no es una decisión correcta porque. La línea de menor resistencia es alcanzar el objetivo de la manera más fácil pero sin que signifique abandono, es más bien buscar la manera de abrirnos paso.

Aunque es un ejemplo muy difícil de cumplir, hagámonos esta pregunta ¿tendría la misma voluntad una persona con un solo sentido que otra que tiene los cinco? Por supuesto que no ¿y eso qué significa? Pues que el cuerpo físico y sus sentidos son necesarios para que se desarrolle la voluntad y la conciencia del Ego. Para que se desarrolle la voluntad tiene que haber percepción hacia algo porque solo así se puede pasar a la acción de moverse, luchar, alcanzar, etc. El desarrollo de la percepción desarrolla los sentidos pero también educa la atención como un acto de voluntad que es. Si tenemos sentidos son para usarlos, para adquirir información a través de ellos y para desarrollar la percepción. El hecho de cerrar los oídos y centrar la atención en lo que vemos  es desarrollo de la voluntad y control del cuerpo físico. Aislarnos de los sentidos para concentrar la mente o inhibir los sentidos para no prestar atención a lo negativo y perjudicial, también lo es. Incluso el acto de no pensar y estar consciente en cada aquí y ahora limpia la voluntad y favorece la expresión del Ego a través de ella. La atención es un acto de la voluntad y su puesta en práctica ejercita a la misma, de ahí que a muchas personas que prestan poca atención y son poco observadoras les falte voluntad y memoria. La persona de fuerte voluntad presta o no atención voluntariamente porque domina en gran medida su mente. La voluntad no es creadora de pensamientos pero según cómo y dónde ponga la atención será capaz de presentar los objetos o imágenes para que la mente los cree y los envíe a la consciencia. Por consiguiente, la voluntad, como poder del Espíritu, es la que controla y dirige los pensamientos.

Es evidente que la imaginación juega un papel importante en casi todo lo que parte de la voluntad pues, antes de que se ejecute lo que la voluntad desea suele haber razonamiento y en ese razonamiento entra en juego la imaginación. La imaginación se suele considerar una energía creadora, ya que cuando imaginamos con precisión una y otra vez lo que deseamos estamos creando un arquetipo que, tarde o temprano, se manifestará aunque solo sea en el mundo del pensamiento. Esto es, al fin y al cabo, lo que hace Dios cuando se manifiesta, imagina un sistema solar y gracias a Su Voluntad éste se manifiesta. Cuando un pintor quiere pintar un paisaje que ha visto con todo detalle pero que ya no puede verlo, echa manos a la memoria y a la imaginación para poder plasmarlo en el lienzo. Un aspirante espiritual que desea eliminar un defecto de su carácter para desarrollar la virtud opuesta solo tiene que imaginar todos los días (como ejercicio) ese desarrollo en los asuntos y circunstancias de su vida y pronto verá el nacimiento de dicha virtud. Y es que el pensamiento o imagen  mental se convierte en acción, sea un hecho o sea un ideal, toda gran obra creadora ha sido imaginada previamente por su autor y cuanto más voluntad haya en ello más claridad y poder se obtiene.

Hoy se sabe que los neurólogos  ya confirman que la voluntad y la imaginación son capaces de desarrollar y transformar el cerebro en sus diferentes áreas y según lo que se practique con esa intención. Cada acción es precedida por una imagen mental, incluso las respuestas inconscientes están basadas en alguna imagen guardada en el pasado. Aunque se piense que el papel de la voluntad en esto no tiene mayor importancia, no es así, porque dejarse llevar por los sueños y la imaginación sin control puede hacer que cometamos errores. Cuando la imaginación (a veces junto al deseo) sin control imagina repetidamente determinados hechos termina creando caminos por los que, a la hora de tomar una decisión, nos podemos desviar hacia algo que en nada nos beneficia. Por eso es importante que la voluntad consciente tenga pleno control sobre la imaginación, puesto que actuando así crearemos mentalmente los arquetipos que deseemos respecto a los ideales elevados.

Se puede ayudar a que los resultados de la imaginación sean mejores por medio de la atención u observación voluntaria ya que, si ponemos voluntad en observar y prestar atención a hechos u objetos relacionados con la espiritualidad, crearemos un hábito que reproducirá las imágenes internamente para que las tengamos presentes o las llevemos a la acción. Naturalmente que siempre somos libres de utilizar la voluntad para llevarlo a la práctica o no. Es conveniente educar a la imaginación (como deberíamos hacer con la voluntad) para que sea capaz de formar unas claras imágenes de lo que deseamos alcanzar y hacer, ya que de esto dependerá mucho los resultados que se obtengan. Cuanta más voluntad de observación y cuanta más clara y detallista sea la imaginación del pintor mencionado, más real y más perfecto será el cuadro que pinte por muchas perspectivas y formas que tenga.

FRNACISCO NIETO