Entradas populares

martes, 16 de abril de 2013

LAS EMOCIONES EN EL DESARROLLO ESPIRITUAL (I)



De forma similar que una célula crece gracias a la absorción de sustancias nutritivas y desarrolla su identidad a expensas de otros, el ser humano se ha hecho individuo gracias a:


1º.- Los impactos externos que recibía en la época en que era inconsciente del mundo externo.

2º.- Al desarrollo de las emociones y de la razón como respuestas que surgían de su interior.


Actualmente seguimos desarrollándonos gracias a los sentidos, a los deseos, a las emociones, a la mente y a la voluntad pero hay un aspecto en nuestra naturaleza que quizás no se le dé la importancia que merece, este es la emoción. El cuerpo de deseos o emocional nació antes que la mente y eso hizo que nos sintiéramos tan atraídos por lo material durante y después de la muerte, pero desde entonces y a partir de obtener la razón hemos ido desapegándonos cada vez más de lo que nos rodea gracias a las leyes de Consecuencia (karma) y a la de Atracción y Repulsión. La ley de Atracción y Repulsión no sólo actúa después de la muerte purificando la materia del cuerpo de deseos, sino que también actúa en la propia vida, por ejemplo, atrayendo hacia nosotros a otro ser para extraer algún beneficio pero a la vez rechazando otros aspectos para no ser absorbidos por ellos o para que no nos perjudiquen. Pero, como ocurre en el mundo de deseos después de la muerte, la atracción prevalece y tiene un papel más importante para nuestro desarrollo puesto que la atracción tiene su origen en el amor y es la base para que haya unión en la familia, nación o raza.


También hubo una época pasada en que la procreación fue asexual pero cuando las jerarquías superiores (guías de la humanidad) dividieron a aquel ser en dos sexos (cuando se obtuvo la razón y la conciencia del mundo físico) comenzó a actuar la atracción o deseos y la repulsión más de lleno en él. Esta nueva etapa dio comienzo al trabajo interno individual por medio de los deseos y las emociones, para dar paso a las virtudes y los defectos que llevarían a que la mente diferenciara un no-yo (lo que no consideraba como propio) y un yo donde se incluía ellos y sus deseos, emociones y pensamientos (hoy se considera a todo eso el no-yo en comparación con la voluntad y la consciencia que observa a la mente pensante)


El ser humano evoluciona gracias, entre otras cosas, al renacimiento en diferente sexo, y esto es así porque el deseo, la atracción y las emociones son diferentes según cuál sea el sexo. Lo mismo que el egoísmo es la ley de la materia en sentido involutivo y el altruismo es la ley del Espíritu en el evolutivo o que el amor es bueno y el odio es malo, así mismo es diferente el papel de la madre que siente devoción, sentido del deber y preocupación por sus hijos que el padre que sólo se preocupa de sus deberes laborales y los asuntos burocráticos de la familia.


La familia (grupo de notable emocionalidad entre sus miembros) comienza a formarse por la atracción del sexo y es el primer lazo que, junto a los hijos, forman una unidad social basada en la emoción de amor entre los padres y de éstos hacia sus hijos. Naturalmente que dependiendo de la armonía que haya en sus relaciones (amor u odio y sus emociones derivadas) así será la felicidad y los beneficios que les lleguen. De aquí que se diga que podrá obtener mayor beneficio quien domine las emociones y sepa que no son estrictamente suyas sino que proceden de su cuerpo emocional y de la relación del yo y del no-yo. Por lo general las emociones las ponen en actividad los impactos y contactos externos a los que responde la consciencia, estando la felicidad unida a la conciencia y el placer (el sufrimiento) relacionado con la acción del cuerpo emocional según responda al mundo externo el yo como consciencia.


Cuando hablamos del cuerpo de deseos es como si dijéramos que hablamos del cuerpo emocional puesto que los deseos son, al fin y al cabo, emociones y al contrario, por tanto, hay un deseo de unión al objeto que causa placer y otro deseo de separarnos de todo lo que nos cause dolor, es decir, en nosotros están activos siempre los principios de “atracción” y “repulsión”, de “amor” u “odio”, de “felicidad” o “tristeza”, etc. como emociones personales. El amor o deseo de unión implica la conciencia de que cada individuo es, en esencia, uno con los demás y de que algún día formarán el Todo; el significado del odio está relacionado con el no-yo, con la materia, con la separatividad y con los demás no-yos. No obstante, la conciencia se desarrolla gracias a los tres siguientes aspectos: Conocimiento, (por la mente) deseo, (por el cuerpo emocional) y acción (por el cuerpo físico) y, aunque predomine siempre alguno de ellos, los otros van desarrollándose a la vez. Recordemos que:


1º.- Hemos pasado por unas etapas de inconsciencia individual similares al mineral, al vegetal y al animal para alcanzar la humana.

2º.- Que hemos adquirido la autoconciencia como individuos, de donde surge el sentimiento de separatividad de las otras personas.

3º.- Que en un futuro alcanzaremos la conciencia colectiva donde se reconocerá la unidad del yo superior con los demás Yos de la humanidad.


Pero mientras eso llega tenemos que vivir en un cuerpo físico (la envoltura o cuerpo más denso y más externo) y en otros de materia más sutil e internos donde la mente se identifica con los deseos y emociones y éstos con la acción sintiéndonos atraídos por lo que nos causa placer y rehuyendo de lo contrario. Estamos en una etapa casi puramente física donde apenas razonamos porque las emociones y los deseos nos dominan y nos crean conflictos internos. No obstante, algunos ahora y todos progresivamente, lo iremos superando a partir de darnos cuenta de que nosotros no somos los cuerpos ni la mente. Cuando se estudian los efectos de dejarse llevar por los deseos y las emociones es cuando tomamos conciencia de que es necesario que haya un control sobre este cuerpo emocional y de que las emociones juegan un papel muy importante en nuestro desarrollo y etapa actual.

Cuanto más se exteriorizan la consciencia, la imaginación y los deseos inferiores más separatividad y resistencia mutua hay, y cuanto más se interiorizan y se elevan, menor es el sentimiento de separatividad porque la materia de nuestros vehículos se purifica y espiritualiza. Cuando la vida es tan complicada como hoy lo es para muchos (conflictos, separatividad, odio, deseos dominantes, etc.) y se sufre, el Yo superior va cambiando y va razonando los polos opuestos emocionales, haciéndose así más intelectual. El próximo estado de conciencia de la época actual es la autoconciencia como Ego (Alma o Yo superior) donde es plenamente consciente el individuo de que él no es su cuerpo, ni su mente, ni sus pensamientos, actuando en cada momento conscientemente de lo que piensa, siente y hace. De este estado pasaremos a otro aún muy lejano donde seremos el propio Ego en acción consciente pero sin perder la quintaesencia de lo que fuimos como personalidad renacimiento tras renacimiento.

Francisco Nieto

martes, 2 de abril de 2013

TRABAJANDO (y VI)




Quien crea que la vida trata de obtener cada vez más cosas materiales y de disfrutar de los placeres, está equivocado y algún día (quizás demasiado tarde) se arrepentirá porque se habrá dado cuenta que su vida ha sido de lucha, preocupaciones, enfrentamientos, etc. y todo para que, una vez que muera, dejarlo todo aquí. Pero, quien ve y vive la vida cumpliendo también sus deberes y responsabilidades sociales pero sin preocuparse por todo lo negativo anteriormente mencionado y sí de ser útil de alguna manera al prójimo teniendo en cuenta que todos somos hermanos e hijos de Dios, éste tendrá una vida armónica y de paz y habrá sembrado las semillas para que su siguiente vida sea más fructífera en todo los sentidos. Por consiguiente sería bueno que nos acostumbráramos todos a hacer todos los días los dos siguientes ejercicios:



1º.- La auto-programación matutina: Se debe hacer cada mañana al levantarnos y trata de imaginar o visualizar:

A) Las oportunidades que vamos a tener de ayudar a los demás (en todas nuestras actividades diarias) en pensamiento, palabra u obra.

B) Lo mismo respecto a las posibles tentaciones y pruebas que nos puedan surgir y la manera de superarlas.

C) Cómo afrontamos el día con optimismo, fe, esperanza y deseo de ayudar moral y espiritualmente a todo aquel que sabemos que lo necesita.

D) Viendo como controlamos nuestros cuerpos estando voluntariamente conscientes de todas sus expresiones.

Y así todo lo que pueda mejorar nuestro desarrollo cada uno de nuestros días para que luego, a lo largo del mismo, estemos pendientes de nosotros mismos y así poder cumplirlos.


2º.- La retrospección nocturna: Trata de revisar detalladamente cada momento del día, desde que nos acostamos hasta que nos levantamos:

A) Para ver si hemos cumplido lo que pretendíamos esa mañana.

B) Para ver cuál ha sido nuestro comportamiento y expresión ante los demás.

C) Para ver si hemos superado las pruebas y tentaciones que nos debilitan.

D) Para ver si estamos pendientes de lo que sentimos, hablamos y pensamos, con tal de no hacer el mal y sí el bien.

De esta forma podemos juzgarnos y proponernos fortalecer la voluntad para no caer en malas actitudes y para animarnos a seguir haciendo las cosas bien y ayudando a los demás cuando así haya sido.

Estos ejercicios darían respuesta, como medios de desarrollo y de trabajo, a las siguientes preguntas: Si una persona supiese que el siguiente día va a ser el último de este renacimiento ¿No intentaría estar plenamente atento y consciente hasta el último momento para hacer todo el bien posible o, al menos, para no hacer mal a nadie? ¿no se esforzaría ese día por controlar sus palabras, deseos, sentimientos y pensamientos para actuar como el propio Espíritu lo haría? ¿no sería más simpático, agradable y servicial con los demás? ¿No olvidaría, perdonaría y quitaría importancia al mal que le hayan podido hacer? Seguro que esta persona planearía todo ese día hasta el último detalle con el fin de hacer todo el bien posible y ningún mal a nadie.

Si sabemos que somos hijos de Dios y hermanos, que deberíamos cumplir las leyes divinas, que debemos controlar y dirigir conscientemente nuestros cuerpos para hacer el bien y no el mal a los demás, y si sabemos que tarde o temprano tendremos que dejar estos cuerpos y este mundo ¿Por qué no nos levantamos cada día con ese propósito? Cada día puede ser un bello día de sacrificio y de amor hacia el prójimo; un día de trabajo en nombre de Dios para servir y llevar paz y alegría a los corazones de nuestros hermanos; un día para dar y recibir cosas de Dios; un día para observar la belleza en la naturaleza, en las personas y en todo lo que nos rodea; un día para olvidar todos los problemas con los demás y comenzar de nuevo como si fuera un nueva amistad; en definitiva, un día para darse uno mismo con amor. No hay que preocuparse por el futuro cuando uno actúa como un verdadero obrero de Dios, sólo deberíamos preocuparnos de cumplir Su voluntad y de ver cómo lo hemos hecho al final de ese supuesto último día de nuestra vida.

Esto es hacernos el camino que mencionó Cristo cuando dijo “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.” Para andar ese camino no solo debemos desarrollar las más elevadas virtudes e ideales, sino que debemos llevarlas a la práctica en nuestra vida diaria. Así es que no solo debemos tener amor o deseo de ser puros y comprensivos o de servir o de perdonar o de ayudar a los demás, sino que debemos de ser ese amor, ese medio de servir y esa ayuda que tanto necesitan algunos. Para que una cualidad o ideal espiritual se convierta en fuerza en nosotros debemos vivirla y ser conscientes de que está latente en nosotros para que la pongamos en práctica y se desarrolle como poder espiritual. Si despertamos, expresamos y practicamos las virtudes que tenemos, nosotros solo seremos sus vehículos de expresión para que ellas actúen en nombre de Dios, y entonces, sí que seremos Sus trabajadores directos aquí en la Tierra.



Francisco Nieto