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domingo, 15 de diciembre de 2013

POR QUÉ MUEREN LOS NIÑOS AL POCO TIEMPO DE NACER (y II)






En estos casos la persona vuelven a renacer entre los que le lloraron y lamentaron su pérdida para morir poco después y pasar al Primer Cielo. Una vez en el Cielo aprenderá las lecciones que perdió y que necesitará para la vida respecto a lo emocional y sentimental del Mundo de Deseos. Allí permanecerá, generalmente, hasta no más de 20 años para así renacer como cualquier otra Alma, pero nacerá con esas lecciones impresas en su cuerpo de deseos para que sus ideales e inclinaciones sean más nobles. Por otro lado, hay que decir que esta ayuda le sirve para afrontar la vida por muy dura que sea. Hay casos en que son las mismas personas que entorpecieron al Alma los que le cuidan y enseñan en el Cielo, pero los padres tendrán un papel muy importante mientras el niño viva.

Según hemos dicho, se entiende que cuando un niño muere no ha alcanzado aún la edad suficiente como para haber desarrollado el cuerpo de deseos ni el mental, (14 y 21 años aproximadamente) por consiguiente, esa Alma solo tiene activos los cuerpos físico y etérico. Siendo esto así se deduce que el niño no es responsable de sus actos ante la ley kármica de consecuencia, ya que son esos cuerpos los que le hacen “adulto” por medio de sus expresiones y de sus actos de acuerdo a la naturaleza de sus deseos, emociones y pensamientos. Como los cuerpos que no han nacido (de deseos y mental) no pueden morir, y en este caso tampoco se ha podido grabar en el cuerpo de deseos las experiencias de la vida, el alma de un niño no pasa por el Purgatorio sino que va directamente al Cielo. En esos casos y como es lógico, nada entorpece a esa Alma puesto que nada tiene que grabar, lo que significa que tampoco hay motivos para lamentar su pérdida (aunque se entiende que en el presente estado evolutivo de la humanidad sea así) puesto que van a un lugar donde seguirán siendo niños durante unos años pero aprenderán las lecciones necesarias para  que no pierdan su grado evolutivo.

Según investigaciones de personas iniciadas que han analizado esos hechos en el Mundo de Deseos estando fuera de su cuerpo físico, parece ser que esas Almas no suelen estar más de 20 años aproximadamente y suelen renacer en la misma familia que tanto lamento su pérdida. Por otro lado, hay que decir que si coincidiera que en el Cielo esté algún familiar de ese niño, suele ocurrir que sea él quien se haga cargo del niño mientras aprende el efecto de las diferentes emociones buenas y malas. De esta forma el niño recupera con creces lo que perdió y estará listo para preparar un nuevo destino como cualquier otra Alma de manera que pueda continuar su evolución aquí en el mundo físico.

El Cielo del hombre común (primer cielo en la filosofía rosacruz o devachan en la hindú) es un lugar, o mejor dicho, un estado de conciencia donde solo hay felicidad y donde no cabe nada del sufrimiento o de la amargura que se dejó  atrás en el Purgatorio. Y esto es así porque el Ego que se encuentra allí está muy lejos ya de recordar su vida anterior y porque ya pasó por el Purgatorio para eliminar de sí mismo hasta la más mínima muestra de mal. En el Cielo se revive y se asimila el bien y se alcanzan las aspiraciones que el hombre tuvo aquí en la Tierra. Podríamos calificarlo como un lugar de reposo donde el Alma disfruta de lo más elevado (moral y espiritualmente hablando) que ha imaginado y deseado en la Tierra, pero eso no significa que sea un lugar de inactividad. Por tanto, los niños también “van a clase" con sus familiares o, si no los hay, con otros Egos que en su anterior vida fueron verdaderos amantes de los niños.

Quien haya visto la película “Más allá de los sueños” de Robin Willian recordará que la “materia” de ese otro mundo donde están los muertos es de tal plasticidad y tan maleable que se puede hacer con ella los más maravillosos paisajes, cuadros, etc. Esto quiere decir que tanto los que cuidan a los niños como los propios niños pueden construir los más hermosos y vivientes juguetes de tal manera que su estancia en ese Cielo es un juego. Como este Mundo de Deseos es también emocional, es muy fácil grabar en la materia de deseos que formara el futuro cuerpo de deseos de esa Alma, todas las enseñanzas concernientes al bien y al mal o a la felicidad y a la desdicha para que renazcan con esa preparación para afrontar su futuro destino. Es más, yo diría que hay Almas que renacen con una nobleza y unas cualidades por encima de lo que les correspondería si su muerte y renacimiento hubieran sido como cualquiera. De hecho, los Ángeles hacen morir a niños algunas veces porque comprenden que su débil carácter y lo que están aprendiendo no  les va a permitir hacer frente a su destino, entonces, reciben el fortalecimiento adecuado en el Cielo a la vez que les libran de sufrimiento en la Tierra.

En los tiempos presentes ya no mueren tantos niños, principalmente porque no hay guerras y porque ya no se llora ante los muertos ni se les molesta tanto como antiguamente. Esas dos causas, entre otras, fueron las que más muertes de niños causaron en el pasado en accidentes, pero hoy el terrorismo todavía tiene sus malos efectos sobre los muertos. Aunque hemos inventado el tanatorio, no hemos adelantado gran cosa puesto que el Ego esta flotando sobre su cuerpo y se entera de todo lo que ocurre a su alrededor. También es cierto que cuando alguien muere siempre hay alguien que está a su lado y le aconseja pero si el difunto está pendiente de las lamentaciones de sus allegados perderá la concentración sobre la película de su vida y tendrá que renacer para volver a morir como niño. Y es que nos queda mucho aún para comprender que la vida, la verdadera vida, está más allá del mundo físico y que, lo mismo que preparamos todo para la venida de  un nuevo ser deberíamos de preparar un ambiente de paz y de felicidad interna cuando un familiar o amigo se va.

Hay países y casos en que pueden mantener el cuerpo del fallecido hasta esos tres días aproximadamente que tarda en recopilar la película de su vida pero, por lo general y más concretamente en España, la ley no permite mantener el cuerpo en frio esos días para después incinerarle. Por este motivo, es importante que la sociedad tome conciencia de que a un recién fallecido no se le debería tocar para nada durante ese tiempo, así como luchar para que se cambien las leyes para que se respete nuestra última voluntad al respecto. Si de verdad queremos ayudar a nuestros seres queridos cuando fallezcan, dejémoslos en paz, en silencio y en la soledad mientras les enviamos toda clase de pensamientos, sentimientos y deseos benefactores, o simplemente oremos a Dios por su Alma. Todo lo que les enviemos en forma de pensamientos y sentimientos les llegará y les ayudará a pasar ese trance de separarse de nosotros.

Cuando el Ego que acaba de abandonar para siempre un cuerpo físico de un niño pequeñito queda libre no nota mucha diferencia entre ese cuerpo físico y el mundo de deseos porque no le ha dado tiempo a acostumbrarse a él y su conciencia está más enfocada aún en los mundos superiores que en el físico. Sin embargo, cuando el niño tiene unos años hasta un máximo de 12 o 14  el Ego si nota algo más el hecho de estar libre del cuerpo físico aunque no tanto el ambiente. Y digo que no hay mucha diferencia entre el ambiente físico y astral para un niño de pocos años porque allí va a tener una vida infantil como aquí, donde podrá gozar plenamente de sus placeres, juegos, etc. Allí no cabe la posibilidad de que su aburran, de que el tiempo se haga pesado o de que haya prohibiciones o regañinas como aquí, y más aún porque se ven cuidados por seres bondadosos y amantes de los niños que  se encuentran allí o incluso por sus padres y familiares. Los niños  allí se convierten en los héroes que aquí en la  Tierra se imaginaban ser, construyen los juguetes que quieren y obtienen las respuestas que buscan automáticamente sin necesidad de preguntar como lo hacían aquí.

Algún día llegará en que cada vez haya más personas capacitadas para ver el Mundo de Deseos y entonces comprendan que lo que llamamos muerte no existe. Cuando un niño muere, en su conciencia no ha perdido a los padres porque los sigue viendo tanto de día como de noche. Un niño puede ver el cuerpo emocional de sus padres durante el día mientras hacen sus cosas cotidianas, pero si es por la noche, esos padres van (como hacen todos los humanos) al Mundo de Deseos donde se verán atraídos hacia su hijo por el lazo que aún les une, es decir, por el amor, los recuerdos, el pensamiento, etc. Los padres que han perdido un hijo pequeño no son conscientes de que él puede verlos en un estado similar al que tenían aquí en la Tierra. Y como en ese mundo emocional o de deseos no hay noches ni días, para el niño es un estado de felicidad donde está entre personas que lo aman, le entretienen y le enseñan, estén en cuerpo físico o no y sean humanos o de otras jerarquías.

Los niños que mueren para recuperar las enseñanzas que perdieron en su última vida pueden estar en el Cielo aproximadamente unos 20 años y no suelen cambiar de imagen ni tampoco hacerse mayores. Pero, como hemos dicho, la materia emocional es muy, maleable e influenciable por la voluntad y el pensamiento. Y quizás por eso se dan casos en que un niño que haya muerto con más de 6 o 8 años se le pueda ver con más edad y con otras ropas e indumentaria ya que, por su edad, cabe que él mismo quiera revestirse así para aparentar ser mayor o de otra forma. Pero debe quedar claro que esos hechos son pocos y suelen durar poco tiempo porque se mantienen gracias a la fuerza de voluntad. Su imagen normal es la que tenía cuando dejó el cuerpo físico que es la materialización del cuerpo etérico. Es hasta tal punto manejable la materia emocional que cualquier Ego podría tomar la imagen de un niño o de cualquier persona para presentarse ante sus familiares gracias a un médium; es más, a veces utilizan los cuerpos emocionales abandonados para ello. Se entiende perfectamente que los padres de un niño sufran por su pérdida, pero sabiendo que la muerte se produce para el propio bien de esa Alma y para que tenga un futuro mejor gracias a lo que aprenden mientras son felices en el Cielo ¿No deberíamos ser algo menos egoístas?

                                Francisco Nieto

domingo, 1 de diciembre de 2013

¿POR QUÉ MUEREN LOS NIÑOS AL POCO TIEMPO DE NACER? (I)





Son muchas las respuestas que se pueden dar a esta pregunta pero antes de darlas es necesario recordar la principal causa por la que un niño muere siendo aún pequeñito. Cuando una persona muere debe llevarse la película de su vida que ha ido grabando en un átomo situado en el corazón, pero para hacerlo y dependiendo de lo que pueda aguantar sin “dormirse”, puede necesitar entre varias horas y tres días y medio aproximadamente. Si en el transcurso de ese tiempo se interrumpe la concentración que ese Ego tiene, perderá esa parte de la película que no ha sido visualizada conscientemente, lo que significa que no podrá extraer ningún adelanto espiritual de ella cuando pase al Purgatorio y al Cielo situados en el mundo inmediatamente superior llamado Mundo de Deseos o Emocional.

Dicho esto, no tenemos que hacer nada más que razonar cuántas cosas o hechos y qué personas pueden impedir que un recién muerto esté lo suficientemente tranquilo y en paz como para poder prestar atención a esa película que, en casos excepcionales, algunas personas que han estado a punto de morir han visto pasar en unos segundos. La lista puede ser larga, por ejemplo, los propios llantos de los familiares y amigos, las manipulaciones que puedan hacer al cuerpo a nivel científico o médico, todas las clases de muerte normalmente cualificadas de horribles, la gran mayoría de los que mueren en la guerra, etc.

En estos casos suele ocurrir que, o no se graba la película porque se destruye (muerte en un incendio o la propia incineración antes de tiempo) o se graba poco o muy superficialmente, lo que trae como consecuencia que los resultados del Purgatorio y del Cielo sean muy débiles y, por consiguiente volverá a ser casi la misma persona que era cuando renazca de nuevo. En el Mundo de Deseos se extrae moral y espiritualmente los resultados de lo que se hizo en la vida pasada en el mundo físico. Si no ha habido una correcta atención y grabación, no puede haber una correcta extracción ni tampoco se graba en forma de conciencia y de carácter el resultado de la visión que allí se tiene sobre la vida pasada, es decir: 

1º.- Si hicimos sufrir a otros no sufriremos en el Purgatorio pero tampoco asimilaremos ese estado de conciencia de culpabilidad que hace que en la próxima vida nos advierta antes  de volver a hacerlo.
2º.- Si hemos sido serviciales y generosos con los demás, tampoco vamos a sentir ese gozo y esa felicidad o alegría que sentimos y que sentían las otras personas cuando así actuábamos.
3º.- Si no hay resultados de la vida pasada no adquiriremos un carácter fuerte para no hacer el mal ni tendremos deseos o inclinaciones para hacer el bien, ni seremos fuertes ante las tentaciones, ni tendremos una fuerte voluntad para alcanzar nuestros objetivos e ideales, etc. etc. etc.

Cuando un Ego o Alma renace en una familia no siempre es porque tenga deudas kármicas con ella, también puede ser porque esa familia y su posición tiene y son lo que necesita esa Alma para que pueda continuar su progreso espiritual a la vez que liquida todo lo que pueda del mal karma que creó en su anterior vida. Pero hay casos en que esa familia cambia tanto por diferentes circunstancias que ese Ego ya no puede obtener el beneficio que se había calculado en los mundos superiores antes de renacer y, entonces, muere para que los Ángeles del Destino le busquen otra familia. Sin embargo, si esa familia volviera a su anterior y positiva forma de vida (por ejemplo, unas personas que consiguen salir de la droga después de haber caído durante unos años) es muy posible que ese Ego volviera a renacer entre ellos.

Hay casos en que un niño muere porque esa Alma está en deuda con la Ley de Consecuencia y, aunque opino que esa deuda se puede saldar  “salvando a otros”, lo cierto es que puede ocurrir aunque causara la muerte de otras personas sin ninguna intención. Una negligencia o irresponsabilidad puede causar un accidente (de coche, medio de transporte público, incendio, etc.) donde puede morir alguien, por tanto, de esa causa tiene que haber un efecto que sirva como lección. Y es en estos casos cuando, aun habiendo sido involuntariamente (puesto que somos libres y tenemos voluntad propia) muere como niño aprovechando la deuda de unos padres que deben sufrir esa pérdida. Por supuesto que los padres que maltratan y mal educan a sus hijos sin estar así provisto, o los que les desprecian y demuestran falta de cariño y de interés por su bienestar y por su desarrollo, entran también en los  casos de muerte de niños en alguna vida futura de ellos. Otro caso muy común es el de los padres que evitan por todos los medios a su alcance tener hijos, obstaculizando así la posibilidad de que un Alma (como ocurrió en su caso) pueda renacer para continuar su evolución.

Es obvio que sólo los que tienen la capacidad de salir de su cuerpo físico voluntaria y conscientemente para ir al Mundo de Deseos pueden comprobar y hacer un seguimiento de varias vidas de un Alma pero, aun así, hay que admitir que solo las jerarquías superiores más próximas a nosotros (Ángeles y Arcángeles) son los encargados de administrar el karma y de planificar los destinos de los hombres, por consiguiente, nadie sabe cómo ellos cuáles son las posibles causas de la muerte de un niño. Se han podido dar casos en que una familia normal haya comenzado a interesarse por una religión cristiana o por la filosofía oculta y haya dado tal cambio positivo que algún niño que se les muriera en el pasado vuelva a renacer para recibir esas nuevas enseñanzas que  están adquiriendo los padres. También se pueden dar casos en que un Alma haya agotado el tiempo de estancia en los mundos superiores pero no coincida en el tiempo con el renacimiento de otros Egos con los que tiene deudas pendientes, entonces renace de unos padres que deban pagar la deuda de esa pérdida infantil para así, luego esperar en el Cielo para renacer a que renazcan otras Almas con las que tenga alguna relación del pasado.

Como las personas que mueren, sobre todo violentamente, no pueden concentrarse correctamente, queda claro que no graban su vida en el cuerpo de deseos y, por tanto, tendrán que hacerlo en otro futuro. Dado que en estos casos no se puede extraer la quintaesencia de las experiencias, los Ángeles del Destino buscan la manera de que pueda renacer cuanto antes de acuerdo a sus deudas y a la relación que pueda tener con otras personas con las que, generalmente, ya se ha tenido contacto, o simplemente porque esas personas deban pagar una deuda relacionada con la  pérdida de niños. Entonces, el Alma renace como niño y al poco tiempo muere (suele ser antes de los siete años) teniendo solamente los dos primeros cuerpos completos pero no los cuerpos de “deseos” y “mental” que nacen o terminan de formarse a los 14 y a los 21 años respectivamente. Cuando se muere normalmente se pasa primero por el purgatorio para purificar el cuerpo de deseos y después por el Cielo para grabar todo lo positivo que nos servirá como aliciente para seguir haciendo el bien en la próxima vida. Pero cuando los Ángeles hacen morir a un niño para compensar la quintaesencia que perdió de la anterior vida, llevan a esa Alma (niño) directamente al Primer Cielo y allí la enseñarán todas las lecciones que debió de aprender en el Mundo de Deseos en su anterior vida.

Esto es lo que ocurre respecto a una muerte violenta o cuando se incinera el cuerpo rápidamente y no se puede extraer la película grabada en los dos éteres superiores de los cuatro que componen el cuerpo etérico. Pero, aunque muchos lectores e incluso estudiantes de ocultismo no lo crean, algo similar ocurre por el simple hecho de que los familiares y amigos estén llorando y quejándose delante de él porque esa Alma dejará de concentrarse en el panorama de su vida para atender a esas personas intentando explicarles que se encuentra bien y que no le pasa nada. Entonces la grabación en el cuerpo de deseos no suele ser tan profunda y, como consecuencia, no podrá revivir plenamente los hechos en el Purgatorio y en el Cielo y, por tanto, no podrá extraer todo el beneficio que debería respecto a no hacer el mal y a seguir haciendo el bien. Aquí no se habrá perdido toda la vida pero si una gran parte de ella como cuando un espectador está medio dormido viendo una película. 

                       Francisco Nieto

viernes, 15 de noviembre de 2013

DE EL DESEO A LA VOLUNTAD (y VI)





Algunas personas, sobre todo los jóvenes, comienzan por imaginar voluntariamente y después se dejan llevar por la imaginación respecto (por ejemplo) a un héroe, para terminar actuando como él para bien o para mal. Y es que, lo mismo que el ladrón se imagina voluntaria y conscientemente (planifica) la manera de robar en algún lugar, también nosotros podemos imaginar la manera y los ejercicios que queramos practicar para alcanzar nuevos objetivos espirituales o para transformar nuestro carácter. Cuando pensamos en lo que deseamos ser o hacer respecto a nuestro desarrollo moral y espiritual y procuramos imaginarlo claramente como que ya lo hemos alcanzado, es cuando nos familiarizamos con esos ideales y los tenemos presente para llevarlos a la práctica. Esta es la manera de formar un patrón para que luego nuestra vida se adapte a él y tome forma. Entonces es cuando la voluntad trabaja sobre esos patrones para facilitarnos su desarrollo conscientemente. Pero no olvidemos que es la voluntad la que debe utilizar a la imaginación para seleccionar las virtudes más nobles y elevadas que deben formar el patrón o ideal que más tarde formará parte del carácter que deseamos tener.

Lo mismo que con la imaginación ocurre con la inteligencia respecto a las decisiones. Para elegir o decidir correctamente es necesario razonar y ser inteligente, y esto es precisamente lo que no suele gustar a la mayoría de las personas porque, como hemos dicho, prefieren que otros piensen o decidan por ellos o escoger los caminos ya hechos. Algunos sólo piensan que tienen la capacidad de pensar y poco más y otros prefieren adoptar e imitar las opiniones e ideas de los demás. Pero si de verdad queremos educar a la mente para que sea un buen instrumento de la voluntad, debemos prestar atención y ser observadores de lo externo y de lo interno desde una voluntad firme y perseverante. Si no se presta atención y si no se controla la mente poco podremos discernir sobre nuestra propia actuación en la vida, sin embargo, sí que solemos estar listos para opinar o enjuiciar la actuación de los demás. No nos esforzamos por tener un juicio y un razonamiento justo y correcto respecto a nosotros por no molestaros y porque preferimos dejarnos dominar por los deseos egoístas y materiales, pero sí nos molestamos en analizar la vida y los pros y los contra de otros. Solemos pasar a la acción y después inventar los motivos que nos pueden llevar a ello en vez de hacerlo previamente y de forma voluntaria y razonada. ¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de habernos dejado llevar por un acto impulsivo y violento sin haber razonado voluntaria y conscientemente antes? ¿cuántas veces hemos metido la pata por hacer una crítica? y todo por no estar atentos como observadores de nosotros mismos desde la posición del Ego o de la voluntad. Cuanto más se practica la auto-observación de lo que sentimos y de lo que pensamos, más fortalecemos la voluntad para utilizarla como freno para no caer en tantos errores.

De una forma general, la humanidad se deja dominar por las emociones y los deseos, algunos y cada vez más consiguen imponer la razón y el discernimiento por encima de este cuerpo emocional para así tener el poder de actuar con voluntad por medio de la mente con tal de conseguir conscientemente lo que quieren. Y es que quien sabe utilizar la mente y evita que el cuerpo de deseos le obstaculice, estará capacitado para decidir si actúa o no según las circunstancias u objetos que concurran en el hecho. En ese proceso vemos que la razón anula el impulso del deseo para que, una vez analizado el caso a la luz de la razón, sea el hombre quien cree el deseo (voluntariamente) que como Yo superior le interesa. Esa manera de actuar es la que demuestra que el individuo tiene una fuerte y controlada voluntad y una gran capacidad mental, y para conseguir esto hay que actuar sobre y en cosas elevadas y admirables y, por el contrario, no evitar aquello que nos parece desagradable.

Nadie presta atención ni quiere hacer cosas que en nada le atrae ni le interesa, por eso unos prefieren no hacerlo o que lo hagan otros y otros dejarlo para otro día sin saber que interesándose y haciéndolo es como se educa la voluntad y se sabe decidir ante hechos importantes. Quien no se domina a sí mismo no está capacitado para dominar al mundo, y quien no vence sus debilidades e impone su voluntad para vencer o transformar, tampoco podrá hacer mucho bien a la sociedad. La voluntad debe estar atenta (como poder del Ego) siempre a  las expresiones de sus diferentes cuerpos para que no sean éstos los que “quieran” o “deseen” sino que sea ella la que se imponga y los dirija según su alcance espiritual.

Cualquier ocultista serio o cualquier discípulo saben que los poderes que se alcanzan a través del sendero de iniciación no se deben utilizar para beneficio propio, y como ejemplo pongamos el hecho de que Cristo no quiso convertir las piedras en pan para alimentarse o que pudiendo salvarse no lo hiciera. Quien utiliza sus poderes para ayudarse a sí mismo los pierde para ayudar a los demás y por eso es tan importante todo lo que hemos dicho sobre vencer los deseos, tener decisión, controlar la mente, etc., pero sobre todo, utilizar la voluntad conscientemente para perfeccionar los vehículos y para servir al mundo allá donde se pueda. La voluntad es un poder divino en el hombre y es así (y  así será en un futuro) para ser usada por la conciencia con tal de acelerar el desarrollo espiritual según el Plan de Dios, y por eso en esta etapa debe ser usada para subyugar todo lo que sea un obstáculo para conseguirlo. Se llama mago blanco a aquel que utiliza su voluntad para ayudar, servir, beneficiar o hacer cualquier bien (y nada de mal) al prójimo, ese es, al fin y al cabo, el uso que se debe hacer de la voluntad.

Si de verdad queremos alcanzar y vivir en la paz del Espíritu, debemos estar tan centrados conscientemente como voluntad en nuestros vehículos de expresión que ningún deseo, emoción o pensamiento perturbe la intención de hacer el bien y servir a nuestro prójimo en cada aquí y ahora. De esta paz y serenidad resulta el valor de adentrarse en el dolor y en los sufrimientos ajenos para ayudar sin sufrir. De esta manera es como avanzamos hacia la unión de nuestra voluntad con la Voluntad de Dios para sentirnos uno con toda la humanidad. La voluntad no debe ser usada para el bienestar propio y ni siquiera para esa felicidad que sentimos cuando nada nos falta, se debe usar par que eso mismo lo alcancen los que verdaderamente lo necesitan. Es sufriendo el dolor ajeno y no el nuestro como se eleva y se desarrolla espiritualmente también la voluntad. Nosotros somos los conductores de nuestros vehículos, y las riendas son la mente y las decisiones que tras el discernimiento tomamos voluntaria y conscientemente. Por tanto, vivamos en las regiones de la Voluntad divina para decidir correctamente nuestras actuaciones y expresiones y para evitar que los cuerpos inferiores dominen nuestra voluntad.

                                        Francisco Nieto

sábado, 2 de noviembre de 2013

DE EL DESEO A LA VOLUNTAD (V)





Es necesario crear una voluntad positiva y para conseguirlo hay que tener cualidades como, por ejemplo, la persistencia (que es continuidad, firmeza, decisión, estabilidad y tenacidad) para vencer los obstáculos y determinación frente a la oposición. La falta de perseverancia puede hacer que cualquier persona abandone ante las pruebas, tentaciones u obstáculos. Por muchos arranques e intentos que se hagan, si no hay constancia para mantenerlo tampoco se puede conseguir mucho porque el desánimo termina ganando. Además, en la mayoría de los casos, casi todos carecemos de originalidad y de independencia y preferimos andar por caminos ya hechos. Muchos creen que la vida y las circunstancias son efecto de causas ajenas y externas que determinan nuestras actividades, y no saben que tenemos el poder divino de la voluntad para desviar  o neutralizar gran parte de ello (según el karma maduro de cada uno) La vida contiene una especie de presión procedente de la voluntad del Espíritu que nos impulsa a expresarnos, a modificar y a crear en este mundo a la vez que somos modificados en nuestra propia evolución.

Es la voluntad la que debe modificar y neutralizar las circunstancias de acuerdo a nuestros deseos y a nuestros objetivos. Esa es la única forma de que el hombre no se vea dominado por las circunstancias y los efectos, dicho de otra forma, con voluntad puede contrarrestar los efectos de las circunstancias e incluso aprovecharlos para su propio beneficio. La voluntad positiva que tenemos que desarrollar es aquella que cuando no podemos neutralizar un obstáculo dentro de determinadas circunstancias, buscamos la manera de pasar por encima o  de encontrar otro camino que nos lleve al objetivo pero nunca la de rendirse. Las cualidades personales sirven para poco, solo la voluntad permite alcanzar los objetivos tarde o temprano si hay persistencia; no hay destino que pueda doblegar o dividir a la firme voluntad del Alma. Es más, cuantos más obstáculos superados más fuerza de voluntad se consigue y más firmeza hay para alcanzar los objetivos. Algunos confunden la “línea de menor resistencia” con el camino más fácil, y esa no es una decisión correcta porque. La línea de menor resistencia es alcanzar el objetivo de la manera más fácil pero sin que signifique abandono, es más bien buscar la manera de abrirnos paso.

Aunque es un ejemplo muy difícil de cumplir, hagámonos esta pregunta ¿tendría la misma voluntad una persona con un solo sentido que otra que tiene los cinco? Por supuesto que no ¿y eso qué significa? Pues que el cuerpo físico y sus sentidos son necesarios para que se desarrolle la voluntad y la conciencia del Ego. Para que se desarrolle la voluntad tiene que haber percepción hacia algo porque solo así se puede pasar a la acción de moverse, luchar, alcanzar, etc. El desarrollo de la percepción desarrolla los sentidos pero también educa la atención como un acto de voluntad que es. Si tenemos sentidos son para usarlos, para adquirir información a través de ellos y para desarrollar la percepción. El hecho de cerrar los oídos y centrar la atención en lo que vemos  es desarrollo de la voluntad y control del cuerpo físico. Aislarnos de los sentidos para concentrar la mente o inhibir los sentidos para no prestar atención a lo negativo y perjudicial, también lo es. Incluso el acto de no pensar y estar consciente en cada aquí y ahora limpia la voluntad y favorece la expresión del Ego a través de ella. La atención es un acto de la voluntad y su puesta en práctica ejercita a la misma, de ahí que a muchas personas que prestan poca atención y son poco observadoras les falte voluntad y memoria. La persona de fuerte voluntad presta o no atención voluntariamente porque domina en gran medida su mente. La voluntad no es creadora de pensamientos pero según cómo y dónde ponga la atención será capaz de presentar los objetos o imágenes para que la mente los cree y los envíe a la consciencia. Por consiguiente, la voluntad, como poder del Espíritu, es la que controla y dirige los pensamientos.

Es evidente que la imaginación juega un papel importante en casi todo lo que parte de la voluntad pues, antes de que se ejecute lo que la voluntad desea suele haber razonamiento y en ese razonamiento entra en juego la imaginación. La imaginación se suele considerar una energía creadora, ya que cuando imaginamos con precisión una y otra vez lo que deseamos estamos creando un arquetipo que, tarde o temprano, se manifestará aunque solo sea en el mundo del pensamiento. Esto es, al fin y al cabo, lo que hace Dios cuando se manifiesta, imagina un sistema solar y gracias a Su Voluntad éste se manifiesta. Cuando un pintor quiere pintar un paisaje que ha visto con todo detalle pero que ya no puede verlo, echa manos a la memoria y a la imaginación para poder plasmarlo en el lienzo. Un aspirante espiritual que desea eliminar un defecto de su carácter para desarrollar la virtud opuesta solo tiene que imaginar todos los días (como ejercicio) ese desarrollo en los asuntos y circunstancias de su vida y pronto verá el nacimiento de dicha virtud. Y es que el pensamiento o imagen  mental se convierte en acción, sea un hecho o sea un ideal, toda gran obra creadora ha sido imaginada previamente por su autor y cuanto más voluntad haya en ello más claridad y poder se obtiene.

Hoy se sabe que los neurólogos  ya confirman que la voluntad y la imaginación son capaces de desarrollar y transformar el cerebro en sus diferentes áreas y según lo que se practique con esa intención. Cada acción es precedida por una imagen mental, incluso las respuestas inconscientes están basadas en alguna imagen guardada en el pasado. Aunque se piense que el papel de la voluntad en esto no tiene mayor importancia, no es así, porque dejarse llevar por los sueños y la imaginación sin control puede hacer que cometamos errores. Cuando la imaginación (a veces junto al deseo) sin control imagina repetidamente determinados hechos termina creando caminos por los que, a la hora de tomar una decisión, nos podemos desviar hacia algo que en nada nos beneficia. Por eso es importante que la voluntad consciente tenga pleno control sobre la imaginación, puesto que actuando así crearemos mentalmente los arquetipos que deseemos respecto a los ideales elevados.

Se puede ayudar a que los resultados de la imaginación sean mejores por medio de la atención u observación voluntaria ya que, si ponemos voluntad en observar y prestar atención a hechos u objetos relacionados con la espiritualidad, crearemos un hábito que reproducirá las imágenes internamente para que las tengamos presentes o las llevemos a la acción. Naturalmente que siempre somos libres de utilizar la voluntad para llevarlo a la práctica o no. Es conveniente educar a la imaginación (como deberíamos hacer con la voluntad) para que sea capaz de formar unas claras imágenes de lo que deseamos alcanzar y hacer, ya que de esto dependerá mucho los resultados que se obtengan. Cuanta más voluntad de observación y cuanta más clara y detallista sea la imaginación del pintor mencionado, más real y más perfecto será el cuadro que pinte por muchas perspectivas y formas que tenga.

FRNACISCO NIETO