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martes, 14 de agosto de 2012

LOS INSTRUMENTOS DEL EGO Y SU DESARROLLO (II)



Es un hecho que la filosofía oculta occidental, así como la de hace varios milenios oriental, hablan de planos mentales por encima y por debajo del consciente, pero tuvo que ser Leibnitz en occidente quien de verdad diera públicamente importancia a este hecho. Así es, además de la consciencia personal existen unos niveles de los que somos inconscientes y otros llamados subconscientes de los cuales solo somos conscientes gracias a sus efectos. Podríamos decir que la consciencia actúa como tal solo en un 10 o un 15 % del día, preguntémonos ¿Cuántas veces al día somos conscientes de lo que pensamos? La mente se ha estado modificando toda la vida y lo sigue haciendo basándose en todo lo percibido y experimentado desde la infancia, en lo guardado en la memoria, en los hábitos, en el subconsciente, en el instinto y, en definitiva, en la personalidad de esta vida.



El 90 % de la actividad mental es subconsciente, y como ejemplo de la existencia de este subconsciente diremos que a veces queremos recordar o resolver algún problema conscientemente y no podemos hasta que, después de dejar de intentarlo, el subconsciente nos da la respuesta. Tenemos diferentes vehículos o instrumentos de manifestación y desarrollo como Egos que somos, y todos ellos deberían estar bajo el dominio de la mente como ésta debería estar bajo el dominio de la voluntad del Ego, sin embargo, la mente y todo lo relacionado con ella (subconsciente, imaginación, intuición, supraconsciencia…) solo forman la punta del iceberg de lo que verdaderamente es el Espíritu. Por tanto y viendo que el ser humano está compuesto de muchas partes, es importante que hagamos las correspondientes distinciones entre las mismas hasta llegar a comprender que el verdadero Ser o Ego está por encima de todas ellas y que tenemos el deber de trabajar a favor de dicho Ego para que nuestra consciencia se identifique con la de su propio plano mental.


Hemos mencionado dos aspectos mentales internos relacionados con la mente, estos son el subconsciente y lo que algunos llaman el superconsciente, uno está por debajo de la consciencia y el otro por encima. La mente subconsciente es donde están guardadas las impresiones del pasado de cada individuo hablando incluso a nivel de raza, son impresiones del pasado reproducidas en forma de instinto, prejuicios, simpatía o antipatía, tendencias, etc. Este aspecto mental es independiente del carácter natural de cada vida e individuo, por tanto, la personalidad tiene su asiento en el subconsciente y en el carácter que se forma en cada vida ya que éste también pasa a ser parte del subconsciente. Es conveniente saber que cuanta mayor atención se pone en lo que nos interesa más profunda será la impresión en el subconsciente, del cual es parte la memoria. La persona que toca la acordeón, la mecanógrafa o la cajera del supermercado van grabando en el subconsciente el progreso que lentamente van haciendo hasta que aprenden a pulsar las correspondientes teclas de manera automática, pero ese automatismo procede de esa mente subconsciente como también ocurre con los hábitos y con los conocimientos que guardamos como nuestros o como verdad. Como hemos dicho, el pasado evolutivo se encuentra en el subconsciente y por eso hay personas que aún tienen reminiscencias de ciertos “poderes” o sentidos del subconsciente pasado. Sin embargo, estos poderes nada tienen que ver con los que se desarrollan por medio del servicio amoroso y altruista al prójimo, los cuales tienen una relación más directa con la supraconsciecia.


Si bien podríamos llamar “almacén de las inspiraciones del pasado” al subconsciente, también podríamos llamar “almacén latente del futuro desarrollo de la humanidad” al superconsciente; es decir, donde está latente el superhombre y de donde procede la intuición, la inspiración o el genio. Esto quiere decir que lo mismo que el estado actual de la mente estuvo latente alguna vez en el pasado (cuando no éramos auto-conscientes como individuos) así mismo ocurre con la mente superconsciente que algún día será el estado normal de la mente en toda la humanidad. Este futuro estado evolutivo está latente en cada individuo, ya que todos estamos en el “Plan de Dios” por medio del cual tenemos que llegar a ser perfectos como Él; de hecho, algunos ya demuestran ciertos poderes de esta supermente gracias a que se han esforzado más y se han adaptado mejor a dicho Plan Divino. Nuestra mente es una pequeñísima porción del mundo mental y nuestro cuerpo mental está engendrado para que en determinada etapa evolutiva de la humanidad ésta desarrolle todos sus poderes. Así es que, lo mismo que un árbol frutal está latente en una semilla, así mismo, el superhombre está latente en el hombre. Esto será fruto del futuro desarrollo como lo es el hecho de que desde que nace un niño hasta su pubertad pasa los diferentes grados mentales por los que ha pasado la humanidad.


El hombre evoluciona vida tras vida gracias a sus experiencias, a su karma y a su esfuerzo, y esto ocurre en base a las circunstancias e impactos externos, a las sensaciones y experiencias internas y a esa “presión interna” a la que todos estamos sometidos gracias a la cual la humanidad no deja de inventar, crear, procrear, etc. Por tanto, el desarrollo mental se debe también a todo esto puesto que la mente se siente atraída hacia todo ello. Los sentidos son el resultado de millones de años de evolución comenzando por el del tacto y terminando por la vista, y lo mismo que todos se han desarrollado progresivamente, también la consciencia desarrollará progresivamente otros sentidos relacionados con ella misma y más directamente con el Ego (telepatía, clarividencia, clariaudiencia…) Esto, a su vez, desarrollará la intuición, la inspiración y el genio que, al mismo tiempo, formará a un superhombre bondadoso, altruista, fraternal, etc. Por consiguiente, estamos en camino de una nueva conciencia y preparando el terreno que nos llevará a despertar los nuevos sentidos latentes. Dios no solo creó el mundo visible, sino que creó todo lo visible, e invisible, y si nosotros, sus hijos, tenemos que hacernos semejantes a Él, tendremos que conseguirlo a través de las experiencias y el desarrollo de la conciencia en todos los mundos o planos, físicos o etéricos.


Cuando hace millones de años se comenzó a desarrollar el germen latente de la mente fue gracias a las experiencias captadas por los sentidos, y al igual que el cuerpo físico vive gracias a los nutrientes necesarios también la consciencia se adquirió gracias a la mente, por eso mismo se podría afirmar que un hombre sin sentidos no tiene consciencia. Conocemos gracias a los sentidos y cuanto más fiel y profunda sea la percepción de lo que nos llega por esa vía más posibilidades tendremos de imaginar, discernir o intuir con la mente para desarrollar la mente superconsciente e incluso la espiritualidad. Podríamos ir un poco más allá y decir que casi todo lo que somos es gracias a la luz y al movimiento puesto que es la luz la que refleja el mundo externo en la retina para que pasen al cerebro y son las vibraciones las que hacen lo mismo en otros sentidos. Estos conocimientos, sensaciones o impresiones son los causantes de los sentimientos y éstos de los pensamientos gracias a la intervención del Ego, así es que, sin cerebro y sin sistema nervioso no evolucionaríamos porque el Ego no podría transformar las experiencias en consciencia. Este y no otro es el medio de comunicación y manifestación del Ego en el mundo físico, todo un sistema de comunicaciones que a través del cerebro llegan a la mente para que el verdadero Ser pueda evolucionar. La naturaleza y las jerarquías divinas facilitaron en el principio de nuestra evolución todos los medios necesarios para que, en un momento dado, se desarrollarán dichos medio de comunicación y esa mente sin la cual no hubiéramos llegado donde estamos. Pero fue en ese momento dado cuando el Ego se hizo cargo de su propio desarrollo y karma para hacer frente a su destino. Es el Ego quien percibe lo que llega por los sentidos y en nosotros está hacer que lo que llegue sea lo mejor y hacer el mejor uso de la mente para acelerar el proceso de perfección

Francisco Nieto