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lunes, 30 de julio de 2012

LOS INSTRUMENTOS DEL EGO Y SU DESARROLLO (I)



Es evidente que según evoluciona la humanidad va descubriendo el mundo en el que vive y, a la vez, descubriéndose a sí mismo. Los físicos pasan de considerar al átomo como el origen de la materia a decir que toda la materia es energía, y los psicólogos pasan de decir que la mente es un producto del cerebro a decir que es inmaterial e independiente. Pero las teorías relacionadas con la filosofía esotérica, el budismo o la metafísica van más allá y dicen que la materia o energía son en realidad “pensamiento divino manifestado” y que nuestra mente es un mero instrumento del Ego para poder evolucionar en este mundo por medio de sus diferentes cuerpos y experiencias. Por consiguiente, si queremos delinear lo que verdaderamente somos y dejar claro lo que es el Ego y como puede desarrollar sus poderes, debemos analizarnos profundamente y en todos los aspectos, pues el “Yo” o “Ego” es el centro de acción consciente que puede cambiar su vida, destino, carácter y fisonomía.



Todavía hay quien piensa que somos el cuerpo físico, otros dicen que somos eso mismo más los deseos, sentimientos y pensamientos, y otros van más allá y afirman que somos todo eso pero que por encima está la consciencia del Yo, es decir, ser consciente de que somos un individuo. Así es que, de una forma generalizada, la mayoría de las personas se consideran los creadores de sus pensamientos, los creadores y percibidores de sus sentimientos y los actores de sus actos o hechos, pero pocos pueden (o podemos) explicar lo que es el verdadero Ego o Yo superior. Somos consciencia y nos sentimos consciencia en cada momento en que, como “Yoes” pensamos, sentimos, deseamos, hablamos, actuamos y ponemos voluntad. Esto es lo que somos para la mayoría de las personas, una consciencia que se reconoce a sí misma como un “Yo soy” o “mi mismo” gracias a todos los aspectos o vehículos de manifestación del Espíritu; sin embargo, son pocos los que actúan desde esa posición en cada momento ya que están tan identificados con sus vehículos que creen que son ellos mismos. El verdadero Yo es el conocedor, pensador y observador del "mi mismo" o personalidad formada por los cuerpos físico, emocional y mental, es decir, es el ser consciente de que él no es todo lo demás y de que todo lo demás son instrumentos a su disposición para evolucionar y manifestar sus poderes como representante que es del Espíritu.


Los sentimientos, deseos, placeres, penas y hechos manifestados a través de la mente, del instinto o del subconsciente forman el “mi” o yo personal, mientras que los que se identifican conscientemente (actúan como consciencia) como Ego o Yo superior, son pensadores voluntarios y observadores de esa personalidad. La personalidad cambia según las experiencias pero lo hace (generalmente) involuntaria e inconscientemente, sin embargo, la persona que gracias a su desarrollo está identificada con el Ego cambia voluntaria y conscientemente sus aspectos personales (gustos, aficiones, formas de pensar, etc.) La personalidad actúa pensando que es ella misma quien lo hace (deseo, placer, egoísmo, malos pensamientos, etc.) mientras que el Yo diferencia el hecho, (interno o externo) la respuesta que voluntaria y conscientemente puede dar y a él mismo como observador diferenciado de todo lo anterior. El Yo superior intenta cambiar a la personalidad para que no actúe por instinto, como subconsciente o de forma automática en forma de deseo, sentimiento y pensamiento. Él observa en silencio y intenta imponer su buena voluntad para que los deseos, sentimientos y forma de pensar estén de acuerdo con su naturaleza espiritual pero para que esto suceda la personalidad debe silenciar la mente y utilizar a ésta para discernir entre lo correcto e incorrecto y lo verdadero y lo falso. Un sentimiento o deseo suele venir de dentro pero no es lo mismo actuar o responder a un hecho como si fuéramos ese sentimiento, deseo o incluso pensamiento, que responder consciente y voluntariamente como observador (consciencia) quitando así la respuesta personal.


Una cosa es la actividad mental (pensamientos automáticos e inclinados al egoísmo y al materialismo) y otra actuar como conocedor del mecanismo de la mente y controlador de la misma; no es lo mismo actuar como sentimiento o como mente que como la consciencia que los observa, estudia y manifiesta conscientemente. Yendo un poco más allá, reconocemos, por lo general, que tenemos el poder de cambiar nuestros deseos, sentimientos y pensamientos pero ¿quién o qué es eso que es auto-consciente de que tiene ese poder? Ese es el estado más puro o elevado de conciencia en que nos encontramos pero, en el cual y por lo general, no nos situamos. La personalidad son muchos pequeños estados de consciencia de los cuales el Ego (pensador y conocedor) es consciente como entidad individual. La personalidad cambia día tras día pero el Ego no; la personalidad puede ser examinada por el Ego pero el Ego no se puede examinar a sí mismo; por tanto, la personalidad es no-ser y el Yo superior es Ser. En consciencia, nadie puede decir “yo no soy” porque la consciencia es el Yo. No podemos ni siquiera imaginarnos como fuera del Yo o como que desaparezcamos como Yo; nos podemos imaginar a otros yoes como hermanos pero no podemos pensar que nuestro Yo sea otro porque la consciencia del Yo está por encima de la personalidad. La consciencia del Yo está en cada momento, en cada ahora, pero solo la personalidad puede viajar por el pasado o el futuro.


Teniendo claro ya que además de pensar, sentir, desear, etc., como yoes, tenemos el poder de la voluntad para impedir que sean todos esos aspectos quienes se expresen, quiero insistir en que cada individuo debe liberarse de sus pensamientos, sentimientos, deseos y acciones que instintiva, inconsciente o automáticamente actúan mayormente en contra de nuestra voluntad. La mayor parte del día estamos dominados por tendencias hereditarias, costumbres, sugestiones de otros, auto-sugestiones, deseos, imaginación, etc. y no queremos verlo porque preferimos ignorar que podemos ignorarlo, cambiarlo o eliminarlo de nuestra vida sólo con un poco de voluntad. El común de las personas piensa y actúa como si fuera todo eso a la vez que se queja porque quisiera ser mejor, pero no comprende que puede transformar y controlar a la personalidad para no ser un mero juguete de ella y de las circunstancias externas que le rodean. Actuamos como autómatas, nos dejamos dominar por las corrientes emocionales y los deseos, somos esclavos de nuestros propios estados de ánimo y no nos reconocemos y auto-observamos en cada ahora para experimentar desde la posición que nos corresponde. El auto-reconocimiento como un Yo superior o Ego nos presenta un nuevo mundo de posibilidades respecto a pensar, desear, sentir, hablar y actuar porque desde ese nuevo punto de partida todo eso se hace voluntaria y conscientemente.


Es normal, y para muchos inevitable, actuar, pensar o sentir de acuerdo a los pensamientos que alcanzan y dominan a la mente, procedan de quien  o de donde procedan. Un pensamiento externo negativo al cual escuchamos y le damos unas cuantas vueltas en la cabeza nos puede causar preocupación, ansiedad o incluso no dejarnos dormir, pero el hecho de ser ignorante del tema que estamos tratando puede hacer que le demos más vueltas buscando una salida y resulte que sea peor aún. Cuando algo nos molesta en la ropa que llevamos puesta averiguamos lo que es para quitarlo y eliminar la molestia, pues así mismo podemos hacer con lo que llega a nuestro cerebro procedente de los sentidos y lo mismo respecto a la manera de actuar y de responder de la mente. Sí, ya sé que muchos opinarán que es muy difícil de conseguir esto, pero yo aseguro que la auto-observación y el hecho de recordarse a sí mismo como Yo superior en cada momento posibilita el poder de decidir qué pensar, sentir, hablar o hacer. Podríamos considerar a este hecho como el verdadero sentido de la vida porque este poder de decidir a voluntad hace que seamos dueños de nuestro karma y creadores conscientes del destino. Eliminar cada día los pensamiento negativos dominantes o controlar la mente a voluntad durante una hora diaria es un buen comienzo y un gran paso que repercutirá como más poder sobre la mente y como paz en vez de preocupaciones y ansiedades. Debemos considerar a la personalidad como una entidad en nosotros que quiere imponer su forma de vida y de pensamiento puesto que excepto el poco tiempo que utilizamos para discernir o concentrar la mente en algo serio, la mayor parte de cada día nos lleva de un lado para otro entre deseos, hábitos, impactos, temores, vicios, etc.

Francisco Nieto

viernes, 13 de julio de 2012

POR QUÉ RENACEMOS EN DETERMINADO LUGAR, FAMILIA Y CIRCUNSTANCIAS




DEL LIBRO DEL MISMO AUTOR: ¿La muerte? ¡no existe!
Como en este capítulo estamos hablando del hecho mismo de renacer en determinado lugar y familia con sus correspondientes nuevos cuerpos, creo conveniente explicar cómo es este proceso más detalladamente. Cuando decimos que el Ego abandona el cuerpo físico tras la muerte significa que ya no tiene medios para responder o actuar en el mundo físico; cuando abandona el cuerpo de deseos significa que ya no puede responder sentimental ni emocionalmente ni tampoco tiene deseos relacionados con su propio mundo; cuando decimos que abandona el cuerpo mental significa que ya está imposibilitado para pensar como lo hacemos aquí, es decir, se anula la personalidad uniéndose la esencia de la vida al Alma. En realidad, el Ego siempre está en las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, lo que en realidad renace es una parte de su conciencia y de su voluntad (un rayo del Ego) de forma similar a como enfoca el Sol su luz hacia el exterior o sistema solar como luz imprescindible para que haya vida. Un ejemplo, aunque algo grotesco, sería el hecho de concentrarse hasta tal punto que no fuéramos conscientes del mundo físico y a continuación salir de esa concentración; la concentración profunda sería el Ego sin manifestar y el hecho de salir de la concentración sería cómo el Ego se manifiesta en los mundos mental, de deseos y físico.

También, cuando hablamos de la Ley de Consecuencia y del Karma, parece como si estas leyes fueran inmovibles cuando no es así porque no todos los Egos están en el mismo grado evolutivo. En la etapa actual hay varias clases de Egos según el desarrollo que tengan:


1º.- Los muy pocos desarrollados (por ejemplo tribus, y sub-razas a punto de extinguirse) que
renacen muchas veces en una sub-raza antes de pasar a otra raza superior.


2º.- La gente normal que suelen renacer cada 1100 años aproximadamente y unas
cuatro veces en cada sub-raza.


3º.- Los que están en el Sendero de aceleración o de iniciación, bien por la vía intelectual o
bien por la del corazón (misticismo) que suelen renacer antes.


4º.- Cuando se ha alcanzado el grado de Hermano Mayor que ya no necesitan renacer.

Aunque todos fuimos creados (diferenciados de Dios por Él mismo) a la vez, no todos hemos tenido la misma capacidad de adaptación, esfuerzo, voluntad, etc., y por eso unos están más adelantados que otros como ocurre con los estudiantes en el colegio. Así es que hay una gran diferencia de desarrollo entre el Alma joven que no domina el aspecto inferior del cuerpo de deseos porque apenas razona, y el Hermano Mayor que no solo superó todo eso sino que también espiritualizó sus cuerpos hasta el punto de no tener ninguna deuda ni karma pendiente en la Tierra.

Parece ser que renacemos muchos cientos de veces desde nuestros primeros pasos como humanos hasta que llega el día en que no tenemos nada que aprender de las razas ni de la civilización porque nos hemos adelantado y hemos desarrollado el propósito para el que Dios nos creó. Entonces, algunos renacen con alguna misión y a modo de sacrificio para dar un nuevo empuje a la humanidad, raza o continente según cuál sea ésta. Hay casos excepcionales en que un Ego muy avanzado puede renacer inmediatamente y utilizar sus cuerpos mental y de deseos de su anterior vida necesitando solamente un cuerpo físico por medo de unos padres que serán elegidos según la misión que vaya a realizar. De esta forma vemos que unos tardan más que otros en renacer y que cada Ego renace en determinado continente, país y familia según su karma pendiente, su evolución y sus necesidades de progreso futuro. Pero lo que nunca ocurre, porque va en contra de la lógica, de la sensatez y de las Leyes de Dios, es que un ser humano renazca en un animal ni en ninguna otra forma que no le corresponda como tal. Así va el hombre evolucionando a través de cuerpos de sub-razas y de razas y de nacimientos en diferentes sexos, puesto que esas sub-razas de razas y el cambio de sexo junto al renacimiento mismo cada 1100 años en un estado muy diferente del planeta, es lo que proporciona el progreso.

No hay una regla fija que indique la duración de la vida porque aunque ésta es fijada de antemano por las Jerarquías superiores para que el Ego pueda extraer el mayor provecho posible de la vida, el mismo hombre puede alterarla como, de hecho, normalmente lo hace acortandola. Es posible que también las Jerarquías superiores corten la vida a través de una enfermedad o un accidente porque, según lo que haga el hombre, se puede perjudicar él mismo. Por el contario y cuando ven motivos suficientes como para comprender que esa persona está centrada en algo muy positivo para ella, pueden alargarla. Sin embargo, cuando se pierde la vida en un accidente no previsto, según las circunstancias, puede ocurrir que ese Ego renazca rápidamente para que pueda continuar con su anterior destino previsto.

Aunque cada uno de nosotros evoluciona tal y como hemos dicho en estos últimos párrafos y vamos renaciendo con otros Egos con los cuales llegamos a identificarnos y a desarrollar el amor, también llega el momento en que ya no podemos renacer en el mismo lugar ni familia o incluso ni en el mismo tiempo. Este amor divino y devocional entre Egos perdurará para siempre y, aunque no puedan renacer juntos, se encontrarán en los mundos invisibles y se reconocerán. Por lo general, es muy probable que renazcamos junto con esos Egos durante miles de años (varios renacimientos) en un orden de países similar al siguiente: Egipto, Arabia, Grecia y, por último en la actualidad, en cualquier país que esté a la cabeza de occidente. Pero también es muy posible que en esos mismos renacimientos seamos familiares y estemos juntos según el cambio de sexo que hayamos hecho. Entre otros casos, se suele renacer como buenos y eternos amigos o en forma de adoptados y otros hechos similares. Lo cierto es que la muerte es un proceso que desempeña el Ego durante un tiempo pero que, tarde o temprano, no necesitará desempeñar y será libre para colaborar con las Jerarquías en forma de ayuda a los humanos inferiores que nos siguen y a las oleadas de Espíritus que están en otros reinos e incluso en otros universos.

He de repetir que estas delineaciones son solo un aspecto general de cómo suelen ocurrir los hechos en el renacimiento pero nunca una regla fija para todo ser humano puesto que cada persona es un mundo según su pasado, su propio desarrollo y el grado evolutivo de sus cuerpos. No debemos olvidar que cada causa produce un efecto en el universo pero también que esa causa tiene su efecto sobre su creador y sobre los implicados de su alrededor, por consiguiente, tendría yo que tener un desarrollo como los Hermanos Mayores o los iniciados para poder asegurar que todo lo dicho es tal cual. Pero en el mundo del ocultismo, aunque hay quien piensa que es un mundo para unos cuantos solamente, hay muchas personas que estudian y aplican estos conocimientos a su vida extrayendo un gran beneficio espiritual, y también hay otros, muy pocos, que han dejado por escrito el resultado de sus investigaciones clarividentes en los propios mundos espirituales. Por tanto, yo escribo lo que creo que es rigurosamente cierto basándome en mis estudios desde hace muchos años y en mis conclusiones después de años de trabajo personal.

Continuando con el desarrollo que estamos haciendo sobre los diferentes aspectos del renacimiento he de decir que, en los casos de personas de carácter extraño y poco sociable y que tienen una vida dura de pruebas, normalmente nacen entre extraños donde no se sentirán apreciados ni recibirán ayuda para solucionar sus problemas. También puede ocurrir con estas personas que nazcan huérfanos o separados de sus padres por alguna razón o incluso que ellas mismas se marchen muy pronto de la casa. Esta lección representa el aprendizaje de que no hay que negar el afecto ni la ayuda a quien la necesita, porque si se hace así se verá solo y sin ayuda en la próxima vida.

Sucede algunas veces, que una persona que es muy querida por su familia, cambia su línea de actuación, más o menos normal, y comete toda una serie de delitos o hechos deshonrosos que hacen sufrir a dicha familia. Cuando este Ego decide o acepta enmendar esos errores en el panorama de la siguiente vida, suele renacer entre personas cuya antipatía le harán sufrir como efecto del rechazo que ella hizo al amor de su familia pasada. A veces estos efectos suelen durar varias vidas porque, no solo tiene que aprender a simpatizar y a querer a los que le quieren, sino que también debe saldar sus deudas respecto a lo que hizo y aprender a actuar con honestidad y rectitud.

Hay casos que tienen cierto parecido con el expuesto en el párrafo anterior aunque invirtiendo los papeles, es decir, un Ego actúa equivocadamente en su vida pero porque su familia no le educa, ni le muestra su amor, como tampoco le favorece para que pueda crearse un buen futuro. Es evidente que ante el Karma y la Ley de Consecuencia tendrá que saldar sus deudas de lo que hizo en otra vida. Sin embargo, en la próxima renacerá en un ambiente de cariño y favorecedor para él pero cuya familia (posiblemente la misma) tendrá que sufrir el efecto de su mala actuación como tal y con ese mismo Ego. En estos casos, no muy comunes, en que un Ego renace, por algún hecho del pasado, en una familia entre la cual se siente extraño, no cabe la menor duda de que hay un lazo de unión basado en el amor en algunos casos o en el odio en otros. Por consiguiente, nuestra obligación, en cualquier caso, es tener en consideración y ayudar cariñosamente a cualquier familiar directo o indirecto porque, ¿quién se atreve a decir que no tenemos algo de culpa cuando ocurre algún hecho de los mencionados en nuestra familia?

Otro hecho muy común en los últimos tiempos y que se relaciona con la situación en que algunos Egos encuentran en la familia donde renacen, es el rechazo a tener hijos. La evolución del ser humano no sería posible si no existiera la procreación, es más, es muy posible que el principal motivo para que exista el matrimonio es la procreación de nuevos cuerpos para dar la oportunidad de renacer a otras Almas. Las Almas tienen también el derecho de ser bienvenidos, acogidos y cuidados, pero ese no es el pensamiento generalizado entre los humanos actuales. Lo mismo que cometemos el error de festejar el aprisionamiento del Alma en un cuerpo (nacimiento) y no su liberación, así mismo cuidamos y mantenemos las especies animales según nuestros egoístas y materialistas deseos y no hacemos lo mismo respecto a las Almas que renacen. No solo se evita cada vez más el tener hijos, sino que también se practican más abortos (en mi opinión asesinatos) e incluso cuando vienen niños sin desearlo no se tienen los mismos sentimientos con ellos que cuando se desean y buscan Pero las Leyes Divinas no pueden ser burladas y, sea en una vida o en otra, quien no fue buen padre nacerá donde no sea bienvenido o el que no quiso tener hijos no los podrá tener o los tendrá con algún problema cuando los desee.

Sabemos que el tiempo aproximado que transcurre entre un nacimiento y otro es de aproximadamente 1100 años. Uno de los motivos de ese intervalo es que el Sol tarda en pasar por cada signo astrológico (según el movimiento llamado “precesión de los equinoccios”) poco más de 2000 mil años, el tiempo necesario para que el aspecto del planeta cambie lo suficiente como para que los dos renacimientos de un Alma, en diferentes sexos, sea más fructífero. Pero como estas leyes, aparentemente inamovibles, están administradas y son ejecutadas por unas muy elevadas Jerarquías, el tiempo para el renacimiento puede alterarse según el destino y la familia que deba tener determinado Ego. Así es que, cuando un Ego tiene un papel importante que hacer en la vida y necesita construir un cuerpo especial o tener unos sentidos físicos especialmente construidos para ese trabajo, o incluso necesita una determinada familia en cierta época porque es quien le puede facilitar lo que necesita y ayudarle en lo que está previsto que sea o haga, estas Jerarquías adelantarán o atrasarán si es necesario el momento del nacimiento. Cuando se adelanta un renacimiento por algún motivo especial o incluso si ha tenido que buscar una nueva oportunidad para ello a través de cierta familia, es muy posible que nazca un genio que, al no estar en su tiempo, será un incomprendido o incluso despreciado, pero pasado algún tiempo se valorará su aportación. Claro que, este mismo genio, renaciendo más tarde de lo que le corresponde, no sería genio porque su aporte estaría anticuado.

Los hechos que estamos interpretando respecto al cómo, por qué y cuándo del renacimiento tienen como base las Leyes de Causación y Asociación; unas leyes que hacen que, por ejemplo, un Ego que tiene previsto ser un gran músico renazca en una familia donde pueda obtener el material físico necesario para construir un buen oído o unas manos adecuadas, y los medios necesarios para que pueda continuar su aprendizaje que procede de otra vida. Pero ha de quedar claro que el Ego, el Alma, ya trae su propia naturaleza mental, moral y espiritual y solo necesita la materia física. No es justo ni cierto que la maldad o la bondad de un hijo tengan su origen en los padres; una cosa es la vida y otra la forma. Por consiguiente, ni el genio, ni la maldad ni el hecho de no querer trabajar o caer en los peores vicios se heredan; estas leyes llevan al Ego a renacer con unas personas de gustos, características y tendencias similares a las que él tiene, pero solo hereda el aspecto físico. Cabe la posibilidad, en este mismo sentido, de que puedan “heredarse” pequeñas particularidades como son las costumbres y gestos o tendencias a la enfermedad por el hecho de que las moléculas de los padres llevan su propio sello y vibración que hacen que terminen uniéndose de alguna manera. También es posible que el cuerpo de deseos de la madre tenga algún efecto al respecto e incluso los átomos inferiores del cuerpo etérico, pero, sabiendo que el Ego se va manifestando cada vez más y años tras año hasta que a los veintiuno ya es dueño y responsable de su propio cuerpo, lo lógico es pensar que todo lo que no sea físico y que se achaque a los padres tenga su origen en la acción del karma del Ego con esos padres. Lo mismo que un genio puede nacer de una familia en la que ni ellos ni sus antepasados han trabajado ni desarrollado lo que ese genio manifiesta, tampoco se puede decir que la maldad o la enfermedad de un hijo tenga su origen en la herencia física.

Las enfermedades proceden del propio karma de la persona y si algo de relación tiene con los padres es que esos padres ya tienen en su cuerpo lo que el Ego necesita para que esa enfermedad se desarrolle o para que sirva como posibilidad dependiendo de lo que el Ego haga en su destino. Las enfermedades siempre tienen su origen en lo interno de la persona misma, los obsesos respecto al sexo, la lascivia, la indulgencia ante las pasiones o simplemente el carácter malvado, son fuente de diversas enfermedades graves físicas y mentales (cáncer, epilepsia y otras similares) Estas explicaciones no se deben interpretar como aplicables a todo ser sin excepción, ya hemos dicho que cada uno somos un mundo y tenemos nuestro propio karma y destino, pero en líneas generales suele ocurrir que las satisfacciones físicas de la pasión tienen su efecto sobre la mente, mientras que el abuso de la fuerza de la mente sobre otros tiene su efecto como incapacidad física.

Pero hay otro aspecto en la salud que también es necesario tener en consideración en la vida cotidiana de cada uno, veamos. Sabemos que el arquetipo que creamos en el Segundo Cielo y que va a ser el origen de nuestro futuro cuerpo para la próxima vida, está creado de acuerdo a lo que hicimos y fuimos en la última, a nuestras aspiraciones y esperanzas, a si actuamos con la verdad o con la mentira y la astucia, a si llevamos una vida pura y limpia, si fuimos fieles cumplidores de las Leyes de Dios, y si actuamos honrada y fraternalmente o no. Cuando nuestra vida ha ido por esos caminos de rectitud y bondad, gracias a esa misma fuerza de atracción nos unimos a la armonía celestial de este mundo para manifestarlo en el arquetipo; como resultado obtendremos buena salud. Por supuesto que los que andan por senderos contrarios a las Leyes Divinas, que desacreditan, mienten, son egoístas y desconsiderados, etc., no pueden identificarse con esta armonía porque no es su costumbre y no están capacitados para identificarla; por eso su arquetipo se formará con ciertos defectos que se mostrarán en debilidades de los órganos físicos y enfermedades de diversa índole según su karma futuro. Pero ¡cuidado! No juzguemos a los enfermos como malos y a los de buena salud como buenos, solo los Ángeles del Destino saben el porqué es así, y como ésta es una norma que se puede cambiar hay que admitir que una persona buena y desarrollada haya elegido tener alguna o algunas enfermedades en una vida por el simple hecho de eliminar ese karma maduro que tiene pendiente.

Antes de terminar este capítulo quiero dar respuesta a la pregunta que posiblemente más de una persona se haga respecto a si los niños que mueren en la infancia vuelven a su misma situación y familia o a cualquier otra, sea buena o mala. Sabiendo que la gran mayoría de los niños que mueren en su infancia lo hacen como medio para recuperar la esencia de las experiencias que en su vida pasada no pudieron recopilar porque algo o alguien le impidió llevarse la película de su vida, se calcula que más de un 50% de los que renacen en los próximos diez años vuelven a renacer en la misma familia, mientras que los que renacen entre los diez y veinte años después, se toman más tiempo porque, aunque alguno puede renacer de su anterior madre, buscan a su futura madre ideal en otro ambiente sin importarles estar alrededor de ella durante mucho tiempo antes de quedarse embarazada y, a veces, incluso antes de casarse.

Francisco Nieto