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domingo, 30 de diciembre de 2012

AUTOANALIZÁNDONOS PROFUNDAMENTE (y V)



Solemos decir que todo el mundo tiene problemas y es cierto, pero también lo es que la mayoría de ellos los crea la mente porque así adquiere más identidad. Cuando ante una circunstancia, se permite a la mente dar vueltas y vueltas sin tener posibilidad o verdadera intención de hacer algo respecto a cada momento presente, ésta lo convierte en un problema que nos puede causar preocupación, miedo, ansiedad, etc. En realidad y en la mayoría de los casos no hay problemas sino circunstancias que creamos, que nos crean o que están puestas por el destino y que, o bien tenemos que afrontarlas o bien dejarlas hasta que podamos tratarlas de alguna manera diferente. Mientras ocurre todo esto solemos estar en el pasado o en el futuro pero si nos pusiéramos en el presente, en el aquí y ahora, como observadores de la mente, comprobaríamos que los problemas desaparecen. Entonces, ante una circunstancia que tiene que ser afrontada o aceptada ¿por qué hacer de ella un problema?



Cuantas más vueltas demos a las cosas más problemas, preocupaciones, miedos, etc. nos creamos, y cuanto más sea así más nos identificamos con esos problemas y con la mente ¿Resultado? una vida de sufrimiento por no tener la consciencia de sí para recodarnos a nosotros mismos en cada momento; esto es, por no estar en el presente aquí y ahora. Por consiguiente ¿no deberíamos luchar con la costumbre de dejar a la mente pensando en el pasado y en el futuro para que se desarrolle la conciencia de sí? ¿No deberíamos observar más a la mente y situarla en cada momento y situación presente con consciencia y voluntad? Así debe ser porque desde el momento en que nos ponemos como observadores de la mente obtenemos poder sobre ella y nos mostramos como lo que somos, un Yo superior. A partir de ese momento solo deberíamos observar a nuestros pensamientos y emociones para ver cómo reaccionan ante los impactos, circunstancias y sensaciones pero sin juzgar ni entrar en ello como de costumbre ya que entonces lo convertiríamos en un problema.


El futuro de la humanidad pasa por alcanzar la consciencia de sí mismo, es decir, actuar recordándose a sí mismo continuamente o actuar con consciencia y voluntad en cada aquí y ahora. Pero mientras llega ese día, la personalidad seguirá intentando imponer su “voluntad” ante el Ego y ante las personalidades con las que convive en su presente renacimiento. Podríamos definir a la personalidad como el cuerpo de deseos y mente que dirigen nuestras vidas porque no las observamos ni los controlamos con consciencia y voluntad, o sea, como testigos. Es difícil dominar a la personalidad en sus expresiones negativas a través de la mente porque ésta es parte de la personalidad. Es la mente quien (con la colaboración de los sentimientos, deseos y emociones) basándose en lo conocido del pasado y en sus proyectos de futuro no deja de dar vueltas y de hacer proyectos (inconscientemente por parte nuestra como Egos) según las circunstancias, situaciones, problemas, impactos externos y aspectos internos. Así, un problema sin observar y analizar consciente y voluntariamente nos puede quitar el sueño, nos puede obsesionar e incluso crear una enfermedad; de ahí que podemos decir que las cosas “malas” que normalmente nos suceden en la vida es por culpa de la inconsciencia o falta de consciencia de sí.


Esto es demostrable, cuando una preocupación atrae totalmente la atención de la mente (con sus correspondientes sentimientos dominantes) está actuando la personalidad, pero en el momento en que observamos a la mente sin entrar en juicios, esa preocupación desaparece porque con la voluntad silenciamos la mente haciéndonos así conscientes del control de nuestros cuerpos. Esto no significa que debamos estar silenciando a la mente constantemente, significa que debemos ser conscientes de lo que hacen y expresan nuestros cuerpos para así expresar lo que, como Egos, creemos que es lo mejor. Pongamos algún ejemplo: Hemos tenido algún problema con alguien, y en ese momento y como personalidad hemos ofendido al otro, resultando que, en un momento dado, la mente está dando vueltas al asunto haciendo juicios o injuriando a la otra persona. Si en ese momento observamos esos pensamientos frenaremos a la mente y los malos deseos o sentimientos dejarán de existir; por tanto, ha sido ese momento de consciencia de sí mismo el que, como observadores nos ha hecho ver una mala acción de la personalidad. Esta auto-observación tiene por tanto, la gran ventaja de facilitarnos el poder de evitar hacer el mal desde cualquiera de nuestros cuerpos y de hacer el bien desde la consciencia de sí mismo.


Tampoco podemos culpar a la personalidad de nuestros males porque la personalidad es el resultado de un sinfín de renacimientos, de los cuales (como Egos) hemos ido extrayendo lo mejor de cada vida. Por otro lado, la personalidad se ve separada del resto que la rodea en un mundo que es un reto para lo que ella desea ser y alcanzar; de ahí la suspicacia, la avaricia, la envidia y otros muchos aspectos negativos que ella tiene para “sobrevivir”. Esta es también la causa de los malos entendidos incluso en las relaciones íntimas y a nivel de razas, políticas, ideales, etc. Esto, aunque sea a largo plazo, se irá superando según la humanidad vaya adquiriendo la conciencia de sí mismo, porque sólo, desde la observación de la personalidad y la auto-consciencia se superará todo lo negativo de la personalidad para que pueda ser expresada la conciencia del Ego. Pero también podríamos decir que este conocimiento es como un arma de doble filo ya que, aunque la consciencia de sí facilita la expresión positiva de los cuerpos, la voluntad es débil, y eso crea una lucha en las personas de buena voluntad. Aclarémoslo, una persona quiere vencer un mal hábito, cuando, como observador, se hace consciente de sí mismo ve que el deseo le domina, lo que da pie a la lucha entre la consciencia que ve el mal hábito y sabe que la perjudica y la voluntad que aunque está bajo la dirección de la consciencia se debilita ante dicho mal hábito del cuerpo de deseos.


Esto nos lleva a aquella frase famosa de que “a mayor conocimiento mayor responsabilidad”, lo que significa que el mal que cometemos siendo auto-conscientes es más grave que cuando somos inconscientes desde el puno de vista del karma. Volviendo a lo que decíamos unas líneas atrás, resulta que cuanto menos observadores y auto-conscientes de nuestros cuerpos seamos, más problemas nos creamos y más difícil y amargada es nuestra vida; y lo peor de todo es que parece que disfrutamos amargando nuestra existencia. Es muy común en España oír que dos personas no discuten si una no quiere, y es cierto, pero en la práctica no se suele conseguir si no se está en la consciencia de sí y se controla la mente. Nadie nos puede implicar en una discusión si no nos identificamos con la mente y si nos hacemos conscientes de la situación, al contrario, la consciencia nos ayudará a ver el aspecto positivo de la situación y a poner paz.


Esta debería ser la regla para vivir en paz y en armonía con el entorno porque nadie que actúe como una unidad de conciencia puede crear o entrar en los asuntos de la personalidad si no quiere. La única forma de eliminar el poder que el pensamiento ejerce sobre nosotros por medio de la actividad mental es escuchando como testigo y siendo un consciente observador del mismo. Entonces podemos decir: “la mente estaba pensando tal y cual cosa y sin darme cuenta estaba creando malos deseos, sentimientos y pensamientos”. Así se manifiesta esa sensación de “Yo soy” cuyo origen está más allá de la mente. La quietud mental y la paz interior surgen cuando creamos ese espacio vacío o discontinuidad de pensamientos que, a su vez, dan pie a la manifestación del Ser interno. A la vez que con esta práctica dejamos de identificarnos con la personalidad, nos vamos haciendo más conscientes de lo que hacen nuestros cuerpos y nos sentimos más despiertos y más atentos a cuando nos rodea por medio de ese “estar presente en cada aquí y ahora.” Este es el camino para obtener la total consciencia como “despiertos” en la etapa actual.


Francisco Nieto



lunes, 17 de diciembre de 2012

AUTOANALIZÁNDONOS PROFUNDAMENTE (IV)



Aunque a muchos les parezca una tontería, hay cosas que solo se pueden aprender en una escuela y entre ellas está la de los principios y normas de la misma que van unidas a la enseñanza interna. Las enseñanzas de una escuela llevan al trabajo individual interno, al trabajo de compañeros y para los demás, y al trabajo para la escuela que, de alguna manera, repercute sobre la humanidad. El trabajo individual debe servir para el de grupo y el de grupo para la escuela pero esto solo se puede conseguir mientras la escuela o centro esté dirigida por gente responsable que cumpla y haga cumplir las normas y servicios o trabajos internos. Cuando esto no se cumple, la escuela puede terminar siendo sede de enseñanzas vulgares, fantasiosas, o de magia negra; es más, dichos dirigentes irresponsables pueden terminar (como yo sé de algún caso) en el mundo de los contactados de extraterrestres y de elegidos para difundir mensajes catastrofistas donde solo se salvarán unos pocos. En estas escuelas suele haber unas líneas de trabajo y desarrollo comunes para todas ellas, estas son:



1ª.- El estudio de la enseñanza, del lenguaje y de sí mismo. En esta línea se trabaja en la observación de sí y debe demostrar voluntad e iniciativa.

2ª.- El trabajo de compañero que debe llevar a trabajar para ellos y para el prójimo. Se trabaja de cierta forma organizada bajo la dirección de otros y normas de estudio, aquí no hay iniciativa y sí disciplina.

3ª.- El trabajo para la escuela tras comprender y practicar sus enseñanzas y principios. Hay que mostrar más iniciativa pero bajo la auto-observación y sin tomar decisiones que contradigan los principios y normas de la escuela.

Es evidente que quien cumple con los estudios, trabajos y principios irá despertando a una nueva conciencia de "despierto."


Cuando analizamos y observamos el cuerpo emocional desde una posición de observadores (e incluso de pensadores) es cuando nos damos cuenta de que la mayor parte del tiempo somos inconscientes de sus reacciones y manifestaciones. Este cuerpo, tan importante y poderoso dentro de la personalidad, está siempre buscando la manera de que nos identifiquemos con él para así convertirse él en nosotros, de ahí que cuanto más inconsciente seamos (estemos semidespiertos) más nos dejemos llevar por sus aspectos negativos como son: Cólera, violencia, odio, enfado, impaciencia, depresión, etc. Y por esta misma razón, quien no intenta despertar y hacerse consciente de su Yo superior cada vez cae más presa del poder de este cuerpo y, por tanto, sufre o hace sufrir como una cosa normal en su vida cotidiana. Cuántas veces nos hemos sorprendido con alguien que creíamos conocer y que teníamos conceptuado como una persona normal o incluso buena y hemos comprobado que es muy negativa y autodestructiva. Nosotros mismos nos podemos sorprender si nos autoanalizamos conscientemente, solo tenemos que buscar alguna señal de irritación, infelicidad u otros aspectos similares. Seguro que descubriremos que nos causa dolor y que cuanto más nos identifiquemos con ese dolor más aumentará su fuerza. Es, por tanto, obligatorio para todo aquel que quiera liberarse de estas emociones y aspectos negativos del cuerpo de deseos, alumbrarlo con la luz de la consciencia o Ser que no está identificado con el sentir ni con el pensar porque es el sí mismo. El simple hecho de observar atentamente esos aspectos negativos ya hace que la identificación con ellos se rompa y que comience a manifestarse la conciencia del verdadero Ego o Yo.


Todo aspirante espiritual que haya profundizada un poco en la filosofía oculta sabe que, además de controlar la mente, deberíamos tener un perfecto control sobre el cuerpo de deseos o emocional. Este cuerpo, como todos los demás, se manifiesta de forma positiva y negativa. Todo sabemos lo que son las emociones negativas o los deseos negativos (celos, lujuria, etc.) y positivos (cariño, confianza propia, superación, etc.) Las emociones negativas proceden del instinto y se mezclan con los aspectos de imaginación e identificación, éstas pueden ser transformadas hacia positivas. Las emociones que comúnmente llamamos agradables (alegría, simpatía, etc.) pueden también transformarse en tristeza o antipatía; sin embargo, las que pertenecen al lado más elevado del lado positivo son tan difíciles de transformar como de adquirir (amor, fraternidad, servicio desinteresado, etc.) La verdad es que las emociones negativas no nos ayudan en nada y debería ser nuestro deber desarrollar su aspecto contrario y superior.


Cuando vivimos identificados con estas emociones, sentimientos y deseos negativos porque no practicamos la conciencia de sí en cada momento o ahora, son una carga para nosotros y fastidian nuestra vida porque hacen que actuemos y nos expresamos, generalmente, de forma automática. Para liberarnos de estas emociones debemos dejar de identificarnos con ellas y con la mente independiente. Estas emociones no son ni contienen nada útil para el desarrollo, más bien lo contrario, sin embargo gozamos identificándonos con ellas; de ahí que se diga que nos hacen sufrir y que debemos sacrificar el sufrimiento. Todos vivimos identificados con ciertas emociones negativas pero algunos tienen tantas que si le les pudiera quitar todas se verían casi impedidos para expresarse. En el fondo y en el grado evolutivo que nos encontramos se deben considerar parte nuestra pero también es verdad que tarde o temprano, antes de pertenecer o una vez en la escuela, tenemos que empezar a transformarlas en positivas para desarrollar las más elevadas vibraciones que este cuerpo pueda alcanzar.


Si de verdad queremos liberarnos de las emociones negativas, de la intranquilidad, el descontento, los juicios innecesarios, el pasado y el futuro, etc. (es decir, de la inconsciencia en la que estamos la mayor parte del día) debemos iluminar cada momento de nuestra vida con la consciencia y para ellos debemos auto-observarnos y preguntarnos de vez en cuando ¿qué está pensando mi mente? ¿qué emociones o deseos tengo? ¿me dejo dominar por todo ello o actúo conscientemente? ¿qué influencias externas intentan influenciarme o dominarme’ ¿estoy siendo alterado por algún aspecto interno o externo y estoy respondiendo automática e inconscientemente? Es en este estado de inconsciencia ordinaria cuando normalmente somos dominados por la mente porque estamos identificados con ella. Es fácil hacernos conscientes cuando en la soledad meditamos u oramos, pero también es más fácil hacerse inconscientes cuando surgen problemas ya que, la misma inquietud o preocupación nos suelen hacer inconscientes.


Como una herramienta del Ego que es la mente, debemos utilizarla para discernir y resolver los asuntos, pero repito, utilizarla sin permitirla que actúe por su cuenta y hacerlo siendo conscientes de lo que queremos pensar; este es el mejor indicador del nivel de consciencia que tenemos. Las personas que a la mínima se alteran, se descontrolan, discuten, etc. les ocurre esto porque son arrastradas por las circunstancias, personas, pruebas y desafíos que no aprueba su personalidad inconsciente; cuando lo analizamos voluntaria y conscientemente iluminamos el asunto con la consciencia y lo vemos todo de forma diferente. Es bueno comenzar por ser conscientes en momentos de paz para acostumbrarnos y después serlo ante las tensiones que nos afectan. Cuando somos testigos de cómo funcionan, se expresan y responden nuestros cuerpos (hablar, actuar, sentir, desear y pensar) es cuando nos damos cuenta de lo equivocados que estamos en una gran mayoría de casos.


Como la personalidad suele estar más que nada en el pasado, un poco menos en el futuro y casi nada en el presente, suele manifestarse y intenta mostrar su poder con todos sus aspectos que solo hacen que entorpecernos, por ejemplo, el miedo y la ansiedad. El temor a lo que pueda traer el futuro crea miedo y éste crea ansiedad, lo que no ocurriría si viviéramos en el presente (aquí y ahora) y, por tanto, fuéramos nuestros propios observadores recordándonos a nosotros mismos. En estos casos a quien debemos observar conscientemente para no identificaros con ella es a la mente. Es verdad que cuanto más nos identifiquemos con la mente más poder tiene la personalidad para dirigir nuestra vida, y ella se vale de todos estos aspectos obstructores para hacerse fuerte con el cuerpo de deseos. ¿Y esto por qué? Porque tiene miedo a que podamos aniquilarla. El miedo a lo que nos pueda pasar, al fracaso, a la pérdida material o económica, a la enfermedad, etc., es lo que hace que la personalidad quiera ser la que domine nuestra vida. Pero cuando dejamos de identificarnos con la mente y nos hacemos sus observadores, esos asuntos dejan de tener importancia y dejamos de identificarnos y de tener miedo. Cuando algo nos preocupa y nos causa miedo nos ponemos (como personalidad) a la defensiva pero si nos preguntáramos ¿qué estoy defendiendo y por qué hago esto? nos daríamos cuenta de que estamos defendiendo esos aspectos negativos de la personalidad.

Francisco Nieto

domingo, 2 de diciembre de 2012

AUTOANALIZÁNDONOS PROFUNDAMENTE (III)



El Ego no es la mente ni sus otros cuerpos, ni siquiera vive en el tiempo pasado o futuro, él vive en el presente mientras que la personalidad vive casi siempre en su pasado o en su posible futuro. El hecho de creer que somos la mente y de pensar que la naturaleza de deseos o emocional forma parte nuestra es lo que hace fuerte a la personalidad. El Ego vive en el presente, en el ahora, y cuando, como observadores, nos separamos de la mente estamos acercándonos a la conciencia de despiertos y a la realidad; entonces dejamos de preocuparnos y de pensar en lo que piensa la personalidad. Por el contrario, cuando, basándonos en la personalidad, centramos la atención en las cosas pasadas o imaginamos otras para el futuro, la personalidad goza entre tantos hechos (problemas, goces, deseos de placer, sentimientos, preocupaciónes, planes de futuro, etc.) y se hace fuerte no permitiendo que el Ego esté presente. A la personalidad no la gusta vivir en el presente porque teme (por miedo a su aniquilación) que se produzca un vacío mental donde el Ego se haga consciente y la quite poder. La personalidad no puede conocer directamente y se vale de juicios, opiniones o etiquetas, pero el Ego sí puede conocer directamente y por eso hay que analizar los cuerpos y sus expresiones para controlarlos y silenciarlos cuando haga falta con tal de que haya consciencia en todo momento. Con la auto-observación tomamos consciencia en el momento presente, con la observación de la mente escapamos de sus garras y el hecho de darnos cuenta de que no somos conscientes de la realidad nos facilita la consciencia de sí.



La estructura de los cuerpos, sus habilidades y sus debilidades pertenecen al Ego, pero el desarrollo o contenido de cada cuerpo pertenece a la personalidad. Y como la personalidad no es real y se complace y goza en lo que contiene no quiere ser subordinada ni quiere conocer la realidad de sí misma porque si así fuera desaparecería como tal, de aquí que sea tan necesario conocerse a sí mismo. Desde la antigüedad, todas las verdaderas escuelas han aconsejado a sus neófitos conocerse a sí mismos pero no significa que debamos conocer cuáles son nuestros gustos, deseos, inclinaciones o aspiraciones, sino conocer de lo que estamos compuestos y cómo funciona cada una de las partes. Por eso, la primera norma para adquirir la conciencia de sí mismo es la auto-observación y análisis respecto a distinguir las diferentes funciones y sus posibilidades y tendencias. Cuando comenzamos a observarnos a nosotros mismos, nos damos cuenta rápidamente de que hay cosas agradables y útiles y otras que son lo contrario, pero también que cuanto más control tenemos sobre los aspectos negativos menos pueden perjudicarnos. La imaginación es difícil de controlar y en cuanto nos descuidamos nos lleva por caminos que no hemos elegido mientras nos observamos, es más, cuando imaginamos algo que nos agrada terminamos viéndolo como verdad, lo que nos lleva a estar tan dormidos como cuando creemos que somos la mente o las emociones.


Otro error es aceptar las emociones negativas como parte necesaria nuestra y de esto nos damos cuenta cuando nos oponemos a ellas (ira, celos, envidia, desconfianza, crítica, etc.) Estos aspectos personales, entre otros, como por ejemplo el hecho de hablar constantemente, deben ser resistidos y neutralizados para obtener poder sobre ellos. Por todos estos hechos decimos que somos autómatas y que actuamos y nos expresamos sin consciencia y sin voluntad real, y es que, a la mínima que dejamos de observar cómo funcionan y cómo se manifiestan nuestros cuerpos volvemos a caer en el sueño de lo irreal. El mayor beneficio de la auto-observación es descubrir de qué manera y hasta qué grado nos identificamos con el mundo que nos rodea. El hombre se pasa casi toda su vida identificándose con sus creencias, con sus deseos, con lo que siente, con lo que le atrae, con lo que dice y con sus pensamientos; se ve tan atraído por todo ello que le cuesta mucho aislarse como el yo individual que es. De hecho, esa es la causa de sus respuestas y expresiones automáticas e instintivas, si el hombre dejara de identificarse tanto con todos esos aspectos internos y externos no expresaría tantas cosas absurdas e inútiles.


A lo largo de la evolución, el hombre ha ido progresando según su adaptación y esfuerzo al medio donde han renacido y según la época. Esto ha dado pié a que se diferencie en subgrados de conciencia de acuerdo al dominio que cada cuerpo tenga, así hemos pasado por:


1º.- El hombre que se manifestaba físicamente por instinto.

2º.- El que se manifestaba principalmente según sus deseos, sentimientos y emociones sin apenas razonamiento.

3º.- El que se manifiesta más con la razón sobre el instinto y el cuerpo de deseos (el nivel en que es posible encontrar una escuela.


Los futuros grados surgen todos a partir de una escuela que es cuando se comienza a adquirir la conciencia de sí mismo, es decir, cuando comprendemos nuestra posición real y cuando intentamos desarrollar la voluntad y la conciencia del Yo superior. Naturalmente que la conciencia se seguirá desarrollando en grados y subgrados hasta que alcance la conciencia divina donde el Yo sea libre y haya desarrollado todos los poderes que actualmente tiene latentes.


Esto nos lleva a analizar más profundamente el tema de la identificación. El hombre ha llegado a ser y a obtener esas gradaciones de conciencia gracias (principalmente) a los impactos y sensaciones del mundo externo o físico, y para demostrarlo sólo tendríamos que imaginar a una persona que desde que nace se le pudiera aislar de toda clase de impresiones externas. Aunque este hecho es imposible, podemos comprender que esa persona no podría responder o expresarse de ninguna manera, sin embargo, está claro que en el esquema evolutivo que Dios ha creado para el hombre entran en juego los diferentes cuerpos receptores y transmisores. Esto es así hasta tal punto que esos cuerpos evolucionan y son capaces de transmitir y recibir cada vez más elevadas vibraciones de los mundos superiores. Por otro lado y como hemos dicho, esos cuerpos tienen poder unos sobre otros, considerando el hombre más evolucionado cuanto más poder tenga el cuerpo mental sobre los inferiores. Así es que, actualmente, estamos (un gran número de humanos) en una fase intermedia entre el dominio de la personalidad y el nacimiento de la conciencia de sí mismo que nos llevará a ser más objetivos sobre el verdadero Ser. Está claro que estos cuerpos se intercalan y pueden trabajar unos sobre otros pero los más avanzados de la humanidad intentan controlarlos a través de la mente. Esto debe ser así en la presente etapa porque tan malo puede ser actuar físicamente por instinto que por los deseos o las emociones y, aun así, los más avanzados intentan adquirir esta conciencia superior egóica que estamos llamando de sí mismo.


Algunas de las condiciones que se deben dar para comenzar a adquirir esta conciencia y para integrarse en la avanzadilla son:


1ª.- Comprender su situación o desarrollo incluyendo sus tendencias, dificultades y posibilidades.

2ª.- Tener un intenso deseo de salir de la monotonía y del automatismo actual.

3ª.- Tener aspiraciones elevadas.

4ª.- Tener un gran interés por lo nuevo y desconocido que le pueda llevar al gran cambio de conciencia.


Evidentemente, esto siempre será más fácil para el que tenga más tiempo y dedicación, para el que tenga o pueda crear un buen ambiente a su alrededor, y para el que conecte con una escuela y viva y respete sus normas. Estas condiciones ayudan a crear la armonía y el equilibrio interno suficiente como para que su voluntad y su con ciencia le muestren el camino a seguir. Otro aspecto importante a la hora de hallar el camino de encontrase a sí mismo es la escala de valores que cada uno tenga o, dicho de otro modo, el desarrollo propio de la personalidad como conciencia. Cuando una persona está muy influenciada o dominada por la vida misma, por su propia seguridad y salud, por los placeres, el materialismo, el orgullo o complejo de superioridad, etc., le será muy difícil desidentificarse de todo ello. Por el lado contrario, cuando sus ideas y aspiraciones son de un orden superior y llegan por medio de escuelas, religiones avanzadas, ciencia o filosofía, es mucho más fácil que se vean atraídos (a veces por medios sutiles y comunes) por no decir dirigidos hacia la posibilidad de conocerse a sí mismo. De aquí que los apegados a lo personal y que son indiferentes a la vida superior no sean ni siquiera capaces de ver las oportunidades que le brinda el destino. Al contrario, si no está muy apegado a lo terrenal y personal y llegan a percibir algunas oportunidades, es muy posible que asimilen la enseñanza y la hagan suya como una forma de vida.


Cuando una persona capaz de percibir estas oportunidades de elevación personal es capaz de crear y vivir como un nuevo cetro de conciencia, canaliza todo lo personal y terrenal a través de sus nuevos aspectos en desarrollo como son el amor, la fraternidad y el servicio altruista el prójimo. Cuando se dan estas circunstancias en los aspirantes suelen encontrar una escuela o algo que les lleve a la misma para que se unan por largo tiempo a ella. Claro está que si el desarrollo personal es bajo se burlará y rechazará la escuela o, como mucho, se unirá solo temporalmente, sin embargo, esta es una manera de mantener las reglas de la escuela, porque si la escuela fuera vulgar, como otras muchas, terminaría por disolverse. A una escuela solo llegan los que están preparados para asumir y cumplir sus normas y para fomentar sus enseñanzas originales, si los dirigentes permiten que todo esto cambie esa escuela o centro terminará cerrando y, por tanto, imposibilitando la futura entrada de otras personas. Los que persisten y cumplen los requisitos que llevan desde las primeras etapas hasta la primera iniciación reciben la enseñanza directa e individualmente, y sin embargo, si por ciertas circunstancias no pueden, no tienen porqué tener relación con la escuela o centro físico. En estos casos, el nuevo centro de conciencia creado por voluntad y esfuerzo individual a partir de descubrir la nueva vida superior, va despareciendo progresivamente ocupando su lugar el aspecto místico de la escuela a la que, por naturaleza espiritual le corresponde.

Francisco Nieto

lunes, 19 de noviembre de 2012

AUTOANALIZÁNDONOS PROFUNDAMENTE (II)




La humanidad ha pasado por varios estados de conciencia muy similares a los de los reinos que nos siguen, actualmente se dice que evoluciona en dos estados llamados de sueño y de vigilia, pero que en un futuro desarrollará otros superiores entre los que se encuentra el de la conciencia de sí mismo. Lo cierto es que, aunque nos parezca difícil de creer, nuestro estado de conciencia de vigilia es muy parecido al de sueño porque, como algunos dicen hoy, estamos dormidos. ¿Por qué digo esto? Pues porque, como he dicho antes, no somos conscientes de lo que somos y lo que hacemos como individualidad o verdadero Yo. Pocas personas y pocas veces son conscientes de lo que ocurre en ellas o a su alrededor salvo en ciertas situaciones notables por su originalidad, emocionalidad, peligro o de silencio mental. Son precisamente estos esporádicos momentos de consciencia los que quedan muy claros en la memoria, pero aunque sean momentos de consciencia no tenemos control sobre ellos. Como podemos ver, si queremos ser progresivamente más conscientes debemos eliminar de nosotros la creencia de que nos conocemos y de que somos lo que creemos ser (hay que superar la ignorancia) y analizarnos detalladamente para ver cómo funcionan las partes de ese “todo” que llamamos personalidad.



El hombre piensa, siente, tiene un aspecto instintivo interno que, entre otras cosas, mueve el organismo, y tiene una función motriz relacionada con el cuerpo físico. A nosotros nos interesan principalmente los aspectos del sentir (cuerpo de deseos o emocional) y del pensar (cuerpo mental) ya que el aspecto superior de estos cuerpos que desarrollaremos en el futuro, no son tan influyentes como los otros. Nuestra manera de utilizar la mente (procesos mentales, razón, imaginación, comparación, etc.) suele estar unida al sentimiento, al deseo o a las emociones (vicios, alegría, miedo, odio, etc.) y por eso tienen que ser comprendidas y observadas detenidamente como funciones de sus correspondientes cuerpos que actúan principalmente en el estado de conciencia de vigilia. Dejando a un lado el estado de conciencia de sueño por ser un estado subjetivo y pasivo donde no hay orden ni control voluntario, nos centraremos en el estado de conciencia de vigilia que es dónde actuamos, nos expresamos y creemos ser conscientes.


Ya hemos dicho que la humanidad ha pasado por unos estados de conciencia similares a los que están pasando los reinos de la naturaleza que nos siguen, nuestro anterior estado fue el de sueño con ensueños y el anterior a este fue el de sueño. Es decir, pasamos de vivir en una conciencia vegetal (sin imágenes) a otra animal con imágenes en nuestro interior como ocurre en los sueños; de aquí que se diga que la conciencia evoluciona y tiene grados. Pero desde que adquirimos la mente y percibimos el mundo físico (fuera y no dentro de nosotros) creemos que estamos en el estado de conciencia de “despierto” como opuesto al de “dormido”, y sin embargo no es así porque nos encontramos más bien en una etapa intermedia entre sueño con ensueños y despierto. Lo mismo que en el pasado percibimos y tomamos conciencia del mundo físico progresivamente hasta llegar al estado de vigilia, también ahora estamos obteniendo el estado de conciencia de “despierto” progresivamente para que, cuando lo alcancemos seamos total y perfectamente objetivos; a partir de entonces se desarrollará el superhombre futuro. Por este motivo nos influyen todavía los sueños, estamos pasando de un estado subjetivo a otro futuro objetivo sobre nuestro Ser, es decir, en el pasado no reconocíamos al Yo sino que nos guiábamos por los muchos yoes (sobre todo del cuerpo emocional) y al obtener la mente estamos empezando a tener vislumbres del Yo pero aún nos queda mucho para que suplante a la personalidad. Ahora distinguimos entre nosotros como personalidad y todo lo demás que nos rodea, pero no estamos lo suficientemente despiertos como para distinguir y actuar como el verdadero Yo o individualidad separada de sus cuerpos. De aquí que por tener una conciencia de personalidad (dominada por los prejuicios, impactos, miedos, deseos, sentimientos, pensamientos automáticos, instinto, imaginación, etc.) y no la del Ego, digamos que estamos semidespiertos. Si estuviéramos despiertos no nos dejaríamos dominar por todos esos aspectos de la personalidad y seriamos más objetivos en los asuntos que llevan al desarrollo del Alma.


La conciencia que estamos desarrollando progresivamente en la etapa actual de la evolución se podría llamar consciencia de sí y gracias a ella seremos objetivos respecto a nosotros mismos en un futuro próximo, pero lo que separa estos dos estados intermedios de la consciencia son los sueños, la imaginación, el instinto, los sentidos y otros estados subjetivos de la conciencia. Pero el hombre seguirá semidormido mientras no se dé cuenta de que se encuentra en ese estado de inconsciencia de la realidad. Al igual que en el sueño no somos capaces de distinguir los sueños de lo que actualmente llamamos “realidad”, tampoco la mayoría de las personas distinguimos la diferencia entre la conciencia actual de semidespiertos y el verdadero despertar que nos permite ver la realidad. En el estado semidespierto podemos conocer la realidad de una forma muy relativa, pero sólo cuando alcancemos la conciencia de sí podremos conocer la realidad sobre nosotros mismos y para ello hay que empezar por observarnos, conocernos y analizarnos profundamente. Sólo en la siguiente etapa evolutiva conoceremos la realidad del mundo en que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser. Para alcanzar la autoconsciencia o conciencia de sí debemos poner en acción la voluntad todo el tiempo posible y esto dependerá siempre del dominio propio, es decir, del poder que tengamos, particularmente, sobre el cuerpo de deseos y sobre la mente. Si nos preguntamos a nosotros mismos que si somos conscientes, en ese momento diremos que sí porque la pregunta misma nos lleva a conciencia de sí mismo, pero a continuación estaremos influenciados y dominados por los hábitos, la imaginación, el instinto o por la mente que estará pensando sin control por parte de la voluntad que es complementaria de la consciencia; mejor dicho, volveremos a estar semidespiertos.


El párrafo anterior nos lleva a comentar algo sobre las escuelas. La vida es una escuela y en cada renacimiento aprendemos y elevamos la conciencia gracias a la “programación” que traemos y que hemos asumido y aceptado antes de renacer pero, como todo en la evolución y como los niños en el colegio, tiene que haber medios por los cuales podamos acelerar el aprendizaje y desarrollar nuevos poderes. Las religiones y escuelas actuales (metafísica, hinduismo, teosofía, autoayuda y espiritualidad entre otras) pueden ayudar a dar un paso más hacia ese despertar futuro pero hay otras que ayudan a desarrollar la conciencia de sí mismo o del Yo superior. Las escuelas que en ocultismo llamamos iniciáticas tienen métodos que no se pueden encontrar y no se pueden comprender con la consciencia de semidespiertos y por eso solo llegan a ella los que (porque está en su destino) se acercan o están preparados para ampliar la conciencia gracias a sus enseñanzas. Estas escuelas tienen un método por medio del cual y progresivamente los aspirantes reciben una enseñanza individual que no sirve para todos ni se puede dar públicamente. De aquí que, quien en su grado de desarrollo, se haya dado cuenta de que necesitan algo nuevo y superior para continuar, necesite una escuela. Otra cosa es que su voluntad se debilite o que no quieran esforzarse en seguir sus métodos y enseñanzas y se marchen, o también, que una vez aprendido todo lo que creen necesario decidan marcharse y poner en práctica esas enseñanzas toda su vida. Pero, de cualquier forma, las escuelas de Misterios son y serán necesarias para todos y estar en ellas requiere mucha paciencia, persistencia, sacrificio, esfuerzo y voluntad.


Volviendo de nuevo al estudio y análisis del hombre tenemos que decir que éste se divide en dos partes: primera, la personalidad que ya hemos explicado y que es el falso yo u hombre y, Segunda el Ego o Alma que es el verdadero Yo superior o Ser. La personalidad está compuesta de cuatro cuerpos que sirven como vehículos para el Ego, estos se pueden cambiar pero también perjudicar. El Ego o Alma es la esencia de todas las experiencias obtenidas con dichos vehículos y a lo largo de todos sus renacimientos como humano. La personalidad está compuesta por todo lo aprendido consciente o inconscientemente (educación, enseñanzas, experiencias, por imitación o instinto, etc.) y ésta se puede manifestar mejor o peor dependiendo de la influencia o poder que el Ego tenga sobre ella. Por tanto, cuando el Ego domina la personalidad ésta se interesa por lo que es bueno para ella, pero cuando domina la personalidad, ésta se interesa por lo que es malo para el Ego. La personalidad es imprescindible para el Ego porque sin ella no habría evolución, por eso y partiendo de un equilibrio entre ambas partes, es el Ego quien debe manifestarse cada vez más en la personalidad gracias a que la personalidad trabaje a favor del Ego.

Francisco Nieto

domingo, 4 de noviembre de 2012

AUTOANALIZÁNDONOS PROFUNDAMENTE (I)





Analizando la evolución de la humanidad a través del esoterismo podemos afirmar que el estado actual de la misma se ha alcanzado gracias a las leyes de Renacimiento y de Consecuencia; analizándola desde el punto de vista de la misma humanidad podríamos afirmar que ha sido gracias a la religión, al arte y a la ciencia; pero analizándolo como individuo desarrollado psicológica y espiritualmente, tendríamos que decir que también ha sido gracias al esfuerzo y a la persistencia que cada uno hemos puesto en llevar a la práctica nuestra propia filosofía de vida basada en todo lo anteriormente mencionado. Todas las religiones de razas han tenido y tienen unas enseñanzas que han ayudado al hombre a desarrollar su aspecto interno y esto se ha conseguido cuando se ha llevado a la práctica su aspecto filosófico y psicológico. Todas las religiones han dejado grandes obras literarias espirituales y otras enseñanzas ocultas (India, Tíbet u occidente entre otros), otras escuelas han dejado escrito profundas filosofías o “Misterios” (Grecia o Egipto) y entre todas ellas se creó una nueva enseñanza basada en los símbolos, (astrología, magia, ocultismo, alquimia…) y todo con el único fin de ayudar en la evolución de cada individuo.


El hombre actual llegó a ser “humano” gracias a las Jerarquías Creadoras que, evolutivamente hablando, van por delante nuestro y cumplen el “Plan de Dios”, pero a partir de hacerse autoconsciente en la Época Atlante es el hombre mismo quien se hace responsable de su destino y de su evolución, esforzándose y avanzando o no esforzándose y muriendo casi como nació. Así es que siempre hemos necesitado ayuda, tanto antes de la autoconsciencia como individuos humanos como después de la misma, y esa ayuda siempre ha estado a disposición del que se ha querido esforzar por ser diferente. Quien no progresa, se desarrolla y se diferencia más del grupo es porque no quiere, no se esfuerza o no comprende la manera en que esas ayudas le pueden servir. Son muy pocos los que se conforman con lo que tienen y con lo que son, incluso los deseos de elevación temporales o los problemas y el descontento con las circunstancias que nos rodean son suficientes para hacer que nos sacrifiquemos por ser diferentes y actuar de otra manera. Estamos tan acomodados y satisfechos con lo que somos y tenemos que no queremos esforzarnos en cambiar ni en saber quiénes somos y qué potencial tenemos. Solo el hecho de esforzarnos en saber quiénes somos y el desarrollo individual que podamos alcanzar (hacernos diferentes) nos puede facilitar una serie de facultades y poderes que ni siquiera imaginamos, pero para alcanzar esto, primero hay que comprender lo que somos, las posibilidades y herramientas que tenemos a nuestro alcance, y (muy importante) lo que no somos y creemos ser. Por consiguiente, el hombre debe conocerse a sí mismo y para ello también debe autoanalizarse profundamente.


Para la mayoría de las personas es difícil admitir y creer que somos autómatas, que no actuamos como un verdadero Yo, y que tenemos los suficientes medios para comprenderlo y dejar de actuar como lo que no somos. En cada momento actuamos de diferente forma (como diferentes yoes) según las influencias, circunstancias o impactos externos. Respondemos y nos expresamos en pensamientos, deseos, emociones, palabras y acciones según lo que nos llega, según lo que sentimos y según las experiencias y lo guardado en la memoria y en el subconsciente. Sin embargo y aunque creemos que somos nosotros como yoes los que actuamos, pocas veces es así porque, en realidad, podríamos decir que las cosas suceden porque somos llevados de un sitio para otro por los hilos de las circunstancias, de los diferentes vehículos (cuerpos del Yo superior o Ego) y de la escala de valores que cada uno de nosotros tenemos. Comprender esto es dar un primer paso para comenzar a cambiar y a ser diferentes de la mayoría. Está claro, pues, que si no comprendemos que somos autómatas o no queremos admitirlo, poco podremos cambiar y moriremos más o menos con el mismo desarrollo que traíamos al nacer. Creemos ser una individualidad porque nos identificamos con un nombre, por las sensaciones que nos produce el cuerpo físico y por la educación, experiencias y costumbres que hemos adquirido. Pero la realidad es que cada pensamiento, sentimiento, deseo, palabra y acción son manifestados (generalmente) sin voluntad ni consciencia, lo que nos viene a decir que son falsos yoes. ¿Y por qué decimos que no actuamos como una individualidad o verdadero Yo? Pues porque cada una de estas manifestaciones o expresiones no parten desde un mismo centro psíquico ni están coordinados por una misma voluntad y conciencia sino que cada una de ellas surge de manera independiente dependiendo de las impresiones y circunstancias externas.


Estas expresiones automáticas o instintivas pueden tener relación entre ellas en un momento dado pero también pueden estar cambiando constantemente sin que nosotros lo impidamos, (por ejemplo la mente pensante, los deseos o las emociones) porque no hay control ni, por consiguiente, orden ni sistema. Estas expresiones, respuestas automáticas, etc., son pequeñas partes (yoes) de la personalidad que tienen su ubicación y relación con el cerebro y con la mente pero que no tienen que ver nada con el Ser representado como voluntad y consciencia; por tanto y aunque pretendan representar a la individualidad o Ser no lo son. Comúnmente, cuando decimos “yo” o “yo soy” creemos que lo estamos diciendo como el verdadero Yo, Alma o Ego, sin darnos cuenta de que es la personalidad quien está suplantado a la individualidad. Así, podemos afirmar, creer, ver, pensar o desear algo según lo estamos percibiendo (un yo personal) y al rato podemos cambiar de opinión y afirmar otra cosa porque otro yo personal nos “habla” más fuerte y más claro. Está claro, pues, que para comenzar a cambiar hay que analizarse y hay que desarrollar todo aquello que creemos ser (una individualidad con voluntad y consciencia) además de comprender cuáles son los poderes o herramientas que tenemos y cuáles faltan. Pero, como he dicho, lo primero es admitir que lo que creemos ser no es el verdadero Yo o Ego y que tenemos que observar y analizar lo que somos para poder convertirnos en lo que aún no somos.


El primer paso en este sentido es actuar como consciencia, es decir, darnos cuenta de la actividad mental que como personalidad tenemos; observar atentamente cómo respondemos a través de los diferentes cuerpos (cuerpo mental, emocional y físico); darnos cuenta de que somos “algo” separado de todo eso; y observar a la personalidad respecto a lo que hace, lo que sabe, dónde está, cómo reacciona, etc. Esta es la manera de hacernos conscientes de nosotros mismos (como un Yo superior) de separarnos de la personalidad y de conocernos a nosotros mismos actuando siempre que podamos como consciencia. Cada uno de nosotros hemos llegado a desarrollar las bases de cada personalidad antes y después de la muerte pero es a partir de cada renacimiento cuando, en cada vida, se forma el carácter y personalidad que confundimos con la individualidad. Pero, lo mismo que cada personalidad es diferente en grado de desarrollo físico, moral e intelectual, también la conciencia o Yo superior de cada uno es de diferente grado como podemos ver en el hecho de que algunos se pueden hacer conscientes de sus actos fácilmente, mientras que otros ni siquiera admiten esa posibilidad.


Cuando un aspirante a la vida superior desea llevar a la práctica estos conocimientos tendrá o podrá alcanzar diferente grado de conciencia dependiendo del tiempo y momentos que sea consciente al cabo del día y del alcance y profundidad de esos momentos de conciencia. Por tanto, el autoanálisis que queremos explicar aquí con la intención de ayudar al desarrollo de la individualidad, lleva a la autoconsciencia de uno mismo y a conocerse y a observarse como consecuencia. Debe quedar claro que el hecho de observar el mundo que nos rodea, de recordar o de pensar, no significa “ser consciente” o autoconsciente, porque son precisamente esos hechos los que, por lo general, crean la ilusión de ser conscientes de nosotros cuando no es así. Yo puedo estar pintando uno de mis cuadros concentradamente con el pensamiento de que estoy pintando y, sin embargo no ser consciente de ello, es más, por la noche puedo verme en una retrospección pintando dicho cuadro y tampoco ser consciente puesto que solo estaría trabajando con la imaginación y la memoria. Sin embargo, si observo atentamente mi mano mientras pinta, (sin pensar) y voluntaria y conscientemente la dirijo y controlo como una herramienta que me pertenece como Yo, entonces me hará autoconsciente de ese momento presente.

Francisco Nieto

jueves, 18 de octubre de 2012

LOS INSTRUMENTOS DEL EGO Y SU DESARROLLO (y V)



Si analizáramos nuestros pensamientos, nuestras “ideas” y lo que decimos, nos daríamos rápidamente cuenta de que pensamos muchísimo menos por nuestra cuenta de lo que pensamos; que nos expresamos mayormente según lo guardado y escuchado de otros; que nos expresamos como si todo fuera nuestro y verdad dándonos cuenta después de que no todo es así; y de que creemos y nos guiamos por todo lo que oímos (personas, medios de comunicación, noticias, etc.) repitiéndolo personalmente. La verdad es que estamos sugestionados por todo lo que nos rodea en mayor o menor grado y de acuerdo a la voluntad y al discernimiento de cada uno. La sugestión tiene su lugar en la mente y ese lugar comienza a llenarse desde que nos educan en nuestros primeros años de vida. Cuanto menos poder de la individualidad más débil se es ante las sugestiones de los demás; así, se acepta los pensamientos, ideas y palabras de otros y se guardan en el subconsciente para luego expresarlo como pensamientos o ideas nuestras. Al igual que el débil receptor es más sugestionado, también el de más autoridad y más carácter es el que más poder tiene de sugestionar, pero lo cierto es que somos sugestionados por esas personas o porque imitamos o repetimos lo de otros. Los comerciales, vendedores o conferenciantes que hablan con firmeza, autoridad y poder de convicción son, entre otros, unos de los que más sugestionan. Qué decir tiene de los políticos, de los hombres poderosos o de muchos religiosos y predicadores que hablan por ellos mismos y dicen hablar por las enseñanzas de sus religiones o de Dios. La música, los símbolos, determinados objetos, los colores, etc. son motivo de sugestión en nosotros porque despiertan sentimientos o deseos. Como resultado de todas estas sugestiones externas podemos ver que la mayoría de las veces no somos nosotros los que nos expresamos sino que repetimos e imitamos lo de otros con poder de sugestión. Para rechazar tanta sugestión externa lo primero que hay que hacer es fortalecernos como individualidad y utilizar el discernimiento para distinguir y clasificar lo que nos llega de otros y del mundo que nos rodea para así admitirla o rechazarla; evidentemente conviene apartarse de estas fuentes de sugestión.



Hablando de sugestión y puesto que estamos analizando la verdadera constitución del hombre y sus instrumentos, no podemos continuar sin mencionar algo sobre la sugestión que nos hacemos nosotros mismos. La auto-sugestión tiene su poder cuando repetimos ciertos pensamientos dirigidos a nosotros mismos llevándolas a cabo a continuación. Es la expresión la que hace que un pensamiento normal se convierta en sugestión, qué decir tiene que la repetición y las afirmaciones aumentan dicho poder, prueba de ello son los mantrams tan de moda hoy día o el simple hecho de repetirse uno mismo “yo soy….” Porque tarde o temprano actuará en esa línea de conducta. Lo mismo que una persona que se sugestione afirmándose a sí misma que es despistada puede actuar en ese sentido. También puede hacerlo para decir “no” a cualquier deseo que le domine, solo tiene que repetirlo con afirmación y autoridad, sobre todo si lo complementa imaginándose la situación, puesto que esta repetición crearía el hábito. La auto-sugestión voluntaria es la manera que tiene el Ego de proponerse alcanzar un nuevo estado mental positivo que cambie el carácter o naturaleza de la personalidad. Al igual que ocurre con los deseos, emociones y pensamientos, también aquí podríamos decir que somos el resultado de lo que hemos dicho y pensado de nosotros mismos y de lo que sabemos que otros dicen, ya que esto queda grabado en el subconsciente para luego pasar a la consciencia y a la acción. Como consecuencia de todo esto no deberíamos pensar nada negativo de nosotros (y si lo hay habrá que superarlo) y, al contrario sugestionarnos con que nuestra voluntad y nuestra mente son poderosas y las podemos utilizara para nuestro desarrollo espiritual. La auto-sugestión nos ayudará en gran medida a conseguir esto, sólo tenemos que darnos a nosotros mismos las correspondientes órdenes y visualizar la situación que deseamos conseguir.


La voluntad está íntimamente relacionada con el deseo como podemos ver al decir que se puede desear todo lo que se quiera sin tener que poner la voluntad en acción pero que es muy difícil poner en actividad la voluntad si no hay un deseo. Son muchas las veces a lo largo del día que nuestros deseos nos dominan y obligan a utilizar la voluntad pero son pocas las que utilizamos la voluntad conscientemente para anular la expresión de un deseo. Pero la voluntad tiene un aspecto que nos puede ayudar a dominar el deseo y este es la libertad de elegir (seleccionar) a la luz del discernimiento, el problema surge cuando la voluntad tiene que luchar contra un hábito formado por la repetición de determinado deseo. Entonces es cuando se suele demostrar la fuerza y la educación que cada uno ha hecho de su mente pero, de una forma u otra, lo mejor es analizar el deseo separado del hábito y del propio Ego y proponerse con una fuerte voluntad actuar de alguna de las siguientes formas (entre otras posibles)


1ª.- Juzgar razonablemente, como si de un juicio se tratara, al deseo.

2ª.- Proponerse, a partir del primer punto, que cuando surja ese deseo no se le va a prestar atención ni se va a pensar en él.

3ª.- Proponerse que, aun en momentos de debilidad, la firmeza de la voluntad será tal que siempre se dirá que no al deseo.


Aún así no hay que olvidar que el Ego es el que tiene el poder de dirigir la mente, el cuerpo de deseos y el cuerpo físico respecto a hacer o no hacer algo que se desea, por eso mismo y como suelo decir, es conveniente auto-observarse para ver cómo y qué pensamos y sentimos momento a momento. Por otro lado, también está claro que se debería formar una idea clara o ideal de lo que queremos conseguir y fortalecer la voluntad con afirmaciones positivas pensando en el futuro.


Hoy cada día se afirma y se demuestra más que según se piensa y se siente (clase de pensamiento, sugestiones propias, imaginación, hábitos de pensar, etc.) así repercute sobre el cuerpo físico. Los especialistas confirman los malos efectos del miedo o de la ira sobre el carácter y también sobre el organismo mientras que la esperanza o el optimismo hacen lo mismo en sentido positivo para la salud. Lo mismo podemos decir sobre la imaginación, las pasiones o la auto-sugestión, etc., confirmando la experiencia entonces que cuanto más elevada e intensa sea la fe, la esperanza o la positividad de pensamientos, mejores resultados se alcanzarán para el organismo. El cultivo de positivas emociones, deseos y pensamientos a la vez que vivimos con confianza en lo divino, con esperanza de alcanzar nuestros ideales y con buena voluntad, nos situará en un nivel de consciencia y en un estado de salud envidiable.


El hombre no debe tener el concepto de sí mismo de que es un mero instrumento del destino dominado por las influencias y las probabilidades, el verdadero Ser o Ego está por encima de todos los conceptos o partes que componen sus vehículos y tiene el poder de la voluntad y de la mente para dirigir su destino desde dentro. El hombre puede hacer de sí mismo, de su mente y de su vida lo que quiera; él es el creador de su propio destino. Ya hemos podido comprobar a lo largo de estos párrafos que en la personalidad hay muchos factores y que normalmente los utilizamos en sentido negativo pero también hemos podido comprobar que la individualidad o Yo superior tiene los medios suficientes a su alcance como para transformarla. Es el Ego (cochero) quien a través de las riendas (voluntad) debe dominar y dirigir a los caballos (mente pensante, imaginación, deseos, emociones, etc.) Por consiguiente, hay que tener unas riendas fuertes y ser un conductor hábil y observador cuyos ideales de destino deberían ser los más elevados. El dominio de la mente es la clave para que nos expresemos con la mejor voluntad y para que utilicemos todos los instrumentos a favor de nuestro propio desarrollo y el del resto del mundo.


La doble polaridad existe en todo el universo pero es el uso de la mente (desde el punto de vista positivo o negativo) bajo la voluntad el Ego la que puede hacer bien o mal, tener fuerza o impotencia, equilibrio o desarmonía, etc. Todos somos libres de dirigir nuestra vida y nuestro destino hacia el lado del bienestar y del éxito o al de los problemas y el fracaso; todos podemos ejercitar el libre albedrío sobre nuestros aspectos o instrumentos internos para tener una vida llena de paz y felicidad interna o lo contrario. Poco se ha debido enterar el lector de todo lo explicado si no pone en práctica lo dicho en estas líneas con tal de transformar su carácter que, en definitiva es crear un nuevo destino. Cada persona interesada en progresar espiritualmente por cualquier medio a su alcance, debería poner en práctica estas y otras muchas enseñanzas similares como “medios para acelerar su desarrollo en el Sendero de Perfección. Pregúntese el lector ¿Me ayudan estas enseñanzas a ser mejor, a ser más fuerte, a ser más eficiente y espiritual? Si es así, como debería ser ¿Por qué esperar más tiempo para poner manos a la obra?



Francisco Nieto

miércoles, 26 de septiembre de 2012

LOS INSTRUMENTOS DEL EGO Y SU DESARROLLO (IV)


La auto-observación y el recuerdo de sí mismo deben ser una constante en el control y uso de los vehículos del Ego si queremos que las emociones positivas (evitando las negativas) formen parte del carácter. Recuerden lo dicho sobre los hábitos y tendremos la clave para la solución, la repetición del aspecto contrario y la expresión física contraria al sentimiento negativo que queremos erradicar serán suficiente. Como ya he dicho, la voluntad es la base del desarrollo siempre que se sepa utilizar para el beneficio del Ego. La persona que piense en tristezas y se sienta en un sillón con una posición de decaimiento y abatimiento creará melancolía; la persona que se proponga y persista en no manifestar la pasión o el deseo que le domine conseguirá que éste muera; y la que, antes de enfadarse espere unos segundos y analice el motivo comprenderá que es absurdo. Recuerde lo dicho sobre la auto-programación e imagínese optimista, con fuerza para vencer un hábito o emoción, hinche el pecho y hable y piense con la autoridad del Ego para salir airoso de la lucha; imagine todo esto una y otra vez y formará el carácter que desee con las emociones y sentimientos que desee.



Tenemos otra facultad (por lo general mal o poco utilizada voluntaria y conscientemente) que también podría considerarse un instrumento del Ego y que, bien utilizada nos puede servir de ayuda para el desarrollo, esta es la imaginación. Cuando se limita y se adapta a nuestras necesidades de una forma razonada podemos utilizar la imaginación de forma creadora y constructora respecto a arquetipos o diseños que se desarrollarán físicamente en un futuro más pronto que tarde; como ejemplo podríamos decir ciertas invenciones o descubrimientos. La imaginación es algo así como el arquitecto de hechos o acciones futuras, pero por eso mismo una mente malévola o mal educada puede verse arrastrada lleno de surrealismo, tinieblas y confusión. Lo cierto es que la imaginación se usa más, comúnmente, en su aspecto ocioso, fantasioso y de ensoñación que en su aspecto creador, o de prevención futura, y este uso de su aspecto negativo es similar a lo que comúnmente llamamos “soñar despierto” ¿De qué sirve imaginarnos que somos muy importante en determinado sentido o que hemos conseguido tal o cual cosa de inmenso valor? Es preferible no caer en ese aspecto fantasioso de la imaginación y ser realista para utilizarla consciente y voluntariamente a favor de la creatividad y la espiritualidad.


El uso positivo de la imaginación trae progreso, propósito y realización. Haríamos muy bien en imaginar a diario toda una serie de hechos provechosos para que queden grabados en el subconsciente porque la voluntad hará uso de ello en su momento. En casi todos los trabajos y acciones se puede usar la imaginación visualizando los hechos por adelantado de una manera perfecta y positiva y intentando llevarlos a cabo en su momento; esto se convertirá en hábitos y traerá sus frutos. Es mejor imaginar propósitos y hechos constructivos y cambiarlos o reformarlos mil veces que soñar despierto; y tan útil como es eliminar imágenes mentales que detestamos o que nos perjudican porque no entran en nuestros planes de progreso ni concuerdan con los planes de Dios. Un uso de la imaginación que podríamos practicar a menudo por sus buenos resultados es el hecho de vernos tal y como deseamos ser porque cuando se persiste llegan a realizarse las visualizaciones. Por tanto, sabiendo que la imaginación es la que crea el molde o diseño de lo que se crea en el futuro, no sólo deberíamos estar más pendiente de lo que imaginamos y programamos, sino que deberíamos preguntarnos ¿mis imaginaciones son positivas o negativas, me hacen bien o me perjudican?


La memoria, por otro lado, no es propiamente una facultad sino que es más bien uno de los poderes de la mente porque el desarrollo y la educación de las personas dependen en gran parte de este poder. Tengamos en cuenta que sin la memoria (que comunica a la mente) donde está el recuerdo de las experiencias, cada acto que se haga sería nuevo; o sea, seríamos como el niño pequeño que está aprendiendo pero que nunca terminaría de aprender. La memoria está formada de impresiones, ideas y pensamientos guardados en “registros” que, según se repitan las impresiones se pueden elevar a la consciencia para uso del Ego. Cuando se rememora algo puede ocurrir que se guarden nuevas ideas que alteren los originales, incluso la imaginación puede alterar estos registros; de ahí que, en estos casos, sea conveniente ser fiel a lo guardado o intentar que la reforma sea para mejor desde el punto de vista moral, intelectual o espiritual. Las grabaciones en la memoria se hacen en mayor o menor profundidad dependiendo del interés y la atención que se ponga; es conveniente tener presente que si las impresiones originales de la memoria no son profundas y claras, las reproducciones tampoco lo serán. La educación de la mente tiene una directa relación con el cultivo de la memoria porque toda actividad de la mente depende de la memoria. El cultivo de la memoria perfecciona el poder de la percepción y desarrolla la voluntad pero una persona sin memoria roza la imbecilidad.


Antes de pasar a explicar ciertos aspectos creadores de la mente y de la propia mente quiero analizar más detalladamente otro aspecto interno que he mencionado mucho a lo largo de estos párrafos, este es el deseo. Se dice en filosofía oculta que los deseos (cuerpo de deseos o emocional) son el incentivo para la acción pero que, si no nos queremos ver arrastrados por ellos debemos gobernarlos con la mente y analizarlos a la luz del discernimiento. Un hombre tiene determinado carácter y comportamiento de acuerdo a la calidad y grado de sus deseos. ¿De qué sirve tener una gran percepción, juicio o imaginación si no tenemos un fuerte deseo para controlarlas y llevarlas a la práctica? El deseo impulsa a la acción (sea física o mental) de acuerdo a la voluntad. Para hacer o manifestar cualquier cosa o hecho es necesario que lo deseemos consciente o inconscientemente. Podríamos asegurar que nuestra vida depende del deseo y que ésta puede ser de una forma u otra dependiendo de su calidad y grado de desarrollo moral y espiritual. Los hechos y la consumación de nuestros ideales dependen del deseo porque las aspiraciones o ansias por conseguir algo dependen también de él. La diferencias entre alcanzar los objetivos deseados o no dependen del grado porque, como todos sabemos, muchos confunden el “quisiera” (deseo de menor grado) con el verdadero deseo que incita a la voluntad. Es cierto que la voluntad es el poder que gobierna la mente pero la voluntad sin deseo que impulse se queda en poca cosa, es más, la voluntad es como el timón que dirige la fuerza del deseo hacia el objetivo deseado o incluso lo neutraliza. Esto es tan simple como decir que una persona puede utilizar su voluntad si tiene voluntad para ello porque, por muy claras que tenga las ideas del subconsciente, memoria, imaginación, etc., si no hay deseo que impulse y voluntad de acción nada conseguirá.



Generalmente se dice que el deseo surge del subconsciente, bien como una reproducción de alguna emoción experimentada conscientemente (a modo de memoria) o como respuesta a otras impresiones guardadas pero puestas en actividad por algún hecho externo; de una forma u otra tienen siempre una relación con la mente y con la voluntad. Como perteneciente al subconsciente tiene relación con la mente del pasado (además de con las emociones y los sentimientos) pero respecto al futuro está más unido a la voluntad por medio de la cual se transformará y espiritualizará. No se suele desear nada que no esté en el subconsciente como sentimiento o emoción (conocimiento deseado) ni tampoco si no ha sido una experiencia consciente; o sea, lo lógico es que ante lo desconocido no tengamos ni atracción ni repulsión. Las experiencias de cada vida más la quintaesencia de las mismas que obtenemos después de la muerte son las que transforman y purifican los deseos para que elevemos cada vez más la conciencia. Pero, mientras tanto, la mayoría de los humanos se dejan dominar por los deseos más bajos, ya que no hemos desarrollado el poder suficiente como para dominarlos con la razón y con la voluntad. Quien ha desarrollado estos poderes lo suficiente avanzará mucho en el camino de perfección y los deseos serán sus buenos colaboradores para alcanzar sus ideales y elevados objetivos.

Francisco Nieto

lunes, 3 de septiembre de 2012

LOS INSTRUMENTOS DEL EGO Y SU DESARROLLO (III)



Como podemos ver, la herramienta o vehículo físico que el Ego tiene para desarrollar sus poderes gracias al mundo físico trata de:


1º.- La percepción por parte de los sentidos.

2º.- La transmisión por parte del sistema nervioso.

3º.- El registro por parte del cerebro.


Pero también hay que decir que ni todo llega con la misma claridad ni todo llega al Ego si no hay interés y voluntad en la percepción de los hechos. Todos sabemos que una persona puede estar tan concentrada en lo que está haciendo que no se entere de otras cosas importantes a su alrededor, o que, a veces estamos mirando algo pero pensando tan profundamente en otra cosa que es como si no miráramos. Por tal motivo es conveniente poner interés en lo que se hace o nos atraiga porque esto desarrolla la voluntad y la voluntad es la base del progreso. Cuanta más atención haya más claras las percepciones y cuanto más claras sean éstas, más impresiones se grabarán y con más profundidad lo harán. Una fuerte voluntad demuestra que hay una fuerte individualidad que educa y gobierna la mente, lo contrario puede llevar a la idiotez. Todos los días hablamos con personas pero la mayoría de las veces no nos fijamos ni siquiera en la ropa que llevan puesta. Si, como sabemos, el subconsciente se abastece de impresiones gracias al interés y a la atención, deberíamos prestar atención a todo lo que hacemos, sobre todo para poder interesarnos en los hechos, ideas y sentimientos que sirvan de desarrollo espiritual, moral e intelectual. A una mente poco educada le será difícil concentrarse y practicará poco la atención voluntaria, al contrario, se sentirá interesada por cosas sin importancia, será distraída y estará influenciada por pensamientos ajenos a la voluntad. Por tanto, para desarrollar la atención se deberían llevar a cabo prácticas como por ejemplo:


1ª.- El hecho de observar los pequeños detalles nos lleva a desarrollar el interés y este interés hará que haya atención ocurriendo entonces que hay más interés.

2ª.- Hay que procurar que la atención no se debilite y para ello es conveniente buscar o crear nuevos puntos de interés o cualidades; estos cambios y nuevos detalles hacen más cómoda la atención y evitan que se canse.


Como vemos y podremos analizar más adelante, la voluntad es de gran utilidad para el trabajo a realizar respecto a las impresiones externas, pero no lo es menos respecto a lo interno (emociones, hábitos, deseos y ciertos aspectos mentales) El dominio de unas cosas u otras dependerá mucho del gobierno y la educación mental que cada individuo tiene, ya que la mente suele andar por lo fácil y conocido; es decir el camino de menor resistencia. Precisamente este andar siempre en las mismas cosas es lo que crea el hábito, el cual, por lo general, suele ser más malo que bueno, lo que no quita que lo positivo del hábito sea que podemos hacer que todos ellos sean buenos. Cuando un hábito se ha hecho fuerte y se afianza firmemente en el subconsciente es un nuevo aspecto del carácter y si éste es negativo, se necesitará una gran voluntad para erradicarlo, es más, por lo general, con la voluntad solamente no es suficiente. Fue San Pablo quien dijo que aun teniendo voluntad no podía hacer el bien que quería y que el mal que no quería sí lo hacía. El hábito tiene una relación directa con el subconsciente y por eso tan importante o más es saber la naturaleza del hábito como la manera de eliminarlo del carácter. De aquí que, además de voluntad, sea necesario combatir los malos hábitos con otros de naturaleza opuesta, o sea, dirigir la mente por nuevos senderos para que deje de recorrer los de menor resistencia. Por tanto, utilizando la imaginación, programemos y visualicemos cada mañana el nuevo carácter y la nueva imagen (contraria al mal hábito) en nosotros tan firme y claramente que el subconsciente nos lo recuerde a lo largo del día. A continuación póngase en práctica los nuevos hábitos o ideales para que, progresivamente, se repitan automáticamente; esto es, llevar a cabo o manifestar los deseos, sentimientos y pensamientos correspondientes para que los malos hábitos mueran de inanición. Por último, hágase cada noche una retrospección mental de los hechos del día para ver dónde, cómo y cuándo se ha vuelto a caer en el mal hábito y propóngase vencer la tentación al siguiente día. No olvidemos que cada victoria sobre un hábito representa más fortaleza y poder para eliminar otros, pero sobre todo, nunca se debe retroceder.


Cuando, como en este caso, se intenta explicar todo el mecanismo que utiliza el Ego o Yo superior para evolucionar y expresarse, nos podemos dar cuenta de que el cuerpo físico es el de menor importancia dentro de que también sea imprescindible para ello. El cuerpo físico es el vehículo que actúa en el mundo físico pero que expresa lo que se produce en lo interno (deseos, sentimientos, pensamientos memoria, imaginación, etc.) es decir, el carácter, de aquí que tengamos que analizar más profundamente los mecanismos internos para ver cómo funcionamos realmente. Esto nos lleva a poner en duda ese famoso proverbio que dice:”Según piensa el hombre, así es él”. El carácter y comportamiento de una persona no se basa solamente en su forma de pensar o en la clase de pensamiento puesto que el pensamiento se origina de acuerdo a las impresiones y sensaciones externas y internas que nos llegan por diferentes medios y que originan sentimientos, emociones, deseos subconsciente, memoria, etc. Un matemático o persona que trabaje con lo que comúnmente llamamos enseñanzas abstractas no puede hacer que su carácter sea abstracto, pero una persona normal que se interese por algo que estimule sus deseos o emociones sí puede moldear su carácter en ese sentido porque lo está creando en el subconsciente.


El ser humano tiende a parecerse a sus ideales, tiende a amar lo opuesto a lo que odia pero todo esto está unido a sus deseos, emociones y sentimientos. La mente o inteligencia es fría y aunque encontremos cierta satisfacción en pensar no deja de ser un trabajo relacionado con deseos, necesidad, curiosidad y otros sentimientos. Así es que, los ideales sobre los que se forma el carácter dependen de sus gustos repulsiones, sensaciones, emociones, etc. Por consiguiente, podríamos decir que el hombre actúa y es de acuerdo a sus ideales y a lo que ama porque: Primero, las acciones se producen según el molde de los sentimientos y deseos; y Segundo por lo general actuamos inconscientemente de acuerdo a nuestros deseos, placeres, odios y otros sentimientos y emociones. Otro carácter tendríamos si actuáramos siempre como cuando tenemos un problema serio que resolver que es cuando actuamos en consciencia y con discernimiento.


La emoción, de la cual se derivan los sentimientos, suele surgir de la toma de conciencia de algún hecho u objeto fuera de nosotros, de algún hecho guardado en la memoria, o de algo que traemos a la mente y que puede pertenecer al subconsciente, pero de cualquier forma produce sentimientos, impulsos de acción o actividad mental. De una forma u otra la emoción, el sentimiento y la acción reaccionan mutuamente sobre el Yo, por ejemplo: placer, dolor, amor, odio egoísmo, altruismo, etc., todos nos afectan y pueden llegar a manifestarse incluso en el rostro. Es un hecho que las emociones (miedo, ira, desconfianza…) nos afectan pero también lo es que nosotros podemos cambiarlas por medio de la voluntad y si no haga la prueba. Cuando por algún motivo perciba que se está enfadando sonría persistentemente y verá que el enfado desaparece, por este motivo podríamos decir también que el hombre es lo que su falta de voluntad ha permitido que sean sus emociones guardadas en su subconsciente.

Francisco Nieto

martes, 14 de agosto de 2012

LOS INSTRUMENTOS DEL EGO Y SU DESARROLLO (II)



Es un hecho que la filosofía oculta occidental, así como la de hace varios milenios oriental, hablan de planos mentales por encima y por debajo del consciente, pero tuvo que ser Leibnitz en occidente quien de verdad diera públicamente importancia a este hecho. Así es, además de la consciencia personal existen unos niveles de los que somos inconscientes y otros llamados subconscientes de los cuales solo somos conscientes gracias a sus efectos. Podríamos decir que la consciencia actúa como tal solo en un 10 o un 15 % del día, preguntémonos ¿Cuántas veces al día somos conscientes de lo que pensamos? La mente se ha estado modificando toda la vida y lo sigue haciendo basándose en todo lo percibido y experimentado desde la infancia, en lo guardado en la memoria, en los hábitos, en el subconsciente, en el instinto y, en definitiva, en la personalidad de esta vida.



El 90 % de la actividad mental es subconsciente, y como ejemplo de la existencia de este subconsciente diremos que a veces queremos recordar o resolver algún problema conscientemente y no podemos hasta que, después de dejar de intentarlo, el subconsciente nos da la respuesta. Tenemos diferentes vehículos o instrumentos de manifestación y desarrollo como Egos que somos, y todos ellos deberían estar bajo el dominio de la mente como ésta debería estar bajo el dominio de la voluntad del Ego, sin embargo, la mente y todo lo relacionado con ella (subconsciente, imaginación, intuición, supraconsciencia…) solo forman la punta del iceberg de lo que verdaderamente es el Espíritu. Por tanto y viendo que el ser humano está compuesto de muchas partes, es importante que hagamos las correspondientes distinciones entre las mismas hasta llegar a comprender que el verdadero Ser o Ego está por encima de todas ellas y que tenemos el deber de trabajar a favor de dicho Ego para que nuestra consciencia se identifique con la de su propio plano mental.


Hemos mencionado dos aspectos mentales internos relacionados con la mente, estos son el subconsciente y lo que algunos llaman el superconsciente, uno está por debajo de la consciencia y el otro por encima. La mente subconsciente es donde están guardadas las impresiones del pasado de cada individuo hablando incluso a nivel de raza, son impresiones del pasado reproducidas en forma de instinto, prejuicios, simpatía o antipatía, tendencias, etc. Este aspecto mental es independiente del carácter natural de cada vida e individuo, por tanto, la personalidad tiene su asiento en el subconsciente y en el carácter que se forma en cada vida ya que éste también pasa a ser parte del subconsciente. Es conveniente saber que cuanta mayor atención se pone en lo que nos interesa más profunda será la impresión en el subconsciente, del cual es parte la memoria. La persona que toca la acordeón, la mecanógrafa o la cajera del supermercado van grabando en el subconsciente el progreso que lentamente van haciendo hasta que aprenden a pulsar las correspondientes teclas de manera automática, pero ese automatismo procede de esa mente subconsciente como también ocurre con los hábitos y con los conocimientos que guardamos como nuestros o como verdad. Como hemos dicho, el pasado evolutivo se encuentra en el subconsciente y por eso hay personas que aún tienen reminiscencias de ciertos “poderes” o sentidos del subconsciente pasado. Sin embargo, estos poderes nada tienen que ver con los que se desarrollan por medio del servicio amoroso y altruista al prójimo, los cuales tienen una relación más directa con la supraconsciecia.


Si bien podríamos llamar “almacén de las inspiraciones del pasado” al subconsciente, también podríamos llamar “almacén latente del futuro desarrollo de la humanidad” al superconsciente; es decir, donde está latente el superhombre y de donde procede la intuición, la inspiración o el genio. Esto quiere decir que lo mismo que el estado actual de la mente estuvo latente alguna vez en el pasado (cuando no éramos auto-conscientes como individuos) así mismo ocurre con la mente superconsciente que algún día será el estado normal de la mente en toda la humanidad. Este futuro estado evolutivo está latente en cada individuo, ya que todos estamos en el “Plan de Dios” por medio del cual tenemos que llegar a ser perfectos como Él; de hecho, algunos ya demuestran ciertos poderes de esta supermente gracias a que se han esforzado más y se han adaptado mejor a dicho Plan Divino. Nuestra mente es una pequeñísima porción del mundo mental y nuestro cuerpo mental está engendrado para que en determinada etapa evolutiva de la humanidad ésta desarrolle todos sus poderes. Así es que, lo mismo que un árbol frutal está latente en una semilla, así mismo, el superhombre está latente en el hombre. Esto será fruto del futuro desarrollo como lo es el hecho de que desde que nace un niño hasta su pubertad pasa los diferentes grados mentales por los que ha pasado la humanidad.


El hombre evoluciona vida tras vida gracias a sus experiencias, a su karma y a su esfuerzo, y esto ocurre en base a las circunstancias e impactos externos, a las sensaciones y experiencias internas y a esa “presión interna” a la que todos estamos sometidos gracias a la cual la humanidad no deja de inventar, crear, procrear, etc. Por tanto, el desarrollo mental se debe también a todo esto puesto que la mente se siente atraída hacia todo ello. Los sentidos son el resultado de millones de años de evolución comenzando por el del tacto y terminando por la vista, y lo mismo que todos se han desarrollado progresivamente, también la consciencia desarrollará progresivamente otros sentidos relacionados con ella misma y más directamente con el Ego (telepatía, clarividencia, clariaudiencia…) Esto, a su vez, desarrollará la intuición, la inspiración y el genio que, al mismo tiempo, formará a un superhombre bondadoso, altruista, fraternal, etc. Por consiguiente, estamos en camino de una nueva conciencia y preparando el terreno que nos llevará a despertar los nuevos sentidos latentes. Dios no solo creó el mundo visible, sino que creó todo lo visible, e invisible, y si nosotros, sus hijos, tenemos que hacernos semejantes a Él, tendremos que conseguirlo a través de las experiencias y el desarrollo de la conciencia en todos los mundos o planos, físicos o etéricos.


Cuando hace millones de años se comenzó a desarrollar el germen latente de la mente fue gracias a las experiencias captadas por los sentidos, y al igual que el cuerpo físico vive gracias a los nutrientes necesarios también la consciencia se adquirió gracias a la mente, por eso mismo se podría afirmar que un hombre sin sentidos no tiene consciencia. Conocemos gracias a los sentidos y cuanto más fiel y profunda sea la percepción de lo que nos llega por esa vía más posibilidades tendremos de imaginar, discernir o intuir con la mente para desarrollar la mente superconsciente e incluso la espiritualidad. Podríamos ir un poco más allá y decir que casi todo lo que somos es gracias a la luz y al movimiento puesto que es la luz la que refleja el mundo externo en la retina para que pasen al cerebro y son las vibraciones las que hacen lo mismo en otros sentidos. Estos conocimientos, sensaciones o impresiones son los causantes de los sentimientos y éstos de los pensamientos gracias a la intervención del Ego, así es que, sin cerebro y sin sistema nervioso no evolucionaríamos porque el Ego no podría transformar las experiencias en consciencia. Este y no otro es el medio de comunicación y manifestación del Ego en el mundo físico, todo un sistema de comunicaciones que a través del cerebro llegan a la mente para que el verdadero Ser pueda evolucionar. La naturaleza y las jerarquías divinas facilitaron en el principio de nuestra evolución todos los medios necesarios para que, en un momento dado, se desarrollarán dichos medio de comunicación y esa mente sin la cual no hubiéramos llegado donde estamos. Pero fue en ese momento dado cuando el Ego se hizo cargo de su propio desarrollo y karma para hacer frente a su destino. Es el Ego quien percibe lo que llega por los sentidos y en nosotros está hacer que lo que llegue sea lo mejor y hacer el mejor uso de la mente para acelerar el proceso de perfección

Francisco Nieto

lunes, 30 de julio de 2012

LOS INSTRUMENTOS DEL EGO Y SU DESARROLLO (I)



Es evidente que según evoluciona la humanidad va descubriendo el mundo en el que vive y, a la vez, descubriéndose a sí mismo. Los físicos pasan de considerar al átomo como el origen de la materia a decir que toda la materia es energía, y los psicólogos pasan de decir que la mente es un producto del cerebro a decir que es inmaterial e independiente. Pero las teorías relacionadas con la filosofía esotérica, el budismo o la metafísica van más allá y dicen que la materia o energía son en realidad “pensamiento divino manifestado” y que nuestra mente es un mero instrumento del Ego para poder evolucionar en este mundo por medio de sus diferentes cuerpos y experiencias. Por consiguiente, si queremos delinear lo que verdaderamente somos y dejar claro lo que es el Ego y como puede desarrollar sus poderes, debemos analizarnos profundamente y en todos los aspectos, pues el “Yo” o “Ego” es el centro de acción consciente que puede cambiar su vida, destino, carácter y fisonomía.



Todavía hay quien piensa que somos el cuerpo físico, otros dicen que somos eso mismo más los deseos, sentimientos y pensamientos, y otros van más allá y afirman que somos todo eso pero que por encima está la consciencia del Yo, es decir, ser consciente de que somos un individuo. Así es que, de una forma generalizada, la mayoría de las personas se consideran los creadores de sus pensamientos, los creadores y percibidores de sus sentimientos y los actores de sus actos o hechos, pero pocos pueden (o podemos) explicar lo que es el verdadero Ego o Yo superior. Somos consciencia y nos sentimos consciencia en cada momento en que, como “Yoes” pensamos, sentimos, deseamos, hablamos, actuamos y ponemos voluntad. Esto es lo que somos para la mayoría de las personas, una consciencia que se reconoce a sí misma como un “Yo soy” o “mi mismo” gracias a todos los aspectos o vehículos de manifestación del Espíritu; sin embargo, son pocos los que actúan desde esa posición en cada momento ya que están tan identificados con sus vehículos que creen que son ellos mismos. El verdadero Yo es el conocedor, pensador y observador del "mi mismo" o personalidad formada por los cuerpos físico, emocional y mental, es decir, es el ser consciente de que él no es todo lo demás y de que todo lo demás son instrumentos a su disposición para evolucionar y manifestar sus poderes como representante que es del Espíritu.


Los sentimientos, deseos, placeres, penas y hechos manifestados a través de la mente, del instinto o del subconsciente forman el “mi” o yo personal, mientras que los que se identifican conscientemente (actúan como consciencia) como Ego o Yo superior, son pensadores voluntarios y observadores de esa personalidad. La personalidad cambia según las experiencias pero lo hace (generalmente) involuntaria e inconscientemente, sin embargo, la persona que gracias a su desarrollo está identificada con el Ego cambia voluntaria y conscientemente sus aspectos personales (gustos, aficiones, formas de pensar, etc.) La personalidad actúa pensando que es ella misma quien lo hace (deseo, placer, egoísmo, malos pensamientos, etc.) mientras que el Yo diferencia el hecho, (interno o externo) la respuesta que voluntaria y conscientemente puede dar y a él mismo como observador diferenciado de todo lo anterior. El Yo superior intenta cambiar a la personalidad para que no actúe por instinto, como subconsciente o de forma automática en forma de deseo, sentimiento y pensamiento. Él observa en silencio y intenta imponer su buena voluntad para que los deseos, sentimientos y forma de pensar estén de acuerdo con su naturaleza espiritual pero para que esto suceda la personalidad debe silenciar la mente y utilizar a ésta para discernir entre lo correcto e incorrecto y lo verdadero y lo falso. Un sentimiento o deseo suele venir de dentro pero no es lo mismo actuar o responder a un hecho como si fuéramos ese sentimiento, deseo o incluso pensamiento, que responder consciente y voluntariamente como observador (consciencia) quitando así la respuesta personal.


Una cosa es la actividad mental (pensamientos automáticos e inclinados al egoísmo y al materialismo) y otra actuar como conocedor del mecanismo de la mente y controlador de la misma; no es lo mismo actuar como sentimiento o como mente que como la consciencia que los observa, estudia y manifiesta conscientemente. Yendo un poco más allá, reconocemos, por lo general, que tenemos el poder de cambiar nuestros deseos, sentimientos y pensamientos pero ¿quién o qué es eso que es auto-consciente de que tiene ese poder? Ese es el estado más puro o elevado de conciencia en que nos encontramos pero, en el cual y por lo general, no nos situamos. La personalidad son muchos pequeños estados de consciencia de los cuales el Ego (pensador y conocedor) es consciente como entidad individual. La personalidad cambia día tras día pero el Ego no; la personalidad puede ser examinada por el Ego pero el Ego no se puede examinar a sí mismo; por tanto, la personalidad es no-ser y el Yo superior es Ser. En consciencia, nadie puede decir “yo no soy” porque la consciencia es el Yo. No podemos ni siquiera imaginarnos como fuera del Yo o como que desaparezcamos como Yo; nos podemos imaginar a otros yoes como hermanos pero no podemos pensar que nuestro Yo sea otro porque la consciencia del Yo está por encima de la personalidad. La consciencia del Yo está en cada momento, en cada ahora, pero solo la personalidad puede viajar por el pasado o el futuro.


Teniendo claro ya que además de pensar, sentir, desear, etc., como yoes, tenemos el poder de la voluntad para impedir que sean todos esos aspectos quienes se expresen, quiero insistir en que cada individuo debe liberarse de sus pensamientos, sentimientos, deseos y acciones que instintiva, inconsciente o automáticamente actúan mayormente en contra de nuestra voluntad. La mayor parte del día estamos dominados por tendencias hereditarias, costumbres, sugestiones de otros, auto-sugestiones, deseos, imaginación, etc. y no queremos verlo porque preferimos ignorar que podemos ignorarlo, cambiarlo o eliminarlo de nuestra vida sólo con un poco de voluntad. El común de las personas piensa y actúa como si fuera todo eso a la vez que se queja porque quisiera ser mejor, pero no comprende que puede transformar y controlar a la personalidad para no ser un mero juguete de ella y de las circunstancias externas que le rodean. Actuamos como autómatas, nos dejamos dominar por las corrientes emocionales y los deseos, somos esclavos de nuestros propios estados de ánimo y no nos reconocemos y auto-observamos en cada ahora para experimentar desde la posición que nos corresponde. El auto-reconocimiento como un Yo superior o Ego nos presenta un nuevo mundo de posibilidades respecto a pensar, desear, sentir, hablar y actuar porque desde ese nuevo punto de partida todo eso se hace voluntaria y conscientemente.


Es normal, y para muchos inevitable, actuar, pensar o sentir de acuerdo a los pensamientos que alcanzan y dominan a la mente, procedan de quien  o de donde procedan. Un pensamiento externo negativo al cual escuchamos y le damos unas cuantas vueltas en la cabeza nos puede causar preocupación, ansiedad o incluso no dejarnos dormir, pero el hecho de ser ignorante del tema que estamos tratando puede hacer que le demos más vueltas buscando una salida y resulte que sea peor aún. Cuando algo nos molesta en la ropa que llevamos puesta averiguamos lo que es para quitarlo y eliminar la molestia, pues así mismo podemos hacer con lo que llega a nuestro cerebro procedente de los sentidos y lo mismo respecto a la manera de actuar y de responder de la mente. Sí, ya sé que muchos opinarán que es muy difícil de conseguir esto, pero yo aseguro que la auto-observación y el hecho de recordarse a sí mismo como Yo superior en cada momento posibilita el poder de decidir qué pensar, sentir, hablar o hacer. Podríamos considerar a este hecho como el verdadero sentido de la vida porque este poder de decidir a voluntad hace que seamos dueños de nuestro karma y creadores conscientes del destino. Eliminar cada día los pensamiento negativos dominantes o controlar la mente a voluntad durante una hora diaria es un buen comienzo y un gran paso que repercutirá como más poder sobre la mente y como paz en vez de preocupaciones y ansiedades. Debemos considerar a la personalidad como una entidad en nosotros que quiere imponer su forma de vida y de pensamiento puesto que excepto el poco tiempo que utilizamos para discernir o concentrar la mente en algo serio, la mayor parte de cada día nos lleva de un lado para otro entre deseos, hábitos, impactos, temores, vicios, etc.

Francisco Nieto

viernes, 13 de julio de 2012

POR QUÉ RENACEMOS EN DETERMINADO LUGAR, FAMILIA Y CIRCUNSTANCIAS




DEL LIBRO DEL MISMO AUTOR: ¿La muerte? ¡no existe!
Como en este capítulo estamos hablando del hecho mismo de renacer en determinado lugar y familia con sus correspondientes nuevos cuerpos, creo conveniente explicar cómo es este proceso más detalladamente. Cuando decimos que el Ego abandona el cuerpo físico tras la muerte significa que ya no tiene medios para responder o actuar en el mundo físico; cuando abandona el cuerpo de deseos significa que ya no puede responder sentimental ni emocionalmente ni tampoco tiene deseos relacionados con su propio mundo; cuando decimos que abandona el cuerpo mental significa que ya está imposibilitado para pensar como lo hacemos aquí, es decir, se anula la personalidad uniéndose la esencia de la vida al Alma. En realidad, el Ego siempre está en las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, lo que en realidad renace es una parte de su conciencia y de su voluntad (un rayo del Ego) de forma similar a como enfoca el Sol su luz hacia el exterior o sistema solar como luz imprescindible para que haya vida. Un ejemplo, aunque algo grotesco, sería el hecho de concentrarse hasta tal punto que no fuéramos conscientes del mundo físico y a continuación salir de esa concentración; la concentración profunda sería el Ego sin manifestar y el hecho de salir de la concentración sería cómo el Ego se manifiesta en los mundos mental, de deseos y físico.

También, cuando hablamos de la Ley de Consecuencia y del Karma, parece como si estas leyes fueran inmovibles cuando no es así porque no todos los Egos están en el mismo grado evolutivo. En la etapa actual hay varias clases de Egos según el desarrollo que tengan:


1º.- Los muy pocos desarrollados (por ejemplo tribus, y sub-razas a punto de extinguirse) que
renacen muchas veces en una sub-raza antes de pasar a otra raza superior.


2º.- La gente normal que suelen renacer cada 1100 años aproximadamente y unas
cuatro veces en cada sub-raza.


3º.- Los que están en el Sendero de aceleración o de iniciación, bien por la vía intelectual o
bien por la del corazón (misticismo) que suelen renacer antes.


4º.- Cuando se ha alcanzado el grado de Hermano Mayor que ya no necesitan renacer.

Aunque todos fuimos creados (diferenciados de Dios por Él mismo) a la vez, no todos hemos tenido la misma capacidad de adaptación, esfuerzo, voluntad, etc., y por eso unos están más adelantados que otros como ocurre con los estudiantes en el colegio. Así es que hay una gran diferencia de desarrollo entre el Alma joven que no domina el aspecto inferior del cuerpo de deseos porque apenas razona, y el Hermano Mayor que no solo superó todo eso sino que también espiritualizó sus cuerpos hasta el punto de no tener ninguna deuda ni karma pendiente en la Tierra.

Parece ser que renacemos muchos cientos de veces desde nuestros primeros pasos como humanos hasta que llega el día en que no tenemos nada que aprender de las razas ni de la civilización porque nos hemos adelantado y hemos desarrollado el propósito para el que Dios nos creó. Entonces, algunos renacen con alguna misión y a modo de sacrificio para dar un nuevo empuje a la humanidad, raza o continente según cuál sea ésta. Hay casos excepcionales en que un Ego muy avanzado puede renacer inmediatamente y utilizar sus cuerpos mental y de deseos de su anterior vida necesitando solamente un cuerpo físico por medo de unos padres que serán elegidos según la misión que vaya a realizar. De esta forma vemos que unos tardan más que otros en renacer y que cada Ego renace en determinado continente, país y familia según su karma pendiente, su evolución y sus necesidades de progreso futuro. Pero lo que nunca ocurre, porque va en contra de la lógica, de la sensatez y de las Leyes de Dios, es que un ser humano renazca en un animal ni en ninguna otra forma que no le corresponda como tal. Así va el hombre evolucionando a través de cuerpos de sub-razas y de razas y de nacimientos en diferentes sexos, puesto que esas sub-razas de razas y el cambio de sexo junto al renacimiento mismo cada 1100 años en un estado muy diferente del planeta, es lo que proporciona el progreso.

No hay una regla fija que indique la duración de la vida porque aunque ésta es fijada de antemano por las Jerarquías superiores para que el Ego pueda extraer el mayor provecho posible de la vida, el mismo hombre puede alterarla como, de hecho, normalmente lo hace acortandola. Es posible que también las Jerarquías superiores corten la vida a través de una enfermedad o un accidente porque, según lo que haga el hombre, se puede perjudicar él mismo. Por el contario y cuando ven motivos suficientes como para comprender que esa persona está centrada en algo muy positivo para ella, pueden alargarla. Sin embargo, cuando se pierde la vida en un accidente no previsto, según las circunstancias, puede ocurrir que ese Ego renazca rápidamente para que pueda continuar con su anterior destino previsto.

Aunque cada uno de nosotros evoluciona tal y como hemos dicho en estos últimos párrafos y vamos renaciendo con otros Egos con los cuales llegamos a identificarnos y a desarrollar el amor, también llega el momento en que ya no podemos renacer en el mismo lugar ni familia o incluso ni en el mismo tiempo. Este amor divino y devocional entre Egos perdurará para siempre y, aunque no puedan renacer juntos, se encontrarán en los mundos invisibles y se reconocerán. Por lo general, es muy probable que renazcamos junto con esos Egos durante miles de años (varios renacimientos) en un orden de países similar al siguiente: Egipto, Arabia, Grecia y, por último en la actualidad, en cualquier país que esté a la cabeza de occidente. Pero también es muy posible que en esos mismos renacimientos seamos familiares y estemos juntos según el cambio de sexo que hayamos hecho. Entre otros casos, se suele renacer como buenos y eternos amigos o en forma de adoptados y otros hechos similares. Lo cierto es que la muerte es un proceso que desempeña el Ego durante un tiempo pero que, tarde o temprano, no necesitará desempeñar y será libre para colaborar con las Jerarquías en forma de ayuda a los humanos inferiores que nos siguen y a las oleadas de Espíritus que están en otros reinos e incluso en otros universos.

He de repetir que estas delineaciones son solo un aspecto general de cómo suelen ocurrir los hechos en el renacimiento pero nunca una regla fija para todo ser humano puesto que cada persona es un mundo según su pasado, su propio desarrollo y el grado evolutivo de sus cuerpos. No debemos olvidar que cada causa produce un efecto en el universo pero también que esa causa tiene su efecto sobre su creador y sobre los implicados de su alrededor, por consiguiente, tendría yo que tener un desarrollo como los Hermanos Mayores o los iniciados para poder asegurar que todo lo dicho es tal cual. Pero en el mundo del ocultismo, aunque hay quien piensa que es un mundo para unos cuantos solamente, hay muchas personas que estudian y aplican estos conocimientos a su vida extrayendo un gran beneficio espiritual, y también hay otros, muy pocos, que han dejado por escrito el resultado de sus investigaciones clarividentes en los propios mundos espirituales. Por tanto, yo escribo lo que creo que es rigurosamente cierto basándome en mis estudios desde hace muchos años y en mis conclusiones después de años de trabajo personal.

Continuando con el desarrollo que estamos haciendo sobre los diferentes aspectos del renacimiento he de decir que, en los casos de personas de carácter extraño y poco sociable y que tienen una vida dura de pruebas, normalmente nacen entre extraños donde no se sentirán apreciados ni recibirán ayuda para solucionar sus problemas. También puede ocurrir con estas personas que nazcan huérfanos o separados de sus padres por alguna razón o incluso que ellas mismas se marchen muy pronto de la casa. Esta lección representa el aprendizaje de que no hay que negar el afecto ni la ayuda a quien la necesita, porque si se hace así se verá solo y sin ayuda en la próxima vida.

Sucede algunas veces, que una persona que es muy querida por su familia, cambia su línea de actuación, más o menos normal, y comete toda una serie de delitos o hechos deshonrosos que hacen sufrir a dicha familia. Cuando este Ego decide o acepta enmendar esos errores en el panorama de la siguiente vida, suele renacer entre personas cuya antipatía le harán sufrir como efecto del rechazo que ella hizo al amor de su familia pasada. A veces estos efectos suelen durar varias vidas porque, no solo tiene que aprender a simpatizar y a querer a los que le quieren, sino que también debe saldar sus deudas respecto a lo que hizo y aprender a actuar con honestidad y rectitud.

Hay casos que tienen cierto parecido con el expuesto en el párrafo anterior aunque invirtiendo los papeles, es decir, un Ego actúa equivocadamente en su vida pero porque su familia no le educa, ni le muestra su amor, como tampoco le favorece para que pueda crearse un buen futuro. Es evidente que ante el Karma y la Ley de Consecuencia tendrá que saldar sus deudas de lo que hizo en otra vida. Sin embargo, en la próxima renacerá en un ambiente de cariño y favorecedor para él pero cuya familia (posiblemente la misma) tendrá que sufrir el efecto de su mala actuación como tal y con ese mismo Ego. En estos casos, no muy comunes, en que un Ego renace, por algún hecho del pasado, en una familia entre la cual se siente extraño, no cabe la menor duda de que hay un lazo de unión basado en el amor en algunos casos o en el odio en otros. Por consiguiente, nuestra obligación, en cualquier caso, es tener en consideración y ayudar cariñosamente a cualquier familiar directo o indirecto porque, ¿quién se atreve a decir que no tenemos algo de culpa cuando ocurre algún hecho de los mencionados en nuestra familia?

Otro hecho muy común en los últimos tiempos y que se relaciona con la situación en que algunos Egos encuentran en la familia donde renacen, es el rechazo a tener hijos. La evolución del ser humano no sería posible si no existiera la procreación, es más, es muy posible que el principal motivo para que exista el matrimonio es la procreación de nuevos cuerpos para dar la oportunidad de renacer a otras Almas. Las Almas tienen también el derecho de ser bienvenidos, acogidos y cuidados, pero ese no es el pensamiento generalizado entre los humanos actuales. Lo mismo que cometemos el error de festejar el aprisionamiento del Alma en un cuerpo (nacimiento) y no su liberación, así mismo cuidamos y mantenemos las especies animales según nuestros egoístas y materialistas deseos y no hacemos lo mismo respecto a las Almas que renacen. No solo se evita cada vez más el tener hijos, sino que también se practican más abortos (en mi opinión asesinatos) e incluso cuando vienen niños sin desearlo no se tienen los mismos sentimientos con ellos que cuando se desean y buscan Pero las Leyes Divinas no pueden ser burladas y, sea en una vida o en otra, quien no fue buen padre nacerá donde no sea bienvenido o el que no quiso tener hijos no los podrá tener o los tendrá con algún problema cuando los desee.

Sabemos que el tiempo aproximado que transcurre entre un nacimiento y otro es de aproximadamente 1100 años. Uno de los motivos de ese intervalo es que el Sol tarda en pasar por cada signo astrológico (según el movimiento llamado “precesión de los equinoccios”) poco más de 2000 mil años, el tiempo necesario para que el aspecto del planeta cambie lo suficiente como para que los dos renacimientos de un Alma, en diferentes sexos, sea más fructífero. Pero como estas leyes, aparentemente inamovibles, están administradas y son ejecutadas por unas muy elevadas Jerarquías, el tiempo para el renacimiento puede alterarse según el destino y la familia que deba tener determinado Ego. Así es que, cuando un Ego tiene un papel importante que hacer en la vida y necesita construir un cuerpo especial o tener unos sentidos físicos especialmente construidos para ese trabajo, o incluso necesita una determinada familia en cierta época porque es quien le puede facilitar lo que necesita y ayudarle en lo que está previsto que sea o haga, estas Jerarquías adelantarán o atrasarán si es necesario el momento del nacimiento. Cuando se adelanta un renacimiento por algún motivo especial o incluso si ha tenido que buscar una nueva oportunidad para ello a través de cierta familia, es muy posible que nazca un genio que, al no estar en su tiempo, será un incomprendido o incluso despreciado, pero pasado algún tiempo se valorará su aportación. Claro que, este mismo genio, renaciendo más tarde de lo que le corresponde, no sería genio porque su aporte estaría anticuado.

Los hechos que estamos interpretando respecto al cómo, por qué y cuándo del renacimiento tienen como base las Leyes de Causación y Asociación; unas leyes que hacen que, por ejemplo, un Ego que tiene previsto ser un gran músico renazca en una familia donde pueda obtener el material físico necesario para construir un buen oído o unas manos adecuadas, y los medios necesarios para que pueda continuar su aprendizaje que procede de otra vida. Pero ha de quedar claro que el Ego, el Alma, ya trae su propia naturaleza mental, moral y espiritual y solo necesita la materia física. No es justo ni cierto que la maldad o la bondad de un hijo tengan su origen en los padres; una cosa es la vida y otra la forma. Por consiguiente, ni el genio, ni la maldad ni el hecho de no querer trabajar o caer en los peores vicios se heredan; estas leyes llevan al Ego a renacer con unas personas de gustos, características y tendencias similares a las que él tiene, pero solo hereda el aspecto físico. Cabe la posibilidad, en este mismo sentido, de que puedan “heredarse” pequeñas particularidades como son las costumbres y gestos o tendencias a la enfermedad por el hecho de que las moléculas de los padres llevan su propio sello y vibración que hacen que terminen uniéndose de alguna manera. También es posible que el cuerpo de deseos de la madre tenga algún efecto al respecto e incluso los átomos inferiores del cuerpo etérico, pero, sabiendo que el Ego se va manifestando cada vez más y años tras año hasta que a los veintiuno ya es dueño y responsable de su propio cuerpo, lo lógico es pensar que todo lo que no sea físico y que se achaque a los padres tenga su origen en la acción del karma del Ego con esos padres. Lo mismo que un genio puede nacer de una familia en la que ni ellos ni sus antepasados han trabajado ni desarrollado lo que ese genio manifiesta, tampoco se puede decir que la maldad o la enfermedad de un hijo tenga su origen en la herencia física.

Las enfermedades proceden del propio karma de la persona y si algo de relación tiene con los padres es que esos padres ya tienen en su cuerpo lo que el Ego necesita para que esa enfermedad se desarrolle o para que sirva como posibilidad dependiendo de lo que el Ego haga en su destino. Las enfermedades siempre tienen su origen en lo interno de la persona misma, los obsesos respecto al sexo, la lascivia, la indulgencia ante las pasiones o simplemente el carácter malvado, son fuente de diversas enfermedades graves físicas y mentales (cáncer, epilepsia y otras similares) Estas explicaciones no se deben interpretar como aplicables a todo ser sin excepción, ya hemos dicho que cada uno somos un mundo y tenemos nuestro propio karma y destino, pero en líneas generales suele ocurrir que las satisfacciones físicas de la pasión tienen su efecto sobre la mente, mientras que el abuso de la fuerza de la mente sobre otros tiene su efecto como incapacidad física.

Pero hay otro aspecto en la salud que también es necesario tener en consideración en la vida cotidiana de cada uno, veamos. Sabemos que el arquetipo que creamos en el Segundo Cielo y que va a ser el origen de nuestro futuro cuerpo para la próxima vida, está creado de acuerdo a lo que hicimos y fuimos en la última, a nuestras aspiraciones y esperanzas, a si actuamos con la verdad o con la mentira y la astucia, a si llevamos una vida pura y limpia, si fuimos fieles cumplidores de las Leyes de Dios, y si actuamos honrada y fraternalmente o no. Cuando nuestra vida ha ido por esos caminos de rectitud y bondad, gracias a esa misma fuerza de atracción nos unimos a la armonía celestial de este mundo para manifestarlo en el arquetipo; como resultado obtendremos buena salud. Por supuesto que los que andan por senderos contrarios a las Leyes Divinas, que desacreditan, mienten, son egoístas y desconsiderados, etc., no pueden identificarse con esta armonía porque no es su costumbre y no están capacitados para identificarla; por eso su arquetipo se formará con ciertos defectos que se mostrarán en debilidades de los órganos físicos y enfermedades de diversa índole según su karma futuro. Pero ¡cuidado! No juzguemos a los enfermos como malos y a los de buena salud como buenos, solo los Ángeles del Destino saben el porqué es así, y como ésta es una norma que se puede cambiar hay que admitir que una persona buena y desarrollada haya elegido tener alguna o algunas enfermedades en una vida por el simple hecho de eliminar ese karma maduro que tiene pendiente.

Antes de terminar este capítulo quiero dar respuesta a la pregunta que posiblemente más de una persona se haga respecto a si los niños que mueren en la infancia vuelven a su misma situación y familia o a cualquier otra, sea buena o mala. Sabiendo que la gran mayoría de los niños que mueren en su infancia lo hacen como medio para recuperar la esencia de las experiencias que en su vida pasada no pudieron recopilar porque algo o alguien le impidió llevarse la película de su vida, se calcula que más de un 50% de los que renacen en los próximos diez años vuelven a renacer en la misma familia, mientras que los que renacen entre los diez y veinte años después, se toman más tiempo porque, aunque alguno puede renacer de su anterior madre, buscan a su futura madre ideal en otro ambiente sin importarles estar alrededor de ella durante mucho tiempo antes de quedarse embarazada y, a veces, incluso antes de casarse.

Francisco Nieto