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lunes, 18 de julio de 2011

EL SENDERO HACIA LA INICIACIÓN (y II)

4ª. - ESTUDIO Y PRÁCTICA DEL CONOCIMIENTO ADQUIRIDO: Una vez comprendido para qué sirve cada uno de los cuerpos, debemos practicar los ejercicios que nos llevan a desarrollarlos, estos son:

Concentración: Es el medio por el cual podemos sacar provecho de la naturaleza propia de todas las cosas, (un libro, la oración, un simple objeto, etc.) y desarrollar hábitos nuevos para olvidar otros que nos perjudican. Si tuviéramos la mente concentrada todo el día en lo que hacemos, decimos y pensamos no daríamos pie a actuar ni pensar mal sobre nadie ni sobre nada.

Meditación: Así descubrimos a nuestro Yo Superior, debemos hacerlo sobre nuestra personalidad, estudiarnos profundamente y también sobre cosas elevadas, abstractas o devocionales. Es muy útil meditar sobre los diferentes cuerpos y nuestra actitud en el mundo.

Observación: Es muy importante que observemos el mundo para aprender y no para criticar y que nos observemos nosotros mismos para ver como actuamos y como somos. La observación es imprescindible para el desarrollo interno.

Discernimiento: Para sacar provecho de la experiencia y para distinguir lo correcto de lo incorrecto, lo verdadero de lo falso, etc.

Auto-programación: Trata de programarse (imaginarse la situación en sentido positivo) cada mañana para no caer en los errores que se suelen caer (enfados con otros, alteraciones, críticas, malos pensamientos y sentimientos, etc.) Por medio de la repetición de este ejercicio se llega a actuar correctamente porque nuestro Ego nos corrige cuando llega la ocasión.

Actuar en nombre de... (Ejemplo el Cristo) Es uno de los mejores métodos para el desarrollo espiritual.

Oración: La oración eleva la naturaleza espiritual y la conciencia, nos eleva al reino de Dios por medio de abrir un canal devocional.

Retrospección: Es el hecho de que cada noche, al acostarse, se revise todo lo que se ha hecho desde ese momento hasta el momento en que cada uno se levantó. Es necesario ver todas las cosas malas que se han hecho (en pensamiento, palabra y obra) para juzgarse y enmendarse a sí mismo, como también laos hechos buenos para felicitarse y tomar nuevas decisiones para el siguiente día.

En general se trata de ser conscientes de que somos uno con los demás, que el que más elevado está más debe ayudar a los demás. Se trata de callar la mente para darle paz, de controlar nuestro cuerpo de deseos para desear lo mejor para los demás, de crearnos costumbres espirituales y sanas, de ir al corazón de los demás para entenderlos en su naturaleza interna, etc.

Con todos estos ejercicios desarrollamos la voluntad, la persistencia, la concentración, la devoción y el amor.

2ª. - Las Escuelas Iniciáticas: Todas las personas pertenecemos a alguno de los 7 Rayos o Aspectos de Dios, por él hemos descendido al mundo físico y por él volveremos a nuestro hogar espiritual.

Actualmente estamos evolucionando por medio de toda clase de experiencias relacionadas con los 7 Rayos así como a través de las influencias astrológicas y, lo mismo que en cada vida aprendemos de todos los signos pero sobre todo del signo del Ascendente y del Signo Solar, así mismo, también cosechamos mayor fruto de nuestro propio Rayo que de los demás.

Tarde o temprano llega un momento, en la evolución de cada uno de nosotros, en el cual no nos conformamos con lo que nos enseñan las religiones, sectas y escuelas similares, y pasamos a interesarnos por otras enseñanzas más elevadas. Es entonces cuando estamos listos para centrarnos en un solo camino o Escuela que será la que nos lleve a la escuela inciática a la que pertenecemos según nuestro propio Rayo.

Una vez contactamos con nuestra Escuela de Rayo (Para occidente existe la Fraternidad Rosacruz Max Heindel) y nos hacemos estudiantes de su filosofía es cuando se nos ofrecerá hacernos probacionistas.

¿Qué es ser probacionista? El probacionismo es el primer grado en el cual el aspirante a la vida superior se compromete a vivir una vida dedicada al servicio a la humanidad, siempre dentro de sus posibilidades y en pensamiento, palabra y obra. Nadie le obligará a nada sino que será la persona misma quien se comprometerá porque comprende que es una necesidad de su Yo superior.

En el probacionismo hay una serie de obligaciones por parte del aspirante y éstas están dirigidas hacia la purificación de los cuerpos y a despertar los poderes latentes que todos tenemos dentro, estas son algunas: No consumir alcohol ni tabaco o similares y hacer los ejercicios de concentración, retrospección y otros especiales.

Cuando se es probacionista se toma contacto, por primera vez, con un Maestro y en la mayoría de los casos inconscientemente, si la persona se esfuerza lo suficiente durante el período de prueba pasará al siguiente grado que es el discipulado.

Discipulado: es el 2º. Grado de una Escuela de Misterios Menores o iniciática. Como la palabra indica, se es discípulo de un Maestro y esto ya suele ser directa y conscientemente. Este grado lleva al aspirante a la iniciación.

3ª. - La Iniciación: Esta llega cuando las personas más avanzadas contactan con un Maestro en los mundos internos, ya que sólo en este sentido es como se puede recibir.

Cuando una persona se ha esforzado por ser útil a la humanidad y a trabajado para la purificación de sus cuerpos, crea unos poderes internos que se muestran en el color y brillo de su aura y eso hace que se manifieste un Maestro que le enseñará a desarrollarlos en poderes dinámicos.
Hay otra forma (más común) de contactar con un Maestro, es por medio de una Escuela Inciática o de Misterios Menores; cuando alcanzamos el grado de probacionistas estamos acercándonos al Maestro y, cuando estemos preparados Él aparecerá.

De una forma u otra sólo hay una línea de actuación para llegar a Él, y es por medio del servicio amoroso y desinteresado a los demás.

¿QUÉ ES LA INICIACIÓN? La iniciación no se da en la tierra; no se da a cambio de dinero, en forma de donativos, ni de compra; no se da por pertenecer a una religión o escuela mucho tiempo. Por encima de todo eso, la Iniciación es un derecho propio que la persona adquiere después de trabajar intensa y sinceramente ayudando a la humanidad durante una o varias vidas. La iniciación es el resultado o recompensa después de un gran sacrificio que suele durar varias vidas.

Nos la tiene que dar algún Maestro en algún momento de nuestra vida porque necesitamos trabajar la fuerza espiritual que hemos creado interiormente y que él nos despierta.

No se da en la tierra porque quienes la dan no necesitan estar ya en un cuerpo físico y su actividad está en los mundos espirituales.

La iniciación es una expansión de conciencia para “iniciar” una nueva etapa de desarrollo o crecimiento interno.

RESUMEN: Todos estamos camino de la Iniciación unos avanzan más que otros según su desarrollo y esfuerzo por servir y amar a la humanidad, aunque en esta vida no la obtengamos debemos tener la seguridad de que, si nos hemos esforzado, hemos dado un gran avance hacia ella.

Solo hay un camino que es, olvidarnos cada vez más de nosotros y dedicarnos a ayudar a los demás, pero para ello debemos “conocernos a nosotros mismos” porque “un ciego no puede guiar a otro ciego”

Según superemos nuestros defectos y desarrollamos las cualidades espirituales así estaremos preparados para ayudar a los demás; cuanto más demos a los demás más nos acercamos al Maestro para que nos dé la Iniciación.

Francisco Nieto

sábado, 9 de julio de 2011

EL SENDERO HACIA LA INICIACIÓN ( I )

Para explicar lo que el título de este artículo indica, antes que nada debemos saber qué somos. La humanidad, como Espíritus, comenzó su descenso hacia el mundo físico con una conciencia de sueños sin ensueños (similar a la del mineral actual) Era un Espíritu creado por Dios y tenía todos los poderes de su creador en forma latente pero no era autoconsciente de sí mismo (como no lo son los animales) y necesitaba serlo, por eso tuvo que descender desde los mundos espirituales hasta el mundo físico donde desarrolló varios cuerpos y pasó por varios estados de conciencia. Desde entonces hemos recorrido medio camino a través del cual hemos adquirido cuatro cuerpos que son los que utilizamos para nuestro propio desarrollo a través de la experiencia aquí en el mundo físico; éstos son:

1º.- Un cuerpo físico a través del cual, y de sus sentidos, experimentamos, aprendemos y guardamos en la memoria para que, después de la muerte, podamos extraer el beneficio y las lecciones correspondientes de nuestra vida aquí en la tierra.

2º.- Un cuerpo vital o etérico que es el que vitaliza el cuerpo físico. Es el asiento de la memoria y tiene una relación directa con la conciencia, el funcionamiento del organismo y la salud.

3º.- Un cuerpo de deseos o emocional como base de nuestros sentimientos y deseos, buenos o malos. Este cuerpo fue más fuerte cuanto más atrás en el tiempo y actualmente todavía domina en gran parte a la mente haciendo que el hombre se comporte, muchas veces, más como animal que como humano.

4º.- Un cuerpo mental con el cual debemos adquirir conocimiento, razonar y discernir para dominar el cuerpo de deseos y elevar nuestra conciencia a los mundos espirituales.

Por encima de estos cuerpos y utilizándolos como expresión y medios de desarrollo está el Yo superior o Ego, el cual se manifiesta como voluntad, intuición y conciencia.

Al igual que tenemos cuatro cuerpos para poder expresarnos en el mundo físico como seres con sentimientos, deseos, emociones, pensamientos y voluntad, existen siete mundos y estamos evolucionando en los cuatro inferiores de cuya materia están formados los cuatro cuerpos mencionados. En su momento y ya como iniciados abandonaremos el mundo físico (no renaceremos) y continuaremos nuestro desarrollo en los superiores. Estamos en el mundo más denso de los siete que componen el esquema donde estamos evolucionando actualmente y, por lo tanto, necesitamos de un cuerpo que sea de la misma materia en el cual seamos conscientes para así poder empezar ese camino de iniciación a través de nuestros diferentes cuerpos.

COMIENZO DE LA EVOLUCIÓN: Existen diferentes Jerarquías u oleadas de Espíritus creadas por Dios antes que la nuestra, que están evolucionando en los mundos superiores y que nos han ayudado a alcanzar el estado actual de desarrollo físico y de conciencia. Antes de ese despertar al mundo físico que llamamos “estado humano”, teníamos la conciencia dentro de nosotros (similar al sueño) y pasamos por unos estados de conciencia similar al vegetal y al animal, siendo este último el paso previo para ser humano. Al final de la Época Lemúrida y principios de la Atlante, la Jerarquía creadora conocida como los Señores de la Mente nos dieron el germen de la mente como vehículo futuro, (el cual tenemos que desarrollar en este período para razonar nuestros deseos y sentimientos) pero estábamos totalmente dominados por los deseos que ya lo teníamos como cuerpo instintivo o emocional que nos llevaba a actuar casi como animales.
Desde entonces el hombre ha ido desarrollando la mente hasta su estado actual y es por medio de ella como debemos dominar los otros vehículos para que sean los instrumentos adecuados para la evolución del Yo superior y para alcanzar la iniciación.

EVOLUCIÓN DEL DESEO: Si no hubiera cuerpo de deseos no habría evolución puesto que es el que nos da el incentivo para la acción, el deseo nos hace evolucionar y a la vez evoluciona a través de la experiencia y el renacimiento.

En un principio fue el deseo quien nos introdujo en el mundo material para hacernos valer por nosotros mismos, (ser egoístas en sentido general y crueles por nuestro instinto de supervivencia animal) sin embargo gracias a la ley de Causa y Efecto el hombre aprendió a convivir y compartir con los demás.

Actualmente el hombre está aprendiendo a imponer su mente razonadora sobre su cuerpo de deseos para poder dirigir voluntariamente su destino, hemos impuesto la razón sobre el instinto y los deseos animales.

En el futuro llegaremos a controlar los deseos y emplearemos la mente para ir donde nuestro ser interno nos dirija en busca de la iniciación, ya que en cada vida evolucionamos y nuestro Yo Superior nos guía.

EVOLUCIÓN ACTUAL: Podríamos decir que hay muchas iniciaciones ya que evolucionamos a través del Renacimiento y de la ley de Causa y Efecto y más aún cuando sabemos que “iniciar” es comenzar una nueva etapa. Quiero hacer dos distinciones respecto a la iniciación.

1ª. La preparación o camino: A todos nos llega el momento, tarde o temprano, de sentir cierta inquietud o interés por ser mejores moral, intelectual y espiritualmente, unos porque ya nacen con esa tendencia y se esfuerzan y otros por medio de religiones o escuelas esotéricas; todos buscamos los medios para cambiar nuestra forma de pensar y actuar.

Cuando ocurre esto solemos tener mucha prisa por ser mejores y no nos damos cuenta de que vamos o somos algo ciegos todavía, la meta es: Adquirir experiencia, desarrollar la voluntad, espiritualizar el carácter y desarrollar la mente.

Yo definiría este camino con las siguientes etapas:

1ª. - VOLUNTAD: La voluntad es el poder del Espíritu y como tal debemos desarrollar o fortalecerla como hacemos con los músculos. Para desarrollarla debemos tener un método o proceso y este método nos puede venir por cualquier medio (libros, personas, esfuerzo constante propio...) Mientras haya voluntad estaremos más predispuestos para acelerar nuestro desarrollo individual. También es importante no tener prisa, sino constancia para que no haya pausas; todos estamos subiendo a la cima de la montaña y no podemos entretenernos tampoco mucho en contemplar las flores.

2ª. - DISCIPLINA: Es muy importante, debemos practicar algún ejercicio y oraciones todos los días y en determinados momentos para crearnos un hábito que haga aumentar nuestra espiritualidad. Las oraciones, las meditaciones, la atención constante o las lecturas devocionales y las que nos haga elevarnos en la mente hacia lo abstracto ,son muy importantes para ampliar la conciencia.

3ª.- CONOCIMIENTO: Cuando estamos preparados contactamos con la Sabiduría oculta para asimilar un nuevo conocimiento que nos hace descubrir quiénes somos, a dónde vamos y cómo podemos desarrollar el Espíritu. Este conocimiento nos lleva a comprender que nos queda mucho por recorrer y que tenemos que aprovechar todas las oportunidades y experiencias de la tierra.

Francisco Nieto