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sábado, 28 de mayo de 2011

EL PODER DE LA ORACIÓN (I)



¿QUÉ ES LA ORACIÓN? La oración fue enseñada por las Jerarquías Angélica como medio de elevar la naturaleza interna del ser humano y para que, en cierto grado de su evolución, comprenda que hay un Ser amoroso que, como nuestro Padre que es, nos ayuda en nuestras peticiones espirituales. La oración nos permite abrir un canal para que la Vida y la Luz divina puedan fluir hacia nosotros porque, cuando nos acercamos a nuestro Padre en alabanza y adoración, nos ponemos en un estado receptivo en el que podemos experimentar el descenso de la Energía Divina sobre nosotros.
A lo largo de la historia se han producido infinidad de curaciones milagrosas o, al menos inexplicables, pero donde más se han producido ha sido en personas relacionadas con la religión, de hecho o de cada diez casos investigados se han producido en personas de tendencias religiosas.
Podríamos ver infinidad de casos famosos en el pasado y muchos más de los que se han producido en Lourdes, Fátima y otros lugares famosos del mundo donde las personas se han curado. Sin embargo, sólo se admite un hecho como milagro después de muchas investigaciones.
Quiero hablar de casos actuales como por ejemplo personas que no creían en Dios y que cuando han estado al borde de la muerte se han aferrado a la oración y se han curado (aunque después han dicho que Cristo la había curado para que creyera)
La verdadera oración, como el amor, libera una poderosa fuerza curativa que se puede utilizar en forma de palabras, sentimientos o incluso por contacto.
Tengo información de un caso en que los médicos ya no podían hacer nada porque tenía un cáncer de pecho que se le había pasado al pulmón. Esta mujer que vivía sola con una hija, consiguió el milagro después de pensar y pedir a Dios que la curara para no dejar sola a su hija en este mundo. Llamó a todos sus amigos creyentes como ella para reunirse y orar y ponerla las manos sobre la cabeza con intenso fervor y devoción. Llegó el día de su cumpleaños y le llevaron una tarta de cumpleaños a la cama y, cuando le dijeron que pidiera un deseo y que soplara, no se sabe cómo sacó fuerzas y lo hizo. Después contó que al aspirar aire sintió algo como si un soplo de vida entrara por la garganta.
Una hija con síndrome de Ray –reye- cayó en coma después de tener un grave enfriamiento o gripe, su padre era de raza india y se encargó de formar una cadena de oración en la población que llegó a ser de hasta 2000 personas. Sus amigos le ponían piedras, amuletos, las manos y todos los medios a su alcance. Los médicos dijeron que si se salvaba le quedarían secuelas en el cerebro pero al cabo de unos meses de oración y ruego a Dios, la madre le pidió una prueba a Dios mientras hablaba con su hija, y en ese momento movió un párpado. A partir de ahí se recuperó y hoy es una niña normal.
Un niño llamado Samuel tuvo neumonía y una infección muy grande en el mastoide del oído que incluso le llegó a alcanzar el cerebro, le pidió a Dios a través de sus oraciones que le curara, porque incluso los médicos creían que perdía el oído al no poder parar la infección. Un día sintió algo especial mientras oraba, una especie de llamada interna, y le dijo a Dios, ¡Cúrame y seré tu representante aquí en la Tierra! Al cabo de un rato se presentó un cura del colegio religioso donde estaba y le dijo ¿Tú eres Samuel el que ha pedido ayuda a Dios? Él respondió –Sí. Desde entonces se empezó a recuperar y hoy es cura y profesor en de religión.
Está claro que es necesario tener una gran fe y vivir constantemente en un estado devocional de oración para poder obtener ciertas respuestas. La oración no se puede estudiar físicamente y por eso mismo los científicos no creen, sin embargo, un fiel devoto dirá que cuando la desesperación y el amor a Dios se unen para pedir una solución como respuesta, Él nos la da de alguna manera, aunque a veces no nos demos cuenta. Está demostrado que el hecho de creer que Dios nos ayuda o simplemente en casos de curación, ya es una curación. Pero ¿hasta dónde se interesa la ciencia? Hasta el punto de que está haciendo cultivos de bacterias y estudios con líquidos incluyendo la oración y está dando resultados.
Y ¿Qué pasa cuando es a distancia? Lo mismo que una persona alcanza a una persona con la magia negra y el vudú, así mismo se puede hacer bien por medio de la oración. Como es lógico, quien piense que el hombre material cura está equivocado, quien cura es el hombre espiritual y éste lo hace desde los mundos espirituales cuado las circunstancias son adecuadas, que es como decir que puede actuar cuando la personalidad abre la puerta a la influencia del Alma.
En Roma hay un famoso médico y casi –popularmente- santo que, aunque ya murió, se le atribuyen muchos milagros. Este se llama Giuseppe Masconti y sus curaciones son hechas desde una simple foto y en las personas que oran en su capilla durante horas. Hay un arzobispo en Roma llamado Emmanuel Milingo que practica el exorcismo y cura a gente que va a verle.
En estos casos es la misma fe, la que obtiene respuesta de los mundos espirituales o simplemente una autocuración por medio de un jubiloso y optimista estado de ánimo que, a la vez expulsa los pensamientos y sentimientos siniestros. Las elevadas y positivas autosugestiones estimulan el organismo y excitan la mente instintiva hacia un nuevo estado de ánimo y de salud.
Hay curaciones que son respuestas a la oración desesperada de alguien y que las Jerarquías Superiores practican después de ver su karma maduro y su posible cambio futuro en su vida. Otros, es la respuesta de un elevado ser espiritual que compenetra con su aura a un enfermo aún sin darse cuenta.
También opera este mismo principio a distancia cuando una o varias personas envían pensamientos de ayuda a alguien que pide auxilio. Estos pensamientos son en sí mismos energía curativa hacen su efecto gracias a los elementales. Sin embargo hay otros métodos de oración y de producir milagros como es el método Rosacruz donde son los Auxiliares Invisibles quienes utilizan la energía depositada amorosamente en determinado lugar, pero en este caso es necesaria la autorización de la persona para actuar sobre él y además que ella colabore y tenga fe.
La ciencia también está investigando ciertos hechos curativos. Hay un balneario en la Toscana italiana llamado “Bañi Luca” que es un retiro espiritual. Aquí están estudiando unos físicos por medio de una máquina, cómo una persona sanadora que se encuentra separada de otra, la envía energía curativa por medio de una foto. Esto de muestra que a esta persona se le puede ayudar incluso sin que ella se dé cuenta y por lo tanto pensar que es un milagro, pero también demuestra que, si eso lo puede hacer una persona, ¿qué no podrá hacer un ser elevado desde los mundos espirituales? Sólo necesita que la persona se ponga en una situación de oración, que es como decir: “permito que las fuerzas superiores actúen sobre mí”
La ciencia y la medicina admiten que el “deseo de vivir” puede cambiar los pronósticos pero no admite que ese mismo deseo es el que obtiene respuesta cuando alcanza un plano más elevado espiritualmente.
También está demostrado que el espacio sirve para que circulen miles de frecuencias de ondas y vibraciones, luego entonces ¿por qué no puede ser que la oración fervorosa a Dios fluya por el espacio y alcance su propósito? ¿Por qué no puede haber otros sentidos espirituales, además de los físicos, que se desarrollarán precisamente a través de la oración, o lo que es lo mismo, por el intento de contactar con los planos espirituales? Si hemos desarrollado unos sentidos para poder evolucionar aquí en la Tierra ¿Por qué no podemos desarrollar otros cuando meditamos, oramos y nos intentamos elevar a un estado superior por medio de la conciencia?

lunes, 16 de mayo de 2011

EL PAPEL DE LOS OBSTÁCULOS EN NUESTRAS VIDAS



La humanidad, en su ignorancia sobre el verdadero sentido de la vida, se dedica a vivir egoístamente y a disfrutar de los placeres materiales que su posición económica y social le permiten. No solemos ver obstáculos en la evolución espiritual pero sí vemos muchos respecto al progreso material que deseamos alcanzar. ¿Y esto por qué? Pues por culpa del mayor enemigo de la humanidad: la ignorancia. Todas las religiones y la misma biblia afirman que tenemos un cuerpo material y otro espiritual (Alma o Espíritu) pero la humanidad, engañada por sus deseos y sentimientos egoístas y por los sentidos del cuerpo físico, prefiere centrar su consciencia en el mundo material e ilusorio.

En el pasado las religiones tuvieron un gran poder y una gran influencia en los destinos de la humanidad al hablarnos de un Ser Creador de todo lo existente incluyéndonos a nosotros mismos. El esoterismo o filosofía oculta explica a quienes, llegado su momento, contactan con ella, que tenemos varios cuerpos que proceden del Espíritu el cual, a su vez, ha sido diferenciado “por” y “en” Dios mismo. Esta filosofía nos dice que debemos dominar y superar todo lo inferior (personalidad) para identificarnos y actuar como si fuéramos ese propio Espíritu o Yo superior. La filosofía oculta y la religión, tanto de forma independiente como unidas, son medios para que cada persona encuentre el sendero que le puede llevar a la perfección en la atapa actual, pero hoy viene en nuestra ayuda un nuevo “conocimiento” que, además de confirmar lo que enseña la filosofía oculta, descubre una serie de verdades que ayudarán a los que estén preparados para comprenderlas.

La misma ciencia, y más concretamente la neurología y la física cuántica explican hoy que el mundo físico sólo existe para los sentidos físicos, a lo que hay que añadir, por tanto, que el cuerpo físico también existe solo para los sentidos físicos. De hecho, los descubrimientos sobre los elementos que componen los átomos, nos dicen que nosotros no podemos ser el cuerpo físico porque éste está hecho de la misma materia que cualquier otro objeto. Se han dado cuenta de que la mente no es el cerebro porque los mismos pensamientos transforman dicho cerebro y, por último, se han dado cuenta de que la voluntad está por encima y domina la mente cuya naturaleza no es física. Así es que, como conclusión, podemos afirmar que somos un Espíritu, Alma o Yo superior cuya conciencia está enfocada en el mundo físico a través de los sentidos pero que no somos el cuerpo ni pertenecemos al mundo físico. Así es que, en principio, podemos decir que estamos en este mundo para experimentar, obtener conocimiento, vencer lo que nos domina y ata al mundo físico y para desarrollar la mente y los poderes del Espíritu. Por supuesto que si Cristo dijo que las obras que Él hacía las haríamos nosotros también y, como dicen las religiones, nuestro hogar está en el propio mundo de Dios, está claro que en una sola vida no se puede alcanzar ni desarrollar los medios para ello, por consiguiente, debemos creer en el “Renacimiento” y en la “Ley de Causa y Efecto” que, como dijo Cristo hace que recojamos el fruto de lo que sembramos.

Hay varias clases de obstáculos:
1º.- Los que tienen los materialistas que no ven más allá del disfrute de todo lo que les rodea y que tanto les fastidia cuando les impide vivir la vida egoístamente.
2º.- Los que se encuentran los que han comenzado a comprender que este mundo es una escuela y que deben esforzarse y sacrificarse por dominar sus cuerpos para sentir, pensar, actuar y hablar sin crear efectos negativos.
3ª.- Los que, profundizando más allá, intentan vivir con la conciencia en Dios, en Cristo, en su propio Espíritu y en los mundos espirituales, lo que implica una gran concentración y fuerza de voluntad para ser conscientes en todo momento de lo que se hace, dice, siente y piensa; esto es: Vivir en el cuerpo pero como si estuviéramos fuera de él y actuando desde la conciencia y la voluntad.

Podríamos pensar que si no hubiera obstáculos conseguiríamos nuestros objetivos mucho más rápidamente que lo que los hacemos, pero lo cierto es que los obstáculos tienen cosas a favor y en contra. De forma general, los obstáculos hacen que desarrollemos la inteligencia para superarlos, que razonemos profundamente para analizarlos, que desarrollemos la voluntad para vencerlos, que aprendamos de ellos para luego elegir lo correcto o lo incorrecto en los asuntos de nuestra vida, etc. etc. etc. En las personas egoístas y materialistas, los obstáculos deberían hacer ver que, aun superándolos, no van a encontrar nada más que materialismo que, a la larga, no causa felicidad ni satisface internamente. Por otro lado, cuando llega su muerte, terminan dándose cuenta que no pueden llevarse nada y que han desperdiciado toda su vida para no encontrar nada que satisfaga a su Espíritu. En los que comienzan a esforzarse por gobernar su personalidad (no crear malos sentimientos y pensamientos, no actuar mal contra nadie y no utilizar la palabra para ofender, injuriar o criticar al los demás) los obstáculos deben servirles como alicientes para volver a intentarlo después de cada fracaso, desarrollando así el discernimiento, la persistencia y la voluntad en sus esfuerzos por despejar el camino para que se manifieste su Alma o Yo superior. En los que han ido un poco más allá, los mayores obstáculos son conocerse a sí mismo profundamente para, a continuación, actuar sobre sus diferentes cuerpos (físico, etérico, emocional y mental) desde la conciencia del Yo superior.

Como podemos ver, los obstáculos, al igual que el mal, nos enseña muchas lecciones siempre y cuando queramos ver la parte positiva que hay en ellos. Cuando una persona egoísta busca una recomendación y no la consigue o ésta no le trae los resultados esperados, quizás critique, juzgue y maldiga pero lo que no sabe es que si hubiera sido como él desea quizás hubiera sido peor para él, o que no está en su destino alcanzarlo, o que alcanzándolo puede afectar al destino de otros sin tener porqué ser así y otros muchos casos más. El aspirante espiritual lleva una vida muy centrada en sus propósitos espirituales y se esfuerza en superar las pruebas que sufren y que le ponen a diario, por eso, (y sobre todo cuando se compromete seriamente ante su propio Espíritu a cumplir con una serie de deberes y obligaciones) muchos se dejan vencer por esos obstáculos y pruebas y vuelven a hacer su antigua vida. Pero los que persisten y llegan a mantener la paz y el equilibrio necesario como para identificarse cada vez más con su Yo superior, esos ya casi pueden cantar victoria porque están a las puertas de la iniciación, una iniciación que les hará vencer a la muerte y conscientes en los mundos in visibles.

La mayoría de los obstáculos son fruto de nuestros propios errores, bien de actuaciones inmediatas y de esta vida, o bien de errores de otras vidas pasadas; estos obstáculos traen todos una lección o aprendizaje, por ejemplo: el hecho de saldar una deuda como efecto de una causa errónea o bien tomar conciencia de algo relacionado con algún asunto de nuestro destino. Pero, de cualquier forma, todos traen un beneficio que nos ayudará a superarnos y a ser mejores siempre y cuando sepamos analizarlo positivamente. Cuando, en determinado renacimiento, una persona aspira o contacta con una escuela oculta o con un Maestro, tendrá, aparentemente, muchos más obstáculos que superar porque esos Maestros aprovechan el conocimiento de su destino para “ponerles” ciertas pruebas o tentaciones que necesitan superar. En realidad no es así, lo que ocurre es que en esa etapa tiene que superar cosas que antes no daba importancia. Como es lógico pensar, estos Maestros están deseosos de que alcancemos la próxima meta o iniciación que hace estar seguro de que estamos en el Sendero de Perfección.

Sea como sea y en el nivel que sea, todos debemos superarnos y hacernos mejores moral, intelectual y espiritualmente Todos somos hijos de Dios y todos estamos evolucionando en un esquema que Él creó para que pasáramos de un estado o grado animal a otro a imagen y semejanza Suya. Unos están más adelantados porque se han esforzado y adaptado mejor y porque han vencido más pruebas y obstáculos que otros, pero todos hemos de llegar al lugar de donde fuimos separados. No podemos culpar a nadie de nada porque cada uno tiene el destino que le corresponde según lo que haya hecho en otras vidas. Somos libres de decidir en cada instante si sembramos una semilla de bien o de mal en pensamiento, palabra y obra. Cada causa tiene su efecto y cada efecto tiene su causa, nuestras obras son el efecto de lo que sentimos o pensamos, y lo mismo ocurre con nuestras palabras puesto que antes de hablar y actuar hemos pensado y hemos tenido sentimientos y emociones. La mente puede gobernar los malos sentimientos y deseos para transformarlos en buenos; pero, a su vez, la mente debe ser controlada por la voluntad para que razone y tome las decisiones correctas. Luego entonces y sabiendo que somos los sembradores de las causas (más malas que buenas) que forman nuestros destinos y sabiendo que tenemos un libre albedrío y una voluntad para actuar como queramos, ¿a quién podemos culpar de los problemas u obstáculos que tanto nos afectan?

Desde que en la Época Atlante comenzamos a desarrollar la razón, hemos renacido muchas veces, y ha sido en ese transcurso de tiempo en el que unas Almas se han esforzado y adaptado más y mejor al esquema evolutivo que administran las jerarquías superiores que guían los destinos de la humanidad. En aquella época estábamos dominados (porque la voluntad y la mente estaban comenzando a desarrollarse) por el cuerpo de deseos (sentimientos y deseos más bajos del ser humano de entonces) actuábamos más bien instintivamente, sin embargo y desde entonces, el efecto de los errores que en cada vida se nos presentan como obstáculos, dolor, limitaciones, etc., han hecho que lleguemos al estado evolutivo actual. ¿Qué ha ocurrido en ese transcurso? 1º.- Que hemos desarrollado la voluntad y la razón hasta cierto grado; y 2ª.- Que eso nos ha servido para dominar y transformar el cuerpo de deseos de un estado donde sólo había violencia, venganza, maldad, egoísmo y deseos materialistas hasta lo que es hoy en la mayoría de nosotros. Esto significa que aquellos obstáculos y problemas ya no nos vienen tan fácilmente porque hemos espiritualizado una buena parte del cuerpo de deseos y del carácter, pero también quiere decir que tenemos que seguir utilizando la voluntad y la mente para que nuestros sentimientos, deseos y emociones sean amorosos, pacíficos, altruistas, compasivos, etc.

A la hora de tratar con un obstáculo o problema es conveniente tener presente varios aspectos:
1º.- Si no queremos problemas debemos controlar el cuerpo de deseos y la mente para que no manifiesten deseos, sentimientos y pensamientos negativos.
2º.- Si queremos eliminar el concepto de obstáculo en nuestra vida, debemos de dejar de verlo como tal para verlo como algo positivo que nos puede ayudar.
3º.- Que es necesario vencer el aspecto personal y egoísta para pensar, sentir y actuar a favor de los demás de una forma amorosa y desinteresada, lo que transformará a la personalidad dando paso así al Yo superior.
4º.- Tener siempre claro que, como hijos de Dios que somos en Espíritu y puesto que tenemos sus poderes latentes en nosotros mismos, podemos superarlos todos y unir los resultados del esfuerzo a la conciencia, lo que nos hará progresar más rápidamente.

Esto nos lleva a:
1º.- Comprender que actuando de esa manera, la mente dominará al aspecto animal, egoísta y materialista de la personalidad.
2º.- Comprender que la mente será, a la vez, purificada y desarrollada gracias al control que sobre ella hagamos por medio de la buena voluntad y de los más elevados sentimientos y pensamientos hacia la humanidad.
3º.- Comprender que una vez libre de la personalidad o ego inferior, no podemos hacer mal a nadie ni a nada porque nuestra conciencia (constantemente y de manera consciente y voluntaria sobre cualquier asunto o expresión que hagamos) será la del propio Espíritu.

Hay que cumplir con los asuntos y deberes terrenales, sean sociales, laborales, etc., pero si actuamos como se han dicho aquí, llevaremos una vida ejemplar, de paz y armonía, de responsabilidad y de un perfecto cumplimiento de nuestros deberes que en vez de traernos obstáculos nos traerá más progreso (sin buscarlo ni desearlo) en nuestros asuntos terrenales. Respecto al desarrollo espiritual, hay que llevar una vida de oración, observación (de uno mismo y de las circunstancias) meditación y constante discernimiento para que nuestro cuerpo de deseos y mental no se distraigan en cosas que de nada sirven al Alma o que incluso la desvíen del sendero.

Nuestra conciencia debe estar presente en todo lo que hacemos y somos en todo momento; la mente debe estar controlada para que no se deje influenciar por pensamientos que de nada sirven respecto al desarrollo interno; la palabra debe ser controlada para no hablar por hablar sino mantener silencio y hablar con consciencia y buena voluntad. Así y solo así dejamos de crearnos obstáculos y vencemos definitivamente las pruebas y deudas del destino que traemos del pasado.

Cuando nos conocemos a nosotros mismos conocemos a nuestro ser interno, y si nos identificamos con él nos identificaremos con Dios.

Francisco Nieto

jueves, 5 de mayo de 2011

EL COLOR COMO FACTOR EVOLUCIONARIO



Cuando en el alborear de la existencia de nuestro universo, Dios pronunció el Verbo y el Espíritu Santo comenzó a moverse sobre las aguas de la materia homogénea, aquellas tinieblas fueron convertidas en Luz. Esta es la primera manifestación de Dios, nuestro Creador, y un estudio de los principios de la Luz, revelarán al de intuición desarrollada, un maravilloso manantial de inspiración espiritual.
Verdaderamente, Dios es Uno e Indivisible, Él envolvió y contiene en su propio Ser todo la existencia al igual que la luz blanca contiene todos los colores. A Dios se le identifica en todas las religiones con tres aspectos manifestados (Padre, Hijo y Espíritu Santo; Voluntad, Amor o Sabiduría y Actividad, etc.) como la luz blanca es refractaria en los tres colores primarios: azul amarillo y rojo.
Cada uno de los diferentes planetas recibe la luz del Sol en un grado diferente de acuerdo a su órbita central, a la propia constitución, y a los seres que en ese planeta evolucionan. Estos planetas absorben los colores o vibraciones que necesitan y están de acuerdo a sus necesidades evolutivas y reflejan los restantes sobre los otros planetas del sistema solar. Pero estos rayos reflejados ya llevan consigo un impulso o carácter semejante a la naturaleza de la oleada de vida con quien han estado en contacto.
Con esta información podemos llegar a la conclusión de que la luz Divina y la vida puede llegar a cada planeta de dos distintas maneras: Primera: Directamente del Sol, o Segunda: Reflejada desde sus planetas hermanos. Los rayos que vienen directamente del Sol son productores de iluminación espiritual, los reflejados desde otros planetas hacen crecer la consciencia y el desarrollo moral, y los rayos reflejados por la Luna dan el crecimiento físico.
Pero como cada planeta sólo puede absorber una cierta cantidad de uno o más colores o Aspectos de Dios de acuerdo al estado general evolutivo en él existente, así mismo cada ser viviente sobre la tierra (mineral, vegetal, animal y humano) pueden absorber y utilizar solo una cierta cantidad de esos rayos proyectados sobre la Tierra. Los restantes rayos no nos afectan y no producen sensaciones mayores que aquellas de las cuales el ciego es consciente con respecto a la luz y al color que existen dondequiera alrededor de él. Entonces cada ser es afectado de manera diferente por los rayos estelares.
De esta manera, nosotros podemos ver cómo las radiaciones o vibraciones espirituales del color forman la base o parte de nuestro progreso evolutivo y debemos temar conciencia de su utilización como ayuda en nuestro viaje de retorno a Dios. Por consiguiente, nos ayudan a aumentar nuestras aspiraciones espirituales, a perfeccionar nuestros cuerpos, y a alcanzar un perfecto equilibrio físico, mental y emocional.
Los sensitivos cuerpos de las personas más desarrollados en sentido espiritual, son los que más responden a los elevados grados del color. Cuanto más etérico hacemos nuestro cuerpo físico por medio de la pureza y del servicio desinteresado a los demás, más receptivos vamos siendo a las vibraciones espirituales de los Rayos o Aspectos de Dios. Cuanto más evolucionamos hacia el desarrollo de la conciencia Crística, más capaces seremos de seleccionar lo mejor del mundo que nos rodea, de la misma manera que aprendemos a seleccionar los alimentos que nutren el cuerpo denso.

SIMBOLISMO DEL COLOR

AZUL: Es el color del Padre y tiene que ver con el primer aspecto de Dios, Voluntad. Este color conduce a la meditación profunda. Es frío y abstracto, pero podemos decir que es una causa para elevarnos hasta la región impersonal del pensamiento abstracto. La emoción engendrada por el tono más puro del azul es de la naturaleza más elevada, privada de cualquier egoísmo. El azul es el color del signo de Sagitario, y de su regente Júpiter.

AMARILLO: Es el color de Cristo, tiene que ver con el principio de “Amor –Sabiduría” en Dios y en el hombre. Indica el más elevado intelecto espiritualizado y tiene un iluminador o inspirador efecto sobre las facultades mentales. A través de este color, se eleva el pensador al más alto conocimiento de las cosas espirituales y aparece ante la visión clarividente envuelto en una maravillosa luz amarilla. En la tradición esotérica u oculta el amarillo luminoso indica la actividad mental o intelectual del más elevado orden. Este es el color de los signos de Tauro y Libra y su regente Venus.

ROJO: El tercer color primario de Dios, representando el Espíritu Santo o Principio de Actividad, es el poder del crecimiento, expansión, aumento, y oración. El rojo es un color activo y excitante. Representa la naturaleza física y está íntimamente relacionado con la germinación y la fructificación en los reinos vegetal, animal y humano. El fluido vital que proviene del Sol y que entra en el cuerpo humano por vía del bazo se tiñe de un color rosa pálido cuando circula por los nervios, así los éteres “químico” y “de vida” son las vías de asimilación que preservan al individuo y de la fecundación que perpetúa la raza. El rojo estimula la mente y el cuerpo y sus efectos tienden a aumentar la sangre arterial. Es el color de Aries y Escorpio y su regente es Marte.
Los siguientes cuatro colores secundarios son derivados de las combinaciones de los primarios. Ellos son: Verde, Anaranjado, Púrpura e índigo.

VERDE: Es una combinación de amarillo y azul, siendo una vibración de la Voluntad y del Amor-Sabiduría combinados. Ciertos matices de verde pueden ser muy sedantes, así mismo conducen a un trabajo mental. Un verde limpio y puro en el aura humana indica adaptabilidad y simpatía; mezclado con un rojo o marrón oscuro indica la necesidad para el individuo de eliminar de su naturaleza las bajas vibraciones mentales, emocionales y actividades tales como: celos, mentira, intriga y engaño. El verde es la vibración-color de la Tierra expresada en todas las cosas vivientes del reino vegetal, es también el color atribuido al signo de Cáncer y de su regente la Luna.

ANARANJADO: Es producido por una combinación del amarillo y el rojo, expresando los principios Amor-Sabiduría y Actividad. Este es el color del signo de Leo y su regente el Sol, irradiando poderosas vibraciones físicas y espirituales, y manifestándose como orgullo, ambición y deseo de mandar y dirigir. Indica un intelecto materialista en el aura de los seres humanos.

PURPURA: Está formado por rojo y azul, y los diferentes matices incluyen violeta, morado y lila. Cuando la cantidad de azul, o Principio de Voluntad es mayor que el rojo, como en el violeta, la vibración es mayor que en el púrpura, que es una combinación en partes iguales de azul y rojo. El morado y el lila, tienen añadido el blanco al violeta, y así tienen más elevada y más rápida la vibración que en el púrpura. La devoción a elevados ideales está indicada por estos colores. El violeta es el color de los signos de Virgo y Géminis y su regente Mercurio.

INDIGO: Es el cuarto color secundario, y está compuesto por los otros colores y indica el poder activo del Espíritu cuando el hombre lo ha desarrollado suficientemente como para ser usado. Está relacionado con el planeta Saturno y los signos de Capricornio y Acuario.


BLANCO: Representa el Espíritu puro, conteniendo en él mismo, todos los colores armoniosamente combinados, así como Dios contiene en Él Mismo todas las cosas en el Sistema Solar.

NEGRO: Es el resultado de la absorción de todos los colores, así, él denota encubrimiento y represión. Representa la negación del Espíritu Puro, oponiéndose a éste en todos los sentidos. Su presencia simboliza la existencia y actividad de este principio negativo en la naturaleza del hombre. La combinación de los colores secundarios y primarios con el negro, naturalmente, dan una más baja vibración que la del color original. En el aura, el negro y los colores oscuros indican la necesidad de emociones limpias y pensamientos elevados.

Francisco Nieto