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sábado, 20 de noviembre de 2010

INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO (IV)


ALMAS GRUPALES


Cuando el Triple Espíritu o Mónada manifestada ha adquirido los átomos permanentes, como núcleo o base de sus futuros cuerpos de manifestación y experimentación, está preparada para formar los mismos y experimentar en los mundos. Todas las mónadas o Espíritus –vidas- pertenecientes a un Rayo forman Almas grupales en los Mundos, y en nuestro caso tenían la entidad en la 4ª región del Mundo del Pensamiento (donde reside actualmente nuestro Ego o Yo superior) y se manifiestan con cuerpos en el Mundo astral o de deseos, y en las regiones etéricas y física del Mundo físico.

Por lo tanto, nosotros pertenecimos a un Alma Grupal o Espíritu Grupo pero estábamos conectados inconscientemente al Triple Espíritu; esta Alma Grupal está controlada por un Arcángel quien introduce el átomo simiente en los cuerpos de los reinos de la naturaleza para que evolucionen en ese tipo de materia.


En realidad somos el resultado de los impactos o vibraciones que nos han afectado desde el exterior desde que comenzamos en el Período de Saturno. En el Período Terrestre fue cuando más fuimos influenciados y dotados en sentido de la “forma”, es decir, nuestra vida –conciencia- ha sido influenciada desde que éramos similares a los minerales, después similares a los vegetales, a continuación similares a los animales y, por último humanos. En cada una de esas formas, etéricas antes de nuestro estado actual, fuimos evolucionando (dentro de nuestra involución) gracias a las impresiones que recibíamos aún inconscientes de ellas y, cuando estuvimos preparados para obtener un cuerpo físico, nos lo facilitaron para que comenzáramos a trabajar por la auto-conciencia o individualización.


Para entenderlo mejor podemos poner como ejemplo a los animales actuales. Un animal doméstico pertenece a un Espíritu Grupo y evoluciona a través de especies animales similares –por ejemplo de tigre a gato-, en cada vida aprende y se familiariza con el ambiente y con el hombre hasta que se hace tan doméstico y tan familiar a los sentimientos y pensamientos del hombre, que está preparado para su individualización y para ser autoconsciente como humano. Eso mismo ocurre con las plantas y con los minerales, de tal forma que, los animales domésticos van en cabeza de la evolución animal y, cuando llegue la individualización –auto-conciencia- se podrían considerar guías del resto de sus hermanos.

DESARROLLO DEL ALMA GRUPAL


Las jerarquías nos han ayudado a alcanzar la individualidad y la autoconciencia a través de la involución del Ego en la materia, ellas (como hoy hacen los Arcángeles con el reino animal) son las encargadas de sumergir los átomos permanentes en el reino mineral. En este primer paso y dada la gran diversidad de condiciones que ofrece el reino mineral, el átomo simiente se envuelve en infinidad de partículas minerales, así éste recibe estímulos por todo lo que se relacione y actúe en ese reino; principalmente de la humanidad.


Aquí también hay una especie de reencarnación para asimilar en el Alma grupal lo experimentado en ese reino y, esto también repercute en los átomos físicos, evolucionando así unos más que otros según sea su poder de adaptación. Así evoluciona el átomo simiente –vida individual que algún día obtendrá la auto-conciencia- en el Alma Grupal, ésta está dirigida por un Espíritu Grupo que hace de arquetipo hasta que llega a diferenciar el Yo del No–Yo por medio de los estímulos exteriores.

Cuando ha experimentado lo suficiente como Alma Grupal mineral y se ha quitado la capa mineral porque ya no la necesita, con la "conciencia" ”adquirida pasa al Espíritu Grupo o Alma Grupal del vegetal en el Mundo del Deseo donde esta Alma Grupal se divide cada vez más – otra vez – para que los átomos simiente puedan recibir más impresiones y formar una estructura semi-organizada. Un árbol recibe muchas vibraciones en diferentes formas, cuando muere, su átomo aporta un nuevo ritmo vibratorio al Alma Grupal, estos árboles viejos pueden incluso captar ciertas vibraciones mentales.


En el Alma Grupal animal el triple átomo simiente es dirigido hacia especies animales inferiores, (insectos u otros) y como reciben muchas más vibraciones y más variadas, experimentan en más cuerpos y se dividen o multiplican más hacia la individualización.


Cuando el átomo simiente ha experimentado en muchos cuerpos y sólo le queda una sola envoltura de materia mental (la que cogen cuando desciende) la tríada inferior encarna en una sola especie animal hasta su individualización; antes de la individualización está preparándose en el Alma Grupo.

La individualización se acelera por medio de las emociones y pensamientos del hombre y del afecto del animal hacia éste, ya que nosotros estamos influenciando a los diferentes reinos con nuestros vehículos inferiores. Estos Espíritus Grupo también evolucionan gracias a los resultados de cada “renacimiento” de sus vidas individuales y, a su vez, cada vida individual evoluciona gracias a los resultados de los “renacimientos” de todas las demás vidas del Alma Grupo.

LA INDIVIDUALIZACIÓN


La individualización viene gracias al proceso anterior, el cual produce un ensanchamiento en la comunicación entre los cuerpos inferiores adquiridos y desarrollados y la Mónada que manifiesta su Rayo en el Triple Espíritu. Este Triple Espíritu reestructura el Átomo simiente mental (aún envuelto en el Alma Grupo) y así queda una sola envoltura que es el Cuerpo Causal. Así vemos como las Almas Grupo introducen en ellas mismas parte de su ser hasta que las dos fuerzas de tríadas inferiores y superiores crean un punto medio de encuentro que es el Ego o unificación de las dos fuerzas donde se va a recibir las experiencias de los futuros cuerpos humanos.

Cuando toda la experiencia del Alma Grupo se transfiere al Ego, se forma el cuerpo Causal y así el Triple Espíritu se manifiesta en los planos inferiores. A partir de ahí comenzamos a construir el antakarana o Conciencia para aumentarla y crecer hasta tomar contacto con los planos superiores. Así es que el triple Espíritu o Ego se manifiesta en la región superior del Mundo del Pensamiento para que así nazca el pensador que es el que pierde su verdadera conciencia en cada encarnación, de ahí la necesidad de unión entre el Triple Espíritu y este Ego manifestado en los cuerpos inferiores.


La primera etapa nos lleva a utilizar cuerpos etéricos que tienden a cristalizarse, son amorfos y no tienen conciencia del Mundo Físico sino que se guían por instinto. Luego se nos da la mente y empezamos a evolucionar como personas, pero con mucho egoísmo y maldad. Después comienza la lucha entre el Ego y la personalidad para que ésta se deje influenciar y comience a tomar conciencia de lo superior y a abandonar lo personal y, por último, se dirigirá hacia la unión con el Triple Espíritu y éste con la Mónada.


Francisco Nieto

viernes, 5 de noviembre de 2010

INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO (III)



En este artículo intento explicar, con la ayuda del diagrama adjunto, cómo nosotros, como Espíritus, descendemos por el arco descendente o involutivo para adquirir los gérmenes de los que hoy son nuestros cuerpos (físico, etérico, de deseos y mental) y para despertar los tres aspectos del Espíritu que deberán expresarse a su debido tiempo a través del Ego o Yo superior. Las Jerarquías Creadoras u oleadas de Espíritus que Dios había creado en otras manifestaciones anteriores, colaboraron con los planes de Dios y nos ayudaron a conseguir todo lo mencionado anteriormente. Gracias a ellos hemos obtenido los cuerpos que actualmente utilizamos y estamos empezando a manifestar algunas cualidades del Espíritu por medio del Yo individualizado. Nos encontramos en el período más denso de materia, en el planeta Tierra, donde debemos tomar conciencia de los mundos invisibles y de nuestro Yo superior, pero para ello debemos desapegarnos de lo material y elevar el aspecto egoísta y personal hacia el propio Espíritu.
PERÍODO DE SATURNO: Este Período alcanza desde el Mundo del Espíritu Divino hasta la región concreta del Mundo del Pensamiento. Cuando la oleada de Espíritus Virginales –incluidos nosotros- comenzó su descenso desde este Período hacia los mundos inferiores para adquirir sus cuerpos actuales, el globo era de calor, manifestando así movimiento. La Jerarquía que más trabajó aquí con nosotros fueron los Señores de la Llama, también llamados por la iglesia católica “Tronos”. Ellos nos despertaron el Primer aspecto del Triple Espíritu, el Espíritu Divino, y nos implantaron el germen del que hoy llamamos cuerpo físico, lo que significa que es el cuerpo más trabajado a lo largo de los tres períodos anteriores y gracias a la involución efectuada a través de todos los mundos hasta el físico. Nuestra conciencia era de trance profundo similar a la que actualmente tiene el mineral. En la noche cósmica –descanso entre la actividad de un Período y otro- asimilamos el trabajo efectuado en los siete globos de ese período.

La tendencia e intención era la de descender hacia mundos cada vez más densos para despertar el triple espíritu y obtener los cuerpos que actualmente tenemos y, como podemos ver, en el Período de Saturno descendemos hasta el Mundo del Pensamiento donde damos siete vueltas en cada globo hasta completar el Período o Primer Día de Creación. Según dejamos cada globo –después de otro descanso como preparación para el próximo trabajo o globo- éstos se desintegran y sus fuerzas se transfieren al mismo globo del siguiente Período.
Cuando el Triple Espíritu, que es la manifestación de la mónada, se apropia de los átomos simiente en los tres primeros mundos de su descenso, forma lo que hoy llamamos el Yo Superior, el cual está limitado en cada plano y se encuentra como un simple germen de conciencia, impotente y embrionario. Así se familiariza con la materia y cada vez tiene más poder de expresión gracias a las influencias externas y a las experiencias de los diferentes cuerpos.

El Triple Espíritu se manifiesta desde el mundo del Espíritu de Vida, por medio de un hilo de Vida hasta la Cuarta región del Mundo del Pensamiento donde se hace con el Tercer átomo simiente. Luego y ya envuelto en un velo de materia mental abstracta, el Yo Superior emite una prolongación a la región más elevada del Mundo del Deseo y allí se hace con otro átomo simiente; también aquí se despierta y responde a los estímulos para comunicarlos a la tríada superior y así despertar su conciencia. Luego ocurre lo mismo respecto al Mundo Físico, donde se rodea de una tercera capa de substancia etérea y de los átomos simientes. Así quedan conectados los vehículos superiores con los inferiores, es decir, el Triple Espíritu con sus vehículos inferiores.

En la individualización se establece una conexión con el primer aspecto de Dios, el que proyecta un fragmento de Sí Mismo desde la mónada para crear una individualidad, -el Ego- así la esencia Monádica indiferenciada que ha llegado hasta el reino animal para diferenciarse, se pone en contacto con la mónada creando así el Cuerpo Causal, así el Ego recién nacido comienza su camino de ascenso hacia la autoconciencia hasta llegar a identificarse con la Mónada y por su intermedio con Dios.

PERÍODO SOLAR: Este Período comprendía desde el Mundo del Espíritu de Vida hasta el Mundo del Deseo y su aspecto era como un globo de luz. La jerarquía correspondiente fue la de los Señores de la Sabiduría que se encargaron principalmente de hacer un trabajo para que el cuerpo físico pudiera ser compenetrado después por el cuerpo vital. El segundo aspecto del Triple Espíritu –el Espíritu de Vida- fue despertado gracias a una elevadísima jerarquía llamada “Querubines”y los Señores de la Sabiduría –también llamados “Dominaciones”- nos facilitaron el germen del cuerpo vital. Nuestra conciencia era de “sueño sin ensueños” que es similar a la que tienen actualmente las plantas. También en este Período se unió el Espíritu Divino al Espíritu de Vida y, para terminar, hubo otra noche cósmica de asimilación.

PERÍODO LUNAR: Alcanzó desde la región del pensamiento abstracto –regiones superiores del Mundo del Pensamiento- hasta las regiones etéricas –superiores- del Mundo Físico. El globo tenía un aspecto de humedad densa como efecto del calor que había en el núcleo y la frialdad del espacio. La jerarquía correspondiente a este Período fue principalmente los llamados Señores de la Individualidad. Nuestro cuerpo era algo similar a sacos etéricos con un cordón umbilical que flotaban en la atmósfera ígnea. Se trabajó sobre el cuerpo físico para adaptarle al cuerpo de deseos y para que tuviera nervios, músculos y huesos. Adaptaron el cuerpo vital para unirse al cuerpo de deseos e implantaron el cuerpo de deseos. Otra jerarquía que, como los Querubines, no tenían la obligación de intervenir, lo hicieron voluntariamente para despertar el tercer aspecto del Triple Espíritu –el Espíritu Humano-, éstos eran los Serafines; desde entonces los Espíritus Virginales perdieron –perdimos- la omniconsciencia y se vieron obligados a comenzar la autoconciencia. Los Querubines y los Señores de la Individualidad hicieron posible la unión del tercer aspecto con el segundo. La conciencia fue de sueño con ensueños, que es similar a la de los animales actuales. En este Globo cristalizamos hasta tal punto los éteres que fue necesario separarlo del núcleo central que después se convertiría en nuestro Sol; el motivo principal fue la falta de adaptación e incapacidad de vibrar como el resto. Hubo otra noche cósmica donde todo se reabsorbió y asimiló como preparación para el siguiente Período Terrestre.

PERÍODO TERRESTRE: El Período Terrestre donde, nos encontramos actualmente, ocupa desde la región concreta del Mundo del Pensamiento hasta las regiones más densas del Mundo Físico: Sólido, líquido y gaseoso. En el Globo más denso había Fuego –por el Período de Saturno-, Aire –por el Período Solar-, Agua por el Período Lunar, y en el Terrestre ya nos encontramos con la tierra; por tanto las diferentes especies y nosotros mismos comenzamos a progresar entre estos cuatro elementos. Las jerarquías que trabajaron fueron: Los Señores de la Forma –como jerarquía principal-, los Señores de la Mente –que nos dieron el germen de la mente-, los Arcángeles que trabajaron sobre el cuerpo de deseos y los Ángeles que hicieron lo mismo sobre el cuerpo vital; como resumen, digamos que los cuerpos inferiores quedaron más unidos y nos facilitaron el cerebro para que pudiéramos razonar a partir del germen de la mente.
En las 3 primeras revoluciones del Período se reconstruyen y capacitan los cuerpos físicos, vital y de deseos para tener cerebro y mente. También se Creó el sistema nervioso voluntario y el cuerpo se puso recto; a su vez, el Espíritu interno penetró naciendo así el Yo individual y cesando, por tanto, la influencia del Espíritu Grupo. La conciencia era de sueño con ensueños. Los rezagados se convierten en antropoides y simios. Son expulsados del Sol central: Marte, Urano y Saturno.
Francisco Nieto