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sábado, 23 de octubre de 2010

INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO (II)


Una vez situados en el Cosmos cuya manifestación, como hemos explicado, procede del Ser Supremo, y una vez centrados ya en nuestro universo creado por Dios, veámos cuál es nuestra procedencia como Espíritus y cómo fuimos diferenciados EN y POR Dios mismo. A continuación comenzaremos a explicar como Dios, con la ayuda de las Jerarquías Creadoras, crea un Plan o Esquema evolutivo donde nosotros descenderemos, aprenderemos a crear nuestros diferentes cuerpos y donde ascenderemos otra vez hacia el mundo de Dios donde seremos a su imagen y semejanza.


CHISPAS DIVINAS: Lo mismo que los Dioses, las Chispas Divinas o Espíritus Virginales tienen su origen en los Átomos Primarios Cósmicos que surgen del Inmanifestado o Absoluto, (origen de todo lo manifestado e inmanifestado) pero entre el Átomo Primario Cósmico y la Chispa Divina, hay mucha diferencia de grado, aunque no de clase –algo parecido a lo que ocurre con el átomo respecto a la célula-


Los Dioses creadores de esquemas como el nuestro donde hay un descenso hacia la materia y un ascenso o vuelta hacia el propio Dios, condicionan al Espíritu Virginal para su desarrollo a través de la involución y evolución a través de los mismos. Ellos nos proporcionan la substancia o materia de diferentes grados de vibración y conciencia para que podemos obtener nuestros cuerpos y así manifestarnos con determinada conciencia –como ocurre en nosotros con las células- Pero, nuestra vida y conciencia están en la Suya de forma parecida a como los actores están dentro de la vida y conciencia del escritor de la obra.

DIFERENCIACIÓN DE LAS CHISPAS DIVINAS: Dios diferencia dentro Él a las Chispas Divinas –Espíritus Virginales- para que sean de su misma naturaleza y tengan el germen de la Voluntad y todas Sus mismas posibilidades latentes. En su mundo, estas Chispas tienen omniconciencia y todos los poderes de Dios latentes para ser exteriorizados en los mundos inferiores del esquema, pero no tienen la conciencia individual o autoconciencia para reconocerse como individuos separados de los demás.


Una vez diferenciadas En y Por Dios, comienzan a descender hacia los mundos más densos en forma de Aspectos u ondas vibratorias también llamados Rayos. Así comienzan a familiarizarse con la materia de los Mundos: Divino, de Vida y del Pensamiento Abstracto respondiendo a los estímulos exteriores de los mismos como base para formar sus futuros vehículos terrestres y espirituales.

Estas chispas se manifiestan en los tres mundos espirituales mencionados quedando velada su omniconciencia. Cuando estas “Vidas Divinas”, obtienen la conciencia animal a través de los cuerpos y están preparadas para su individualización y autoconciencia, El Espíritu emite una chispa o rayo que une esas vidas a la región abstracta del Mundo del Pensamiento para que nazca el Ego, el recopilador del fruto de todos los renacimientos que haga el hombre.

A partir de ahí, el Espíritu (también llamado mónada) se hace consciente de la autoconciencia del hombre -nacimiento del Ego- y éste recibe toda la información de los tres mundos inferiores donde se manifiesta la personalidad con sus cuerpos: físico, vital, de deseos y mental. Así será consciente en todos los mundos según evolucione renacimiento tras renacimiento y gracias a los cuerpos cada vez más perfectos.


Cuando Dios decide manifestarse por medio de un campo evolutivo o esquema donde van a evolucionar “sus hijos”, con él hay una serie de Jerarquías que son las que preparan el campo para que esos millones de mónadas o espíritus puedan desarrollar las posibilidades de su Padre que llevan en sí mismos.
La materia de los cinco planos que atraemos para formar nuestros vehículos de manifestación, pertenece al Rayo del Espíritu, aunque éste tiene también aspectos de los otros Rayos.
En todo este trabajo estamos asistidos por otras jerarquías que ya proceden de otra manifestación anterior de Dios. La formación del Yo Superior o Ego (o apropiación de los tres átomos permanentes superiores) ocurre en los tres primeros Períodos de la Cadena Planetaria donde, a la vez, nos dan el germen de cada cuerpo futuro que vamos a necesitar.


Así vemos que la mónada está conectada con todos los átomos permanentes -relacionados con su propio ser en su descenso hacia el mundo físico- en cada plano, la cual recibe las vibraciones de los mismos según los capta a través de nuestros diferentes cuerpos. Como es lógico, el desarrollo y vibración de esos átomos procede de nuestras experiencias y renacimientos, es el resultado de la evolución y del Rayo al que pertenecemos y, al final de nuestra evolución en este esquema de Dios, todo lo contenido en esos átomos será unificado como resultado de nuestra obra y perfección espiritual.


Según descendemos en cada mundo, las Jerarquías Superiores nos favorecen de tres diferentes formas (entre otras): 1ª. Nos implantan el germen de cada uno de los futuros cuerpos que formarán la personalidad. 2ª. Nos despiertan el principio espiritual relacionado con cada uno de los cuerpos. 3ª. Nos ayudan a obtener los átomos simientes de cada uno de los vehículos que necesitamos para evolucionar en dichos cuerpos.

ESQUEMA TERRESTRE
Del primero y más elevado de los siete planos al que pertenece nuestro sistema solar –Mundo de Dios- salen las corrientes de energía que determinan: Los Siete mundos, las siete Cadenas, los Siete Períodos, las siete Rondas de cada Cadena, los siete Planetas o Globos de cada Ronda, los siete reinos de la naturaleza, las siete razas, etc. En definitiva, Dios crea (como el escritor de una obra de teatro) todo lo necesario para que nosotros, como chispas divinas e hijos Suyos que somos, alcancemos la perfección espiritual y desarrollemos todos Sus poderes.

EL LOGOS Y SU JERARQUÍA
Nuestro Dios procede del Segundo Rayo Cósmico –Amor Sabiduría- con Él y por debajo de Él están:

Los Siete grandes Seres creadores y Señores de los Siete Planos o mundos de nuestro sistema solar.

Los cuarenta y nueve Seres de cada uno de los subplanos.

Los siete Logos o Espíritus planetarios Señores de los siete planetas sagrados –Venus, Mercurio, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Vulcano- son Adeptos Cósmicos y han alcanzado la Quinta Iniciación solar.

Tres Espíritus planetarios de los planetas no sagrados.

Siete Jerarquías Creadoras (los siete Espíritus ante el Trono) que desde el Mundo de los Espíritus Virginales originan la vida en todos los reinos de la naturaleza.

El esquema terrestre consta de Siete Períodos de Mundos, cada Período tiene siete Rondas o procesos de encarnación, cada Ronda abarca la evolución de siete planetas solidarios entre sí y kármicamente unidos durante el proceso de manifestación de una Ronda –cada Ronda es una manifestación física del Logos Planetario- Sin embargo y aunque parezca increible para algunos, esta manifestación de Dios obedece a Su propio Karma, al cual nosotros también pertenecemos como la vida de nuestras células pertenecen al nuestro.

Como cualquier buen estudiante de filosofía oculta sabe, cuando hablamos de “Períodos” que comprenden varios Mundos o Planos, nos referimos a Días de creación o manifestación en los cuales los Espíritus Virginales descienden a través de los Mundos de diferente grado de vibración o “materia” para despertar los diferentes Aspectos del Espíritu y, a su vez, obtienen los gérmenes de los futuros cuerpos que le serán necesarios para obtener la propia conciencia y la de Dios una vez transformados sus aspectos latentes en poderes dinámicos. Estos Mundos se compenetran porque su grado de densidad va desde los propios Éteres Cósmicos hasta el átomo físico, algo similar –por poner un ejemplo de nuestro mundo- a la diferencia que hay en nuestro cuerpo físico, es decir, materia densa, líquida, gaseosa, moléculas, células, elementos químicos, átomos, electrones, protones, neutrones....


Aunque estoy tratando la involución de nuestra humanidad hacia el mundo físico, quiero dejar claro que en esos mismos períodos evolucionan otros seres que ya comenzaron su involución y evolución en otros esquemas y Períodos anteriores. Las jerarquías anteriores a los Señores de la Mente comenzaron en otro Plan de Dios anterior y Ellos alcanzaron el estado “humano” –como nosotros lo hemos alcanzado en el Período Terrestre- en el Período de Saturno porque el Globo más denso estaba en la región concreta del Mundo del Pensamiento; los Arcángeles alcanzaron el estado humano en el Período Solar porque el Globo más denso estaba en el Mundo del Deseo y los Ángeles en el Lunar porque el globo más denso estaba situado en la región etérica del Mundo Físico; nosotros hemos alcanzado el estado humano en el Período Terrestre porque el Globo más denso alcanza hasta el Mundo Físico y eso nos capacita para hacernos expertos en el manejo de la materia física para así ayudar a otras oleadas de espíritus que nos siguen -como el mineral-. Por consiguiente, los Señores de la Mente son expertos en el manejo de materia mental, los Arcángeles son expertos en el manejo de materia de deseos, y los Ángeles son expertos en el manejo de los éteres que componen nuestro cuerpo etérico y la región etérica del planeta. Nosotros nos haremos expertos en la transformación y manejo de la materia física, sin embargo, no debemos pensar que nuestro mundo es el más denso, pues hay otros más densos aún donde evolucionan otros seres que posiblemente continuarán su evolución en otra manifestación de Dios.


Francisco Nieto

2 comentarios:

  1. Muy interesantes y lucidos comenttarios lo felicito a ver si en otra nos pudiera comentar algo sobre la epigenesis.

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  2. Como bien sabes,la epigénesis es uno de los aspectos del Espíritu que reconocemos normalmente como "voluntad creadora". Como Espíritus creados EN y POR Dios, tenemos el poder de crear algo nuevo sea en el plano que sea. Durante la vida nos facilitan esa posibilidad las jerarquías creadoras que preparan nuestro nuevo renacimiento para que podamos crear alguna causa nueva y para que nuestro destino no sea siempre el efecto de causas pasadas. Ese poder lo llevamos utilizando desde que en la época atlante conseguimos la mente y prueba de ello es todo lo que hoy hemos construido en el planeta en comparación con lo que era (por ejemplo) en la prehistoria

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