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sábado, 16 de octubre de 2010

INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO (I)


El presente artículo fue escrito por el autor en los años 80, cuando era probacionista de la Fraternidad Rosacruz Max Heindel y se desarrolló en una conferencia donde las personas asistentes ya estaban preparadas para entender estas enseñanzas profundas. No ha sido corregido porque los verdaderos estudiantes de ocultismo lo entenderán puesto que está basado en los conocimientos de las más conocidas escuelas esotéricas pero, para las personas poco entendidas que puedan leerlo actualmente, les aconsejo que se valgan de los diagramas que tengan a su alcance (Como son los de la Fraternidad Rosacruz, la Teosofía o la Escuela Arcana)


INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO


Entre mis conferencias hay varias relacionados con el macrocosmos y el microcosmos, con la cosmogénesis y la antropogénesis, y con el desarrollo de la oleada de Espíritus manifestada por Dios a través de los mundos y respecto al planeta Tierra. Como se puede apreciar, algunos datos se repiten porque esta conferencia es el resultado de la unificación de varias de ellas, sin embargo, toda la información se puede considerar complementaria. Si el lector no está familiarizado con este tema le aconsejo que consulte los diagramas relacionados con los Planos Cósmicos, con el Ser Supremo, con nuestro esquema evolutivo de mundos, con nuestro Dios, y con los ciclos de renacimiento y muerte.

NUESTRO UNIVERSO: Según los anales akásicos donde se encuentra la información transmitida por las Jerarquías Creadoras, nuestro universo es el resultado o manifestación de una conjunción magnética de incalculable proporciones entre el Dios Cósmico de la constelación de la Osa Mayor y el de la constelación de las Pléyades, obteniendo como respuesta solar la colaboración de un tercer Logos desde la gran estrella de Sirio perteneciente a la constelación del Can.


Nuestro sistema solar en su totalidad se encuentra en el plano físico de un sistema de siete planos que constituyen la vida expresiva de un gran Ser Cósmico (normalmente conocido como Ser Supremo) todavía más transcendente, siendo su cuerpo causal del Segundo rayo –Amor Sabiduría- y su regente –del aspecto físico- es nuestro Logos Solar o Dios creador del sistema solar. También se relaciona con las Jerarquías Creadoras superiores y sus correspondientes Rayos.


La concepción de nuestro universo o sistema solar viene de la constelación de la Osa Mayor y de la constelación de las Pléyades, cuyas corrientes de vida son septenarias. Los dos Logos de diferente polaridad o progenitores, concibieron o iniciaron a un elevado y excelso Adepto de la gran Fraternidad Blanca de Sirio como futuro Señor de nuestro Universo o Sistema Solar. Éste fue asistido en su Iniciación por varios seres altamente evolucionados y ayudado por tres tipos de seres para la construcción del universo.


El Logos –Dios- trabaja con la Substancia Raíz cósmica del Séptimo Plano Cósmico (de la manifestación del Ser Supremo) como una materia o esencia primordial introduciéndola en un gigantesco vórtice de fuerza que la sitúa en el centro de la esfera de Su futura manifestación; sobre este material se estructura la nebulosa central constituida de siete niveles de materia o tipos de átomos que diferenciarán los siete mundos de nuestro esquema evolutivo.
La nebulosa, en estado incandescente, se va enfriando progresivamente formando un disco que a su vez se fragmenta en anillos que circunda la masa central. En cada anillo se establece un vórtice de fuerzas que agrupa la materia atómica para formar un planeta el cual comienza por ser una masa de gases incandescentes que va solidificándose –a través de la creación y combinación de los elementos químicos de la tabla periódica- hasta llegar a admitir vida física, o mejor dicho, hasta formar las muy diversas formas que serán utilizadas por las vidas o espíritus evolucionantes.


Los diferentes tipos de átomos –según la vibración y conciencia que les afecte- establecen los siete planos y, como las agrupaciones atómicas están en todos los niveles, a cada mundo o dimensión del espacio le corresponde un tipo específico de conciencia dentro del plano donde se encuentre. Toda vida y conciencia se manifiesta por medio de una forma, y la Vida y la Conciencia de Dios se manifiestan por medio de las infinitas e innumerables vidas microcósmicas que se agitan en los siete mundos gracias a que Él compenetra con dichas Vida y Conciencia los Éteres Cósmicos del Séptimo Plano donde va a crear el campo evolutivo para Sus hijos –los Espíritus Virginales-


En la construcción se crean primero –en sentido etérico y de forma- los planos superiores que se densifican progresivamente a medida que la esencia monádica –Vida Divina que va a animar las formas- recorre el camino involutivo hacia la materia. Cuando alcanza el máximo de materialidad, el reino mineral, comienza el ascenso evolutivo con ayuda del primer aspecto de Dios y anima las formas animales y humanas en evolución a través de la Cadena Planetaria, Globos y Rondas de las mismas.

MANIFESTACIÓN DEL LOGOS
La estrella Sirio es para nuestro Dios Solar lo que el Espíritu es para nuestro Triple Espíritu, la energía de Sirio se concentra por medio del corazón o invisible Sol y llega a las Jerarquías Creadoras conteniendo el principio del Amor Cósmico y manifestando energía del Segundo Rayo.
La encarnación física de nuestro Dios está dentro del Sol aunque su aspecto externo sean gases incandescentes que ocultan su verdadera naturaleza –como nuestro cuerpo físico oculta a nuestro verdadero ser- y cuya constitución es similar a la del núcleo del átomo compuesto de 12 planetas internos -protones positivos- que se equilibran con 12 externos –electrones negativos- Y lo mismo que los planetas exteriores son el campo de evolución de diferentes oleadas de espíritus, en los interiores evolucionan los seres de la naturaleza espiritual más elevada del sistema solar.


El Logos Solar, nuestro Dios, está relacionado subconscientemente con el Cosmos y conscientemente con su Universo manifestado o sistema solar, exactamente igual que ocurre con nuestra personalidad respecto a los mundos invisibles. La oleada de vida –de espíritus virginales evolucionantes diferenciados en y por Dios- transmite sus experiencias a la Conciencia del Logos como nuestro Ego las recibe de la encarnación de la personalidad –cuerpo físico, etérico, emocional y mental- El Logos mismo corresponde a la chispa divina; el Universo, en su aspecto grupal, corresponde al Ego; y la oleada de vida corresponde a la personalidad; de modo que el Logos se desarrolla por medio de las oleadas de vida o espíritus que Él diferenció en Sí Mismo.

¿QUIÉN ES DIOS? Nuestro creador está evolucionando desde el séptimo plano de nuestro esquema evolutivo –contando desde el más inferior o físico hacia arriba-, Su Espíritu está en el Plano Mental Cósmico del Ser Supremo y su procedencia es del Segundo Plano Cósmico relacionado con el segundo Aspecto o Rayo de Amor del Ser Supremo.
Su encarnación física está en el Sol invisible y está relacionado subconscientemente con el Cosmos –manifestación del Ser Supremo- y conscientemente con Su propia manifestación –como nosotros lo estamos con el cuerpo físico- Dios mismo es la Chispa Divina, el aspecto grupal del universo es Su Ego, y las oleadas de vida son la personalidad (Ejemplo: Nuestro espíritu, el Ego, y sus cuerpos)
Dios evoluciona a través de sus creaciones y oleadas de vida –espíritus- que recorren sus esquemas para transformar sus propias capacidades latentes en poderes dinámicos. Cada oleada de vida penetra más en la materia haciendo un mundo cada vez más complejo hasta que adquiere la autoconciencia o individualización, -como nosotros en la época Atlante- para luego tomar conciencia de Dios, así se establece una conciencia reciproca, con la diferencia de que el trasfondo de la conciencia de Dios es “Cósmico” y el de la conciencia humana es “material”.

¿POR QUÉ CREA DIOS? Dios está evolucionando dentro del esquema y de la Conciencia del Ser Supremo como nosotros lo hacemos respecto a Él y en Él, Él es una Chispa Divina como nosotros, con la sola diferencia de que su grado le permite hacer creaciones mayores que la nuestra.
Dios está evolucionando gracias a sus creaciones, como nosotros lo hacemos gracias a nuestros cuerpos de diferente grado de materia y a nuestro trabajo y experiencias en la Tierra. Él es consciente de cómo evoluciona su creación y la hace y cambia según sus planes, necesidades y karma (Como nosotros lo haríamos si fuésemos conscientes de un futuro posible mal en nuestro cuerpo)

¿CÓMO CREA DIOS? Dios toma la idea del Tercer Plano Cósmico (Mundo Del Pensamiento del Ser Supremo) busca sitio en el espacio y lo compenetra con Su aura o Vida para despertar las actividades que hay en cada átomo indivisible (Como nuestra vida y conciencia compenetra las células y los átomos de nuestro cuerpo)
La esfera inmediata que extrae es más densa, ésta esfera la ordena y la compenetra con Su Conciencia pero modificándola en cada división, y así la Substancia raíz cósmica se pone en vibración a diversos grados de intensidad según la función de cada mundo. La elección del “campo” y su extensión y cualidades del mismo para la manifestación, dependerá de la evolución espiritual del Logos que evocará la cantidad y cualidad de criaturas que precise para poder llevar a cabo su obra dentro de su círculo limitado.
La Substancia Raíz Cósmica es la expresión del polo negativo del Espíritu Universal, mientras que Dios es la expresión del polo positivo. El resultado de la compenetración es la creación de un “espacio cristalizado” a través del cual y de Sus hijos va a aumentar Su consciencia.
Los mundos son estados de materia y vibración y su misión es infundir la vida en la materia, en realidad estos mundos son los intermediarios entre Dios y el hombre. Los mundos se relacionan con los Siete Espíritus ante el Trono y Siete Rayos.
Los mundos son estados de materia de distinta vibración y densidad como los sólidos, líquidos y gases de nuestro mundo, estos mundos se van diferenciando unos tras otros según las necesidades del Plan de evolución.


Francisco Nieto

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