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sábado, 23 de octubre de 2010

INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO (II)


Una vez situados en el Cosmos cuya manifestación, como hemos explicado, procede del Ser Supremo, y una vez centrados ya en nuestro universo creado por Dios, veámos cuál es nuestra procedencia como Espíritus y cómo fuimos diferenciados EN y POR Dios mismo. A continuación comenzaremos a explicar como Dios, con la ayuda de las Jerarquías Creadoras, crea un Plan o Esquema evolutivo donde nosotros descenderemos, aprenderemos a crear nuestros diferentes cuerpos y donde ascenderemos otra vez hacia el mundo de Dios donde seremos a su imagen y semejanza.


CHISPAS DIVINAS: Lo mismo que los Dioses, las Chispas Divinas o Espíritus Virginales tienen su origen en los Átomos Primarios Cósmicos que surgen del Inmanifestado o Absoluto, (origen de todo lo manifestado e inmanifestado) pero entre el Átomo Primario Cósmico y la Chispa Divina, hay mucha diferencia de grado, aunque no de clase –algo parecido a lo que ocurre con el átomo respecto a la célula-


Los Dioses creadores de esquemas como el nuestro donde hay un descenso hacia la materia y un ascenso o vuelta hacia el propio Dios, condicionan al Espíritu Virginal para su desarrollo a través de la involución y evolución a través de los mismos. Ellos nos proporcionan la substancia o materia de diferentes grados de vibración y conciencia para que podemos obtener nuestros cuerpos y así manifestarnos con determinada conciencia –como ocurre en nosotros con las células- Pero, nuestra vida y conciencia están en la Suya de forma parecida a como los actores están dentro de la vida y conciencia del escritor de la obra.

DIFERENCIACIÓN DE LAS CHISPAS DIVINAS: Dios diferencia dentro Él a las Chispas Divinas –Espíritus Virginales- para que sean de su misma naturaleza y tengan el germen de la Voluntad y todas Sus mismas posibilidades latentes. En su mundo, estas Chispas tienen omniconciencia y todos los poderes de Dios latentes para ser exteriorizados en los mundos inferiores del esquema, pero no tienen la conciencia individual o autoconciencia para reconocerse como individuos separados de los demás.


Una vez diferenciadas En y Por Dios, comienzan a descender hacia los mundos más densos en forma de Aspectos u ondas vibratorias también llamados Rayos. Así comienzan a familiarizarse con la materia de los Mundos: Divino, de Vida y del Pensamiento Abstracto respondiendo a los estímulos exteriores de los mismos como base para formar sus futuros vehículos terrestres y espirituales.

Estas chispas se manifiestan en los tres mundos espirituales mencionados quedando velada su omniconciencia. Cuando estas “Vidas Divinas”, obtienen la conciencia animal a través de los cuerpos y están preparadas para su individualización y autoconciencia, El Espíritu emite una chispa o rayo que une esas vidas a la región abstracta del Mundo del Pensamiento para que nazca el Ego, el recopilador del fruto de todos los renacimientos que haga el hombre.

A partir de ahí, el Espíritu (también llamado mónada) se hace consciente de la autoconciencia del hombre -nacimiento del Ego- y éste recibe toda la información de los tres mundos inferiores donde se manifiesta la personalidad con sus cuerpos: físico, vital, de deseos y mental. Así será consciente en todos los mundos según evolucione renacimiento tras renacimiento y gracias a los cuerpos cada vez más perfectos.


Cuando Dios decide manifestarse por medio de un campo evolutivo o esquema donde van a evolucionar “sus hijos”, con él hay una serie de Jerarquías que son las que preparan el campo para que esos millones de mónadas o espíritus puedan desarrollar las posibilidades de su Padre que llevan en sí mismos.
La materia de los cinco planos que atraemos para formar nuestros vehículos de manifestación, pertenece al Rayo del Espíritu, aunque éste tiene también aspectos de los otros Rayos.
En todo este trabajo estamos asistidos por otras jerarquías que ya proceden de otra manifestación anterior de Dios. La formación del Yo Superior o Ego (o apropiación de los tres átomos permanentes superiores) ocurre en los tres primeros Períodos de la Cadena Planetaria donde, a la vez, nos dan el germen de cada cuerpo futuro que vamos a necesitar.


Así vemos que la mónada está conectada con todos los átomos permanentes -relacionados con su propio ser en su descenso hacia el mundo físico- en cada plano, la cual recibe las vibraciones de los mismos según los capta a través de nuestros diferentes cuerpos. Como es lógico, el desarrollo y vibración de esos átomos procede de nuestras experiencias y renacimientos, es el resultado de la evolución y del Rayo al que pertenecemos y, al final de nuestra evolución en este esquema de Dios, todo lo contenido en esos átomos será unificado como resultado de nuestra obra y perfección espiritual.


Según descendemos en cada mundo, las Jerarquías Superiores nos favorecen de tres diferentes formas (entre otras): 1ª. Nos implantan el germen de cada uno de los futuros cuerpos que formarán la personalidad. 2ª. Nos despiertan el principio espiritual relacionado con cada uno de los cuerpos. 3ª. Nos ayudan a obtener los átomos simientes de cada uno de los vehículos que necesitamos para evolucionar en dichos cuerpos.

ESQUEMA TERRESTRE
Del primero y más elevado de los siete planos al que pertenece nuestro sistema solar –Mundo de Dios- salen las corrientes de energía que determinan: Los Siete mundos, las siete Cadenas, los Siete Períodos, las siete Rondas de cada Cadena, los siete Planetas o Globos de cada Ronda, los siete reinos de la naturaleza, las siete razas, etc. En definitiva, Dios crea (como el escritor de una obra de teatro) todo lo necesario para que nosotros, como chispas divinas e hijos Suyos que somos, alcancemos la perfección espiritual y desarrollemos todos Sus poderes.

EL LOGOS Y SU JERARQUÍA
Nuestro Dios procede del Segundo Rayo Cósmico –Amor Sabiduría- con Él y por debajo de Él están:

Los Siete grandes Seres creadores y Señores de los Siete Planos o mundos de nuestro sistema solar.

Los cuarenta y nueve Seres de cada uno de los subplanos.

Los siete Logos o Espíritus planetarios Señores de los siete planetas sagrados –Venus, Mercurio, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Vulcano- son Adeptos Cósmicos y han alcanzado la Quinta Iniciación solar.

Tres Espíritus planetarios de los planetas no sagrados.

Siete Jerarquías Creadoras (los siete Espíritus ante el Trono) que desde el Mundo de los Espíritus Virginales originan la vida en todos los reinos de la naturaleza.

El esquema terrestre consta de Siete Períodos de Mundos, cada Período tiene siete Rondas o procesos de encarnación, cada Ronda abarca la evolución de siete planetas solidarios entre sí y kármicamente unidos durante el proceso de manifestación de una Ronda –cada Ronda es una manifestación física del Logos Planetario- Sin embargo y aunque parezca increible para algunos, esta manifestación de Dios obedece a Su propio Karma, al cual nosotros también pertenecemos como la vida de nuestras células pertenecen al nuestro.

Como cualquier buen estudiante de filosofía oculta sabe, cuando hablamos de “Períodos” que comprenden varios Mundos o Planos, nos referimos a Días de creación o manifestación en los cuales los Espíritus Virginales descienden a través de los Mundos de diferente grado de vibración o “materia” para despertar los diferentes Aspectos del Espíritu y, a su vez, obtienen los gérmenes de los futuros cuerpos que le serán necesarios para obtener la propia conciencia y la de Dios una vez transformados sus aspectos latentes en poderes dinámicos. Estos Mundos se compenetran porque su grado de densidad va desde los propios Éteres Cósmicos hasta el átomo físico, algo similar –por poner un ejemplo de nuestro mundo- a la diferencia que hay en nuestro cuerpo físico, es decir, materia densa, líquida, gaseosa, moléculas, células, elementos químicos, átomos, electrones, protones, neutrones....


Aunque estoy tratando la involución de nuestra humanidad hacia el mundo físico, quiero dejar claro que en esos mismos períodos evolucionan otros seres que ya comenzaron su involución y evolución en otros esquemas y Períodos anteriores. Las jerarquías anteriores a los Señores de la Mente comenzaron en otro Plan de Dios anterior y Ellos alcanzaron el estado “humano” –como nosotros lo hemos alcanzado en el Período Terrestre- en el Período de Saturno porque el Globo más denso estaba en la región concreta del Mundo del Pensamiento; los Arcángeles alcanzaron el estado humano en el Período Solar porque el Globo más denso estaba en el Mundo del Deseo y los Ángeles en el Lunar porque el globo más denso estaba situado en la región etérica del Mundo Físico; nosotros hemos alcanzado el estado humano en el Período Terrestre porque el Globo más denso alcanza hasta el Mundo Físico y eso nos capacita para hacernos expertos en el manejo de la materia física para así ayudar a otras oleadas de espíritus que nos siguen -como el mineral-. Por consiguiente, los Señores de la Mente son expertos en el manejo de materia mental, los Arcángeles son expertos en el manejo de materia de deseos, y los Ángeles son expertos en el manejo de los éteres que componen nuestro cuerpo etérico y la región etérica del planeta. Nosotros nos haremos expertos en la transformación y manejo de la materia física, sin embargo, no debemos pensar que nuestro mundo es el más denso, pues hay otros más densos aún donde evolucionan otros seres que posiblemente continuarán su evolución en otra manifestación de Dios.


Francisco Nieto

sábado, 16 de octubre de 2010

INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO (I)


El presente artículo fue escrito por el autor en los años 80, cuando era probacionista de la Fraternidad Rosacruz Max Heindel y se desarrolló en una conferencia donde las personas asistentes ya estaban preparadas para entender estas enseñanzas profundas. No ha sido corregido porque los verdaderos estudiantes de ocultismo lo entenderán puesto que está basado en los conocimientos de las más conocidas escuelas esotéricas pero, para las personas poco entendidas que puedan leerlo actualmente, les aconsejo que se valgan de los diagramas que tengan a su alcance (Como son los de la Fraternidad Rosacruz, la Teosofía o la Escuela Arcana)


INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO


Entre mis conferencias hay varias relacionados con el macrocosmos y el microcosmos, con la cosmogénesis y la antropogénesis, y con el desarrollo de la oleada de Espíritus manifestada por Dios a través de los mundos y respecto al planeta Tierra. Como se puede apreciar, algunos datos se repiten porque esta conferencia es el resultado de la unificación de varias de ellas, sin embargo, toda la información se puede considerar complementaria. Si el lector no está familiarizado con este tema le aconsejo que consulte los diagramas relacionados con los Planos Cósmicos, con el Ser Supremo, con nuestro esquema evolutivo de mundos, con nuestro Dios, y con los ciclos de renacimiento y muerte.

NUESTRO UNIVERSO: Según los anales akásicos donde se encuentra la información transmitida por las Jerarquías Creadoras, nuestro universo es el resultado o manifestación de una conjunción magnética de incalculable proporciones entre el Dios Cósmico de la constelación de la Osa Mayor y el de la constelación de las Pléyades, obteniendo como respuesta solar la colaboración de un tercer Logos desde la gran estrella de Sirio perteneciente a la constelación del Can.


Nuestro sistema solar en su totalidad se encuentra en el plano físico de un sistema de siete planos que constituyen la vida expresiva de un gran Ser Cósmico (normalmente conocido como Ser Supremo) todavía más transcendente, siendo su cuerpo causal del Segundo rayo –Amor Sabiduría- y su regente –del aspecto físico- es nuestro Logos Solar o Dios creador del sistema solar. También se relaciona con las Jerarquías Creadoras superiores y sus correspondientes Rayos.


La concepción de nuestro universo o sistema solar viene de la constelación de la Osa Mayor y de la constelación de las Pléyades, cuyas corrientes de vida son septenarias. Los dos Logos de diferente polaridad o progenitores, concibieron o iniciaron a un elevado y excelso Adepto de la gran Fraternidad Blanca de Sirio como futuro Señor de nuestro Universo o Sistema Solar. Éste fue asistido en su Iniciación por varios seres altamente evolucionados y ayudado por tres tipos de seres para la construcción del universo.


El Logos –Dios- trabaja con la Substancia Raíz cósmica del Séptimo Plano Cósmico (de la manifestación del Ser Supremo) como una materia o esencia primordial introduciéndola en un gigantesco vórtice de fuerza que la sitúa en el centro de la esfera de Su futura manifestación; sobre este material se estructura la nebulosa central constituida de siete niveles de materia o tipos de átomos que diferenciarán los siete mundos de nuestro esquema evolutivo.
La nebulosa, en estado incandescente, se va enfriando progresivamente formando un disco que a su vez se fragmenta en anillos que circunda la masa central. En cada anillo se establece un vórtice de fuerzas que agrupa la materia atómica para formar un planeta el cual comienza por ser una masa de gases incandescentes que va solidificándose –a través de la creación y combinación de los elementos químicos de la tabla periódica- hasta llegar a admitir vida física, o mejor dicho, hasta formar las muy diversas formas que serán utilizadas por las vidas o espíritus evolucionantes.


Los diferentes tipos de átomos –según la vibración y conciencia que les afecte- establecen los siete planos y, como las agrupaciones atómicas están en todos los niveles, a cada mundo o dimensión del espacio le corresponde un tipo específico de conciencia dentro del plano donde se encuentre. Toda vida y conciencia se manifiesta por medio de una forma, y la Vida y la Conciencia de Dios se manifiestan por medio de las infinitas e innumerables vidas microcósmicas que se agitan en los siete mundos gracias a que Él compenetra con dichas Vida y Conciencia los Éteres Cósmicos del Séptimo Plano donde va a crear el campo evolutivo para Sus hijos –los Espíritus Virginales-


En la construcción se crean primero –en sentido etérico y de forma- los planos superiores que se densifican progresivamente a medida que la esencia monádica –Vida Divina que va a animar las formas- recorre el camino involutivo hacia la materia. Cuando alcanza el máximo de materialidad, el reino mineral, comienza el ascenso evolutivo con ayuda del primer aspecto de Dios y anima las formas animales y humanas en evolución a través de la Cadena Planetaria, Globos y Rondas de las mismas.

MANIFESTACIÓN DEL LOGOS
La estrella Sirio es para nuestro Dios Solar lo que el Espíritu es para nuestro Triple Espíritu, la energía de Sirio se concentra por medio del corazón o invisible Sol y llega a las Jerarquías Creadoras conteniendo el principio del Amor Cósmico y manifestando energía del Segundo Rayo.
La encarnación física de nuestro Dios está dentro del Sol aunque su aspecto externo sean gases incandescentes que ocultan su verdadera naturaleza –como nuestro cuerpo físico oculta a nuestro verdadero ser- y cuya constitución es similar a la del núcleo del átomo compuesto de 12 planetas internos -protones positivos- que se equilibran con 12 externos –electrones negativos- Y lo mismo que los planetas exteriores son el campo de evolución de diferentes oleadas de espíritus, en los interiores evolucionan los seres de la naturaleza espiritual más elevada del sistema solar.


El Logos Solar, nuestro Dios, está relacionado subconscientemente con el Cosmos y conscientemente con su Universo manifestado o sistema solar, exactamente igual que ocurre con nuestra personalidad respecto a los mundos invisibles. La oleada de vida –de espíritus virginales evolucionantes diferenciados en y por Dios- transmite sus experiencias a la Conciencia del Logos como nuestro Ego las recibe de la encarnación de la personalidad –cuerpo físico, etérico, emocional y mental- El Logos mismo corresponde a la chispa divina; el Universo, en su aspecto grupal, corresponde al Ego; y la oleada de vida corresponde a la personalidad; de modo que el Logos se desarrolla por medio de las oleadas de vida o espíritus que Él diferenció en Sí Mismo.

¿QUIÉN ES DIOS? Nuestro creador está evolucionando desde el séptimo plano de nuestro esquema evolutivo –contando desde el más inferior o físico hacia arriba-, Su Espíritu está en el Plano Mental Cósmico del Ser Supremo y su procedencia es del Segundo Plano Cósmico relacionado con el segundo Aspecto o Rayo de Amor del Ser Supremo.
Su encarnación física está en el Sol invisible y está relacionado subconscientemente con el Cosmos –manifestación del Ser Supremo- y conscientemente con Su propia manifestación –como nosotros lo estamos con el cuerpo físico- Dios mismo es la Chispa Divina, el aspecto grupal del universo es Su Ego, y las oleadas de vida son la personalidad (Ejemplo: Nuestro espíritu, el Ego, y sus cuerpos)
Dios evoluciona a través de sus creaciones y oleadas de vida –espíritus- que recorren sus esquemas para transformar sus propias capacidades latentes en poderes dinámicos. Cada oleada de vida penetra más en la materia haciendo un mundo cada vez más complejo hasta que adquiere la autoconciencia o individualización, -como nosotros en la época Atlante- para luego tomar conciencia de Dios, así se establece una conciencia reciproca, con la diferencia de que el trasfondo de la conciencia de Dios es “Cósmico” y el de la conciencia humana es “material”.

¿POR QUÉ CREA DIOS? Dios está evolucionando dentro del esquema y de la Conciencia del Ser Supremo como nosotros lo hacemos respecto a Él y en Él, Él es una Chispa Divina como nosotros, con la sola diferencia de que su grado le permite hacer creaciones mayores que la nuestra.
Dios está evolucionando gracias a sus creaciones, como nosotros lo hacemos gracias a nuestros cuerpos de diferente grado de materia y a nuestro trabajo y experiencias en la Tierra. Él es consciente de cómo evoluciona su creación y la hace y cambia según sus planes, necesidades y karma (Como nosotros lo haríamos si fuésemos conscientes de un futuro posible mal en nuestro cuerpo)

¿CÓMO CREA DIOS? Dios toma la idea del Tercer Plano Cósmico (Mundo Del Pensamiento del Ser Supremo) busca sitio en el espacio y lo compenetra con Su aura o Vida para despertar las actividades que hay en cada átomo indivisible (Como nuestra vida y conciencia compenetra las células y los átomos de nuestro cuerpo)
La esfera inmediata que extrae es más densa, ésta esfera la ordena y la compenetra con Su Conciencia pero modificándola en cada división, y así la Substancia raíz cósmica se pone en vibración a diversos grados de intensidad según la función de cada mundo. La elección del “campo” y su extensión y cualidades del mismo para la manifestación, dependerá de la evolución espiritual del Logos que evocará la cantidad y cualidad de criaturas que precise para poder llevar a cabo su obra dentro de su círculo limitado.
La Substancia Raíz Cósmica es la expresión del polo negativo del Espíritu Universal, mientras que Dios es la expresión del polo positivo. El resultado de la compenetración es la creación de un “espacio cristalizado” a través del cual y de Sus hijos va a aumentar Su consciencia.
Los mundos son estados de materia y vibración y su misión es infundir la vida en la materia, en realidad estos mundos son los intermediarios entre Dios y el hombre. Los mundos se relacionan con los Siete Espíritus ante el Trono y Siete Rayos.
Los mundos son estados de materia de distinta vibración y densidad como los sólidos, líquidos y gases de nuestro mundo, estos mundos se van diferenciando unos tras otros según las necesidades del Plan de evolución.


Francisco Nieto

domingo, 3 de octubre de 2010

EL BENEFICIO DE LAS ACCIONES RAZONADAS (y II)


Nuestra vida pasa y nuestras actitudes y acciones suelen ser rutinarias y monótonas porque solo son la respuesta a lo que nos ocurre en cada momento y circunstancia. Son muy pocas las ocasiones en que determinados hechos nos sacan de la rutina para afrontar una situación crítica, y menos aún las que, por determinación propia decidimos dedicarnos a hacer obras altruistas y benevolentes que puedan beneficiar a los demás, así es que ¿qué destino podemos esperar si actuamos así? Es triste ver a alguien que, además de tener toda una serie de problemas, no tienen oportunidades de progreso pero ¿sabemos en qué manera cumplió responsablemente con sus obligaciones en su pasada vida? La Ley de Consecuencia es inmensamente sabia y además de dar a cada uno los resultados de sus actos, les facilita un destino donde se verán obligados a desarrollar, de una forma u otra, lo que no quisieron en el pasado. El ser humano debe llegar a ser perfecto como su Padre que está en los Cielos lo es, y la Ley de Consecuencia junto a la de Renacimiento se encargan de enseñar al que no sabe y al que no quiere aprender. Por tanto, ¿no deberíamos razonar nuestras acciones hasta el punto de poder intuir cómo puede ser el futuro que nos estamos forjando?


El ejercicio de la retrospección dado por la Fraternidad Rosacruz Max Heindel es de un inmenso valor para cualquier aspirante espiritual desde cualquier aspecto que se mire, y en el tema que en este artículo estamos analizando, no lo es menos. Si examináramos cada noche lo que hacemos, decimos y pensamos durante el día para comprobar si lo hacemos consciente y voluntariamente o no, nos daríamos cuenta de que en la mayoría de los casos no lo hacemos así sino que no razonamos nuestras acciones. Lo cierto es que si lo hiciéramos dormiríamos mucho más tranquilos después de cada examen de conciencia nocturno. Quien, aunque no le guste, cumple feliz y responsablemente con sus obligaciones, tendrá mayor progreso; (por ejemplo) un funcionario que atiende al público, se verá más compensado que el funcionario alegre y chistoso que ambienta la oficina pero que no cumple con sus deberes; el padre que después de trabajar atiende las necesidades de sus hijos en la casa se verá más compensado que el que lleva todos los días juguetes para sus hijos pero no les hace caso; y así sucesivamente.

Creo que fue Sta. Teresa quien dijo que Dios se encuentra también entre las cacerolas, y San Pablo también dijo que hiciéramos todo para la gloria de Dios, bueno, esa es otra manera de obtener beneficios de nuestras acciones. No se trata nada más que tener el pensamiento en Dios mientras hacemos algo y hacerlo como si fuera una ofrenda o incluso un sacrificio para Él. De esta forma, aunque nuestras actividades sean pequeñas o aburridas, se convertirán en grandes causas que traerán grandes y beneficiosos efectos. Porque, no solo lo que hacemos es importante, sino que también cómo lo hacemos lo es para nuestra presente y futura vida. ¿Se puede mejorar esto? La respuesta es sí porque no nos podemos conformar con hacer bien las cosas que debemos sino que, además, deberíamos perfeccionarlas. La persona que se preocupa y esfuerza por mejorar o perfeccionar las actividades habituales de su vida cotidiana obtendrá más y mayores recompensas y oportunidades de progreso que quien, con muchas ganas, corre de una actividad a otra sin centrarse ni desarrollar nada.


La práctica, la repetición de los hechos, es la nota clave del vehículo llamado en esoterismo “cuerpo etérico”. Este cuerpo es el creador de los hábitos y, por tanto de suma importancia para el desarrollo espiritual de cualquier persona que desee progresar en ese sentido. Está claro que si repetimos la retrospección cada noche crearemos un hábito que nos ayudará muchísimo respecto al estado post-morten, bien, pues así mismo, si razonáramos nuestras actitudes y acciones diarias obtendríamos un gran beneficio tanto en esta vida como en las futuras. Si nos esforzásemos por hacer siempre y en todo lugar lo mejor que podamos y de corazón en lugar de quejarnos tanto y de perder el tiempo en cosas sin sentido y sin valor positivo alguno, haríamos grandes progresos en esta vida y seríamos felices interna y externamente sea cual sea nuestro medio de vida.


No deberíamos dejarnos vencer por el aburrimiento, la monotonía, la desesperanza y la falta de confianza propia, la persistencia debe estar lista para entrar en acción después de cada caída y en todo momento. Nuestras acciones deben estar controladas por el discernimiento, la determinación, la devoción a Dios y la fraternidad con el prójimo. La adoración y la humildad espiritual deben ir junto a la oración en cada hecho porque de lo que se trata es de cumplir los mandatos de Dios y colaborar con Su Plan. Actuando de esta manera y sin desearlo directamente obtendremos gran ayuda y beneficios por parte de los agentes de Dios. Si queremos que nuestros propósitos sean los de Dios debemos hacer que nuestras actividades monótonas y cotidianas sean un medio para servir al prójimo.


Una de las conclusiones que podemos extraer de este artículo es que debemos usar el discernimiento antes de actuar, por tanto, siempre que podamos deberíamos preguntarnos ¿es útil o puede beneficiar a alguien lo que voy a hacer? ¿es compatible con las Leyes Divinas? ¿estoy actuando egoísta o altruistamente? Si nuestra conciencia e intuición nos dan una respuesta positiva a estas preguntas es que el trabajo es digno de hacerse y, naturalmente, deberíamos hacerlo lo mejor que podamos. Las acciones faltas de previsión y de razonamiento no suelen traer satisfacciones e incluso traen malos resultados. La determinación también tiene su papel importante a la hora de actuar porque, tanto si actuamos fríamente o de mala gana como si renunciamos a la acción, nada ganaremos, por eso y antes que renunciar es preferible cambiar los planes o persistir en el intento hasta conseguir lo que deseamos. Está claro que la desidia, la falta de discernimiento, la vaguedad o la indiferencia, nada ayudan y mucho perjudican a la hora de actuar.

El propósito de la vida es la experiencia, gracias a la cual evolucionamos, si éstas no son razonadas y benevolentes no podemos esperar un mejor destino ni un futuro pleno de felicidad. Nos beneficiaremos de la experiencia cuando nuestras acciones sean razonadas, hechas con buena voluntad, y con el deseo de servir a Dios y al prójimo.

Francisco Nieto