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sábado, 18 de septiembre de 2010

EL BENEFICIO DE LAS ACCIONES RAZONADAS (I)


No es muy común oír hablar a las personas sobre el hecho de que un acto cualquiera pueda tener unos efectos determinados en esta o en la siguiente vida. Por desgracia, en occidente todavía no se ha tomado consciencia del significado de las leyes divinas de Renacimiento y Consecuencia y eso, aunque parezca una insignificancia, tiene graves consecuencias para el desarrollo y evolución de los individuos y de la humanidad en común. Aun a los más evolucionados del común de la humanidad les cuesta cambiar de actitud en su vida cotidiana, primero porque no están preparados para comprender la filosofía oculta y, segundo, porque se encuentran muy cómodos actuando tal como lo hacen, por lo general, egoístamente y disfrutando de los placeres de cuando les rodea. Son pocos los que contactan con la autentica filosofía oculta y menos aun los que la aplican a sus vidas aun sabiendo el gran beneficio que eso supone. Pero lo cierto es que si la humanidad fuese consciente de la gran importancia que tienen los efectos de nuestras actitudes, razonaría más sus acciones pensando en su futuro destino.

La mayoría de los hechos y experiencias de nuestra vida están basados en los efectos de las anteriores. Una pequeña e insignificante causa del pasado puede presentarse como efecto en el momento más inoportuno y convertirse en un gran problema, pero como, además, solemos actuar y responder ante las circunstancias por instinto o por costumbre y sin apenas razonar, volvemos a crear otra causa que, por lo general, suele volver a afectarnos negativamente. Una gota de agua vertida en el océano altera en varios aspectos ese mismo océano, es decir, ya no tiene la misma cantidad ni es de la misma naturaleza dependiendo de la clase de agua que sea. Eso mismo ocurre con los efectos de los pensamientos, palabras y acciones que a diario hacemos sin razonar. Si dejáramos de actuar por impulso, instinto o costumbre y razonáramos lo que hacemos, bien como una nueva y original causa o bien como respuesta a un efecto del pasado, otro y mejor destino tendríamos cada uno de nosotros.


Todo en el universo son vibraciones (música, telefonía, luz, calor…) y nuestras actitudes no son menos causantes de vibraciones sobre las cosas o personas que nos rodean. Una palabra malsonante que salga de nuestra boca puede llegar (como vibración) al cerebro de una o varias personas receptoras de esa clase de vibración y si su naturaleza es impulsiva y negativa puede ser causa de una actitud de esa naturaleza por parte de ellas sobre otras personas o incluso quedarse con ellas hasta obtener una respuesta. De esta forma, nuestras causas (pensamientos, palabras y obras) van formando una cadena difícil de imaginar en sus efectos, pero cuya respuesta y efecto en todos los sentidos será siempre la misma, la vuelta a su creador, es decir a nosotros. Y es que, lo mismo que una gota de agua vertida sobre un cubo crea unas ondulaciones, llegan al borde del cubo y después vuelven hacia el punto de partida, así nuestras acciones van afectando al mundo de muy diferentes formas para, al final, volver a nosotros con el mensaje de las experiencias que han tenido.

Hay quien piensa que nuestras acciones tienen un efecto grande o pequeño según sean las mismas en ese mismo sentido pero no es así, como la gota que colma el vaso, un pensamiento lujurioso de una persona puede alcanzar a un obseso del sexo o a un violador y, si en ese momento está planeando actuar, la vibración de ese pensamiento puede hacer que cometa el delito. El efecto de nuestro pensamiento sobre ese violador tendrá efecto durante toda su vida y una relación sobre todo aquello que el violador haga a otros en ese sentido. Un pequeño donativo, que en parte necesitamos, a una persona que está pasando hambre tendrá mayores efectos sobre nosotros en un futuro que el donativo importante que por compromiso pueda hacer un rico. Por consiguiente, no hay norma respecto a que las pequeñas causas tengan pequeños efectos o lo contrario, lo que existe en el universo es una Ley de Consecuencia que hace que cada causa tenga su efecto. Y como esa Ley está representada y ejecutado por unos seres de gran sabiduría, son ellos los que planifican nuestro destino de tal manera que una causa (sea grande o pequeña) tenga su efecto cuando más la necesitemos según nuestro karma y desarrollo evolutivo pendiente.


Así es que deberíamos tener siempre presente que lo que hagamos en cada momento tendrá una relación importante con lo que deseemos hacer y ser en esta vida y en otras futuras.
Como podemos ver, es de suma importancia que cada individuo (familiarizado o no con las enseñanzas esotéricas) razone sus actitudes y acciones pensando en el alcance que éstas puedan tener en su futuro próximo o lejano. El hombre tiene un poder interno mucho más poderoso de lo que normalmente piensa y prueba de ello es que cuando le afectan toda una serie de problemas se las ingenia y sale adelante superando los problemas, es más, a veces su ingenio y fortaleza sirven a otros para seguir su ejemplo y obtener buenos resultados en sus asuntos. En sentido contrario, hay personas que viven tranquila y cómodamente y no se esfuerzan por cumplir con lo previsto en su destino, se hacen negligentes y vagos. Pero la Ley de Consecuencia compensará al de grandes esfuerzos que ha colaborado con el desarrollo de la humanidad y dará lo que corresponda al que, pudiendo progresar él mismo y ayudar al prójimo, no supo utilizar lo que el destino le había facilitado para ello.


Francisco Nieto



domingo, 5 de septiembre de 2010

LOS IDEALES DEL ESTUDIANTE ROSACRUZ


Es un dicho en el lenguaje esotérico que la moral y el desarrollo espiritual de cualquier persona se mide por sus ideales, y es que según sean nuestros ideales así podemos ser de egoístas y sentirnos atraídos por lo más bajo del mundo físico o podemos ser fraternales y dedicarnos a servir al mundo. Cuando nuestros ideales son pocos y bajos juzgamos al mundo según ese estrecho y limitado punto de vista ,pero si son muchos y elevados veremos al mundo como una gran escuela donde la experiencia nos debe llevar a ser amorosos y serviciales con nuestros hermanos.


Los ideales de los poco evolucionados llevan al egoísmo, al materialismo, al goce de los placeres animales y a querer imponer la voluntad sobe todo lo demás. Pero los ideales de las personas más evolucionadas son los que le pueden hacer pensar que es un deber ser perfecto como su Padre que está en los cielos lo es. Y es en este segundo apartado donde el estudiante de la escuela iniciática rosacruz de Max Heindel se suelen situar tarde o temprano.

El estudiante de la Fraternidad Rosacruz no tiene la obligación de pertenecer a ninguna religión conocida pero intenta practicar las enseñanzas de Cristo, procura estar libre de ataduras porque sabe que la emancipación y el libre albedrío son sus mejores ayudas para alcanzar dichos ideales. Así es que su religión es comprender y aplicar las enseñanzas a su vida, renunciar al materialismo a la vez que practica el altruismo, sacrificarse por alcanzar sus ideales espirituales, y no pensar tanto en sí mismo sino en los demás.


Cuando se comprenden las enseñanzas se da uno cuenta de que todos somos hermanos en espíritu y que no merece la pena enfrentarse con otros a causa de la religión, la política, los deportes, las herencias… Todos somos libres y traemos el resultado de muchas vidas anteriores. Somos un mundo como resultado de nuestras experiencias y cada uno hemos alcanzado un nivel de desarrollo moral y espiritual. Es ese nivel el que marca los ideales que debemos alcanzar, sin embargo, los ideales elevados no se pueden alcanzar si no es por medio de la fraternidad y el servicio desinteresado a los demás.


El estudiante rosacruz debe tener siempre presente sus elevados ideales para que sean el estímulo diario a modo de sacrificio por su propio desarrollo y en favor de los demás y debe llevar a la práctica las enseñanzas, sin embargo, sabiendo que cada persona es el resultado de sus anteriores vidas y que no todos están en su nivel, no impondrá sus ideas y conocimiento sobre los que no están preparados para comprenderlo. Más bien al contrario, sabiendo que es responsable de sus actos, intentará dar un ejemplo de vida que sirva como ideal a los que aún no han alcanzado el suyo. El estudiante rosacruz no solo debe intentar alcanzar sus ideales sino que, además, está obligado a vivir la vida en ese sentido para predicar con el ejemplo sin necesidad de imponer nada a nadie.


Hace mucho tiempo, los ideales de la humanidad en común eran los relacionados con la riqueza y el disfrute de los placeres de la vida física y con las personas, tuvo que poner Dios unos mandamientos para que, aunque solo fuera por miedo al castigo, los hombres los cumplieran. Después vinieron las religiones en nuestra ayuda para enseñarnos que ese Dios no es temeroso sino un Dios benevolente y amoroso, por eso es que hay tanta variedad de religiones que sirven a los ideales que cada uno tenga según su desarrollo espiritual. Y por último, aunque solo para los que están preparados, surgen las escuelas preparatorias para la iniciación cuyas enseñanzas elevan aún más los ideales para que el estudiante se libere cuanto antes del renacimiento. Pero para alcanzar esa iniciación y esa liberación de la reencarnación nuestros ideales deben ser muy elevados, de ahí que la Fraternidad Rosacruz Max Heindel tenga como ideal a Cristo mismo.


Los ideales no surgen por arte de magia en nosotros, somos nosotros quienes debemos crearlos y para crearlos debemos pensar en ellos e imaginarlos. Si yo deseo tener a Cristo como ideal no debo albergar en mi mente ni imaginar nada que sea contrario a las enseñanzas de Cristo porque entonces contrarrestaría la fuerza del ideal que estoy desarrollando. No se puede estar durante unos momentos de meditación y oración con el ideal de Cristo y el resto del día con la mente puesta en maldades, rencores, sexo, etc., porque eso a nada conduce. Si queremos alcanzar el ideal de Cristo debemos saber cómo fue su vida y qué predicó, para que, una vez comprendida su enseñanza, podamos meditar e imaginar cómo podemos llevarla a la práctica. Y es cuando digo “llevar a la práctica” cuando me refiero a estar todo el día con Cristo presente en nuestra mente y en nuestras palabras y acciones como ideal.


Estoy de acuerdo con quien afirme que no es fácil llevar a la práctica esta enseñanza en nuestros días, pero también digo que quien persiste y se levanta después de cada caída va consiguiendo ese desarrollo cristiano. A partir de ese comento, como resultado del esfuerzo y del sacrificio, ese ideal se irá haciendo cada vez más fuerte y más presente en la vida cotidiana del aspirante. Lo mismo que he puesto el ejemplo de Cristo el estudiante puede elegir otro, sea una santa, un Maestro espiritual, amar al prójimo pese a toda circunstancia, etc., es igual, se trata de que la dedicación a ese ideal haga que se sacrifique hasta el punto de olvidarse de ese interés por lo mundano, por lo material y por los placeres que no dejan de ser temporales y mortales.


Los ideales han sido siempre necesarios para la evolución y desarrollo espiritual del hombre. Al igual que los ideales de un hombre van cambiando y evolucionando desde que nace hasta que muere, también los ideales son diferentes y más elevados en cada renacimiento. Es más, los ideales son causa para que el hombre (aun inconscientemente) se esfuerce y sacrifique por alcanzarlos, de otra forma no progresaría tan rápidamente o se estancaría en su evolución. Según evolucionamos y desarrollamos el poder interno vamos abandonando los malos hábitos, costumbres e incluso los que fueran ideales que hicieron que nos esforzáramos por alcanzar algo superior, y así debe ser eternamente. Sin embargo, sabiendo que somos parte de Dios y parte de Su creación, nuestros ideales no solo no deben entorpecer los Planes de Dios, sino que también deben estar relacionados con dichos planes para que no puedan perjudicar a nuestros hermanos. Todo lo existente es una expresión de Dios y todo depende y está relacionado con todo, así es que nuestros ideales no deben ser un obstáculo ni para nuestro desarrollo ni para el crecimiento y evolución de todo lo demás.


Ahora cabe preguntarse ¿Nuestros ideales son lo suficientemente elevados como para colaborar con los planes de Dios? Y si es así ¿los estamos llevando a la práctica de manera que no perjudiquen a nadie ni a nada? Si la respuesta es también positiva podemos asegurar que estamos cumpliendo con nuestro deber como aspirantes espirituales y que nuestros ideales nos están ayudando en gran medida respecto a nuestro desarrollo espiritual. Porque actuando así mostraremos externamente lo que somos internamente y lo que hacemos de nosotros mismos y de nuestro destino por medio del esfuerzo y sacrificio en la vida actual. Actuando así estaremos desarrollando y purificando nuestros cuerpos, lo que significa que en la próxima vida serán mejores expresiones del Espíritu. Porque lo mismo que el Universo es una expresión de Dios, así nuestros cuerpos (físico, etérico, de deseos y mental) son expresiones de nuestro Espíritu. Y si en esta vida llevamos a la práctica dichos ideales, los cuerpos futuros expresión del Alma serán más perfectos y más puros y nos facilitarán la comunicación con los mundos superiores invisibles y sus habitantes.


Nosotros (como personas) somos muy conscientes en el mundo físico y nada o casi nada en los mundos espirituales, por el contrario, el Alma es consciente en los mundos espirituales a la vez que, a falta de otro medio, tiene que extraer el fruto de las experiencias para poder evolucionar hacia la perfección espiritual. Es por este motivo por el que nosotros, como personas, debemos tener, desarrollar y alcanzar grandes y elevados ideales que nos permitan identificarnos con nuestra Alma y con Dios. Así el Alma se liberará de la personalidad reencarnante y de la prisión material para ser una con el Espíritu.


Las causas de una vida tendrán sus efectos en la siguiente se suele decir, también, lo que se haga en la vida física, tendrá que revivirse en los mundos invisibles después de la muerte para poder extraer el beneficio de las experiencias. Pero lo que muchos no saben es que los ideales que se tienen y se intentan llevar a la práctica en la tierra, son alcanzados en gran medida en el Cielo y los tendremos más al alcance de la mano en la próxima vida. Nuestro cuerpo de deseos y nuestra mente atraen exactamente lo que deseamos y lo que queremos ser según nuestros ideales, así es que, si nuestros sentimientos y deseos son de amor, fraternidad y servicio altruista, no solo lo expresaremos a través de nuestras actitudes y de nuestras vibraciones sino que también estaremos preparando nuestra estancia futura en los mundos superiores para después de la muerte del cuerpo físico.


Sabemos que las personas de la misma naturaleza y similar desarrollo, se entienden, se unen, y terminan relacionándose más íntimamente que con los de diferente naturaleza, como ejemplo, los toxicómanos, alcohólicos, delincuentes o devotos de Dios. Los que son de naturaleza baja y, por tanto, sus ideales son egoístas, materiales y malvados, después de la muerte no podrán disfrutar de ese Cielo de dicha y felicidad, pero es que, además, en su próxima vida tendrán motivos suficientes como para preguntarse ¿qué he hecho yo para merecer esto? ¿Por qué no tengo suerte como otros? ¿Por qué nadie me ayuda ni me apoya?


Los ideales elevados de altruismo, fraternidad, servicio amoroso, sentimientos de verdadera amistad y hermandad, etc., atraen a personas de esas mismas naturalezas que nos ayudarán a alcanzarlos. El que siempre piensa que está enfermo se hará un enfermo porque las vibraciones de enfermedad que él crea en su aura atraerán eso mismo. El hombre justo y honrado encontrará la simpatía de personas buenas, justas y honradas, pero el que vive en la tristeza, en el desaliento, en la deshonestidad y en conseguir sus deseos o ideales a costa de los demás, no solo no encontrará ningún apoyo y simpatía de los demás sino que perjudicará a todo aquel que se ponga en contacto con su aura o se identifique con su carácter y naturaleza. Por todos estos motivos, mantengamos nuestros ideales en lo más elevado de los mundos espirituales y seamos un ejemplo de vida llevándolos a la práctica en nuestra vida cotidiana.

Francisco Nieto