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viernes, 25 de junio de 2010

EL EFECTO DE LAS FORMAS PSÍQUICAS (I)


Cualquier persona que decida observarse a sí mismo detenidamente para averiguar cuáles son sus defectos y sus virtudes, se dará cuenta de cómo se han desarrollado los mismos desde su misma infancia y según haya sido su vida. En realidad, la personalidad se construye gracias a la actividad, circunstancias, experiencias, decisiones, etc., pero sobre todo gracias a la repetición, pues un hecho bueno o malo repetido muchas veces se convierten en virtudes o vicios y cualidades o defectos. Tanto unos como otros tienen sus correspondientes formas psíquicas en el Mundo del Pensamiento y en el Mundo de Deseos, de ahí que cuando pensamos, sentimos, deseamos y actuamos positivamente nos sintamos más felices, más armónicos y equilibrados, tengamos mejor salud física y mental, y colaboremos con la obra de las Jerarquías Creadoras y los Maestros y Hermanos Mayores.


La influencia de nuestro propio Espíritu, a su vez influenciado por las Jerarquías y Dios mismo, hace que en cada vida nos esforcemos por hacer mejores cosas en el mundo físico, que seamos más solidarios, más altruistas, y que construyamos un mundo mejor y más cómodo. Eso mismo ocurre respecto a nuestros cuerpo de deseos, si en la prehistoria no éramos conscientes de lo que en esoterismo llamamos cielo hoy tenemos materia de deseos en nuestro cuerpo astral que nos permite percibir y vivir dicho cielo. Por supuesto que lo mismo ocurre con nuestra mente o cuerpo mental, si hace unos siglos éramos todo egoísmo, envidia o lujuria (entre otros vicios) hoy hemos desarrollado la humildad, la solidaridad, la tolerancia, etc.


Así es que, como podemos comprobar, nuestra propia evolución nos lleva a situar nuestra conciencia en la subdivisión más elevada de cada mundo, es decir, en lo más alto del mundo físico del mundo de deseos y del mundo mental. De todo ello lo más fácil es crear cosas buenas en el mundo físico; después, aunque menos fácil, sería crear siempre buenos sentimientos, deseos y emociones a la vez que no manifestamos ninguno malo; y, por último, crear pensamientos positivos y evitar que la mente ande suelta actuando por su propia cuenta y manifestándose negativamente. Cuando llegue ese día seremos creadores natos de formas psíquicas positivas y estaremos constantemente ayudando al mundo.


Un verdadero clarividente está capacitado para ver las formas psíquicas creadas por el hombre, las cuales hablando más concretamente de las negativas, limitan y condicionan a la humanidad. Hay infinidad de formas psíquicas negativas que perjudican seriamente y algunas de ellas tienen su origen en los primeros tiempos del ser humano, es decir, en la primera raza y subraza lémures y después el alguna subraza de la atlante. Una de las formas psíquicas que aún perduran es el miedo, el miedo originado en la Época Lemúrica dio paso al instinto de conservación y supervivencia y fue el aspecto primario de la autoconsciencia y del libre albedrío. La actividad de la naturaleza y del planeta en aquella época creó ese trauma colectivo y gran forma psíquica llamada miedo que aún subsiste y que causa grandes estragos en la humanidad. Esta forma, aunque situada en la región concreta del Mundo del Pensamiento, tiene también su forma astral en las regiones inferiores del Mundo del Deseo. El miedo se expresa en el hombre como desequilibrio nervioso, inquietud, tensión emocional, depresión, e incluso como enfermedades físicas, pasando por el mismo miedo a la oscuridad y a la muerte y esto será así hasta que el hombre deje de “dejarse llevar” por el destino, el instinto y las circunstancias, y se ponga a trabajar voluntaria y conscientemente para encontrar la vida superior.


Otra de las formas psíquicas que actúa desde los subplanos inferiores de los mundos mencionados y que afecta a la vida psicológica de la humanidad es el deseo sexual. Existen unas formas astrales (derivadas de las psíquicas) perpetuadas en el Mundo de Deseos desde la época lemúrica y alimentadas por la falta de pureza y de valores morales y espirituales en la humanidad, que no serán fácil aniquilarlas por su gran consistencia, estas son los “íncubos” y “súcubos”. Los íncubos (imagen astral masculina) y los súcubos (imagen astral femenina) están compuestos de la materia de deseos más grosera mezclada con éteres del mundo físico y, por ese motivo algunas personas muy dominadas por el vicio del sexo han experimentado (han invocado inconscientemente) la clara sensación de haber poseído o de haber sido poseídas por algún ser extraño como los mencionados. Dicho de otro modo, las personas que se dejan dominar por el deseo de sexo, los obsesos y las que tienen una imaginación ardiente y lujuriosa, atraen a estos seres gracias a las vibraciones que emiten.

Lo cierto es que lo que llamamos en esoterismo “el Purgatorio”, las regiones inferiores del Mundo de Deseos donde pasan muchos años las peores y más viciosas personas, están plagadas de estas imágenes y formas bestiales y repugnantes intentando penetrar en los cuerpos etéricos de las personas para influenciar su aspecto mental e imaginativo y así alimentarse del fruto de su imaginación y deseos. Naturalmente que para que una forma astral de estas afecte a una persona (sátiros, obsesos, ninfómanas, etc.) debe tener en su aura toda una serie de elementales o larvas astrales y etéricas creadas por ella misma lo que, a su vez, condiciona la vida de esa persona haciéndola, en ocasiones, un médium de dichas formas repugnantes. Por consiguiente, debe quedar claro que cada persona debería luchar para no colaborar como alimento de dichas formas, sino que debería elevar la vibración de sus cuerpos para que los elementales de su aura mueran de inanición y para que la persona misma no sea un elemento que impida la victoria de la moral y la espiritualidad en el planeta.


El egoísmo es otra de las formas psíquicas que dominan a la humanidad y también tuvo su origen hace millones de años. Complementario del “temor a perder todo lo conseguido” tanto en sentido físico como sentimental o mental, el egoísmo condiciona la conducta y el desarrollo normal de cada ser humano. Es cierto que el egoísmo tiene un aspecto positivo porque, además del materialismo, el machismo, etc., el egoísmo también es imprescindible para la adquisición de los valores humanos de justicia, morales, espirituales… sin embargo, cuando se siente internamente la necesidad de liberación espiritual, hay que comenzar a olvidarse de él. Llegará un momento en el cual tendremos que rechazar los valores obtenidos en el mundo físico para hacernos sencillos, humildes, libres de temores, etc. Es decir, cuando sintamos la necesidad de despojarnos de lo no imprescindible en sentido físico, sentimental, emocional y mental para reorientar nuestra vida hacia lo superior y elevado, será cuando comencemos a deshacernos y separarnos de la forma psíquica del egoísmo. Así, olvidándose de uno mismo y sirviendo desinteresadamente a los demás para conseguir lo mejor para la humanidad y no la gloria de uno mismo, es como se vence al egoísmo.

Estas formas psíquicas, junto a otras muchas que ha generado y genera el hombre (orgullo, odio, ira, venganza, vanidad…) forman una fuerza que se encuentra en el aura planetaria y en el de las personas que llevan consigo esa clase y grado de vibraciones. Pero hay infinidad de formas mentales, astrales y etéricas originadas por el hombre y llamadas normalmente elementales artificiales. Estos elementales son formas creadas por unos seres (en grandes grupos y desde distintos subplanos) de acuerdo a lo que cada persona es y contienen en su cuerpo de deseos, es decir, según sus deseos, sentimientos y emociones. Los hay de muy diferentes grados de vibración, forma y condensación y se unen de acuerdo a la ley de vibración y de selectividad, formándose así toda una serie de elementales que van desde lo más repugnante e indeseable hasta los más agradables; esto es indicativo (entre otras cosas) del desarrollo y grado evolutivo de la persona a la visión de un clarividente.


Pongamos un ejemplo, cuando una persona se dejar dominar por lo inmoral, lo insano, el materialismo, y los más bajos deseos, forma unas pequeñas concentraciones de materia astral que adoptan unas formas de larvas, gusanos y similares y que unos pequeños seres mantienen en el aura de esa perrona. Esto puede ser una entrada para que cierto tipo de elementales superiores influyan a la persona que, originalmente, ha hecho la llamada normalmente por ignorancia de estos conocimientos. Evidentemente esto indicaría el bajo grado de desarrollo espiritual de esa persona. Los elementales artificiales que el hombre crea consciente o inconscientemente, tienen su origen principalmente en los pensamientos. Los pensamientos poco fortalecidos suelen durar desde unos minutos hasta pocas horas, pero cuando se pone voluntad y concentración estos elementales pueden vivir días y, si hay repetición de pensamiento se prolongan sus vidas; así es que podemos imaginar lo que ocurre cuando los pensamientos, deseos y sentimientos son negativos. Cuando los pensamientos son sobre algo personal y negativo como el deseo sexual, la forma astral que se forma se pega a la persona y termina por cambiar su personalidad u obsesionarlo. Esto, a su vez, hace que estas entidades estimulen sus mismas vibraciones en los cuerpos astrales de otras personas, obteniendo como resultado la simpatía de personas con esas mismas debilidades o la antipatía de las personas morales y de tendencia espiritual.


Francisco Nieto

sábado, 12 de junio de 2010

LA ASTROLOGÍA Y EL CRISTIANISMO


PREGUNTAS Y RESPUESTAS

¿Cuál es el punto de vista adoptado por la Fraternidad Rosacruz frente al ejercicio de la astrología en relación con el Cristianismo?

RESPUESTA: La astrología es una ciencia espiritual, una filosofía y una religión. La metafísica oculta y práctica describe el vínculo entre el magno Dios de nuestro sistema Solar y el hombre o pequeño dios, “El hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios”. Dios, el macrocosmos, y el hombre, el microcosmos, se conectan y fusionan hasta conformar la unidad. La astrología revela los poderes y capacidades de cada ser. Nosotros alentamos al estudio de la misma a fin de que cada individuo pueda descubrir sus potencialidades latentes y aprenda a desarrollarlas en poderes dinámicos.


La aplicación de los principios de la astrología, sean o no enteramente comprendidos, bastará para probar su validez y apreciar sus frutos en la vida cotidiana. Ese saber genuino y arcano de las estrellas que es la Astrología, ha sido oscurecido en los últimos siglos por el influjo dominante de una ciencia materialista y escéptica. Este conocimiento superior ha sido utilizado unas veces por un escaso número de iluminados, ignorados por la mayoría de la humanidad y otras por charlatanes que explotaron su fingida erudición para comerciar sobre la ignorancia y la superstición del profano. Nosotros rechazamos el empleo de la Astrología animado por propósitos materiales.

En el libro “Filosofía Rosacruz en preguntas y respuestas” de Max Heindel, expresa, acerca de la religión entre la Astrología y la Religión, y específicamente sobre la relación entre la primera y las enseñanzas cristianas: “El destino entero de la humanidad está ligado a las estrellas. No importa si para demostrarlo apelamos a nuestra propia Biblia o a los textos sagrados de cualquier otra religión. Dondequiera encontraremos que se les da un lugar muy prominente a los cuerpos celestes. En nuestra propia Biblia sabemos que son llamados los siete Espíritus ante el Trono. Son los siete Angeles estelares, particularmente conocidos en la Iglesia Católica, los Siete Espíritus Planetarios que siempre han tenido que ver con nuestra evolución, desde que la humanidad comenzó a transitar por nuestro planeta. Por lo tanto, el curso de los astros y sus configuraciones son naturalmente los marcadores del paso del tiempo en la historia de la humanidad”.


Las orbes celestiales dan vueltas, como es bien sabido por los astrólogos, pero no en un solo círculo; todos no siguen un mismo orden de movimiento sino que establecen diferentes configuraciones unos con otros. Lo mismo es cierto respecto a los siete tonos de la octava, los cuales son la réplica de los Siete Espíritus Planetarios. Así como ellos pueden tener diferentes conexiones y formar diferentes acordes, así también estos diferentes tonos de los mundos que se mueven a través del espacio componen la “Armonía de las esferas” y la humanidad está evolucionando de acuerdo con el cambio de estas vibraciones. A cada instante, hay una vibración diferente, y en el momento en que un nuevo ser llega a la existencia, estas vibraciones mutables actúan sobre él haciéndolo diferente de los demás”

Los espíritus Planetarios son repetidamente mencionados en “Revelación”, incluyendo 1:4; 2:1; 3:1; y 4:5. Hallamos otra referencia bíblica a la Astrología en Lucas 21:25 “Y habrá signos en el Sol, la Luna y las Estrellas”.
De ninguna manera propugnamos la práctica de la Astrología en sustitución de la verdad y de la adoración a Dios puesto que las dos últimas forman estrecha alianza con la Astrología espiritual. Se nos ha señalado que hemos rendir culto al Divino Hacedor en la palabra y en la acción; así como nosotros alcanzamos un conocimiento mucho más profundo de nuestro ser mediante el estudio de la astrología, nuestros actos se aproximaran cada vez más a los elevados ideales expresados en nuestras palabras devocionales. Los símbolos astrológicos constituyen claves para desvelar los inenarrables tesoros de las sagradas Escrituras.

La astrología nos hace la promesa de guiar a una humanidad sumergida en un pensamiento materialista hacia las sublimes concepciones concernientes a la vida del espíritu. La ciencia de este mundo físico se ve obstaculizada en su desenvolvimiento por las limitaciones dogmáticas que ella misma se ha impuesto. La religión despierta rechazo debido que, a menudo, sus ceremonias resultan anacrónicas y despojadas de verdadera grandeza. La Astrología une los elementos fundamentales de la Ciencia y de la Religión. Se basa en datos astronómicos y traza el diagrama de las fuerzas invisibles; Combina lo visible y lo invisible, el cuerpo y el alma, la forma y el espíritu.

miércoles, 2 de junio de 2010

EXTRATERRESTRES


Si bien, en nuestros tiempos modernos, personajes famosos como Stephen Hawking, aseguran que debe haber vida extraterrestre fuera del planeta tierra, no debería representar una novedad puesto que en los años 60 y 70 del siglo pasado se hicieron ciertos programas que trataban de averiguar si hay vida inteligente en otros planetas incluso ajenos a nuestro sistema solar. Las probabilidades, según los cálculos de algunos astrónomos, son muchas teniendo en cuenta que el planeta Tierra hace una órbita alrededor de su estrella, el Sol, pero que éste es solo una estrella más entre los millones que existen en nuestra galaxia. Si a esto añadimos que en el universo infinito hay millones y millones de galaxias, es lógico pensar que en algún planeta pueda haber una vida similar a la que buscan los científicos y astrónomos.

La ciencia, o más concretamente la astronomía, no ha escatimado recursos para crear sus proyectos, radiotelescopios de más de 300 metros de diámetro, sondas portadoras de mensajes y otros sistemas para captar las posibles señales del espacio. Por supuesto que, hasta ahora, no ha dado ningún resultado ni con las antiguas y variadas frecuencias de ondas ni con las modernas y altas frecuencias llamadas “rayos gamma”. Pero claro, cuando la mayoría de las personas hablan de respuestas, piensan en un origen cercano sin tener en cuenta que, el recorrido de una señal en el espacio (distancia entre el emisor y el receptor) puede tardar tanto que cuando llegue al receptor es muy posible que el emisor ya no exista. Por ejemplo: una señal lanzada a mil años luz desde la Tierra tardaría mil años en llegar a su destino y, por consiguiente, otros tantos para volver.


Los astrónomos buscan formas de vida desarrolladas e inteligentes que puedan responder a nuestra llamada pero, ¿Quién crea a quién? La forma, la materia, no tiene inteligencia ni es inteligente tal y como lo entiende la mayoría de las personas porque, si fuera así, todo objeto material demostraría inteligencia. Con esto quiero decir que, según la Tabla Periódica, la materia tiene su origen en los átomos y nuestros cuerpos físicos tienen átomos de la misma clase que los que hay en otros muchos objetos físicos no inteligentes. Es fácil comprender, según lo dicho en estas líneas, que la inteligencia o “razón” tiene su origen en el desenvolvimiento y evolución de la materia. El átomo mismo, de donde se dice que procede la vida, es como un pequeño sistema solar donde hay órbitas y leyes de atracción y de repulsión entre sus componentes, luego entonces, podríamos hablar de cierto grado de “deseo” e “inteligencia” pero ese ínfimo grado de inteligencia no puede llegar a humano si no se relaciona con infinidad de átomos (forma física) los cuales responderán a los impactos externos (como pueden ser: golpes, sonido, luz, frío, calor, etc.) según vayan formando parte de los diferentes especies y reinos.


La vida, procedente de un Ser Inconmensurable al que normalmente llamamos Dios, (no un dios personal) es la que penetra en la materia para animarla pero antes de manifestarse en la materia o forma (átomos) se manifiesta en el éter, o sea, en las partículas etéricas (no materia) invisibles a nuestra visión como es el magnetismo o la electricidad. Y es esta Vida Divina envuelta en una forma etérica la que hace de molde para que los átomos de los cuerpos y formas se mantengan unidos y manifiesten respuestas casi imperceptibles en el mineral pero cada vez más notable en los reinos vegetal y animal. Según esta vida evolucionante va utilizando cada vez más los cuerpos formados por átomos muy experimentados (receptores y emisores) así va mostrando ciertas “respuestas inteligentes” como podemos observar en ciertas especies vegetales y en los animales. Y es, por tanto, la vida divina que habita la forma material la que origina respuestas cada vez más inteligentes según va experimentando cada vez más hechos y circunstancias nuevas. Y ahora surge la pregunta pertinente ¿y qué es la conciencia? La conciencia es la asimilación interna de la quinta-esencia de las experiencias. Así es que, la vida crea la forma, la forma desarrolla la inteligencia y, esa vida inteligente que experimenta en la forma, obtiene conciencia del mundo al que pertenece y más tarde de sí misma, ese es el hombre.


Podríamos decir que lo mismo que algunos científicos y astrónomos ven lógico que pueda haber vida inteligente en la galaxia donde se encuentra nuestro sistema solar, así mismo vemos lógico los ocultistas que haya vida inteligente en planetas y formas no materiales. Aunque algunos afirman que la vida no tiene porque proceder del átomo de hidrógeno sino que también puede tener su origen en el metano, silíceo o carbono, todavía no se atreven a afirmar que también puede existir en formas que no vemos. Todo el universo manifestado materialmente se ha desarrollado y da muestras de ser formas inteligentes, como ocurre con nuestro organismo (las funciones de los órganos, los cuales no hacemos voluntariamente ni somos conscientes de ellas) y con las fuerzas y partículas existentes en el átomo.


Antes de que el hombre inventara tantísimos aparatos como ha inventado para detectar fuerzas que antes desconocía, no era consciente ni creía en esas mismas fuerzas descubiertas, así, mientras que no hace tanto tiempo decían que la materia más sutil e indivisible era el átomo de hidrogeno, ahora afirman (porque son conscientes de ello) que no es así y que el átomo se divide en protones, neutrones y electrones y éstos a su vez en otras partículas que, por consiguiente, no son físicas. Así es que, por un lado afirman que la vida procede del átomo de hidrogeno, por lo que podríamos descartar a los planetas de “gas” Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno y, ahora, hay quien afirma que la vida no tiene porqué proceder del agua, y por lo tanto, sí que la “forma” no tiene porqué ser de cualquier color de los que conocemos ,ni la luz, ni las vibraciones, etc.


El hombre, por naturaleza, niega lo que no puede ver, tocar o analizar, y ese es el error respecto a creer o no en una vida que utilice cuerpos o formas etéricas. De todo lo que hoy es consciente el ser humano hubo un tiempo en que lo negó, es más, hay infinidad de hechos que nos rodean y que estamos tan acostumbrados que no nos paramos a pensar en quién lo hace ¿Quién pinta y hace esas formas tan preciosas que algunas plantas muestran? ¿Es consciente la célula que evoluciona en un órgano cualquier de nuestro cuerpo de nosotros? ¿Somos nosotros conscientes de nuestro cuerpo (siendo nuestro propiamente dicho) mientras dormimos sin estar muerto como podemos comprobar al despertar? Por supuesto que no, sin embargo nuestro cuerpo existe mientras dormimos y nosotros existimos aunque la célula no lo sepa. Entonces ¿por qué creer solamente en todo aquello de lo que somos conscientes y no en lo que no somos conscientes o bien es invisible a nuestros ojos?


No se puede negar que existan otras formas de vida invisibles a nuestros ojos y de las cuales no somos conscientes. ¿Dónde estamos, como consciencias, mientras dormimos? En el mundo físico no puesto que si así fuera seríamos conscientes de él, por tanto, estamos en otro mundo donde no necesitamos el cuerpo físico pero si existimos como un Yo, por consiguiente, tenemos que volver a preguntar ¿por qué no admiten los astrónomos la posibilidad de que haya vidas evolucionantes en cuerpos o formas etéricas (invisibles) cuya materia pertenezca también a un mundo etérico? Antes de inventar el hombre el microscopio ¿Se podía imaginar que unas diminutas vidas invisibles como los virus, las bacterias o algunas células podrían hacer tanto daño al hombre? por supuesto que no ¿Por qué no creer entonces que hay seres con cuerpos etéricos que hacen cosas buenas (casi todos) mientras que otros incluso provocan los volcanes o terremotos?


Hemos inventado aparatos que detectan determinados grados de vibraciones (luz, calor, sonido, etc.) pero hay infinidad de vibraciones más por encima y por debajo de ellas que aún no se han descubierto, cuando la ciencia lo haga descubrirá que en esas formas vibratorias hay unas vidas inteligentes que nada tienen que ver con los típicos extraterrestres que suponemos. A estos seres no se les puede llamar extraterrestres puesto que su cuerpo está compuesto de éteres (que es una de las divisiones del átomo) que pertenecen al planeta tierra y eso mismo ocurre con los espíritus de la naturaleza (gnomos, hadas, duendes, ondinas, silfos….) y con los Ángeles que todas las religiones mencionan. Lo mismo que la célula evoluciona en su mundo (órgano del cuerpo) sin ser consciente de las moléculas ni de la parte del cuerpo donde se encuentra, así mismo el hombre solo es consciente del mundo físico y de su cuerpo físico (por que ha adquirido la autoconciencia) pero no lo es de los demás seres etéricos que le rodean ni de ese mudo etérico.


El vegetal nace se desarrolla y muere pero el mineral no, el animal manifiesta deseos, sentimientos y emociones pero el vegetal no, el hombre habla, piensa y es autoconsciente de sí mismo pero el animal no, luego entonces ¿Por qué no puede haber otros seres que no necesiten estar en un cuerpo físico y sí están evolucionando en unos cuerpos invisibles a nuestros ojos? Si el vegetal no es consciente de los animales y de los hombres ¿Por qué no es posible que haya vidas superiores a las nuestras y nosotros no seamos conscientes de ellas porque aún no hemos inventado algo para detectar sus cuerpos etéricos?

Francisco Nieto