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martes, 25 de mayo de 2010

EL GUARDIÁN DEL UMBRAL (y IV)


El Guardián del Umbral está compuesto por todo el apego a lo material, el egoísmo, los defectos y, por tanto, por los poderes de la personalidad material en sentido mental, sentimental y físico, así es que, es deber del aspirante vencerle para que el Ego pueda seguir y acelerar su propio desarrollo. Sin embargo, en lo que la mayoría de los estudiantes y aspirantes no se paran a pensar es en que en cada vida podemos ir venciendo a esta entidad si de verdad nos esforzamos en vencer a la personalidad; de ahí la necesidad de “conocerse” a sí mismo. Si en cada vida nos analizáramos y nos propusiéramos firmemente superar nuestros defectos, en cada vida ganaríamos una pequeña batalla contra este Guardián. Por consiguiente, y con más razón los aspirantes al discipulado, es un deber comenzar a actuar como el verdadero Yo, como nuestro Ángel Guardián que con su sabiduría intenta guiarnos y aconsejarnos, así es que, es conveniente planificar una forma de vida donde no fortalezcamos a es ser sino todo lo contrario. Este Guardián se presenta antes de adquirir la iniciación y por tanto también antes de adquirir cierta inspiración e iluminación, pero si hacemos lo mencionado en estos párrafos, estaremos potencialmente preparados para hacerle frente y traspasar el umbral.

Todo lo que nosotros comprendamos que podríamos hacer si fuéramos un dios, todo lo que nosotros haríamos si fuésemos Cristo en pensamientos, sentimientos, deseos y obras, es lo que haría que en una sola vida venciéramos a este ser y anuláramos la personalidad que lo alimenta. Démonos cuenta que el Guardián del Umbral aparece solamente cuando el aspirante toma la firme decisión de dedicar su vida al desarrollo espiritual y se esfuerza las 24 horas del día por conseguirlo; así es que, si transformamos la personalidad le estamos debilitando a él. Si la ambición y el materialismo dominan la personalidad, el Guardián gobierna e intenta acallar la voz del Alma pero cuando el aspirante controla su mente y con ésta sus deseos, sentimientos y obras, entonces el Alma se fortalecerá hasta vencer al Guardián cuando llegue el momento.


Es, principalmente, en la vida de los aspirantes espirituales donde se origina la batalla entre el Ángel Guardián o Custodio y el Guardián del Umbral porque hasta esa época el Guardián del Umbral existe tranquilamente sin temor a su derrota, pero cuando el aspirante comienza a colaborar consciente y voluntariamente con su Yo superior, este Guardián intenta impedir el progreso bloqueando el umbral y privando de libertad al aspirante. Por eso, el aspirante debería buscar el enfrentamiento indirecto con el Guardián planificando una nueva vida que le ayude cuando llegue el momento de la batalla. Por tanto, querida/o amiga/o, estúdiese, medite sobre sí mismo, conózcase en su interior, y propóngase practicar las virtudes (amor al prójimo, fraternidad, altruismo, humildad, comprensión, verdad, etc.) y olvidarse de los defectos (envidia, crítica, egoísmo, celos, odio, rencor, lujuria, venganza, deseo de ser más que los demás, etc.) para que mueran de inanición; solo así estaremos preparados para saber quiénes fuimos y lo que hicimos en nuestras vidas pasadas.


El Guardián del Umbral le llevamos en nuestra propia aura como parte de nuestro cuerpo de deseos que es, si tuviéramos que definirle detalladamente diríamos que es el resumen de:
1º.- Las palabras, los pensamientos y sentimientos que causaron mal y ofendieron a otros.
2º- Los deseos, hábitos e inclinaciones que nos ataron en el pasado y que impiden el desarrollo.
3º.- Todo lo que, pudiéndolo hacer bien, lo hicimos mal.
4º.-Todos los deseos y vicios consumados o no que aún perduran.
Así es que el Guardián es una especie de demonio tentador o núcleo de conciencia compuesto por el residuo negativo y kármico de nuestras vidas pasadas. De hecho, todos nuestros Guardianes forman un Guardián mayor que afecta al planeta, a los continentes y a los países, sin embargo, debe quedar claro que ese demonio no es enviado por nadie sino que lo hemos creado nosotros por el simple hecho de no acatar y cumplir las Leyes de Dios. Cuando acatamos los principios espirituales fortalecemos el bien, y esa es la causa de que, actualmente y sobre todo en occidente, se esté venciendo a este ser, tanto en sentido personal como planetario. El solo hecho de saber lo que es y pensar en el Guardián del Umbral como un enemigo a vencer, ya nos fortalece para el éxito; es cuando nos descuidamos cuando él se fortalece e intenta llevarnos a su terreno.


Hay que tener presente que esta entidad tiene poder sobre el hombre desde que éste obtuvo su individualización en la Época Atlante, y desde entonces el Guardián ha ido guardando el mal en una especie de substancia psíquica de la más baja vibración astral. Pero fue ya casi en la segunda mitad de esta época cuando el Guardián planetario se fortaleció enormemente gracias a que el hombre se convirtió en un mago negro por el uso egoísta y malvado de sus poderes sobre la naturaleza y porque se dejó dominar por el cuerpo de deseos. Esto fue, a groso modo, el principio u origen de la destrucción de la Atlántida pues, a la vez que el Guardián se hacía fuerte en los individuos, estos no sabían o no intentaban “razonar” sus actuaciones. Pero lo mismo que, actualmente, el Guardián sigue alimentándose del mal del hombre e influyendo a toda persona que puede, los aspirantes espirituales que conectan con una escuela seria e iniciática como la Fraternidad Rosacruz van obteniendo la ayuda necesaria para detener su influencia y para fortalecer el Ángel de la Presencia que les ayudará a vencer la batalla.

El hombre comienza a liberarse de esta entidad cuando comienza a ver la verdadera luz, cuando su discernimiento le obliga a combatir el mal y a hacer el bien, cuando descubre que hay un Sendero de Perfección, y cuando se dirige hacia la iniciación. Entonces es cuando alcanza la redención de todas sus maldades del pasado, se convierte en el mago blanco vencedor o iniciado que solo será acompañado por su Ángel Guardián; desde ese momento debe trabajar por el futuro de su hermanos llevando paz, amor y comprensión. La Ley de Consecuencia nos obliga a aniquilar el Guardián del Umbral como creadores que somos del mismo y esto lo conseguiremos según vayamos transmutando nuestros defectos y según vayamos fortaleciendo el bien en nosotros mismos, así es que no perdamos más el tiempo y unámonos a los Hermanos Mayores y a las Jerarquías que trabajan y se sacrifican por nosotros para que encontremos cuanto antes el Sendero de la Liberación.


Es absurdo pensar que tenemos muchas más vidas por renacer para esforzarnos y dedicarnos a satisfacer los deseos de la carne, cuanto antes comencemos la batalla contra ese ser antes sentiremos esa satisfacción espiritual que nos hace comprender que somos hijos de Dios y que Él nos ha tendido siempre la mano. Aunque cada uno de nosotros ande por un camino diferente, tarde o temprano nos encontraremos y tendremos que caminar juntos en busca de la Luz de la Verdad. Todos los caminos terminan en uno solo que es el que nos llevará a la cima de la montaña, a la iniciación, por tanto, si no nos queremos quedar rezagados como en el pasado, no nos quedemos contemplando el paisaje o cogiendo flores mientras otros nos adelantan. Si, como dijo Cristo, podemos hacer sus obras y mayores aún, no podemos pensar que pueda ser tal y como somos ahora, debemos desarrollar el Cristo interno y dejar a un lado todos esos aspectos terrenales y personales que nos dominan y que nos llevan incluso a separarnos unos de otros.

Francisco Nieto

sábado, 15 de mayo de 2010

EL GUARDIÁN DEL UMBRAL (III)


Es cierto que cuando se contacta con un Maestro él nos ayuda a dicho fortalecimiento para que venzamos al Guardián del Umbral, pero somos nosotros quienes debemos esforzarnos cada día para que se desarrolle esa fortaleza y quienes debemos vencer a dicho Guardián antes de obtener la primera iniciación y de ser conscientes en los mundos invisibles. Lo mismo que decimos los estudiantes rosacruces que Dios está más cerca de nosotros que nuestras propias manos, también podemos decir lo mismo sobre el Guardián del Umbral y sobre el Cielo y el Infierno. Nuestro cuerpo de deseos está compuesto de materia del Mundo de Deseos, el cual está dividido en dos grandes regiones llamadas Purgatorio y Cielo, según vamos eliminando defectos y adquiriendo virtudes espirituales, vamos atrayendo y expulsando materia del Cielo o del Purgatorio y, como consecuencia, alimentando a una entidad o a otra.

Si bien hemos dicho que el Guardián del Umbral es una entidad compuesta de la materia de las regiones inferiores del Mundo de Deseos (infierno y purgatorio), su imagen no es siempre la misma salvo en que es tan horrible y asquerosa que hace que sintamos vergüenza y repugnancia hacia nosotros mismos. Según la naturaleza y predominio de lo que representa puede tener una cosa u otra pero, por lo general, suele ser de sexo contrario al individuo que lo ve. Con esto quiero decir que su forma es la verdadera imagen de nuestros temores y de otros aspectos personales (la muerte, lujuria, miedo, etc.) y que, a la vez que nos causa terror, puede causarnos repugnancia que, en definitiva, es hacia nosotros mismos. Teniendo en cuenta que esta entidad no solo se alimenta del mal que hacemos sino también de los efectos que nuestro mal causa (por ejemplo: el odio que una persona tenga hacia nosotros por el mal que le hemos hecho), puede representarse como cualquier otra imagen que, en sus muy variadas trasformaciones, demostrará la intención de atacarnos, intimidarnos y aterrorizarnos.


El Guardián del Umbral es una forma psíquica que se ha ido formando gracias a los diferentes cuerpos del hombre, por tanto, su origen procede de:


1º.- Los subplanos inferiores del Mundo del Pensamiento por la manera negativa de pensar de la humanidad.
2º.- Las subdivisiones inferiores del Mundo de Deseos, por los deseos, pasiones y sentimientos negativos que expresa el hombre.
3º.- Las dos subdivisiones etéricas inferiores de esta región del mundo físico donde también se forman los hábitos y vicios.


Así es que nosotros, como dioses en formación o magos que somos, lo hemos creado y le hemos dado poder y conciencia sobre dichos aspectos y planos. En realidad, podríamos considerar a este ser como un egregor planetario al que las religiones denominan el “Diablo” o “Demonio” que tienta a la humanidad. Las religiones nos dicen que luchemos contra el diablo porque representa el mal y causa temor pero es ese mismo temor, y las fobias, y los tabúes, y la desconfianza, y el pecado y la perdición eterna de lo que se alimenta dicho Guardián. Hagámonos a la idea de que estamos conectados a nuestro Guardián y por medio de esa conexión le alimentamos con el mal que cometemos a diario mientras que él nos influye cada vez que puede para que satisfagamos sus inclinaciones.


Podríamos decir que las experiencias o contacto con el Guardián del Umbral se producen (por lo general) en la etapa de “discípulo” que es cuando comienzan a notarse más las desconexiones entre los vehículos del Yo superior. No se presenta antes porque solo lo hace cuando el aspirante espiritual ha madurado lo suficiente como para fortalecerse con su confianza propia y con la firmeza que ha obtenido a lo largo del sendero. A partir del contacto con el Guardián del Umbral, el discípulo o Iniciado obtiene suficiente poder como para que pueda valerse por sí mismo en muchos asuntos y circunstancias de su vida. Hasta ese momento tenía ayuda pero, a partir de ahí, cuando cometa maldades “notará” la presencia del Guardián del Umbral como algo que le influye negativamente. Esto continuará así hasta que el aspirante espiritual termine de reducir su negativo pasado y hasta que venza sus temores y sus vacilaciones para así poder actuar con responsabilidad y conciencia ante su destino.


La humanidad en común no ve a este ser pero sí lo hacen los guías de la misma y los Maestros y Adeptos de las Escuelas donde se desarrolle el aspirante, ese es uno de los motivos por los que nuestros hermanos mayores se apenan de nosotros. Pero esa visión horrible y repugnante también llegará un día ante nuestros ojos cuando estemos listos para cruzar el umbral, el umbral que nos facilitará nuestra primera recompensa al esfuerzo que hemos realizado para entrar en el Camino de Perfección. Lo mismo que los Señores del Karma basan nuestro destino en gran parte de lo que representa el Guardián del Umbral, así podemos decir que, a partir de vencer a esta entidad, comienza una cuenta atrás para los renacimientos futuros. Vencer al Guardián del umbral es tener una ayuda para terminar el ciclo de renacimientos y para comenzar a colaborar con los Hermanos Mayores y las Jerarquías para ayudar a la humanidad de diferentes formas. Atravesar el umbral es, en parte, ir muriendo como personalidad junto al Guardián para renacer como Iniciado a una nueva vida pues, a partir de ese momento, nuestro contacto con seres hasta ahora inimaginables, será motivo de dicha y bienaventuranza. El Guardián del Umbral es nuestra propia creación y nosotros somos quienes debemos transformarle para hacerle nuestro Ángel Guardián.


Cuando el aspirante espiritual toma la decisión en una determinada vida de poner manos a la obra para acelerar su desenvolvimiento espiritual, puede observar cómo, en pocos años, parece haber creado otra persona muy diferente a lo que era hasta entonces. Algo similar ocurre con la visión del Guardián porque, siendo consciente el aspirante de sí mismo, vive (aunque fuera de él) lo que es dicho guardián, y esa es la señal del comienzo de la batalla. Si el discípulo vence, la muerte ya no será igual para él puesto que habrá una continuidad de conciencia, si el discípulo se deja vencer por los temores, si le falta confianza en sí mismo o si huye en su conciencia por no poder afrontar lo que debe, todo continuará siendo como era antes.


Traspasar el umbral es comenzar una nueva etapa en la cual tenemos la ayuda de un Maestro pero también donde nosotros tenemos la responsabilidad y el deber de hacer frente a lo que nos viene sin apenas ayuda de nadie. En ese momento somos conscientes de que el mal del pasado es la causa de ese presente y, por tanto, sentimos la necesidad de afrontar el futuro con decisión y con la mejor voluntad de hacer el bien allá donde podamos. Las inclinaciones y los hábitos se deben cambiar, las causas que crearon el mal ya no deben ser repetidas, los deseos de vivir deben ser elevados y la personalidad que hasta entonces deseaba renacer por apego material debe ser transformada para que solo busque lo espiritual; nadie puede traspasar el umbral que lleva a la nueva Luz si no ha creado la luz en su interior.


Francisco Nieto

domingo, 9 de mayo de 2010

EL GUARDIÁN DEL UMBRAL (II)


El Guardián del Umbral y el Ángel de la Guarda no son creaciones de la iglesia como tampoco lo son el infierno, el purgatorio y el cielo con los que están íntimamente relacionados, estas dos entidades están en el hombre mismo pero están tan velados que muchos ni siquiera las distinguen porque, como sabemos, tan pronto actuamos bien como mal. Nosotros nos dejamos tentar y caímos en el mal hace millones de años y el efecto de ese mal nos obligó a buscar el bien pero, hoy día y sobre todo en los países más evolucionados, es mayormente el bien el que intenta guiarnos, es decir, nuestro Ángel Guardián y el Ángel Guardián de la humanidad.

Los aspirantes espirituales intentamos esforzarnos por desarrollar y practicar el bien expresando lo mejor de nuestros cuerpos y por eso estamos aumentando el poder del Ángel Guardián, pero los más atrasados hacen lo contrario puesto que se dejan dominar por las tentaciones de esta entidad maligna. Por eso, mientras que no comiencen a utilizar su voluntad para el bien y a discernir sus actos estarán fortaleciendo el mal en ellos mismos a la vez que lo hacen con el Guardián del Umbral de su país, el cual en unión con la Ley de Consecuencia, actuará sobre ellos aunque sea al cabo de muchos miles de años. Luego entonces ¿Dónde están el bien y el mal, el Ángel o el Demonio, el cielo o el Infierno? En nosotros mismos, son fruto de nuestras propias creaciones desde que nos hicimos individuos con conciencia y voluntad propia, son estados de conciencia.


Para resumirlo de una manera más simple veámoslo de la siguiente manera: El Ángel de la Guarda es nuestro Yo superior o Ego que intenta aconsejarnos (como conciencia y por medio de la intuición e inspiración) para que hagamos el bien en todo momento y para que no nos dejemos tentar ni caer en dichas tentaciones. El Guardián del Umbral es la personalidad, la conciencia terrenal que se resiste a cambiar y a dejarse dominar por el Ángel de la Guarda, la que se complace en todos los defectos o pecados mencionados en otro párrafo. Pero cuando a través de la evolución nos acercamos a un estado de conciencia en el que comprendemos todo lo que aquí estamos explicando, entonces nos acercamos al camino de la iniciación y del contacto con los mundos superiores, entonces descubrimos la parte de la Verdad que nos demuestra que somos magos creadores (dioses en formación) del bien o del mal y que debemos dejar de practicar la magia negra para centrarnos en la blanca. La vida cómoda, los placeres, el egoísmo y la poca fraternidad y amor al prójimo, hacen que no queramos combatir al Guardián del Umbral y eso nos debería llevar a preguntarnos a nosotros mismos ¿y a quien quiero representar, a Dios o al Diablo?


El bien y el mal, el Ángel de la Guarda y el Guardián del Umbral, o la luz y la oscuridad, tienen como origen o son, en esencia, una misma cosa. Cuando hay más luz que oscuridad vemos la luz pero, aun cuando ocurra lo contrario, la luz no deja de existir y el hombre termina viendo como ocurre cuando alguien está en la oscuridad durante cierto tiempo (años) en la oscuridad. Dentro de la oscuridad hay luz y, aunque estemos en la oscuridad, nuestra luz interna hará que veamos luz en la oscuridad. Es la doble polaridad que rige en todo el universo manifestado e inmanifestado pero que, también en su origen, es en esencia Espíritu, Dios. Por tanto, es deber del hombre hacer una redención de su oscuridad, trasmutar su Guardián del Umbral en Ángel protector para que actúe como la Luz que debe alumbrar su sendero de santidad. Dicho de otro modo, nuestro Ángel redime a la oscuridad para que podamos ver la luz de la Verdad y no nos dejemos vencer por el engaño y las tentaciones del mal. De esta forma se desarrolla el Ángel, el Yo superior que se sitúa por encima del bien y del mal.


El Guardián del Umbral es una entidad creada por la propia humanidad, se manifiesta como una forma astral, su aspecto es horrendo y repugnante y es el enemigo que todos llevamos dentro y que algún día deberemos vencer. Su origen y comienzo de su influencia sobre cada uno de nosotros, fue cuando obtuvimos la autoconciencia de que éramos individuos separados de los demás (cuando se acabó para nosotros la conciencia grupal similar a la que tienen los animales) a partir de ahí y junto a la Ley del Karma, no ha dejado de influenciarnos negativamente para poder seguir existiendo. Sin embargo, el común de la humanidad no es consciente de él ni le puede ver (sobre todo cuando está dentro del cuerpo físico) hasta que no ha adquirido un grado elevado de desarrollo espiritual porque, si su origen es el mal que hicimos en el pasado y que aún está sin redimir o trasmutar, está claro que no se nos presentará hasta que tengamos el poder interno suficiente (como efecto de dicha transmutación) como para ser conscientes en los mundos invisibles; entonces él intentará impedir ese hecho. Así es que, esa forma astral que nos acompaña como defectos y pecados, debe ser trasmutada en sus cualidades opuestas o espirituales para poder debilitar e ir venciendo al Guardián del Umbral en cada vida, y para ello debemos practicar la oración, la meditación, la observación, la concentración, el discernimiento y la compasión y el amor al prójimo en cada momento.


Desde el mismo momento en que comenzó a formarse esta entidad lo hizo también el “Ángel de la Presencia o de la Guarda” que representa todas las virtudes obtenidas o poderes espirituales desarrollados desde entonces hasta nuestros días. En aquella época (comienzos de la Época Atlante) teníamos una conciencia poco más desarrollada que los animales domésticos actuales, y por tanto y como resultado de la “Caída” tuvimos que comenzar a evolucionar por medio del bien y del mal y este par de opuestos todavía están con nosotros como están las dos entidades mencionadas. Vida tras vida, como proceso de evolución, vamos venciendo un poquito a este Guardián del Umbral a la vez que fortalecemos al Ángel Custodio, pero es cuando el hombre conecta con el sendero de ocultismo o del corazón, cuando comienza la verdadera batalla entre el bien y el mal. Como ocultista, he de decir que el conocimiento que he obtenido de mis estudios, meditaciones, ejercicios espirituales, etc., me ha sido inmensamente útil para conocerme a mí mismo y para intuir el poder de mi Guardián del Umbral y de mi Ángel de la Guarda.


Como pueden ver los lectores en los artículos que tengo en los tres blogs, el verdadero ser humano está compuesto de cuatro cuerpos y está evolucionando en tres mundos. En estado de vigilia somos conscientes del mundo físico y cuando dormimos o perdemos la conciencia de este mundo, la obtenemos en los mundos invisibles. Pero es principalmente en vigilia cuando alimentamos a esas dos entidades, es decir, cuando actuamos con la mente, cuando emitimos sentimientos y deseos, cuando hablamos, y cuando hacemos algo físicamente. El pensamiento es, por lo general, el origen de todo lo que hacemos puesto que pensamos lo que vamos a hacer, pero también los impactos externos (lo que vemos, lo que oímos y lo que nos hacen) estimulan nuestros cuerpos (mente, cuerpo de deseos y físico) para que respondamos de alguna manera (con pensamientos, sentimientos, deseos, emociones, física o instintivamente) luego entonces, la mejor herramienta para vencer nuestros defectos (Guardián del Umbral) y desarrollar los poderes espirituales (Ángel de la Guarda) es estar consciente y voluntariamente en constante observación (concentración) utilizando la meditación y el discernimiento para que nuestros actos sean positivos. Esta es la única manera de fortalecernos para hacer frente al Guardián del Umbral en su momento, ya que esta actitud nos aporta confianza propia, fortalecimiento interno, equilibrio y voluntad; lo que necesitaremos como aspirantes a la iniciación para entrar y ser conscientes en los mundos invisibles.


Francisco Nieto

sábado, 1 de mayo de 2010

EL GUARDIÁN DEL UMBRAL (I)



Debería ser muy común que todo ser humano, tarde o temprano, se preguntase qué necesidad puede haber para que exista el mal si todo ha sido creado por Dios que representa el bien, o quizás ¿por qué Dios permite que exista el diablo y que éste esté siempre tentándonos? El esoterismo explica que el verdadero hombre es un Espíritu creado y “separado” temporalmente de Dios para que, a través de una involución hacia el mundo físico y una evolución hacia los mundos espirituales, adquiera unos cuerpos y una conciencia propia como individuo para así poder desarrollar los poderes latentes que, como Espíritu, tiene. Así es que, ese Espíritu se hace persona y a través del Renacimiento y la Ley de Consecuencia va evolucionando hasta que su desarrollo espiritual alcance el propio Mundo de Dios ¿y esto por qué? Pues porque si no fuera a través de reconocerse como individuo (adquirir la conciencia de “Yo”) y si no fuera porque en el mundo físico pasa por infinidad de vidas de experiencia en diferentes sexos y épocas, se quedaría tal y como lo creó Dios, o sea, con todos los poderes de Dios latentes pero sin conciencia de ser un dios en formación y sin aprender nada ni como persona ni como alma. Esto es algo así como si tuviéramos un hijo y lo dejáramos aislado del mundo con todo lo que necesite pero sin nadie que le explique cómo utilizarlo. El hombre es un diamante en bruto que se está puliendo vida tras vida.


En un pasado muy lejano llamado en ocultismo “Época Lemúrica”, el hombre no tenía conciencia propia y era dirigido por los dioses (Jerarquías superiores creadas por Dios antes que a nosotros) como un autómata, pero como debía tomar conciencia de su cuerpo y del mundo donde vivía para poder desarrollar la voluntad y la mente y así convertirse en un ser a imagen y semejanza de Su Creador, Dios permitió la intervención de los Ángeles Luciferes para que les abriera los ojos ya que debían ser responsables de sus actos puesto que iban a heredar la tierra. Jehová, junto a sus Ángeles de Luz y otras Jerarquías, nos estaban ayudando de forma que vivíamos en el “Paraíso”, es decir, como no éramos conscientes de nuestros cuerpos (como un niño cuando nace) ni del mundo físico porque la conciencia estaba dentro de forma similar a cuando dormimos, no conocíamos ni la enfermedad ni la muerte, ni la manera de procrear (éramos guiados por los ángeles cuando la época era propicia como hacen actualmente con los animales)
Así es que los Luciferes (Ángeles rezagados de sus hermanos los Ángeles de Jehová) que no tenían medios para seguir evolucionando por no tener cuerpo físico ni cerebro, vinieron a ayudarnos “abriéndonos los ojos” (a hacernos conscientes del cuerpo y del mundo físico exteriorizándonos la conciencia) para que descubriéramos que teníamos dos sexos y que podíamos ser “creadores” de otros seres como lo hace Dios. Y así el hombre cayó en la “tentación” y conoció el mal, y se dejó llevar por los placeres, y se hizo egoísta, y muchos se rezagaron estando hoy evolucionado en cuerpos de antropoides mientras que otros que han progresado más ya no tienen nada que aprender ni nada que redimir y no renacen.

Los Ángeles Luciferes son tentadores por “necesidad” pero no culpables de que el hombre callera en el mal, es cierto que lo que hicieron implica un karma que les une a nosotros pero no es más que el karma que nosotros estamos creando respecto a los animales por “necesidad”. Estaba previsto que el hombre tuviera un cuerpo físico con cerebro, laringe y ojos (entre otras cosas) ellos no hicieron nada más que acelerar ese proceso en beneficio propio, por un lado perjudicándonos pero, por otro, beneficiándonos ya que teníamos que “gobernar responsablemente la tierra”. Fue en la Época Atlante cuando se consolidó todo esto, los Luciferes utilizaban nuestro cerebro para beneficiarse de nuestras experiencias pero tampoco lo hacían para dirigirnos como autómatas sino como tentadores, así el hombre cayó por propia “voluntad” en la lujuria, el odio, la venganza, y todos los males conocidos puesto que, al no tener desarrollada aún la mente, no sabíamos discernir entre el bien y el mal. Así el hombre ha ido evolucionando desde más allá de la prehistoria hasta nuestros días gracias sus errores y al desarrollo de la voluntad y de la mente.


Todos los grandes Maestros de la humanidad han pasado también otra serie de tentaciones para llegar a ser Maestros, por ejemplo Zoroastro, Buda o el mismo Cristo. Pero estas tentaciones no son para despertar la conciencia en el mundo físico sino en los mundos invisibles, de donde procedemos y donde vamos cuando dormimos. Esa es la próxima etapa de la humanidad, utilizar la mente y la voluntad para el bien, espiritualizar el carácter, y redimir (hasta no tener deudas ni motivos para renacer) todo lo que representa el Guardián del Umbral porque mientras no lo consigamos no podremos ser conscientes en los mundos invisibles. Así es que, gracias a los Luciferes (Dadores de Luz) dejamos de ser autómatas y obtuvimos la independencia que nos ha permitido ser lo que somos y desarrollar algunos poderes del Espíritu que nos permitirán ser conscientes en esos mundos. El desear conocer nos hizo caer en el mal pero el conocimiento nos elevará más allá de los Ángeles gracias a la experiencia personal e individual del mundo físico.


La obra de los Ángeles, arcángeles y demás Jerarquías respecto a la humanidad no ha terminado todavía, nosotros como Espíritus hemos ido renaciendo en diferentes razas, subrazas, culturas y países hasta llegar donde estamos, pero los Ángeles siguen ayudándonos unos y tentándonos otros. Ahora, el papel de los más adelantados (principalmente) es algo parecido a las tentaciones de los Maestros e Iniciados, y es que, el que entra en el sendero espiritual se encuentra en una batalla entre lo material y lo espiritual, con la diferencia respecto a la Época Atlante de que nuestra voluntad es fuerte y nuestra conciencia es grande gracias a todas las experiencias obtenidas en tantísimos renacimientos. Si en aquella época poníamos todo nuestro ser en adquirir lo material y disfrutar de los placeres de la carne, ahora debemos luchar para desarrollar el Espíritu y disfrutar de la vida espiritual que es eterna, y eso no se consigue si no redimimos nuestro pasado y no liquidamos nuestras deudas kármicas que nos atan al renacimiento.


Las bendiciones de Dios siempre han estado presentes, somos nosotros quienes no las hemos apreciado o no las hemos querido ver porque nos atrae más lo material que el sacrificarnos por la vida espiritual y a favor del bien. Sin embargo y aunque el mal nos ha servido para fortalecer los músculos espirituales, es hora de prepararnos para el próximo combate contra el Guardián del Umbral. En ocultismo decimos que somos dioses en formación y es cierto, pero también lo es que el mal es un bien formación, y es que si no hubiera sido por la necesidad de vencer el mal no hubiéramos llegado al estado de conciencia actual. Cada causa tiene su efecto y si en el pasado creábamos más causas malas que buenas, ya ha llegado el momento de que dejemos de crear causas malas y de que comencemos a practicar como aprendices de dioses puesto que es la única manera de vencer a dicho Guardián del Umbral.