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jueves, 22 de abril de 2010

EL VALOR DE LOS RITUALES EN LAS FRATERNIDADES Y LOGIAS (y VI)


Los efectos de un Servicio Devocional o un ritual cristiano afectan principalmente a los mundos donde el ser humano está evolucionando y a los cuerpos mismos con los cuales se expresa y manifiesta, por consiguiente, el oficiante debe poner todo lo mejor de sí mismo en cada palabra o acto que haga y dirigir consciente y voluntariamente sus pensamientos hacia los presentes con la intención de influenciar sus cuerpos invisibles. Esto lo hará de forma amorosa y fraternal, expresándolo como donación pero, por otro lado, también intentará crear en sí mismo un canal para hacerse receptor de las influencias procedentes de los mundos espirituales. También los asistentes deberían tener una actitud interna fraternal y amorosa respecto a los demás presentes, emitiendo sentimientos y pensamientos de verdaderos hermanos en Cristo; esta sería una gran obra y colaboración para ayuda al Egregor del Templo Etérico a mantener las vibraciones espirituales.

Todas las lecturas, cánticos, himnos, etc. que se hagan son importantes si se hacen con verdadera devoción, respeto y sentimiento amoroso, por eso y al igual que el Padre Nuestro, la Oración Rosacruz es de gran ayuda para quien la practica en lo privado y para los asistentes a los Centros de la Fraternidad Rosacruz. De igual manera se debe actuar frente al emblema rosacruz, éste, como cualquier cruz o imagen venerada y magnetizada, cumple una misión cuya influencia es benefactora para todo aquel que cree y que tiene fe en su ayuda.
En todas las ceremonias litúrgicas y rituales de fraternidades y logias, aunque algunas más ritualistas y simbólicas que otras, (por ejemplo la masonería) hay un momento dentro de alguno de sus rituales en que la invocación, plegaria o hecho simbólico puede hacer descender la energía divina desde el propio mundo del Padre. Así es que, de forma similar al efecto de la comunión en la Misa, también en el Servicio de Curación de la Fraternidad Rosacruz se hace descender dicha energía la que, además de unirse a la atmósfera espiritual creada por el Servicio Devocional del Templo, actúa en cada cuerpo de los asistentes y en el aspecto grupal de ese momento. Con esto quiero decir que en todas las ceremonias donde se invoca, adora o se entregan los asistentes a Dios, hay una respuesta que alcanza a todos y cuyas efectos serán más o menos duraderos según el propio desarrollo de cada uno; sin embargo, cuando hay una práctica asidua, aun los hombres de poca devoción y fe irán acumulando dicha influencia espiritual en sus vehículos superiores.
Si los asistentes a los servicios dominicales de la Fraternidad Rosacruz (cuando yo iba al centro de Madrid se hacían: El servicio del Templo y el de Curación, se leía el Padre Nuestro y se hacía la Meditación para la Paz Mundial) dedicaran un tiempo a diario en su propia casa a meditar sobre las “Cartas” y “Epístolas” del Servicio del Templo y a hacer el servicio de Curación, no solo engrandecerían e iluminarían sus auras sino que, además, llevarían un Ángel protector o escudo contra el mal y las tentaciones. Creamos o no en estas enseñanzas, estos servicios y rituales son un alimento para el Alma y, por consiguiente y efecto, nuestro Yo superior intentará correspondernos y hacer cada vez más audible su voz.

La música y los himnos también tienen su importancia y se deberían interpretar en la propia casa. Los Himnos se deben cantar con la intención de suma pureza de sentimiento, de devoción y amor, manteniendo en la mente la idea de que centrando nuestra conciencia en Dios es como se conserva la pureza en la intención de servir; por supuesto que la mente no se debe distraer, al igual que durante los servicios, con las cosas materiales. La música atrae también a toda una serie de entidades dirigidas por algún Ángel, beneficia a los asistentes y aumenta el poder del lugar etérico. Evidentemente la letra de un himno de la Fraternidad Rosacruz, como cualquier otro hecho similar en las iglesias, aumenta el beneficio de los efluvios espirituales. Tanto las oraciones como las lecturas y los cánticos o himnos, cuando son hechos con devoción, con un sentimiento de alegría interna y con adoración a Dios, producen una limpieza de la atmósfera y un intercambio de vibraciones espirituales que originan sentimientos de paz y júbilo en los asistentes.
Después de todo lo anteriormente desarrollado y centrándome más concretamente en los Servicios de la Fraternidad Rosacruz Max Heindel, he de decir que es de suma importancia que todos los miembros asistentes, y en mayor grado el oficiante, sean conscientes de todas estas verdades para que de verdad se produzca ese acto mágico que se pretende. El oficiante debe tener siempre presente (o más bien prepararse de antemano) que él es la causa del acto mágico y espiritual que se va a hacer y, por tanto, debería manifestar con sus palabras lo mejor de sí mismo para que pueda alcanzar a los participantes. Esto significa que, además de intentar vivir y experimentar lo que está leyendo, debería esforzarse para que las vibraciones de dicho acto sean causa de los mayores y más elevados sentimientos y pensamientos en los asistentes. Pero, claro, esto de poco servirá si en su vida cotidiana se deja llevar por toda clase de negatividades, en ese caso los efectos del servicio no serán los mismos, incluso es posible que los más sensitivos se encuentren incómodos o que el resto no noten ningún beneficio.
Cuando en un centro falta la armonía porque se hablan o se hacen cosas que nada tienen que ver con lo que estamos tratando, y sus miembros tampoco intentan llevar una vida como verdaderos aspirantes espirituales, las vibraciones elevadas que mantienen el centro etérico y alimentan el egregor del centro comienzan a hacerse más lentas y a desaparecer. Esto, además de ser un indicio de cristalización, es una prueba para los probacionistas que son los responsables del centro. Por este motivo, entre otros, el estudiante rosacruz debe intentar vivir las enseñanzas; debe sacrificar la personalidad para que pueda manifestarse el Yo superior; y debe hacer los ejercicios, servicios y oraciones centrándose en el amor y en el servicio desinteresado al prójimo. Esto hace que cuando un miembro de un centro asista a los servicios se identifique y aumente la vibración que hay en él y que se una a los demás miembros y al acto mismo para manifestar lo que ha creado interiormente. El oficiante es receptor y transmisor de las palaras de poder y de las fuerzas que en el servicio actúen, por tanto, debería llevar una vida pura y de servicio amoroso a los demás.
Estaría bien que el oficiante tuviera unos minutos de meditación y oración antes de comenzar a oficiar para pedir iluminación y así ser un verdadero canal de las fuerzas que pueden desarrollarse como también pedir por la iluminación de los demás. Después del Himno de Apertura y una vez todos los asistentes sensibilizados con las vibraciones que les hará receptivos, el oficiante descubrirá el emblema con todo respeto y reverencia él a modo de sintonización con la nota-clave de la Orden Rosacruz. El Saludo Rosacruz debe salir de lo más profundo del corazón, debe ser expresado con amor y con el más elevado sentimiento en lo que representa el mismo hacia los demás. La lectura del Servicio del Templo en particular debe hacerse tomando conciencia de su significado y expresándola como la Palabra de Dios que es, de esa forma y expresado todo con la mejor voluntad, podrá iluminar a sus hermanos oyentes. Al ser todos los miembros conscientes de la lectura y estando identificados con la misma nota-clave, elevarán la vibración del templo etérico. Se supone que la palara multiplica los efectos de lo que puede representar un pensamiento, quizás por eso, parece ser, Max Heindel repetía en voz baja el servicio cuando oficiaba otro, esto quiere decir que se puede hacer pero con la intención y deseo anteriormente dicho para estar en sintonía y para aumentar el poder de la palabra.
Por tanto y para concluir, invito a los miembros de los centros rosacruces, así como a todos los que asisten a ceremonias litúrgicas o sacramentos, a que asistan con verdadera devoción y conciencia de lo que se va a realizar, que intenten llevar y manifestar toda su pureza y su amor para colaborar con las fuerza espirituales, y que se sientan verdaderos receptores y transmisores de lo que se invoca y se desarrolla en estos rituales y servicios. De esta forma no solo se pueden sentir en el mismo cielo sino que también los que se acerquen a ellos percibirán algo especial que les estimulará lo mejor de ellos mismos; esto también es una manera de predicar lo que se vive interiormente, es decir, la filosofía rosacruz.

Francisco Nieto

martes, 13 de abril de 2010

EL VALOR DE LOS RITUALES EN LAS FRATERNIDADES Y LOGIAS (V)


Es un error pensar que en un centro rosacruz y en su Servicio del Templo o de Curación solo están sus miembros sentados entre cuatro paredes físicas, ni es casualidad que se forme un centro cuando hay varios probacionistas y estudiantes sinceros que desean hacer una serie de obras relacionadas con su Fraternidad. Un centro de esas características está asistido por un Hermano Mayor (siempre y cuando se cumplan las normas) pero también está asistido por los Ángeles cuando se hacen dichos servicios, y esto seguirá así mientras no se mezclen otras cosas extrañas o de otras escuelas, por no decir mientras no se hagan ejercicios negativos que alteren el Espíritu de la Fraternidad. Hay que tener muy claro que lo mismo que tenemos que alimentar al Cuerpo-Alma (al niño Cristo) para que se desarrolle, también hay que alimentar a ese Espíritu, es decir, dar trabajo a los Ángeles puesto que, en definitiva, es un bien para nosotros y para el mundo.


Las lecturas, además de las de los servicios, deberán estar siempre relacionadas con la Fraternidad y con el cristianismo, que sea un ejemplo a seguir para la espiritualización del carácter y para la purificación de los diferentes cuerpos. La unificación, de sentimientos, de buena voluntad y de amor deben estar presentes en todos en forma de diapasones, entonces se fortalecerá más que nunca el Espíritu del Centro de tal manera que, cuando un miembro esté allí solo meditando en lo profundo de su corazón, pueda sentir su influencia benefactora; al menos así lo sentía yo cuando iba a meditar y a orar al centro de Madrid en la soledad.


En cualquier lugar de culto y oración donde asiduamente se hacen oraciones, se reza el Padre Nuestro, o se alaba y adora a Dios, están los Ángeles que trabajan para que esos ejercicios tengan un efecto positivo y espiritual sobre los asistentes y el lugar mismo. Estos ángeles relacionados con la liturgia y el ritual, utilizan a las fuerzas ocultas de la naturaleza que, a su vez, responden a esas vibraciones acudiendo en grupo a la “llamada” del acto que se realice. Lo mismo que estos espíritus subhumanos acuden a bañarse en las vibraciones del mal que el hombre expresa, los más evolucionados de ellos también acuden y compenetran el aura del hombre que reza, que se santigua o que simplemente centra su conciencia en Dios. Es el medio de evolucionar más importante que tienen pero a la vez que ellos evolucionan también espiritualizan nuestra aura y la atmósfera del lugar de oración.


Así es que, también en un lugar como son los centros de la Fraternidad Rosacruz acuden los Ángeles con sus ayudantes cuando se hacen los Servicios, no es necesario decir que, además, un centro donde haya probacionistas y discípulos lleva consigo la atención del Hermanos Mayor o de un Adepto. Como podemos ver, los servicios religiosos, las oraciones, el símbolo de la cruz y todo lo que se suele hacer en las iglesias cristianas y centros de la Fraternidad, atraen un beneficio espiritual que se multiplica (los espíritus reproducen las vibraciones) e intensifica repercutiendo sobre los asistentes y durante largo tiempo si cada persona sigue en esa actitud en su vida cotidiana. He de decir que jamás he sentido unas vibraciones tan elevadas como en la Iglesia de Los Jerónimos (en Madrid) en la Misa que hacen con orquesta y coro y en la Misa cantada o Mayor, estas Misas sensibilizan a los asistentes y les hacen más receptivos porque en ellas desciende la fuerza espiritual o Gracia de Dios procedente y por intermedio de Cristo para influenciar los cuerpos invisibles de los presentes.


Naturalmente que el descenso de energía espiritual y sus efectos dependerán mucho de la cantidad de personas y de la cooperación que haya por parte de cada uno respecto al aspecto intelectual, emocional y de conciencia, es decir, 1º.- Ser conscientes de lo que ocurre y se hace aunque no se sea clarividente; 2º.- Poner toda la intensidad posible de sentimientos elevados; y 3º.- Interiorizarse, centrar el ser o conciencia en Dios para actuar como receptor de Su Gracia. Dios siempre tiene Su Amor a disposición de Sus hijos porque Sus jerarquías lo administran y disponen así para que todos los seres de los mundos puedan sentirlo, pero aunque en el mundo físico también está a nuestra entera disposición, lo percibimos mucho más y mejor cuando en los servicios religiosos y rituales cristianos nos interiorizamos acercando nuestra conciencia a la de Dios.


El efecto de las fuerzas espirituales sobre los asistentes dependerá del desarrollo intenso de cada uno, así, unos se quedarán con un simple efecto sobre su cuerpo de deseos; otros sobre su cuerpo mental; y muy pocos sobre su cuerpo causal o intuicional. Sin embargo, eso no quita que, aun una persona desinteresada que asista, impregne su aura de dichas vibraciones durante un tiempo. Por otro lado, cada asistente al servicio será responsable de utilizar para bien o para mal el efluvio de energía espiritual recibido, pues habrá personas que no den importancia a estos asuntos o simplemente no intenten sentir y vivir el momento, y otros que sí lo harán henchidos de gozo y gratitud a Dios para después expresarlo en su vida privada.


Los Servicios de la Fraternidad Rosacruz, al igual que los rituales de otras fraternidades e iglesias, han sido creados y enseñados por seres de muy elevado desarrollo espiritual, tanto de nuestra oleada de vida como de otras anteriores, pero todos tienen la intención de ayudar a quien asiste y colabora con los mismos. Las imágenes y objetos que hay en las iglesias, sectas, fraternidades o logias están todos magnetizados y cumplen la misión de influenciar a quienes se ponen contacto o en sintonía con sus vibraciones y con lo que representan. Esto significa que los mismos servicios o rituales (o mejor dicho, las influencias que se evocan en los mismos) más la oración, devoción y fe de los asistentes, son los que lo magnetizan cada vez que asisten. Así es que, al igual que ocurre en las iglesias donde se hace un mismo ritual o ceremonia a diario y donde los asistentes dejan el efecto de sus oraciones, también ocurrirá lo mismo si en un Centro Rosacruz se hicieran servicios, oraciones y meditaciones diarias.


Es importante que los lectores tomen conciencia de todo lo que digo aunque no pertenezcan a ningún movimiento, escuela o religión, yo doy fe de los efectos de estos hechos porque en mi propia casa tengo un lugar donde me aíslo para orar, escribir y meditar. Lo mismo que yo lo harán otros muchos y pueden hacer quienes quieran, pero deben tomárselo como lo que verdaderamente es para dejar lo mejor de uno mismo, escuchar música sacra, meditar en asuntos espirituales y elevados y no pensar en nada que se relacione con los asuntos materiales. Como es lógico, los que sabemos cómo se mueven las energías, las fuerzas, cómo son los efectos de los pensamientos y cómo afectan a la atmósfera y a las personas, cómo actúa la Ley del Karma, y cómo nuestras acciones y oraciones afectan a los demás, tenemos cierta ventaja sobre los que no lo saben y, por tanto, podemos hacer mayor bien. Sin embargo y aunque otros no lo sepan, les diré que no se preocupen nada más que de crear pensamientos y sentimientos de amor a Dios y al prójimo y deseos de ayudar a las fuerzas invisibles para beneficio de la humanidad.


Francisco Nieto

martes, 6 de abril de 2010

EL VALOR DE LOS RITUALES EN LAS FRATERNIDADES Y LOGIAS (IV)


Todos los asistentes a los Centros de la Fraternidad Rosacruz se deben considerar trabajadores en la obra y mantenimiento del Templo Etérico-Espiritual de un centro rosacruz, puesto que tan importantes son las oraciones que hagan como su devoción y respeto en su comportamiento porque, al fin y al cabo, también es un lugar de servicio a los demás cuando se dejan las oraciones, buenas palabras y obras, así como cuando se envían pensamientos de amor y de curación en su “Servicio de Curación”. El “Himno de Apertura” cantado con devoción prepara el ambiente etérico-espiritual para que en el “Servicio del Templo” puedan los asistentes conectar con el Mundo del Pensamiento y del Espíritu de Vida, y con el “Servicio de Curación” se puede hacer descender la energía espiritual curativa del Mundo del Espíritu de Vida para que sea utilizada en favor de las enfermos. Si bien, con en el Servicio de Curación se puede hacer descender la energía curativa para que anime la forma grupal de pensamiento que ha sido por los asistentes, con el “Padre Nuestro” se abre un canal para que la vida y la luz divina beneficie espiritualmente a los asistentes y para que purifique sus cuerpos. Una vez hecha la colaboración por parte de los miembros para beneficiar a los enfermos, una vez recibida la ayuda personal de las Jerarquías superiores y de los mundos espirituales, los asistentes hacen una petición a Dios para que haya paz en el mundo. Además del Padre Nuestro, se expresa una de las más bellas oraciones, la Oración Rosacruz, la que, como el resto de los Servicios, si se hace con fervor y con un verdadero y profundo sentimiento de amor a Dios y a toda Su obra, hará descender la Gracia de Dios sobre la persona que lo realiza. El Himno de Clausura es la culminación de los Servicios y, como todo el ritual rosacruz, tiene un significado y un motivo de ser que tiene su origen en los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz.
Estos son los Servicios que se hacían en el Centro Rosacruz de Madrid cuando yo asistía a él y doy fe de que el beneficio que obtenía cuando iba los domingos era inmenso, sin embargo y como ocurre con los sacerdotes y con los oficiantes de cualquier otra escuela, una coas es la iglesia cristiana o la Fraternidad Rosacruz y otra las personas que ofician. Todos somos aprendices y aspirantes espirituales y, por tanto, cometemos errores, un sacerdote puede cumplir perfectamente con su deber en la Eucaristía pero luego puede comportarse como cualquier otra persona en la calle o allá donde no le conozcan. Eso mismo puede ocurrir con algún miembro de la Fraternidad Rosacruz pero eso no es motivo para juzgar a la Fraternidad y mucho menos si esa persona se da cuenta de sus errores y cambia y sigue viviendo la filosofía rosacruz. Tampoco se puede juzgar a la Fraternidad Rosacruz porque otros miembros se crean que son los más inteligentes, más capaces o, en definitiva, imprescindibles y, por tanto, hagan lo que les parezca bien sin buscar el consenso y la opinión de los demás. Todo es perdonable, todo error debe ser olvidado, sea donde sea, siempre que esa persona se enmiende y tenga buena voluntad, pero lo que no se debe hacer en un centro rosacruz es dar de lado o no respetar las normas que fueron dadas a Max Heindel por los Hermanos Mayores. No lo digo porque se pueda hacer más o menos mal, sino porque alteran esa vibración espiritual de la que hablábamos antes, es decir, se destruye ese templo etérico-espiritual que tanto bien puede hacer a los asistentes.
Es muy aconsejable tener un lugar de oración en los propios domicilios donde armonizarnos cada día y donde renovar cada día nuestro espíritu de devoción, de amor y de servicio a los demás. Pero hay quien no lo puede hacer y asiste al Centro con esa intención los domingos ¿Qué ocurriría si el oficiante utilizara el estrado para hablar de cosas personales o que nada tienen que ver con la Fraternidad? ¿Qué ocurriría si en las reuniones, debates y conferencias se trataran temas que tampoco se relacionan con la vibración de la Fraternidad? Pues que ese templo etérico terminaría desmoronándose con el paso del tiempo, de ahí la importancia de no utilizar el estrado nada más que para los servicios escritos y dados por los Hermanos Mayores y por Max Heindel. Una oración de otra escuela, aun basada en el amor a Dios, o una experiencia fraternal y altruista de un miembro, no tiene nada de malo, sin embargo no creo que estén en sintonía con la nota-clave rosacruz ni que deban ser expuestas en el estrado porque éste es solo para los servicios.
Cuanto mayor esfuerzo, creatividad e inspiración para hacer de un centro la imagen de un núcleo de sabiduría y espiritualidad, más luz se aporta a la obra del Hermano Mayor y más se colabora con los planes de las Jerarquías para la elevación de la humanidad. Allá donde nace una religión, logia o fraternidad es un foco de luz puesto a disposición del hombre por los Hermanos Mayores y a través del cual se distribuye sabiduría y espiritualidad; su aura influye como bendiciones en sus alrededores como debería influir el aura y los pensamientos de cada una de sus miembros allá donde se encuentren. Por estos motivos, los miembros no deben considerar los Servicios y Rituales como algo monótono y aburrido sino que deben formar parte, como si fuera un privilegio que otros no tienen, por poder ser un canal de las energías superiores que descienden. Nunca y nadie se debería excluir de una escuela porque forma parte de ese núcleo de luz y puede ser portador de la misma, son muy pocos los casos en que una persona deba irse o pueda ser expulsada, y en tal caso (siendo los hechos muy graves) deberá hacerse por consenso y aprobación de los directivos y no de una sola persona, pero si ese miembro colaborador desea seguir siendo de la escuela, debería perdonarse sus errores y darle una nueva oportunidad como si nada hubiera pasado. Lo que nunca se debería hacer con un miembro es expulsarle porque otro miembro lo diga o este mismo miembro lo expulse por ser él mismo el presidente del Centro y porque sabe que nadie va a tener el valor de decirle que lo que ha hecho es una injusticia. Hay miembros en las escuelas que ya traen un trabajo y una relación entre ellos y de ellos con la escuela o Rayo, y sin embargo se puede ver truncada su misión en esa escuela porque uno de ellos rompe esa relación expulsando al otro o simplemente porque no superan algo que tienen pendiente de otra vida. Estos hechos o errores por parte de alguno de ellos son siempre perdonables, por eso más vale un auto-examen de conciencia y un reconocimiento de los errores antes que una pérdida de alguien que es portador de luz y sabiduría como el resto de los miembros de esa escuela.
El Templo Etérico-Espiritual que se construye al cabo de un tiempo en los centros de la Fraternidad Rosacruz como efecto de los servicios que allí se hacen y de las oraciones y las meditaciones, es de materia etérica, de deseos y mental pero, como hemos dicho, desde su interior se puede contactar con el Mundo del Espíritu de Vida. El Espíritu del Centro, el egregor encargado de mantener la vibración, es un colaborador de los Ángeles constructores de dicho centro etérico pero, la fuerza, la vida y el material necesario, procede de las oraciones, de la devoción, de las lecturas que se hacen, y de la música. Este es el motivo por el cual el centro debe ser utilizado según las normas y por el cual se deben hacer solo y estrictamente los servicios de la Fraternidad y no otros ni ninguna otra cosa que lo altere.
Aun siendo aspirantes espirituales que buscan alcanzar el discipulado y la iniciación en una escuela iniciática como es la rosacruz, es fácil que tengan sus defectos por superar como puede ser la envidia, la crítica, el complejo de superioridad, etc., sin embargo, además de intentar superarse cada día, los defectos de dichos aspirantes deben quedar a un lado cuando se reúnen para hacer los servicios. El oficiante debe leer las lecturas con un sentimiento de amor hacia sus hermanos presentes con la intención de que llegue la vibración a sus cuerpos mentales, más el deseo de hacer un verdadero servicio con devoción y respeto a Dios, a las Jerarquías y a los hermanos colaboradores desde los mundos invisibles. Los asistentes, por su parte, se olvidarán del mundo externo y de sus problemas para poner su mente concentrada en lo que escuchan para hacerlo suyo, meditarlo, y aplicarlo a su vida cotidiana.
Si de verdad se quiere extraer un beneficio espiritual de los servicios es necesario vivir lo que se escucha, sentir los efectos de las palabras e intentar manifestar los más elevados sentimientos y pensamientos para que ese templo etérico sea una bendición para todos y un foco de atención de los Ángeles y de los Hermanos Mayores. Estas palabras no representan nada en comparación con lo que un verdadero estudiante o probacionista puede sentir, sobre todo en el Servicio del Templo, un servicio que, al menos a mí, me ha hecho vibrar muy alto. Las energías que se mueven en cada plano como efecto de las lecturas, oraciones y meditaciones que se hacen en los centros, no suelen pasar de un mundo a otro pero, cuando hay una unión de propósito divino y unas oraciones devotas y llenas de amor por parte de unas personas altruistas y fraternales, entonces se abre un canal temporal para que haya una comunicación entre la voluntad de los miembros y los mundos superiores. Entonces, cada miembro puede convertirse en un canal que, mientras perduren esos sentimientos y pensamientos, podrá expresar y sentir lo que verdaderamente representa para sí mismo.


Francisco Nieto