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domingo, 28 de febrero de 2010

EL EJERCICIO DE LA CONCENTRACIÓN


Artículo escrito y leído por mí mismo en el Centro Rosacruz de Madrid en 1984

Para practicar la concentración una de las cosas importantes que se deberá tener en cuenta es que hay que tener un claro y definido objetivo, el simple interés, la curiosidad y otros motivos superficiales nunca pueden ser los factores que nos lleven al éxito. La correcta psicología respecto a este tema es la del reconocimiento de que no somos nuestra mente, que ésta debe estar a nuestro servicio y nunca dominarnos e incluso que la mente es un buen sirviente pero un amo cruel. Por medio de la concentración se puede llegar al conocimiento de la íntima fuente y naturaleza de la mente y a poder trascender simultáneamente ambos factores, es la penetración de un nuevo estado de conciencia sobre el cual no se puede conocer nada por anticipado. Es de suponer, que el que trate de alcanzar los frutos de la concentración simplemente por fines egoístas y materialistas no obtendrá nada más que el fracaso, porque la concentración no es un objeto final, se trata solamente de una capacidad, de una herramienta que condicione al hombre a un nivel de conciencia vital mejor y más elevado que no puede ser obtenido de otra forma por el profano.
El hombre medio no utiliza más que una pequeña parte de su poderosa capacidad mental, y si no, podemos preguntarnos ¿Por qué ciertos pensamientos vienen o se crean sin la voluntad del individuo? ¿Qué estaremos pensando en determinado momento? ¿Podemos cerrar la mente a un pensamiento molesto u obsesionante? ¿Podríamos asegurar categóricamente que en todo momento estamos pensando en lo que y solo en lo que verdaderamente deseamos y que como consecuencia de ello conocemos de donde proceden los pensamientos y sentimientos que penetra en el campo de nuestra conciencia? Podemos darnos cuenta de que no somos dueños ni buenos controladores de nuestra principal herramienta, o sea la mente, origen de toda creación.
Si tenemos un lápiz sin afilar o un simple palo y lo intentamos utilizar para agujerear un trozo de cartulina se encontrará bastante más dificultad que si este útil se estuviera afilado. De manera similar, una sierra o un cuchillo mellado no cortarán adecuadamente y el resultado será insatisfactorio a causa de que el esfuerzo se pierde quedando disperso sobre un área demasiado grande y con muchos puntos. Es decir, no se ha concentrado ¿por qué? porque está en juego una ley física muy simple, la energía se ha disipado sobre la totalidad de la relativamente gran superficie del instrumento romo, de esta manera proporciona una fuerza insuficiente. Pero si afilamos nuestra herramienta no encontraremos dificultad en realizar un orificio o cortar una línea fina. Algo parecido le ocurre al hombre respecto a la utilización de su mente, y por eso el primordial objetivo es la concentración o el adecuado uso de la misma. La mente del hombre medio se ve constantemente ocupada por un flujo continuo de pensamientos y como consecuencia resulta excesivamente débil en la mayor parte de los individuos. Cuando en lugar de una serie de pensamientos se presenta solo uno constituye por sí mismo una energía y tiene una amplia influencia.
Una vez en la práctica es muy importante mantener los propios pensamientos en un ideal y mantenerlos así sin permitir que se desvíen. Es una tarea sumamente difícil pero debe ser realizada en algún grado por lo menos antes de que pueda hacerse algún progreso. El pensamiento es el poder que empleamos para formar imágenes mentales, pensamientos formas o ideaciones de acuerdo con nuestras ideas internas. Es nuestro poder principal y tenemos que aprender a mantenerlo bajo nuestro absoluto dominio de manera que lo que produzcamos no sean fugaces ilusiones inducidas por las circunstancias exteriores sino verdaderas imaginaciones generadas por el espíritu desde el interior. La fuerza del pensamiento es el medio más poderoso para la adquisición del conocimiento, si se concentra sobre un asunto se abrirá camino a través de cualquier obstáculo y resolverá el problema, como dice Max Heindel, si se pone la cantidad necesaria de energía mental no hay nada que esté más allá de la humana comprensión. Mientras la malgastamos, la energía mental es de muy poca utilidad para nosotros pero tan pronto como estamos preparados para tomarnos el trabajo necesario para dominarla, todo el conocimiento es nuestro.
La concentración es algo que el aspirante a la vida superior debe aprender positivamente a hacerla, no hay otro camino. Al principio se encontrará el estudiante pensando en todo menos en lo que se haya propuesto pensar, mientras que de lo que se trata es de desarrollar e imponer la voluntad para pensar y concentrarse sobre el ideal en el cual ha decidido concentrarse, pero esto no debe desanimarlo. Según pasa el tiempo verá que le es más fácil cerrar sus sentidos y mantener claramente sus pensamientos, por lo tanto, se necesita mucha persistencia para gobernar la mente, sin ella es imposible obtener un resultado fructífero o alentador. No tiene ninguna utilidad realizar un ejercicio de concentración unos días o semanas y después abandonarlo otro tanto tiempo, para que se efectivo es necesario hacerlo fielmente todos los días.

El esfuerzo para dominar la concentración debe ser intenso y por largo tiempo de duración, si no es así no proporcionará ninguna ventaja ni tampoco buenos resultados, sin embargo, cuando se logre el éxito, se obtendrá inmediatamente algún beneficio práctico. Por otra parte, si se lleva a cabo con éxito hasta cierto límite o hasta su plena realización, el completo dominio de la mente dará la clave de una nueva conciencia que abrirá la misteriosa puerta a través de la cual se puede ver la realidad de la propia vida. Entonces se reconocerá que incluso el karma inalterado perteneciente a nuestra personalidad es algo que nada tiene que ver con nuestro verdadero ser. La concentración no solo nos abre el mundo de los resultados sino también el de las causas y de esta forma nos lleva más allá de la esclavitud de los sentidos y pensamientos sin control. La concentración puede practicarse todo el día, desde el hombre que está ensimismado en cualquier cosa hasta la mujer que hace punto, desde un santo con sus oraciones y meditaciones piadosas hasta un yogui con sus mantras que repite día y noche, desde concentrarse en un objeto y su vida u origen hasta hacerlo en un pensamiento-forma viviente.
Hay una cosa importante en esto, y es que la mente es enemiga de cualquier esfuerzo por parte del hombre para lograr dominarla. Esto se debe a que esta sutil forma de energía posee su propia conciencia interna que no siempre es idéntica a la del hombre, así resulta que muy pronto los intereses de ambos (el hombre y su conciencia) se encuentran en oposición, como por ejemplo las excusas que surgen, la fatiga y la falta de tiempo.
Si la persona que practica concentración es devota, su trabajo se simplificará mucho porque puede tomar el objeto de su devoción como objeto de contemplación, y como el corazón es atraído poderosamente a este objeto, la mente permanecerá gustosamente en él manteniendo la imagen amada sin esfuerzo y excluyendo las otras con igual facilitad; pues la mente es constantemente impelida por el deseo y sirve siempre como ministro del placer. Aquello que causa placer es lo que la mente busca y siempre trata de presentar imágenes que causan placer y de excluir las que originan dolor. Por esto, un devoto puede alcanzar muy pronto un grado considerable de concentración, piensa en el objeto de su devoción, crea un pensamiento forma y luego conserva la mente fija en esa imagen, en el pensamiento de lo amado. Esta atracción que ejerce sobre el corazón, ata la mente al objeto causante del placer, de este modo la mente se concentra sin el menor esfuerzo y con la menor pérdida de fuerza.
En la persona no devota, la imagen o motivo de la concentración debe tomar la forma de alguna idea profunda, de algún elevado problema y en él debe fijarse firmemente la mente. En este ejercicio el poder de la atracción es el interés intelectual, el deseo profundo de conocimiento, uno de los amores más hondos del hombre. Otra forma de concentración que suele dar muchos resultados para el que no se sienta atraído hacia una personalidad como objeto de devoción, es elegir una virtud y concentrarse en ella, semejante objeto puede despertar una especie de verdadera devoción porque llama al corazón por medio del amor a la belleza intelectual y moral. La virtud debe ser imaginada por la mente del modo más completo posible, y cuando se ha obtenido una vista general de sus efectos, la mente debe sostenerse fija en su naturaleza esencial. Además también podemos usar el pensar consecutivo, que es un paso hacia la concentración, aunque claro, no es lo mismo, porque en el pensar consecutivo la mente pasa por una serie de imágenes y no está centrada en una sola. Para concretarlo más, la mente tiene que ser firmemente atada al objeto único y permanecer fija en él, no razonando sobre él sino extrayendo y absorbiendo su contenido.
Pero lo mismo que en otras muchas cosas, la concentración también tiene sus peligros respecto de los cuales hay que tomar precauciones, pues muchos estudiantes ansiosos de avanzar mucho corren demasiado y así se crean obstáculos en lugar de mayores facilidades. En la mayoría de los casos, cuando un hombre concentra su mente, su cuerpo se pone en un estado de tensión que él nota y que es involuntario en lo que a su intención se refiere. Durante edades, el esfuerzo de la mente ha ido acompañado por el esfuerzo del cuerpo, pues habiendo estado dirigida la mente por completo a suplir las necesidades del cuerpo por medio de esfuerzos corporales, ha establecido así una asociación que obra automáticamente.
Cuando se comienza a practicar la concentración, el cuerpo, siguiendo su costumbre, sigue a la mente y los músculos y los nervios se ponen tensos, de aquí que el cansancio físico, el agotamiento muscular y nervioso o agudo dolor de cabeza puedan seguir a los esfuerzos que se hacen; y así la gente es inducida a renunciar a tal ejercicio. Es un hecho positivo que puede evitarse con una simple precaución. El principiante debe, de vez en cuando, interrumpir su concentración para observar el estado de su cuerpo, y si le encuentra cansado, tirante o rígido, debe abandonarla en el acto. Cuando esto se ha hecho varias veces, los lazos de asociación se romperán y el cuerpo permanecerá flexible y descansando mientras la mente está concentrada.
Otro peligro físico proviene del efecto producido por la concentración en las células nerviosas del cerebro. A medida que aumenta el poder de la concentración, a medida que la mente se aquieta y el Ego comienza a obrar por medio de la misma, pone de nuevo a prueba las células nerviosas del cerebro. Estas células están constituidas fundamentales por átomos y las paredes de estos átomos consisten en espiralillas a través de las cuales pasan las corrientes de energía vital. De estas espiralillas hay siete series de las cuales solo cuatro están en uso, las otras tres están aún sin usar, son prácticamente órganos rudimentarios. A medida que las energías superiores, buscando un contacto en los átomos, se concentran, la serie de espiralillas que adelantando la evolución les servían de canal, son forzadas a entrar en actividad. Si eso se hace muy lenta y cuidadosamente no tiene peligro alguno, pero la demasiada presión significa un daño para la delicada estructura de las espiralillas. Estos tubos diminutos y delicados, cuando no están en uso tienen sus lados en contacto, como tubos de suave goma elástica, si los lados son separados violentamente puede resultar una tortura. Un sentimiento de torpeza y pesadez en todo el cerebro es la señal de peligro, si está se descuida sobrevendrá un dolor agudo seguido, quizás, de una inflamación persistente. Por eso la concentración debe practicarse con mucha paciencia y tranquilidad y jamás debe llevarse hasta el punto del cansancio cerebral. Con unos pocos minutos para comenzar es suficiente, pero lo poco que se practique deberá hacerse con mucha regularidad, si se deja un día de practicar el átomo vuelve a su estado anterior y hay que comenzar de nuevo el trabajo. Una práctica regular constante y no prolongada asegura los mejores resultados y evita los peligros.
Por último, no me queda más que decir que también por medio de la concentración se puede llegar a cambiar hasta la misma personalidad, crear un nuevo carácter y ver la vida desde otro punto de vista mucho más positivo que lo que normalmente lo vemos. Quiero decir que una mente que mantiene pensamientos e ideales positivos y se concentra en ellos, crea un carácter, este molde de la mente es en realidad un acto de creación propia, pues la mente, después de algún tiempo, asume gustos a las formas a que se le ha obligado por la concentración y estas formas se convierten en los órganos de su expresión habitual.
Termino este artículo con una frase muy antigua que dice: "El hombre es la creación del pensamiento, lo que piensa en su vida, en eso mismo se convertirá en el futuro."


Francisco Nieto

jueves, 18 de febrero de 2010

EL EFECTO POSITIVO DE LA CRÍTICA BIENINTENCIONADA


EL EFECTO POSITIVO DE LA CRÍTICA BIENINTENCIONADA
O bien “UN MOTIVO DE ALEGRÍA”
O bien “MISIÓN CUMPLIDA”

En mis blogs he escrito varios artículos sobre el discernimiento y como respuesta a dos conferencias que escuché detenidamente haciendo hincapié en que no se debe creer todo lo que diga un conferenciante, sino que hay que analizarlo (refiriéndome a los estudiantes o principiantes de la filosofía oculta) a la luz de los conocimientos interiorizados como “Verdad” y bajo la supervisión de la conciencia o Yo superior. En esos artículos he querido:


1º.- Explicar lo que la filosofía oculta de las escuelas más reconocidas enseñan respecto a lo que, contrariamente, dicho conferenciante dice, es decir, enseñar a los que comienzan en este sendero.
2º.- Hacer llegar, vía indirecta, al conferenciante mis opiniones para que él mismo se de cuenta de que con esas cosas absurdas no se llega a nada y para que rectifique cambiando sus fantasías e invenciones por temas que ayuden a sus oyentes a desarrollar el Espíritu.
3º.- Defender a las que considero escuelas de ocultismo y a sus fundadores y escritores más reconocidos de las críticas o mentiras que esta persona hizo en su día sobre ellos.
4º.- Defender a la Fraternidad Rosacruz y a Max Heindel en el mismo sentido puesto que es la escuela occidental por excelencia que está haciendo un gran bien en todo el mundo y en todos los sentidos.
5º.- Hacer llegar mi opinión y mis explicaciones (respecto a lo que este conferenciante dijo) a ciertas personas que en su día se opusieron a mis opiniones (contrarias a este conferenciante) asegurando que era un iniciado contactado de los Hermanos Mayores que traía nuevas enseñanzas para la Fraternidad Rosacruz.


He de decir que no conozco al conferenciante personalmente y que lo único que he hecho ha sido rebatir muchas de sus afirmaciones pensando únicamente en que alguien tenía que hacerlo dado que esas enseñanzas pueden desviar del verdadero camino (de ocultismo y espiritualidad) que estas escuelas enseñan a los que comienzan. Desde entonces y hasta hace pocos días no había escuchado ninguna otra conferencia, bien porque pensaba que serían similares o bien porque intuía que a mi no me servirían de nada, pero un buen amigo de un foro rosacruz me comentó que en las conferencias que él había escuchado no decía esas cosas, por tanto, le mandé las que yo había escuchado y tomé una que había en ese mismo foro para escucharla.
¡Sorpresa! Es cierto, esta persona ha dado un giro de 180º en año y medio aproximadamente, al menos en la conferencia que he escuchado. Además de no decir cosas absurdas, graves, fantásticas…, hace mucho hincapié en lo espiritual, en la manera de superarse y de cambiar para ser servidores amorosos.
¡Aleluya! Mis deseos se han cumplido, mis pensamientos en ese sentido hacia él han hecho su efecto y, mis “críticas” estoy seguro de que también. Espero que la Verdad, el ocultismo y los hombres de buena voluntad hayan ganado un sembrador más para siempre; espero que ahora atraiga mucha gente por sus palabras llenas de Verdad y espiritualidad que no por lo fenoménico; espero que alguien le diga mi opinión (como lo deseaba anteriormente y se lo hicieron llegar) para que sepa que me alegro mucho y que, si algún día nos conocemos, le saludaré como a un compañero y hermano que, al igual que yo, dedica su tiempo libre a dar lo mejor de sí mismo en cada una de sus conferencias.
Amigos y amigas simpatizantes de estos blogs, este es un ejemplo de lo que una persona puede cambiar cuando escucha a otros, cuando lee lo que es verdad y su conciencia la reconoce, y cuando algo en su interior le dice que va por el camino equivocado y que no hay mejor camino de aceleración para el desarrollo espiritual que el servicio amoroso y desinteresado a los demás. Cuando una persona como esta hace un cambio radical en tan poco tiempo es porque algo se ha despertado en su interior, y cuando eso ocurre, esa persona puede alcanzar grandes logros en esta vida. Tenemos como ejemplo a esta persona, al igual que aquel perseguidor de Cristo que luego se hizo su discípulo y apóstol, así es que, yo os invito a todos a buscar en vuestro interior esa fuerza que abre los ojos para hacer que busquemos la luz de la Verdad y que seamos unos auténticos servidores de nuestros hermanos.

Francisco Nieto

martes, 16 de febrero de 2010

EL EFECTO DE NUESTRAS PROPIAS CREACIONES MENTALES


Para los que saben muy poco de ocultismo he de decir, antes que nada, que el ser humano está evolucionando, aparentemente, en un cuerpo físico y en un mundo físico, sin embargo, la realidad es que, al igual que ocurre con ese cuerpo y mundo, ocurre con otros cuerpos que tenemos y otros mundos invisibles que existen. El cuerpo físico está compuesto de átomos como cualquier otra forma física, por tanto, ese cuerpo no vive, siente, piensa, ni tiene voluntad propia. Así es que el verdadero hombre, además del cuerpo físico, tiene un cuerpo etérico que es el que anima y facilita la conciencia física y la vida al hombre físico; un cuerpo de deseos donde radican los deseos, sentimientos, emociones, etc.; y un cuerpo mental con el cual el hombre piensa. Pero, como sabemos, hay veces que la mente actúa por su cuenta, bien por instinto, por impulso según lo que ocurre a su alrededor, o bien concentrada voluntariamente cuando así nos interesa y queremos. Por consiguiente, el hombre tiene cuatro cuerpos y él, como un Yo superior o Ego, está por encima de ellos y debería utilizarlos conscientemente para el bien y durante las 24 horas del día.
Estos cuerpos están compuestos de materia más sutil cada uno de ellos y están, por tanto, compenetrados en un mismo espacio, en el cuerpo físico. Así cuando queremos razonar algo, utilizamos la voluntad para crear un pensamiento-forma (que los clarividentes pueden ver al igual que los cuerpos) el cual estimula o crea un sentimiento, deseo o emoción, los cuales, como entidades artificiales se pueden propagar por la atmósfera y agruparse para formar un determinado ambiente positivo o negativo según su naturaleza. Todas las creaciones del hombre (deseos, pensamientos, sentimientos…) afectan a los mundos a los que pertenecen esos mismos cuerpos, así es que la tierra tiene un mundo del pensamiento en cuyas regiones más bajas se centran los pensamientos de la humanidad; un mundo de deseos dividido en dos regiones donde están los deseos y sentimientos buenos (cielo) y malos (purgatorio); y una región etérica donde están los moldes etéricos sobre los cuales se forman las formas físicas.
El hombre está sembrando la atmósfera mental (el cuerpo mental del planeta tierra) constantemente con sus pensamientos buenos y malos, resultando que, como estamos evolucionando bajo dos principales leyes llamadas de Renacimiento y de Consecuencia, somos responsables de lo que pensamos y recibiremos el premio o castigo que merezcamos en esta vida o en otras futuras. Los pensamientos tienen varios orígenes, por ejemplo: 1º.- Como efecto de lo que estamos viendo, por instinto o impulso y de forma voluntaria y consciente y 2º.- Como efecto de un deseo, sentimiento o emoción, etc. del cuerpo de deseos. Pero de una forma u otra hay una relación entre el cuerpo de deseos y el mental, por eso, el deber del aspirante espiritual es utilizar y controlar la mente consciente y voluntariamente para que no se deje llevar por lo negativo del cuerpo de deseos y por lo negativo de las circunstancias y observaciones de cada momento.
Pero, al igual que el mundo físico está lleno de multitud de vidas en forma de reinos, y cada forma está compuesta de infinidad de diminutas vidas, también en esos mundos hay seres que lo habitan en sus diferentes planos y según su grado de desarrollo, más toda una serie de formas elementales o artificiales (sin consciencia propia) como efecto de nuestros pensamientos, deseos y sentimientos. Estas formas artificiales tienen como base o vida la esencia elemental que procede de Dios y que, en un futuro formará una entidad y después una individualidad autoconsciente como somos nosotros, por tanto y volviendo a las formas de pensamiento, somos sembradores de bien o de mal en esos mundos y sobre todos esos habitantes y futuras entidades. Dicho de otro modo, según sean nuestros pensamientos, deseos y sentimientos, estaremos colaborando con la propia evolución de Dios o bien ensuciando y perjudicando Su obra y Su vida manifestada.
No es fácil que el hombre piense con tal control de la mente que sus pensamientos sean puros, amorosos y fraternales en su vida cotidiana, aun nosotros, los aspirantes espirituales, teñimos con orgullo, envidia o cualquier otro sentimiento y deseo egoísta nuestras buenas intenciones, por eso es conveniente recordar que nuestras creaciones mentales estimulan las mentes de los demás para que sean creadoras de pensamientos de la misma vibración con quien fortalecerse, y se reproduzcan o multipliquen según van juntándose con otras formas mentales de la misma naturaleza. Si eso ocurre normalmente con los pensamientos, cuando son pensamientos creados con una intención determinada y dirigida a algún lugar o persona, tiene un efecto mayor porque su vida es más larga y duradera.
Así es que, por ejemplo, cuando en la iglesia o en un lugar donde se reúnen personas creyentes en Cristo, se piensa y se reza con esa creencia y fe, todos sus pensamientos se unirán creando lo que comúnmente llamamos un egregor artificial. Toda persona que llegue a ese lugar y sea creyente o devoto de Cristo se verá estimulado mentalmente y en su cuerpo de deseos para que reproduzca alguna forma mental y algún sentimiento de ese mismo ideal e imagen. Cuando es una persona no creyente el egregor intentará estimular las vibraciones de sus auras y, aunque no lo consiga, esa persona se llevará esa vibración consigo. Sin embargo, aunque no crea en Cristo nunca será estimulado para que piense negativamente y, como mucho y si es contrario a esas creencias, se marchará. Así es que, no solo sembramos los mundos invisibles de bien o de mal con nuestros pensamientos y sentimientos sino que también vamos afectando a los demás a través de sus auras, es decir, estimulándoles para bien o para mal según su fortaleza y la de la forma de pensamiento y elemental artificial.
Hay un aspecto que también interesa aclarar un poco más. Los pensamientos cumplen su misión gracias a ese elemental que los anima cuando son dirigidos a alguien o a determinado lugar, pero como nosotros somos sus creadores, vuelven a nosotros con el resultado de la experiencia de su misión, así es que, si pensamos mal nos hacemos mal. Pongamos un ejemplo, si yo creo y envió un pensamiento de deseo de curación y amor para que determinado enfermo mejore, alcanzará al enfermo y grabará su respuesta para traerla consigo hacia mí. Así mismo, si una persona es un ludópata, estará rodeado por esa vibración del elemental del deseo de jugar y, aunque esa persona no podrá ser influenciada mientras tenga su mente en el trabajo, en cuando de descuide la afectará para que cree pensamientos y deseos sobre el juego. Como vemos en todos estos ejemplos, si no se utiliza la razón (que es el cuerpo que está por encima del de deseos) y la voluntad que es un aspecto del verdadero hombre o Yo superior, no se podrá dominar ese vicio ni hacer que muera ese elemental.
Como podemos ver, si una persona quiere hacerse bien a sí misma y no hacer mal a la humanidad por medio del mundo mental, debería estar pendiente de su mente y utilizarla para crear pensamientos positivos, con esto estaría rodeándose de formas mentales (elementales artificiales) positivas que atraerían a otras similares hacia el aura y sembrando lo mismo para que se unan a otras formas mentales superiores (egrégores, espíritus de comunidad, espíritus de religión…) los cuales hacen un gran bien a todos aquellos que sintonizan con esa vibración. Pero claro, para conseguir esto debemos tener la voluntad concentrada en nosotros mismos como personalidad porque todas nuestras creaciones del pasado de esta y de otras vidas están con nosotros y, por tanto, nos asaltarán en forma de instinto o impulso. Nosotros mismos tenemos varios elementales relacionados con nuestros cuerpos que desde que nacemos actúan más bien de forma egoísta para preservar su propia identidad y actitud. Como ejemplo diré que el elemental del cuerpo físico tiene una relación muy estrecha con la digestión y todo el proceso del organismo que nos mantiene vivos, por eso cuando una persona pasa hambre por adelgazar, este elemental reserva toda la grasa que puede por si acaso le hace falta en un futuro (efecto rebote de las dietas)
Algo similar ocurre con el del cuerpo de deseos y mental, y por eso no es fácil cambiar los hábitos. Por esta razón quien desee cambiar y comenzar a caminar por el sendero de espiritualidad y del conocimiento oculto, debe olvidar (no crear ni practicar) sus malos hábitos a la vez que creamos otros nuevos que eleven la vibración de la mente; esas serán nuevas creaciones que le ayudarán en todo momento. Cuando la voluntad concentra la mente y aprende a meditar en todo aquello que entra en el Plan de Dios, se hace un colaborador de Él y un creador de formas mentales que casi se pueden llamar angelicales. Esta es la diferencia entre la magia blanca y negra, cuando lo que pensamos (con sus correspondiente deseo o sentimiento procedente del cuerpo de deseos) y decimos está en el marco del desarrollo y evolución que lleva a Dios es magia blanca, pero cuando decimos y pensamos cosas contrarias, egoístas, falsedades y otras que pueden perjudicar a los demás, es magia negra. Así es que el deber del aspirante espiritual es pensar, hablar y crear como un fiel colaborador de Dios, para eso una de las mejores formulas es la imitación de Cristo.
Preguntémonos ¿Cómo son nuestras creaciones mentales? ¿Cuántos pensamientos son puros y hacen bien al prójimo y cuántos están manchados de aversión, celos, envidia, mal genio, etc.? ¿Cuántos pensamientos mentales son creados bajo un impulso incontrolado o por propio instinto animal? Hablo de esta manera porque nosotros somos sus creadores y porque toda acción y obra tiene su origen en la mente, así es que lo lógico es que nos pongamos en el papel del Yo superior, del pensador, del dueño de la mente, y pongamos manos a la obra para sembrar nuevas semillas que reconstruyan nuestra aura y la hagan tan luminosa y magnética que no podremos pasar desapercibidos. Los que deseen ir por el camino contrario y centren su mente en el aspecto negativo de sus actividades y costumbres no solo hará un mal al prójimo sino que ellos mismos se irán perjudicando progresivamente hasta que el elemental que crece en su propia aura les obsesione. Lo mismo que debemos pagar un préstamo que nos hagan porque si no lo hacemos las leyes no castigan, lo mismo somos responsables de lo que decimos, pensamos y hacemos. Cuando debemos cumplir con nuestras obligaciones nos vemos obligados a actuar como un actor que interpreta esas labores del mundo físico pero, además, lo lógico es que nuestra conciencia se centre en las regiones más elevadas que podamos del Mundo del Pensamiento por medio de la razón, la meditación y el discernimiento sobre asuntos elevados y devocionales. Entonces la respuesta del cuerpo de deseos siempre será positiva en forma de sentimientos y deseos pertenecientes a lo que conocemos como Cielo, mientras que la mente estará abriéndose camino hacia el desarrollo de la intuición y hacia la comunicación directa con el Ego.
De forma similar que los iniciados crean voluntariamente elementales para utilizarlos en favor de la naturaleza y de la humanidad, nosotros, aunque no veamos a dichos elementales, podemos crear pensamientos que atraerán elementales, los cuales y a través de la repetición, se irán fortaleciendo y cumplirán la misión que les encomendemos. Sabiendo que estos elementales proceden de una esencia divina y que en un futuro serán vidas con conciencia propia e individuos, es conveniente dar importancia a las creaciones mentales inconscientes. Y para evitar en lo posible que sean inconscientes lo mejor es tener la mente ocupada en la repetición de una oración que nos guste, en la observación consciente de lo que hacemos y lo que nos rodea, o en la concentración de la mente de una forma voluntaria en nuestras actividades, meditaciones, lecturas, etc.
La vida del pensamiento-forma que anima un elemental suele durar poco cuando es un pensamiento inconsciente, pero cuando creamos un pensamiento con voluntad y concentración, su vida puede durar horas y días. Si son pensamientos que se crean en un mismo lugar como, por ejemplo, la iglesia o en un Centro Rosacruz donde se hace el “Servicio del Templo”, no mueren sino que se unen a los ya existentes y se fortalecen mutuamente afectando así los asistentes durante años y siempre que se hagan esos rituales, lecturas y oraciones. Si a esto añadimos que nuestros pensamientos nos traen el mensaje de su experiencia, nos daremos cuenta del valor de:
1º.- Pensar en cosas elevadas y espirituales
2º.- De orar a diario siempre que podamos y si es posible en un mismo lugar
3º.- Del beneficio que hacemos y obtenemos con nuestras oraciones, meditaciones y lecturas elevadas
4º.- De que la creación de un egregor nos reconfortará en el lugar de oración y meditación
Ahora bien, ¿Qué ocurriría si en una iglesia o Centro Rosacruz no permiten la entrada nada más que a unos pocos que se supone que son más desarrollados (del grado de probacionistas), a la vez que comienzan a crear pensamientos y conversaciones sobre fantasías, cosas absurdas, sobre el sexo y mil cosas más que no son las habituales? Pues lo siguiente:
1º.- Demuestran un egoísmo muy grande respecto a ellos y muy poca fraternidad y solidaridad con los que quisieran entrar a dicho servicio.
2º.- Que si siguen en esa línea durante mucho tiempo, ese egregor fruto de la oración, la meditación y otros servicios espirituales (de esa Fraternidad o iglesia) durante muchos años, se irá debilitando su aspecto espiritual a la vez que se transformaría en algo más grosero.
3º.- Que ese Centro o iglesia ya no podría beneficiar (su egregor) a las personas normales de la calle que, sin pertenecer como miembros, suelen ir a esos servicios devocionales y espirituales.

Supongamos que un creyente quiere entrar a una famosa iglesia porque dicen que hay unas elevadas vibraciones y que hay una virgen que concede deseos a quien la reza, pero cuando ese devoto creyente va a entrar le dicen que no puede porque, si entra, dejaría sus negatividades dentro; o bien que los miembros de un Centro Rosacruz que descubren su emblema para mandar pensamientos de amor y de curación, no le descubrieran porque alguien dice que se cuelan las negatividades de las personas que hay allí, ¿Qué ocurre con el beneficio de los pensamientos y egrégores creados desde hace tantos años y que tanto ayudan a los asistentes devotos que buscan consuelo o los que desean enviar pensamientos de curación para los enfermos? Por supuesto que esas personas harían mal con sus prohibiciones y demostrarían ignorancia tanto por la prohibición de entrar como por no descubrir dicho emblema; además, no estarían cumpliendo con sus propias normas y el mandato de Cristo.

Para quien no es clarividente los mundos invisibles son un misterio salvo en lo que ocultistas iniciados como Max Heindel dejaron escrito, por tanto, cuando un clarividente recibe instrucciones de un Hermano Mayor para que haga un ritual de determinada forma es porque ese Hermano Mayor sabe perfectamente cuál será el efecto de dicho ritual y no se debería cambiar por el simple hecho de que a alguien se le ocurra una tontería. Lo mismo ocurre con la Eucaristía, el cura será como sea como persona, pero el poder que se le concede desde los mundos superiores no se los puede quitar nadie y si hiciera la Misa de otra forma a la establecida no tendría los mismos efectos porque ese ritual fue diseñado así para que cumpla una función específica. Tanto en un Servicio del Templo Rosacruz como en la Misa, actúan fuerzas invisibles, y dichos egrégores, además de beneficiar a quien asiste, forman un templo etérico espiritual que hace que ese lugar sea especial.
La mente es creadora y poderosa y si la sabemos utilizar para el bien y con métodos como la repetición (porque crea hábitos) la oración, la meditación, el discernimiento, la concentración y la observación, estará siempre ocupada creando pensamientos que atraerán elementales que ayudarán al mundo y egrégores que colaborarán con la voluntad de los Hermanos Mayores, con la de las Jerarquías y con Dios.
Francisco Nieto