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martes, 19 de enero de 2010

UNA PEQUEÑA AYUDA PARA PERDER PESO


(Como complemento se pueden consultar otros artículos relacionados con este tema en mis blogs)
Esta información es orientativa, ante la duda consultar a profesionales.

En los tiempos actuales, cuando llegan las celebraciones cristianas de las navidades donde, por cierto, lo que menos se celebra es el nacimiento de Jesús, la mayoría de las personas se dedican a consumir alimentos y cantidades de los mismos como no lo hace el resto del año. Cuando pasan dichas celebraciones el cuerpo pasa factura, y una de las formas es engordando, principalmente, a causa de las grasas, el azúcar y la harina (pan, dulces y similares) entonces, los que se interesan por cuidar un poco su cuerpo, suelen hacer dos cosas: 1ª.- Apuntarse a un gimnasio para que un preparador les ponga una tabla de ejercicios; y 2ª.- Ponerse a dieta hipocalórica comprando productos caros y pagando, en la mayoría de los casos, a un profesional. De una forma u otra, los varios kg. engordados les sale caro, pero si estas personas se interesaran por aprender solamente un poco de nutrición no les haría falta hacer nada de eso, es tan simple como tener unos conocimientos básicos sobre:

1º.-Qué son las proteínas, los carbohidratos y las grasas en sus diferentes aspectos, buenos y malos.
2º.- Cómo se acelera el metabolismo con la alimentación y con el ejercicio físico.
3º.- Qué son las calorías, qué cantidades tienen los diferentes alimentos y cuántas necesita ingerir.
4º.- Cómo hacerse un plan dietético bajo en calorías donde no falten nutrientes ni ninguno de los
elementos necesarios para no perjudicar a la salud.

Las proteínas son constructoras e imprescindibles, por tanto, no deben faltar en ninguna de las cinco pequeñas comidas que se deben hacer. Los carbohidratos son la energía que necesita nuestro cuerpo para funcionar, es decir, las que se consumen pero, también, las que más fácilmente se transforman en grasa cuando no se queman. Las grasas son principalmente de dos clases, saturadas o “malas” e insaturadas o “buenas” incluyendo las omega. Por consiguiente, si queremos perder peso y eliminar el tejido adiposo que hemos acumulado, tendremos que hacer un poco de ejercicio y llevar una dieta hipocalórica, o sea, sacrificarnos un poco en favor de nuestro cuerpo y de nuestra salud a la vez que tomamos conciencia de que los excesos nunca son buenos.
Lo primero que debe hacer la persona interesada es saber cuántas calorías necesita en su vida cotidiana para restar de las mismas 500, que son las que harán perder peso lenta pero progresivamente. Por otro lado debería hacer cinco pequeñas comidas que también ayudarán a acelerar el metabolismo y, por último, hacer ejercicio físico tres o cuatro días a la semana. La dieta debería tener al menos un gramo de proteínas por cada kilo de peso de la persona, repartidas en las dichas cinco comidas. Los ácidos grasos poliinsaturados, monoinsaturados y omega son imprescindibles para el organismo por eso se deberían consumir seis o siete cucharadas de ellos o, aproximadamente, la mitad de la cantidad de las proteínas. Evidentemente, hay que eliminar las grasas saturadas de la carne, del embutido, margarinas, frituras, etc.
Los carbohidratos no nutren pero sí que cada gramo que no quemamos se convierte en grasa corporal, de ahí que haya que controlarlos al máximo para ingerir lo imprescindible ya que los otros alimentos (proteínas y grasas) también tienen calorías pero no las podemos quitar. Por tanto, solo hay que consumir los carbohidratos que contienen las verduras, frutas, lácteos, y poco más con lo que acompañamos la carne, el pescado, la legumbre, el arroz, los huevos, etc. Lo más importante es no comer calorías vacías, alimentos que no nutren y que proceden del azúcar, de la bollería y todo lo que se hace con harina de trigo, de las grasas saturadas, de los rebozados y fritos, la pastelería, etc. Pero como no se debe adelgazar es no comiendo porque 1º.- Ponemos en riesgo la salud y 2º.- Porque el metabolismo se va haciendo cada vez más lento y llega el día en que no se pierde peso. El hecho de no comer perjudica más porque el organismo, inteligentemente, ve peligrar su vida y comienza a acumular calorías en forma de tejido adiposo.
Si a todo lo anterior añadimos el ejercicio cardiovascular (aerobic, footing, natación, tenis, remo, cinta…) al menos 45 minutos, tres o cuatro días a la semana, podemos tener confianza en que vamos a perder esos kilos de más de una forma segura y sin temor a recuperarlos después. El ejercicio aeróbico es el más indicado para perder peso porque quema más calorías que la musculación, sin embargo, la musculación ayuda a modelar la figura a la vez que se elimina la grasa. El ejercicio aeróbico acelera el metabolismo para que queme más calorías pero también contrarresta la ralentización del metabolismo como efecto de la dieta hipocalórica. Así es que mi consejo es que se haga al menos 45 minutos de musculación para acelerar el metabolismo y otros 45 de ejercicio aeróbico que es el que más va a quemar calorías una vez acelerado.
El metabolismo comienza acelerarse desde que nos levantamos de acuerdo a la actividad o ejercicio que hagamos, por el contrario, cuando nos acostamos se ralentiza y no quema casi nada de calorías. Por consiguiente, por la mañana se debe desayunar correctamente y con su correspondiente aporte de proteínas y carbohidratos, y con más razón si se practica algún deporte o se tiene un trabajo duro. Pero, una vez hecha la comida de mediodía ya es necesario comer muy pocos carbohidratos (alguna fruta para merendar o alguna verdura para cenar) y menos aun a partir de las dos o tres horas antes de acostarnos porque las calorías que no se quemen se convertirán en grasa.
Como ya expliqué en otro artículo de mis blogs, es conveniente consumir alimentos de bajo índice glucémico para que no se libere tanta glucosa e insulina, ya que ésta favorece la acumulación de grasa y la circulación de triglicéridos. Estos son algunos de los alimentos que contienen carbohidratos de bajo índice glucémico:

Aceite de oliva y otras grasa y aceites insaturados, almendras, avellanas, nueces, arroz integral, garbanzos, judías, soja, lentejas, bacalao, gambas, lenguado, lubina, mejillones, cazón, platija, rape, salmón, sardina, trucha, caballa, mero, langostinos, pollo, cordero, pavo, ternera, acelgas, apio, berenjena, bróculi, calabaza, calabacín, cebolla, champiñones, repollo, coles, coliflor, espárragos, espinacas, guisantes, hinojo, judías verdes, lechuga, nabos, pepinos, pimientos, puerros, tomate, verdura de hoja verde, aguacates, albaricoque, cerezas, ciruelas, fresas, kiwi, mandarinas, naranjas, melocotón, manzana, melón, nectarina, peras, pomelo, plátano, claras de huevo, pan (mejor integral), queso fresco y sin grasa, requesón, tofu y yogur desnatado.

Los alimentos de alto índice glucémico tienen el inconveniente de que crean, de una manera rápida, una subida y cantidad superior a lo normal de glucosa y, por tanto, fuerzan al páncreas a hacer lo mismo respecto a la insulina, esto hace que disminuya la energía y que se tenga hambre (sobre todo por lo que es dulce), como es natural, esto puede tener una repercusión, por ejemplo, bajadas de azúcar, concentración de colesterol y otros desequilibrios hormonales. Por el contrario, los alimentos de bajo índice glucémico no fuerzan al páncreas y evitan el riesgo de tener diabetes tipo 2 u otros problemas. Por consiguiente y aunque parezca que no es así, los carbohidratos de bajo índice glucémico ayudan al cuerpo a perder grasa. Aun así es conveniente comer siempre algo de proteínas con los carbohidratos porque las proteínas ayudan a reducir el índice glucémico, o lo que es lo mismo, a regular las concentraciones de azúcar en sangre a la vez que la insulina lleva los aminoácidos a las células para crear ese tono muscular que queremos alcanzar por medio de la musculación.

Francisco Nieto

jueves, 7 de enero de 2010

LO QUE SOMOS Y LO QUE NO SOMOS


Desde el punto de vista de cualquier persona normal, cuando decimos “YO” nos estamos refiriendo al cuerpo físico, incluso los estudiantes de ocultismo con todo el conocimiento que tenemos también pensamos en la imagen de la personalidad que vemos, el cuerpo físico. Por un lado es lógico, el verdadero “YO” lleva renaciendo en cuerpos millones de años y tiene tan centrada la conciencia en el mundo físico que la personalidad no se acostumbra a pensar y a actuar como el verdadero ser que es. Pero si a nosotros, estudiantes esotéricos, nos ocurre eso también es cierto que sabemos que no somos el cuerpo sino el resultado de una involución del Espíritu en la materia y de un desarrollo de diferentes cuerpos siendo el físico el más desarrollado y del cual nos servimos para experimentar y para evolucionar aquí en la tierra hasta volver de nuevo a nuestro hogar. Sin embargo, la ciencia no sabe ni admite nada de esto con tal de no reconocer que hay otros mundos etéricos donde habitan otros seres con cuerpos etéricos o que nuestro verdadero YO no pertenece a este mundo ni es el cuerpo físico. Aunque se encuentren con mil interrogantes que podrían tener respuesta en la filosofía oculta no quieren admitir que la filosofía oculta tiene una respuesta que cada vez satisface más a las personas que buscan respuestas a ciertos misterios.
Si analizamos nuestro cuerpo podemos comprobar que somos energía (el átomo y los elementos que lo componen) pero para la ciencia somos poco más de oxígeno, carbono e hidrógeno. La verdad es que nuestro cuerpo está compuesto de átomos que son iguales que los de otras formas físicas, es decir, nuestro cuerpo está compuesto de la misma materia que otros cuerpos; de las moléculas surgen millones de células que forma un cuerpo que, aunque en el 99,99% es igual a los demás, esa pequeñísima diferencia nos hace diferentes en lo interno. Esta diferencia radica en el ADN, el cual tiene su origen en las células que dan origen al cuerpo, o sea, el óvulo y el espermatozoide. Hasta aquí estamos, más o menos, de acuerdo los ocultistas y los científicos pero, analicemos más detenidamente lo que somos y lo que no somos.

LOS OJOS. Cuando decimos que “vemos” con los ojos no es así, los ojos son unos recolectores de luz, la cual retienen para producir unos impulsos eléctricos que llega al cerebro donde éste “interpreta” o “ve” como la imagen que están captando los ojos. Es decir, la luz choca con la cornea, de ahí pasa a la pupila, luego al cristalino de proteínas y después pasa a la parte posterior o retina donde los fotoreceptores de luz la convierten en impulsos eléctricos y los envía al cerebro. Hasta ahí todo bien pero ¿quién interpreta esos impulsos e interpreta lo que “ve”? ¿Dónde está ese yo de la ciencia? en el cerebro no puede estar puesto que su composición es la misma que otras formas físicas que no “ven”, es decir, su composición es: átomos, moléculas y células. ¿Si el yo no está en el cerebro físico debe estar en algo invisible similar a esa energía que traduce el cerebro? Es aquí donde la filosofía oculta afirma que tenemos un cerebro etérico, parte de un cuerpo etérico, que mantiene vivo el cuerpo físico y que, por tanto, hace que el Yo recoja la información que el cerebro recibe por medio de los sentidos.
Este cuerpo etérico tiene su origen en la concepción y está relacionado con ese ADN. Los Ángeles del Destino, los Ángeles que administran nuestro karma, son los que antes de la fecundación preparan el molde etérico de lo que va a ser ese cuerpo etérico y, cuando está todo planificado y el verdadero Yo o Ego está listo para renacer, ellos depositan en las células masculina y femenina lo que los científicos llaman ADN. A partir del genoma de esas células se formará el cuerpo físico sobre el invisible y energético cuerpo etérico, pero, si bien esto está relacionado con la imagen física tal y como la ciencia está investigando y trabajando a través de la áreas del cerebro, ¿dónde está, si estuviera en el cerebro, las emociones, los sentimientos, la intuición, inspiración voluntad, etc.? Alguna vez, no recuerdo dónde, leí que los ojos son las ventanas del Alma, y es cierto, son ventanas por donde pasa la luz pero el verdadero Yo no es las ventanas. El cerebro lo único que hace es procesar y comparar con lo procesado un segundo antes para así formar la imagen o película de lo que captan los ojos.

LOS OÍDOS. Los oídos proporcionan equilibrio y nos dicen dónde estamos en el espacio en todo momento. En su interior hay tres tubos llenos de fluido que actúan como un nivel para hacer que mantengamos el equilibrio en las dimensiones: Arriba y abajo, izquierda y derecha, y delante y detrás. Es el movimiento que mueve ese fluido el que manda el mensaje al cerebro para mantener el equilibrio, esto es lo que hace que tengamos o que no perdamos el control del cuerpo. Respecto al sonido, las frecuencias llegan a una gran velocidad a los oídos y eso es lo que produce el sonido. Las ondas sonoras mueven el tímpano para luego llegar al cerebro donde excitan las neuronas. Y aquí nos encontramos como en el caso de los ojos ¿Quién interpreta lo que entra por los oídos y llega al cerebro como impulsos eléctricos?

EL CEREBRO. El cerebro es el control de operaciones, repito, el control no el controlador, por tanto, cuantas más conexiones haya más control habrá sobre el cuerpo físico. El cerebro está recibiendo información constantemente por medio del sistema nervioso, y las neuronas transmiten impulsos a una velocidad de 300 km por hora. Esto nos permite pensar, sentir y recordar, por eso cualquier problema que afecte al cerebro pone en peligro a la personalidad y a la expresión del Yo o Ego.
El cerebro se divide en áreas que gobiernan diferentes partes y funciones del cuerpo, es algo así como un mapa pero que con el paso de los años se degrada. La ciencia ha llegado a estudiar hasta tal punto el cerebro que han detectado la actividad en las áreas según los pensamientos que se emitan de acuerdo a lo que se vea, se sienta o se oiga. Y aquí viene una cosa interesante que demuestra cómo el poder de la mente, o mejor dicho, de la voluntad del Ego, puede transformar la actividad de esas áreas. Se ha demostrado que cuando una persona piensa voluntaria y conscientemente (concentración mental voluntaria y meditación) pone en actividad superior el área que corresponda en detrimento de la contraria, es decir, una persona que siente odio puede atrofiar la parte del cerebro que representa el odio concentrándose y meditando sobre el amor. Así es que la actividad cerebral responde y transforma el cerebro de acuerdo a esa influencia que llamamos voluntad del Ego o Yo superior. Pero esto no se puede interpretar como “voluntad” de la mente o de la personalidad (como afirman muchos) porque la personalidad y la mente están en mil cosas a la vez, por no decir que muchas veces no sabemos ni lo que pensamos.
Si la ciencia ha comprobado que la meditación, la concentración y toda actividad voluntaria, consciente y persistente puede cambiar y transformar la actividad del cerebro en sus diferentes áreas, está de acuerdo con la filosofía oculta cuando dice que somos un cuerpo físico; un cuerpo vital que da la vida al físico; un cuerpo de deseos donde radican los deseos, las emociones y los sentimientos, y que es el impulso para la acción; y un cuerpo mental (una mente) que es con la que razonamos normalmente pero que no controlamos la mayor parte del día. Si bien la ciencia dice que es esa mente la que puede transformar el cerebro, la filosofía oculta dice que el verdadero Yo está por encima de la mente y está representado por la voluntad como así podemos comprobar cuando utilizamos la mente voluntaria y conscientemente para concentrarla en algo que nos interesa. Así es que el Yo, la voluntad, no está en el cerebro.
Por tanto, la ciencia viene a demostrar que el ser humano es quien, a través del cerebro, gobierna el cuerpo físico y es consciente de lo que le rodea pero no dice nada sobre dónde está y qué es exactamente el ser humano. Sin embargo, aun basándonos en lo admitido por la ciencia, está claro que por medio de la voluntad nos podemos hacer mejores personas, desarrollando nuevas áreas relacionadas con el amor, la fraternidad, el altruismo, la compasión, etc., en el cerebro. La persistencia y la repetición relacionadas con el cerebro etérico serán las encargadas de sentar las bases en el cerebro físico y, a partir de ahí, iremos eliminando la actividad de otras áreas de naturaleza negativa que impiden nuestro crecimiento espiritual y nuestro progreso en la vida física.
Esta nueva actividad que se convertirá en buenos hábitos tendrá su repercusión en los cuerpos de deseos y mental. En el cuerpo de deseos porque se estimularán nuevos y elevados sentimientos y deseos de desarrollo espiritual; y en el cuerpo mental porque buscará y deseará trabajar con nuevos y elevados ideales. Además y por otro lado, el pensamiento positivo mejora la salud física y mental y cierra nuestra aura a todo lo negativo que pretenda entrar. Cambiar la forma de pensar no es solo cambiar la actividad neuronal del cerebro sino que, como dice la filosofía oculta, cambia la personalidad (carácter, hábitos, ideales, etc.) cambia el destino presente y cambia hacia el bien el destino y el karma de la futura vida. La voluntad (el Yo) a través del manejo voluntario de la mente para pensar en lo positivo, repercute en el cuerpo de deseos haciendo exactamente lo mismo que en el cerebro, es decir, atrofiar los deseos y sentimientos negativos para aumentar y desarrollar los positivos; donde hay un pensamiento positivo no puede haber uno negativo. Como vemos, es el Ego quien, a través de su voluntad, puede y debe gobernar la mente y sus pensamientos para sujetar y controlar el cuerpo de deseos (deseos y sentimientos negativos) para que el cuerpo etérico forme nuevos hábitos por medio de la repetición que lleven a la personalidad a buscar el desarrollo espiritual y una vida sana para que su cuerpo viva muchos años.
Pero volviendo a la ciencia y aprovechando que ahora en España se va a aprobar lo que se comienza a llamar el aborto libre incluso por parte de niñas de 16 años, vamos a analizar lo que la ciencia opina sobre el nacimiento del cuerpo físico y lo que ocurre después de la muerte. La formación de un nuevo cuerpo comienza con la unión de las células, pero repito, formación del cuerpo físico NO del verdadero ser que está junto a la madre pero fuera del cuerpo durante los primeros meses de gestación. Cada célula tiene un genoma, un proyecto futuro, y ambas células deben juntarse para fusionar los cromosomas que serán la base de datos para el color, forma y demás caracteres del cuerpo. A partir de las tres semanas comienza a formarse lo que será el sistema nervioso, el cerebro y la médula espinal; a las ocho semanas están presentes todos los órganos; a las nueve semanas ya es un feto según la ciencia; a las doce ya respira líquido amniótico; y a las veinticuatro puede oír. Entre las doce y las diez y seis semanas penetra el Ego para hacerse cargo de su cuerpo, el cual está construyéndose de acuerdo al futuro destino kármico que ese Ego tiene pendiente según las obras que hizo en su anterior o anteriores vidas.
¿Qué entienden las personas que abortan por un ser vivo? Está claro que la mayoría de las personas no se paran a pensar que aunque no haya un cuerpo perfectamente formado, lo que hará que las células formen el futuro cuerpo de un nuevo ser es la Vida. ¿Y qué concepto pueden tener estas personas sobre la Vida cuando abortan tranquilamente? Pues me inclino a pensar que ninguno, sin embargo, todos sabemos que la Vida no la crea el hombre y por eso siempre se ha dicho que es divina, así es que, podemos llegar a la conclusión de que estas personas no respetan esa Vida divina que procede de Dios, o quizás no respeten o no crean en Dios. Sin embargo son tan egoístas que no quieren ver que ellos viven gracias a Dios, a esa Vida, y que nadie hizo nada para interrumpir su nacimiento. En el caso de que afirmen que la Vida no procede de Dios no les queda más remedio que creer en algo muy superior al hombre como origen de la Vida, la pueden llamar naturaleza o como quieran pero lo que sí está claro es que debe ser inmensamente inteligente, amorosa, comprensiva, tolerante, fraternal, etc. puesto que nos permite hacer todo lo que queremos; pero claro, cuando hay un terremoto o cualquier otra catástrofe dicen que es Dios o incluso la naturaleza que nos castiga por maltratar el planeta. Entonces, ¿por qué no aplican esa creencia al aborto si desde las tres semanas ya se aprecian ciertas partes del cuerpo?
Mal están actuando quienes abortan porque no valoran la vida ni el nuevo ser, prefieren eso antes que darlo en adopción o de buscar otras soluciones que hoy día tienen los gobiernos y la sociedad, pero más delito tienen quienes abortan teniendo conocimientos esotéricos. Quien ha estudiado ocultismo seriamente en una escuela autentica como la Fraternidad Rosacruz o incluso en otras igualmente profundas como es la Teosófica o la Arcana, saben que lo que se comienza a formar a partir de la unión de las células masculina y femenina es el cuerpo. Hay un Espíritu del cual todas las religiones y culturas han hablado siempre que está representado en esas dos células desde el primer momento de su unión, y ese ser, esa Alma, está predestinada a nacer de esos padres desde mucho antes de dicha unión. Todos tenemos lazos de unión con nuestros hijos, padres, hermanos y otros familiares y amigos, y esos lazos o deudas, hay que saldarlas de manera que todos desarrollemos el amor fraternal que siempre han predicado los grandes iniciados y Maestros. Por consiguiente, a la luz del ocultismo, cuando se aborta no solo se aniquila el cuerpo sino que también se impide el renacimiento de un Espíritu que tiene alguna deuda con esos padres y que viene para desarrollar nuevas cualidades espirituales y para evolucionar a través de cierto destino. El aborto impide la evolución del ser humano y quien lo practica, en su momento, tendrá que hacer frente a esa deuda, bien porque impidan que ella renazca alguna vez, bien porque cuando en otra vida aborte sin quererlo y cuando más lo desee quizás tenga un niño que también fallezca al poco tiempo de nacer, o bien por cualquier otra forma de las que aplican los Ángeles del Destino que son los que aplican el karma. De cualquier forma, sabiendo que la Vida es sagrada y que el cuerpo está unido al espíritu que necesita renacer para poder evolucionar, el aborto es, en mi opinión y en el de otros muchos millones de personas, un asesinato.

LA RESPIRACIÓN. El aire pasa por la garganta, por la tráquea, de ahí va a los pulmones y a los alveolos, luego sale de los pulmones para ir al torrente sanguíneo y así terminar en las células de todo el cuerpo. El sistema nervioso (conectado al cerebro con la vista y el oído) es el que hace que el aire que pasa por la nariz y que nos produce placer o disgusto, nos haga sonreír, relajarnos, etc. o todo lo contrario. Esto es gracias a los millones de células que inhalan los olores y que gracias a los miles de receptores comunican los resultados al cerebro. La vida tiene mucho más sentido que lo que afirman muchos científicos, políticos y otras personas en general. Si no tuviera más sentido que venir de la nada, vivir y disfrutar al máximo y volver a la nada después de la muerte ¿Para qué tanta perfección en el cuerpo físico y para qué un planeta en un sistema solar donde, dentro del cosmos, todo se mueve inteligentemente y en perfecto orden? Un cuerpo tan perfecto no se puede formar por casualidad, por circunstancias ni por la NADA porque la nada no tiene inteligencia y nuestro cuerpo ha debido ser creado (como afirma la filosofía oculta) con una inteligencia muy por encima de nosotros; y lo mismo ocurre con el planeta donde renacemos para desarrollar la mente, la voluntad y los poderes del Espíritu.
Si debemos progresar por medio de las experiencias en cuerpos físicos en este planeta, tendremos que guardar esas experiencias en algún sitio para poder elaborarlas o procesarlas. Pues bien, es gracias a la respiración como las imágenes etéricas de todo cuando perciben nuestros sentidos (seamos conscientes o no) llegan al corazón, donde se encuentra el átomo-permanente del cuerpo físico y en el cual se guardan dichas imágenes de la vida para extraer el beneficio de ellas después de la muerte. Al igual que la luz imprime la imagen en el cristalino para reflejarse en el cerebro, lo que nos rodea pasa al corazón y se imprime en el átomo simiente hasta el momento de la muerte para que el Ego se lleve esas imágenes y así poder extraer más desarrollo de la vida.
Cada respiración proporciona el aire que necesitan las células y hace que el corazón bombee sangre. Un latido manda sangre de los pulmones al corazón y de ahí se suministra oxígeno y glóbulos rojos a todo el cuerpo. Cuando no llega sangre al cerebro, el hombre pierde la consciencia, se desmaya; y es que la sangre es imprescindible para el funcionamiento del cerebro. El Ego obtiene el control del cuerpo gracias a la sangre, donde no hay circulación sanguínea no tiene control el Ego sobre su cuerpo, de ahí que cuando cortamos la circulación sanguínea de un brazo se nos duerma, o mejor dicho, perdamos la consciencia de él excepto porque lo vemos. Así es que gracias a la respiración extraemos el beneficio de nuestras vidas y gracias a la sangre, junto al cerebro y al sistema nervioso, tenemos control sobre nuestros cuerpos.
Pero el cuerpo vive y necesita energía para hacer tantas cosas como hacemos a diario, así es que tiene varias fuentes de aprovisionamiento para funcionar en este mundo. El cuerpo físico extrae principalmente su energía de los alimentos, la energía para gastar como combustible (carbohidratos) y las proteínas y grasas para generar y regenerar las células y neuronas. También hay otras energías que ayudar a vivir a las personas, una procede del Sol y otra de la tierra. En la alimentación también se demuestra la inteligencia de los constructores de nuestro cuerpo físico. Las enzimas son las encargadas de descomponer los alimentos para extraer las proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales. Todo comienza cuando las células gustativas informan al cerebro de lo que estamos comiendo. Los alimentos pasan al esófago y al estómago donde los jugos gástricos (ácidos) los descomponen; después pasan al intestino delgado donde los nutrientes atraviesan las paredes para incorporarse al torrente sanguíneo. Estos nutrientes llegan al hígado donde se seleccionan y empaquetan para distribuirlos, por tanto, según sea la alimentación, el aire que se respira, y la vida que hagamos (vicios, costumbres, higiene, etc.) así será la duración del cuerpo físico aunque, por lo general, está previsto que nuestra vida sea más larga de la que vivimos.
Pero la alimentación también tiene gran importancia respecto al mantenimiento del cuerpo incluyendo los huesos y los músculos. Los huesos están preparados para soportar un peso casi 20 veces superior al que tienen, son muy ligeros y son las células las encargadas de construirlos y reconstruirlos a lo largo de la vida. Tenemos al menos 600 músculos en el cuerpo sin ellos no podemos movernos ni mover nada pero para que trabajen tienen que recibir las órdenes del cerebro, de ahí que todo el cuerpo funcione gracias a los sistemas nerviosos voluntario e involuntario; si falta un nervio no podemos mover la parte que ese nervio gobierne. Y todo esto envuelto por la piel que, actuando como un termostato, mantiene el calor interno y envía los mensajes que recibe del exterior hacia el cerebro donde se interpretan como placer, malestar, frío, calor, etc.
Por consiguiente ¿Somos el cuerpo físico? No, porque su composición es igual que otras formas físicas y sabemos que la materia no siente ni piensa. ¿Somos un cuerpo físico que tiene vida? NO, porque entonces seríamos como las plantas y, como sabemos, las plantas no sienten ni piensan. ¿Somos un cuerpo físico que tiene vida, deseos y emociones? NO, porque entonces seríamos como los animales que, como sabemos, tienen todo eso pero, sin embargo, no piensan. ¿Somos un cuerpo físico, que vive, que tiene emociones, sentimientos, deseos y que, además, piensa? NO, porque aunque eso es lo que muchos afirman, la voluntad está por encima de todo eso y puede manejarlo. Luego entonces somos la “voluntad” como persona pero, con la excepción de que la voluntad es un aspecto del verdadero ser Humano, del Ego que, como conciencia, nos habla, nos aconseja y nos corrige cuando hacemos mal.
Ese Ego que renace en diferentes cuerpos cada vida es el que está evolucionando (desde la prehistoria hasta nuestros días, como ejemplo) y es el que tiene que desarrollar sus poderes espirituales, por eso necesita un cuerpo físico sano para aprovechar al máximo cada vida y para obtener cada vez mayor y mejores experiencias. Por tanto, la obligación del hombre, es procurar:

1º.- Alimentarse adecuada y sanamente, respirar aire puro, y no ingerir productos o alimentos que perjudiquen al cuerpo ni a la mente.
2º.- Repetir hechos positivos (oraciones, bellas artes y todo lo que se relacione con los más elevados ideales culturales y espirituales) para crearse hábitos que no permitan el desarrollo de lo negativo. De esos hábitos se extrae un gran disfrute en el cielo.
3º.- No dejarse llevar por el cuerpo de deseos en sentido de no caer en deseos y pasiones animales; no caer en vicios que nos puedan dominar; no tener malos sentimientos; y, por el contrario, sólo desear lo espiritual y elevado para que lo negativo no se pueda manifestar y así se atrofie.
4º.- Mantener la mente ocupada voluntariamente y ser consciente de lo que se piensa y lo que se hace por medio de la observación y la concentración. De esta forma no daremos paso al ejército de pensamientos que siempre intentan desviar nuestra atención y solo pensaremos en lo que queramos.

Así se desarrolla la voluntad y se controlan los cuerpos, o lo que es lo mismo, así nos manifestamos como lo que verdaderamente somos, un Espíritu que a través de sus cuerpos desea desarrollar sus poderes y alcanzar la perfección. Pero para acelerar ese proceso debemos comportarnos como verdaderos hermanos del prójimo y practicar la solidaridad, el amor, la generosidad y la compasión. Hasta ahora hemos pensado más en nosotros que en los demás, de aquí en adelante, quien quiera acelerar su desarrollo debe pensar más en los demás que en él mismo.

Francisco Nieto