Entradas populares

sábado, 18 de diciembre de 2010

¿ES REAL EL MUNDO FÍSICO?


Hay personas a quienes no les gusta oír decir que el mundo físico no es real sin darse cuenta que, al igual que el cuerpo físico, solo es real para los sentidos, para el cerebro y para el aspecto personal de la mente pero no para el verdadero Yo; veamos por qué se afirma esto. La ciencia descubrió hace ya muchos años que la materia no existe porque todas las formas o cuerpos están compuestos de átomos y éstos, a su vez, de diferentes partículas “energéticos” (protones, neutrones, electrones, quarks....) Con esta primera conclusión ya podemos afirmar que la materia no es tal sino “energía” pero ¿Por qué vemos formas materiales? pues porque nuestros ojos sólo perciben una determinada escala de vibraciones, esto es, están capacitados para percibir determinados parámetros pero no todos, como es el caso del calor, los rayos X o la electricidad.

Lo mismo que hay ojos que no ven, otros que ven poco, y otros que ven lo normal, hay algunos, pocos, entre los mortales, que perciben vibraciones más elevadas de las que normalmente percibimos la mayoría y por tanto ven formas energéticas y partículas etéricas que están más allá de la materia física reconocida; éstos son los llamados clarividentes. Esto, aunque algunos no lo crean, es demostrable puesto que se ha descubierto que el átomo se divide en otras partículas y éstas, a su vez, en otras. Para demostrarlo solo tenemos que poner un ejemplo: Imaginemos que nos hicieran unas gafas con la tecnología con la que han descubierto las divisiones del átomo mencionadas ¿Qué ocurriría si las lleváramos puestas? pues que no veríamos el mundo físico ni sus formas materiales sino que veríamos un mundo de partículas energéticas en movimiento (similar a lo que ve un clarividente) Y si esa clase de visión fuera nuestra visión desde que nacemos hasta que nuestro cuerpo muere ¿nos atreveríamos a decir que el mundo es material? Y, por el contrario, ¿No tacharíamos de loco a quien dijera que existe un mundo de una materia más densa llamado mundo físico?

Razonando lo anterior es fácil que alguien se pregunte ¿Entonces para quién es real el mundo físico? La respuesta es “para los ojos” que solo perciben las vibraciones de las formas físicas y nada más, para los oídos que perciben los sonidos que también entran dentro de las vibraciones más bajas de la escala y que no suele pasar de mil y pocas vibraciones; y en general, lo que se refleja en el cerebro por medio del sistema nervioso y los sentidos. Como ya sabemos, esas vibraciones (ondas de luz, impactos físicos y sonidos) que llegan al cerebro como impulsos eléctricos o nerviosos, se reflejan para que los capte la mente. ¿Podríamos decir que es la mente la que percibe las formas físicas? No exactamente, la mente recrea las imágenes que perciben los ojos y que registra el cerebro, pero eso no significa que sean reales para ella puesto que la mente es sólo el instrumento para ponernos en contacto con el mundo físico,para conocer y para pensar; si este mundo no fuera físico sino etérico, percibiría imágenes etéricas.

Pero, en realidad, esto tampoco nos aclara la pregunta porque no es la mente la que ve sino el yo personal (el que conoce el mundo físico) siempre que tenga la conciencia en dicho mundo . Por ejemplo, cuando dormimos no somos conscientes del mundo físico porque nuestra conciencia no está en él sino en los mundos superiores y en los cuerpos superiores de “deseos” y “mental”. Luego entonces, ¿Quién percibe el mundo físico? pues el Yo superior, pero el Yo superior tampoco es físico puesto que se manifiesta como voluntad y como conciencia. El Yo como voluntad domina a la mente, (pensamos lo que queremos y cuando queremos) la mente domina a los deseos y sentimientos, y los deseos y sentimientos dominan y son el aliciente para que el cuerpo físico actúe. El Yo como conciencia tampoco es físico ni está en ningún lugar concreto porque, como sabemos, mi conciencia (yo) puede estar centrada en este artículo mientras lo escribo o puede estar, a continuación, en el lugar que yo desee cuando me ponga a pensar en él esté en este planeta o fuera de él.

Supongamos que las partículas de una forma física densa tienen un grado vibratorio de 800, que el humo tiene 1000, y la electricidad, que no vemos pero que hemos conseguido manejarla, de 1200. Podríamos afirmar (como enseña la filosofía oculta) que:

1º.- La energía que mueve el cuerpo es superior en su grado vibratorio que éste.
2º.- Que los deseos que impulsan al cuerpo físico están en un nivel superior aún que dicha energía.
3º.- Que la mente y los pensamientos que gobiernan los deseos tienen también un mayor grado vibratorio que éstos.
4º.- Que el Yo, que está capacitado para gobernar todo lo anterior, está en un nivel o plano vibratorio mucho más elevado que los pensamientos.

Así es que, las formas físicas son reales para los sentidos del cuerpo físico, pero a partir de ahí ya no son reales para el yo puesto que éste vibra muy por encima de esas formas y las percibe en forma de vibración o imágenes etéricas a través de esos niveles que llamamos de deseos, sentimientos y mentales.

Un objeto que produce placer es físico para los sentidos físicos, pero en el nivel de los deseos y sentimientos ya no lo es puesto que se transforman en una sensación, (y ésta, por lo general, en otro deseo) y esta sensación, junto a la imagen que perciben los ojos, se presenta ante la mente como otra imagen pero de materia mental y por lo tanto no física. Así es que el Yo no percibe nada físico sino una reproducción mental, cuya vibración está en una nota más alta que la física como la voluntad está en una escala vibratoria por encima de los pensamientos y sentimientos.

Veamos otra manera de comprender que el mundo físico no existe para el yo. El Yo se ha creado gracias al hecho de “conocer”, o sea, el conocimiento está en él; si no hubiera “conocido” no habría podido separarse como un yo de todo lo que le rodea. Cuando se conoce algo se toma conciencia de ello y se guarda una imagen mental y una sensación, la cual, en la siguiente ocasión puede hacer que nos sintamos atraídos o no o que seamos indiferentes, pero de cualquier forma esa imagen no es física. El yo conoce por medio de las vibraciones que le llegan, así es que, las vibraciones de los objetos que no le llegan no las conoce y por tanto no existen para él puesto que no es consciente de ellos.

Sabemos que lo que llamamos materia física es la condensación o manifestación de fuerzas invisibles infinitamente superiores (es materia más sutil) a lo que conocemos, que llegan al mundo físico gracias a que sus vibraciones se hacen mucho más lentas y las conocemos como moléculas, células, neuronas, etc. Podríamos decir, por tanto, que una naranja tiene materia sólida, líquida y gaseosa, pasando después a las partículas energéticas que conocemos (átomos con sus protones, electrones, neutrones, quarks,..) y otras que no conocemos y que ponemos como, por ejemplo, la vida que hace que se forme la naranja, las fuerzas que hacen la digestión sin que nos demos cuenta, o las que forman el polluelo en el huevo. Así es que, de lo que no se toma conciencia no se conoce pero, además, de lo que conocemos, podemos llegar a la conclusión de que es el resultado de la combinación de fuerzas invisibles y energías. Y todo esto ¿Con qué intención fue hecho? pues con la misma con que nos fue facilitado el cuerpo físico con sus sentidos, o sea, con la intención de que tomáramos conciencia del mundo físico para autoconocernos como un yo y evolucionar gracias a los sentidos y a las experiencias.

Resumiendo, si no tuviéramos los sentidos (como no los tienen las plantas) el mundo físico no existiría para nosotros puesto que no seriamos conscientes de él. Lo que significa que es el Yo o conciencia, según su estado evolutivo, quien percibe las formas (gracias a la luz) según su grado vibratorio, lo que quiere decir que, por el hecho de no ser conscientes de vibraciones más lentas que las que perciben nuestros ojos, no significa que no haya otras formas más densas aún que las que vemos. Y si existen dichas formas más densas, como así creo, nuestra materia sería una materia etérica en relación con ella puesto que su vibración sería más elevada como lo es la del gas respecto al líquido y éste respecto al sólido.

Sin embargo, y en el mismo supuesto, nosotros no consideraríamos real a ese mundo más denso como no considera real el Yo al nuestro. Cuando estamos en un lugar y nos vemos rodeados de objetos, nuestra conciencia hace que el yo se sienta en ese lugar pero, si ese yo o persona cierra los ojos y concentra su mente en otro lugar donde no reciba impresiones de objetos ni del mundo físico, entonces el mundo desaparecerá para él, por tanto, el mundo existe cuando nuestra conciencia vibra en respuesta a los objetos que perciben los sentidos.

Francisco Nieto

sábado, 4 de diciembre de 2010

INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO (yV)


PERÍODO TERRESTRE: (4ª revolución, Epoca POLAR e HIPERBÓREA) Ya están manifestados los cuatro elementos en el planeta. La jerarquías divinas que ayudan a la humanidad están formadas principalmente por los Señores de la Forma y los Ángeles. La conciencia es de trance profundo y sueño sin ensueños. En esta época se trabajó sobre el cuerpo físico que era como un saco gigante y se procreaba dividiéndose en dos como la célula. Se compenetraron el cuerpo físico y el vital. Venus y Mercurio fueron expulsados del Sol central.

ÉPOCA LEMÚRICA: La atmósfera era espesa e ígnea y había un mar hirviente con algunas islas. Las jerarquías dominantes fueron: los Señores de la Forma, de la Mente, de Mercurio, los Arcángeles y los Ángeles. Construimos el cuerpo de deseos y lo compenetramos con los otros cuerpos. Las jerarquías nos facilitaron el germen de la mente y teníamos conciencia de sueños con ensueños. Desarrollamos el oído, el tacto y una especie de branquias para poder respirar en esa atmósfera de agua. La energía creadora se divide en dos para la construcción del cerebro y la laringe y para la procreación. Se separan los sexos y nace la primera raza de color negro. Los Señores de Venus son los guías y enviados de Dios, y los de Mercurio inician a seres para ser Reyes. Aquí comienza el dominio de sí mismo, tenemos poder sobre la naturaleza y nos enseñan a dejar el cuerpo físico. En el último tercio algunos caímos en el pecado y conocimos el bien, el mal, la enfermedad, el dolor y la muerte. Nuestra conciencia despierta a la región física (conciencia de vigilia) que es la expulsión del Edén. La Luna es separada de la Tierra.

ÉPOCA ATLANTE: Las jerarquías principales fueron: Los Señores de la Forma, Jehová –como Iniciado más elevado de los Ángeles- y los Arcángeles que actuaban como Espíritus de Raza. En esta época hubo siete razas. El cuerpo era similar al de hoy pero con branquias para respirar la atmósfera de vapor de agua. Se desarrolló mucho la memoria y se crea la monarquía hereditaria. Se crean naciones por afinidades y se hacen reyes por la Gracia de Dios, pero más tarde y por culpa del cuerpo de deseos empieza el abuso del poder egoísta. Los reyes son adorados como dioses. La cuarta raza cae en la magia negra. La 5ª raza (semitas originales) desarrolla el germen del pensamiento y el libre albedrío pero también la astucia y la malicia. Los Hermanos Mayores se hacen cargo de la humanidad y los Dioses descansan. La sexta raza desarrolla el razonamiento está fue la madre de la actual raza amarilla. Se hunde el continente, se limpia la atmósfera y se obtiene una visión clara del mundo ( señalado en la Biblia como el arco iris) Los elegidos son guiados al actual desierto de Gobi

ÉPOCA ARIA: Las jerarquías más colaboradoras fueron: Los Señores de la Mente, de la Forma, Arcángeles, Ángeles y Hermanos Mayores de la propia humanidad. Desarrollamos los pulmones y los ojos. Nacen las razas blancas y conviven con las amarillas y negras y los avanzados se inician para ser guías de la humanidad. La conciencia es de vigilia, perfectamente centrada en el cuerpo físico. La atmósfera es de aire.
En el actual Período y en la cuarta revolución alcanzamos el nadir de la materia, desde entonces la tendencia es hacia una sutilización durante las tres y media revoluciones que nos queda. Cuando lleguemos al Mundo de Dios seremos absorbidos durante un período de tiempo igual al de los 7 Períodos de actividad, Dios mismo se sumerge en lo Absoluto durante la noche universal de asimilación y preparación para otro Gran Día de manifestación.

VEHÍCULOS
El ser humano tiene diez vehículos de manifestación con los cuales se manifiesta el Espíritu en los cinco mundos donde evoluciona actualmente. Cuatro de ellos son fruto de la experiencia en los tres mundos que actualmente utiliza, estos son: Cuerpo físico, etérico, de deseos y mental, El triple espíritu, y la triple alma -consciente, intelectual y emocional-

El Espíritu Divino emanó de sí mismo el cuerpo físico y de él extraerá el Alma Consciente.
El Espíritu de Vida emanó de sí mismo el cuerpo vital y extraerá el alma intelectual.
El Espíritu Humano emanó de sí mismo el cuerpo de deseos y extraerá el Alma Emocional

El Ego trabaja sobre sus cuerpos inferiores a través de la mente para sacar provecho y fruto de sus vidas en forma de Alma o producto espiritualizado del cuerpo.

La actividad del Espíritu sobre el cuerpo físico en forma de rectitud estimula el crecimiento del Alma Consciente; lo mismo que el Sol nutre el cuerpo vital, así mismo la memoria de las acciones experimentadas producen el crecimiento del Alma Intelectual; y los más elevados deseos y emociones del Cuerpo de Deseos, forman el Alma Emocional.
Por lo tanto, la Triple Alma alimenta o aumenta la conciencia del Triple Espíritu. El Alma Emocional aumenta la eficacia del Espíritu Humano, el cual emanó del Cuerpo de Deseos; El Alma Intelectual aumenta el poder del Espíritu de Vida el cual emanó el cuerpo Vital, y al Alma Consciente aumenta la conciencia del Espíritu Divino el cual emanó el cuerpo físico.

FUTURO: La palabra será como una imagen en la conciencia del perceptor. La evolución está a cargo de los Hermanos Mayores –iniciados más evolucionados de la humanidad- El cuerpo físico se hará etérico. Trabajaremos con la vida de los vegetales. La conciencia se elevará a los otros cuerpos hasta espiritualizarlos y crear como crea Dios.
Los muy desarrollados en un Día de Manifestación inducen en los inferiores su estado de conciencia, y en el siguiente Día de Manifestación, los superiores van preparando el camino a los inferiores y les guían -como a nosotros cuando somos niños- hasta que nos podemos hacer cargo de diferentes cosas de acuerdo a nuestro estado de conciencia.

ES IMPORTANTE COMPRENDER: En cada Noche Cósmica, asimilamos el trabajo efectuado sobre el átomo simiente durante la manifestación, por tanto, aún los rezagados, también evolucionan.
Entre Revoluciones y Épocas no hay Noche Cósmica pero sí un período de reposo, asimilación y cambio.
Cada globo tiene un Espíritu que evoluciona al mismo tiempo que la humanidad que lo habita.
El Sol expulsa al espacio con sus habitantes rezagados lo que en el futuro será un planeta, quedando éste a la distancia necesaria según el desarrollo que tenga.

Después de la manifestación, Dios se sumerge en lo Absoluto para asimilar su Día de manifestación –como nosotros en la muerte- para luego reaparecer en un plano superior y manifestarse de nuevo.
Hay otros mundos más densos que el nuestro.
Lo que en un principio eran globos y después planetas también se van espiritualizando y haciéndose etéreos hasta convertirse en soles, en otra futura evolución se convertirán en constelaciones.
Según los Hermanos Mayores solo pasaran el juicio final, una 3/5 partes de todos los que iniciamos la evolución, esto será en la próxima revolución o Quinta del Período Terrestre,) los que no pasen esperarán a una nueva oleada de vida –como el que repite curso-

ACTUALMENTE: La vida es una escuela donde a través de la experiencia de cada vida desarrollamos las cualidades latentes que tenemos como espíritus para convertirlos en poderes dinámicos. En cada vida recogemos lo que sembramos. Desarrollamos la voluntad, la mente, espiritualizamos el carácter y los cuerpos, y creamos un destino futuro mejor.
La muerte es una transformación, un cambio de conciencia un período de descanso y asimilación como la noche, una manera de adquirir nuevos cuerpos más útiles.

Las leyes de consecuencia y renacimiento hacen que aprendamos las lecciones que necesitamos, que recojamos en la vida el fruto de la anterior, que nos propongamos no volver a caer en los mismos errores, que elevemos la vibración de nuestros cuerpos cada vida.
El destino que nos dan está basado en nuestras causas y libre albedrío, aunque haya cosas malas son nuestras. Aún así podemos cambiar nuestro destino, (elegido y confirmado) antes de entrar en la matriz de la madre.

Cuanto más colaboramos con las leyes espirituales, más libre nos hacemos y más dueños de nuestro destino somos.

Evolución es: Tomar conciencia de la materia de los mundos y de los cuerpos hasta que gracias a la experiencia a través de ella, desarrollemos el Ego. Esta vida individualizada utilizará miles de formas hasta llegar a su meta o Conciencia Divina.

FUTURO
Los más avanzados serán la semilla de las dos razas que faltan.
En el período de Júpiter se desarrollará y perfeccionará el cuerpo etérico y la palabra será clara. Estaremos capacitados para crear cuerpos etéricos.
En el período de Venus y con el cuerpo físico y etérico ya espiritualizados, trabajaremos sobre el cuerpo de deseos. Estaremos capacitados para crear cuerpos de deseos.
En el período de Vulcano y con los tres cuerpos inferiores espiritualizados, trabajaremos sobre la mente, a partir de ahí el hombre será creador desde la Región Abstracta del Mundo del Pensamiento –como un Triple Espíritu- El hombre será Dios creador de hombres. Estaremos capacitados para crear mentes como la nuestra.
Es lógico pensar que en esos tres Períodos ayudaremos a los tres reinos que nos siguen, principalmente a través de la materia de sus respectivos cuerpos.
Dios evoluciona así un paso más (como lo hacemos nosotros pero en menor grado) después de cada manifestación.
Cuando nuestros cuerpos alcanzan el mayor desarrollo y perfección los abandonamos para quedarnos sólo con el fruto de cada uno de ellos, así mismo, cuando alcanzamos el Mundo de Dios, también dejamos los tres Vehículos del Espíritu y obtenemos el Poder Creador como los tres Aspectos Creadores de Dios.


Francisco Nieto

sábado, 20 de noviembre de 2010

INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO (IV)


ALMAS GRUPALES


Cuando el Triple Espíritu o Mónada manifestada ha adquirido los átomos permanentes, como núcleo o base de sus futuros cuerpos de manifestación y experimentación, está preparada para formar los mismos y experimentar en los mundos. Todas las mónadas o Espíritus –vidas- pertenecientes a un Rayo forman Almas grupales en los Mundos, y en nuestro caso tenían la entidad en la 4ª región del Mundo del Pensamiento (donde reside actualmente nuestro Ego o Yo superior) y se manifiestan con cuerpos en el Mundo astral o de deseos, y en las regiones etéricas y física del Mundo físico.

Por lo tanto, nosotros pertenecimos a un Alma Grupal o Espíritu Grupo pero estábamos conectados inconscientemente al Triple Espíritu; esta Alma Grupal está controlada por un Arcángel quien introduce el átomo simiente en los cuerpos de los reinos de la naturaleza para que evolucionen en ese tipo de materia.


En realidad somos el resultado de los impactos o vibraciones que nos han afectado desde el exterior desde que comenzamos en el Período de Saturno. En el Período Terrestre fue cuando más fuimos influenciados y dotados en sentido de la “forma”, es decir, nuestra vida –conciencia- ha sido influenciada desde que éramos similares a los minerales, después similares a los vegetales, a continuación similares a los animales y, por último humanos. En cada una de esas formas, etéricas antes de nuestro estado actual, fuimos evolucionando (dentro de nuestra involución) gracias a las impresiones que recibíamos aún inconscientes de ellas y, cuando estuvimos preparados para obtener un cuerpo físico, nos lo facilitaron para que comenzáramos a trabajar por la auto-conciencia o individualización.


Para entenderlo mejor podemos poner como ejemplo a los animales actuales. Un animal doméstico pertenece a un Espíritu Grupo y evoluciona a través de especies animales similares –por ejemplo de tigre a gato-, en cada vida aprende y se familiariza con el ambiente y con el hombre hasta que se hace tan doméstico y tan familiar a los sentimientos y pensamientos del hombre, que está preparado para su individualización y para ser autoconsciente como humano. Eso mismo ocurre con las plantas y con los minerales, de tal forma que, los animales domésticos van en cabeza de la evolución animal y, cuando llegue la individualización –auto-conciencia- se podrían considerar guías del resto de sus hermanos.

DESARROLLO DEL ALMA GRUPAL


Las jerarquías nos han ayudado a alcanzar la individualidad y la autoconciencia a través de la involución del Ego en la materia, ellas (como hoy hacen los Arcángeles con el reino animal) son las encargadas de sumergir los átomos permanentes en el reino mineral. En este primer paso y dada la gran diversidad de condiciones que ofrece el reino mineral, el átomo simiente se envuelve en infinidad de partículas minerales, así éste recibe estímulos por todo lo que se relacione y actúe en ese reino; principalmente de la humanidad.


Aquí también hay una especie de reencarnación para asimilar en el Alma grupal lo experimentado en ese reino y, esto también repercute en los átomos físicos, evolucionando así unos más que otros según sea su poder de adaptación. Así evoluciona el átomo simiente –vida individual que algún día obtendrá la auto-conciencia- en el Alma Grupal, ésta está dirigida por un Espíritu Grupo que hace de arquetipo hasta que llega a diferenciar el Yo del No–Yo por medio de los estímulos exteriores.

Cuando ha experimentado lo suficiente como Alma Grupal mineral y se ha quitado la capa mineral porque ya no la necesita, con la "conciencia" ”adquirida pasa al Espíritu Grupo o Alma Grupal del vegetal en el Mundo del Deseo donde esta Alma Grupal se divide cada vez más – otra vez – para que los átomos simiente puedan recibir más impresiones y formar una estructura semi-organizada. Un árbol recibe muchas vibraciones en diferentes formas, cuando muere, su átomo aporta un nuevo ritmo vibratorio al Alma Grupal, estos árboles viejos pueden incluso captar ciertas vibraciones mentales.


En el Alma Grupal animal el triple átomo simiente es dirigido hacia especies animales inferiores, (insectos u otros) y como reciben muchas más vibraciones y más variadas, experimentan en más cuerpos y se dividen o multiplican más hacia la individualización.


Cuando el átomo simiente ha experimentado en muchos cuerpos y sólo le queda una sola envoltura de materia mental (la que cogen cuando desciende) la tríada inferior encarna en una sola especie animal hasta su individualización; antes de la individualización está preparándose en el Alma Grupo.

La individualización se acelera por medio de las emociones y pensamientos del hombre y del afecto del animal hacia éste, ya que nosotros estamos influenciando a los diferentes reinos con nuestros vehículos inferiores. Estos Espíritus Grupo también evolucionan gracias a los resultados de cada “renacimiento” de sus vidas individuales y, a su vez, cada vida individual evoluciona gracias a los resultados de los “renacimientos” de todas las demás vidas del Alma Grupo.

LA INDIVIDUALIZACIÓN


La individualización viene gracias al proceso anterior, el cual produce un ensanchamiento en la comunicación entre los cuerpos inferiores adquiridos y desarrollados y la Mónada que manifiesta su Rayo en el Triple Espíritu. Este Triple Espíritu reestructura el Átomo simiente mental (aún envuelto en el Alma Grupo) y así queda una sola envoltura que es el Cuerpo Causal. Así vemos como las Almas Grupo introducen en ellas mismas parte de su ser hasta que las dos fuerzas de tríadas inferiores y superiores crean un punto medio de encuentro que es el Ego o unificación de las dos fuerzas donde se va a recibir las experiencias de los futuros cuerpos humanos.

Cuando toda la experiencia del Alma Grupo se transfiere al Ego, se forma el cuerpo Causal y así el Triple Espíritu se manifiesta en los planos inferiores. A partir de ahí comenzamos a construir el antakarana o Conciencia para aumentarla y crecer hasta tomar contacto con los planos superiores. Así es que el triple Espíritu o Ego se manifiesta en la región superior del Mundo del Pensamiento para que así nazca el pensador que es el que pierde su verdadera conciencia en cada encarnación, de ahí la necesidad de unión entre el Triple Espíritu y este Ego manifestado en los cuerpos inferiores.


La primera etapa nos lleva a utilizar cuerpos etéricos que tienden a cristalizarse, son amorfos y no tienen conciencia del Mundo Físico sino que se guían por instinto. Luego se nos da la mente y empezamos a evolucionar como personas, pero con mucho egoísmo y maldad. Después comienza la lucha entre el Ego y la personalidad para que ésta se deje influenciar y comience a tomar conciencia de lo superior y a abandonar lo personal y, por último, se dirigirá hacia la unión con el Triple Espíritu y éste con la Mónada.


Francisco Nieto

viernes, 5 de noviembre de 2010

INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO (III)



En este artículo intento explicar, con la ayuda del diagrama adjunto, cómo nosotros, como Espíritus, descendemos por el arco descendente o involutivo para adquirir los gérmenes de los que hoy son nuestros cuerpos (físico, etérico, de deseos y mental) y para despertar los tres aspectos del Espíritu que deberán expresarse a su debido tiempo a través del Ego o Yo superior. Las Jerarquías Creadoras u oleadas de Espíritus que Dios había creado en otras manifestaciones anteriores, colaboraron con los planes de Dios y nos ayudaron a conseguir todo lo mencionado anteriormente. Gracias a ellos hemos obtenido los cuerpos que actualmente utilizamos y estamos empezando a manifestar algunas cualidades del Espíritu por medio del Yo individualizado. Nos encontramos en el período más denso de materia, en el planeta Tierra, donde debemos tomar conciencia de los mundos invisibles y de nuestro Yo superior, pero para ello debemos desapegarnos de lo material y elevar el aspecto egoísta y personal hacia el propio Espíritu.
PERÍODO DE SATURNO: Este Período alcanza desde el Mundo del Espíritu Divino hasta la región concreta del Mundo del Pensamiento. Cuando la oleada de Espíritus Virginales –incluidos nosotros- comenzó su descenso desde este Período hacia los mundos inferiores para adquirir sus cuerpos actuales, el globo era de calor, manifestando así movimiento. La Jerarquía que más trabajó aquí con nosotros fueron los Señores de la Llama, también llamados por la iglesia católica “Tronos”. Ellos nos despertaron el Primer aspecto del Triple Espíritu, el Espíritu Divino, y nos implantaron el germen del que hoy llamamos cuerpo físico, lo que significa que es el cuerpo más trabajado a lo largo de los tres períodos anteriores y gracias a la involución efectuada a través de todos los mundos hasta el físico. Nuestra conciencia era de trance profundo similar a la que actualmente tiene el mineral. En la noche cósmica –descanso entre la actividad de un Período y otro- asimilamos el trabajo efectuado en los siete globos de ese período.

La tendencia e intención era la de descender hacia mundos cada vez más densos para despertar el triple espíritu y obtener los cuerpos que actualmente tenemos y, como podemos ver, en el Período de Saturno descendemos hasta el Mundo del Pensamiento donde damos siete vueltas en cada globo hasta completar el Período o Primer Día de Creación. Según dejamos cada globo –después de otro descanso como preparación para el próximo trabajo o globo- éstos se desintegran y sus fuerzas se transfieren al mismo globo del siguiente Período.
Cuando el Triple Espíritu, que es la manifestación de la mónada, se apropia de los átomos simiente en los tres primeros mundos de su descenso, forma lo que hoy llamamos el Yo Superior, el cual está limitado en cada plano y se encuentra como un simple germen de conciencia, impotente y embrionario. Así se familiariza con la materia y cada vez tiene más poder de expresión gracias a las influencias externas y a las experiencias de los diferentes cuerpos.

El Triple Espíritu se manifiesta desde el mundo del Espíritu de Vida, por medio de un hilo de Vida hasta la Cuarta región del Mundo del Pensamiento donde se hace con el Tercer átomo simiente. Luego y ya envuelto en un velo de materia mental abstracta, el Yo Superior emite una prolongación a la región más elevada del Mundo del Deseo y allí se hace con otro átomo simiente; también aquí se despierta y responde a los estímulos para comunicarlos a la tríada superior y así despertar su conciencia. Luego ocurre lo mismo respecto al Mundo Físico, donde se rodea de una tercera capa de substancia etérea y de los átomos simientes. Así quedan conectados los vehículos superiores con los inferiores, es decir, el Triple Espíritu con sus vehículos inferiores.

En la individualización se establece una conexión con el primer aspecto de Dios, el que proyecta un fragmento de Sí Mismo desde la mónada para crear una individualidad, -el Ego- así la esencia Monádica indiferenciada que ha llegado hasta el reino animal para diferenciarse, se pone en contacto con la mónada creando así el Cuerpo Causal, así el Ego recién nacido comienza su camino de ascenso hacia la autoconciencia hasta llegar a identificarse con la Mónada y por su intermedio con Dios.

PERÍODO SOLAR: Este Período comprendía desde el Mundo del Espíritu de Vida hasta el Mundo del Deseo y su aspecto era como un globo de luz. La jerarquía correspondiente fue la de los Señores de la Sabiduría que se encargaron principalmente de hacer un trabajo para que el cuerpo físico pudiera ser compenetrado después por el cuerpo vital. El segundo aspecto del Triple Espíritu –el Espíritu de Vida- fue despertado gracias a una elevadísima jerarquía llamada “Querubines”y los Señores de la Sabiduría –también llamados “Dominaciones”- nos facilitaron el germen del cuerpo vital. Nuestra conciencia era de “sueño sin ensueños” que es similar a la que tienen actualmente las plantas. También en este Período se unió el Espíritu Divino al Espíritu de Vida y, para terminar, hubo otra noche cósmica de asimilación.

PERÍODO LUNAR: Alcanzó desde la región del pensamiento abstracto –regiones superiores del Mundo del Pensamiento- hasta las regiones etéricas –superiores- del Mundo Físico. El globo tenía un aspecto de humedad densa como efecto del calor que había en el núcleo y la frialdad del espacio. La jerarquía correspondiente a este Período fue principalmente los llamados Señores de la Individualidad. Nuestro cuerpo era algo similar a sacos etéricos con un cordón umbilical que flotaban en la atmósfera ígnea. Se trabajó sobre el cuerpo físico para adaptarle al cuerpo de deseos y para que tuviera nervios, músculos y huesos. Adaptaron el cuerpo vital para unirse al cuerpo de deseos e implantaron el cuerpo de deseos. Otra jerarquía que, como los Querubines, no tenían la obligación de intervenir, lo hicieron voluntariamente para despertar el tercer aspecto del Triple Espíritu –el Espíritu Humano-, éstos eran los Serafines; desde entonces los Espíritus Virginales perdieron –perdimos- la omniconsciencia y se vieron obligados a comenzar la autoconciencia. Los Querubines y los Señores de la Individualidad hicieron posible la unión del tercer aspecto con el segundo. La conciencia fue de sueño con ensueños, que es similar a la de los animales actuales. En este Globo cristalizamos hasta tal punto los éteres que fue necesario separarlo del núcleo central que después se convertiría en nuestro Sol; el motivo principal fue la falta de adaptación e incapacidad de vibrar como el resto. Hubo otra noche cósmica donde todo se reabsorbió y asimiló como preparación para el siguiente Período Terrestre.

PERÍODO TERRESTRE: El Período Terrestre donde, nos encontramos actualmente, ocupa desde la región concreta del Mundo del Pensamiento hasta las regiones más densas del Mundo Físico: Sólido, líquido y gaseoso. En el Globo más denso había Fuego –por el Período de Saturno-, Aire –por el Período Solar-, Agua por el Período Lunar, y en el Terrestre ya nos encontramos con la tierra; por tanto las diferentes especies y nosotros mismos comenzamos a progresar entre estos cuatro elementos. Las jerarquías que trabajaron fueron: Los Señores de la Forma –como jerarquía principal-, los Señores de la Mente –que nos dieron el germen de la mente-, los Arcángeles que trabajaron sobre el cuerpo de deseos y los Ángeles que hicieron lo mismo sobre el cuerpo vital; como resumen, digamos que los cuerpos inferiores quedaron más unidos y nos facilitaron el cerebro para que pudiéramos razonar a partir del germen de la mente.
En las 3 primeras revoluciones del Período se reconstruyen y capacitan los cuerpos físicos, vital y de deseos para tener cerebro y mente. También se Creó el sistema nervioso voluntario y el cuerpo se puso recto; a su vez, el Espíritu interno penetró naciendo así el Yo individual y cesando, por tanto, la influencia del Espíritu Grupo. La conciencia era de sueño con ensueños. Los rezagados se convierten en antropoides y simios. Son expulsados del Sol central: Marte, Urano y Saturno.
Francisco Nieto

sábado, 23 de octubre de 2010

INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO (II)


Una vez situados en el Cosmos cuya manifestación, como hemos explicado, procede del Ser Supremo, y una vez centrados ya en nuestro universo creado por Dios, veámos cuál es nuestra procedencia como Espíritus y cómo fuimos diferenciados EN y POR Dios mismo. A continuación comenzaremos a explicar como Dios, con la ayuda de las Jerarquías Creadoras, crea un Plan o Esquema evolutivo donde nosotros descenderemos, aprenderemos a crear nuestros diferentes cuerpos y donde ascenderemos otra vez hacia el mundo de Dios donde seremos a su imagen y semejanza.


CHISPAS DIVINAS: Lo mismo que los Dioses, las Chispas Divinas o Espíritus Virginales tienen su origen en los Átomos Primarios Cósmicos que surgen del Inmanifestado o Absoluto, (origen de todo lo manifestado e inmanifestado) pero entre el Átomo Primario Cósmico y la Chispa Divina, hay mucha diferencia de grado, aunque no de clase –algo parecido a lo que ocurre con el átomo respecto a la célula-


Los Dioses creadores de esquemas como el nuestro donde hay un descenso hacia la materia y un ascenso o vuelta hacia el propio Dios, condicionan al Espíritu Virginal para su desarrollo a través de la involución y evolución a través de los mismos. Ellos nos proporcionan la substancia o materia de diferentes grados de vibración y conciencia para que podemos obtener nuestros cuerpos y así manifestarnos con determinada conciencia –como ocurre en nosotros con las células- Pero, nuestra vida y conciencia están en la Suya de forma parecida a como los actores están dentro de la vida y conciencia del escritor de la obra.

DIFERENCIACIÓN DE LAS CHISPAS DIVINAS: Dios diferencia dentro Él a las Chispas Divinas –Espíritus Virginales- para que sean de su misma naturaleza y tengan el germen de la Voluntad y todas Sus mismas posibilidades latentes. En su mundo, estas Chispas tienen omniconciencia y todos los poderes de Dios latentes para ser exteriorizados en los mundos inferiores del esquema, pero no tienen la conciencia individual o autoconciencia para reconocerse como individuos separados de los demás.


Una vez diferenciadas En y Por Dios, comienzan a descender hacia los mundos más densos en forma de Aspectos u ondas vibratorias también llamados Rayos. Así comienzan a familiarizarse con la materia de los Mundos: Divino, de Vida y del Pensamiento Abstracto respondiendo a los estímulos exteriores de los mismos como base para formar sus futuros vehículos terrestres y espirituales.

Estas chispas se manifiestan en los tres mundos espirituales mencionados quedando velada su omniconciencia. Cuando estas “Vidas Divinas”, obtienen la conciencia animal a través de los cuerpos y están preparadas para su individualización y autoconciencia, El Espíritu emite una chispa o rayo que une esas vidas a la región abstracta del Mundo del Pensamiento para que nazca el Ego, el recopilador del fruto de todos los renacimientos que haga el hombre.

A partir de ahí, el Espíritu (también llamado mónada) se hace consciente de la autoconciencia del hombre -nacimiento del Ego- y éste recibe toda la información de los tres mundos inferiores donde se manifiesta la personalidad con sus cuerpos: físico, vital, de deseos y mental. Así será consciente en todos los mundos según evolucione renacimiento tras renacimiento y gracias a los cuerpos cada vez más perfectos.


Cuando Dios decide manifestarse por medio de un campo evolutivo o esquema donde van a evolucionar “sus hijos”, con él hay una serie de Jerarquías que son las que preparan el campo para que esos millones de mónadas o espíritus puedan desarrollar las posibilidades de su Padre que llevan en sí mismos.
La materia de los cinco planos que atraemos para formar nuestros vehículos de manifestación, pertenece al Rayo del Espíritu, aunque éste tiene también aspectos de los otros Rayos.
En todo este trabajo estamos asistidos por otras jerarquías que ya proceden de otra manifestación anterior de Dios. La formación del Yo Superior o Ego (o apropiación de los tres átomos permanentes superiores) ocurre en los tres primeros Períodos de la Cadena Planetaria donde, a la vez, nos dan el germen de cada cuerpo futuro que vamos a necesitar.


Así vemos que la mónada está conectada con todos los átomos permanentes -relacionados con su propio ser en su descenso hacia el mundo físico- en cada plano, la cual recibe las vibraciones de los mismos según los capta a través de nuestros diferentes cuerpos. Como es lógico, el desarrollo y vibración de esos átomos procede de nuestras experiencias y renacimientos, es el resultado de la evolución y del Rayo al que pertenecemos y, al final de nuestra evolución en este esquema de Dios, todo lo contenido en esos átomos será unificado como resultado de nuestra obra y perfección espiritual.


Según descendemos en cada mundo, las Jerarquías Superiores nos favorecen de tres diferentes formas (entre otras): 1ª. Nos implantan el germen de cada uno de los futuros cuerpos que formarán la personalidad. 2ª. Nos despiertan el principio espiritual relacionado con cada uno de los cuerpos. 3ª. Nos ayudan a obtener los átomos simientes de cada uno de los vehículos que necesitamos para evolucionar en dichos cuerpos.

ESQUEMA TERRESTRE
Del primero y más elevado de los siete planos al que pertenece nuestro sistema solar –Mundo de Dios- salen las corrientes de energía que determinan: Los Siete mundos, las siete Cadenas, los Siete Períodos, las siete Rondas de cada Cadena, los siete Planetas o Globos de cada Ronda, los siete reinos de la naturaleza, las siete razas, etc. En definitiva, Dios crea (como el escritor de una obra de teatro) todo lo necesario para que nosotros, como chispas divinas e hijos Suyos que somos, alcancemos la perfección espiritual y desarrollemos todos Sus poderes.

EL LOGOS Y SU JERARQUÍA
Nuestro Dios procede del Segundo Rayo Cósmico –Amor Sabiduría- con Él y por debajo de Él están:

Los Siete grandes Seres creadores y Señores de los Siete Planos o mundos de nuestro sistema solar.

Los cuarenta y nueve Seres de cada uno de los subplanos.

Los siete Logos o Espíritus planetarios Señores de los siete planetas sagrados –Venus, Mercurio, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Vulcano- son Adeptos Cósmicos y han alcanzado la Quinta Iniciación solar.

Tres Espíritus planetarios de los planetas no sagrados.

Siete Jerarquías Creadoras (los siete Espíritus ante el Trono) que desde el Mundo de los Espíritus Virginales originan la vida en todos los reinos de la naturaleza.

El esquema terrestre consta de Siete Períodos de Mundos, cada Período tiene siete Rondas o procesos de encarnación, cada Ronda abarca la evolución de siete planetas solidarios entre sí y kármicamente unidos durante el proceso de manifestación de una Ronda –cada Ronda es una manifestación física del Logos Planetario- Sin embargo y aunque parezca increible para algunos, esta manifestación de Dios obedece a Su propio Karma, al cual nosotros también pertenecemos como la vida de nuestras células pertenecen al nuestro.

Como cualquier buen estudiante de filosofía oculta sabe, cuando hablamos de “Períodos” que comprenden varios Mundos o Planos, nos referimos a Días de creación o manifestación en los cuales los Espíritus Virginales descienden a través de los Mundos de diferente grado de vibración o “materia” para despertar los diferentes Aspectos del Espíritu y, a su vez, obtienen los gérmenes de los futuros cuerpos que le serán necesarios para obtener la propia conciencia y la de Dios una vez transformados sus aspectos latentes en poderes dinámicos. Estos Mundos se compenetran porque su grado de densidad va desde los propios Éteres Cósmicos hasta el átomo físico, algo similar –por poner un ejemplo de nuestro mundo- a la diferencia que hay en nuestro cuerpo físico, es decir, materia densa, líquida, gaseosa, moléculas, células, elementos químicos, átomos, electrones, protones, neutrones....


Aunque estoy tratando la involución de nuestra humanidad hacia el mundo físico, quiero dejar claro que en esos mismos períodos evolucionan otros seres que ya comenzaron su involución y evolución en otros esquemas y Períodos anteriores. Las jerarquías anteriores a los Señores de la Mente comenzaron en otro Plan de Dios anterior y Ellos alcanzaron el estado “humano” –como nosotros lo hemos alcanzado en el Período Terrestre- en el Período de Saturno porque el Globo más denso estaba en la región concreta del Mundo del Pensamiento; los Arcángeles alcanzaron el estado humano en el Período Solar porque el Globo más denso estaba en el Mundo del Deseo y los Ángeles en el Lunar porque el globo más denso estaba situado en la región etérica del Mundo Físico; nosotros hemos alcanzado el estado humano en el Período Terrestre porque el Globo más denso alcanza hasta el Mundo Físico y eso nos capacita para hacernos expertos en el manejo de la materia física para así ayudar a otras oleadas de espíritus que nos siguen -como el mineral-. Por consiguiente, los Señores de la Mente son expertos en el manejo de materia mental, los Arcángeles son expertos en el manejo de materia de deseos, y los Ángeles son expertos en el manejo de los éteres que componen nuestro cuerpo etérico y la región etérica del planeta. Nosotros nos haremos expertos en la transformación y manejo de la materia física, sin embargo, no debemos pensar que nuestro mundo es el más denso, pues hay otros más densos aún donde evolucionan otros seres que posiblemente continuarán su evolución en otra manifestación de Dios.


Francisco Nieto

sábado, 16 de octubre de 2010

INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO (I)


El presente artículo fue escrito por el autor en los años 80, cuando era probacionista de la Fraternidad Rosacruz Max Heindel y se desarrolló en una conferencia donde las personas asistentes ya estaban preparadas para entender estas enseñanzas profundas. No ha sido corregido porque los verdaderos estudiantes de ocultismo lo entenderán puesto que está basado en los conocimientos de las más conocidas escuelas esotéricas pero, para las personas poco entendidas que puedan leerlo actualmente, les aconsejo que se valgan de los diagramas que tengan a su alcance (Como son los de la Fraternidad Rosacruz, la Teosofía o la Escuela Arcana)


INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO


Entre mis conferencias hay varias relacionados con el macrocosmos y el microcosmos, con la cosmogénesis y la antropogénesis, y con el desarrollo de la oleada de Espíritus manifestada por Dios a través de los mundos y respecto al planeta Tierra. Como se puede apreciar, algunos datos se repiten porque esta conferencia es el resultado de la unificación de varias de ellas, sin embargo, toda la información se puede considerar complementaria. Si el lector no está familiarizado con este tema le aconsejo que consulte los diagramas relacionados con los Planos Cósmicos, con el Ser Supremo, con nuestro esquema evolutivo de mundos, con nuestro Dios, y con los ciclos de renacimiento y muerte.

NUESTRO UNIVERSO: Según los anales akásicos donde se encuentra la información transmitida por las Jerarquías Creadoras, nuestro universo es el resultado o manifestación de una conjunción magnética de incalculable proporciones entre el Dios Cósmico de la constelación de la Osa Mayor y el de la constelación de las Pléyades, obteniendo como respuesta solar la colaboración de un tercer Logos desde la gran estrella de Sirio perteneciente a la constelación del Can.


Nuestro sistema solar en su totalidad se encuentra en el plano físico de un sistema de siete planos que constituyen la vida expresiva de un gran Ser Cósmico (normalmente conocido como Ser Supremo) todavía más transcendente, siendo su cuerpo causal del Segundo rayo –Amor Sabiduría- y su regente –del aspecto físico- es nuestro Logos Solar o Dios creador del sistema solar. También se relaciona con las Jerarquías Creadoras superiores y sus correspondientes Rayos.


La concepción de nuestro universo o sistema solar viene de la constelación de la Osa Mayor y de la constelación de las Pléyades, cuyas corrientes de vida son septenarias. Los dos Logos de diferente polaridad o progenitores, concibieron o iniciaron a un elevado y excelso Adepto de la gran Fraternidad Blanca de Sirio como futuro Señor de nuestro Universo o Sistema Solar. Éste fue asistido en su Iniciación por varios seres altamente evolucionados y ayudado por tres tipos de seres para la construcción del universo.


El Logos –Dios- trabaja con la Substancia Raíz cósmica del Séptimo Plano Cósmico (de la manifestación del Ser Supremo) como una materia o esencia primordial introduciéndola en un gigantesco vórtice de fuerza que la sitúa en el centro de la esfera de Su futura manifestación; sobre este material se estructura la nebulosa central constituida de siete niveles de materia o tipos de átomos que diferenciarán los siete mundos de nuestro esquema evolutivo.
La nebulosa, en estado incandescente, se va enfriando progresivamente formando un disco que a su vez se fragmenta en anillos que circunda la masa central. En cada anillo se establece un vórtice de fuerzas que agrupa la materia atómica para formar un planeta el cual comienza por ser una masa de gases incandescentes que va solidificándose –a través de la creación y combinación de los elementos químicos de la tabla periódica- hasta llegar a admitir vida física, o mejor dicho, hasta formar las muy diversas formas que serán utilizadas por las vidas o espíritus evolucionantes.


Los diferentes tipos de átomos –según la vibración y conciencia que les afecte- establecen los siete planos y, como las agrupaciones atómicas están en todos los niveles, a cada mundo o dimensión del espacio le corresponde un tipo específico de conciencia dentro del plano donde se encuentre. Toda vida y conciencia se manifiesta por medio de una forma, y la Vida y la Conciencia de Dios se manifiestan por medio de las infinitas e innumerables vidas microcósmicas que se agitan en los siete mundos gracias a que Él compenetra con dichas Vida y Conciencia los Éteres Cósmicos del Séptimo Plano donde va a crear el campo evolutivo para Sus hijos –los Espíritus Virginales-


En la construcción se crean primero –en sentido etérico y de forma- los planos superiores que se densifican progresivamente a medida que la esencia monádica –Vida Divina que va a animar las formas- recorre el camino involutivo hacia la materia. Cuando alcanza el máximo de materialidad, el reino mineral, comienza el ascenso evolutivo con ayuda del primer aspecto de Dios y anima las formas animales y humanas en evolución a través de la Cadena Planetaria, Globos y Rondas de las mismas.

MANIFESTACIÓN DEL LOGOS
La estrella Sirio es para nuestro Dios Solar lo que el Espíritu es para nuestro Triple Espíritu, la energía de Sirio se concentra por medio del corazón o invisible Sol y llega a las Jerarquías Creadoras conteniendo el principio del Amor Cósmico y manifestando energía del Segundo Rayo.
La encarnación física de nuestro Dios está dentro del Sol aunque su aspecto externo sean gases incandescentes que ocultan su verdadera naturaleza –como nuestro cuerpo físico oculta a nuestro verdadero ser- y cuya constitución es similar a la del núcleo del átomo compuesto de 12 planetas internos -protones positivos- que se equilibran con 12 externos –electrones negativos- Y lo mismo que los planetas exteriores son el campo de evolución de diferentes oleadas de espíritus, en los interiores evolucionan los seres de la naturaleza espiritual más elevada del sistema solar.


El Logos Solar, nuestro Dios, está relacionado subconscientemente con el Cosmos y conscientemente con su Universo manifestado o sistema solar, exactamente igual que ocurre con nuestra personalidad respecto a los mundos invisibles. La oleada de vida –de espíritus virginales evolucionantes diferenciados en y por Dios- transmite sus experiencias a la Conciencia del Logos como nuestro Ego las recibe de la encarnación de la personalidad –cuerpo físico, etérico, emocional y mental- El Logos mismo corresponde a la chispa divina; el Universo, en su aspecto grupal, corresponde al Ego; y la oleada de vida corresponde a la personalidad; de modo que el Logos se desarrolla por medio de las oleadas de vida o espíritus que Él diferenció en Sí Mismo.

¿QUIÉN ES DIOS? Nuestro creador está evolucionando desde el séptimo plano de nuestro esquema evolutivo –contando desde el más inferior o físico hacia arriba-, Su Espíritu está en el Plano Mental Cósmico del Ser Supremo y su procedencia es del Segundo Plano Cósmico relacionado con el segundo Aspecto o Rayo de Amor del Ser Supremo.
Su encarnación física está en el Sol invisible y está relacionado subconscientemente con el Cosmos –manifestación del Ser Supremo- y conscientemente con Su propia manifestación –como nosotros lo estamos con el cuerpo físico- Dios mismo es la Chispa Divina, el aspecto grupal del universo es Su Ego, y las oleadas de vida son la personalidad (Ejemplo: Nuestro espíritu, el Ego, y sus cuerpos)
Dios evoluciona a través de sus creaciones y oleadas de vida –espíritus- que recorren sus esquemas para transformar sus propias capacidades latentes en poderes dinámicos. Cada oleada de vida penetra más en la materia haciendo un mundo cada vez más complejo hasta que adquiere la autoconciencia o individualización, -como nosotros en la época Atlante- para luego tomar conciencia de Dios, así se establece una conciencia reciproca, con la diferencia de que el trasfondo de la conciencia de Dios es “Cósmico” y el de la conciencia humana es “material”.

¿POR QUÉ CREA DIOS? Dios está evolucionando dentro del esquema y de la Conciencia del Ser Supremo como nosotros lo hacemos respecto a Él y en Él, Él es una Chispa Divina como nosotros, con la sola diferencia de que su grado le permite hacer creaciones mayores que la nuestra.
Dios está evolucionando gracias a sus creaciones, como nosotros lo hacemos gracias a nuestros cuerpos de diferente grado de materia y a nuestro trabajo y experiencias en la Tierra. Él es consciente de cómo evoluciona su creación y la hace y cambia según sus planes, necesidades y karma (Como nosotros lo haríamos si fuésemos conscientes de un futuro posible mal en nuestro cuerpo)

¿CÓMO CREA DIOS? Dios toma la idea del Tercer Plano Cósmico (Mundo Del Pensamiento del Ser Supremo) busca sitio en el espacio y lo compenetra con Su aura o Vida para despertar las actividades que hay en cada átomo indivisible (Como nuestra vida y conciencia compenetra las células y los átomos de nuestro cuerpo)
La esfera inmediata que extrae es más densa, ésta esfera la ordena y la compenetra con Su Conciencia pero modificándola en cada división, y así la Substancia raíz cósmica se pone en vibración a diversos grados de intensidad según la función de cada mundo. La elección del “campo” y su extensión y cualidades del mismo para la manifestación, dependerá de la evolución espiritual del Logos que evocará la cantidad y cualidad de criaturas que precise para poder llevar a cabo su obra dentro de su círculo limitado.
La Substancia Raíz Cósmica es la expresión del polo negativo del Espíritu Universal, mientras que Dios es la expresión del polo positivo. El resultado de la compenetración es la creación de un “espacio cristalizado” a través del cual y de Sus hijos va a aumentar Su consciencia.
Los mundos son estados de materia y vibración y su misión es infundir la vida en la materia, en realidad estos mundos son los intermediarios entre Dios y el hombre. Los mundos se relacionan con los Siete Espíritus ante el Trono y Siete Rayos.
Los mundos son estados de materia de distinta vibración y densidad como los sólidos, líquidos y gases de nuestro mundo, estos mundos se van diferenciando unos tras otros según las necesidades del Plan de evolución.


Francisco Nieto

domingo, 3 de octubre de 2010

EL BENEFICIO DE LAS ACCIONES RAZONADAS (y II)


Nuestra vida pasa y nuestras actitudes y acciones suelen ser rutinarias y monótonas porque solo son la respuesta a lo que nos ocurre en cada momento y circunstancia. Son muy pocas las ocasiones en que determinados hechos nos sacan de la rutina para afrontar una situación crítica, y menos aún las que, por determinación propia decidimos dedicarnos a hacer obras altruistas y benevolentes que puedan beneficiar a los demás, así es que ¿qué destino podemos esperar si actuamos así? Es triste ver a alguien que, además de tener toda una serie de problemas, no tienen oportunidades de progreso pero ¿sabemos en qué manera cumplió responsablemente con sus obligaciones en su pasada vida? La Ley de Consecuencia es inmensamente sabia y además de dar a cada uno los resultados de sus actos, les facilita un destino donde se verán obligados a desarrollar, de una forma u otra, lo que no quisieron en el pasado. El ser humano debe llegar a ser perfecto como su Padre que está en los Cielos lo es, y la Ley de Consecuencia junto a la de Renacimiento se encargan de enseñar al que no sabe y al que no quiere aprender. Por tanto, ¿no deberíamos razonar nuestras acciones hasta el punto de poder intuir cómo puede ser el futuro que nos estamos forjando?


El ejercicio de la retrospección dado por la Fraternidad Rosacruz Max Heindel es de un inmenso valor para cualquier aspirante espiritual desde cualquier aspecto que se mire, y en el tema que en este artículo estamos analizando, no lo es menos. Si examináramos cada noche lo que hacemos, decimos y pensamos durante el día para comprobar si lo hacemos consciente y voluntariamente o no, nos daríamos cuenta de que en la mayoría de los casos no lo hacemos así sino que no razonamos nuestras acciones. Lo cierto es que si lo hiciéramos dormiríamos mucho más tranquilos después de cada examen de conciencia nocturno. Quien, aunque no le guste, cumple feliz y responsablemente con sus obligaciones, tendrá mayor progreso; (por ejemplo) un funcionario que atiende al público, se verá más compensado que el funcionario alegre y chistoso que ambienta la oficina pero que no cumple con sus deberes; el padre que después de trabajar atiende las necesidades de sus hijos en la casa se verá más compensado que el que lleva todos los días juguetes para sus hijos pero no les hace caso; y así sucesivamente.

Creo que fue Sta. Teresa quien dijo que Dios se encuentra también entre las cacerolas, y San Pablo también dijo que hiciéramos todo para la gloria de Dios, bueno, esa es otra manera de obtener beneficios de nuestras acciones. No se trata nada más que tener el pensamiento en Dios mientras hacemos algo y hacerlo como si fuera una ofrenda o incluso un sacrificio para Él. De esta forma, aunque nuestras actividades sean pequeñas o aburridas, se convertirán en grandes causas que traerán grandes y beneficiosos efectos. Porque, no solo lo que hacemos es importante, sino que también cómo lo hacemos lo es para nuestra presente y futura vida. ¿Se puede mejorar esto? La respuesta es sí porque no nos podemos conformar con hacer bien las cosas que debemos sino que, además, deberíamos perfeccionarlas. La persona que se preocupa y esfuerza por mejorar o perfeccionar las actividades habituales de su vida cotidiana obtendrá más y mayores recompensas y oportunidades de progreso que quien, con muchas ganas, corre de una actividad a otra sin centrarse ni desarrollar nada.


La práctica, la repetición de los hechos, es la nota clave del vehículo llamado en esoterismo “cuerpo etérico”. Este cuerpo es el creador de los hábitos y, por tanto de suma importancia para el desarrollo espiritual de cualquier persona que desee progresar en ese sentido. Está claro que si repetimos la retrospección cada noche crearemos un hábito que nos ayudará muchísimo respecto al estado post-morten, bien, pues así mismo, si razonáramos nuestras actitudes y acciones diarias obtendríamos un gran beneficio tanto en esta vida como en las futuras. Si nos esforzásemos por hacer siempre y en todo lugar lo mejor que podamos y de corazón en lugar de quejarnos tanto y de perder el tiempo en cosas sin sentido y sin valor positivo alguno, haríamos grandes progresos en esta vida y seríamos felices interna y externamente sea cual sea nuestro medio de vida.


No deberíamos dejarnos vencer por el aburrimiento, la monotonía, la desesperanza y la falta de confianza propia, la persistencia debe estar lista para entrar en acción después de cada caída y en todo momento. Nuestras acciones deben estar controladas por el discernimiento, la determinación, la devoción a Dios y la fraternidad con el prójimo. La adoración y la humildad espiritual deben ir junto a la oración en cada hecho porque de lo que se trata es de cumplir los mandatos de Dios y colaborar con Su Plan. Actuando de esta manera y sin desearlo directamente obtendremos gran ayuda y beneficios por parte de los agentes de Dios. Si queremos que nuestros propósitos sean los de Dios debemos hacer que nuestras actividades monótonas y cotidianas sean un medio para servir al prójimo.


Una de las conclusiones que podemos extraer de este artículo es que debemos usar el discernimiento antes de actuar, por tanto, siempre que podamos deberíamos preguntarnos ¿es útil o puede beneficiar a alguien lo que voy a hacer? ¿es compatible con las Leyes Divinas? ¿estoy actuando egoísta o altruistamente? Si nuestra conciencia e intuición nos dan una respuesta positiva a estas preguntas es que el trabajo es digno de hacerse y, naturalmente, deberíamos hacerlo lo mejor que podamos. Las acciones faltas de previsión y de razonamiento no suelen traer satisfacciones e incluso traen malos resultados. La determinación también tiene su papel importante a la hora de actuar porque, tanto si actuamos fríamente o de mala gana como si renunciamos a la acción, nada ganaremos, por eso y antes que renunciar es preferible cambiar los planes o persistir en el intento hasta conseguir lo que deseamos. Está claro que la desidia, la falta de discernimiento, la vaguedad o la indiferencia, nada ayudan y mucho perjudican a la hora de actuar.

El propósito de la vida es la experiencia, gracias a la cual evolucionamos, si éstas no son razonadas y benevolentes no podemos esperar un mejor destino ni un futuro pleno de felicidad. Nos beneficiaremos de la experiencia cuando nuestras acciones sean razonadas, hechas con buena voluntad, y con el deseo de servir a Dios y al prójimo.

Francisco Nieto

sábado, 18 de septiembre de 2010

EL BENEFICIO DE LAS ACCIONES RAZONADAS (I)


No es muy común oír hablar a las personas sobre el hecho de que un acto cualquiera pueda tener unos efectos determinados en esta o en la siguiente vida. Por desgracia, en occidente todavía no se ha tomado consciencia del significado de las leyes divinas de Renacimiento y Consecuencia y eso, aunque parezca una insignificancia, tiene graves consecuencias para el desarrollo y evolución de los individuos y de la humanidad en común. Aun a los más evolucionados del común de la humanidad les cuesta cambiar de actitud en su vida cotidiana, primero porque no están preparados para comprender la filosofía oculta y, segundo, porque se encuentran muy cómodos actuando tal como lo hacen, por lo general, egoístamente y disfrutando de los placeres de cuando les rodea. Son pocos los que contactan con la autentica filosofía oculta y menos aun los que la aplican a sus vidas aun sabiendo el gran beneficio que eso supone. Pero lo cierto es que si la humanidad fuese consciente de la gran importancia que tienen los efectos de nuestras actitudes, razonaría más sus acciones pensando en su futuro destino.

La mayoría de los hechos y experiencias de nuestra vida están basados en los efectos de las anteriores. Una pequeña e insignificante causa del pasado puede presentarse como efecto en el momento más inoportuno y convertirse en un gran problema, pero como, además, solemos actuar y responder ante las circunstancias por instinto o por costumbre y sin apenas razonar, volvemos a crear otra causa que, por lo general, suele volver a afectarnos negativamente. Una gota de agua vertida en el océano altera en varios aspectos ese mismo océano, es decir, ya no tiene la misma cantidad ni es de la misma naturaleza dependiendo de la clase de agua que sea. Eso mismo ocurre con los efectos de los pensamientos, palabras y acciones que a diario hacemos sin razonar. Si dejáramos de actuar por impulso, instinto o costumbre y razonáramos lo que hacemos, bien como una nueva y original causa o bien como respuesta a un efecto del pasado, otro y mejor destino tendríamos cada uno de nosotros.


Todo en el universo son vibraciones (música, telefonía, luz, calor…) y nuestras actitudes no son menos causantes de vibraciones sobre las cosas o personas que nos rodean. Una palabra malsonante que salga de nuestra boca puede llegar (como vibración) al cerebro de una o varias personas receptoras de esa clase de vibración y si su naturaleza es impulsiva y negativa puede ser causa de una actitud de esa naturaleza por parte de ellas sobre otras personas o incluso quedarse con ellas hasta obtener una respuesta. De esta forma, nuestras causas (pensamientos, palabras y obras) van formando una cadena difícil de imaginar en sus efectos, pero cuya respuesta y efecto en todos los sentidos será siempre la misma, la vuelta a su creador, es decir a nosotros. Y es que, lo mismo que una gota de agua vertida sobre un cubo crea unas ondulaciones, llegan al borde del cubo y después vuelven hacia el punto de partida, así nuestras acciones van afectando al mundo de muy diferentes formas para, al final, volver a nosotros con el mensaje de las experiencias que han tenido.

Hay quien piensa que nuestras acciones tienen un efecto grande o pequeño según sean las mismas en ese mismo sentido pero no es así, como la gota que colma el vaso, un pensamiento lujurioso de una persona puede alcanzar a un obseso del sexo o a un violador y, si en ese momento está planeando actuar, la vibración de ese pensamiento puede hacer que cometa el delito. El efecto de nuestro pensamiento sobre ese violador tendrá efecto durante toda su vida y una relación sobre todo aquello que el violador haga a otros en ese sentido. Un pequeño donativo, que en parte necesitamos, a una persona que está pasando hambre tendrá mayores efectos sobre nosotros en un futuro que el donativo importante que por compromiso pueda hacer un rico. Por consiguiente, no hay norma respecto a que las pequeñas causas tengan pequeños efectos o lo contrario, lo que existe en el universo es una Ley de Consecuencia que hace que cada causa tenga su efecto. Y como esa Ley está representada y ejecutado por unos seres de gran sabiduría, son ellos los que planifican nuestro destino de tal manera que una causa (sea grande o pequeña) tenga su efecto cuando más la necesitemos según nuestro karma y desarrollo evolutivo pendiente.


Así es que deberíamos tener siempre presente que lo que hagamos en cada momento tendrá una relación importante con lo que deseemos hacer y ser en esta vida y en otras futuras.
Como podemos ver, es de suma importancia que cada individuo (familiarizado o no con las enseñanzas esotéricas) razone sus actitudes y acciones pensando en el alcance que éstas puedan tener en su futuro próximo o lejano. El hombre tiene un poder interno mucho más poderoso de lo que normalmente piensa y prueba de ello es que cuando le afectan toda una serie de problemas se las ingenia y sale adelante superando los problemas, es más, a veces su ingenio y fortaleza sirven a otros para seguir su ejemplo y obtener buenos resultados en sus asuntos. En sentido contrario, hay personas que viven tranquila y cómodamente y no se esfuerzan por cumplir con lo previsto en su destino, se hacen negligentes y vagos. Pero la Ley de Consecuencia compensará al de grandes esfuerzos que ha colaborado con el desarrollo de la humanidad y dará lo que corresponda al que, pudiendo progresar él mismo y ayudar al prójimo, no supo utilizar lo que el destino le había facilitado para ello.


Francisco Nieto



domingo, 5 de septiembre de 2010

LOS IDEALES DEL ESTUDIANTE ROSACRUZ


Es un dicho en el lenguaje esotérico que la moral y el desarrollo espiritual de cualquier persona se mide por sus ideales, y es que según sean nuestros ideales así podemos ser de egoístas y sentirnos atraídos por lo más bajo del mundo físico o podemos ser fraternales y dedicarnos a servir al mundo. Cuando nuestros ideales son pocos y bajos juzgamos al mundo según ese estrecho y limitado punto de vista ,pero si son muchos y elevados veremos al mundo como una gran escuela donde la experiencia nos debe llevar a ser amorosos y serviciales con nuestros hermanos.


Los ideales de los poco evolucionados llevan al egoísmo, al materialismo, al goce de los placeres animales y a querer imponer la voluntad sobe todo lo demás. Pero los ideales de las personas más evolucionadas son los que le pueden hacer pensar que es un deber ser perfecto como su Padre que está en los cielos lo es. Y es en este segundo apartado donde el estudiante de la escuela iniciática rosacruz de Max Heindel se suelen situar tarde o temprano.

El estudiante de la Fraternidad Rosacruz no tiene la obligación de pertenecer a ninguna religión conocida pero intenta practicar las enseñanzas de Cristo, procura estar libre de ataduras porque sabe que la emancipación y el libre albedrío son sus mejores ayudas para alcanzar dichos ideales. Así es que su religión es comprender y aplicar las enseñanzas a su vida, renunciar al materialismo a la vez que practica el altruismo, sacrificarse por alcanzar sus ideales espirituales, y no pensar tanto en sí mismo sino en los demás.


Cuando se comprenden las enseñanzas se da uno cuenta de que todos somos hermanos en espíritu y que no merece la pena enfrentarse con otros a causa de la religión, la política, los deportes, las herencias… Todos somos libres y traemos el resultado de muchas vidas anteriores. Somos un mundo como resultado de nuestras experiencias y cada uno hemos alcanzado un nivel de desarrollo moral y espiritual. Es ese nivel el que marca los ideales que debemos alcanzar, sin embargo, los ideales elevados no se pueden alcanzar si no es por medio de la fraternidad y el servicio desinteresado a los demás.


El estudiante rosacruz debe tener siempre presente sus elevados ideales para que sean el estímulo diario a modo de sacrificio por su propio desarrollo y en favor de los demás y debe llevar a la práctica las enseñanzas, sin embargo, sabiendo que cada persona es el resultado de sus anteriores vidas y que no todos están en su nivel, no impondrá sus ideas y conocimiento sobre los que no están preparados para comprenderlo. Más bien al contrario, sabiendo que es responsable de sus actos, intentará dar un ejemplo de vida que sirva como ideal a los que aún no han alcanzado el suyo. El estudiante rosacruz no solo debe intentar alcanzar sus ideales sino que, además, está obligado a vivir la vida en ese sentido para predicar con el ejemplo sin necesidad de imponer nada a nadie.


Hace mucho tiempo, los ideales de la humanidad en común eran los relacionados con la riqueza y el disfrute de los placeres de la vida física y con las personas, tuvo que poner Dios unos mandamientos para que, aunque solo fuera por miedo al castigo, los hombres los cumplieran. Después vinieron las religiones en nuestra ayuda para enseñarnos que ese Dios no es temeroso sino un Dios benevolente y amoroso, por eso es que hay tanta variedad de religiones que sirven a los ideales que cada uno tenga según su desarrollo espiritual. Y por último, aunque solo para los que están preparados, surgen las escuelas preparatorias para la iniciación cuyas enseñanzas elevan aún más los ideales para que el estudiante se libere cuanto antes del renacimiento. Pero para alcanzar esa iniciación y esa liberación de la reencarnación nuestros ideales deben ser muy elevados, de ahí que la Fraternidad Rosacruz Max Heindel tenga como ideal a Cristo mismo.


Los ideales no surgen por arte de magia en nosotros, somos nosotros quienes debemos crearlos y para crearlos debemos pensar en ellos e imaginarlos. Si yo deseo tener a Cristo como ideal no debo albergar en mi mente ni imaginar nada que sea contrario a las enseñanzas de Cristo porque entonces contrarrestaría la fuerza del ideal que estoy desarrollando. No se puede estar durante unos momentos de meditación y oración con el ideal de Cristo y el resto del día con la mente puesta en maldades, rencores, sexo, etc., porque eso a nada conduce. Si queremos alcanzar el ideal de Cristo debemos saber cómo fue su vida y qué predicó, para que, una vez comprendida su enseñanza, podamos meditar e imaginar cómo podemos llevarla a la práctica. Y es cuando digo “llevar a la práctica” cuando me refiero a estar todo el día con Cristo presente en nuestra mente y en nuestras palabras y acciones como ideal.


Estoy de acuerdo con quien afirme que no es fácil llevar a la práctica esta enseñanza en nuestros días, pero también digo que quien persiste y se levanta después de cada caída va consiguiendo ese desarrollo cristiano. A partir de ese comento, como resultado del esfuerzo y del sacrificio, ese ideal se irá haciendo cada vez más fuerte y más presente en la vida cotidiana del aspirante. Lo mismo que he puesto el ejemplo de Cristo el estudiante puede elegir otro, sea una santa, un Maestro espiritual, amar al prójimo pese a toda circunstancia, etc., es igual, se trata de que la dedicación a ese ideal haga que se sacrifique hasta el punto de olvidarse de ese interés por lo mundano, por lo material y por los placeres que no dejan de ser temporales y mortales.


Los ideales han sido siempre necesarios para la evolución y desarrollo espiritual del hombre. Al igual que los ideales de un hombre van cambiando y evolucionando desde que nace hasta que muere, también los ideales son diferentes y más elevados en cada renacimiento. Es más, los ideales son causa para que el hombre (aun inconscientemente) se esfuerce y sacrifique por alcanzarlos, de otra forma no progresaría tan rápidamente o se estancaría en su evolución. Según evolucionamos y desarrollamos el poder interno vamos abandonando los malos hábitos, costumbres e incluso los que fueran ideales que hicieron que nos esforzáramos por alcanzar algo superior, y así debe ser eternamente. Sin embargo, sabiendo que somos parte de Dios y parte de Su creación, nuestros ideales no solo no deben entorpecer los Planes de Dios, sino que también deben estar relacionados con dichos planes para que no puedan perjudicar a nuestros hermanos. Todo lo existente es una expresión de Dios y todo depende y está relacionado con todo, así es que nuestros ideales no deben ser un obstáculo ni para nuestro desarrollo ni para el crecimiento y evolución de todo lo demás.


Ahora cabe preguntarse ¿Nuestros ideales son lo suficientemente elevados como para colaborar con los planes de Dios? Y si es así ¿los estamos llevando a la práctica de manera que no perjudiquen a nadie ni a nada? Si la respuesta es también positiva podemos asegurar que estamos cumpliendo con nuestro deber como aspirantes espirituales y que nuestros ideales nos están ayudando en gran medida respecto a nuestro desarrollo espiritual. Porque actuando así mostraremos externamente lo que somos internamente y lo que hacemos de nosotros mismos y de nuestro destino por medio del esfuerzo y sacrificio en la vida actual. Actuando así estaremos desarrollando y purificando nuestros cuerpos, lo que significa que en la próxima vida serán mejores expresiones del Espíritu. Porque lo mismo que el Universo es una expresión de Dios, así nuestros cuerpos (físico, etérico, de deseos y mental) son expresiones de nuestro Espíritu. Y si en esta vida llevamos a la práctica dichos ideales, los cuerpos futuros expresión del Alma serán más perfectos y más puros y nos facilitarán la comunicación con los mundos superiores invisibles y sus habitantes.


Nosotros (como personas) somos muy conscientes en el mundo físico y nada o casi nada en los mundos espirituales, por el contrario, el Alma es consciente en los mundos espirituales a la vez que, a falta de otro medio, tiene que extraer el fruto de las experiencias para poder evolucionar hacia la perfección espiritual. Es por este motivo por el que nosotros, como personas, debemos tener, desarrollar y alcanzar grandes y elevados ideales que nos permitan identificarnos con nuestra Alma y con Dios. Así el Alma se liberará de la personalidad reencarnante y de la prisión material para ser una con el Espíritu.


Las causas de una vida tendrán sus efectos en la siguiente se suele decir, también, lo que se haga en la vida física, tendrá que revivirse en los mundos invisibles después de la muerte para poder extraer el beneficio de las experiencias. Pero lo que muchos no saben es que los ideales que se tienen y se intentan llevar a la práctica en la tierra, son alcanzados en gran medida en el Cielo y los tendremos más al alcance de la mano en la próxima vida. Nuestro cuerpo de deseos y nuestra mente atraen exactamente lo que deseamos y lo que queremos ser según nuestros ideales, así es que, si nuestros sentimientos y deseos son de amor, fraternidad y servicio altruista, no solo lo expresaremos a través de nuestras actitudes y de nuestras vibraciones sino que también estaremos preparando nuestra estancia futura en los mundos superiores para después de la muerte del cuerpo físico.


Sabemos que las personas de la misma naturaleza y similar desarrollo, se entienden, se unen, y terminan relacionándose más íntimamente que con los de diferente naturaleza, como ejemplo, los toxicómanos, alcohólicos, delincuentes o devotos de Dios. Los que son de naturaleza baja y, por tanto, sus ideales son egoístas, materiales y malvados, después de la muerte no podrán disfrutar de ese Cielo de dicha y felicidad, pero es que, además, en su próxima vida tendrán motivos suficientes como para preguntarse ¿qué he hecho yo para merecer esto? ¿Por qué no tengo suerte como otros? ¿Por qué nadie me ayuda ni me apoya?


Los ideales elevados de altruismo, fraternidad, servicio amoroso, sentimientos de verdadera amistad y hermandad, etc., atraen a personas de esas mismas naturalezas que nos ayudarán a alcanzarlos. El que siempre piensa que está enfermo se hará un enfermo porque las vibraciones de enfermedad que él crea en su aura atraerán eso mismo. El hombre justo y honrado encontrará la simpatía de personas buenas, justas y honradas, pero el que vive en la tristeza, en el desaliento, en la deshonestidad y en conseguir sus deseos o ideales a costa de los demás, no solo no encontrará ningún apoyo y simpatía de los demás sino que perjudicará a todo aquel que se ponga en contacto con su aura o se identifique con su carácter y naturaleza. Por todos estos motivos, mantengamos nuestros ideales en lo más elevado de los mundos espirituales y seamos un ejemplo de vida llevándolos a la práctica en nuestra vida cotidiana.

Francisco Nieto

domingo, 22 de agosto de 2010

EL VALOR DE LA EPIGÉNESIS


Muchas personas creyentes de la reencarnación y otros muchos estudiantes de filosofía oculta en sus primeros grados, tienen por costumbre afirmar que todo lo que nos pasa en una vida es el efecto de la aplicación de la Ley de Consecuencia por parte de las Jerarquías Creadoras superiores. Esto es un error y demuestra que esas personas tienen poco en cuenta el libre albedrio y la epigénesis. Es cierto que, en sentido general, nacemos y vivimos de y con personas con las cuales tenemos algo en común de otras vidas pero, aun así, siempre somos libres de hacer una cosa o la contraria y de crear causas nuevas que nada tengan que ver con el pasado.

Podemos definir la epigénesis como “el poder inherente que cada individuo tiene para hacer algo original y nuevo y no una simple elección entre varias como resultado de causas del pasado.” Por consiguiente, la epigénesis es una fuerza interna del Espíritu que tenemos a nuestra disposición para que muestra evolución y nuestro futuro sea diferente del de los demás. Sabiendo que nuestro Espíritu, con el cual debemos identificarnos, y la epigénesis como herramientas para utilizarlas a cada instante para así crearnos un destino futuro mejor ¿Cuál es el problema para programar nuestras futuras vidas?


Si no fuera por la epigénesis no habría evolución y nosotros comenzaríamos, primero a no progresar y después a degenerarnos. Muchas personas comprenden y explican muy bien la evolución, sin embargo, apenas saben nada de la involución. La involución de la vida del Espíritu fue la que hizo necesario que se construyeran los cuerpos y las formas en general puesto que sin un cuerpo no se puede experimentar y, por tanto, evolucionar en este mundo. Fue la epigénesis la que, una vez creada la forma que se necesitaba como vehículo, proporcionó nuevas oportunidades y mayor progreso a las vidas evolucionantes. Así es que, actualmente, y aunque ya no estemos en aquellos primeros tiempos, la epigénesis está presente en nuestras vidas diarias y, sabiendo que algún día nos identificaremos con nuestro Espíritu creador, haríamos bien en meditar la manera de pensar, hablar y actuar respecto al aprovechamiento de las oportunidades que nos da la epigénesis.


Lo mismo que muchos creen que todo lo que pasa es porque debe ser así como efecto de causas pasadas, otros piensan que el progreso y el desarrollo de las formas ya existe en forma latente en dichas formas, lo que tampoco es cierto porque, si algo hay latente (que lo hay) está en la vida evolucionante. Así es que, la evolución es el progreso o desarrollo latente en cada vida procedente de un Dios creador. Por eso, en lo que a nosotros respecta, la evolución y la epigénesis son los aspectos que convertirán al dios latente y estático que todos llevamos dentro, en un Dios dinámico a imagen y semejanza de su Padre Creador.

La epigénesis tiene también su influencia en la construcción de los cuerpos antes de nacer. La formación de un cuerpo animal y la de un humano pasan por las mismas etapas hasta que llega el momento en que la vida animal se manifiesta (nace) puesto que su desarrollo no ha pasado de ese grado evolutivo, y el humano lo hace más tarde una vez que incorpora la quintaesencia de todas sus anteriores vidas y añade las nuevas posibilidades originales que harán diferente al ser mismo y a su destino. Cuanto más avanzado, espiritualmente hablando, es el Alma, más consciente es de los trabajos prenatales que hace y más trabajos puede realizar respecto a la epigénesis.


Un Alma viene obligada a cumplir y a hacer frente a determinado destino como efecto de las causas que hizo en su anterior o anteriores vidas, pero también se le permite utilizar el libre albedrío para tomar pequeñas y nuevas decisiones que serán detalles originales que cambiarán el rumbo de dichos efectos. Estas decisiones o detalles originales son, a su vez, nuevas causas, así es que, pensando en que son semillas de un futuro destino, lo lógico es que intentemos ser autoconscientes de todo lo que hacemos, decimos y pensamos para que esas causas nos traigan un mejor destino.


Los aspirantes que entienden de astrología saben bien que esto es cierto, un horóscopo muestra el karma maduro, (destino inevitable) las líneas generales del destino que traemos como efecto de causas de otras vidas, y las nuevas tendencias y posibilidades que podemos desarrollar y alcanzar. Cuando el astrólogo, ya maduro en edad, medita sobre su vida y su horóscopo, se da cuenta de hasta qué grado ha dominado o puede dominar sus estrellas, o lo que es lo mismo, el grado de epigénesis que puede desenvolver en esta vida. Cuando en un horóscopo observamos una vida con problemas y dificultades (por ejemplo) tenemos dos opciones: Primera, pensar que es el destino inevitable y no hacer nada, o segunda, hacerlas frente con determinación y persistencia. Si es un karma maduro no lo podremos evitar pero algo aprenderemos de la experiencia, y si es una posibilidad cuyos resultados dependen de nuestra actitud (causas) no solo habremos vencido la dificultad sino que también habremos puesto en marcha una causa nueva que, si es positiva, nos traerá un mejor destino. Cuando en astrología decimos que con los aspectos de Sextil trasmutamos lo que representan las Cuadraturas, estamos utilizando en cierto modo, la epigénesis.


Hechos similares podemos observar en la vida cotidiana y en el mundo, un preso que se regenera, un minusválido que se libera de sus complejos y consigue hacer una vida como cualquier otra persona…. Esa es la gran diferencia entre la Ley de Consecuencia y la epigénesis, si creemos en que todo es porque así debe ser según nuestras causas del pasado no lucharemos ni nos esforzaremos por alcanzar nuevas metas y por desarrollar nuevas virtudes, pero si en vez de decir “no puedo hacer nada”, decimos “Lo superaré” estaremos desarrollando la Ley de la Epigénesis en nuestras vidas. Es muy importante observar el destino de las personas para aprender también de ellas, pero si meditamos sobre nuestra vida y tenemos siempre presente que todos los días tenemos toda una serie de oportunidades para tomar iniciativas positivas, comprenderemos que la epigénesis y la Ley de Consecuencia están de nuestra parte.

Un genio como Mozart fue el resultado de haber trabajado mucho la epigénesis sobre una misma actividad, la música. Esto puede hacer un genio sobre algo concreto pero la misma genialidad durante varias vidas también puede tener la desventaja de no desarrollar casi nada la epigénesis en otras actividades y aspectos; esto puede hacer que su carácter se debilite y ceda ante vicios y malas costumbres, de ahí que la epigénesis deba estar activa en todos los aspectos de la vida. La aplicación de la epigénesis determinará la amplitud, forma y grado de nuevas oportunidades en el futuro, por consiguiente, apliquémosla a todas las áreas de nuestra vida con nuestros mejores sentimientos, voluntad y deseos, y nos acostaremos cada noche con la tranquilidad de haber cumplido con un deber sagrado.

Francisco Nieto

miércoles, 21 de julio de 2010

UN ENFOQUE SOBRE LA ASTROLOGÍA


La astrología es una ciencia que revela al ser humano a sí mismo y que relaciona a éste con el macrocosmos. A través de ella podemos averiguar cuál ese el patrón astrológico de cada individuo, cuáles son sus poderes y cualidades adquiridos, y cuáles sus debilidades y deudas para el futuro de su evolución. Enseña, que nacemos en un determinado momento porque tenemos que afrontar cierto destino como efecto del pasado; que traemos ciertos karmas maduros como deudas de las vidas anteriores; nos indica cómo y cuándo podemos hacer frente a esos hechos para poder sacar el mayor provecho posible de las circunstancias; nos muestra cómo es nuestro carácter y nuestra personalidad y las tendencias y posibilidades que traemos en cada vida para alcanzar las metas previstas según sea nuestra voluntad.


En un horóscopo no existe nada por casualidad, cada posición planetaria y aspectos del mismo calculado sobre la hora exacta, es una representación simbólica de una causa específica, por consiguiente, representa la Ley kármica de Consecuencia, o dicho de otra forma y como dijo Cristo: “Lo que sembréis cosecharéis.”
Un horóscopo muestra principalmente toda la evolución pasada y como efecto, las posibilidades futuras, por tanto, podemos ver cómo nos vamos a relacionar y qué posibilidades existen de que esas relaciones sean buenas o malas. Los resultados de nuestras relaciones con determinadas personas en otras vidas las traemos en ésta como un karma que hará que nos volvamos a juntar, y serán las vibraciones de nuestra aura las que hagan que nos reconozcamos. Por consiguiente, la astrología está unida a las Leyes de “Renacimiento” y “Consecuencia” y muestra a través de sus símbolos, un estudio de la conciencia evolutiva de la humanidad y cómo se aplican estas Leyes a la conciencia evolutiva individual en desenvolvimiento.


Hay personas que piensan que la astrología es un estudio de las influencias de los astros sobre nuestro destino de tal forma que nos vemos obligados a actuar en determinada línea, otros piensan que es un estudio de eventos del destino, que es una superstición o una manera de ver la buena o mala suerte, y de averiguar las posibilidades que tenemos de ser felices desde el punto de vista material. Sinceramente he de decir que la verdadera astrología, la astrología del espíritu, no va ni debe ir por esos caminos. La astrología se debe utilizar para estudiar nuestra propia personalidad y ver dónde tenemos que trabajar espiritualmente para desarrollar las virtudes y olvidar los defectos; para ver las tendencias que traemos de padecer una enfermedad como efecto de causas negativas pasadas y anticiparnos al remedio; para ver las tendencias sobre los aspectos laborales, económicos, etc.; y para ponernos a trabajar y a prevenir de una manera voluntaria y responsable en general. Pero hay algo más importante que todo lo anteriormente mencionado, y es que, cuando estudiamos nuestro horóscopo, podemos ver que la evolución se adquiere a través de la experiencia con los demás; por medio de esforzarnos en ser mejores en todos los sentidos; y por fin, por medio de la ayuda que podamos dar al prójimo en pensamiento, palabra y obra. Por consiguiente, estudiando nuestro horóscopo podremos ver con quién y cómo nos podemos llevar bien y qué podemos y debemos hacer para ello, porque de esta forma nos podemos ahorrar tiempo y disgustos en nuestro desarrollo.

Alguien pensará que muchas veces no podemos remediar el destino que nos puede llevar a casarnos con una persona con la cual luego nos llevaremos mal, es cierto, puesto que eso sería una deuda o karma del pasado, pero el hecho de saber esto, sobre todo a través de la astrología, ya nos dice que tenemos que anticiparnos a los hechos para intentar solucionar el problema por las buenas, si no queremos vernos unidos otra vez en el futuro. Sin embargo, también podemos utilizar la astrología para estudiar los aspectos de las dos cartas antes del matrimonio, y así actuar en consecuencia. Esto no significa que debamos huir de los malos aspectos astrológicos, al contrario, son ellos quienes más no enseñan, lo mismo que las experiencias nos hacen madurar en responsabilidad, sabiduría y otros muchos aspectos de la personalidad.


Cuando estudiamos astrología vemos cual es nuestro carácter en esta vida, y cuando hay malas tendencias vemos que también hay medios de trabajarlas y para construir un carácter benevolente, comprensivo y tolerante. Todos tenemos trabajos pendientes para alcanzar el desarrollo espiritual y el horóscopo nos dice cómo hacerlos, por tanto, podemos deducir que cambiando el carácter cambiamos nuestro destino futuro, o sea, utilizando positivamente la astrología, podemos evolucionar mas en sentido material y espiritual, a la vez que estamos construyendo el horóscopo de la futura vida de una manera consciente y voluntaria.


Nuestro destino es el resultado de los pensamientos, palabras y obras del pasado, y es nuestro deber hacerles frente para bien o para mal. Los astros marcan el momento de que ocurran los hechos y de que podamos recoger el fruto de la cosecha, pero nosotros somos libres de responder bien o mal, pero es conveniente tener siempre presente que la Ley de Causa y Efecto está tomando nota de todas nuestras actuaciones con quienes nos rodean, y que en un futuro nos traerán una mejor o peor carta astrológica respecto a nuestras relaciones sociales y matrimoniales, según las causas que estamos haciendo en esta vida.


Respecto a la astrología en las relaciones, no suelo escribir artículos de esos que escriben algunas personas para que los interesados solo obtengan un pequeño conocimiento sobre lo que representa determinado aspecto en su carta, con ese método no se aprende astrología ni se desarrolla la, tan necesaria, intuición. Cuando escribo (mis libros) sobre astrología deseo dar un conocimiento imprescindible y básico para que la persona interesada en este estudio, comprenda el significado de los elementos que componen el horóscopo; explico cuáles son las líneas a seguir para comparar e interpretar los horóscopos, y ver cuáles son sus posibilidades de entenderse o no dos personas; intento, por medio de ejemplos, explicar de una manera clara todo lo que tiene que hacer el lector, para que pueda valerse por sí mismo y comprender mejor el significado y así desarrollar el aprendizaje a través de la intuición; y por último, muestro lo qué representan los planetas con su posición y aspectos, cuando hacemos un análisis comparativo. De esta manera, y sin estudiar apenas astrología, el lector estará preparado para interpretar cómo pueden ser sus relaciones en general, y las íntimas en particular.


Creo que también es muy importante que quede claro el uso que tiene que hacer el astrólogo de estos conocimientos, y cómo a través de ellos, puede hacer un gran beneficio a la humanidad y un gran progreso para su propia evolución espiritual. El astrólogo debe estar motivado por el amor impersonal y debe ayudar a quien le pida su carta astral, a que desarrolle su moral, su intelecto y su espíritu. El astrólogo debe transformar lo negativo del subconsciente de la persona que le pide consejo; debe enseñarle a disciplinar sus facultades mentales; a mantener su conciencia animada por sentimientos e ideales positivos y elevados; a buscar siempre lo positivo en la vida y en los demás; a trascender las negatividades por el uso de los poderes adquiridos. El astrólogo debe ser siempre un aspirante a la vida espiritual para que sus malos sentimientos y debilidades no sean un filtro a la hora de dar consejo; el astrólogo “espiritual” debe ver lo positivo de los planetas para ayudar, elevar, consolar e inspirar pero, sobre todo, para enseñar a otros a valerse por sí mismos; debe purificar sus sentimientos y pensamientos para poder dar “luz” a quienes le piden ayuda y consejo; debe saber encontrar medios para regenerar la conciencia de los demás para desenvolver la percepción e intuición de la naturaleza espiritual en el ser humano; y por último, debe tener discreción, responsabilidad y nunca cobrar nada por ayudar alguien, porque si lo hace, las leyes se lo cobrarán a él con creces en su momento.


Espero, y es mi deseo, que el lector sepa sacar provecho de los conocimientos que humildemente doy en mis artículos para aprovechar más sus relaciones en sentido moral, intelectual y espiritual, pues esto, al fin y al cabo, es una manera de librarse del karma y de la influencia de los astros que nos atan a la Tierra.


Francisco Nieto

martes, 6 de julio de 2010

EL EFECTO DE LAS FORMAS PSÍQUICAS (yII)


El conocimiento nos debe llevar a trabajar para vencer (o pensar en ni sentir deseos de…) los aspectos más bajos de la humanidad, o sea, la maldad, el odio, la envidia, el rencor, el deseo de venganza, el egoísmo, las injurias, etc., porque de esta manera lo eliminaremos de nosotros mismos, de nuestro medio ambiente, de la atmósfera planetaria y de la propia creación de Dios. No pensemos que por el hecho de hacer cosas buenas y de decir palabras de simpatía y cariño ya estamos libres de hacer mal, el origen de todo está en la mente y una mente no controlada por la voluntad es un arma de doble filo. Para pensar bien, o mejor dicho para no pensar negativamente, no hay que ser santo, al contrario, el santo se hace gracias a que el individuo utiliza su mente voluntariamente para hacer el bien a los demás y para tenerla centrada en Dios. Lo mismo que la repetición del mal crea elementales artificiales y formas astrales muy perjudiciales para la humanidad, la repetición de una forma de pensamiento positiva crea formas y escudos protectores contra el mal.

Por lo general, no nos paramos a pensar lo que hacemos y lo que ocurre con nuestra mente, creemos que los pensamientos desaparecen por arte de magia, que ni siquiera existen, o incluso que después de crearlos van a alguna especie de basurero, sin embargo no es así. El ser humano está todo el día pensando e imaginando y no se da cuenta de ello pero el fruto de su mente imaginativa y creadora tiñe la atmósfera planetaria con su aspecto o carácter físico, emocional y mental, lo cual sienta las bases del ambiente social donde se mueve. Con esto quiero decir que si el hombre pensara e imaginara de una forma consciente y voluntaria obtendría como resultado un ambiente social mucho mejor; de hecho el espíritu familiar se alimenta de estos pensamientos e imaginaciones pero, es más, se forman otras entidades psíquicas a nivel de país, continentes y del planeta por medio de la labor de diferentes entidades de muy diferente grado de vibración.

Pero el efecto de nuestras creaciones mentales no queda solo en esto, ya hemos visto cómo aún subsisten entidades psíquicas desde la época Lemúrica y, hoy , aunque no corren los mismos tiempos, los Ángeles y sus colaboradores siguen cumpliendo su misión respecto al karma que origina nuestra imaginación y nuestros pensamientos bien o mal intencionados. El hombre crea y los Ángeles trabajan desde diferentes subplanos de los mundos físico, emocional y mental para dar forma a lo que corresponda como efecto kármico a la humanidad. Es decir, como la imaginación y el pensamiento tienen su origen en un Ego o estado de conciencia, los Ángeles actúan para que ese Ego reciba el resultado de su acción mental creadora, sea en el momento, en la misma vida, o en la siguiente.
Es por esto por lo que los ocultistas intentamos controlar la mente a la vez que la utilizamos a través del corazón, quizás por eso decía San pablo que el hombre es tal y como piensa en su corazón. Y es que, el mal creado por los humanos y que está guardado como parte de su futuro kármico, puede ser transmutado cuando se piensa con el corazón de una forma voluntaria y consciente; eso es lo que cambia para bien el orden social y el karma individual y planetario. Así es que, cada persona, según su estado de conciencia y desarrollo espiritual está capacitada para originar karma dentro del estado social donde se mueva y, por tanto, debería meditar sobre la clase de entidades que atraerá con su pensamiento e imaginación y, como efecto, sobre los efectos que esto traerá al planeta y a ella misma.

Las situaciones sociales y circunstancias son efecto de las creaciones mentales y de la imaginación de los Egos como centros o estados de conciencia, así, no será lo mismo el ambiente social y circunstancias en un hogar cuyo matrimonio se ama y se respecta que lo contrario. Por tanto, según nuestro estado de conciencia y buena o mala voluntad estaremos colaborando o no con los Ángeles que intentan crear los ambientes sociales según el karma generado anteriormente por el hombre. Queramos o no, deberemos colaborar con estos Ángeles que administran el karma y planifican las situaciones sociales como ellos cumplen los mandatos de otras entidades superiores que saben cuál es el Plan de Dios y leen los designios y el pasado en la memoria de la naturaleza.
Está demostrado que la meditación y la concentración desarrollan el poder del hombre sobre su mente, si a eso añadimos la observación sobre lo que hacemos, decimos y pensamos (conocernos a nosotros mismos) está claro que reorientaremos nuestras mentes de tal manera que notaremos los cambios en un futuro próximo respecto al ambiente social, la armonía y la felicidad interna y, por supuesto, respecto al karma futuro. En sentido general, los humanos estamos incluidos en alguno de los tres siguientes grupos:

1º.- El común de la humanidad, que no son buenos ni malos, que no razonan profundamente sobre la vida y el ser, que tampoco se interesan por la iglesia y el desarrollo del corazón y que están más bien dominados por las circunstancias, el trabajo y la diversión.

2º.- Los que se han desviado hacia el camino del mal y del materialismo que ejercen su poder sobre otros pero que les durará poco y terminarán encontrando el camino del bien.

3º.- Los precursores de la nueva era, aspirantes espirituales, custodios de la Sabiduría Eterna, gente de buena voluntad, personas altruistas y fraternales, y discípulos e iniciados.

La mayoría de las personas tienden a utilizar su mente creadora bajo el impulso de algún deseo o emoción, por instinto o impulso, o como hábito; pocos lo hacen consciente y voluntariamente con tal de no hacer mal a nadie ni a ellos mismos pensando en los resultados del karma. El aspirante espiritual debería conocerse a sí mismo para ver qué está sembrando con el pensamiento en su vida cotidiana; cómo responde ante el mal que observa y que hacen otros; si se deja llevar y si actúa instintiva o impulsivamente ante las circunstancias críticas, noticias, etc.; o si, por el contrario, observa tranquilamente los hechos y el mundo que le rodea para, después, actuar y pensar con verdad y justicia como un verdadero aspirante a la iniciación.

Francisco Nieto