viernes, 13 de noviembre de 2009

DESENVOLVIMIENTO Y MANIFESTACIÓN DEL EGO EN LA PERSONALIDAD




Debemos situar al Ego en su cuerpo causal en las tres regiones superiores del Mundo del Pensamiento, es decir, en la Región Abstracta. Esto no significa que el hombre pueda expresar lo que representan esas regiones abstractas, por tanto, veamos quiénes pueden y quiénes no están tan desarrollados como para ello. La mayoría de la humanidad solo tiene algo de actividad en el primero (en sentido ascendente) o más densa de las tres regiones, es más, si esa región la dividiéramos en otras tres, sería también en la más densa. Así es que es una parte muy pequeña la que el Ego activa y mezcla en su expresión con los Mundos del Pensamiento y de Deseos. Esto quiere decir que, como ocurre con el desarrollo general del hombre, el cuerpo causal que pueda expresar el Ego es como resultado del desarrollo del cuerpo de deseos y mental que son los que le ponen en actividad cuando se actúa como Dios manda. Según dice muy acertadamente el teósofo Arturo Powell, si nos imaginamos al Ego en la región abstracta más densa, dividiendo ésta en otras tres regiones y viendo al “cuerpo” y “cabeza” del Ego en la superior, a su brazo en la intermedia, y a la mano y los dedos en la más densa, tendríamos un simbolismo perfecto de la realidad. Comprendiendo esto, llegamos a la conclusión de que el común de la humanidad solo ha desarrollado una pequeñísima parte de los poderes del Ego y por eso apenas podemos oír su voz cuando nos habla. Nosotros somos quienes debemos facilitar a esa mano del Ego la posibilidad de trabajar en todo lo positivo que nos rodea a la vez que evitamos apegarnos a lo material y a lo que no nos sirve para nuestro desarrollo. Cuanto más utilicemos nuestros cuerpos para el bien y para colaborar con las Leyes Divinas más fortaleza tendrá esa “mano” y más campo de expresión tendrá sobre el cuerpo de deseos y mental. Pero lo más importante es que el resultado final de la vida será que esa “mano” se habrá hecho tan fuerte y experta que los resultados se notarán positivamente en el Ego.
Cuando los Ángeles del Destino preparan nuestra futura vida tienen en cuenta:
1º.- El desarrollo del Ego respecto al cuerpo causal, es decir, hasta qué región de
las tres que forman el pensamiento abstracto ha llegado el Ego en su
desarrollo.
2º.- Hasta qué punto se debilitó la personalidad en su última vida.
3º.- Cómo consecuencia de esto último, hasta qué punto perdió poder el Ego
respecto a la influencia sobres sus vehículos.
Si el hombre no cumplió con lo previsto y el Ego se “atrofió” en parte, la vida futura será más dura respecto al karma que ha de sufrir. Si la personalidad cae en los peores deseos y sentimientos del cuerpo de deseos, poco beneficio extraerá el Ego de su vida puesto que esas vibraciones no alcanzan al cuerpo causal y no lo engrandecen. Es más, cuando una persona cae en lo sensual, en la lujuria, en el egoísmo, en la venganza, el odio, etc., no solo no se desarrolla el cuerpo causal ni el Ego sino que, además, como los magos negros, pierden la buena voluntad y no son capaces de elevarse ni siquiera al Mundo del Pensamiento. En estos casos el Ego no puede razonar porque su mente, está completamente dominada por el cuerpo de deseos y, de seguir así, se perderá y se verá fuera de la evolución a la que pertenecemos. Por este motivo debemos conocernos a nosotros mismos y ver qué virtudes y que defectos tenemos.
Si desarrollamos nuevas virtudes y ampliamos las que tenemos aumentamos el poder del Ego gracias al desarrollo del cuerpo causal y si, a la vez, eliminamos defectos y tenemos nuestra mente en Dios y en las cosas elevadas y espirituales, podemos asegurar que en la próxima vida oiremos mucho más claramente la voz de la conciencia, la voz del Yo superior. Para que el hombre pueda acelerar su desarrollo espiritual debe comenzar por crearse nuevos hábitos que se relacionen con las regiones elevadas del Mundo del Deseo y del Pensamiento. Cuando deseamos, sentimos y pensamos en positivo y en asuntos elevados y espirituales es como si nuestro mundo de deseos y mental fueran de agua clara y el Ego pudiera expresarse en ella perfectamente; pero cuando hacemos lo contrario es como si el agua fuera barro y el Ego no pudiera expresarse porque pierde toda su fuerza en el intento. Yo aseguro que, como aconsejo en mi libro “Métodos esotérico prácticos para el desarrollo interno”, si desde la mañana hacemos alguna oración, nos auto programamos para hacer bien durante el día, hacemos la retrospección por la noche y pedimos por los enfermos y necesitados, avanzaremos a grandes pasos en esta vida.
Aunque el Ego es un fragmento del verdadero Espíritu, en su cuerpo causal actúa como un Ego completo, siempre que, a su vez, pueda reflejarse de alguna manera en el hombre. Aunque en el hombre de poco desarrollo el Ego apenas es consciente en su propio plano, en cuanto tiene oportunidad de actuar, siempre busca y desea lo positivo porque sabe que tiene que desarrollar ese “Yo superior” que deberá utilizar los cuerpos inferiores como vehículos de conciencia. El Ego va desarrollando virtudes gracias al renacimiento de sus cuerpos, pero esas virtudes deben de ser puras como si fueran reflejos del propio Espíritu, por tanto, en él no cabe ni pizca de mal. El primer estado de conciencia que alcanza el Ego en su desarrollo es el del cuerpo físico (el más desarrollado hasta ahora) y el del mundo físico, de ahí que sienta una gran plenitud de vida en él y que el hombre (reflejo del Ego) tenga una vida aguda e intensa hasta el punto de pensar que es un ser separado e independiente. Por eso el hombre corriente tiene poca conexión con el Ego (salvo en casos excepcionales como la conversión) y por eso es necesario buscar la manera de desarrollar y atraer la atención del Ego. Las maneras más comunes de conseguirlo son:

1º.- Por la vía del pensamiento, en la que el desarrollo de la mente (por medio de
estudios y pensamientos elevados, abstractos y filosóficos) también
desenvuelve la mente abstracta donde está ubicado el Ego.
2º.- La vía del corazón, la de las emociones y sentimientos elevados (amor,
devoción, fraternidad, altruismo, fe…) que alcanzan al Mundo del Espíritu
de Vida, el mundo del amor, y que repercute sobre el cuerpo causal del Ego
y sobre el cuerpo de deseos.
3º.- Aunque no es una vía específica, la unión de las dos vías anteriores
trabajadas con persistencia y voluntad, como lo hacen los ocultistas, puede
tener los mismos efectos.

Deberíamos preocuparnos más por la unión con nuestro Yo superior ya que Él solo puede manifestar una pequeñísima parte de sí mismo porque nosotros tenemos nuestra conciencia y muestra mente centrada en el mundo físico. ¿Cuántas veces hacemos algo por el Ego al cabo del día? ¿Cuántas le facilitamos algún medio para su desenvolvimiento? El Ego no presta atención a nuestra existencia porque no hacemos casi nada que sea lo suficientemente elevado como para que se interese por nosotros. Por lo general vivimos para el cuerpo físico, para satisfacer todo lo personal y tenemos una mente egocéntrica que tampoco le es muy útil, por tanto, si queremos atraer la atención del Ego debemos hacer cosas que sean útiles para su desarrollo, Por ejemplo:
1º.- Purificar y desintoxicar el cuerpo físico a la vez que se le alimenta con
alimentos puros y bebidas naturales.
2º.- Hacer una serie de oraciones y ejercicios espirituales a lo largo del día para
crear los hábitos necesarios que ayudarán en diferentes aspectos.
3º.- Purificar el cuerpo de deseos evitando tener deseos, sentimientos, pasiones,
etc. de naturaleza animal y negativa, a la vez que se desarrollan y elevan
otros sentimientos de naturaleza devocional y espiritual.
4º.- Procurar controlar la mente para que no ande de un lado para otro y se centre
en lo que sea especialmente elevado, abstracto, filosófico y espiritual.

La mayoría de las personas piensan y actúan como personas independientes sin ni siquiera preguntarse de dónde procede o qué es esa voz de la conciencia que nos aconseja, guía y corrige. Solo un pequeño porcentaje ha desarrollado cierta sensibilidad hacia las influencias de su Yo superior y son algo conscientes de dichas influencias. Así es que lo primero que se debe hacer para progresar en ese sentido es eliminar el egoísmo porque intensifica el sentimiento de personalidad y, a continuación, identificarnos con el Ego en todo momento y no ocuparnos de los asuntos terrenales innecesarios. Esa es la única manera de que el Ego nos hable, cuando llega ese momento, es cuando debemos darle paso y obedecerle para que, algún día y como culminación, el Ego absorba a la personalidad puesto que están totalmente identificados. Algún día tendrá el hombre que averiguar qué es lo que busca o desea el Ego para acelerar su desarrollo, a partir de ahí es fácil, solo hay que facilitarle las cosas.
Para que el Ego pueda utilizar lo mejor posible las virtudes y poderes del hombre debe tener a su disposición y de manera activa la mente puesto que es la que está inmediatamente por debajo de él y porque con ella gobierna a los demás cuerpos. Cuando pensamos en un hecho concreto, estamos recordando algo que hay en la memoria y para hacer esto necesitamos enfocar nuestra atención y voluntad en ello, bien, pues es precisamente ese “prestar atención” o concentración de la mente en algo lo que hace que el Ego se interese. Cuando el hombre va por la vida sin centrarse en nada, sin apenas discernir, dejándose llevar por las circunstancias y por los demás, etc., no está colaborando para que el Ego se proyecte en los mundos inferiores a través de sus cuerpos. Es conveniente recordar que aunque nuestras experiencias no pasan al Ego, sí lo hace la quintaesencia de las mismas, tanto en vida como después de la muerte, por consiguiente, elijamos en cada momento lo que más le ayude en su desarrollo y nos ayudaremos a nosotros mismos como personas.
El desarrollo espiritual también comienza por sentirnos identificados sin ninguna duda con el propio Ego y por tener plena confianza en nosotros cuando actuamos como tal; si intentáramos vivir en la conciencia del Ego y ver como extraña la de la personalidad, actuaríamos de otra forma. Esto significa que deberíamos pensar y actuar en cada momento de una forma voluntaria y consciente, es decir, mover el cuerpo a voluntad, desear lo positivo porque lo desea el Ego, y hacer que nuestra voluntad tenga controlada la mente y la imaginación para que sirva a los deseos del Ego. Bueno rectificando en cierto modo, he de decir que la voluntad no hace, ejecuta o desempeña, ya que eso pertenece a la actividad creativa del Ego; la voluntad es: el poder de mantener la conciencia enfocada en un hecho y objeto y excluir todo lo demás. Así es que, si queremos unificar nuestra conciencia personal con la del Ego debemos utilizar la voluntad de una forma positiva en la vida cotidiana y, sobre todo, cuando, como aspirantes a la iniciación practicamos los ejercicios de concentración, meditación, discernimiento y contemplación.
El Ego siempre está presente o intentando manifestarse en nosotros, lo que ocurre es que, normalmente, tenemos la atención puesta en todo lo que materialmente nos interesa o nos dejamos llevar por el cuerpo de deseos y la mente que están en cosas superfluas. El Ego solo se ocupa de los pensamientos y sentimientos altruistas, puesto que lo que normalmente llamamos “negativo” solo afecta a los átomos permanentes. Cuando el aspirante desea y procura utilizar sus cuerpos para el bien a la vez que hace sus ejercicios y oraciones, suele tener momentos de inspiración, exaltación, gozo y devoción como respuesta del Ego. Esto es, el Ego consigue manifestarse en la conciencia inferior, pero, repito, el Ego siempre está ahí y hay que percibirle por medio de la razón y la fe. El Ego también conoce la verdad y por eso el hombre, a veces, está convencido de ciertos hechos sin que haya explicación razonable. Ese es el caso de las personas que ya en otra vida han tenido contacto con estas enseñanzas y, aunque en esta no lo recuerden, saben que son ciertas. Otras veces percibimos por medio de la intuición, hechos que ocurren a nuestro alrededor, que proceden del Ego y que normalmente decimos que son efecto del genio. Es cierto que el Ego está evolucionando y se puede equivocar, pero suele manifestar el conocimiento que ya tiene sobre determinado tema. Aún así, y como en el caso de los que aplican justicia en forma de barbarie, como en el caso de los radicales y fanáticos religiosos, lo que se demuestra es que son Egos “jóvenes”.

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