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lunes, 30 de noviembre de 2009

APUNTES SOBRE EL KARMA


(Primera parte)

¿QUÉ ES KARMA? Karma es una oportunidad cíclica de vida; es la relación como resultado de la necesidad de expresar o crear; no es premio ni castigo y su meta es la perfección de todo lo existente y la espiritualización de la materia. Karma es también necesidad de manifestarse a través del renacimiento porque donde hay objetividad actúa la Ley de Consecuencia; gracias a Karma se produce la redención de la vida a través de la forma o materia.

LA LEY DEL KARMA. Como Cristo explicó y San Pablo predicó, el hombre recogerá lo que siempre; esta es la Ley de Causa y Efecto o de Acción y Retribución. Una Ley que afecta a todo el universo y a todas las Jerarquías que en él habitan porque gracias a ella (y en nuestro caso también al renacimiento) y a su justicia se acelera el desarrollo y se evoluciona. Esta ley nos hace comprender que nosotros somos los causantes de nuestro destino, bueno o malo, y, por tanto, somos el gobernante pero también el que aplica la justicia según sea nuestra propia manera de actuar. Están muy equivocados aquellos que entienden al destino como fruto del azar, de la casualidad, del fatalismo o de un Dios personal. Somos cada uno de nosotros los que vamos creando nuestro destino con cada causa creada momento a momento con cada uno de nuestros cuerpos (pensamiento, palabra y obra) Solo nosotros somos los responsables de las consecuencias que tengan nuestras actitudes ante la vida y ante los demás, por tanto, nos afectará principalmente a nosotros como causantes. Sin embargo, una de sus ayudas está en que nos muestra cómo nuestras aflicciones son el efecto de nuestras actitudes y errores para que no lo volvamos a repetir, o dicho de otro modo, nos muestra que cada uno de nosotros está capacitado para crearse su propio destino colaborando con las Leyes Divinas o retrasando su propia evolución.
Lo mismo que una enfermedad nos puede servir como instrumento regenerador para corregir determinada actitud causante de dicha enfermedad, como de hecho, normalmente ocurre, así mismo la Ley de Consecuencia tiene un aspecto purificador para corregir nuestra manera de utilizar nuestros cuerpos en cada vida, enseñándonos a través del dolor que no estamos colaborando con Dios ni con la naturaleza. La ignorancia de las leyes divinas y el egoísmo en todos sus aspectos son los más grandes enemigos en el desarrollo de la humanidad porque su práctica nos trae una respuesta negativa kármica, por ejemplo: Una persona dominada por la gula puede terminar afectando físicamente a su estómago y al organismo en diferentes aspectos, y si esa persona no se corrige puede llegar a tener cáncer, sobre todo si ya trae consigo algo de karma al respecto de otra vida. Por consiguiente, como el efecto de una causa solo puede ser neutralizado por el mismo causante, decimos que karma nos ayuda porque nos da la oportunidad de corregirnos a nosotros mismos y así poder evolucionar. Sabiendo que el cuerpo de deseos, de sentimientos y pasiones, es decir el gran tentador, es el que nos ha hecho caer en todo lo peor desde que obtuvimos la propia conciencia y el libre albedrío, deber ser un deber para nosotros desarrollar un carácter fuerte y positivo para actuar rectamente en pensamiento, palabra y obra.
Debemos ser conscientes de que estamos tomando decisiones en cada momento y de que cada decisión no solo tendrá el efecto correspondiente sino que, además, puede cambiar el rumbo de las cosas haciendo que tengamos que responder o actuar de otra manera y que tengamos que tomar nuevas decisiones. De aquí la necesidad y el deber de hacer un correcto uso de la voluntad y del discernimiento en nuestro libre albedrío. Lo mismo que cada día que pasa nos aleja más de la ignorancia y la inexperiencia de la infancia, cada decisión nos trae una enseñanza a través de su efecto, la cual nos puede acercar a la meta de nuestra vida y a la sabiduría o nos puede alejar de dicha meta al dejarnos dominar por el cuerpo de deseos. El que más discierne y el que mejor planifica con antelación lo que tiene que hacer cada día, auto programándose nada más despertarse para actuar correctamente, más se acerca al cumplimiento de su destino y más sabiduría obtendrá a lo largo de su vida.
Como la Ley de Causa y Efecto es un poder que está por encima de todas las cosas y que controla de forma justa e infalible las leyes que, de cualquier forma, produzcan efectos, está ley actúa durante la vida, después de la muerte y en cualquier renacimiento futuro. Esto es así porque, aunque el cuerpo físico muera, al no ser el verdadero yo creador de las causas, la ley actuará sobre ele Yo, el pensador y creador después de la muerte y, como consecuencia también de la vida pasada, sobre el destino futuro. Las causas no se pueden borrar del historial del Ego hasta que los efectos correspondientes las cambien e invaliden dentro de las Leyes de Dios o que ese mismo Ego las compense en la propia vida de forma adecuada. El fin es restablecer la armonía como efecto y esa intención persistirá incluso durante varias vidas si hiciera falta. Por tanto, el hombre crea las causas y la ley del Karma ajusta sus efectos de manera que el resultado esté en sintonía con la armonía del universo. El karma ayuda en el desarrollo y evolución de la humanidad ayudando a los buenos e introduciendo toda una serie de problemas y aflicciones en el destino de los malos para que rectifiquen, lo que también traerá consigo la recompensa o castigo después de la muerte. Solo la creación de nuevas causas (epigénesis) puede suplantar a esta ley pero, aún así, las nuevas causas de una vida tendrán su origen en el resultado de todos los anteriores renacimientos.
Si de verdad queremos colaborar con la Ley de Consecuencia para que nos ayude en nuestro propio desarrollo y, por el contrario, no nos afecte negativamente, deberíamos saber y discernir sobre lo siguiente:

1º.- Los karmas maduros (inevitables porque son deudas que debemos afrontar) han sido aceptados en el Mundo del Pensamiento con la conciencia como Ego y antes de descender para un nuevo renacimiento, por tanto no deberíamos de combatirlos ni rechazarlos.
2º.- Las deudas que no se consideran karmas maduros se pueden evitar siempre y cuando se rectifique en conciencia y se compense moral y físicamente el mal causado.
3º.- Las causas cuyos efectos se producen en el momento y que enseñan la lección correspondiente, por ejemplo, pillar in fraganti al que comete un delito, o bien un accidente causado como efecto de la droga.
4º.- Un defecto físico o mental puede tener su origen en una vida pasada por haber causado ese mal físico a otro o por el mal uso de la energía divina y creadora.
5º.- Podemos sustituir una deuda o karma cuando por amor y altruismo nos sacrificamos por otros.
6º.- Por medio del ejercicio de la retrospección podemos borrar muchos pecados para no sufrirlos en el purgatorio siempre que se haga correctamente y de corazón.
7º.- De forma general, hay dos clases de karma en el destino de cada persona:
A: El que nos trae felicidad, prosperidad y oportunidades de progreso material y espiritual porque colaboramos con las Leyes Divinas en vidas pasadas.
B: El que nos trae impedimentos, aflicciones y mal estado social como efecto del mal que hicimos en nuestras actitudes en general y a determinadas personas en particular. El fin de este karma es enseñarnos toda una serie de lecciones que nos llevarán a elegir el bien como norma en la vida.
8º.- Como el origen del universo es Dios y Dios es amor y Sus leyes están basadas en el amor, la Ley de Consecuencia actúa con amor con la sola intención de despertar en nuestra conciencia el amor en todos sus aspectos. De ahí que se dijera “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, y es que en un universo de amor no puede existir el mal y, por tanto, debe ser transmutado.
9º.- Toda causa (pensamiento, palabra o acción) que no esté de acuerdo con las Leyes de Dios tendrá un efecto negativo sobre esa persona hasta que sus nuevas causas o transmutaciones estén en armonía con el Universo y no sean causantes de desequilibrios.
10º.- Lo mismo que la medicina estudia e investiga para descubrir el origen de la enfermedad, también el ser humano debe razonar más lo que hace como causas y no fijarse tanto en lo que le trae el destino como efecto o deudas de otras vidas.
11º.- Es aconsejable tener siempre presente que nuestras causas y decisiones afectan a todo lo que nos rodea incluyendo, en la mayoría de los casos, a las personas con las que tienen relación, por consiguiente, a mayor conocimiento y desarrollo mayor responsabilidad por nuestras causas; por eso está escrito: “Al que más se le dé más se le exigirá.”
12º.- Sabiendo que cada semilla o causa lleva consigo el fruto o efecto de la misma, deberíamos razonar más y pensar en los posibles efectos a corto y a largo plazo. Hacer las cosas de forma consciente, voluntaria y con buena intención trae felicidad y progreso.
13º.- Aunque no tengamos claro el sentido de nuestro destino y no comprendamos el porqué de nuestros problemas, no debemos desesperarnos; una vida es solo un día de otra vida que comprende toda nuestra evolución, por eso, cuando comprendemos cómo trabaja la Ley de Consecuencia lo vemos todo más claro y más lógico, lo que nos debería llevar a ser más previsores y a estar más en guardia.
14º.- También el Nuevo Testamento hace referencia a la Ley de Consecuencia cuando afirma: “Te he curado, pero no peques más no sea que te venga algo peor”; “El que a hierro mata a hierro muere”; “No juzguéis y no seréis juzgados”; “Con la misma medida que midáis se os medirá.”


Francisco Nieto

viernes, 13 de noviembre de 2009

DESENVOLVIMIENTO Y MANIFESTACIÓN DEL EGO EN LA PERSONALIDAD




Debemos situar al Ego en su cuerpo causal en las tres regiones superiores del Mundo del Pensamiento, es decir, en la Región Abstracta. Esto no significa que el hombre pueda expresar lo que representan esas regiones abstractas, por tanto, veamos quiénes pueden y quiénes no están tan desarrollados como para ello. La mayoría de la humanidad solo tiene algo de actividad en el primero (en sentido ascendente) o más densa de las tres regiones, es más, si esa región la dividiéramos en otras tres, sería también en la más densa. Así es que es una parte muy pequeña la que el Ego activa y mezcla en su expresión con los Mundos del Pensamiento y de Deseos. Esto quiere decir que, como ocurre con el desarrollo general del hombre, el cuerpo causal que pueda expresar el Ego es como resultado del desarrollo del cuerpo de deseos y mental que son los que le ponen en actividad cuando se actúa como Dios manda. Según dice muy acertadamente el teósofo Arturo Powell, si nos imaginamos al Ego en la región abstracta más densa, dividiendo ésta en otras tres regiones y viendo al “cuerpo” y “cabeza” del Ego en la superior, a su brazo en la intermedia, y a la mano y los dedos en la más densa, tendríamos un simbolismo perfecto de la realidad. Comprendiendo esto, llegamos a la conclusión de que el común de la humanidad solo ha desarrollado una pequeñísima parte de los poderes del Ego y por eso apenas podemos oír su voz cuando nos habla. Nosotros somos quienes debemos facilitar a esa mano del Ego la posibilidad de trabajar en todo lo positivo que nos rodea a la vez que evitamos apegarnos a lo material y a lo que no nos sirve para nuestro desarrollo. Cuanto más utilicemos nuestros cuerpos para el bien y para colaborar con las Leyes Divinas más fortaleza tendrá esa “mano” y más campo de expresión tendrá sobre el cuerpo de deseos y mental. Pero lo más importante es que el resultado final de la vida será que esa “mano” se habrá hecho tan fuerte y experta que los resultados se notarán positivamente en el Ego.
Cuando los Ángeles del Destino preparan nuestra futura vida tienen en cuenta:
1º.- El desarrollo del Ego respecto al cuerpo causal, es decir, hasta qué región de
las tres que forman el pensamiento abstracto ha llegado el Ego en su
desarrollo.
2º.- Hasta qué punto se debilitó la personalidad en su última vida.
3º.- Cómo consecuencia de esto último, hasta qué punto perdió poder el Ego
respecto a la influencia sobres sus vehículos.
Si el hombre no cumplió con lo previsto y el Ego se “atrofió” en parte, la vida futura será más dura respecto al karma que ha de sufrir. Si la personalidad cae en los peores deseos y sentimientos del cuerpo de deseos, poco beneficio extraerá el Ego de su vida puesto que esas vibraciones no alcanzan al cuerpo causal y no lo engrandecen. Es más, cuando una persona cae en lo sensual, en la lujuria, en el egoísmo, en la venganza, el odio, etc., no solo no se desarrolla el cuerpo causal ni el Ego sino que, además, como los magos negros, pierden la buena voluntad y no son capaces de elevarse ni siquiera al Mundo del Pensamiento. En estos casos el Ego no puede razonar porque su mente, está completamente dominada por el cuerpo de deseos y, de seguir así, se perderá y se verá fuera de la evolución a la que pertenecemos. Por este motivo debemos conocernos a nosotros mismos y ver qué virtudes y que defectos tenemos.
Si desarrollamos nuevas virtudes y ampliamos las que tenemos aumentamos el poder del Ego gracias al desarrollo del cuerpo causal y si, a la vez, eliminamos defectos y tenemos nuestra mente en Dios y en las cosas elevadas y espirituales, podemos asegurar que en la próxima vida oiremos mucho más claramente la voz de la conciencia, la voz del Yo superior. Para que el hombre pueda acelerar su desarrollo espiritual debe comenzar por crearse nuevos hábitos que se relacionen con las regiones elevadas del Mundo del Deseo y del Pensamiento. Cuando deseamos, sentimos y pensamos en positivo y en asuntos elevados y espirituales es como si nuestro mundo de deseos y mental fueran de agua clara y el Ego pudiera expresarse en ella perfectamente; pero cuando hacemos lo contrario es como si el agua fuera barro y el Ego no pudiera expresarse porque pierde toda su fuerza en el intento. Yo aseguro que, como aconsejo en mi libro “Métodos esotérico prácticos para el desarrollo interno”, si desde la mañana hacemos alguna oración, nos auto programamos para hacer bien durante el día, hacemos la retrospección por la noche y pedimos por los enfermos y necesitados, avanzaremos a grandes pasos en esta vida.
Aunque el Ego es un fragmento del verdadero Espíritu, en su cuerpo causal actúa como un Ego completo, siempre que, a su vez, pueda reflejarse de alguna manera en el hombre. Aunque en el hombre de poco desarrollo el Ego apenas es consciente en su propio plano, en cuanto tiene oportunidad de actuar, siempre busca y desea lo positivo porque sabe que tiene que desarrollar ese “Yo superior” que deberá utilizar los cuerpos inferiores como vehículos de conciencia. El Ego va desarrollando virtudes gracias al renacimiento de sus cuerpos, pero esas virtudes deben de ser puras como si fueran reflejos del propio Espíritu, por tanto, en él no cabe ni pizca de mal. El primer estado de conciencia que alcanza el Ego en su desarrollo es el del cuerpo físico (el más desarrollado hasta ahora) y el del mundo físico, de ahí que sienta una gran plenitud de vida en él y que el hombre (reflejo del Ego) tenga una vida aguda e intensa hasta el punto de pensar que es un ser separado e independiente. Por eso el hombre corriente tiene poca conexión con el Ego (salvo en casos excepcionales como la conversión) y por eso es necesario buscar la manera de desarrollar y atraer la atención del Ego. Las maneras más comunes de conseguirlo son:

1º.- Por la vía del pensamiento, en la que el desarrollo de la mente (por medio de
estudios y pensamientos elevados, abstractos y filosóficos) también
desenvuelve la mente abstracta donde está ubicado el Ego.
2º.- La vía del corazón, la de las emociones y sentimientos elevados (amor,
devoción, fraternidad, altruismo, fe…) que alcanzan al Mundo del Espíritu
de Vida, el mundo del amor, y que repercute sobre el cuerpo causal del Ego
y sobre el cuerpo de deseos.
3º.- Aunque no es una vía específica, la unión de las dos vías anteriores
trabajadas con persistencia y voluntad, como lo hacen los ocultistas, puede
tener los mismos efectos.

Deberíamos preocuparnos más por la unión con nuestro Yo superior ya que Él solo puede manifestar una pequeñísima parte de sí mismo porque nosotros tenemos nuestra conciencia y muestra mente centrada en el mundo físico. ¿Cuántas veces hacemos algo por el Ego al cabo del día? ¿Cuántas le facilitamos algún medio para su desenvolvimiento? El Ego no presta atención a nuestra existencia porque no hacemos casi nada que sea lo suficientemente elevado como para que se interese por nosotros. Por lo general vivimos para el cuerpo físico, para satisfacer todo lo personal y tenemos una mente egocéntrica que tampoco le es muy útil, por tanto, si queremos atraer la atención del Ego debemos hacer cosas que sean útiles para su desarrollo, Por ejemplo:
1º.- Purificar y desintoxicar el cuerpo físico a la vez que se le alimenta con
alimentos puros y bebidas naturales.
2º.- Hacer una serie de oraciones y ejercicios espirituales a lo largo del día para
crear los hábitos necesarios que ayudarán en diferentes aspectos.
3º.- Purificar el cuerpo de deseos evitando tener deseos, sentimientos, pasiones,
etc. de naturaleza animal y negativa, a la vez que se desarrollan y elevan
otros sentimientos de naturaleza devocional y espiritual.
4º.- Procurar controlar la mente para que no ande de un lado para otro y se centre
en lo que sea especialmente elevado, abstracto, filosófico y espiritual.

La mayoría de las personas piensan y actúan como personas independientes sin ni siquiera preguntarse de dónde procede o qué es esa voz de la conciencia que nos aconseja, guía y corrige. Solo un pequeño porcentaje ha desarrollado cierta sensibilidad hacia las influencias de su Yo superior y son algo conscientes de dichas influencias. Así es que lo primero que se debe hacer para progresar en ese sentido es eliminar el egoísmo porque intensifica el sentimiento de personalidad y, a continuación, identificarnos con el Ego en todo momento y no ocuparnos de los asuntos terrenales innecesarios. Esa es la única manera de que el Ego nos hable, cuando llega ese momento, es cuando debemos darle paso y obedecerle para que, algún día y como culminación, el Ego absorba a la personalidad puesto que están totalmente identificados. Algún día tendrá el hombre que averiguar qué es lo que busca o desea el Ego para acelerar su desarrollo, a partir de ahí es fácil, solo hay que facilitarle las cosas.
Para que el Ego pueda utilizar lo mejor posible las virtudes y poderes del hombre debe tener a su disposición y de manera activa la mente puesto que es la que está inmediatamente por debajo de él y porque con ella gobierna a los demás cuerpos. Cuando pensamos en un hecho concreto, estamos recordando algo que hay en la memoria y para hacer esto necesitamos enfocar nuestra atención y voluntad en ello, bien, pues es precisamente ese “prestar atención” o concentración de la mente en algo lo que hace que el Ego se interese. Cuando el hombre va por la vida sin centrarse en nada, sin apenas discernir, dejándose llevar por las circunstancias y por los demás, etc., no está colaborando para que el Ego se proyecte en los mundos inferiores a través de sus cuerpos. Es conveniente recordar que aunque nuestras experiencias no pasan al Ego, sí lo hace la quintaesencia de las mismas, tanto en vida como después de la muerte, por consiguiente, elijamos en cada momento lo que más le ayude en su desarrollo y nos ayudaremos a nosotros mismos como personas.
El desarrollo espiritual también comienza por sentirnos identificados sin ninguna duda con el propio Ego y por tener plena confianza en nosotros cuando actuamos como tal; si intentáramos vivir en la conciencia del Ego y ver como extraña la de la personalidad, actuaríamos de otra forma. Esto significa que deberíamos pensar y actuar en cada momento de una forma voluntaria y consciente, es decir, mover el cuerpo a voluntad, desear lo positivo porque lo desea el Ego, y hacer que nuestra voluntad tenga controlada la mente y la imaginación para que sirva a los deseos del Ego. Bueno rectificando en cierto modo, he de decir que la voluntad no hace, ejecuta o desempeña, ya que eso pertenece a la actividad creativa del Ego; la voluntad es: el poder de mantener la conciencia enfocada en un hecho y objeto y excluir todo lo demás. Así es que, si queremos unificar nuestra conciencia personal con la del Ego debemos utilizar la voluntad de una forma positiva en la vida cotidiana y, sobre todo, cuando, como aspirantes a la iniciación practicamos los ejercicios de concentración, meditación, discernimiento y contemplación.
El Ego siempre está presente o intentando manifestarse en nosotros, lo que ocurre es que, normalmente, tenemos la atención puesta en todo lo que materialmente nos interesa o nos dejamos llevar por el cuerpo de deseos y la mente que están en cosas superfluas. El Ego solo se ocupa de los pensamientos y sentimientos altruistas, puesto que lo que normalmente llamamos “negativo” solo afecta a los átomos permanentes. Cuando el aspirante desea y procura utilizar sus cuerpos para el bien a la vez que hace sus ejercicios y oraciones, suele tener momentos de inspiración, exaltación, gozo y devoción como respuesta del Ego. Esto es, el Ego consigue manifestarse en la conciencia inferior, pero, repito, el Ego siempre está ahí y hay que percibirle por medio de la razón y la fe. El Ego también conoce la verdad y por eso el hombre, a veces, está convencido de ciertos hechos sin que haya explicación razonable. Ese es el caso de las personas que ya en otra vida han tenido contacto con estas enseñanzas y, aunque en esta no lo recuerden, saben que son ciertas. Otras veces percibimos por medio de la intuición, hechos que ocurren a nuestro alrededor, que proceden del Ego y que normalmente decimos que son efecto del genio. Es cierto que el Ego está evolucionando y se puede equivocar, pero suele manifestar el conocimiento que ya tiene sobre determinado tema. Aún así, y como en el caso de los que aplican justicia en forma de barbarie, como en el caso de los radicales y fanáticos religiosos, lo que se demuestra es que son Egos “jóvenes”.