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martes, 27 de octubre de 2009

HACIA UN NUEVO RENACIMIENTO


PREPARACIÓN PARA EL RENACIMIENTO.

Al igual que aquí en la tierra a una noche de reposo le sigue un día de actividad donde continuamos aprendiendo gracias a la experiencia, también después de ese reposo y disfrute en el Tercer Cielo, sentimos la necesidad de nuevas experiencias y nos preparamos para renacer. Cuando llega ese momento, nuestro mundo particular donde hemos disfrutado, se reduce a una especie de aura brillante donde nos sumergimos en un sueño muy profundo. Ese “deseo de nuevas experiencias” viene dado por la influencia del Espíritu, el cual despierta nuestra autoconciencia. Ya con el proyecto de vida conformado, se despiertan los átomos simiente de los diferentes cuerpos para que atraigan la materia adecuada para los mismos según la vibración de dichos átomos; recordemos que los átomos guardan el recuerdo de las experiencias de sus correspondientes cuerpos en las vidas anteriores. El hombre puede ser más o menos consciente en esta fase, de ahí que responda para poner en actividad vibratoria los átomos, lo que, a su vez, atrae la atención y colaboración de los seres que habitan en los planos inferiores del Mundo del Pensamiento para que seleccionen la materia que conformará la mente. Una vez que la materia mental rodea el átomo simiente del cuerpo mental, el Alma desciende al Mundo de Deseos donde los Arcángeles también colaboran atrayendo la materia de deseos que corresponda para su futuro cuerpo de deseos. El material se puede atraer de cualquier subplano de estos mundos pero es la nota vibratoria del Alma la que admitirá o rechazará la “materia” que compondrá los cuerpos.
LA MUERTE Y LOS ELEMENTALES CONSTRUCTORES.

Los átomos simiente son la base para que los elementales constructores de los diferentes cuerpos puedan formar el cuerpo físico, el de deseos y el mental. Pero estos elementales (“Ángeles”) representan una sola entidad relacionada con la personalidad. La agonía de la muerte es en realidad una lucha entre el elemental constructor que quiere retener la fuerza de la vida para seguir subsistiendo y el Ego que quiere desconectarse del cuerpo puesto que es autoconsciente. Esto es la muerte para el elemental puesto que ve que toda su obra se acaba pero el trabajo de la humanidad es gobernar sobre estas entidades y obtener experiencia gracias a la obra que ellos hacen. En realidad ese intercambio de trabajos y ayudas existe entre los diferentes reinos espíritus y jerarquías creadoras.
Como sabemos, el Ego está relacionado y por encima de sus cuerpos: Mental, de deseos, etérico y físico. Esta conexión ocurre por medio de un cordón plateado de materia etérica que facilita la comunicación del pensador (Ego) con sus cuerpos. A su vez, este cordón está en contacto con los átomos simiente de cada cuerpo, los que renacen en cada vida para dar expresión de su correspondiente cuerpo y para guardar las experiencias que son las que, en realidad, hacen que evolucionamos. Entonces y ya en el útero de la madre, el Ego continúa con el proceso de gestación pero sin penetrar aún en el vientre puesto que eso lo hace aproximadamente a los cuatro meses. Es entonces, antes de los cuatro meses, cuando se le muestra al Ego, en líneas generales, lo que va a ser su vida, una vida que él mismo eligió antes de comenzar a descender para renacer. A continuación, cuando se unen los dos cordones plateados en el plexo solar, es cuando el Ego penetra y comienza a ser un ser físico que estará atado a su cuerpo hasta el momento de su muerte pero conectado a sus cuerpos superiores con los que podrá viajar a sus correspondientes mundos mientras el cuerpo duerme o en casos excepcionales como son un acto voluntario o el estado de coma.
Sin átomos simiente no hay cuerpos nuevos ni hay medios para guardar las experiencias lo que, en definitiva, forma la memoria de todas las anteriores vidas. Una vez el átomo simiente en el óvulo femenino, es su vibración natural o nota-clave lo que actúa como propulsora de la formación y nacimiento del cuerpo, convirtiéndose dicha vibración en el mecanismo del corazón. Esto a su vez une la vida del nuevo ser con la vida de Dios manifestada a través del Sol místico, esta obra sagrada es la que se destruye cuando alguien comete un aborto. A partir de ahí, el hombre queda unido a su Yo superior, el cual hace de observador; esto es así en la mayoría de los humanos y solo se manifiesta en los casos de gran progreso espiritual y en otros casos excepcionales. También el Ángel o Espíritu Constructor abandona su obra aproximadamente a los siete años cuando se completa la construcción del cuerpo etérico. El hombre es totalmente dueño de sus cuerpos a la edad de 21 años.

FORMACIÓN DE LOS CUERPOS.

Sabemos que los Ángeles del Karma son los encargados de modelar nuestro destino de acuerdo al arquetipo creado en el Mundo del Pensamiento, al karma individual, y a las necesidades de desarrollo inmediato. Para ello deben crear el nuevo cuerpo etérico que dará forma al físico y que es formado por el espíritu elemental constructor, el cual, bajo la dirección y estímulo de estos Ángeles, copian (en el vientre materno) el molde creado por ellos. El cuerpo físico se forma como una copia exacta del cuerpo etérico gracias a los materiales facilitados por los padres y de acuerdo al karma que ya traiga según dicho cuerpo etérico, por tanto, aquí entra en juego la herencia física. Sin embargo, también el medio ambiente familiar y el carácter de los padres desde el mismo momento de la concepción tienen su importancia, pues no es lo mismo concebir en un acto de amor por un hijo que se desea que concebir en un acto de pasión y de disfrute personal.
El desarrollo de los cuerpos de deseos y mental comienza nada más nacer por medio de los impactos externos sobre el nuevo ser, las que producen sensaciones; es decir, el niño comienza a reconocer gracias a los contactos con los objetos los que producen sensaciones placenteras o lo contrario. Estas sensaciones producen imágenes mentales que, además de ser el origen de la memoria, actuarán como medio para crear nuevos impulsos en busca de nuevos placeres y contactos que inicien la actividad mental que irá unida a lo que representa el cuerpo de deseos. Pero la actividad mental en los primeros años de vida no es duradera puesto que el futuro hombre no tiene a su disposición el material necesario, por tanto, se deja llevar por las sensaciones de placer y rechaza lo que, si razonara, elegiría por su propio bien. El bien y el mal son aún desconocidos para el niño y es aquí donde es de suma importancia la educación moral e intelectual por parte de los padres pues, el mismo niño no se formaría igual con unos padres cultos y morales que con otros de los barrios bajos de una ciudad y mucho menos en una tribu de la selva amazónica.
Los padres deben evitar que un hijo caiga en manos de los placeres, vicios y pasiones como cayo la humanidad hace millones de años cuando comenzaba a desarrollar la mente. Su deber es enseñarle a utilizar la mente para discernir entre lo real o lo ilusorio y entre el bien y el mal. Un hombre debe saber fortalecer y utilizar la voluntad a través del discernimiento de tal forma que su libre albedrío responda automáticamente para seguir el camino del bien en todos los sentidos. El impulso, el instinto, los deseos irrazonados y las pasiones pueden degenerar a un hombre. El hombre libre que elige el camino correcto progresa y el que, con buena intención se equivoca aprenderá pronto de sus errores, pero el que elige libremente el camino del mal puede llegar a desperdiciar su vida. A quien educan en el bien y en la Verdad de estos y otros conocimientos acelerará su evolución y llegará pronto a la meta, pero el que hace lo contrario tendrá que aprender muchas más lecciones que le serán dadas a través de más renacimientos hasta que algún día ese hombre rechace esos placeres o senderos que en el pasado eligió. El camino de la verdad y del bien es solo uno, pero los caminos del mal y de la degeneración son muchos y muy tentadores.
Aunque los cuerpos de deseos y mental tardan 14 y 21 años en desarrollarse, los materiales de los que serán formados están determinados por el karma del pasado y las necesidades futuras, por consiguiente, estos materiales influyen en forma de vibración sobre el cuerpo etérico y el físico en formación, particularmente hasta los 7 años. Hasta los 14 y los 21 años, la formación de los cuerpos superiores estará muy influenciada por el medio ambiente, la educación familiar, y todo lo que ese Ego traiga de sus anteriores vidas. Pero hasta los 7 años, y muy en particular hasta los 2 o 3, el niño está con la conciencia más en los mundos de donde procede que en el físico, de ahí que muchas veces cuenten hechos y contactos fantásticos para los adultos pero que no por eso dejan de ser ciertos.
Para la formación del cuerpo etérico y, como resultado, del físico, es necesaria la colaboración de los Ángeles que son especialistas en el manejo de la materia etérica puesto que ellos habitan en la Región Etérica del mundo físico. Los Ángeles del Destino o Ángeles del Karma y sus colaboradores son los encargados de seleccionar a los padres y las condiciones físicas según el karma pendiente y según el arquetipo formado en el Mundo del Pensamiento. Aquí entra en juego una especie de ángel colaborador o Espíritu Constructor que no es otro que el “Ángel” que algunos clarividentes ven alrededor de los niños y al que llaman Ángel de la Guarda; la construcción por parte de este espíritu se basa en el diseño dado por los Ángeles del Destino. Este trabajo tiene relación con la raza, país, familia, estado social, etc. del futuro ser humano, pero quizás lo más importante sea la “programación” e intervención de los Ángeles para que ocurra la concepción. Sin su intervención no habría embarazo puesto que son ellos los que ponen el molde etérico en el vientre de la madre y el átomo simiente del cuerpo físico en el espermatozoide del hombre. El átomo simiente está sutilmente conectado con el Alma reencarnante mientras que este proceso está supervisado por el Yo Superior, su tono también está relacionado con un determinado rayo representante de alguno de los 12 signos astrológicos. Los átomos simiente son la base para que los elementales constructores puedan formar los correspondientes cuerpos, los cuales estarán condicionados por el karma de su anterior vida y, por tanto, por los defectos o herencia genética de los mismos. Es entonces cuando se visualiza el destino futuro a la vez que se recuerdan experiencias del pasado y las facultades adquiridas; estos recuerdos concentrados en el átomo simiente físico sirven como aliciente para ese nuevo ser.
Naturalmente que el cuerpo físico se forma de acuerdo al molde etérico creado por los Ángeles, el cual es la representación, en el mundo físico, del arquetipo que creamos antes de descender desde el Mundo del Pensamiento. Ese arquetipo lo creamos con la ayuda de otros seres de diferentes jerarquías superiores y representa lo que va a ser nuestra vida en líneas generales de acuerdo a las deudas que tengamos, desarrollo inmediato que necesitemos, evolución adquirida, estado social y familiar, salud, etc. Esta vida o arquetipo es la que hemos elegido entre varias que nos proponen siempre basadas en nosotros mismos tanto respecto al pasado como al futuro. Cuando digo que elegimos me refiero a la elección del personaje como un actor en una obra de teatro y a ciertas circunstancias, pero no se eligen los pequeños detalles. Cuando una persona no está contenta con su destino y se amarga la vida o incluso se suicida, no sabe que ese destino lo eligió como Ego puesto que él cometió las causas cuyos efectos tiene que afrontar en el presente como karma. El “destino” nos llevará por el camino elegido pero cómo y cuándo dependerá de nuestra voluntad y libre albedrío puesto que, si nos desviamos de lo elegido, nos pondrán impedimentos para que no continuemos y tendremos que hacer frente a dichos impedimentos y sus efectos. Este arquetipo construido de materia del Mundo del Pensamiento, es el que emite una vibración o nota clave que hace que los diferentes cuerpos vivan y cumplan su función hasta el momento de la muerte tal y como se eligió. Cuando deja de emitir la nota clave se rompe el átomo simiente del cuerpo físico que se encuentra en el corazón y se produce la muerte.
Para que el Ego pueda hacerse cargo y penetrar en su futuro cuerpo físico tienen que producirse principalmente dos hechos:

1º.- Que se unan las dos partes del cordón plateado que comienzan a formarse
desde el átomo simiente del cuerpo físico y desde el átomo simiente del
futuro cuerpo de deseos para unirse en el átomo simiente del cuerpo etérico
situado en el plexo solar de las personas.
2º.- Que el Ego de la madre (puesto que la madre no es consciente) se haga
cargo de la formación del feto durante los primeros veinte días
aproximadamente.

Hasta que no se abandona el cuerpo mental se sigue siendo personalidad puesto que es con la mente concreta con la que razonamos y nos identificamos aquí en la tierra. La unión de la personalidad con la individualidad o Ego se produce cuando la conciencia se retira al cuerpo causal, es entonces cuando el hombre se reconoce a sí mismo como Ego y se siente en su propio hogar. Para el común de la humanidad (y con más razón los atrasados) su estancia en este Tercer Cielo es de somnolencia, aunque, si algo se percibe será real y exacto. Los atrasados son inconscientes en este mundo celestial pero los humanos más desarrollados pueden percibir y ser conscientes en las tres regiones, teniendo así una vida celestial gloriosa y muy satisfactoria. Aquí es donde, una vez incorporada la personalidad al Ego, se es consciente del desarrollo adquirido y, algo también, en parte, de lo que será su futuro.
Los más adelantados, es decir, los que tienen conciencia en las dos regiones más elevadas del Mundo del Pensamiento, son conscientes del propósito de la evolución, de las vidas físicas y de lo que ocurre después de la muerte. En estas regiones trata el Ego de infundir en la personalidad los valores y conceptos más elevados para que no caigan en tentaciones; éstos se manifestarán en la mente concreta como razonamiento profundo, abstracto y filosófico. Además de que pueden estudiar los arquetipos de todas las formas que hay en estas regiones y contemplar ciertos aspectos de la Mente Divina, los Egos pueden progresar más rápidamente al sentirse libres del cuerpo físico. Como es de suponer en la región más elevada del Mundo del Pensamiento solo son conscientes unos pocos pero muy evolucionados humanos. Estos Egos pueden actuar voluntaria y conscientemente sobre la personalidad para que la luz esté siempre presente. Su conciencia está centrada en el Ego y no en la personalidad, de hecho, estos iniciados trabajan a favor de la humanidad desde estas regiones. Desde la región más elevada se recibe la iluminación y toda ayuda por parte de los Hermanos Mayores y Maestros.
Pero, volviendo al renacimiento, tenemos que hablar del deseo de renacer. La causa principal por la cual el Ego siente el deseo de renacer es el impulso interno de la Voluntad Divina y por el deseo de manifestarse para sentirse autoconscientes. De ahí que lo primero que hace un Alma al renacer es centrar su conciencia en el cuerpo mental para identificarse con sus propias creaciones mentales del pasado y para obtener una serie de convicciones e intuiciones. Este impulso o Voluntad Divina que se manifiesta en el Ego como “deseo de nuevas experiencias,” es la que hace que el Ego evolucione a través de los cuerpos que en cada vida crea, así como de las experiencias en la vida terrestre. El Ego se manifiesta a través de sus cuerpos pero también es partícipe de los cambios que se producen en el planeta cuando en el Mundo del Pensamiento trabaja con los arquetipos de la naturaleza; por tanto, al fin y al cabo, hace lo mismo que Dios cuando nos crea a nosotros como Espíritus y cuando crea el sistema solar. Pero es importante no confundir este deseo con el deseo que las personas tenemos de vivir, este deseo representa las ganas de tener experiencias, de estar activo en los mundos y de responder con su conciencia a todas las vibraciones externas posibles. El Ego no se ve forzado a renacer, lo hace porque quiere, aunque sí es cierto que renace porque desea conseguir algo del mundo, y mientras desee algo del mundo material renacerá. Cuanto más atrasada sea un Alma más deseo de experiencias físicas tendrá, el que comienza a ver la luz del Espíritu tendrá deseo de experiencias; y el, hasta cierto punto desarrollado, deseará la unificación con su Padre, con Dios.
Como sabemos, en el momento de la muerte, la vida se retira hasta el corazón donde rodea al átomo simiente físico para después desplazarse hasta la cabeza, más exactamente hasta el tercer ventrículo del cerebro. A continuación, este átomo permanente envuelto en la tela de vida asciende hasta el punto de unión de las suturas parietal y occipital para abandonar el cuerpo físico. Pues bien, lo mismo ocurre cuando se abandonan los otros cuerpos, los átomos quedan en un estado estático o latente y son retenidos en el cuerpo causal. Entonces, estos átomos envueltos en dicha tela de vida perteneciente al Mundo del Espíritu de Vida, toman la forma de un núcleo brillante y se quedan en estado de sueño en el cuerpo causal junto a la quintaesencia de todas sus vidas pasadas. Así es que, cuando llega el momento en que el Ego necesita renacer, éste crea un estremecimiento de vida que pone en actividad el átomo simiente mental el cual comienza a vibrar con fuerza para atraer la materia mental que será necesaria para formar su futura mente. Cuando la materia necesaria y más adecuada para el karma y la mente futura de la personalidad ha sido atraída, el Ego vitaliza el átomo permanente del cuerpo de deseos para que comience a atraer la materia de deseos correspondiente con el mismo fin.
Cuando el Ego desciende para renacer lo hace con el pasado, con la carga del resultado de su anterior vida, el cual ha sido guardado en los átomos permanentes en forma de vibraciones. El resultado será administrado, en todos los sentidos, por los Ángeles del Destino los que:

1º.- Le harán nacer en el país, familia y padres con los que (por lo general) tiene
algún karma.
2º.- Le proveerán de un cuerpo y un ambiente social de acuerdo a lo que el Ego
hizo en su anterior vida y a las tendencias del carácter futuro.
3º.- Harán que reciba la cosecha buena y mala que merezca.

Esta es la visión que el Ego tiene, la que, por lo general, suele contener más karma negativo que positivo; de ahí que se comprenda que el Ego, a veces, no quiera entrar en el cuerpo físico. A la hora de preparar el karma maduro, los Ángeles del Destino tienen en cuenta el que éste sea lo suficientemente apto como para que la personalidad se desarrolle según sus necesidades; esto es, que el ambiente, las personas que la rodean, la familia, las circunstancias, etc., sean las más adecuadas. Hay casos en que el hombre se adapta bien al programa y, como es libre y puede hacer lo que voluntariamente desee, puede ocurrir que agote el karma maduro antes de tiempo y los Ángeles le tengan que añadir más. Cuando ocurre lo contrario, el karma pendiente es guardado para otra vida futura.
Cuando hablamos del renacimiento o descenso del Ego a la tierra no nos referimos a que el Ego descienda desde su propio mundo hasta el físico. Está claro que para que el Ego evolucione lo tiene que conseguir por medio de sus cuerpos (herramientas) y de los impactos que éstos reciben (experiencias que afectan a los sentidos y a los cuerpos superiores) sin embargo, lo que se manifiesta en los cuerpos es una parte de él mismo, o sea, algo así como el Sol que brilla y proyecta sus rayos; los rayos no son el Sol pero son parte de él. Por otro lado, como esto implica una limitación para la expresión del Ego, es lógico aceptar que éste no puede manifestar sus poderes y cualidades y, por tanto, se muestra imperfecto. Las cualidades o virtudes autenticas del Ego no pueden expresarse en los mundos y cuerpos inferiores puesto que las vibraciones de éstos son bastante más lentas y densas. De ahí que el trabajo del hombre sea trabajar para desarrollar las virtudes espirituales para que pueda sintonizar con la naturaleza del Ego aunque sea en una octava inferior. El estudiante ocultista sabe que el Ego no es su mente ni su personalidad; sabe que su misión es subordinar sus vehículos inferiores para que puedan ser usados lo mejor posible por el Ego; sabe que el propósito es el desarrollo positivo del carácter; sabe que se debe esforzar para progresar en sentido espiritual; sabe que el desarrollo y la espiritualización del carácter solo está en sus manos; y sabe que cuanto más desarrollo más felicidad interna.
El objetivo del Ego es el desarrollo y para eso “vela” su conciencia con los cuerpos para poder conseguirlo gracias a las vibraciones de los mismos; es la única manera de que sus poderes latentes puedan convertirse en dinámicos. El Ego de cada uno es el resultado de sus renacimientos, desde sus primeros tiempos como humanos sin razonamiento, hasta nuestros días pero pasando por todas las razas y subrazas. La repetición de las experiencias positivas crea las cualidades del Ego pero el desarrollo depende siempre de la adaptación, esfuerzo, voluntad y sacrificio que éste haga. Cada renacimiento en una personalidad es como un día de clase en la escuela de la vida para el Ego y, de hecho, reanuda las clases en el mismo punto donde las dejó en la última vida. La savia de un árbol se forma a partir del alimento que extraen las hojas del exterior, ese es el alimento del árbol, por tanto, sin las hojas no lo conseguiría, pues bien, el hombre como personalidad es la hoja gracias a la cual se desarrolla el árbol. El Ego es el actor que se manifiesta en cada personalidad, de lo cual extrae el fruto de la experiencia, bueno o malo, según haya sido su actuación en la vida.
La intención del Ego es siempre elevar al hombre hacia lo divino porque sabe que lo poco que progrese en cada vida servirá para tener mejores vehículos y mayores oportunidades. Aunque el hombre no perciba este objetivo, un mínimo esfuerzo, adaptabilidad y buena voluntad, harán que comience a responder cada vez más a las directrices del Ego. Solo conocemos una pequeñísima parte de nuestro Ego y ésta no se muestra perfecta porque no puede hacerlo, pero cuanto más nos esforcemos en adquirir la conciencia del Ego, más podremos contactar con él. Nuestro Ego en su mundo es glorioso pero los cuerpos le impiden mostrar su naturaleza como varios pares de guantes impedirían tocar el violín o la guitarra a una persona por muy buen músico que sea.

domingo, 4 de octubre de 2009

DANDO GRACIAS


A medida que caminamos por el sendero espiritual, nos damos cuenta de que nuestras plegarias están cambiando. En otras épocas pensábamos, y así lo hacíamos, que era apropiado pedirle a Dios cosas o regalos materiales así como espirituales. Gradualmente y a través del tiempo hemos ido aprendiendo y creciendo y ahora le pedimos bastante menos. Ahora estamos llenos de alabanzas y adoración por la belleza, la gloria y el Amor de Dios del cual nos estamos haciendo conscientes. La alegría por la Comunión con Él, sabemos que sobrepasa a cualquier súplica de favores y no deseamos usar lo Divino para cosas materiales. En el libro de Max Heindel “El Velo del Destino” leemos: “Cuando ofrecemos acción de gracias y plegarias nos ponemos en una posición favorable a la Ley de Atracción, y en un estado adecuado para recibir un chaparrón del Espíritu de Luz y Amor que nos acerca a nuestro adorado ideal.”
Vemos la importancia, entonces, de ser verdaderamente agradecidos expresando nuestra gratitud. Esta actitud hacia la sensibilidad nos abre el camino para un influjo más amplio de Amor y Luz que nos guiará a lo largo del camino sobre el cual hemos puesto nuestros pies.
Los peregrinos y padres fundadores fueron quizás más sabios de lo que ellos suponían cuando destinaban un tiempo para dar gracias por las bendiciones recibidas. En nuestras vidas personales nosotros también deberíamos estar alertas para dar gracias. Como dijo San Pablo: “He aprendido que en cualquier estado en el que me encuentre debo estar contento.”
Cuando echamos una mirada retrospectiva al cerrar el día podemos encontrar razones para estar agradecidos, no solamente por las cosas agradables que hemos vivido sino también por aquellas que no hemos encontrado nada agradables. Con frecuencia a través de los errores y defectos aprendemos las más importantes lecciones que hacen un mayor crecimiento.
El hábito de estar agradecidos por la acción de aquellos que son serviciales es condición fundamental de una vida bondadosa. Realmente es un acto de consideración y amor el comprender a otros. Si cultivamos el hábito de sensibilizarnos e interesarnos por aquellos con quienes estamos en contacto será casi natural extender ese sentimiento a Dios, a quien le debemos todo lo que tenemos. La inclusión diaria de una acción de gracias en nuestra retrospección desarrollará esta valiosa ayuda para nuestro crecimiento espiritual.
Os invito a participar juntos del camino de ascenso hacia el Creador y conocer que como nosotros, hay otras criaturas que se esfuerzan por dominar su parte animal y poder entrar realmente en el reino humano-divino y lograr así la ansiada paz y libertad.
En alas de la aspiración, con una comprensión profunda del privilegio de haber despertado a la Luz, realicemos la obra fecunda del propio conocimiento para así, conocer a los demás y ayudar al Cristo a liberarse de toda influencia perniciosa en nuestro joven, pero no menos hermoso planeta Tierra.

Un amigo anónimo