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viernes, 21 de agosto de 2009

RESPECTO AL KARMA


Contando con que el lector ya comprenda las líneas generales de actividad del karma, quisiera ampliar en este artículo algo más lo dicho hasta ahora. Hay casos en la vida en que no comprendemos cómo una persona puede hacer un gran mal o cometer un gran error pero, si ponemos el gobierno en manos de un dictador lo veremos más claro; y si damos armas de fuego a una tribu, es muy probable que alguno termine matando a otro; o también si una persona poco evolucionada se le facilitan ciertos placeres, es fácil que se vea dominada por ellos. El ser humano está evolucionando desde un estado de conciencia más inferior aún que los prehistóricos, por tanto y entre tantas gradaciones de pasiones, maldades, sentimientos, deseos, etc., por espiritualizar, es lógico que en cada vida caigamos un sinfín de veces.
Y es ahí donde las Leyes de Renacimiento y Consecuencia principalmente vienen en nuestro auxilio, pero centrémonos más en la de Consecuencia o kármica. Es difícil creer que una Ley Divina “obligue” a hacer el mal a alguien, sin embargo y puestos a meditar ¿qué es la pérdida del cuerpo físico para los administradores del karma? Es solo eso, la pérdida del vehículo que nos sirve para experimentar y evolucionar ¿qué más les puede dar que perdamos el cuerpo físico en un accidente o catástrofe donde quizás sufrimos más que si nos asesinan repentinamente de un tiro? Por tanto ¿por qué determinadas circunstancias no pueden dar pie a que cometamos un asesinato?
Sabemos que, excepto determinadas oportunidades, posibilidades y circunstancias que nos facilitan la creación de nuevas causas, por lo general, actuamos impulsados por el karma de otras vidas. También sabemos que cuanto más evolucionados somos más libres de pensar, sentir, desear y actuar de manera más positiva somos, sin embargo, aunque eso crea un karma más positivo para el futuro, no evita el que ya tenemos (que es mucho) del pasado. Recordemos que algunas personas aun pueden estar pagando deudas de la época Atlante, sobre todo en forma colectiva, luego entonces, sabiendo las maldades a veces inimaginables que hemos hecho en el pasado ¿hasta qué punto podemos asegurar que no vamos a cometer una barbaridad en esta vida o que no vamos a morir en manos de otro?
Cuando valoramos a una persona por su forma de pensar y actuar estamos valorando a el resultado de su anterior vida más un pequeño cambio, es decir por sus pensamientos, deseos, sentimientos y hechos de su anterior vida y poco más nuevo de ésta, puesto que lo que es en esta vida es el resultado de la anterior principalmente. El hombre expresa los resultados de lo que fue y lo que hizo por eso se dice que no se debe juzgar porque, sobretodo, no sabemos lo que fue ni lo que hizo, ni los efectos en esa vida así como tampoco hasta qué punto las circunstancias le obligaron a actuar de tal o cual forma.
La acción es el resultado de los deseos y de los pensamientos. O sea, si nos dejamos llevar por los deseos más bajos y no imponemos la mente y la razón para rectificar, nos degeneraremos; si utilizamos la razón voluntariamente con tal de vencer las tentaciones y bajos sentimientos y deseos, evolucionaremos, si una persona se deja llevar por deseos del sexo y se obsesiona, ese deseo (sin razonamiento) le impulsará a cometer una violación aunque luego sea una buena persona Una persona dominada por el alcohol puede torturar y hacer sufrir a otras personas que se vean obligados a estar a su lado pero, ¿qué pasa si estas personas pasan años pensando incluso en matarle y desear hacer con él no sé cuantas maldades pero no lo hacen? Cuando una persona que necesita dinero traza un plan para robar y se obsesiona durante un tiempo con ello, es posible que un solo pensamiento de otra persona sobre el hecho de robar le impulse a hacerlo. La debilidad y culpa en este caso sería suya pero el creador de ese pensamiento también tiene responsabilidad en ese hecho. Por tanto, las acciones son el resultado de deseos y pensamientos ¿Cuántas deudas tenemos que saldar precisamente por esos deseos y pensamiento inmanifestados físicamente? ¿Podemos cometer una locura o cometer un grave “error” aun estando ya en el sendero de aceleración espiritual? ¡Por supuesto que sí!
Una persona que murió llena de odio y con muy malos deseos hacia alguien será puesta tarde o temprano junto a ese malhechor para superar esa deuda pendiente pero, si no lo supera o incluso se desvía de lo previsto, esta persona se podría ver impulsada (por aquellos malos deseos y pensamientos) a matar; es más, si su maltratador del pasado la hubiera asesinado y este último hubiera muerto lleno de odio y malos deseos hacia él, es posible que le mate. ¿Es culpa de los Ángeles del Destino? No, porque ellos no pueden obligarnos a actuar de determinada forma y no saben como vamos a actuar ante las circunstancias ¿es la culpa del que asesina? Sí por no superar la prueba, por volverse a dejarse llevar por los malos deseos y pensamientos en un momento dado, por no razonar y utilizar la voluntad positivamente, y porque, aunque somos libres, se ha vuelto a dejar dominar por la personalidad.
Un hecho que ha de consumarse como resultado de toda una serie de pensamientos y deseos puede esperar muchos años en una vida como lo hace a lo largo de los renacimientos hasta ver la oportunidad de manifestarse pero, tanto si es bueno como si es malo, tarde o temprano se manifestará, es decir el individuo efectuará el hecho bien o mal según su estado de ánimo y mental y según las circunstancias. Este hecho puede tener su origen hace cuatro vidas (por ejemplo) y ahora quizás seamos hombres de buena voluntad y de paz, pero eso no garantiza nada como ha ocurrido con tantos santos, con personas que han tenido una conversión y con otras que han asesinado siendo buenas personas y ante el asombro de los demás.
Los pensamientos y los deseos son la causa de la acción por lo que, al tener libre albedrío y voluntad, podemos cambiarlos, sin embargo, cuando hemos acumulado muchos deseos y pensamientos de la misma clase, su poder en nuestros cuerpos mental y de deseos nos pueden obligar a actuar. No cabe la menor duda que si nuestras ultimas vidas ya han sido rectas y hemos vivido manteniendo y luchando por conseguir elevados ideales, estaremos muy fortalecidos para utilizar correctamente el libre albedrío, pero como no somos aún perfectos y nos queda mucho por controlar respecto a la mente y al cuerpo de deseos, nadie puede decir que en esta vida no va a caer en determinada cosa o hecho. Puede haber una lucha entre el cuerpo de deseos y la mente para que un individuo haga bien o mal pero el resultado será siempre que habrá una acción en cuanto se presente la oportunidad. Si cuando se presente dicha oportunidad de hacer lo que se ha estado desarrollando internamente, la persona actúa instintivamente, puede cometer errores o volver a caer en el mismo error, sea robar, hacer mal a alguien, etc. Pero si la persona está en el sendero de espiritualidad siempre tendrá la oportunidad de razonar y cambiar el destino. Como no sabemos en qué momento nos han puesto determinada prueba que nos puede pillar desprevenidos ni ver en los “archivos akásicos” cómo se creó y cuándo nos vienen las deudas pendientes, no nos queda más remedio que intentar desarrollar un autocontrol que nos haga conscientes momento a momento de lo que pensamos y deseamos para que éstos no nos traicionen en ese momento.
Lo mismo que los Hermanos Mayores envían pensamientos de amor a la humanidad y transmutan el mal que ésta crea para que podamos llegar al fin previsto, y lo mismo que Cristo está sufriendo por nuestra maldad a la vez que ayuda a eliminar el mal que nosotros creamos, así también nosotros podemos pensar y desear la paz, el amor y la fraternidad hacia todas las personas y muy en particular con los que, por las circunstancias que sean, no simpatizamos. La gran mayoría de las cosas que nos ocurren y las circunstancias que nos rodean y que consideramos malas aun sabiendo que tenemos karma pendiente, están hechas con la mejor voluntad para ayudarnos por parte de los Hermanos Mayores, Ángeles y Guías de la humanidad, y aunque creamos que cometen errores no es así, sino que están actuando de acuerdo a los cambios necesarios y respecto a los karmas colectivos. Lo mismo que Jehová mandaba a un pueblo contra otro para hacer la guerra con la intención de desarrollar ciertos aspectos que se necesitaban desarrollar en el hombre así mismo nosotros podemos aun cometer grandes barbaridades cuando los ángeles del Destino se ven obligados a ponernos en determinadas circunstancias por las deudas del pasado; la única diferencia es que ya no estamos tan dominados por el cuerpo de deseos y tenemos más voluntad y razonamiento para discernir antes de actuar. Pero, aun así, cuando una deuda madura se debe cumplir, las circunstancias se complicarán, perderemos la cabeza o surgirá cualquier cosa para que actuemos de determinada forma. Así se va cumpliendo el karma, es la única manera de quitarnos esas deudas del pasado. Aun somos muy imperfectos y por eso nuestras obras no pueden ser ni total ni siempre perfectas, por tanto, generan mal karma, de aquí que, conociendo estas leyes divinas podamos elegir, en lo posible, el sendero de la razón y del bien; así el mal siempre será menos y estaremos más preparados para hacer frente a las deudas del pasado.
Nosotros hemos llegado a ser lo que somos gracias también al mal y a las formas y reinos evolucionantes que hemos utilizado como vehículo. Pero lo mismo ocurre con el Creador de nuestro planeta, del sistema solar y de todo lo demás. Esos exaltados Seres han llegado a ser lo que son después de pasar por infinidad de circunstancias, estados de conciencia y formas evolucionantes y, sin embargo, han llegado a ese nivel. Sí, es cierto que somos insignificantes a su lado pero ellos también pasaron por un estado de conciencia similar al nuestro (autoconciencia) y están pasando por otros inferiores respecto a otros grandes seres superiores a ellos. Todos nos ayudamos y debemos ayudarnos por medio de la más granes virtudes, los más elevados ideales y el amor y la fraternidad como hijos de un mismo Ser. Todo buen sentimiento y pensamiento son una semilla que puede fructificar en los demás, son aspectos que producirán armonía y equilibrio en el universo, en nuestros cuerpos y en las vidas diminutas que componen todo ser viviente.
Todo lo malo que nos rodea es creación actual del hombre o efecto del mal de otras vidas, pero ese mal es necesario para que nosotros desarrollemos la conciencia superior y la buena voluntad. El mal es bien en formación y por eso debemos ver siempre su aspecto positivo en vez de interpretarlo como un mal contra nosotros o como un castigo. El mal, a la larga, hará que desarrollemos los poderes del Espíritu pero el discernimiento y la buena voluntad acelerarán nuestro desarrollo y harán que colaboremos con estas Leyes Divinas que tanto nos cuesta comprender. Todas nuestras vidas tienen como resultado una mayor evolución, y todo mal entre nosotros tendrá unas consecuencias después de la muerte que nos harán ver la sabiduría de estas Leyes y que es mejor colaborar con ellas que oponerse. Según comprendamos la Ley de Consecuencia emitiremos juicios más razonados, deseos más altruistas y fraternales, y pensamientos de amor, lo que tendrá como resultado toda una serie de acciones físicas que ayudarán a cambiar nuestro futuro y el de la humanidad. Por consiguiente, este conocimiento nos lleva no solo a ayudarnos a nosotros mismos, sino también a todo ser viviente y a Dios mismo.
Estar enfadados, actuar sin razonar, dejarnos llevar por la impulsividad y por el instinto y dejarnos dominar por los deseos y pasiones animales, no nos ayuda en nada sino que nos llevará a obtener unos resultados negativos al final de esta vida. Unos resultados que, en la siguiente, harán que nos preguntemos que porqué somos desgraciados o sufrimos o porqué Dios nos castiga de esa forma. Sin embargo, aun en medio de la tempestad y aun con problemas que nos agobien, siempre somos libres de actuar con conocimiento de causa y elegir el sendero del bien o el del mal ante cualquier pensamiento, palabra y obra. Esta es la manera de ir eliminando el mal de nuestra vida y de nuestro futuro destino. El mal nos traerá desarrollo pero a costa de sufrimiento pero el que trabaja por el bien y la fraternidad de la humanidad irá eliminando la desgracia y el sufrimiento de su destino.

Francisco Nieto

miércoles, 12 de agosto de 2009

LA AMOROSA OBRA DE CRISTO


Es aspirante Rosacruz es un estudiante de los procesos de la naturaleza y del propio ser humano pero a través de ese estudio intenta comprender y descubrir cuál es la Gran Causa, no se conforma con las explicaciones históricas o científicas sino que busca explicaciones a los hechos que rigen el mundo. Algunos de estos hechos se producen en lo que llamamos solsticios, equinoccios y, sobre todo, en lo que llamamos la “Pascua”.
El estudiante Rosacruz sabe que el sistema solar donde evolucionamos es la manifestación física del Gran Ser que llamamos Dios y que, “en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”, por consiguiente, nuestra vida es parte de Su Vida, nuestra conciencia es parte de Su Conciencia y nuestro verdadero Yo, es también parte de Él mismo. Por este motivo, nosotros estamos aprendiendo a ser como Él y, por eso mismo dijo Cristo: “Las cosas que yo hago las haréis vosotros también” y “donde yo voy ahora vosotros no podéis seguirme, pero lo haréis después.”; quiero decir que somos una “chispa activa” que en su momento se convertirá en llama creadora.
En la Pascua celebramos la muerte y resurrección de Cristo, pero este hecho tiene un significado más profundo para el estudiante Rosacruz. Antes de la venida de Cristo a la tierra desde el Mundo del Espíritu de Vida, (el mundo unificante y de amor) la humanidad estaba bajo la dirección de los Arcángeles (que son los espíritus de raza) y de los Ángeles (que son guardianes y guías de la humanidad)
En esa época, la humanidad estaba cristalizando el planeta por medio de su egoísmo y maldad, estaba aniquilando las vibraciones espirituales que necesitaba para progresar porque su cuerpo de deseos anulaba la voz del Espíritu. Entonces, las influencias espirituales venían a través de la Luna y de Jehová y sus Ángeles, pero con la venida del Arcángel Cristo, Éste se hizo el Espíritu Interno de la Tierra para así poder influenciarnos desde dentro y manifestar Su Amor y Su vida hacia toda la humanidad.
Pero esto sólo se podía hacer a través del sacrificio en la cruz. La sangre es el vehículo de manifestación del Espíritu y a través de la cual puede gobernar su cuerpo físico, por lo tanto, sólo derramando la sangre Cristo podía penetrar en la Tierra. De esta forma Cristo difundió Su propio cuerpo de deseos de gran desarrollo espiritual por todo el planeta, limpiándole así de todas sus bajas vibraciones y haciendo que la humanidad tuviera materia espiritualizada para asimilar para su propio desarrollo interno. Como resultado y desde entonces, Cristo atrae cada vez más éteres espirituales planetarios y ayuda en la purificación de los éteres de nuestros cuerpos para que la humanidad pueda obtener el cuerpo espiritual necesario para su futuro funcionamiento.
Desde hace dos mil años Cristo viene cada año a la Tierra para dar Su vida y ayudarnos en nuestro progreso espiritual, pero ¿por qué desciende cada año para sufrir voluntariamente por las maldades del ser humano? Él es el Iniciado más elevado de los Arcángeles y, mucho antes de descender, vio como nos alejábamos del camino previsto por Dios, su compasivo amor no permitió que nos perdiéramos y no encontráramos el camino de vuelta a casa. Necesitábamos una ayuda extra, y esa ayuda sólo la podíamos recibir de un Arcángel, ese fue el motivo que hizo ofrecerse para salvar en ese momento a la humanidad y para que, después y durante muchos años más, la humanidad despierte el Cristo Interno. Pero, además de Su amoroso sacrificio, debía comprender y sentir el aspecto humano y sus necesidades, por eso no tuvo otra forma de hacerlo sino por medio de tomar un cuerpo físico y sufrir desde adentro como nosotros sufriríamos si nos tuviéramos que ver encerrados en el diminuto y limitado cuerpo de una célula.
Él también vino para enseñarnos el Camino, la Verdad y la verdadera Vida que nos debe llevar a nuestro Padre, y lo hizo con su enseñanza y ejemplo, pero en un cuerpo de hombre donde padeció, sufrió y murió por Amor a la humanidad.
Cada año muere en los mundos espirituales para nacer en la Tierra el 24 de diciembre donde permanece tres días para dejar Su Vida en el planeta. En la Pascua, cuando Su Amor hace florecer un nuevo impulso de Vida y Espiritualidad en la tierra, Él nos abandona para volver con el Padre y recuperarse y prepararse para un nuevo año, esto es el 21 de junio. Sin esta infusión de Vida y Energía Divina perecería todo ser viviente en la Tierra y se frustraría el Plan Divino para el desarrollo espiritual de la humanidad. Él se manifiesta a través del Sol y hace que germine y fructifique todo lo que está alrededor, en y dentro del planeta.
Dos mil años después de Su sacrificio, la humanidad sigue valorando más el aspecto material que el espiritual de la vida, para la mayoría de las personas, la fiesta de la Pascua, así como la Navidad, es sólo un día de fiesta y regocijo, pero para el estudiante Rosacruz tienen un significado mucho más profundo, esotérico y universal porque sabe que todos somos peregrinos en la Tierra y que Cristo es nuestra única esperanza y salvación. Él nos enseñó a amar y a servir, o sea, el camino más corto, seguro y gozoso que nos lleva a Dios, y por ese camino y gracias a Él, nosotros debemos esforzarnos para ser un ejemplo viviente allá donde nos encontremos para poder conseguir lo que Él dijo de: “Sed perfectos como lo es nuestro Padre que está en los cielos.”
Si de verdad queremos ser perfectos debemos dar amor a nuestros semejantes, sufrir por ellos, ayudar al prójimo por algún medio sin esperar recompensa alguna y, perdonar humildemente a quienes nos hacen mal diciendo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” y, si es necesario, perdonar “setenta veces siete”. Pero esto no es fácil dirá alguien, es cierto, pero no imposible, para conseguirlo debemos comenzar por el amor, porque haciendo todo con amor es como estar en Cristo y dejar que Él actúe en nosotros; una vez que llevamos esto a la práctica, lo demás es mucho más fácil y nos sentiremos más hermanos que nunca con los demás. Hasta que no desarrollemos esta compasión, este amor y este entendimiento Crístico, seremos niños llorando en la oscuridad, enfrentándonos a nuestra propia naturaleza inferior y continuaremos creando bajas vibraciones que enturbiarán los mundos superiores, entorpeciéndonos a nosotros mismos.
Esta es la gran lección que nos dio hace 2000 años y que nos sigue dando hoy Cristo con su sacrificio anual, Él confía en que los que somos conscientes de estas verdades nos esforcemos en seguir su ejemplo y nos hagamos colaboradores de Él en la Tierra; Él quiere que seamos Sus pastores y alimentemos a Sus ovejas.
Desde hace dos mil años hasta hoy, nuestra estancia en el Purgatorio después de la muerte es cada vez más corta, gracias a la purificación de la materia de deseos y a las oportunidades de progreso que nos brinda Cristo, pero ¿qué hacemos nosotros para mejorar la humanidad, para ayudar a Cristo en su sacrificio y para agradecer el hecho de tener todo este conocimiento? No nos damos cuenta que al obtener este conocimiento en esta vida nos obligamos a utilizarlo en bien de la humanidad y en nuestro propio desarrollo interno; cerramos los ojos porque nos cuesta mucho vivir la vida espiritual y porque nos encontramos muy cómodos entre los placeres; nos falta sensibilidad y compasión para ponernos en el puesto de los demás y, preferimos ver la paja en el ojo ajeno antes que la viga en el nuestro.
La humanidad debe construir el Cuerpo-Alma que es el cuerpo que necesita para poder continuar su desarrollo en la Tierra en un tiempo quizás no muy lejano y, es por medio de la imitación de la vida de Cristo solamente como podemos adquirirlo.
Y todo esto ¿hasta cuando? pues hasta que un número suficiente de personas hayan alcanzado la vibración crística y, por lo tanto, su responsabilidad sea lo suficientemente grande como para hacer de guías de la humanidad, por consiguiente, es importante tomar conciencia de todas estas verdades y ponerse a trabajar para que podamos ser elegidos al menos como colaboradores. Cada uno de nosotros debe cargar con su cruz y seguir a Cristo, pero cuando la carga es muy pesada y nuestro corazón esté dolido, debemos pedir ayuda a nuestro Padre, de esta forma superaremos nuestras pruebas y aceleraremos nuestro desarrollo.
Como pioneros, debemos esforzarnos y comprometernos para trabajar por un mundo de Verdad, Nobleza y Bondad y por que nuestros corazones estén llenos de amor, tolerancia y entendimiento, al menos para que las generaciones futuras tengan parte del sendero ya hecho.
Esta es la misión que los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz nos encomiendan y que nosotros debemos aceptar casi como una deuda a la humanidad, que trabajemos a favor del Espíritu para que desarrollemos las cualidades latentes en poderes espirituales dinámicos y para que los pongamos en práctica con todas las personas que lo necesiten.
Meditemos profundamente la labor de Cristo sobre la humanidad; démonos cuenta de que cada pensamiento, palabra y obra de maldad que nace de nosotros es un gran sufrimiento para Él y un impedimento para la humanidad y; recodemos y llevemos a la práctica aquella afirmación que dice: “aquel que quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos.”

Francisco Nieto

(Ver artículo en otro blog: La misión de Jesús Cristo)