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viernes, 25 de diciembre de 2009

PRECEPTOS PARA EL ASPIRANTE ESPIRITUAL


El sendero del místico es un camino espinado pero bello para desarrollar los valores espirituales de la devoción, también es un camino de fe y por eso mismo es alternativo al sendero del ocultista que busca respuestas intelectuales y conocimientos, por eso mismo, en estos preceptos intento dar una línea a seguir para ambos buscadores de la Verdad y del desarrollo espiritual.

1º.- Dará gracias a Dios todos los días por los alimentos, por la salud, por el trabajo y, sobre todo, por el mal y las pruebas y tentaciones que tanto nos fortalecen.
2º.- Cristo será el ideal principal de su vida y le tendrá presente en cada momento en su manera de pensar, hablar y actuar.
3º.- Intentará fijarse solo en lo positivo de las personas y de todo lo que normalmente llamamos “mal” y perdonará y olvidará ese aspecto que a menudo tanto nos disgusta de nuestro prójimo.
4º.- No colaborará con la crítica destructiva en ningún sentido sino que, al contrario, intentará evitarla o transformarla en constructiva.
5º.- El servicio amoroso y desinteresado al prójimo será uno de sus ejercicios a lo largo de la jornada haciéndolo con modestia y humildad.
6º.-Para no crearse deudas del destino con sus enemigos, procurará fijarse y meditar solamente en sus cualidades y nunca en sus defectos.
7º.- Se esforzará siempre que pueda en no hacer a otros lo que no le gustaría que le hiciesen a él.
8º.- Procurará controlar su mente para no caer en los deseos y en las tentaciones negativas y para que ésta no se vea influenciada por la atmósfera de pensamientos indeseables que nos puedan rodear.
9º.- Su manera de actuar en la vida estará siempre basada en la Verdad, la fraternidad, la honradez y la justicia.
10º.- Cuando tenga algún problema preocupante que le agobie, no se encerrará en él para no hacerse débil ante sus influencias negativas, al contrario, centrará su pensamiento en Dios para recuperar la armonía y la confianza interna.
11º.- Tendrá siempre presente que las cosas no son buenas ni malas sino que las verá según su forma de pensar. Si consigue pensar siempre positivamente será como una luz que alumbre a los demás.
12º.- Sabiendo que un espacio no puede estar ocupado por dos objetos a la vez, observará sus pensamientos para reemplazar los negativos por los positivos y concentrarse en ellos para llevarlos a la práctica.
13º.- Como ocultista que conoce las leyes de Renacimiento y Consecuencia, intentará actuar cada día de manera que sus actos sean semillas que traigan mayor desarrollo moral, intelectual y espiritual en la próxima vida.
14º.- Tendrá siempre presente que cada vez que hace un mal es como si se echara una mancha en su aura, si persiste en esa actitud, las manchas impedirán que pueda ver la luz y caminará en la oscuridad.
15º.- Cuando quiera supera un problema con otra persona, hará todas las mañanas un ejercicio de visualización, en la situación donde suele fallar, transformando todo en positivo. Si persiste en esa “auto-programación”, llegará el momento en que actuará sin ningún mal sentimiento contra el otro y resolverá el problema.
16º.- Conociendo el Plan de Dios, colaborará con Él procurando hablar, pensar, actuar y ver solamente lo positivo del mundo, de las circunstancias y de las personas que le rodean.
17º.- Se analizará en sus meditaciones para ver cuáles son sus defectos, una vez hecho esto, tomará la decisión sincera de superarlos. El aspirante no debe llevar consigo nada que pueda hacer daño a los demás.
18º.- Tendrá su propio lugar donde realizar sus ejercicios espirituales para crearse un ambiente de paz, equilibrio y armonía espiritual tanto en su aura como en lo que debería ser su “Templo de Oración.”
19º.- Procurará no caer en el error de pensar que porque tenga ciertos conocimientos o poderes espirituales es más que otro. El desarrollo espiritual se adquiere cuando se lleva el conocimiento a la práctica, entonces comprenderá el significado de: “El que quiera ser el primero debe ser el último y el servidor de todos.”
20.- Cuando quiera vencer un defecto, no deberá luchar pensando en ese defecto porque así lo estará alimentando, al contrario meditará en la manera de desarrollar la cualidad opuesta para que el defecto muera por inanición.
21º.- Sabiendo que el Yo superior es sabio y siempre está intentando aconsejarnos y guiarnos, tendrá plena confianza en él poniendo sus asuntos y dudas en sus manos y le escuchará con atención.
22º.- Nunca buscará poder, lo único que debe buscar es la humildad; tampoco buscará que le elogien, porque si lo hace, es que está muy dominado por la personalidad. Sin embargo, sí trabajará por los demás sin esperar nada a cambio.
23º.- Tendrá siempre presente que debe dar ejemplo de todo lo que representan estos preceptos, si hace lo contrario, estará entorpeciendo su propio destino y muy posiblemente, incumpliendo el compromiso que hizo antes de renacer.
24º.- Se esforzará en dedicar unos minutos a diario para hacer sus oraciones y meditaciones con la intención de aumentar las vibraciones de sus cuerpos y elevarse en alas del amor.
25º.- Pedirá perdón de todo corazón a Dios todos los días al acabar la jornada y por las personas que sufren y pasan hambre y necesidades en el mundo.
26º.- Intentará hacer las cosas como si fueran para Dios sin fijarse en si son molestas, duras o difíciles, y sabiendo que esas ofrendas repercutirán en la humanidad.
27º.- En sus momentos de paz y oración no sólo debe preguntarse ¿Cuántas veces he servido hoy a Dios? ¿Cuántas a mi Espíritu? sino que también se preguntará ¿Cuántas he fallado?
28º.- Resumiendo todo lo anterior sabiendo que es un Dios en formación, debe preguntarse ¿Por qué no comienzo a actuar con la misma intención que lo hace Dios?

Francisco Nieto

¿ POR QUÉ FRACASAN LAS DIETAS HIPOCALÓRICAS?


La vida sedentaria, la comida basura, la despreocupación por la buena salud y la desinformación nutricional, son, principalmente, las causas de una enfermedad cada día más común incluso entre los jóvenes llamada obesidad. Hay infinidad de dietas y casi todas basadas en contar calorías o similares, los mismos médicos saben que son poco efectivas porque casi todas llevan consigo el efecto yo – yo o rebote, pero ¿por qué fallan las dietas hipocalóricas?


1º.- Porque se pasa hambre. La mayoría de las dietas de adelgazamiento hasta ahora puestas en práctica y otras modernas que también buscan la pérdida de al menos un kilo por semana, hacen pasar hambre porque la reducción de calorías es demasiado alta. Lo cierto es que mientras las personas hacen la dieta sobrellevan como pueden lo de “pasar hambre”, pero después de dejar la dieta van cediendo a las tentaciones y terminan comiendo de todo sin control. Esto no ocurre cuando hay una información nutricional que hace que se forme un hábito sano sin necesidad de pasar hambre y para toda la vida.

2º.- Porque al acostumbrarse el cuerpo a funcionar con tan pocas calorías, el metabolismo basal desciende y quema menos calorías llegando incluso a no perder nada de peso. Por tanto, de lo que se trata es de comer las calorías que se necesiten (según las reglas y cálculos existentes) en cinco pequeñas comidas al día y hacer algo de ejercicio para acelerar el metabolismo.


La respuesta más común aconsejada incluso por los médicos cuando una persona no pierde peso es “coma menos”. A continuación nos facilitarán unos consejos, unos menús y un número de calorías que no se deberán sobrepasar a diario. En principio parece fácil pero no lo es tanto, todos conocemos a alguien muy delgado que come mucho u otro que es obeso y come menos que el anterior, por tanto, no se trata de contar calorías para no ingerir ni siquiera las que se necesitan, sino de mantener el equilibrio según el tipo de calorías. Con esto quiero decir que no es lo mismo ingerir 1000 calorías de proteínas y grasa que las mismas de carbohidratos y, entre éstos mismos, de simples o complejos.

A la pregunta del que es el título de este artículo se pueden dar varias respuestas, veamos una de ellas. La insulina es una hormona que es segregada en mayor o menor cantidad según qué clase de alimentos se consuman, y está relacionada con la energía en sentido de que, o bien la quema o, por el contrario, la acumula. Entonces surge la pregunta que todos nos hacemos ¿qué alimentos son los que segregan más insulina? La respuesta es: Los que tienen un alto índice glucémico, por ejemplo, lo preparado con harina no integral, la miel y todo lo que lleve azúcar, arroz blanco, patatas de cualquier forma, zanahoria hervida, la mayoría de los cereales azucarados, la bollería, refrescos dulces, el jarabe de glucosa, helados, los empanados, la pasta blanca, la fruta en almíbar, etc. Quien esté acostumbrado a contar calorías se dará cuenta de que algunos de estos alimentos tienen pocas calorías, por ejemplo la zanahoria cruda, sin embargo, cuando se hierve se altera su estructura celular y aumenta su índice glucémico.

Sin embargo, eso no suele ocurrir con otros muchos alimentos que mencionaré al final de este artículo cuyo índice glucémico es bajo aunque tengan muchas calorías. La verdad es que la mayoría de las personas que quieren mantener la línea sin hacer dieta procuran consumir pocas calorías, es más, pienso que la sociedad occidental consume muchas menos calorías que hace veinte años y, sin embargo engorda o le cuesta adelgazar. No soy doctor sino un simple aficionado a la nutrición que le gusta saber cómo funciona todo este mecanismo del metabolismo, etc. pero, en mi opinión, si comiendo poco se engorda y no por comer menos calorías se adelgaza más ¿qué es lo que falla? La clave puede estar en el índice glucémico, en la calidad del alimento, en su naturaleza y en el proceso metabólico, por consiguiente y volviendo al principio, si tenemos un control de los alimentos de alto índice glucémico, controlaremos la segregación de insulina y, por tanto, el aumento de peso.

El índice glucémico determina la velocidad con que se segrega la insulina, por tanto, tiene una relación directa con la regulación en la absorción de los carbohidratos y de otros alimentos. Es responsable de regular el nivel de azúcar en la sangre, lo que significa que si se consume mucho carbohidrato de alto índice glucémico se segregará mucha más insulina pudiendo ocurrir que gran parte de los carbohidratos se conviertan en grasa y no se guarden como glucógeno en el hígado y en los músculos para su consumo. Como explico en mi libro ¿Adelgazar y realzar la belleza? ¡es fácil! El azúcar tiene un índice glucémico de 105, por lo que es de lo más alto ya que se considera alto a partir de 65 (rapidez con que se eleva el azúcar en la sangre) y bajo a lo inferíos a 55. Teniendo en cuenta el azúcar, el pan blanco, las patatas, el arroz y la pasta no integral y la bollería ¿en qué grado estamos estimulando la insulina? Por consiguiente no deberíamos consumir todo tipo de carbohidratos ni mucho menos llevar una dieta alta en ellos porque, aunque es cierto que se necesita cierta cantidad diaria, nos pueden causar serios problemas en la salud, como por ejemplo artritis, obesidad, colesterol alto, triglicéridos, diabetes, enfermedades coronarias, etc.

La glucosa de los carbohidratos es necesaria para mover el cuerpo y para que funcione el cerebro, de hecho, esta glucosa se convierte en glucógeno y se almacena en despensas para ir gastando según se necesite a lo largo del día, el único inconveniente es que estas reservas se agotan pronto. Por eso yo aconsejo hacer cinco comidas al día donde haya una pequeña parte de carbohidratos mejor de bajo índice glucémico ya que, si fueran de alto, las despensas se llenarían rápidamente y la glucosa sobrante se convertiría en grasa para también guardarse. Pero la hormona insulina cuya producción es estimulada por el páncreas, no solo se encarga de guardar la glucosa en las despensas sino que también hace lo posible para que la grasa guardada no se queme. Así es que, a mayor índice glucémico mayor cantidad de insulina y mayor acumulación de grasa. Para no verlo todo tan oscuro diré que existe otra hormona antagonista a la insulina y que produce el páncreas que se llama glucagón, dicha hormona se encarga de movilizar la grasa. La formación de esta hormona se consigue con la ingesta de alimentos que contengan muchas proteínas (carne, pescado, leche, soja, legumbres, frutos secos, algas, huevos, etc.)

Evidentemente, esto no quiere decir que debamos comer muchas proteínas porque eso tampoco sería correcto, digamos que la relación con los carbohidratos sería de dos partes de carbohidratos y una de proteínas.

Por consiguiente:

1º.- Cuando se consumen alimentos de bajo índice glucémico no habrá esa ansiedad que suele haber cuando ocurre lo contrario, y la persona se sentirá satisfecha durante más horas.

2º.- Con estos alimentos de bajo índice glucémico aumentarán poco los niveles de glucosa después de cada comida pero, si nos pasamos con la fruta, aunque sea de bajo índice glucémico, podemos engordar.

3º.- Una alimentación de bajo índice glucémico mejora la sensibilidad de las células hacia la insulina, por lo que se necesitará menos de ésta para poder almacenar la parte de los nutrientes que se necesiten.

4º.- Las dietas de bajo índice glucémico ayudan a perder grasa más rápidamente, y más aún si los carbohidratos son complejos.

5º.- Hay muchas frutas y verduras que tienen el índice glucémico alto pero que, a su vez, tienen pocas calorías, esto significa que su efecto en los niveles de glucosa es mínimo y pueden consumirse algo más.

6º.- Hay que procurar consumir pocos carbohidratos de carbono después de las siete de la tarde y procurar que éstos sean de bajo índice glucémico ya que, si no se queman con ejercicio pueden convertirse en grasa.

7º.- Por el contrario, los que hacen mucho deporte y practican culturismo, necesitan restablecer las reservas de glucógeno cuanto antes, por tanto, sí pueden tomar los alimentos de alto índice glucémico.

8º.- Es muy aconsejable hacer algo de deporte o aerobic porque no solo mantiene el cuerpo en buen estado sino que, además, acelera el metabolismo y quema grasa, es decir, ayuda a tener una línea bonita. Si, además, se hace un poco de musculación, se realzará la belleza del cuerpo.

Alimentos de alto índice glucémico: Además de los ya mencionados: Plátanos, uvas, higos, melón, guisantes, maíz, nabos, zanahoria cocida, pan y arroz blanco, productos con harína o cereales no integrales y azucarados, lasañas, pizza, puré de patata y nocilla y similares entre otros.

Alimentos de bajo índice glucémico: Legumbres, frutas del bosque, berenjena, fructosa, leche de almendras o soja, frutos secos (avellana, almendra, cacahuete, etc.) alcachofa, acelga, espinaca, espárrago, bróculi, champiñón, coliflor, calabacín, fruta (naranja, melocotón, manzana, ciruela, pera, pomelo) pimiento, cebolla, puerro, lechuga, aguacate, confitura sin azúcar, leche y queso fresco entre otros.

Ejemplo de alimentos complejos: Patatas cocidas, maíz, arroz blanco e integral, pasta y pan integral, avena, uva, naranja, piña, plátano, melón, papaya, pera, sandía, manzana, leche, yogurt y fructosa entre otros.


Francisco Nieto

LA RELAJACIÓN


Extraído del libro "Como obtener salud y bienestar a través de la relajación"

Con la hiper actividad que actualmente tiene la sociedad, hemos llegado hasta tal punto de adaptación a ella, que casi no nos damos cuenta de cómo se produce un agotamiento nervioso y de energía vital que va afectando poco a poco a nuestra salud. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, normalmente cansados, estamos gastando y derrochando energía a la vez que desequilibramos el sistema nervioso y la mente; es más, muchas veces no recuperamos esa energía y nos levantamos casi igual de cansados que nos acostamos suponiendo que incluso no padezcamos de insomnio.
El resultado de todo esto se refleja en el rostro, en el comportamiento, en el carácter irritable, en las relaciones personales… y si esta tensión nerviosa persiste creará afecciones al corazón, hipertensión, pérdida de memoria, problemas digestivos, etc. etc. Luego entonces, cabe preguntarse ¿merece la pena llevar una vida así en perjuicio de nuestra salud?, Por supuesto que no, y con más razón cuando dedicando solamente 30 o 40 minutos a diario durante un tiempo podemos recuperar nuestra salud física y mental y ser más felices.
Toda nuestra actividad desde la mañana a la noche, sea del tipo que sea, gasta energía vital, no cabe duda de que es el cuerpo físico el que más gasta, sin embargo, la falta de control y atención sobre el mismo hace que estemos muchas horas tensos y haciendo movimientos que, al no ser necesarios, derrochan energía. ¡Obsérvese Ud. mismo cuando esté viendo la televisión, o cuando está esperando en la consulta del médico, o en cualquier otro sitio similar! ¿Qué hacen sus piernas? ¿Por qué está tensa su cara? ¿Qué ocurre con sus músculos y nervios cuando le dan un susto o una mala noticia? ¿Qué ocurre a su respiración cuando se enfada seria y profundamente? Bien, pues si no buscamos una solución, llegará el día en que enfermaremos y no habrá nadie que nos soporte.
La solución más reconfortante y eficiente es la relajación y, aunque no se aprende en un solo día pero sí se notan sus beneficios, puede comprobar lo que digo haciendo las siguientes dos pruebas:

1ª. Observándose Ud. mismo y controlándose los movimientos de su cuerpo haciendo que esté quieto a la vez que da la orden mental para que se relaje el músculo que corresponda.

2ª. Simplemente dejándose caer como cuando está muy cansado y estándose quieto sin mover nada a la vez que va dando ordenes a todos los músculos de su cuerpo para que se relajen.

Los resultados de esto no son nada con lo que puede conseguir con este libro, así es que, ¡Adelante! Ud. puede.
Para la mayoría de las personas, la relajación no es nada más que el efecto de llevar al cuerpo físico a un estado de inercia y pasividad, sin embargo, los que se han interesado un poco por saber cuál es la mecánica de la relajación, saben que para hacer una relajación profunda es necesario actuar sobre el cuerpo físico, sobre el aspecto interno de la persona -emociones, sentimientos, etc.- y sobre la mente. Esto nos lleva a razonar y a comprender que el ser humano está compuesto de diferentes aspectos o cuerpos siendo el más elevado de ellos la mente. Pero la mente no dirige la relajación si no la enfocan en ese trabajo, por tanto ¿quién enfoca y concentra la mente en esos cuerpos para conseguir el efecto deseado? Alguno responderá que la voluntad, y en parte tiene razón, pero sabemos que no todos tenemos la misma voluntad y que, ante determinados hechos, pruebas o tentaciones, es casi nula. Luego entonces ¿qué nos queda? el Espíritu, del que hablaremos y trataremos en este libro.
Aunque los métodos o técnicas que voy a desarrollar en este libro son mayormente científicas y se llevan practicando con muy buenos resultados desde hace casi un siglo, y dado que mis estudios están más centrados en la filosofía oculta o esotérica, introduciré algunas enseñanzas al respecto para que el lector tenga un concepto más profundo de la naturaleza del verdadero ser humano. Si el hombre es un ser compuesto de voluntad, mente, sentimientos, emociones, vida y de un cuerpo físico, no podemos tratar esos aspectos por separado porque no lo están, por tanto, tendremos que tratarlos como un conjunto y en su respectivo orden, es decir, utilizaremos la voluntad del Espíritu para concentrar la mente y dar ordenes o sugestionar a los otros aspectos para que, como resultado, se relaje profundamente el cuerpo físico.
El verdadero ser humano es perfecto y está preparado para vivir de acuerdo a la naturaleza, lo mismo que tiene sus defensas ante la enfermedad también tiene su mecanismo de defensa ante los agentes estresores -miedo, fobias, estrés, experiencias dolorosas, etc.- Pero la sociedad actual ha centrado su conciencia en el mundo material hasta tal grado que casi ha perdido la conciencia de sí mismo, actuando ante las circunstancias casi de una forma mecánica. Esta pérdida de contacto personal y espiritual hace que su defensa se debilite hasta tal punto que, al no poder más, se manifieste el desequilibrio del sistema nervioso, la ansiedad, la tensión muscular y el derroche de energía vital lo que, a la larga, afecta todas las actividades y relaciones personales.
La relajación, más que curar previene, alivia, causa bienestar, serena, permite controlar el cuerpo y la mente, mejora la circulación sanguínea y la respiración, y un largo etcétera más, por tanto, mejora la calidad de vida y fortalece la salud. Pero que no se confunda el lector, la relajación no se ejecuta y se aprende sola y en pocos días. Podemos utilizar la imaginación, la visualización, la autosugestión, la meditación y algunos ejercicios más, pero lo tenemos que hacer con voluntad, concentración y mucha práctica y persistencia; sólo así aprenderemos como aprendimos a conducir una bicicleta o un coche.
Una vez aprendida, estaremos preparados para relajarnos en cualquier situación y lugar. Así es que, querido amigo/a si quieres vivir más tranquilo, si quieres ser más feliz, dormir mejor, estar más equilibrado física y mentalmente y si, en definitiva, quieres disfrutar más de la vida, ¡adelante! pon manos a la obra y tómatelo en serio porque yo te aseguro que no te arrepentirás.

Francisco Nieto

domingo, 6 de diciembre de 2009

APUNTES SOBRE EL KARMA (II)


APUNTES SOBRE EL KARMA (II)


Al hablar de karma hay que decir que en el destino de la humanidad no existe la suerte, la casualidad ni el accidente puesto que la Ley de Causa y Efecto se basa en que cada suceso tiene como causa u origen una acción del pasado. Aunque en cada vida tenemos la posibilidad de responder libremente ante las circunstancias y personas y aunque nos dan la posibilidad de crear nuevas causas que aceleren nuestro desarrollo, lo cierto es que su efecto se hará sentir en un futuro, sea en la misma vida o en otra. Como aún no recordamos las vidas pasadas ni sabemos cuál es nuestro destino, la mayoría de la humanidad piensa que los sucesos y circunstancias surgen de la casualidad o de la nada, sin embargo, el ocultista sabe que no es así. Lo mismo que está confundido el salvaje ignorante de las leyes físicas del universo al pensar que todo lo que sucede tiene como origen la casualidad o los milagros, así mismo ocurre respecto al común de la humanidad por no conocer la Ley de Consecuencia ni las que regulan el desarrollo respecto a la moral y a los pensamientos; algunos llaman a esto incluso buena o mala suerte. Cuando el salvaje comienza a conocer las leyes físicas piensa que todo lo que haga está controlado por esas leyes inmutables y comienza a resignarse ante ellas, pero tarde o temprano se da cuenta de que es libre dentro del mundo limitado donde actúa. Al final, cuando conoce cómo funcionan las leyes divinas, sabe en qué dirección trabajan, con qué fuerza actúan y colabora con ellas sintiéndose libre.
Cada no mucho tiempo se descubren nuevos hechos de las leyes físicas, el hombre adquiere cada vez más poder sobre la naturaleza como podemos observar cuando trabajan con el átomo o con los genes así como en otros aspectos y leyes que hasta no hace muchos años estaban ocultas. A medida que el hombre comprende estas leyes las utiliza como fuerzas con las cuales puede calcular, trabajar e incluso predecir hechos futuros; es decir, comprendiendo y manejándolas puede producir efectos. Así es que, podemos decir que el ignorante es esclavo de su destino y de las circunstancias, mientras que el sabio es libre y utiliza las leyes o energías según sea su voluntad.
Esto mismo ocurre respecto a las Leyes Divinas que rigen en los mundos ocultos y en el nuestro respecto al pensamiento, a la moral y a nuestros actos. Cuando más violamos las Leyes más nos limitamos a nosotros mismos para que, gracias a esas limitaciones, aprendamos a razonar pensando en tomar otro camino mejor. Cuando más conocemos las leyes más nos damos cuenta de que haciendo el bien colaboramos con ellas y tenemos más liberad, es más, el conocimiento de estas Leyes nos da fe, esperanza en un mundo mejor y confianza propia. El hombre es creador de su propio destino según utilice sus cuerpos, lo que a su vez dará origen a una respuesta en el mundo que corresponda. Así un mal pensamiento está regido por las leyes del Mundo del Pensamiento y nos traerá el efecto que ese pensamiento cause al mundo y a las personas que nos rodean. Y si a ese pensamiento va unido un deseo de hacer bien o mal, también entrarán en juego las leyes del Mundo del Deseo o astral; y si ese pensamiento y deseo unidos nos impulsan a la acción y cometemos un acto malévolo, en su momento, las leyes físicas también actuarán sobre nosotros; no sabremos cuando vendrán estos efectos pero podemos estar seguros de que vendrán. Por consiguiente, cada uno de nosotros es dueño y causante de su destino, sea como sea el presente como efecto de nuestro pasado.
La mente es creadora y poderosa, un pensamiento puede influir a otras personas según sea su naturaleza. Toda acción del hombre tiene su origen en su mente, lo mismo que todo lo que ha creado también ha sido gracias al pensamiento. Por esta razón se dice que así como el hombre piensa así es él, por consiguiente, si queremos comenzar a cambiar nuestro destino o karma debemos empezar por gobernar nuestra mente para que sus pensamientos sean creadores de bien. Controlando la mente podemos controlar los deseos y sentimientos y, como efecto, las acciones, pero además, sabiendo que esos cuerpos pertenecen a los mundos superiores, quien desea cambiar su carácter y, por tanto, su destino, debe saber que podrá hacerlo también después de la muerte. Las ideas y pensamientos de una vida serán las tendencias mentales para la próxima pero también serán la causa que lleve al hombre a la región del los mundos del pensamiento y del deseo que le corresponda. De alguna manera, las leyes hacen que los pensamientos y los deseos modelen al hombre después de la muerte y que sean la causa principal de su reconocimiento y del lugar donde la haga.
Sabemos que los pensamientos cumplen la misión encomendada cuando van dirigidas hacia alguien, pero también que son atraídos por otros que piensan en hechos de la misma naturaleza. Así es que, si un pensamiento de maldad creado por nosotros, crea un impulso de acción para que otra persona cometa un delito, estaremos unidos a esa persona por el karma y en un futuro nos relacionaremos para afrontar nuestra deuda. Si no fuera así, en algún momento tendremos algún problema o perjuicio imprevisto y, aunque como hombres no comprendamos porqué nos ocurre eso, nuestro Ego sí lo entenderá.
Karma también tiene en cuenta (además de los sentimientos, deseos y pensamientos) nuestros actos sean en la forma que sean, es decir, un mal hábito como efecto de repetir una mala acción; el mal uso de la energía vital como efecto de la función creadora, (sexo) de la palabra hablada (crítica, injurias, etc.); el mal ejemplo que damos; nuestra colaboración o no respecto a la sociedad; el cuidado y la responsabilidad de nuestro cuerpo físico; etc. De esta forma podemos ver cómo quien siembra dicha recoge felicidad en el mismo mundo donde lo hizo afectando en bien a los demás. Una persona puede crear de manera altruista una guardería para niños necesitados y otro puede hacer algo similar pero no pensando en los niños sino en obtener renombre, pues bien, los dos recibirán su recompensa física en una vida futura, sin embargo, el desarrollo de su carácter no tendrá la misma respuesta por parte de karma. Cada uno nace en la familia y posición económica y social que le corresponde según lo que hizo en el pasado y eso será una prueba e influirá de nuevo en su carácter y destino. Una persona puede disfrutar de lo material porque benefició a la sociedad en otra vida pero si su carácter no fue lo suficientemente noble tampoco será feliz en su riqueza. El que crea miseria recibe miseria pero si esa misma persona cambia su carácter, en la próxima vida será feliz en su miseria. De ahí la necesidad de dar importancia a la formación de un buen carácter. Un mal hecho sin mala intención no es lo mismo que cuando hay mala intención, así mismo karma tampoco considera similar al motivo que a la acción. Una mala acción tendrá un efecto perjudicial sobre la persona causante pero en sentido físico y hasta que el karma se agote, pero posiblemente sin que la persona haga nada por regenerarse; sin embargo, el motivo (los motivos) crea carácter bueno o malo y éste, a su vez, tendrá un efecto regenerador en el futuro y muy en particular después de la muerte.
El carácter, como resultado del karma acumulado, se puede cambiar de acuerdo a la voluntad y a la fuerza mental con que se ha creado, claro que unos lo transforman más fácilmente que otros. La persona que piensa reiteradamente en robar terminará robando, bien por su propio pensamiento o bien por el de otros que piensen como él, pero lo curioso es que lo hará impulsivamente porque es su carácter. En estos casos vemos como cambiar un mal hábito, o lo que es lo mismo, el carácter, es tan simple como crear pensamientos de naturaleza contraria, lo que estimulará a la mente y al Alma a elegir otro camino mejor. Un mal hábito crea limitaciones en el destino pero siempre tenemos el libre albedrío para actuar de otra manera en esas limitaciones, de tal forma que al final las vencemos. Algo similar ocurre con las tentaciones, cuanto más las resistamos razonando e intentando buscar la victoria sobre ellas, más fuertes nos hacemos y antes las venceremos.
KARMA COLECTIVO. Además del karma engendrado por cada individuo, cada uno de nosotros estamos creando un karma que repercute en los demás como karma colectivo. Lo que le ocurre a un país como tal es efecto del karma creado por los habitantes de ese país y lo mismo ocurre con el líder de una secta, el padre de familia, el presidente de un gobierno, etc. Nuestros pensamientos, deseos y decisiones que tomemos como parte de un grupo de personas (familia, sociedad, religión, etc.) afectará a los demás. Una persona buena, altruista y servicial nace en una familia pobre y por diferentes circunstancias alguien que le aprecia le deja parte de su herencia (como karma de otra vida) gracias a la cual él la comparte con su familia como un acto de altruismo. Una catástrofe puede terminar con la vida de una cantidad de personas que juntas hicieron una matanza en otra vida. El egoísmo por ganar dinero hace que un conductor de autobuses trabaje muchas horas y esto, a su vez, que tenga un accidente, si algún viajero tiene pendiente una deuda de morir en esas circunstancias, morirá y si no es así, salvará la vida milagrosamente. Como podemos ver en estos ejemplos, los Ángeles del Destino ajustan el karma según las necesidades de desarrollo y las deudas pendientes muy sabiamente y aprovechando todas las oportunidades.
Una persona tiene que sufrir una enfermedad hereditaria como karma maduro, pues nacerá en una familia que tenga problemas en el sistema nervioso y en la parte que corresponda para que lo herede y así forme el cuerpo etérico kármico ya ideado. Un Ego poco evolucionado que en su anterior vida se dejó dominar por vicios y no tuvo aspiraciones elevadas que le beneficiaran después de la muerte, nacerá en una familia similar para que pueda atraer materia grosera y donde el sistema nervioso sea débil, de esta forma y a la vez, aprenderá también muchas lecciones de ese ambiente.
CÓMO VENCER EL KARMA. Sabemos que cada Ego renace muchísimas veces porque, aunque va desarrollando sus poderes espirituales y en cada vida se le brinda nuevas posibilidades de acelerar su evolución, debe ser así mientras siga creándose nuevo karma. Por consiguiente cabe preguntarse ¿Cómo podemos romper el ciclo de renacimientos y adquirir la liberación? Para responder a eso lo primero que debemos tener en cuenta es que el hombre se ata a las cosas del mundo físico por medio del deseo, y segundo que, aunque sean deseos de disfrutar gracias a los sentimientos y emociones positivas o devocionales, también atan porque esos sentimientos que causan felicidad atraen también al Ego. Es por esta razón que el mayor impedimento para alcanzar la liberación es el objeto del deseo, ya que lo que en realidad se busca es el goce del fruto de ese deseo y de esa acción. En sentido general, el hombre actúa siempre con la intención de conseguir un resultado, y ese resultado o fruto recompensa el esfuerzo lo que, a su vez, le satisface y le ata.
Pero no nos equivoquemos, el deseo ha hecho que la humanidad esté en el nivel donde se encuentra aún habiéndole utilizado para el mal. El deseo es necesario porque es el incentivo para la acción y la experiencia, sin la cual no podríamos evolucionar. Si hasta ahora el deseo ha hecho que el hombre busque la manera de vivir cada día mejor y que se esfuerce y trabaje para ello, en un futuro, el deseo debe ser el que lleve al hombre a buscar su propio desarrollo espiritual. El deseo nos puede llevar a buscar lo material, la gloria o la fama pero el karma nos da las lecciones que necesitamos para que razonemos y cambiemos nuestro carácter. Se trata, por tanto, de actuar con responsabilidad en el cumplimiento de los deberes pero haciéndolo, además, como un servicio a Dios y a la humanidad para que desaparezca el deseo de posesión y de goce del fruto de la acción.
Naturalmente que estas explicaciones van dirigidas más bien a las personas que ya han recorrido más de la mitad del sendero y que empiezan a buscar la vida superior intentando llevar una vida fraternal y altruista. Pero, además de no crear karma por el deseo de lo material ni del fruto de la acción, también debemos mirar el pasado para ver si nos hemos creado deudas respecto a los malos deseos, sentimientos y pensamientos contra nuestros hermanos. En ese caso debe haber un arrepentimiento sincero, un pedir perdón si surge la oportunidad y un servicio o donación de la deuda a la persona interesada o a otras si eso no fuera posible; pero ¡claro! sin deseo de recompensa. Se trata simplemente de neutralizar las fuerzas del pasado que nos pueden atar introduciendo causas nuevas de altruismo, benevolencia, fraternidad, etc. Quien manifiesta amor y altruismo neutraliza lo que le pueda venir del pasado y origina buenas causas para el futuro.
El hombre debe subyugar sus cuerpos y utilizarlos para el bien aunque lo considere un sacrificio, es un deber sacrificar lo inferior a lo superior sin esperar nada a cambio si queremos actuar con la conciencia del Yo superior. Lo mismo que un sacrificio por lo material obtiene resultados materiales, un sacrificio con la intención de colaborar con Dios y ayudar a la humanidad traerá una respuesta de los mundos espirituales. Ver a Dios en todas las partes y en todo motivo es identificarse con Él y es trabajar con y por amor a Él y a su creación, y eso no crea karma que ate al renacimiento. Cuando se utilizan los cuerpos para esto se tiene una vida dichosa donde no se necesita nada y donde no existe el sufrimiento ni la desesperanza. Es aconsejable para el aspirante espiritual que busca su propio desarrollo y el fin del karma que, cuando se levante por las mañanas, se ofrezca a Dios y se sacrifique para que sus pensamientos, palabras y acciones beneficien a los demás y no busquen recompensa. Quien actúa así debe ser consciente de que todo lo que ocurra será fruto de su voluntad y que debe sentir gozo por todo lo que le ocurra puesto que son las Leyes Divinas quienes responden con sabiduría. El sacrificio voluntario aporta felicidad y poder espiritual.

Francisco Nieto

lunes, 30 de noviembre de 2009

APUNTES SOBRE EL KARMA


(Primera parte)

¿QUÉ ES KARMA? Karma es una oportunidad cíclica de vida; es la relación como resultado de la necesidad de expresar o crear; no es premio ni castigo y su meta es la perfección de todo lo existente y la espiritualización de la materia. Karma es también necesidad de manifestarse a través del renacimiento porque donde hay objetividad actúa la Ley de Consecuencia; gracias a Karma se produce la redención de la vida a través de la forma o materia.

LA LEY DEL KARMA. Como Cristo explicó y San Pablo predicó, el hombre recogerá lo que siempre; esta es la Ley de Causa y Efecto o de Acción y Retribución. Una Ley que afecta a todo el universo y a todas las Jerarquías que en él habitan porque gracias a ella (y en nuestro caso también al renacimiento) y a su justicia se acelera el desarrollo y se evoluciona. Esta ley nos hace comprender que nosotros somos los causantes de nuestro destino, bueno o malo, y, por tanto, somos el gobernante pero también el que aplica la justicia según sea nuestra propia manera de actuar. Están muy equivocados aquellos que entienden al destino como fruto del azar, de la casualidad, del fatalismo o de un Dios personal. Somos cada uno de nosotros los que vamos creando nuestro destino con cada causa creada momento a momento con cada uno de nuestros cuerpos (pensamiento, palabra y obra) Solo nosotros somos los responsables de las consecuencias que tengan nuestras actitudes ante la vida y ante los demás, por tanto, nos afectará principalmente a nosotros como causantes. Sin embargo, una de sus ayudas está en que nos muestra cómo nuestras aflicciones son el efecto de nuestras actitudes y errores para que no lo volvamos a repetir, o dicho de otro modo, nos muestra que cada uno de nosotros está capacitado para crearse su propio destino colaborando con las Leyes Divinas o retrasando su propia evolución.
Lo mismo que una enfermedad nos puede servir como instrumento regenerador para corregir determinada actitud causante de dicha enfermedad, como de hecho, normalmente ocurre, así mismo la Ley de Consecuencia tiene un aspecto purificador para corregir nuestra manera de utilizar nuestros cuerpos en cada vida, enseñándonos a través del dolor que no estamos colaborando con Dios ni con la naturaleza. La ignorancia de las leyes divinas y el egoísmo en todos sus aspectos son los más grandes enemigos en el desarrollo de la humanidad porque su práctica nos trae una respuesta negativa kármica, por ejemplo: Una persona dominada por la gula puede terminar afectando físicamente a su estómago y al organismo en diferentes aspectos, y si esa persona no se corrige puede llegar a tener cáncer, sobre todo si ya trae consigo algo de karma al respecto de otra vida. Por consiguiente, como el efecto de una causa solo puede ser neutralizado por el mismo causante, decimos que karma nos ayuda porque nos da la oportunidad de corregirnos a nosotros mismos y así poder evolucionar. Sabiendo que el cuerpo de deseos, de sentimientos y pasiones, es decir el gran tentador, es el que nos ha hecho caer en todo lo peor desde que obtuvimos la propia conciencia y el libre albedrío, deber ser un deber para nosotros desarrollar un carácter fuerte y positivo para actuar rectamente en pensamiento, palabra y obra.
Debemos ser conscientes de que estamos tomando decisiones en cada momento y de que cada decisión no solo tendrá el efecto correspondiente sino que, además, puede cambiar el rumbo de las cosas haciendo que tengamos que responder o actuar de otra manera y que tengamos que tomar nuevas decisiones. De aquí la necesidad y el deber de hacer un correcto uso de la voluntad y del discernimiento en nuestro libre albedrío. Lo mismo que cada día que pasa nos aleja más de la ignorancia y la inexperiencia de la infancia, cada decisión nos trae una enseñanza a través de su efecto, la cual nos puede acercar a la meta de nuestra vida y a la sabiduría o nos puede alejar de dicha meta al dejarnos dominar por el cuerpo de deseos. El que más discierne y el que mejor planifica con antelación lo que tiene que hacer cada día, auto programándose nada más despertarse para actuar correctamente, más se acerca al cumplimiento de su destino y más sabiduría obtendrá a lo largo de su vida.
Como la Ley de Causa y Efecto es un poder que está por encima de todas las cosas y que controla de forma justa e infalible las leyes que, de cualquier forma, produzcan efectos, está ley actúa durante la vida, después de la muerte y en cualquier renacimiento futuro. Esto es así porque, aunque el cuerpo físico muera, al no ser el verdadero yo creador de las causas, la ley actuará sobre ele Yo, el pensador y creador después de la muerte y, como consecuencia también de la vida pasada, sobre el destino futuro. Las causas no se pueden borrar del historial del Ego hasta que los efectos correspondientes las cambien e invaliden dentro de las Leyes de Dios o que ese mismo Ego las compense en la propia vida de forma adecuada. El fin es restablecer la armonía como efecto y esa intención persistirá incluso durante varias vidas si hiciera falta. Por tanto, el hombre crea las causas y la ley del Karma ajusta sus efectos de manera que el resultado esté en sintonía con la armonía del universo. El karma ayuda en el desarrollo y evolución de la humanidad ayudando a los buenos e introduciendo toda una serie de problemas y aflicciones en el destino de los malos para que rectifiquen, lo que también traerá consigo la recompensa o castigo después de la muerte. Solo la creación de nuevas causas (epigénesis) puede suplantar a esta ley pero, aún así, las nuevas causas de una vida tendrán su origen en el resultado de todos los anteriores renacimientos.
Si de verdad queremos colaborar con la Ley de Consecuencia para que nos ayude en nuestro propio desarrollo y, por el contrario, no nos afecte negativamente, deberíamos saber y discernir sobre lo siguiente:

1º.- Los karmas maduros (inevitables porque son deudas que debemos afrontar) han sido aceptados en el Mundo del Pensamiento con la conciencia como Ego y antes de descender para un nuevo renacimiento, por tanto no deberíamos de combatirlos ni rechazarlos.
2º.- Las deudas que no se consideran karmas maduros se pueden evitar siempre y cuando se rectifique en conciencia y se compense moral y físicamente el mal causado.
3º.- Las causas cuyos efectos se producen en el momento y que enseñan la lección correspondiente, por ejemplo, pillar in fraganti al que comete un delito, o bien un accidente causado como efecto de la droga.
4º.- Un defecto físico o mental puede tener su origen en una vida pasada por haber causado ese mal físico a otro o por el mal uso de la energía divina y creadora.
5º.- Podemos sustituir una deuda o karma cuando por amor y altruismo nos sacrificamos por otros.
6º.- Por medio del ejercicio de la retrospección podemos borrar muchos pecados para no sufrirlos en el purgatorio siempre que se haga correctamente y de corazón.
7º.- De forma general, hay dos clases de karma en el destino de cada persona:
A: El que nos trae felicidad, prosperidad y oportunidades de progreso material y espiritual porque colaboramos con las Leyes Divinas en vidas pasadas.
B: El que nos trae impedimentos, aflicciones y mal estado social como efecto del mal que hicimos en nuestras actitudes en general y a determinadas personas en particular. El fin de este karma es enseñarnos toda una serie de lecciones que nos llevarán a elegir el bien como norma en la vida.
8º.- Como el origen del universo es Dios y Dios es amor y Sus leyes están basadas en el amor, la Ley de Consecuencia actúa con amor con la sola intención de despertar en nuestra conciencia el amor en todos sus aspectos. De ahí que se dijera “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, y es que en un universo de amor no puede existir el mal y, por tanto, debe ser transmutado.
9º.- Toda causa (pensamiento, palabra o acción) que no esté de acuerdo con las Leyes de Dios tendrá un efecto negativo sobre esa persona hasta que sus nuevas causas o transmutaciones estén en armonía con el Universo y no sean causantes de desequilibrios.
10º.- Lo mismo que la medicina estudia e investiga para descubrir el origen de la enfermedad, también el ser humano debe razonar más lo que hace como causas y no fijarse tanto en lo que le trae el destino como efecto o deudas de otras vidas.
11º.- Es aconsejable tener siempre presente que nuestras causas y decisiones afectan a todo lo que nos rodea incluyendo, en la mayoría de los casos, a las personas con las que tienen relación, por consiguiente, a mayor conocimiento y desarrollo mayor responsabilidad por nuestras causas; por eso está escrito: “Al que más se le dé más se le exigirá.”
12º.- Sabiendo que cada semilla o causa lleva consigo el fruto o efecto de la misma, deberíamos razonar más y pensar en los posibles efectos a corto y a largo plazo. Hacer las cosas de forma consciente, voluntaria y con buena intención trae felicidad y progreso.
13º.- Aunque no tengamos claro el sentido de nuestro destino y no comprendamos el porqué de nuestros problemas, no debemos desesperarnos; una vida es solo un día de otra vida que comprende toda nuestra evolución, por eso, cuando comprendemos cómo trabaja la Ley de Consecuencia lo vemos todo más claro y más lógico, lo que nos debería llevar a ser más previsores y a estar más en guardia.
14º.- También el Nuevo Testamento hace referencia a la Ley de Consecuencia cuando afirma: “Te he curado, pero no peques más no sea que te venga algo peor”; “El que a hierro mata a hierro muere”; “No juzguéis y no seréis juzgados”; “Con la misma medida que midáis se os medirá.”


Francisco Nieto

viernes, 13 de noviembre de 2009

DESENVOLVIMIENTO Y MANIFESTACIÓN DEL EGO EN LA PERSONALIDAD




Debemos situar al Ego en su cuerpo causal en las tres regiones superiores del Mundo del Pensamiento, es decir, en la Región Abstracta. Esto no significa que el hombre pueda expresar lo que representan esas regiones abstractas, por tanto, veamos quiénes pueden y quiénes no están tan desarrollados como para ello. La mayoría de la humanidad solo tiene algo de actividad en el primero (en sentido ascendente) o más densa de las tres regiones, es más, si esa región la dividiéramos en otras tres, sería también en la más densa. Así es que es una parte muy pequeña la que el Ego activa y mezcla en su expresión con los Mundos del Pensamiento y de Deseos. Esto quiere decir que, como ocurre con el desarrollo general del hombre, el cuerpo causal que pueda expresar el Ego es como resultado del desarrollo del cuerpo de deseos y mental que son los que le ponen en actividad cuando se actúa como Dios manda. Según dice muy acertadamente el teósofo Arturo Powell, si nos imaginamos al Ego en la región abstracta más densa, dividiendo ésta en otras tres regiones y viendo al “cuerpo” y “cabeza” del Ego en la superior, a su brazo en la intermedia, y a la mano y los dedos en la más densa, tendríamos un simbolismo perfecto de la realidad. Comprendiendo esto, llegamos a la conclusión de que el común de la humanidad solo ha desarrollado una pequeñísima parte de los poderes del Ego y por eso apenas podemos oír su voz cuando nos habla. Nosotros somos quienes debemos facilitar a esa mano del Ego la posibilidad de trabajar en todo lo positivo que nos rodea a la vez que evitamos apegarnos a lo material y a lo que no nos sirve para nuestro desarrollo. Cuanto más utilicemos nuestros cuerpos para el bien y para colaborar con las Leyes Divinas más fortaleza tendrá esa “mano” y más campo de expresión tendrá sobre el cuerpo de deseos y mental. Pero lo más importante es que el resultado final de la vida será que esa “mano” se habrá hecho tan fuerte y experta que los resultados se notarán positivamente en el Ego.
Cuando los Ángeles del Destino preparan nuestra futura vida tienen en cuenta:
1º.- El desarrollo del Ego respecto al cuerpo causal, es decir, hasta qué región de
las tres que forman el pensamiento abstracto ha llegado el Ego en su
desarrollo.
2º.- Hasta qué punto se debilitó la personalidad en su última vida.
3º.- Cómo consecuencia de esto último, hasta qué punto perdió poder el Ego
respecto a la influencia sobres sus vehículos.
Si el hombre no cumplió con lo previsto y el Ego se “atrofió” en parte, la vida futura será más dura respecto al karma que ha de sufrir. Si la personalidad cae en los peores deseos y sentimientos del cuerpo de deseos, poco beneficio extraerá el Ego de su vida puesto que esas vibraciones no alcanzan al cuerpo causal y no lo engrandecen. Es más, cuando una persona cae en lo sensual, en la lujuria, en el egoísmo, en la venganza, el odio, etc., no solo no se desarrolla el cuerpo causal ni el Ego sino que, además, como los magos negros, pierden la buena voluntad y no son capaces de elevarse ni siquiera al Mundo del Pensamiento. En estos casos el Ego no puede razonar porque su mente, está completamente dominada por el cuerpo de deseos y, de seguir así, se perderá y se verá fuera de la evolución a la que pertenecemos. Por este motivo debemos conocernos a nosotros mismos y ver qué virtudes y que defectos tenemos.
Si desarrollamos nuevas virtudes y ampliamos las que tenemos aumentamos el poder del Ego gracias al desarrollo del cuerpo causal y si, a la vez, eliminamos defectos y tenemos nuestra mente en Dios y en las cosas elevadas y espirituales, podemos asegurar que en la próxima vida oiremos mucho más claramente la voz de la conciencia, la voz del Yo superior. Para que el hombre pueda acelerar su desarrollo espiritual debe comenzar por crearse nuevos hábitos que se relacionen con las regiones elevadas del Mundo del Deseo y del Pensamiento. Cuando deseamos, sentimos y pensamos en positivo y en asuntos elevados y espirituales es como si nuestro mundo de deseos y mental fueran de agua clara y el Ego pudiera expresarse en ella perfectamente; pero cuando hacemos lo contrario es como si el agua fuera barro y el Ego no pudiera expresarse porque pierde toda su fuerza en el intento. Yo aseguro que, como aconsejo en mi libro “Métodos esotérico prácticos para el desarrollo interno”, si desde la mañana hacemos alguna oración, nos auto programamos para hacer bien durante el día, hacemos la retrospección por la noche y pedimos por los enfermos y necesitados, avanzaremos a grandes pasos en esta vida.
Aunque el Ego es un fragmento del verdadero Espíritu, en su cuerpo causal actúa como un Ego completo, siempre que, a su vez, pueda reflejarse de alguna manera en el hombre. Aunque en el hombre de poco desarrollo el Ego apenas es consciente en su propio plano, en cuanto tiene oportunidad de actuar, siempre busca y desea lo positivo porque sabe que tiene que desarrollar ese “Yo superior” que deberá utilizar los cuerpos inferiores como vehículos de conciencia. El Ego va desarrollando virtudes gracias al renacimiento de sus cuerpos, pero esas virtudes deben de ser puras como si fueran reflejos del propio Espíritu, por tanto, en él no cabe ni pizca de mal. El primer estado de conciencia que alcanza el Ego en su desarrollo es el del cuerpo físico (el más desarrollado hasta ahora) y el del mundo físico, de ahí que sienta una gran plenitud de vida en él y que el hombre (reflejo del Ego) tenga una vida aguda e intensa hasta el punto de pensar que es un ser separado e independiente. Por eso el hombre corriente tiene poca conexión con el Ego (salvo en casos excepcionales como la conversión) y por eso es necesario buscar la manera de desarrollar y atraer la atención del Ego. Las maneras más comunes de conseguirlo son:

1º.- Por la vía del pensamiento, en la que el desarrollo de la mente (por medio de
estudios y pensamientos elevados, abstractos y filosóficos) también
desenvuelve la mente abstracta donde está ubicado el Ego.
2º.- La vía del corazón, la de las emociones y sentimientos elevados (amor,
devoción, fraternidad, altruismo, fe…) que alcanzan al Mundo del Espíritu
de Vida, el mundo del amor, y que repercute sobre el cuerpo causal del Ego
y sobre el cuerpo de deseos.
3º.- Aunque no es una vía específica, la unión de las dos vías anteriores
trabajadas con persistencia y voluntad, como lo hacen los ocultistas, puede
tener los mismos efectos.

Deberíamos preocuparnos más por la unión con nuestro Yo superior ya que Él solo puede manifestar una pequeñísima parte de sí mismo porque nosotros tenemos nuestra conciencia y muestra mente centrada en el mundo físico. ¿Cuántas veces hacemos algo por el Ego al cabo del día? ¿Cuántas le facilitamos algún medio para su desenvolvimiento? El Ego no presta atención a nuestra existencia porque no hacemos casi nada que sea lo suficientemente elevado como para que se interese por nosotros. Por lo general vivimos para el cuerpo físico, para satisfacer todo lo personal y tenemos una mente egocéntrica que tampoco le es muy útil, por tanto, si queremos atraer la atención del Ego debemos hacer cosas que sean útiles para su desarrollo, Por ejemplo:
1º.- Purificar y desintoxicar el cuerpo físico a la vez que se le alimenta con
alimentos puros y bebidas naturales.
2º.- Hacer una serie de oraciones y ejercicios espirituales a lo largo del día para
crear los hábitos necesarios que ayudarán en diferentes aspectos.
3º.- Purificar el cuerpo de deseos evitando tener deseos, sentimientos, pasiones,
etc. de naturaleza animal y negativa, a la vez que se desarrollan y elevan
otros sentimientos de naturaleza devocional y espiritual.
4º.- Procurar controlar la mente para que no ande de un lado para otro y se centre
en lo que sea especialmente elevado, abstracto, filosófico y espiritual.

La mayoría de las personas piensan y actúan como personas independientes sin ni siquiera preguntarse de dónde procede o qué es esa voz de la conciencia que nos aconseja, guía y corrige. Solo un pequeño porcentaje ha desarrollado cierta sensibilidad hacia las influencias de su Yo superior y son algo conscientes de dichas influencias. Así es que lo primero que se debe hacer para progresar en ese sentido es eliminar el egoísmo porque intensifica el sentimiento de personalidad y, a continuación, identificarnos con el Ego en todo momento y no ocuparnos de los asuntos terrenales innecesarios. Esa es la única manera de que el Ego nos hable, cuando llega ese momento, es cuando debemos darle paso y obedecerle para que, algún día y como culminación, el Ego absorba a la personalidad puesto que están totalmente identificados. Algún día tendrá el hombre que averiguar qué es lo que busca o desea el Ego para acelerar su desarrollo, a partir de ahí es fácil, solo hay que facilitarle las cosas.
Para que el Ego pueda utilizar lo mejor posible las virtudes y poderes del hombre debe tener a su disposición y de manera activa la mente puesto que es la que está inmediatamente por debajo de él y porque con ella gobierna a los demás cuerpos. Cuando pensamos en un hecho concreto, estamos recordando algo que hay en la memoria y para hacer esto necesitamos enfocar nuestra atención y voluntad en ello, bien, pues es precisamente ese “prestar atención” o concentración de la mente en algo lo que hace que el Ego se interese. Cuando el hombre va por la vida sin centrarse en nada, sin apenas discernir, dejándose llevar por las circunstancias y por los demás, etc., no está colaborando para que el Ego se proyecte en los mundos inferiores a través de sus cuerpos. Es conveniente recordar que aunque nuestras experiencias no pasan al Ego, sí lo hace la quintaesencia de las mismas, tanto en vida como después de la muerte, por consiguiente, elijamos en cada momento lo que más le ayude en su desarrollo y nos ayudaremos a nosotros mismos como personas.
El desarrollo espiritual también comienza por sentirnos identificados sin ninguna duda con el propio Ego y por tener plena confianza en nosotros cuando actuamos como tal; si intentáramos vivir en la conciencia del Ego y ver como extraña la de la personalidad, actuaríamos de otra forma. Esto significa que deberíamos pensar y actuar en cada momento de una forma voluntaria y consciente, es decir, mover el cuerpo a voluntad, desear lo positivo porque lo desea el Ego, y hacer que nuestra voluntad tenga controlada la mente y la imaginación para que sirva a los deseos del Ego. Bueno rectificando en cierto modo, he de decir que la voluntad no hace, ejecuta o desempeña, ya que eso pertenece a la actividad creativa del Ego; la voluntad es: el poder de mantener la conciencia enfocada en un hecho y objeto y excluir todo lo demás. Así es que, si queremos unificar nuestra conciencia personal con la del Ego debemos utilizar la voluntad de una forma positiva en la vida cotidiana y, sobre todo, cuando, como aspirantes a la iniciación practicamos los ejercicios de concentración, meditación, discernimiento y contemplación.
El Ego siempre está presente o intentando manifestarse en nosotros, lo que ocurre es que, normalmente, tenemos la atención puesta en todo lo que materialmente nos interesa o nos dejamos llevar por el cuerpo de deseos y la mente que están en cosas superfluas. El Ego solo se ocupa de los pensamientos y sentimientos altruistas, puesto que lo que normalmente llamamos “negativo” solo afecta a los átomos permanentes. Cuando el aspirante desea y procura utilizar sus cuerpos para el bien a la vez que hace sus ejercicios y oraciones, suele tener momentos de inspiración, exaltación, gozo y devoción como respuesta del Ego. Esto es, el Ego consigue manifestarse en la conciencia inferior, pero, repito, el Ego siempre está ahí y hay que percibirle por medio de la razón y la fe. El Ego también conoce la verdad y por eso el hombre, a veces, está convencido de ciertos hechos sin que haya explicación razonable. Ese es el caso de las personas que ya en otra vida han tenido contacto con estas enseñanzas y, aunque en esta no lo recuerden, saben que son ciertas. Otras veces percibimos por medio de la intuición, hechos que ocurren a nuestro alrededor, que proceden del Ego y que normalmente decimos que son efecto del genio. Es cierto que el Ego está evolucionando y se puede equivocar, pero suele manifestar el conocimiento que ya tiene sobre determinado tema. Aún así, y como en el caso de los que aplican justicia en forma de barbarie, como en el caso de los radicales y fanáticos religiosos, lo que se demuestra es que son Egos “jóvenes”.

martes, 27 de octubre de 2009

HACIA UN NUEVO RENACIMIENTO


PREPARACIÓN PARA EL RENACIMIENTO.

Al igual que aquí en la tierra a una noche de reposo le sigue un día de actividad donde continuamos aprendiendo gracias a la experiencia, también después de ese reposo y disfrute en el Tercer Cielo, sentimos la necesidad de nuevas experiencias y nos preparamos para renacer. Cuando llega ese momento, nuestro mundo particular donde hemos disfrutado, se reduce a una especie de aura brillante donde nos sumergimos en un sueño muy profundo. Ese “deseo de nuevas experiencias” viene dado por la influencia del Espíritu, el cual despierta nuestra autoconciencia. Ya con el proyecto de vida conformado, se despiertan los átomos simiente de los diferentes cuerpos para que atraigan la materia adecuada para los mismos según la vibración de dichos átomos; recordemos que los átomos guardan el recuerdo de las experiencias de sus correspondientes cuerpos en las vidas anteriores. El hombre puede ser más o menos consciente en esta fase, de ahí que responda para poner en actividad vibratoria los átomos, lo que, a su vez, atrae la atención y colaboración de los seres que habitan en los planos inferiores del Mundo del Pensamiento para que seleccionen la materia que conformará la mente. Una vez que la materia mental rodea el átomo simiente del cuerpo mental, el Alma desciende al Mundo de Deseos donde los Arcángeles también colaboran atrayendo la materia de deseos que corresponda para su futuro cuerpo de deseos. El material se puede atraer de cualquier subplano de estos mundos pero es la nota vibratoria del Alma la que admitirá o rechazará la “materia” que compondrá los cuerpos.
LA MUERTE Y LOS ELEMENTALES CONSTRUCTORES.

Los átomos simiente son la base para que los elementales constructores de los diferentes cuerpos puedan formar el cuerpo físico, el de deseos y el mental. Pero estos elementales (“Ángeles”) representan una sola entidad relacionada con la personalidad. La agonía de la muerte es en realidad una lucha entre el elemental constructor que quiere retener la fuerza de la vida para seguir subsistiendo y el Ego que quiere desconectarse del cuerpo puesto que es autoconsciente. Esto es la muerte para el elemental puesto que ve que toda su obra se acaba pero el trabajo de la humanidad es gobernar sobre estas entidades y obtener experiencia gracias a la obra que ellos hacen. En realidad ese intercambio de trabajos y ayudas existe entre los diferentes reinos espíritus y jerarquías creadoras.
Como sabemos, el Ego está relacionado y por encima de sus cuerpos: Mental, de deseos, etérico y físico. Esta conexión ocurre por medio de un cordón plateado de materia etérica que facilita la comunicación del pensador (Ego) con sus cuerpos. A su vez, este cordón está en contacto con los átomos simiente de cada cuerpo, los que renacen en cada vida para dar expresión de su correspondiente cuerpo y para guardar las experiencias que son las que, en realidad, hacen que evolucionamos. Entonces y ya en el útero de la madre, el Ego continúa con el proceso de gestación pero sin penetrar aún en el vientre puesto que eso lo hace aproximadamente a los cuatro meses. Es entonces, antes de los cuatro meses, cuando se le muestra al Ego, en líneas generales, lo que va a ser su vida, una vida que él mismo eligió antes de comenzar a descender para renacer. A continuación, cuando se unen los dos cordones plateados en el plexo solar, es cuando el Ego penetra y comienza a ser un ser físico que estará atado a su cuerpo hasta el momento de su muerte pero conectado a sus cuerpos superiores con los que podrá viajar a sus correspondientes mundos mientras el cuerpo duerme o en casos excepcionales como son un acto voluntario o el estado de coma.
Sin átomos simiente no hay cuerpos nuevos ni hay medios para guardar las experiencias lo que, en definitiva, forma la memoria de todas las anteriores vidas. Una vez el átomo simiente en el óvulo femenino, es su vibración natural o nota-clave lo que actúa como propulsora de la formación y nacimiento del cuerpo, convirtiéndose dicha vibración en el mecanismo del corazón. Esto a su vez une la vida del nuevo ser con la vida de Dios manifestada a través del Sol místico, esta obra sagrada es la que se destruye cuando alguien comete un aborto. A partir de ahí, el hombre queda unido a su Yo superior, el cual hace de observador; esto es así en la mayoría de los humanos y solo se manifiesta en los casos de gran progreso espiritual y en otros casos excepcionales. También el Ángel o Espíritu Constructor abandona su obra aproximadamente a los siete años cuando se completa la construcción del cuerpo etérico. El hombre es totalmente dueño de sus cuerpos a la edad de 21 años.

FORMACIÓN DE LOS CUERPOS.

Sabemos que los Ángeles del Karma son los encargados de modelar nuestro destino de acuerdo al arquetipo creado en el Mundo del Pensamiento, al karma individual, y a las necesidades de desarrollo inmediato. Para ello deben crear el nuevo cuerpo etérico que dará forma al físico y que es formado por el espíritu elemental constructor, el cual, bajo la dirección y estímulo de estos Ángeles, copian (en el vientre materno) el molde creado por ellos. El cuerpo físico se forma como una copia exacta del cuerpo etérico gracias a los materiales facilitados por los padres y de acuerdo al karma que ya traiga según dicho cuerpo etérico, por tanto, aquí entra en juego la herencia física. Sin embargo, también el medio ambiente familiar y el carácter de los padres desde el mismo momento de la concepción tienen su importancia, pues no es lo mismo concebir en un acto de amor por un hijo que se desea que concebir en un acto de pasión y de disfrute personal.
El desarrollo de los cuerpos de deseos y mental comienza nada más nacer por medio de los impactos externos sobre el nuevo ser, las que producen sensaciones; es decir, el niño comienza a reconocer gracias a los contactos con los objetos los que producen sensaciones placenteras o lo contrario. Estas sensaciones producen imágenes mentales que, además de ser el origen de la memoria, actuarán como medio para crear nuevos impulsos en busca de nuevos placeres y contactos que inicien la actividad mental que irá unida a lo que representa el cuerpo de deseos. Pero la actividad mental en los primeros años de vida no es duradera puesto que el futuro hombre no tiene a su disposición el material necesario, por tanto, se deja llevar por las sensaciones de placer y rechaza lo que, si razonara, elegiría por su propio bien. El bien y el mal son aún desconocidos para el niño y es aquí donde es de suma importancia la educación moral e intelectual por parte de los padres pues, el mismo niño no se formaría igual con unos padres cultos y morales que con otros de los barrios bajos de una ciudad y mucho menos en una tribu de la selva amazónica.
Los padres deben evitar que un hijo caiga en manos de los placeres, vicios y pasiones como cayo la humanidad hace millones de años cuando comenzaba a desarrollar la mente. Su deber es enseñarle a utilizar la mente para discernir entre lo real o lo ilusorio y entre el bien y el mal. Un hombre debe saber fortalecer y utilizar la voluntad a través del discernimiento de tal forma que su libre albedrío responda automáticamente para seguir el camino del bien en todos los sentidos. El impulso, el instinto, los deseos irrazonados y las pasiones pueden degenerar a un hombre. El hombre libre que elige el camino correcto progresa y el que, con buena intención se equivoca aprenderá pronto de sus errores, pero el que elige libremente el camino del mal puede llegar a desperdiciar su vida. A quien educan en el bien y en la Verdad de estos y otros conocimientos acelerará su evolución y llegará pronto a la meta, pero el que hace lo contrario tendrá que aprender muchas más lecciones que le serán dadas a través de más renacimientos hasta que algún día ese hombre rechace esos placeres o senderos que en el pasado eligió. El camino de la verdad y del bien es solo uno, pero los caminos del mal y de la degeneración son muchos y muy tentadores.
Aunque los cuerpos de deseos y mental tardan 14 y 21 años en desarrollarse, los materiales de los que serán formados están determinados por el karma del pasado y las necesidades futuras, por consiguiente, estos materiales influyen en forma de vibración sobre el cuerpo etérico y el físico en formación, particularmente hasta los 7 años. Hasta los 14 y los 21 años, la formación de los cuerpos superiores estará muy influenciada por el medio ambiente, la educación familiar, y todo lo que ese Ego traiga de sus anteriores vidas. Pero hasta los 7 años, y muy en particular hasta los 2 o 3, el niño está con la conciencia más en los mundos de donde procede que en el físico, de ahí que muchas veces cuenten hechos y contactos fantásticos para los adultos pero que no por eso dejan de ser ciertos.
Para la formación del cuerpo etérico y, como resultado, del físico, es necesaria la colaboración de los Ángeles que son especialistas en el manejo de la materia etérica puesto que ellos habitan en la Región Etérica del mundo físico. Los Ángeles del Destino o Ángeles del Karma y sus colaboradores son los encargados de seleccionar a los padres y las condiciones físicas según el karma pendiente y según el arquetipo formado en el Mundo del Pensamiento. Aquí entra en juego una especie de ángel colaborador o Espíritu Constructor que no es otro que el “Ángel” que algunos clarividentes ven alrededor de los niños y al que llaman Ángel de la Guarda; la construcción por parte de este espíritu se basa en el diseño dado por los Ángeles del Destino. Este trabajo tiene relación con la raza, país, familia, estado social, etc. del futuro ser humano, pero quizás lo más importante sea la “programación” e intervención de los Ángeles para que ocurra la concepción. Sin su intervención no habría embarazo puesto que son ellos los que ponen el molde etérico en el vientre de la madre y el átomo simiente del cuerpo físico en el espermatozoide del hombre. El átomo simiente está sutilmente conectado con el Alma reencarnante mientras que este proceso está supervisado por el Yo Superior, su tono también está relacionado con un determinado rayo representante de alguno de los 12 signos astrológicos. Los átomos simiente son la base para que los elementales constructores puedan formar los correspondientes cuerpos, los cuales estarán condicionados por el karma de su anterior vida y, por tanto, por los defectos o herencia genética de los mismos. Es entonces cuando se visualiza el destino futuro a la vez que se recuerdan experiencias del pasado y las facultades adquiridas; estos recuerdos concentrados en el átomo simiente físico sirven como aliciente para ese nuevo ser.
Naturalmente que el cuerpo físico se forma de acuerdo al molde etérico creado por los Ángeles, el cual es la representación, en el mundo físico, del arquetipo que creamos antes de descender desde el Mundo del Pensamiento. Ese arquetipo lo creamos con la ayuda de otros seres de diferentes jerarquías superiores y representa lo que va a ser nuestra vida en líneas generales de acuerdo a las deudas que tengamos, desarrollo inmediato que necesitemos, evolución adquirida, estado social y familiar, salud, etc. Esta vida o arquetipo es la que hemos elegido entre varias que nos proponen siempre basadas en nosotros mismos tanto respecto al pasado como al futuro. Cuando digo que elegimos me refiero a la elección del personaje como un actor en una obra de teatro y a ciertas circunstancias, pero no se eligen los pequeños detalles. Cuando una persona no está contenta con su destino y se amarga la vida o incluso se suicida, no sabe que ese destino lo eligió como Ego puesto que él cometió las causas cuyos efectos tiene que afrontar en el presente como karma. El “destino” nos llevará por el camino elegido pero cómo y cuándo dependerá de nuestra voluntad y libre albedrío puesto que, si nos desviamos de lo elegido, nos pondrán impedimentos para que no continuemos y tendremos que hacer frente a dichos impedimentos y sus efectos. Este arquetipo construido de materia del Mundo del Pensamiento, es el que emite una vibración o nota clave que hace que los diferentes cuerpos vivan y cumplan su función hasta el momento de la muerte tal y como se eligió. Cuando deja de emitir la nota clave se rompe el átomo simiente del cuerpo físico que se encuentra en el corazón y se produce la muerte.
Para que el Ego pueda hacerse cargo y penetrar en su futuro cuerpo físico tienen que producirse principalmente dos hechos:

1º.- Que se unan las dos partes del cordón plateado que comienzan a formarse
desde el átomo simiente del cuerpo físico y desde el átomo simiente del
futuro cuerpo de deseos para unirse en el átomo simiente del cuerpo etérico
situado en el plexo solar de las personas.
2º.- Que el Ego de la madre (puesto que la madre no es consciente) se haga
cargo de la formación del feto durante los primeros veinte días
aproximadamente.

Hasta que no se abandona el cuerpo mental se sigue siendo personalidad puesto que es con la mente concreta con la que razonamos y nos identificamos aquí en la tierra. La unión de la personalidad con la individualidad o Ego se produce cuando la conciencia se retira al cuerpo causal, es entonces cuando el hombre se reconoce a sí mismo como Ego y se siente en su propio hogar. Para el común de la humanidad (y con más razón los atrasados) su estancia en este Tercer Cielo es de somnolencia, aunque, si algo se percibe será real y exacto. Los atrasados son inconscientes en este mundo celestial pero los humanos más desarrollados pueden percibir y ser conscientes en las tres regiones, teniendo así una vida celestial gloriosa y muy satisfactoria. Aquí es donde, una vez incorporada la personalidad al Ego, se es consciente del desarrollo adquirido y, algo también, en parte, de lo que será su futuro.
Los más adelantados, es decir, los que tienen conciencia en las dos regiones más elevadas del Mundo del Pensamiento, son conscientes del propósito de la evolución, de las vidas físicas y de lo que ocurre después de la muerte. En estas regiones trata el Ego de infundir en la personalidad los valores y conceptos más elevados para que no caigan en tentaciones; éstos se manifestarán en la mente concreta como razonamiento profundo, abstracto y filosófico. Además de que pueden estudiar los arquetipos de todas las formas que hay en estas regiones y contemplar ciertos aspectos de la Mente Divina, los Egos pueden progresar más rápidamente al sentirse libres del cuerpo físico. Como es de suponer en la región más elevada del Mundo del Pensamiento solo son conscientes unos pocos pero muy evolucionados humanos. Estos Egos pueden actuar voluntaria y conscientemente sobre la personalidad para que la luz esté siempre presente. Su conciencia está centrada en el Ego y no en la personalidad, de hecho, estos iniciados trabajan a favor de la humanidad desde estas regiones. Desde la región más elevada se recibe la iluminación y toda ayuda por parte de los Hermanos Mayores y Maestros.
Pero, volviendo al renacimiento, tenemos que hablar del deseo de renacer. La causa principal por la cual el Ego siente el deseo de renacer es el impulso interno de la Voluntad Divina y por el deseo de manifestarse para sentirse autoconscientes. De ahí que lo primero que hace un Alma al renacer es centrar su conciencia en el cuerpo mental para identificarse con sus propias creaciones mentales del pasado y para obtener una serie de convicciones e intuiciones. Este impulso o Voluntad Divina que se manifiesta en el Ego como “deseo de nuevas experiencias,” es la que hace que el Ego evolucione a través de los cuerpos que en cada vida crea, así como de las experiencias en la vida terrestre. El Ego se manifiesta a través de sus cuerpos pero también es partícipe de los cambios que se producen en el planeta cuando en el Mundo del Pensamiento trabaja con los arquetipos de la naturaleza; por tanto, al fin y al cabo, hace lo mismo que Dios cuando nos crea a nosotros como Espíritus y cuando crea el sistema solar. Pero es importante no confundir este deseo con el deseo que las personas tenemos de vivir, este deseo representa las ganas de tener experiencias, de estar activo en los mundos y de responder con su conciencia a todas las vibraciones externas posibles. El Ego no se ve forzado a renacer, lo hace porque quiere, aunque sí es cierto que renace porque desea conseguir algo del mundo, y mientras desee algo del mundo material renacerá. Cuanto más atrasada sea un Alma más deseo de experiencias físicas tendrá, el que comienza a ver la luz del Espíritu tendrá deseo de experiencias; y el, hasta cierto punto desarrollado, deseará la unificación con su Padre, con Dios.
Como sabemos, en el momento de la muerte, la vida se retira hasta el corazón donde rodea al átomo simiente físico para después desplazarse hasta la cabeza, más exactamente hasta el tercer ventrículo del cerebro. A continuación, este átomo permanente envuelto en la tela de vida asciende hasta el punto de unión de las suturas parietal y occipital para abandonar el cuerpo físico. Pues bien, lo mismo ocurre cuando se abandonan los otros cuerpos, los átomos quedan en un estado estático o latente y son retenidos en el cuerpo causal. Entonces, estos átomos envueltos en dicha tela de vida perteneciente al Mundo del Espíritu de Vida, toman la forma de un núcleo brillante y se quedan en estado de sueño en el cuerpo causal junto a la quintaesencia de todas sus vidas pasadas. Así es que, cuando llega el momento en que el Ego necesita renacer, éste crea un estremecimiento de vida que pone en actividad el átomo simiente mental el cual comienza a vibrar con fuerza para atraer la materia mental que será necesaria para formar su futura mente. Cuando la materia necesaria y más adecuada para el karma y la mente futura de la personalidad ha sido atraída, el Ego vitaliza el átomo permanente del cuerpo de deseos para que comience a atraer la materia de deseos correspondiente con el mismo fin.
Cuando el Ego desciende para renacer lo hace con el pasado, con la carga del resultado de su anterior vida, el cual ha sido guardado en los átomos permanentes en forma de vibraciones. El resultado será administrado, en todos los sentidos, por los Ángeles del Destino los que:

1º.- Le harán nacer en el país, familia y padres con los que (por lo general) tiene
algún karma.
2º.- Le proveerán de un cuerpo y un ambiente social de acuerdo a lo que el Ego
hizo en su anterior vida y a las tendencias del carácter futuro.
3º.- Harán que reciba la cosecha buena y mala que merezca.

Esta es la visión que el Ego tiene, la que, por lo general, suele contener más karma negativo que positivo; de ahí que se comprenda que el Ego, a veces, no quiera entrar en el cuerpo físico. A la hora de preparar el karma maduro, los Ángeles del Destino tienen en cuenta el que éste sea lo suficientemente apto como para que la personalidad se desarrolle según sus necesidades; esto es, que el ambiente, las personas que la rodean, la familia, las circunstancias, etc., sean las más adecuadas. Hay casos en que el hombre se adapta bien al programa y, como es libre y puede hacer lo que voluntariamente desee, puede ocurrir que agote el karma maduro antes de tiempo y los Ángeles le tengan que añadir más. Cuando ocurre lo contrario, el karma pendiente es guardado para otra vida futura.
Cuando hablamos del renacimiento o descenso del Ego a la tierra no nos referimos a que el Ego descienda desde su propio mundo hasta el físico. Está claro que para que el Ego evolucione lo tiene que conseguir por medio de sus cuerpos (herramientas) y de los impactos que éstos reciben (experiencias que afectan a los sentidos y a los cuerpos superiores) sin embargo, lo que se manifiesta en los cuerpos es una parte de él mismo, o sea, algo así como el Sol que brilla y proyecta sus rayos; los rayos no son el Sol pero son parte de él. Por otro lado, como esto implica una limitación para la expresión del Ego, es lógico aceptar que éste no puede manifestar sus poderes y cualidades y, por tanto, se muestra imperfecto. Las cualidades o virtudes autenticas del Ego no pueden expresarse en los mundos y cuerpos inferiores puesto que las vibraciones de éstos son bastante más lentas y densas. De ahí que el trabajo del hombre sea trabajar para desarrollar las virtudes espirituales para que pueda sintonizar con la naturaleza del Ego aunque sea en una octava inferior. El estudiante ocultista sabe que el Ego no es su mente ni su personalidad; sabe que su misión es subordinar sus vehículos inferiores para que puedan ser usados lo mejor posible por el Ego; sabe que el propósito es el desarrollo positivo del carácter; sabe que se debe esforzar para progresar en sentido espiritual; sabe que el desarrollo y la espiritualización del carácter solo está en sus manos; y sabe que cuanto más desarrollo más felicidad interna.
El objetivo del Ego es el desarrollo y para eso “vela” su conciencia con los cuerpos para poder conseguirlo gracias a las vibraciones de los mismos; es la única manera de que sus poderes latentes puedan convertirse en dinámicos. El Ego de cada uno es el resultado de sus renacimientos, desde sus primeros tiempos como humanos sin razonamiento, hasta nuestros días pero pasando por todas las razas y subrazas. La repetición de las experiencias positivas crea las cualidades del Ego pero el desarrollo depende siempre de la adaptación, esfuerzo, voluntad y sacrificio que éste haga. Cada renacimiento en una personalidad es como un día de clase en la escuela de la vida para el Ego y, de hecho, reanuda las clases en el mismo punto donde las dejó en la última vida. La savia de un árbol se forma a partir del alimento que extraen las hojas del exterior, ese es el alimento del árbol, por tanto, sin las hojas no lo conseguiría, pues bien, el hombre como personalidad es la hoja gracias a la cual se desarrolla el árbol. El Ego es el actor que se manifiesta en cada personalidad, de lo cual extrae el fruto de la experiencia, bueno o malo, según haya sido su actuación en la vida.
La intención del Ego es siempre elevar al hombre hacia lo divino porque sabe que lo poco que progrese en cada vida servirá para tener mejores vehículos y mayores oportunidades. Aunque el hombre no perciba este objetivo, un mínimo esfuerzo, adaptabilidad y buena voluntad, harán que comience a responder cada vez más a las directrices del Ego. Solo conocemos una pequeñísima parte de nuestro Ego y ésta no se muestra perfecta porque no puede hacerlo, pero cuanto más nos esforcemos en adquirir la conciencia del Ego, más podremos contactar con él. Nuestro Ego en su mundo es glorioso pero los cuerpos le impiden mostrar su naturaleza como varios pares de guantes impedirían tocar el violín o la guitarra a una persona por muy buen músico que sea.

domingo, 4 de octubre de 2009

DANDO GRACIAS


A medida que caminamos por el sendero espiritual, nos damos cuenta de que nuestras plegarias están cambiando. En otras épocas pensábamos, y así lo hacíamos, que era apropiado pedirle a Dios cosas o regalos materiales así como espirituales. Gradualmente y a través del tiempo hemos ido aprendiendo y creciendo y ahora le pedimos bastante menos. Ahora estamos llenos de alabanzas y adoración por la belleza, la gloria y el Amor de Dios del cual nos estamos haciendo conscientes. La alegría por la Comunión con Él, sabemos que sobrepasa a cualquier súplica de favores y no deseamos usar lo Divino para cosas materiales. En el libro de Max Heindel “El Velo del Destino” leemos: “Cuando ofrecemos acción de gracias y plegarias nos ponemos en una posición favorable a la Ley de Atracción, y en un estado adecuado para recibir un chaparrón del Espíritu de Luz y Amor que nos acerca a nuestro adorado ideal.”
Vemos la importancia, entonces, de ser verdaderamente agradecidos expresando nuestra gratitud. Esta actitud hacia la sensibilidad nos abre el camino para un influjo más amplio de Amor y Luz que nos guiará a lo largo del camino sobre el cual hemos puesto nuestros pies.
Los peregrinos y padres fundadores fueron quizás más sabios de lo que ellos suponían cuando destinaban un tiempo para dar gracias por las bendiciones recibidas. En nuestras vidas personales nosotros también deberíamos estar alertas para dar gracias. Como dijo San Pablo: “He aprendido que en cualquier estado en el que me encuentre debo estar contento.”
Cuando echamos una mirada retrospectiva al cerrar el día podemos encontrar razones para estar agradecidos, no solamente por las cosas agradables que hemos vivido sino también por aquellas que no hemos encontrado nada agradables. Con frecuencia a través de los errores y defectos aprendemos las más importantes lecciones que hacen un mayor crecimiento.
El hábito de estar agradecidos por la acción de aquellos que son serviciales es condición fundamental de una vida bondadosa. Realmente es un acto de consideración y amor el comprender a otros. Si cultivamos el hábito de sensibilizarnos e interesarnos por aquellos con quienes estamos en contacto será casi natural extender ese sentimiento a Dios, a quien le debemos todo lo que tenemos. La inclusión diaria de una acción de gracias en nuestra retrospección desarrollará esta valiosa ayuda para nuestro crecimiento espiritual.
Os invito a participar juntos del camino de ascenso hacia el Creador y conocer que como nosotros, hay otras criaturas que se esfuerzan por dominar su parte animal y poder entrar realmente en el reino humano-divino y lograr así la ansiada paz y libertad.
En alas de la aspiración, con una comprensión profunda del privilegio de haber despertado a la Luz, realicemos la obra fecunda del propio conocimiento para así, conocer a los demás y ayudar al Cristo a liberarse de toda influencia perniciosa en nuestro joven, pero no menos hermoso planeta Tierra.

Un amigo anónimo

miércoles, 16 de septiembre de 2009

QUÉ INCIENSO DEBEMOS UTILIZAR


Cada vez está más de moda la utilización del incienso en los domicilios de las personas que se relacionan con el mundo del esoterismo, la magia, el chamanismo, etc. Creo que no vendría mal algo de información sobre este tema, al menos para prevenir a las personas que comienzan a creer en la filosofía esotérica. Naturalmente cada uno es libre de opinar y creer lo que quiera, pues no es mi intención, desde este artículo, obligar a nadie a que crea lo que dicen algunos ocultistas, para mí, totalmente dignos de crédito.
Todo espíritu evolucionante –inteligente o semiinteligente- necesita un vehículo para poder desarrollarse en el mundo al que pertenece y, por lo tanto, debemos admitir que hay otros seres que habitan en otros mundos, como por ejemplo el Mundo de los Deseos o de los Pensamientos. Nosotros utilizamos el cuerpo físico para experimentar y evolucionar aquí en el mundo físico, así mismo los Ángeles que están por encima del ser humano, están especializados en trabajar con la materia etérica. Pero además de otras muchas Jerarquías de Seres superiores al hombre (Arcángeles, Tronos, Potestades, etc.) existen otros de inferior grado de desarrollo que están evolucionando aquí en nuestro mundo y se valen de diferentes medios para responder y compenetrarse con ese tipo de materia.
Tanto estos espíritus como otros desencarnados que quieran influir en la humanidad, necesitan un vehículo lo suficientemente denso como para manipular los centros cerebrales o, bajo ciertas circunstancias, el mecanismo coordinador del cerebelo. Una vez que tengan ese medio, pueden influenciar a sus víctimas física, moral o mentalmente de acuerdo a sus predisposiciones; esto no es muy diferente de lo que puede hacer un hipnotista respecto a la técnica. En las regiones etéricas y en las regiones inferiores del mundo astral, hay más espíritus “malos” que buenos, pero esto no hay que entenderlo en sentido de maldad intencionada, sino de maldad como respuesta a unos estímulos del exterior, que ellos no saben si son buenos o son malos, sino que inconscientemente actúan porque necesitan desarrollarse en esa nueva vibración.
Todo en este mundo tiene una determinada nota-clave o vibración –la luz, el calor, etc.- por consiguiente, el incienso también tiene su nota clave. Cuando alguien quema incienso en su habitación, el humo y el aroma que vemos y sentimos, es una materia de densidad tal que cierta clase de espíritus puede hacer uso de ella como si fuera un cuerpo. Cierta clase de espíritus pueden estar entonados con el grado vibratorio de ese incienso y se ven atraídos hacia él. Cuando un ocultista de reputación que ha desarrollado la clarividencia y es capaz de ver las entidades del mundo invisible, ha compuesto un incienso que vale como vehículo únicamente para los espíritus de una naturaleza útil y que se prestan a elevar las vibraciones de aquellos que respiren el incienso y los espíritus contenidos en éste, entonces puede ser de ayuda durante los momentos de oración y para elevar la conciencia de los devotos. Pero, al contrario, si el incienso ha sido compuesto por alguien ignorante de estos conocimientos ocultos o tal vez por alguien que tenga en mente algún motivo egoísta, entonces es un vehículo para espíritus de semejante naturaleza, los cuales se envuelven en el humo, entran en los cuerpos de aquellos que están presentes en el lugar donde el incienso es quemado, y les incitan a cometer actos contrarios al desarrollo espiritual, sensuales u otros similares. Es muy posible que cuando estos hechos han sido practicados durante mucho tiempo, los espíritus obsesionantes puedan obtener tal control sobre sus víctimas que les inciten al frenesí, haciendo que manifiesten síntomas que afecten a la mente y otros aspectos perjudiciales; también pueden influir en el sistema nervioso. Por lo tanto, la práctica de quemar incienso es peligrosa y hay que poner cierta precaución antes de quemar cualquier incienso.
La iglesia católica ha tenido su propio incienso durante siglos, y es de suponer –y así lo afirman algunos ocultistas dignos de crédito- que esa fórmula fue hecha por alguien entendido para que haga su importante misión en los servicios y sacramentos de la Iglesia, donde acuden los Ángeles y otras entidades espirituales para esparcir el beneficio de las bendiciones invocadas por el oficiante. Algunos de los ocultistas más serios y clarividentes de los mundos invisibles, han estudiado este hecho y opinan que el incienso de benjuí y el olívano son los mejores para estimular la devoción y la inspiración.


Francisco Nieto Vidal

viernes, 21 de agosto de 2009

RESPECTO AL KARMA


Contando con que el lector ya comprenda las líneas generales de actividad del karma, quisiera ampliar en este artículo algo más lo dicho hasta ahora. Hay casos en la vida en que no comprendemos cómo una persona puede hacer un gran mal o cometer un gran error pero, si ponemos el gobierno en manos de un dictador lo veremos más claro; y si damos armas de fuego a una tribu, es muy probable que alguno termine matando a otro; o también si una persona poco evolucionada se le facilitan ciertos placeres, es fácil que se vea dominada por ellos. El ser humano está evolucionando desde un estado de conciencia más inferior aún que los prehistóricos, por tanto y entre tantas gradaciones de pasiones, maldades, sentimientos, deseos, etc., por espiritualizar, es lógico que en cada vida caigamos un sinfín de veces.
Y es ahí donde las Leyes de Renacimiento y Consecuencia principalmente vienen en nuestro auxilio, pero centrémonos más en la de Consecuencia o kármica. Es difícil creer que una Ley Divina “obligue” a hacer el mal a alguien, sin embargo y puestos a meditar ¿qué es la pérdida del cuerpo físico para los administradores del karma? Es solo eso, la pérdida del vehículo que nos sirve para experimentar y evolucionar ¿qué más les puede dar que perdamos el cuerpo físico en un accidente o catástrofe donde quizás sufrimos más que si nos asesinan repentinamente de un tiro? Por tanto ¿por qué determinadas circunstancias no pueden dar pie a que cometamos un asesinato?
Sabemos que, excepto determinadas oportunidades, posibilidades y circunstancias que nos facilitan la creación de nuevas causas, por lo general, actuamos impulsados por el karma de otras vidas. También sabemos que cuanto más evolucionados somos más libres de pensar, sentir, desear y actuar de manera más positiva somos, sin embargo, aunque eso crea un karma más positivo para el futuro, no evita el que ya tenemos (que es mucho) del pasado. Recordemos que algunas personas aun pueden estar pagando deudas de la época Atlante, sobre todo en forma colectiva, luego entonces, sabiendo las maldades a veces inimaginables que hemos hecho en el pasado ¿hasta qué punto podemos asegurar que no vamos a cometer una barbaridad en esta vida o que no vamos a morir en manos de otro?
Cuando valoramos a una persona por su forma de pensar y actuar estamos valorando a el resultado de su anterior vida más un pequeño cambio, es decir por sus pensamientos, deseos, sentimientos y hechos de su anterior vida y poco más nuevo de ésta, puesto que lo que es en esta vida es el resultado de la anterior principalmente. El hombre expresa los resultados de lo que fue y lo que hizo por eso se dice que no se debe juzgar porque, sobretodo, no sabemos lo que fue ni lo que hizo, ni los efectos en esa vida así como tampoco hasta qué punto las circunstancias le obligaron a actuar de tal o cual forma.
La acción es el resultado de los deseos y de los pensamientos. O sea, si nos dejamos llevar por los deseos más bajos y no imponemos la mente y la razón para rectificar, nos degeneraremos; si utilizamos la razón voluntariamente con tal de vencer las tentaciones y bajos sentimientos y deseos, evolucionaremos, si una persona se deja llevar por deseos del sexo y se obsesiona, ese deseo (sin razonamiento) le impulsará a cometer una violación aunque luego sea una buena persona Una persona dominada por el alcohol puede torturar y hacer sufrir a otras personas que se vean obligados a estar a su lado pero, ¿qué pasa si estas personas pasan años pensando incluso en matarle y desear hacer con él no sé cuantas maldades pero no lo hacen? Cuando una persona que necesita dinero traza un plan para robar y se obsesiona durante un tiempo con ello, es posible que un solo pensamiento de otra persona sobre el hecho de robar le impulse a hacerlo. La debilidad y culpa en este caso sería suya pero el creador de ese pensamiento también tiene responsabilidad en ese hecho. Por tanto, las acciones son el resultado de deseos y pensamientos ¿Cuántas deudas tenemos que saldar precisamente por esos deseos y pensamiento inmanifestados físicamente? ¿Podemos cometer una locura o cometer un grave “error” aun estando ya en el sendero de aceleración espiritual? ¡Por supuesto que sí!
Una persona que murió llena de odio y con muy malos deseos hacia alguien será puesta tarde o temprano junto a ese malhechor para superar esa deuda pendiente pero, si no lo supera o incluso se desvía de lo previsto, esta persona se podría ver impulsada (por aquellos malos deseos y pensamientos) a matar; es más, si su maltratador del pasado la hubiera asesinado y este último hubiera muerto lleno de odio y malos deseos hacia él, es posible que le mate. ¿Es culpa de los Ángeles del Destino? No, porque ellos no pueden obligarnos a actuar de determinada forma y no saben como vamos a actuar ante las circunstancias ¿es la culpa del que asesina? Sí por no superar la prueba, por volverse a dejarse llevar por los malos deseos y pensamientos en un momento dado, por no razonar y utilizar la voluntad positivamente, y porque, aunque somos libres, se ha vuelto a dejar dominar por la personalidad.
Un hecho que ha de consumarse como resultado de toda una serie de pensamientos y deseos puede esperar muchos años en una vida como lo hace a lo largo de los renacimientos hasta ver la oportunidad de manifestarse pero, tanto si es bueno como si es malo, tarde o temprano se manifestará, es decir el individuo efectuará el hecho bien o mal según su estado de ánimo y mental y según las circunstancias. Este hecho puede tener su origen hace cuatro vidas (por ejemplo) y ahora quizás seamos hombres de buena voluntad y de paz, pero eso no garantiza nada como ha ocurrido con tantos santos, con personas que han tenido una conversión y con otras que han asesinado siendo buenas personas y ante el asombro de los demás.
Los pensamientos y los deseos son la causa de la acción por lo que, al tener libre albedrío y voluntad, podemos cambiarlos, sin embargo, cuando hemos acumulado muchos deseos y pensamientos de la misma clase, su poder en nuestros cuerpos mental y de deseos nos pueden obligar a actuar. No cabe la menor duda que si nuestras ultimas vidas ya han sido rectas y hemos vivido manteniendo y luchando por conseguir elevados ideales, estaremos muy fortalecidos para utilizar correctamente el libre albedrío, pero como no somos aún perfectos y nos queda mucho por controlar respecto a la mente y al cuerpo de deseos, nadie puede decir que en esta vida no va a caer en determinada cosa o hecho. Puede haber una lucha entre el cuerpo de deseos y la mente para que un individuo haga bien o mal pero el resultado será siempre que habrá una acción en cuanto se presente la oportunidad. Si cuando se presente dicha oportunidad de hacer lo que se ha estado desarrollando internamente, la persona actúa instintivamente, puede cometer errores o volver a caer en el mismo error, sea robar, hacer mal a alguien, etc. Pero si la persona está en el sendero de espiritualidad siempre tendrá la oportunidad de razonar y cambiar el destino. Como no sabemos en qué momento nos han puesto determinada prueba que nos puede pillar desprevenidos ni ver en los “archivos akásicos” cómo se creó y cuándo nos vienen las deudas pendientes, no nos queda más remedio que intentar desarrollar un autocontrol que nos haga conscientes momento a momento de lo que pensamos y deseamos para que éstos no nos traicionen en ese momento.
Lo mismo que los Hermanos Mayores envían pensamientos de amor a la humanidad y transmutan el mal que ésta crea para que podamos llegar al fin previsto, y lo mismo que Cristo está sufriendo por nuestra maldad a la vez que ayuda a eliminar el mal que nosotros creamos, así también nosotros podemos pensar y desear la paz, el amor y la fraternidad hacia todas las personas y muy en particular con los que, por las circunstancias que sean, no simpatizamos. La gran mayoría de las cosas que nos ocurren y las circunstancias que nos rodean y que consideramos malas aun sabiendo que tenemos karma pendiente, están hechas con la mejor voluntad para ayudarnos por parte de los Hermanos Mayores, Ángeles y Guías de la humanidad, y aunque creamos que cometen errores no es así, sino que están actuando de acuerdo a los cambios necesarios y respecto a los karmas colectivos. Lo mismo que Jehová mandaba a un pueblo contra otro para hacer la guerra con la intención de desarrollar ciertos aspectos que se necesitaban desarrollar en el hombre así mismo nosotros podemos aun cometer grandes barbaridades cuando los ángeles del Destino se ven obligados a ponernos en determinadas circunstancias por las deudas del pasado; la única diferencia es que ya no estamos tan dominados por el cuerpo de deseos y tenemos más voluntad y razonamiento para discernir antes de actuar. Pero, aun así, cuando una deuda madura se debe cumplir, las circunstancias se complicarán, perderemos la cabeza o surgirá cualquier cosa para que actuemos de determinada forma. Así se va cumpliendo el karma, es la única manera de quitarnos esas deudas del pasado. Aun somos muy imperfectos y por eso nuestras obras no pueden ser ni total ni siempre perfectas, por tanto, generan mal karma, de aquí que, conociendo estas leyes divinas podamos elegir, en lo posible, el sendero de la razón y del bien; así el mal siempre será menos y estaremos más preparados para hacer frente a las deudas del pasado.
Nosotros hemos llegado a ser lo que somos gracias también al mal y a las formas y reinos evolucionantes que hemos utilizado como vehículo. Pero lo mismo ocurre con el Creador de nuestro planeta, del sistema solar y de todo lo demás. Esos exaltados Seres han llegado a ser lo que son después de pasar por infinidad de circunstancias, estados de conciencia y formas evolucionantes y, sin embargo, han llegado a ese nivel. Sí, es cierto que somos insignificantes a su lado pero ellos también pasaron por un estado de conciencia similar al nuestro (autoconciencia) y están pasando por otros inferiores respecto a otros grandes seres superiores a ellos. Todos nos ayudamos y debemos ayudarnos por medio de la más granes virtudes, los más elevados ideales y el amor y la fraternidad como hijos de un mismo Ser. Todo buen sentimiento y pensamiento son una semilla que puede fructificar en los demás, son aspectos que producirán armonía y equilibrio en el universo, en nuestros cuerpos y en las vidas diminutas que componen todo ser viviente.
Todo lo malo que nos rodea es creación actual del hombre o efecto del mal de otras vidas, pero ese mal es necesario para que nosotros desarrollemos la conciencia superior y la buena voluntad. El mal es bien en formación y por eso debemos ver siempre su aspecto positivo en vez de interpretarlo como un mal contra nosotros o como un castigo. El mal, a la larga, hará que desarrollemos los poderes del Espíritu pero el discernimiento y la buena voluntad acelerarán nuestro desarrollo y harán que colaboremos con estas Leyes Divinas que tanto nos cuesta comprender. Todas nuestras vidas tienen como resultado una mayor evolución, y todo mal entre nosotros tendrá unas consecuencias después de la muerte que nos harán ver la sabiduría de estas Leyes y que es mejor colaborar con ellas que oponerse. Según comprendamos la Ley de Consecuencia emitiremos juicios más razonados, deseos más altruistas y fraternales, y pensamientos de amor, lo que tendrá como resultado toda una serie de acciones físicas que ayudarán a cambiar nuestro futuro y el de la humanidad. Por consiguiente, este conocimiento nos lleva no solo a ayudarnos a nosotros mismos, sino también a todo ser viviente y a Dios mismo.
Estar enfadados, actuar sin razonar, dejarnos llevar por la impulsividad y por el instinto y dejarnos dominar por los deseos y pasiones animales, no nos ayuda en nada sino que nos llevará a obtener unos resultados negativos al final de esta vida. Unos resultados que, en la siguiente, harán que nos preguntemos que porqué somos desgraciados o sufrimos o porqué Dios nos castiga de esa forma. Sin embargo, aun en medio de la tempestad y aun con problemas que nos agobien, siempre somos libres de actuar con conocimiento de causa y elegir el sendero del bien o el del mal ante cualquier pensamiento, palabra y obra. Esta es la manera de ir eliminando el mal de nuestra vida y de nuestro futuro destino. El mal nos traerá desarrollo pero a costa de sufrimiento pero el que trabaja por el bien y la fraternidad de la humanidad irá eliminando la desgracia y el sufrimiento de su destino.

Francisco Nieto