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jueves, 25 de mayo de 2017

CONSTITUCIÓN DEL HOMBRE INVISIBLE COMO PERSONALIDAD II






A lo largo de su evolución, el ser humano ha pasado por unas fases similares de conciencia a la de los reinos actuales mientras descendíamos por los mundos para adquirir los gérmenes de los que hoy ya consideramos cuerpos del Espíritu. Por consiguiente, hubo un tiempo en que no éramos conscientes del mundo externo y nuestra conciencia tuvo que ser despertada progresivamente por medio de los impactos externos y del trabajo que otros seres superiores hicieron sobre nosotros. Para comprender un poco mejor esto tenemos el ejemplo de la formación de un nuevo ser en el vientre de la madre, el cuerpo se forma en el vientre pero es gracias a  la vida del Espíritu y al trabajo que también otros seres hacen y al nuestro mismo más tarde.

            La vida procede de los mundos superiores y se encierra, como conciencia, en el vientre de su futura madre primero, y en su propio cuerpo después para estar formándolos inconscientemente de sí mismo e igualmente respecto al mundo externo durante nueve meses. Aun después de nacer como individuo, tarda un tiempo en hacerse consciente del mundo donde se encuentra y de sí mismo. Pues bien, eso es lo que le ocurre al Espíritu, o sea, desciende hacia la materia, atrae los materiales que le harán falta para formar sus futuros cuerpos, aprende a formarlos y a utilizarlos siendo aún inconsciente del mundo externo, (como ocurre con los animales actuales) al cabo de un tiempo adquiere la autoconciencia y así  se reconoce como un individuo separado de los demás. Por último, comienza a razonar y a evolucionar como tal gracias a las dos principales leyes de Renacimiento y Consecuencia. Gracias a los diferentes cuerpos obtenidos actualmente somos: Un cuerpo físico que vive gracias al cuerpo vital, que tiene deseos y emociones gracias al cuerpo de deseos, y que piensa gracias a la mente.

            Cada uno de esos cuerpos está evolucionando en cada vida y, aunque solo tengamos la conciencia de vigilia gracias a la conciencia interna y al trabajo interno que hicimos en el pasado, en un futuro la tendremos también en los mundos superiores utilizando el cuerpo que corresponda al plano donde nos encontremos. El cuerpo físico está compuesto de tres clases de materia; el cuerpo etérico está compuesto de cuatro éteres más sutiles aún que el estado gaseoso; el cuerpo de deseos está compuesto de siete grados de materia que van de la más grosera a la más espiritual en sentido de sentimientos, emociones y deseos;  la mente con la que razonamos está compuesta con cuatro grados de materia del Mundo del Pensamiento, quedando tres para el desarrollo futuro de la mente del propio Espíritu o mente abstracta. Todos estos cuerpos están evolucionando y se están perfeccionando para formar las tres Almas que se unirán al cosechador o Ego, después y en su momento se reabsorberá todo en el Espíritu individual y así seremos a imagen y semejanza de Dios gracias a que los poderes latentes en nosotros se habrán convertido en dinámicos.


            EL CUERPO FÍSICO

            El cuerpo físico es el cuerpo de materia más densa de los vehículos del Ego y es el más antiguo y más desarrollado de todos como resultado de la involución del Espíritu en la materia. Sin este cuerpo, los demás no podrían expresarse ni tampoco se habrían desarrollado puesto que este cuerpo es la base de los sentidos, del sistema nervioso y del cerebro. Por tanto, además de obtener unos resultados en cada vida gracias a este cuerpo, los otros también se desarrollan a través de él. Lo que decimos que es el ser humano es gracias a que los otros cuerpos superiores de materia más sutil le compenetran y se expresan como vitalidad, como deseos o emociones, y como mente. En el corazón se encuentra el Átomo Simiente, también llamado en la filosofía rosacruz el “Libro de Dios” porque es en ese átomo especial donde quedan grabadas las “películas” de todas nuestras vidas para que, después de la muerte, pueda extraerse el fruto de las mismas para unirlo a las anteriores en el Ego que también representa la conciencia. Este Átomo Simiente es el que emite la vibración correspondiente, según el desarrollo alcanzado por el hombre, para atraer y mantener unidos los átomos físicos que conforman el cuerpo.

            A su vez, la vida y forma del cuerpo físico dependen de un arquetipo creado en la región concreta del Mundo del Pensamiento, que es donde se crean todas las formas del mundo físico. Al igual que un inventor crea un arquetipo o modelo en su mente antes de construirlo físicamente, también el cuerpo físico del hombre está relacionado con dicho arquetipo de material mental hasta que llegue el momento de dejar el mundo físico. El arquetipo tiene una determinada vida y vibración que será en la que se basen lo Ángeles para crear el destino que nos corresponde y para dar forma al cuerpo físico, pero dejando siempre un libre albedrío para cambiar ciertos hechos. El momento de la muerte llega cuando ese arquetipo deja de vibrar porque se ha agotado su vitalidad y el hilo de vida se recoge hacia el Ego pasando por el Purgatorio y el Cielo. Del Átomo Simiente en el corazón sale un cordón etérico de color plata brillante compuesto de “éter reflector” que en el momento de la muerte se separa para que dé comienzo la grabación de la vida en el átomo simiente del cuerpo vital. El cordón plateado tiene tres trozos cada uno de ellos de materia de la que está compuesto el cuerpo al que están unidos. Así es que, el primer cordón va desde el corazón hasta el plexo solar donde está el átomo simiente del cuerpo etérico y es de materia etérica; el segundo va desde el plexo solar hasta la altura del hígado del cuerpo físico y es de materia de deseo; y el tercero va desde este último lugar hasta la cabeza y es de materia del Mundo del Pensamiento o mental. La ruptura del cordón en el corazón causa la muerte física pero siempre de acuerdo al arquetipo mencionado, en ese momento es cuando el cuarto éter del cuerpo vital llamado reflector hace de vía para llevarse la película que en el mundo de Deseos se revive de una forma más real, completa y consciente.

            Dice un axioma hermético que “Como es arriba es abajo”, o sea, como es y ocurre en el universo ocurre en el hombre. Ya hemos visto cómo el cuerpo físico está compenetrado por diferentes clases y grados de sutilidad de materia, vibración y conciencia, y que todos ocupan un mismo espacio. Puesto que la materia de cada uno de esos cuerpos está relacionada y pertenece a un mundo o región, quiere decir que los mundos también están compenetrados y que nosotros vivimos y evolucionamos en ellos por eso, desde el plano donde se sitúa el Ego, se producen los siguientes hechos para que podamos tener un cuerpo físico:

1º.- El Ego siente la necesidad de adquirir más y nuevas experiencias y prepara un nuevo renacimiento.
2º.- Con la ayuda de otros seres que evolucionan en el Mundo del Pensamiento, entre otros, se crea el arquetipo de vida que dará origen a los futuros cuerpos inferiores.
3º.- Se eligen las líneas generales o circunstancias especiales y necesarias que, como deudas y posibilidades, tendrá la vida futura. Hay que decir que estas líneas generales están basadas en el karma del individuo y que éste las elige con la conciencia que en ese momento y lugar tiene.
4º.- La vida del arquetipo se refleja en el Mundo del Pensamiento y de Deseos para despertar los átomos Simiente que atraerán la materia de las regiones que, de acuerdo a su evolución y a su futura vida, les corresponda para formar el cuerpo mental y de deseos.
5º.- Cuando se llega a la región etérica del mundo físico y con la ayuda de otros seres también se crea el molde etérico del cuerpo físico, lo depositan en el vientre de la madre a la vez que el Átomo simiente del cuerpo físico lo ponen los Ángeles en el espermatozoide que fecundará el óvulo de la madre.

Así se forma el cuerpo físico para nacer a los nueve meses a la vez que los otros cuerpos se van formando para nacer:
a) El cuerpo vital a los siete años.
b) El cuerpo de deseos a los catorce.
c) el cuerpo mental a los veintiuno.

Lo que expresamos en el cuerpo físico es el resultado de un trabajo interno, esto es, lo que captan los sentidos y el sistema nervioso pasa al cerebro y eso mismo lo recibe el cuerpo de deseos o emocional en forma de sensaciones e impactos que, a su vez, se comunican con la mente. Si no somos conscientes de ello es posible que reaccionemos instintiva o automáticamente sin razonar, pero si lo somos, lo más normal es que respondamos con un pensamiento que estimulará un deseo o emoción que, para terminar, se resumirá en unas palabras o en una acción. También puede ocurrir que lo que llegue del exterior estimule un deseo o sentimiento y pasemos a la acción directamente, o incluso que todo nos sea indiferente. Pero lo importante es saber que cuando se crea un hábito de comportamiento interno, por ejemplo estar casi siempre de mal humor, éste termina manifestándose en acciones o incluso en el rostro ¿y todo esto porqué? pues porque no nos observamos y no somos conscientes de nuestras reacciones y expresiones, y porque no hemos sabido utilizar a la mente para controlar los deseos, las emociones y el cuerpo físico.

También lo que hacemos con el cuerpo físico afecta a los cuerpos superiores, por ejemplo, la repetición de tomar alcohol se convierte en un hábito que se asienta en el cuerpo vital; esto repercute en el cuerpo de deseos que nos tienta para que sigamos bebiendo y, si no tenemos suficiente voluntad y no sabemos imponer la razón, ese hábito hará que el cuerpo físico enferme. Pero eso no es lo peor, como sabemos, los cuerpos superiores están compuestos de materia más sutil y no mueren con el cuerpo físico porque aun tienen que hacer un trabajo para extraer el fruto de las experiencias. Por tanto, después de la muerte del cuerpo físico seguimos teniendo deseos y emociones, así es que, el alcohólico sufrirá muchísimo porque tendrá el deseo de beber y no lo podrá hacer por no tener cuerpo físico. Las drogas y otros productos tóxicos afectan al sistema nervioso cerebro-espinal y, como éste es la base de la actividad, las drogas impedirán el funcionamiento haciendo que el Ego extraiga poco provecho de la vida. Esto, a su vez, creará unas deudas kármicas que se manifestarán como enfermedades o deficiencias físicas en la próxima vida. Por todo esto se recalca tantas veces en ocultismo la necesidad de gobernar los vehículos para discernir y crear buenos sentimientos y deseos a la vez que se cuida el cuerpo físico.

Francisco Nieto

lunes, 24 de abril de 2017

CONSTITUCIÓN DEL HOMBRE INVISIBLE COMO PERSONALIDAD parte 1




           


            Según va evolucionando la humanidad va cambiando sus conceptos sobre la vida y sobre el ser, lo que era no hace muchos años hoy ya no es, lo que era aconsejable hoy es reprochable, y lo que creíamos ser resulta que ya no somos. Hay culturas y filosofías antiguas que hoy son tan válidas como las modernas, pero tanto unas como otras tendrán el valor que cada uno pueda darle según su propio desarrollo espiritual y su conciencia. No hay que ir muy lejos en el pasado para comprender que el hombre ni siquiera se preguntaba a sí mismo por su identidad o por la realidad del mundo que le rodea. Sin embargo y gracias al progreso acelerado de conciencia que muchos están teniendo hoy, cada vez hay más personas que tienen esas dudas aclaradas y necesitan otra información más profunda que satisfaga sus inquietudes internas y espirituales. Hoy sabemos que somos autoconscientes pero es que, además, intuimos o sabemos que en nosotros hay algo superior o divino que nos da la vida y que perdura más allá de la muerte.

Por otro lado, también sabemos que no somos el cuerpo físico, ni las emociones, ni los deseos, y ni siquiera los pensamientos porque la voluntad está por encima de todo ello. Comenzamos a pensar que todo eso son fuerzas de las que nos hemos apropiado para hacer uso de ellas en esta vida. De acuerdo a eso comprendemos que el fin de la vida puede ser la experiencia, la obtención de conocimiento, el desarrollo de la voluntad y de la conciencia, o incluso la unión con algo superior incognoscible actualmente para nosotros. De cualquier forma lo que sí está marcando estos tiempos es que queremos dejar de identificarnos con esos aspectos que no reconocemos como yo y con todo aquello que nos domina y que no nos permite ser libres. Por tanto, comenzamos a comprender que lo que nos rodea es temporal y que no puede ser real; comenzamos a diferenciarnos de esa personalidad de cuyo carácter, sentimientos y pensamientos a veces rechazamos; y comenzamos a identificarnos como algo o Yo superior a todo eso que nos permite dirigir en gran medida nuestro destino.

Así es que, es muy posible que una persona que medite sobre todos estos conceptos y dudas termine diciéndose a sí mismo que el motivo de la existencia de la humanidad es la evolución de la conciencia y que las experiencias, esfuerzos y sacrificios de la vida tienen que tener alguna relación o propósito mayor. Si una persona de mente abierta continuara esta línea de razonamiento no le quedaría más remedio que admitir que para hacer que la conciencia evolucione hasta conocer a ese algo divino, tendría que ser gracias a la renovación de cuerpos, o lo que es lo mismo el renacimiento, y de nuevas y superiores oportunidades. Pero si, como hemos dicho, no nos identificamos muchas veces con nuestro carácter, ni tampoco con la manera de desear, sentir o pensar, quiere decir que esas fuerzas, o vehículos del yo, también se deben renovar en cada vida, y que debe ser ese yo quien siga existiendo con el recuerdo de todas las vidas. Meditando de esta forma llegaría a la conclusión de que, desde el punto de vista más lógico, en el universo hay dos aspectos de  un mismo creador, estos aspectos son: Energía o Espíritu y materia o cuerpos. Y esto nos lleva a explicar quién es el hombre, quién es el verdadero Yo, y dónde está evolucionando en ambos sentidos.

En el esquema evolutivo en el que estamos evolucionando, la idea es la siguiente. En cada átomo, vehículo o forma hay una conciencia, y cuando la vida, o mejor dicho, el Espíritu se apropia de esa forma, se fusiona con esa conciencia, estimulando o impulsando el Espíritu a la conciencia para que se identifique como “sí misma”, lo que causa el nacimiento del Yo en esa forma. Esto es lo que hizo el ser humano hace millones de años y por eso somos autoconscientes y sabemos que no somos lo que siente o piensa en nosotros sino algo superior. Esto mismo ocurrió con Cristo, aunque en una escala de conciencia mayor. Cristo tiene una conciencia muy superior a la humana y tomó un cuerpo, o sea se aprisionó en una forma, cuya conciencia, aún siendo la más elevada y perfecta de la humanidad, era inferior a la suya, pero eso no fue impedimento para que las vibraciones de Cristo elevaran las de esa forma o cuerpo de Jesús. Cada renacimiento lleva consigo un proceso de desarrollo de los cuerpos que utiliza el Alma o Ego, unos cuerpos que, como ya veremos, cumplen las necesidades del Espíritu de acuerdo a la conciencia que se debe desarrollar en los diferentes mundos por donde nos movemos y nos moveremos en un futuro aún muy lejano.

Aunque a lo largo de estos artículo lo detallaré un poco más todo, voy a resumir la construcción o el desarrollo que estamos haciendo ahora de lo que será nuestro vehículo futuro de conciencia gracias al desenvolvimiento de los cuatro éteres de la personalidad. Todo el trabajo que estamos haciendo ahora, renacimiento tras renacimiento, se concretará y resolverá en un cuerpo de gran luz y belleza que solemos llamar los ocultistas el Cuerpo Causal o cuerpo del Ego en su propio plano. Podríamos decir también que este Cuerpo Causal es también lo que algunos llaman “Conciencia Crística”, y es el aspecto “Hijo” o de Amor por ser parte del Espíritu creado por Dios. El resultado de las experiencias de cada vida son recogidas en unos Átomos Simiente que cada cuerpo tiene, pero cuando cada uno de nosotros purifiquemos esos cuerpos hasta desarrollar dicha conciencia Crística, esos átomos se unirán en el Cuerpo Causal. Al ser estos Átomos Simiente unos centros de contacto, se comunican con tres estados de conciencia o Almas, fruto de los renacimientos en el mundo físicos, llamadas: Alma Consciente relacionada con el cuerpo físico; Alma Intelectual, relacionada con el cuerpo etérico; y Alma Emocional, relacionada con el cuerpo de deseos. La mente no desarrolla Alma puesto que más que un cuerpo  se considera el foco a través del cual el Ego se pone en contacto con sus cuerpos para dirigirlos. Llamamos renacimiento a la proyección de su conciencia que hace el Ego sobre sus cuerpos, los cuales vibran de acuerdo a los resultados acumulados en cada uno de los Átomos Simiente que contienen. Volviendo a lo dicho anteriormente, la conciencia proyectada por el Ego se fusiona con la forma y se convierte en parte de ella. Así es como el Ego se ve “aprisionado” en la personalidad perdiendo de vista su autentica identidad e identificándose con todo lo que es real para el hombre pero no para él.

Cuando vemos en el mundo que hay tantos destinos y naturalezas o formas de cuerpos como individuos, algo nos hace pensar que tiene que haber un motivo para ello. Si el hombre mismo crea sus leyes y culturas para que haya respeto, libertad y desarrollo moral, intelectual y espiritual, no puede ser menos en el esquema de Dios si dicho hombre tiene que perfeccionarse hasta el punto de identificarse totalmente con la naturaleza de su creador. Pues, además del renacimiento necesario que debemos hacer para evolucionar, hay otra ley llamada de “consecuencia”, que es la encargada de enseñarnos las lecciones que necesitamos, de ponernos en el lugar y situación que nos corresponde según las causas hechas en el pasado, y de facilitarnos los cuerpos adecuados para todo ello y con sus defectos y virtudes que correspondan, esto es así tanto durante como después de la vida. Por ejemplo, el hecho de que un cuerpo sea “defectuoso” no significa que sea un castigo, al contrario, tras de ese defecto hay una intención de la ley divina y, por tanto, es lo que más necesitamos para seguir avanzando.

Por consiguiente y para que quede como esquema en la mente del lector, el ser humano tiene una constitución trina que se refleja en un cuaternario para formar la constitución séptuple, de la cual y tras el trabajo del hombre como humano, se obtienen tres Almas que completan la última constitución decuple.  Esto es:

Constitución Trina manifestada por el Espíritu: Es la manifestación del Espíritu Uno o Mónada como Voluntad, Sabiduría y Actividad en los mundos llamados del Espíritu Divino, del Espíritu de Vida y del Pensamiento.

Constitución Séptuple: Formada por el Triple Espíritu anterior reflejado en los mundos Físico, de Deseos y del Pensamiento y en los cuerpos llamados Cuerpo físico, etérico, de deseos y mental.

Constitución Décuple: Esta constitución se forma cuando se tiene en cuenta lo siguiente: El Espíritu Divino dio el germen para que se creara el cuerpo físico y gracias al desarrollo de éste se puede formar el Alma Consciente. El Espíritu de Vida dio el germen para que se formará el cuerpo vital o etérico del que, a través del renacimiento, nace el Alma Intelectual. El Espíritu humano dio el germen para que se creara el cuerpo de deseos y de éste se extrae el poder para formar el Alma Emocional. El cuerpo mental nació, como los demás cuerpos, sin ningún desarrollo, por eso y gracias a los tres cuerpos y a los renacimientos del Ego, esta mente se desarrolla y espiritualiza para hacer el papel perfecto entre el Espíritu y el hombre; de ahí que se la cuente para formar la constitución décuple.

            Cuando una persona se interesa por estas enseñanzas, una de las que más le cuesta creer es el hecho de que los cuerpos y los mundos donde estamos evolucionando estén juntos y compenetrándose mutuamente de acuerdo a su grado de vibración y conciencia. Sabemos que al pasar la luz por un prisma surgen varios colores, también sabemos que, además de los estados sólido, líquido y gaseoso de los cuerpos hay células, moléculas, átomos, neutrones, protones y otras divisiones de éstas partículas que no se conocían y que ahora se han descubierto. El hecho de no conocer más divisiones, incluso más allá de la no-materia, no significa que no las haya, como tampoco puede decir un invidente que no exista la luz porque él no la vea. Basándome, por tanto, en las enseñanzas ocultas antiguas y modernas he de decir que hay muchos estados de materia y de conciencia y que éstos se manifiestan en siete mundos con sus correspondientes siete subdivisiones o submundos. Por consiguiente, los cuerpos o vehículos del Espíritu también son siete y están compuestos de materia de dichos mundos.

            El reino humano es el más desarrollado de los cuatro que están evolucionando en la Tierra, todos los cuerpos de los reinos están compuestos de la misma materia, es decir, de átomos; la única diferencia está en que unos tienen un solo cuerpo, como el mineral, y otros tienen cuatro como el ser humano. Veamos:
1º.- El hombre es el más desarrollado porque tiene un cuerpo físico, otro etérico o vital, otro de deseos o emocional y otro mental; su estado de conciencia más elevado es el de vigilia o de auto-conciencia en el mundo físico.
2º.- El animal tiene tres cuerpos que son: Cuerpo físico, cuerpo etérico y cuerpo de deseos; su conciencia es como la que tenemos nosotros cuando soñamos.
3º.- Los vegetales tienen un cuerpo físico y otro etérico y su conciencia es como la del sueño normal sin ensueños.
4º.- Los minerales tienen un solo cuerpo físico y su conciencia es similar al sueño más profundo.

Francisco Nieto

viernes, 24 de marzo de 2017

EL MECANISMO INTERNO CREADOR DEL KARMA (y II)






En el mundo de deseos existen dos grandes leyes con las cuales, como es evidente, estamos muy relacionados y que son muy influyentes respecto a nuestro karma según sean nuestras decisiones, éstas son la Ley de Atracción y la de Repulsión. En las tres regiones o divisiones superiores (cielo) gobierna la Ley de Atracción sola y exclusivamente con el fin de atraer todo lo positivo. Si esto lo pasamos a nuestro cuerpo de deseos y nuestra aura, diríamos que si fuésemos muy desarrollados mental y espiritualmente, un clarividente nos diría que llevamos una vibración y unos colores con nosotros que bien podrían representar el Cielo. En las tres regiones inferiores gobierna la Ley de Repulsión pero también está presente la de Atracción con tal de equilibrar la balanza, aún así en la más baja región es donde es más poderosa la Ley de Repulsión y, aunque parezca que no, tiene un buen fin. Si reinara solo la Ley de Atracción en esas bajas regiones, también atraería y fortalecería el mal creándose así un caos, y eso no puede ocurrir en la Creación de Dios. Así es que es la Ley de Repulsión la encargada de combatir el mal haciendo que lo inarmónico que atrae la ley de Atracción pero que no es idéntico a lo ya existente allí, lo destruya la Ley de Repulsión porque crea desarmonía.

            Veamos, todo lo armónico, bello y elevado se ve atraído hacia las regiones superiores, esto es como decir que todos nuestros buenos deseos y emociones se unen a todos los sentimiento y pensamientos elevados que nos llegan por cualquier otro medio para fortalecernos en el bien y emitir elevadas vibraciones. Pero cuando nuestra falta de auto-observación y auto-análisis y la falta de interés por la vida espiritual hacen que caigamos una y otra vez todos los días en los peores deseos y sentimientos, entonces creamos y atraemos el mal y se quedan con nosotros hasta que después de la muerte llegamos a dicho purgatorio o infierno. Pongamos algún ejemplo, si yo creo pensamientos y sentimientos de odio se quedan conmigo porque soy su creador y porque la Ley de Atracción los atrae, solo si creo odio hacia varias personas independientes intervendrá la Ley de Repulsión porque, aunque sea odio en ambos, casos no será igual porque tampoco lo son las circunstancias ni los protagonistas. Pero veamos hasta qué punto son justas estas leyes en el sentido de que intentan mantener la armonía. Si yo cuento una historia sobre algo que me ocurrió y no la cuento con la sinceridad o veracidad correspondiente, se verán atraídas las formas y emociones que correspondan pero se creará un conflicto por la ley de Repulsión y una desarmonía porque no lo he contado exactamente.

            Así que, el mal se destruye a sí mismo en el mundo de deseos pero no ocurre así exactamente en nosotros porque las experiencias quedan grabadas en forma de película de la vida y solo se borran allí excepto en las siguientes casos. Las leyes mencionadas mantienen el orden y la armonía en los mundos superiores pero no es así en nosotros porque tenemos memoria y un archivo donde se guardan esos hechos. Pero sí podemos eliminarlos y crear esa armonía si hacemos un verdadero arrepentimiento de corazón y nos ponemos en el lugar de la persona ofendida o dañada para sufrir lo que ella. Si hemos ofendido a otras personas, en nuestros momentos de meditación deberemos ponernos en su lugar y sentir la ofensa como creemos que la sintió él. Si hemos robado devolveremos lo robado y pediremos perdón con sinceridad, o haremos una donación a quien lo necesite si no podemos reponerlo a quien corresponda, y así con todo el mal que hagamos. Si actuamos así y revisamos y revivimos nuestros malos actos para arrepentirnos o pedir perdón a la vez que nos proponemos no volver a hacerlo, se borrarán los hechos de ese archivo y no tendremos nada que purgar en el más allá.

            Con lo dicho podemos comprender que incluso las mentiras causan mal y desorden en el mundo de deseos. Lo mismo que el bien se une y se fortalece por la Ley de Atracción también ocurre lo mismo con el mal, y entonces ese mal destruye el bien. ¿Qué ocurre con las personas que se dejan dominar por los vicios, las pasiones o los deseos? Pues que pueden terminar siendo alcohólicos, drogadictos, violadores, etc. Comienzan por un mal deseo que estimula un mal pensamiento y que, si no es percibido como tal y se repite, pueden ir aumentando hasta el punto que obsesionan a la persona para que cometa un delito. Aun cuando vemos algo malo y lo criticamos, o lo comentamos, o lo pensamos, estamos creando desarmonía en el mundo de deseos y en nuestro cuerpo de deseos ¿Y esto por qué? Pues porque estamos fomentando el mal por diferentes medios ¿Cómo podemos evitarlo? Intentando ver o comentar solo la parte positiva que siempre existe en todo. De aquí que debamos hablar, pensar, sentir y actuar siempre de forma positiva y que intentemos ver el bien en el mal. Si hacemos lo contrario no solo nos estamos creando un mal karma sino que, además, estamos creando negatividad y destrucción del bien en los mundos superiores.

            Aunque consideradas como el lugar donde se acumula el mal que el hombre crea, las tres divisiones inferiores del mundo de deseos son de gran importancia para nuestra experiencia y nuestra evolución, puesto que ésta depende (en la etapa actual) de la lucha interna que llevará al desarrollo de la buena voluntad y de la conciencia para superar el mal en nosotros. El conocimiento del mal no hace que le superemos, debemos desarrollar los poderes del Espíritu para superarnos a nosotros mismos y para espiritualizar nuestro carácter, y eso solo se consigue cuando hay buena voluntad y consciencia de sí mismo. Entonces es cuando se llega a entablar luchas y a conseguir victorias gracias al libre albedrío que nos permite decidir en cada momento si hacemos o no una cosa o si decimos sí o no a otra. Y con esto tiene mucho que ver la cuarta región del mundo de deseos que se relaciona con el sentimiento. Como ya he dicho, un sentimiento puede ser neutral hasta que respondemos a él, bien sea manifestando indiferencia o bien sea por interés. Pero si mostramos interés puede ser en forma de atracción o de repulsión, y por tanto, ahí es cuando la auto-observación nos sirve de ayuda para así poder discernir de forma correcta.

            La indiferencia no nos ayuda en nada pero el interés nos lleva a la actividad y a la experiencia. La repulsión hacia alguien nos causa un karma negativo con esa persona, por tanto es preferible buscar alguna cualidad en ella y fijarnos y razonarla para que el karma que nos una sea bueno. La atracción, generalmente, es siempre beneficiosa excepto cuando procede de las regiones inferiores donde está el egoísmo, las pasiones, etc., por tanto, es preferible la indiferencia o la buena voluntad para ver el lado bueno de los hechos. Ahora cabe preguntarnos ¿Cuántas veces medito o me auto-observo para ver cómo respondo ante las pruebas, tentaciones y circunstancias de la vida? ¿Me dejo dominar por el interés hacia lo negativo? ¿Muestro indiferencia ante quien necesita ayuda? ¿Soy auto-consciente de todos estos aspectos internos y utilizo la buena voluntad y el discernimiento para responder ante todo ello? De cuál sea la respuesta y la decisión que demos ante cualquier sentimiento o impresión dependerá el karma futuro que estamos creando. Si nos dejamos arrastrar por la indiferencia ante las necesidades humanas o por la atracción hacia lo negativo y la repulsión de lo positivo, que no quepa la menor duda de que llevaremos con nosotros ese Purgatorio o ese Infierno que encontraremos después de la muerte.

            Ya he dicho que nosotros nos situamos, como Egos, por encima de las regiones del mundo del deseo y de la mente razonadora o concreta, por consiguiente, deberíamos tener poder sobre todo ello. Pero lo cierto es que cuanto más atrás en la historia de la humanidad, más dominados estábamos por el instinto, por los deseos y por los peores sentimientos. Nosotros estamos desarrollando la mente desde hace relativamente poco tiempo, pero ha sido gracias a las experiencias y a lo que hemos aprendido en los mundos superiores después de la muerte. Ahora estamos en la etapa donde debemos aprender a dominar y a concentrar a la mente para que no actúe por su cuenta y para que no se deje dominar por los malos deseos y sentimientos. Por tanto, una vez visto cómo funciona el mecanismo de los deseos y de las emociones, ahora deberíamos ver cómo funciona la mente y, a partir de ahí, ponernos atrabajar sobre nosotros mismos. Sabiendo que casi todo lo que hacemos y decimos pasa por la mente (aunque no pongamos mucho interés en que la respuesta sea buena) deberíamos saber qué opciones tenemos cuando ésta se usa voluntaria y conscientemente para luego intentar observarla durante todo el día y así ver qué piensa y cuándo actúa por su propia cuenta. No olvidemos que toda acción, palabra, deseo o pensamiento crea karma bueno o malo, pero como una de nuestras metas es el conocimiento de nosotros mismos, deberíamos gobernar nuestra mente para que no sea la fuente de dolor que suele ser por falta de discernimiento y por dejarse llevar por el cuerpo de deseos.

            Sabemos que la mente está creando pensamientos constantemente (seamos o no conscientes de ello) y si éstos no son creados por la buena voluntad o de forma consciente, es muy posible que nos perjudiquen más que ayuden respecto al karma futuro. Veamos las opciones que solemos tener en la proyección de nuestros pensamientos. Podemos proyectarlos sobre el cuerpo de deseos para que sirva como estímulo o aliciente para la acción. Como ya he dicho, si despertamos el interés tendremos que decidir entre la atracción y la repulsión. Si nos interesamos por algo y despertamos la atracción, el pensamiento se verá complementado por un deseo o una emoción que llegará al cerebro y al sistema nervioso para que el cuerpo físico reaccione. El final de esta opción es que la experiencia quedará grabada en el archivo que nos llevaremos al mundo de deseos después de la muerte, es decir, al Infierno, al Purgatorio o al Cielo. Si el pensamiento forma se relaciona con algo que nos produce repulsión pero que está en contra de la naturaleza del Alma, entonces habrá una lucha interna entre la fuerza espiritual y el cuerpo de deseos que intenta dispersar esa fuerza para que no le impida disfrutar de sus bajos intereses terrenales. Cuando la buena voluntad y la conciencia vencen a los bajos deseos, esa victoria también queda grabada para su recopilación en el Cielo.

            En general, las imágenes o pensamientos inconscientes, así como los que proceden de las impresiones externas que no impulsan a la acción quedan grabadas y podrán surgir a la consciencia en cualquier momento futuro, sobre todo cuando hay voluntad del Espíritu sobre la mente. Si lo guardado en la memoria subconsciente es bueno y se utiliza de vez en cuando, se verá fortalecido cada una de las veces que se practique e incluso impulsarán a la persona a que las repita. Cuando se repiten buenos actos, pensamiento, deseos y sentimientos se crean nuevos canales en el cerebro, lo que, a su vez, forman los buenos hábitos. Cuando la persona tiene buenos hábitos respecto a su forma de ver los hechos, a su forma de pensar, a practicar la oración y la meditación, a intentar crear armonía de una forma voluntaria y consciente, etc., entonces esa persona puede recibir impulsos y consejos o tener intuiciones dese la memoria supraconsciente inherente al Espíritu. Estos mensajes del Espíritu no necesitan envolverse con materia mental ni de deseos para impulsar a la persona a que haga algo bello o elevado, es más, cuanto más se esfuerce una persona por seguir las directrices del Alma y por controlar estos mecanismos internos, más influencia recibirá del mundo del Ego y del Espíritu.

            Como podemos apreciar, solo conociéndonos a nosotros mismos y controlando el funcionamiento de nuestros cuerpos podemos desarrollar los poderes del Espíritu, la voluntad y la conciencia. En principio y aparentemente es muy difícil, pero no hay nada que nos impida observarnos a nosotros mismos para ver cómo pensamos o cómo piensa nuestra mente, como sentimos, y cómo hablamos o actuamos. Cuando esta auto-observación nos lleva a crear el hábito de corregir lo que está en contra de nuestra naturaleza divina, todo es más fácil, y más aún si practicamos la oración, la meditación y el discernimiento.

                                                           Francisco Nieto

viernes, 24 de febrero de 2017

EL MECANISMO INTERNO CREADOR DEL KARMA ( I )






            Cuando una persona contacta en esta vida con la filosofía oculta suele ocurrir alguno de los siguientes hechos:

1º.- Que busque la verdadera enseñanza a través de libros y de todo lo que esté a su alcance hasta conectar con alguna escuela de ocultismo o de Misterios donde encuentre satisfacción a todas sus inquietudes y dudas.
2º.- Que lea un montón de libros, que asista a conferencias, que gaste dinero en cursos y en actividades que desarrollan poderes y un sinfín de cosas que al cabo de un tiempo pasarán casi todas al olvido y que le habrán servido para poco.

            En el primer caso yo aseguro que esa misma persona (si persiste en su desarrollo oculto y espiritual a lo largo de su vida) llegará a la siguiente conclusión certera: que no es la primera vida que dedica su esfuerzo a desarrollar su Espíritu. En el segundo caso sí lo es, pero la quintaesencia de esas experiencias hará que en la próxima vida busque la Verdad de una forma más directa. Yo soy una de las personas que se encuentra en el primer caso y por eso no me gusta perder el tiempo asistiendo a conferencias que (a mí en particular) no me sirven para nada, ni suelo leer artículos o libros de la mayoría de estos movimientos o escuelas nuevas que dicen que sus enseñanzas proceden de enviados, contactados o mensajeros especiales de otros mundos o de Maestros elegidos, etc. Eso servirá a muchas personas, bien para que sigan buscando en determinada línea o bien para que aprendan que no todo vale ni es verdad y que hay muchos farsantes que solo buscan adeptos para sacarles el dinero o para hacerse famosos.

            La escuela con la que yo contacté porque (según pienso) así estaba escrito en mi destino es la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel, una escuela iniciática donde imparten la verdadera filosofía oculta sin pedir nada a cambio. En ella he aprendido a ser humilde, a no pedir dinero a cambio de cursos ni de otras enseñanzas por medio de conferencias, a no buscar fama ni nada parecido, a servir a los demás en la forma que pueda y siempre que pueda, a hacer trabajos espirituales, a amar al prójimo y, entre otras muchas cosas buenas más, a aplicar a mi vida sus enseñanzas ocultas. Evidentemente, a esa escuela llegarán los que necesitan esas enseñanzas pero no los buscadores de lo fenoménico, ni de poderes, ni de maestros o iniciaciones a cambio de dinero, ni nada parecido. Los primeros se quedarán con la enseñanza para toda la vida aunque dejen de ser miembros por algún motivo, los segundos apenas entenderán dichos enseñanzas (por ejemplo “El Concepto Rosacruz del Cosmos) y abandonarán hasta que estén más preparados para entenderlas y llevarlas a la práctica. Quien está en una escuela iniciática como la Fraternidad Rosacruz puede adquirir alguna iniciación en esta vida y así acelerar su proceso evolutivo a pasos agigantados, y todo esto sin decir nada a nadie pero sí haciéndose un servidor de la humanidad de la manera más anónima posible.

            Alguno de los que comprenden algo la filosofía oculta pueden contactar en esa vida con una escuela de ocultismo sería y también acelerar algo su desarrollo, pero los que andan de conferencia en conferencia y leyendo todo lo que cae en sus manos sin llevar a la práctica nada y sin esforzarse por buscar la Verdad y por discernir, poco conseguirán en esta vida. ¿Cuál es la diferencia entre unos y otros? Pues en que unos se conforman y son felices con que les digan que nos tenemos que amar unos a otros o con que les expliquen que tenemos (por ejemplo) unos chacras que se pueden despertar para obtener poderes; y los otros que no buscan nada de eso y que solo intentan purificar y espiritualizar su personalidad porque saben que ese es el único y verdadero camino del desarrollo interno. Para los principiantes en la búsqueda de la verdad puede ser muy interesante saber que tenemos un aura de diferentes colores que cambian según lo que se piensa y lo que se sienta, es más, intentan que todo el mundo lo sepa. Pero para el veterano eso no es suficiente, él razona y medita el conocimiento, lo lleva a la práctica y comprueba sus resultados desde un punto de vista altruista y fraternal, pero nunca con intención de beneficiarse egoístamente de ello.

            Así es que, como suelo hacer en casi todos mis artículos, voy a intentar explicar una de las mejores enseñanzas que he aprendido en la Fraternidad Rosacruz. Y digo que voy a intentar porque quiero que ese conocimiento llegue a esos principiantes pero sinceros buscadores de la Verdad para que puedan llevarlo a la práctica. Naturalmente que no voy a explicar profundamente lo que la filosofía oculta dice sobre los mundos donde evolucionamos ni de la función de los diferentes cuerpos que utilizamos como Espíritus que en realidad somos. Explicaré lo imprescindible para que lo que quiero decir se entienda. Veamos pues.

            Como casi todas las religiones y culturas dicen, somos un Espíritu o Alma que utiliza este cuerpo para vivir aquí en la Tierra. Pero lo que no dicen todas y algunos incluso han escondido, es que el Espíritu renace en estos cuerpos para perfeccionarse, para desarrollar sus posibilidades latentes en poderes dinámicos, para desarrollar la mente y la voluntad y para reconocerse a sí mismo como un Yo, que es lo que hemos alcanzado hasta ahora a lo largo de muchos renacimientos durante millones de años. Como Alma o Yo autentico que cada uno de nosotros somos, utilizamos varios cuerpos para poder experimentar aquí en ese mundo físico. Para funcionar en un mundo debemos tener un vehículo adoptado a las leyes que rigen en ese mundo, y por eso digo que tenemos varios cuerpos. Estos son: El físico cuya materia pertenece al mundo físico, la vida que le anima que pertenece a los planos superiores y gracias a la cual el hombre nace, crece, se reproduce, tiene sentidos y memoria, y muere.

            Pero también tenemos deseos, sentimientos y emociones que tienen su origen en el mundo que está por encima del físico y que se llama Mundo de Deseos o Emocional. Este mundo, al igual que el físico, está compuesto de una materia (mucho más sutil que el estado gaseosos de nuestro mundo físico) de diferente grado de densidad y, lo mismo que aquí tenemos materia física, líquida, gaseosa, etc., allí están los deseos y emociones más groseros en las regiones inferiores mientras que los más elevados y espirituales están en los superiores. Y de acuerdo con esto, nosotros llevamos alrededor de nuestro cuerpo físico un aura que muestra cómo somos en ese sentido, es decir, qué deseos y emociones solemos llevar siempre con nosotros y cómo estamos en un momento dado emocional y sentimentalmente. También, como los ocultistas sabemos, tenemos una mente que, a modo de cuerpo, nos sirve para adquirir conocimiento y para extraer y asimilar todo el beneficio de las experiencias de cada vida para que se acumulen en el Alma y nos guíen en cada vida como la voz de la conciencia. Bien, ya tenemos más o menos claro el sentido de la vida, pero quien ha buscado un poco en ese mundo del ocultismo, sabe que también se habla de una ley de Causa y Efecto y que creamos un karma que traeremos en la próxima vida para bien o para mal. Por lo tanto, vamos a ver de qué manera funcionamos internamente y cómo y por qué creamos ese karma.

            Imaginemos a nuestro cuerpo en el centro de una forma ovoidal de materia etérica, veamos después una pequeña aura alrededor del cuerpo que es la vitalidad sobrante del cuerpo o vida que anima el físico; a continuación imaginemos otro cuerpo también con forma de huevo y de materia más sutil que representa a los deseos y las emociones y que rodea a los otros cuerpos compenetrándolos como el aire compenetra las nubes pero con los colores más feos y obscuros en la parte inferior y los más bellos y claros en la superior. Y, por último imaginemos otra especie de cuerpo en forma de nube de materia aún más sutil que compenetra, principalmente la cabeza y que sería el cuerpo mental o mente razonadora. De esta materia que se compenetran los cuerpos están hechos los mundos, así el mundo físico está también en el centro y es el que perciben los sentidos. La vida de Dios se individualiza en el hombre, en el animal y en las plantas; el mundo de los deseos compenetra también el planeta pero se individualiza en los animales y en las personas; y el mundo del pensamiento o mental también ocupa y tiene su aura sobre el planeta y se individualiza como cuerpo mental en el ser humano. Así vemos que esa aura en forma de ovoide es de materia de diferentes grados de sutilidad y que se compenetra mutuamente formando lo que son nuestros vehículos que necesitamos para pensar, sentir, vivir y experimentar físicamente.

            Pues bien, nuestro mundo personal, como Ego o Yo verdadero, está por encima de la materia que forma nuestra mente concreta o razonadora, es decir, nosotros estamos en las divisiones superiores de ese mundo mental y que normalmente identificamos como el origen de la mente abstracta, de las ideas o de la intuición. Por tanto, entre nosotros, como Egos, y el cerebro del cuerpo físico hay una mente, unas emociones y deseos, una parte etérica y vital para que tengamos sentidos y memoria, y un cuerpo físico con su cerebro y su sistema nervioso que permite mover y dirigir el cuerpo. Entre esos vehículos o mecanismo interno está todo lo que somos, lo que podemos ser y lo que estamos creando para nuestro futuro kármico. Por tanto, veamos como funcionamos, actuamos y respondemos ante los demás y ante las circunstancias del destino. Naturalmente que todo ocurre tan instantáneamente que no nos damos cuenta de cómo ocurre ni tampoco cómo utilizar cada vehículo de manera que nos ayude a progresar en el sendero espiritual y a no crearnos karmas negativos.

            Desde el mismo momento que nos despertamos por las mañanas porque acabamos de entrar en el cuerpo físico después de estar en esos mundos superiores, comenzamos a recibir impresiones en nuestro cerebro físico. Esas impresiones o sensaciones proceden del contacto físico o de los sentidos, llegan al cerebro etérico de ese cuerpo vital que compenetra el cerebro físico y de ahí se comunica al cuerpo de deseos o emocional donde un deseo o una emoción estimulará una acción como respuesta o simplemente actuará de forma indiferente. Pero, de una forma o de otra, la impresión o sensación llega a la mente, o lo que lo mismo, a nosotros como Egos que estamos por encima de todos esos cuerpos. De esas impresiones creamos ideas en la región de la mente abstracta y esas ideas, al descender para expresarse como pensamiento de nuestra mente más familiar, se transforman en pensamientos-formas o concretas que son con las que normalmente estamos familiarizados.

            Pongamos un ejemplo: Si estamos durmiendo y nos despertamos por una sensación de dolor porque la misma postura del cuerpo nos molesta, esa sensación pasa por el sistema nervioso al cerebro, de ése pasa al cerebro etérico a la vez que despierta el interés por movernos, para terminar en la mente que es la que (gracias a la voluntad del Ego) toma la decisión de cambiar de postura. A la vez y casi instantáneamente, el Ego emite la idea que se hace pensamiento y decide, como he dicho, cambiar la posición del cuerpo; y todo gracias a que esa orden pasa por el cerebro etérico, al físico y al sistema nervioso. Esto es simple, pero pongamos otro ejemplo de una impresión de los sentidos. Imaginemos que vemos a un señor robar, aquí igualmente, los sentidos comunican al Ego lo que están percibiendo los ojos, el Ego creará una idea (o quizás no) que se convertirá en un pensamiento pero, aunque el Ego crea ideas positivas, es posible que nuestra mente (nosotros con nuestro propio carácter personal, nuestra forma de ver la vida y nuestra manera de pensar) no las capte correctamente, las transforme o las mal interprete, pero, de cualquier forma pueden pasar varias cosas:

1ª.- Que el sentimiento nos impulse a actuar.
2ª.- Que seamos indiferentes.
3ª.- Que razonemos y que llamemos a la policía y le demos la descripción correspondiente.

            Bien, volvamos a ese mecanismo automático que actúa por sí mismo la mayor parte del tiempo en nosotros pero que algún día controlaremos para el bien de nuestro propio desarrollo espiritual. De forma similar a lo que ocurre con nuestro cuerpo de deseos donde los colores más obscuros y la materia más densa están en la parte inferior, también en el mundo de deseos hay varias divisiones necesarias para mantener la armonía y para que reine el bien. Este mundo (y de forma similar nuestro cuerpo de deseos) tiene siete divisiones de manera que en las tres superiores reina lo más positivo que conocemos y que en el estado post-morten llamamos “Cielo”. Las tres inferiores van desde lo menos malo (la tercera comenzando por abajo o más densa) que llamamos “Purgatorio”, hasta la más inferior o peor en vibraciones de pasiones, etc. que conocemos como “Infierno”. Por eso, si cuando morimos llevamos muchas pasiones y maldades, no pasaremos al Cielo hasta que nos hayamos despojado de todo por medio de sufrir lo que hemos hecho de mal al prójimo, entre otras cosas. La cuarta división o intermedia es donde se manifiesta el sentimiento, y por tanto, no es buena ni mala.

Francisco Nieto