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viernes, 25 de noviembre de 2016

DE LA AUTO-OBSERVACIÓN A LA CONCIENCIA DE SÍ MISMO ( I )





La moral, el carácter, la espiritualidad y todo lo que el ser humano cree ser se mide de acuerdo a sus expresiones, a sus sentimientos y a sus pensamientos. Dependiendo de cómo se exprese y de lo que diga y haga una persona, así se le conceptúa, siendo eso un error porque, en realidad, no se sabe ni cómo o qué piensa ni cómo siente o qué emociones tiene. Nosotros mismos creemos conocernos también y decimos que somos así o asá dependiendo de nuestro “ser interno” que en realidad no es otro que la personalidad. Unos nacen con una baja moral y mueren casi lo mismo porque no se han esforzado en cambiar, otros consiguen quitarse algún defecto pero caen en nuevos vicios que los dominan, y la gran mayoría nos pasamos la vida haciendo lo mismo, pensando lo mismo y actuando casi de igual forma. No nos conocemos, ni nos esforzamos por observarnos para intentar elevar nuestra moral y nuestra espiritualidad, ni tampoco nos damos cuenta de que nos pasamos la vida actuando erróneamente para luego quejarnos y amargarnos la vida nosotros mismos. El mundo externo es el reflejo de lo que somos internamente, y siendo esto así ¿Qué vida puede tener el avaro, el lujurioso, el arrogante, el malvado, el engreído, etc., etc.?

Para estas personas, puede que su carácter, su voluntad y su forma de ir por la vida sea normal pero ignoran que:

1º.- El mundo es un reflejo de lo que son ellos mismos internamente.
2º.- Que morirán sin haber evolucionado casi nada.
3º.- Que hacen mucho mal al prójimo.
4º.- Que van sembrando malos ejemplos y malas vibraciones allá por donde van.

            Es obvio que cada uno de nosotros debería estudiarse a fondo para saber cuál es su grado de desarrollo espiritual y para ver si verdaderamente expresamos lo que en momentos de meditación y de paz queremos o, por el contrario, somos uno más como cualquier otro con más defectos que virtudes. Solo cuando estamos plena y conscientemente atentos a lo que expresamos externa e internamente podremos acercarnos lo suficientemente al Yo superior como para entender que lo que creemos ser no tiene que ver nada con lo que en realidad somos. Solo así, conociéndonos internamente y utilizando sabiamente el discernimiento nos capacitamos para hacer un cambio radical en nuestra vida hasta tal punto que la personalidad que muera no se parezca en nada al ser que podemos desarrollar.

            Quien se identifica con sus deseos, con sus emociones, con sus problemas y preocupaciones, e incluso con su mente entendiendo que él es el resultado de lo aprendido y experimentado a lo largo de su vida, va por el sendero equivocado. Algunos piensan: “Bueno yo no llego a tanto porque procuro ser bueno.” Tampoco sirve de mucho si resulta que sufre cuando no le salen bien las cosas, o cuando le ofenden, o cuando se cree por encima de los demás y fracasa, etc. Si queremos cambiar debemos estar por encima de todo eso y auto-observarnos en cada momento para estar en “sí mismo.” En el momento en que caemos en lo dicho en este párrafo o simplemente pensamos en ello como si fuéramos ello, ya estamos olvidándonos de nosotros mismos, del “sí mismo” como el yo observador y pensador. Esa es la diferencia entre los que actúan instintiva y automáticamente expresando siempre los mismos deseos, emociones y pensamientos, y los que están constantemente observándose atentamente desde la posición del Yo. Cuando nos recordamos a nosotros mismos como pensadores y observadores no nos identificamos con todas esas cosas que a tanta gente le preocupa, les entristece, les desespera y les hace actuar y expresarse siempre de la misma forma.

            Está claro que si no somos todo lo mencionado hasta ahora como personalidad y que observamos cuando nos hacemos conscientes de nosotros mismos, tenemos que ser ese Espíritu, Alma o Yo superior de los que tanto se habla en esoterismo y en las religiones. Ese Yo está representado en la personalidad como “consciencia” y como “voluntad”, lo que significa que sólo cuando nos expresamos consciente y voluntariamente como observadores, es cuando nos situamos por encima de la personalidad inconsciente y autómata. Desde este punto de vista podríamos afirmar que el Yo está oculto y no puede expresarse porque nosotros no nos esforzamos por recordarnos a nosotros mismos (ser conscientes de que pensamos y de nuestras emociones) y por realizarnos como Ser.

            La personalidad es la que se preocupa y sufre por las cosas y hechos personales y materiales, la que está dominada por los vicios, las pasiones y el egoísmo, la que está pensando todo el día en los asuntos terrenales de manera inconsciente y automática, la que no se esfuerza por vencer todas esas cosas ni por elevar su moral y su desarrollo espiritual, etc. etc. Luego entonces, si queremos recordarnos a nosotros mismos como observadores de esa personalidad con la intención de conocernos, debemos situarnos en ese nivel de consciencia y controlar la mente para que solo piense lo que queramos y cuando queramos y así utilizarla como foco de expresión consciente de nosotros mismos. De esta manera, libres de preocupaciones, de tristezas, de enjuiciamientos, de pesimismo, etc. dejaremos espacio para que un nuevo ser o personalidad consciente se manifieste y haga nuestra vida más feliz.

            Ni hemos nacido así ni somos la personalidad que creemos ser por un hecho casual. Hemos nacido en el lugar y en la familia prevista desde mucho antes del nacimiento, y como Almas evolucionantes que somos, renacemos con parte de la personalidad de vidas pasadas (virtudes, defectos, debilidades, ideales, etc.) para continuar nuestro desarrollo intelectual, moral y espiritual en esta vida. ¿Cuál es, pues, nuestro deber al respecto? Debería ser el de desarrollar esos tres aspectos personales positivos pero ¿Por qué no lo hacemos en el grado que deberíamos? Pues porque desde pequeños anulamos la expresión del Yo superior por medio de todo aquello que nos hacen aprender, valorar, tener en consideración, y todo lo que nos causa preocupaciones, ansiedad, miedo, apego, etc. Nuestra mente se desarrolla y se desenvuelve entre todo eso hasta hacerse toda una serie de hábitos que hacen que responda instintiva y automáticamente, no utiliza el discernimiento ni permite tan fácilmente que el Yo la utilice voluntaria y conscientemente. Los deseos y los sentimientos se hacen fuertes desde que nacemos para que deseemos lo terrenal y lo personal antes que lo espiritual. Las emociones dominan a la persona porque no hay apenas discernimiento y porque la mente deambula de un lado para otro sin control.

            Así se van formando los hábitos y la forma de pensar y de sentir que llamamos carácter pero, mientras tanto ¿dónde está el Yo que nos hace sentirnos individuos? El Yo aflora en muy pocas ocasiones, y más bien cuando algo grave nos ocurre, cuando algo serio nos hace reflexionar, cuando algún sufrimiento hace que pensemos y que busquemos ayuda o consuelo y poco más. Pero ese Yo está ahí, no es el Alma o Ego en toda su plenitud pero sí su voz lejana que desea que nos liberemos de todo lo personal y terrenal para que en ese vacío o espacio mental, él pueda expresarse. El yo, ego o personalidad que está comúnmente viendo la televisión y pensando en sus problemas o quehaceres cotidianos es el yo inferior, pero si en un momento dado se da cuenta de que no es consciente de la televisión ni de lo que está pensando su mente estaría dando paso al Yo verdadero reencarnante que, desde la posición de observador, hace comprender a la persona que no es consciente ni tiene control sobre su mente y que, por tanto, no es consciente de sí mismo.      

            ¿Qué diferente sería cada persona si desde que nacemos nos enseñaran a ser más conscientes de lo que pensamos, de lo que sentimos y, como efecto, de lo que decimos y hacemos? Estamos de acuerdo en que no todos estamos en el mismo nivel evolutivo y por eso mismo algunos no comprender estas enseñanzas, pero me inclino a pensar que todos podemos intentar ser más conscientes de todo eso para así evitar ser dominados por todo lo anteriormente mencionado. El ejercicio llamado de la “retrospección” dado por la Fraternidad Rosacruz Max Heindel es un claro ejemplo de lo que se puede conseguir siendo conscientes.

            Este ejercicio trata de revisar consciente y voluntariamente todos los hechos del día desde que nos acostamos hasta el momento en que nos levantamos. Durante el ejercicio debemos prestar atención plena a lo que hemos dicho, hecho, pensado y sentido en los sitios y con las personas que hayamos estado. Pero el ejercicio no se queda solo ahí, porque también nos dice que nos auto-observemos para ver si comemos para vivir o vivimos para comer, o si nos dominan las pasiones, etc. Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre ser conscientes o no serlo en todo esto?

1º.- Si fuéramos conscientes y nos auto-observáramos con verdadera atención durante todo el  día, no cometeríamos tantos errores y tendríamos una vida digna de ser vivida.
2º.- Que si hacemos la retrospección de manera superficial y no consciente ni voluntariamente, tampoco observaremos los errores que cometemos y no se quedarán en la conciencia como motivos para esforzarnos por nuestro propio desarrollo.

            Uno de nuestros deberes es saber cuál es el sentido de la vida, pero si nos perdemos entre placeres, vanidades, ocio, etc., perderemos gran parte de nuestra vida por convertirnos en una personalidad más. Los dogmas, las costumbres terrenales, las diversiones, los títulos, la fama, el conocimiento sin práctica, y ni siquiera el hecho de creerse bueno, sirven para nada respecto al Yo ni para llevárnoslo después de la muerte del cuerpo físico. La vida es trabajo para aquel que despierta a la vida superior y comienza a ser consciente de estas verdades, pero es diversión y entretenimiento para el resto.

            Estar despierto, o sea, ser consciente en cada “aquí” y “ahora” nos hace más responsables ante las leyes divinas porque, como se ha dicho, “a mayor conocimiento mayor responsabilidad.” Pero el hecho de ser conscientes por medio de recordarnos a nosotros mismos también nos libera de ellas porque somos más libres para hacer y expresarnos bien o mal voluntariamente pero, como es lógico, ¿Quién es capaz de hacer el mal consciente y voluntariamente? Nosotros vivimos en dos mundos a la vez, el interno y el externo. El externo es fácil de experimentarle siempre que haya buena voluntad e ideales elevados por parte del aspirante espiritual pero, aún así, siempre dependerá y podrá caer en las trampas del mundo interno de la personalidad. Lo ideal es que hubiera un equilibrio entre ambos para así poder expresar los resultados de lo que se hace con la mejor voluntad en el interno, pero como el común de la humanidad está dominado por lo interno (emociones, sentimientos, mente descontrolada, pasiones, respuestas instintivas y automáticas, hábitos, etc.) solo expresa los resultados de su inconsciencia y de su ignorancia.

Francisco Nieto

miércoles, 26 de octubre de 2016

EL ASPECTO MENTAL EN EL SER HUMANO ( y III )






Ya he hablado algo del instinto, el cual le podríamos considerar heredado del pasado evolutivo y situado por debajo de la consciencia. En nuestros días, donde hay muchísimo más ocio, consumismo y vicio que hace unos siglos, se está fomentando cada vez más los hábitos, y más aún los malos. Estos están tomando el lugar del instinto, con la diferencia de que son más y peores los hábitos mentales y emocionales negativos que creamos involuntariamente que los que creamos voluntariamente. No nos damos cuenta de que, aunque por medio de un hábito no podamos controlar el corazón u otro órgano, sí es cierto que un buen hábito mental puede modificar muchos aspectos del cuerpo y del carácter. Los hábitos sobre el hecho de servir desinteresadamente, sobre  repetir oraciones, sobre vivir y experimentar en determinados ambientes armónicos y espirituales, o el hecho de estar pendientes de nosotros mismos para estar en armonía y equilibrado, causan buena salud y elevan el carácter hacia lo moral y lo espiritual. Está claro que son más fáciles de crear los malos hábitos (alcoholismo, drogas, juegos con dinero, etc.) que los buenos (aprender a tocar un instrumento musical, pintura artística mecanografía o simplemente hacer una serie de oraciones o ejercicios espirituales todos los días) pero estos últimos están creados con consciencia y con la voluntad puesta en que son útiles para la elevación espiritual, y eso crea un nuevo carácter que, a su vez creará nuevas oportunidades y un mejor destino. El ser humano es el creador de su destino y el dueño de sus propósitos pero todo debe pasar por su mente. Los pensamientos positivos, de alegría y felicidad armonizan el corazón y cambian el cerebro, los sentimientos y emociones elevados desarrollan positivamente las funciones vitales y así podría decir todos descubrimientos científicos de los últimos tiempos. Por el contrario, los malos pensamientos crean malos sentimientos y deseos que pueden traer muchos problemas que, a  su vez, repercuten sobre la salud, el bienestar y la felicidad interna.

            Estoy seguro de que, el que más o el que menos ha oído hablar o ha leído algo sobre la telepatía, la clarividencia, el hipnotismo, la clarividencia o la escritura automática. Llamémosle poderes, fenómenos o como queramos, pero todo ello tiene una relación con la mente y forman parte de sus aspectos. Entre todos estos aspectos que he puesto hay una gran diferencia, y es que unos se desarrollan por medio de la buena voluntad, del servicio al prójimo, por ejercicios espirituales, etc., y los otros se desarrollan por medio del espiritismo y la magia negra o son poderes ancestrales de la humanidad. Los primeros llevan consigo el desarrollo espiritual con sus correspondientes poderes (viaje astral consciente, clarividencia, clariaudiencia, el poder de sanar, etc.) y los segundos traen algo parecido pero para actuar en los mundos inferiores, más el riesgo de caer en lo más bajo y peligroso del Espiritismo hasta el punto de que nos podría hacer perder el Alma. Cuando el ser humano tenía conciencia interna y aún no tenía la mente actual no era consciente del mundo externo (como los animales actuales) Tenía algunos poderes sobre la naturaleza pero esos poderes no los podía usar como lo haría hoy porque no era consciente de sí mismo ni tenía la razón que hoy tiene.

Dentro de nuestro destino futuro y de nuestra propia evolución está previsto que tengamos poderes pero bajo el control de la mente y de la voluntad. Pero mientras llega el momento de comprender que tenemos que sacrificarnos y esforzarnos por nuestro propio desarrollo espiritual, surgen pruebas y tentaciones relacionadas con la magia negra y el espiritismo que nos pueden hacer creer que estamos desarrollando poderes espirituales, cuando en realidad nos están llevando a contactar con las regiones inferiores del mundo emocional y con toda clase de espíritus que por su negatividad no pueden ascender a los mundos espirituales. Y por eso es necesario usar la mente para razonar y comprender que los poderes del Alma no se regalan ni se consiguen en un juego, ni a cambio de dinero ni por el hecho de hacer un curso, ni nada parecido, sino todo lo contrario, cuesta varias vidas y mucha persistencia en servir amorosa y desinteresadamente a los demás y en tener amor y compasión hacia todo ser viviente.

            El mundo del pensamiento se divide en dos grandes regiones, la inferior o “concreta” donde se sitúa nuestra razón, y la superior o “abstracta” donde está el Ego o verdadero Yo. Lo mismo que la consciencia de los animales se elevará del mundo emocional (donde hoy se encuentra) al mundo del pensamiento según vallan evolucionando hacia humanos, así nosotros estamos elevándonos hacia las regiones donde se encuentra el Alma por medio de trabajos espirituales e intelectuales. Por tanto, existe una supra-conciencia (que algunos iniciados ya la han obtenido) que nos facilitará el poder de la clarividencia así como otros poderes que no es necesario que enumere. Esta supra-conciencia será la conciencia normal que tendrá el ser humano cuando ya no necesite renacer y esté preparado para ayudar a los que estén más atrasados en la evolución. En realidad, está supra-conciencia es la conciencia del Ego en su propio mundo, lo que significa que cuanto más progreso espiritual más posibilidades tendremos de escuchar su voz y de obtener sus poderes, que es como decir que más se anulará la personalidad  materialista que hoy somos para así convertirnos en ese Ego superior.

Por consiguiente, lo mismo que hoy nuestra mente puede percibir mensajes y revelaciones del subconsciente y de la memoria, también los recibe, (en menor medida) y recibirá más según vayamos evolucionando, del propio Ego. Los mensajes y soluciones del subconsciente son fáciles de reconocer y razonar si llegamos a percibirlos, generalmente, son de ayuda en nuestros quehaceres cotidianos. Las revelaciones o soluciones que a veces nos vienen como respuesta a nuestras oraciones e inquietudes espirituales son de naturaleza más elevada y, aunque también nos ayudan en nuestra vida cotidiana, se suele notar cierta diferencia porque siempre van dirigidos hacia el bien. Podríamos denominar a la supra-conciencia como los poderes latentes del hombre futuro, por eso, los más adelantados (espiritualmente hablando) a veces dan muestra de obtener conocimientos muy superiores o incluso hacen de profetas. Nuestro desenvolvimiento mental y espiritual hacen que en cada renacimiento mostremos más genialidad y originalidad por medio de la relación más directa que estamos desarrollando con nuestro Yo superior, esa es la línea a seguir por toda la humanidad, pero quien se deja llevar por los bajos deseos y emociones del cuerpo emocional (alcohol, drogas, materialismo, egoísmo, etc.) no solo adelantará poco, sino que estará  eliminando temporalmente esa conexión.

El Ego no es un depósito de conocimiento ni nada parecido es nuestra vida, nuestra voluntad y nuestra conciencia manifestada en un cuerpo físico, y es esa manifestación la que hace que no tengamos sus poderes ni su sabiduría (como no los tiene el embajador de un rey por mucho conocimiento que tenga y mucho poder que le hayan dado) Él es la luz que intenta alumbrar nuestros destinos y gracias a él nosotros desarrollamos virtudes como el amor fraternal, la compasión, el altruismo, la generosidad, etc. Cuando nosotros dirigimos nuestra vida por los senderos que no van por su línea de conducta y cerramos nuestros ojos espirituales, entonces estamos cerrando las puertas a su guía e influencia. La escala del Alma es una y la de la personalidad que disfruta en este mundo físico es otra, lo que viene por vía de los sentidos es una cosa (salvo que lo veamos con los ojos espirituales y lo interpretemos como tal) y lo que viene en forma de intuición o inspiración es otra. La mente es el foco a través de la cual podemos recibir ayuda y guía de nuestro Yo superior, si nosotros tenemos la mente ocupada en pensamientos y hechos positivos o en oraciones y ejercicios espirituales, estaremos en la línea evolutiva que debemos seguir y estaremos creándonos un mejor destino futuro más de acuerdo con nuestra Alma.

Cuando nuestra mente está descontrolada y campa a sus anchas por donde quiere, es casi como decir que no existimos porque no somos conscientes de ello. Pero cuando la tenemos atada y somos conscientes de ella, entonces podemos dirigirla voluntariamente hacia hechos relacionados con el mundo del Alma. Ser conscientes de nosotros mismos (de lo que hacemos, de lo que pensamos de lo que decimos…) es desarrollar la posibilidad de utilizar el poder de la voluntad para dirigir nuestros cuerpos hacia actividades (meditación, concentración, oración,…) que nos acerquen a esos mundos espirituales, solo de esa forma podremos ser inspirados o contactar con nuestro Ego por medio de la intuición. Esas regiones espirituales están en nosotros como lo está la encina dentro de la bellota, solo tenemos que dedicar nuestra existencia a actuar como lo haría nuestro Yo superior, o dicho de otra forma, a actuar como si Cristo estuviera actuando en nuestro lugar. Si queremos acercarnos cada día más al Yo superior tenemos que mirar a los demás con amor (sin diferencias, sin rencores, sin envidias, etc.) debemos hablar con amor, debemos aprovechar cada oportunidad que se nos presente para servir altruistamente al prójimo y debemos trabajar como si lo hiciéramos para Dios Mismo. Es necesario dejar de poner trabas a ese influjo espiritual que nos llega desde las regiones del Ego. Antes de tener una mente ociosa es preferible tenerla en lo cultural, en lo bello y en lo intelectual porque también a través de ello se desarrolla la intuición y la inspiración. En las regiones del Alma se encuentra la Verdad y solo intentando acercarnos al Yo podremos recibir alguna muestra de ello.

Evidentemente, de nada servirá todo lo dicho si no se cree, si no se reconoce y si no se realizan los ejercicios o las ideas dadas. No es lógico pensar que somos lo que la mayoría cree ser, que estemos donde estamos, y que tengamos unos cuerpos y una mente tan perfectos por una simple casualidad. Creamos o no creamos en Dios y en sus leyes Él existe y nosotros somos parte de Él, y de Su mente y de Su Vida. Todos los caminos llevan a Él y la Ley del Karma nos cerrará los caminos equivocados para que retrocedamos y elijamos otro con una nueva actitud hasta que por fin encontremos el sendero espiritual que nos una a nuestro Yo superior y nos hagamos esos superhombres que solo se preocupan de servir amorosamente a los demás. Después de la tormenta viene la calma se suele decir, el hombre está en la etapa de la tormenta porque gracias a su mente y a su buena voluntad está luchando por elevarse moral, intelectual y espiritualmente. Pero esta lucha y este sacrificio tendrán su fin, y entonces se hará el silencio de la mente y la paralización de la personalidad para dar paso a la voz del Yo y al uso de sus poderes en favor de la humanidad.


                                   Francisco Nieto

martes, 27 de septiembre de 2016

EL ASPECTO MENTAL EN EL SER HUMANO ( II )






Hay que admitir que las experiencias de vidas pasadas son la base para que una persona se convierta en genio puesto que después de cada vida extraemos la quintaesencia de la vida pasada. Por eso, un genio como Mozart, cuando se ponía a componer música, no necesitaba esforzarse pues la música fluía por su mente y él solo tenía que escribirla. A cualquier persona nos costaría horas y días rumiando mentalmente una serie de ideas o búsqueda de respuestas hasta que diéramos la oportunidad de que se manifestara el Ego en nuestro cerebro, por eso y en estos casos, hay quien tiene el sentimiento de estar en manos de otro ser. Para verlo un poquito más claro, veamos otra manera de entender lo que digo, ¿quién o qué es lo que nos advierte de que lo que vamos a hacer no está bien? ¿Quién es el que nos corrige o nos amonesta cuando hacemos mal? Pues no es otro que ese Ego, Yo superior o Alma que tiene los resultados de las experiencias de todas nuestras vidas pasadas.

            Como estudiante adelantado de astrología que me considero y por mi propia experiencia puedo opinar que un horóscopo basado en la hora exacta y bien interpretado es totalmente creíble. El horóscopo nos puede mostrar muchas facetas de nuestra vida y de nuestra personalidad, y de oportunidades y de tendencias entre otras. En otros párrafos hablaremos de la memoria más ampliamente, pero antes quisiera mencionar algo sobre el instinto. Solemos decir que los animales se guían por su instinto (el ocultista sabe que esa guía procede de un espíritu grupal que dirige a toda una especie) así la araña teje su tela, las aves empollan sus huevos, los gatos trasladan a sus crías cuando ven que hay peligro para ellas, o las abejas construyen sus celdas de forma geométrica y perfecta. Como ya he dicho, nosotros pasamos por una clase de consciencia similar al animal antes de adquirir la mente y algunos humanos aún conservan mucho de aquel instinto. Pero también podemos llamar instinto a la guía de nuestro Yo superior basándose en las experiencias de vidas pasadas. La memoria también juega un papel importante en todo esto puesto que recoge las impresiones que llegan al cerebro, sea en esta vida o en pasadas. Quizás por eso tenemos gustos y tendencias heredadas de otras vidas aunque para ello hayamos tenido que nacer de padres que ya lo tengan. El instinto es como una facultad que nos lleva a actuar de determinada forma o a conseguir ciertas metas, sin intención clara ni predeterminación Pero ¿por qué en un momento dado nos hemos guiado por el instinto para conseguir algo y lo hemos conseguido. Si esa meta está en nuestro destino, podríamos interpretarlo a través del horóscopo y decir que no es instinto sino la guía del Ego, o quizás también puede ser de esa memoria heredada de la que no somos conscientes y que nos ha dicho que era el momento adecuado.

            Para que haya instinto tiene que haber memoria o guía del Ego, siendo la memoria un aspecto pasivo o subconsciente de la mente, pero todo está relacionado con la mente. Emociones, gustos, deseos e inclinaciones pueden estar en cada uno de nosotros como algo heredado del pasado y estas pueden aflorar en un momento dado o dejarnos claro que eso que estamos experimentando ya lo experimentamos en el pasado. Sin embargo, quiero dejar claro que muchos cometan el error de pensar que gran parte de lo que somos tiene sus causas en los que fueran familiares nuestros del pasado. En la biblia se menciona a un personaje llamado Matusalén que llego a vivir varias cientos de años, eso, como otras muchas cosas que la gente ni se imagina, es simbólico. En la época de Matusalén era obligatorio casarse con otros miembros de la familia por motivos que ahora no voy a entrar a explicar. Como el Ego se manifiesta (está) en el mundo y en el cuerpo físico por medio de la sangre, resulta que en esa sangre iban las imágenes (como ahora se graban las imágenes que forman la película de nuestra vida que vemos en el estado post-morten) de todos los antepasados y ese personaje las veía puesto que el estado de conciencia de entonces era más interno que el mental externo que ahora tenemos. Por eso un ser humano de entonces creía ser “todos sus antepasados” cuando en realidad tenía esa vida más corta pero experimentando internamente (recordando) hechos de otros que, en realidad, era su propio Ego. Si, como he dicho, el Ego recopila el fruto de cada vida y se manifiesta en cada vida a través de la sangre, está claro que algo podemos recibir de él física (somos el resultado de nuestro pasado evolutivo) y mentalmente.

            ¿Cuántas veces somos conscientes de nosotros mismos (como un yo) al cabo del día? Es decir, ¿cuántas veces somos conscientes en cada aquí y ahora? Muy pocas porque para serlo hay que utilizar la mente voluntaria y conscientemente y, por lo general, la mente anda suelta como una loca. Pues algo parecido ocurre respecto a la memoria. Es muy poco lo que traemos a la consciencia del total de lo que hay guardado en la memoria, es más lo que somos inconscientes que lo contrario, sin embargo, eso no evita que constantemente hagamos uso útil de alguna parte de la memoria de nuestro pasado. La voluntad (reflejo del Ego) puede indagar en la memoria obteniendo éxito o fracaso, pero la mente por sí misma no lo puede hacer aún teniendo relación con ella, pues la mente es poco válida si no está presente el Ego como conciencia. Pero, como de alguna forma ya he dicho, aunque dejemos de indagar o buscar una respuesta en la memoria, el Ego nos puede dar la solución al cabo de un tiempo. Se dice que la memoria es una manifestación de la mente subconsciente, la cual almacena las impresiones que llegan desde el cerebro y a través de los sentidos, pero esta memoria puede ser despertada, a la vez, por otras impresiones o hechos que ocurren a nuestro alrededor. Por tanto, todas las impresiones quedan guardadas en la memoria después de haber pasado por la mente, lo que significa que (en mi opinión) no es la misma memoria la que recordamos conscientemente, que la que se guarda en nuestra aura para extraer el beneficio de la vida, ni mucho menos la memoria del Ego (que está en una región mental elevada como él mismo) que alcanza a todas las vidas pasadas.

            La mente se ha desarrollado a través de millones de años a partir de un germen, por tanto no sería lógico pensar que el uso y el esfuerzo que hace el ser humano por progresar en su razonamiento puedan perderse. Se podrá guardar en la memoria pero siempre estará a disposición y en forma de ayuda para cada personalidad que renace, siempre acudirá a un estímulo a una llamada de la consciencia. La memoria del pasado puede ser renovada como las neuronas que forman las redes y también pueden ser traídos  al consciente cuando, por medio de la repetición, creamos nuevos hábitos relacionados, sobre todo, con lo espiritual y cuando somos hipnotizados o sugestionados. Pongamos un ejemplo: Yo analizo un horóscopo y según voy viendo los símbolos me va viniendo a la consciencia su significado sin necesidad de buscar voluntariamente en la memoria. Los ocultistas sabemos cuál es el proceso post-morten por medio del cual el Alma se lleva una especie de película donde se refleja toda su vida, pues bien, otro hecho relacionado con la memoria es aquel en que una persona ha “muerto” por unos segundos y ha visto pasar toda su vida en forma de película. Qué decir tiene también que una persona sonámbula o en sueños tiene que valerse o visionar algo de lo que tiene guardado en su memoria, y lo mismo ocurre con el moribundo que recuerda hechos de su infancia u otros que han dado muestras de conocimientos que en su vida no los tuvieron.

            Ya hemos visto cómo guardamos la información que, tanto durante la vida como después de la muerte, nos es útil en muchos aspectos aunque no podamos extraerla tan fácilmente de una forma voluntaria y consciente. Pero, en sentido contrario, sí que podemos introducir información a una persona mientras duerme, es decir, mientras el cuerpo emocional y la mente están fuera del cuerpo físico. Esta técnica se ha llevado a la práctica para tratar a personas como, por ejemplo, alcohólicos y se puede intentar también con otras personas y niños que tengan ciertas enfermedades. Se trata de hablar en voz baja mientras duerme o de influir (a través de la sugestión) a la persona con nuestros consejos para que su cerebro los absorba. Sin embargo, lo que nunca se debería hacer es obligarle y violar su libertad para que haga cosas contrarias a lo que normalmente hace, como suele ocurrir en el caso del hipnotismo. Es cierto que con el hipnotismo se puede ayudar a que algunas personas abandonen un vicio u otras cosas similares, pero el método es diferente porque lo que ocurre es que el hipnotizador expulsa los vehículos superiores del cuerpo físico para poner parte de su cuerpo etérico en el paciente. En estos casos el paciente no tiene la libertad de elegir y se ve obligado a actuar. Esta es la gran diferencia entre sugerir estando el cuerpo etérico del paciente dentro del físico o de hacer lo mismo, pero apartando el cuerpo etérico y poniendo el del hipnotizador en su lugar, eso trae o puede traer en el futuro graves consecuencias.

            Cuando un ser humano va a penetrar en el cuerpo que se está formando en el vientre de su madre a los 20 días de la concepción, visiona las líneas generales o más importantes de su futura vida. Antes de que eso ocurra los Ángeles del destino han conectado el cuerpo etérico con los centros sensoriales del cuerpo físico, así es que, en algunos casos en que el Yo no quiere entrar en el vientre de la madre porque no le gusta su destino, esas conexiones se desajustan y puede nacer con algún problema mental relacionado con los cerebros etérico y físico. Problemas mentales se pueden traer incluso como karma en nuestro destino y las causas pueden ser varias, en las que no voy a entrar, pues mi intención con este artículo trata solamente de hablar de la mente. Los resultados por la mala conexión y el desajuste entre el cuerpo vital y el físico pueden traer enfermedades como el idiotismo, manías, delirios y otras enfermedades nerviosas. Sin embargo, dependiendo de qué clase de ruptura sea y entre qué cuerpos, se han dado casos en que han llegado a la mente conocimientos o genialidades que ni se sospechaban de esas personas, lo que demuestra que en el mundo de la mente coinciden varios factores que están por encima y por debajo de la consciencia y que algunos se pueden mostrar aún siendo hechos de otras vidas.

Francisco Nieto

martes, 30 de agosto de 2016

EL ASPECTO MENTAL EN EL SER HUMANO ( I )






            Hablar de la mente es hablar, en gran parte, de algo desconocido. Podríamos generalizar y decir que mente solo hay una que es con la que razonamos, pero incluso ésta tiene un origen y un fin como lo tienen nuestras propias vidas, ya que están en proceso de evolución. Aunque solo sea de una manera superficial, para entender algunas cosas de las que voy a explicar, es necesario saber quién o qué es el verdadero ser humano y de qué se sirve para evolucionar, así es que veamos. Como en casi todos mis artículos y libros, lo que digo está basado en la “filosofía oculta” o “enseñanzas esotéricas”, por tanto, repito, el ser humano está compuesto de:

1º.- Un cuerpo físico, que es el vehículo necesario para experimentar en este mundo físico y sin el cual y sobre todo sin sus sentidos y su cerebro no podría evolucionar el Alma o verdadero Ser

2º.- Un cuerpo etérico (de materia más sutil) invisible a nuestros sentidos, que facilita la vida y la energía necesaria para que el cuerpo físico se mueva. Al ser idéntico al cuerpo físico también tiene un cerebro etérico que hace de intermediario con el Alma y tiene un gran papel en todos los aspectos de la mente.

3º.- Un cuerpo emocional relacionado y compuesto de materia del mundo que está por encima del nuestro (Mundo de deseos) donde radican nuestros deseos, emociones y sentimientos. Este vehículo hace de intermediario entre la mente y el cerebro etérico. Gracias a él, el Yo superior o Alma experimenta y se manifiesta en el cerebro etérico y físico facilitando el impuso o deseo.

4º.- Un cuerpo mental o mente que hace de foco entre los mundos espirituales y el físico para que el Yo pueda dirigir y controlar todos sus vehículos y así extraer el fruto de las experiencias cada vida.

            El Espíritu que cada uno de nosotros tenemos es parte del Gran Espíritu que conocemos como Dios, Brahma, Alá o como queramos llamarle, Él nos diferenció de Él Mismo para que descendiéramos a ese mundo físico para así evolucionar a través de las experiencias. Nuestra vida es parte de Su vida, aunque individualizada y manifestada en cada renacimiento en un cuerpo físico y nuestra mente es parte de la Mente Universal, la cual alcanzaremos en un futuro aún muy lejano. Pero, aunque solemos hablar de una mente concreta razonadora, lo cierto es que hay otros aspectos relacionados con ella que conviene conocer para hacer el mejor uso posible a nuestro alcance, estos son: La mente subconsciente, la memoria, la intuición y la supra-conciencia futura.

            El Ego o Yo superior es el Alma fruto de todas nuestras vidas, renacimientos o formas de manifestación que hemos tenido desde que alcanzamos el mundo físico, y esa Alma, a su vez, es la representante del verdadero Espíritu creado por Dios y situado en las más elevadas regiones espirituales (como lo somos nosotros de ella aquí por medio de la mente) Por consiguiente, somos un Espíritu evolucionante que se desenvuelve y progresa en cada renacimiento y en las líneas correspondientes que Dios y sus jerarquías nos hacen seguir. Antes de alcanzar un desarrollo tal como es el cuerpo físico, tan perfecto, nuestra vida utilizó otras formas donde ya comenzó a desarrollar el aspecto emocional y mental de forma similar a los animales, pero no se puede considerar humano a ninguna forma de vida hasta que no adquiere ese cuerpo mental que le hace individuo o independiente hasta el punto de comenzar a razonar por sí mismo. Por tanto, podríamos decir que lo mismo que los animales algún día serán humanos y tendrán mente, así mismo nosotros alcanzaremos algún día el estado de superhombre (similar a los Ángeles) y tendremos una supra conciencia, es decir, actuaremos en los mundos espirituales como un Alma y un Espíritu.

            Hablamos normalmente de la mente como algo concreto y objetivo porque razonamos con ella y la tenemos, o la deberíamos tener, bajo el control de la voluntad. Pero no podemos decir lo mismo de la mente subjetiva o subconsciente puesto que está por “debajo” de la consciencia y no la podemos utilizar a voluntad. Mientras que la subconsciencia es algo así como un depósito donde puede haber guardado hechos del pasado en forma de memoria, la mente consciente es la que nos hace estar en estado de vigilia para luego hacer que lo experimentado con ella pase al subconsciente y a la memoria. A la mente subjetiva no la podemos manipular excepto por medios como la hipnosis o la sugestión pero ella admite toda clase de conocimiento o afirmaciones; mientras que la mente concreta o consciencia sí la podemos manipular e incluso hipnotizar y sugestionar, pues ella tiene una relación directa con la voluntad (el Yo) y con los cinco sentidos.

            Nuestro estado mental de vigilia no es siempre totalmente consciente puesto que la mente piensa en lo que la viene en gana y anda de un sitio para otro sin que seamos conscientes de ello, otras muchas veces intentamos resolver un problema o recordar algo y nos es imposible, pero al cabo de un tiempo nos trae la solución. Cuando aprendemos a mecanografiar tenemos que ser conscientes de cada tecla que pulsamos pero, con la práctica, no sólo no es necesario sino que lo hacemos inconsciente y automáticamente. Lo mismo que la persistencia en una línea de pensamientos traza nuevos senderos neuronales en el cerebro o crea nuevos hábitos físicos, así una sonrisa persistente también cambia el estado emocional y lo mismo ocurre con las palabras de aliento o las autosugestiones. Los niños y muchas personas mayores tienen miedo a entrar en lugares oscuros o hacer determinadas cosas por el simple hecho de haber escuchado o haber leído historias con un mal fin y relacionadas con lo que se les plantea a ellos, y todo porque está guardado en el subconsciente. Personas que tienen fobia a las serpientes u otros animales pueden tener en la memoria subconsciente algún hecho ocurrido en su vida pasada.

Hay quien llama a esto instinto de supervivencia pero llámesele como se quiera es algo que está guardado, que no tenemos acceso a ello y que actúa o responde por sí mismo de acuerdo con la consciencia y la memoria de la personalidad. Casi me atrevería a decir que la memoria es parte de lo que llamamos subconsciente y que es éste quien nos da una respuesta gracias a la memoria. Las personas que se han interesado en estudiar seriamente la filosofía oculta saben que cada uno de nosotros estamos guardando constantemente lo que hacemos y lo que acontece a nuestro alrededor que se pueda reflejar en nuestra aura. Esta es la manera en que el Ego pueda llevarse la película de su vida para poder extraer el beneficio y poder evolucionar. Esa película se graba en el doble etérico de nuestro cuerpo y es de ahí de donde se extraen esas respuestas que a veces nos sorprenden. Ese cuerpo está compuesto de cuatro éteres que pertenecen al mundo físico y, por tanto al cuerpo físico y, aunque no les veamos tienen una relación directa con la memoria y con la conciencia.

Aunque no es exactamente así, podríamos decir que el ser humano tiene tres clases de memoria:

Primera: la memoria consciente (de lo que se acuerda)
Segunda: la subconsciente que se relaciona con los hechos del pasado de la presente vida
Tercera: la que procede del Ego y que a veces nos facilita como información a través de uno de los cuatro éteres del cuerpo etérico (éter reflector)     

            El Ego o Yo superior se conecta con el mundo físico y con los sentidos del hombre físico, por medio de la mente, y es a través de este medio por el que nos puede facilitar información de cualquier clase de memoria pero muy en especial de la suya propia, es decir, de su experiencia guardada incluso de otras vidas. Nosotros podemos recibir información por medio de los éteres etéricos mencionados y a través del cerebro etérico y físico en forma de soluciones, respuestas, etc., pero otra cosa muy diferente serían las “ideas originales” que procederían del Ego. Nosotros llevamos en nuestra aura lo que hemos sido, lo que somos y lo que pensamos y a eso es a lo que solemos tener acceso consciente o inconscientemente. Pero nosotros no podemos contactar con el nivel o región donde se encuentra el Ego con toda su sabiduría, y es por eso por lo que él nos puede dar respuestas y alguna idea original como ocurre con los inventores. Aunque nosotros, como yoes personales, somos él, nuestra consciencia no es su conciencia ni nuestro conocimiento es su conocimiento porque nosotros estamos limitados, entre otras cosas, por el mundo y el cuerpo físico y por el karma que traemos.

            Nuestros pensamientos y nuestros sentidos están estimulando continuamente deseos y emociones conocidos del pasado que, generalmente, son más bien de poca utilidad y espiritualidad, pero cuando la influencia viene del Ego los resultados y los sentimientos suelen ser diferentes. Todos hemos tenido momentos de confusión mental, dudas, incertidumbres, etc., pero llegado el momento de abandonar el intento de encontrar la luz y después de horas o días, nos ha venido la solución o todo se ha vuelto más claro y más ordenado. Los inventores, matemáticos y otros muchos genios, no solo ya traen una mente preparada para ser lo que son, sino que utilizan esa mente para acercarse a las regiones mentales donde se encuentra el Ego hasta que éste les facilita la información; de ahí que en realidad no inventen sino que más bien descubren.

Francisco Nieto